El AMCA – El evento en sí (3)

Volvamos a nuestro papel de chicos malos de la blogosfera y demos caña al AMCA, tanto por las cosas que hicieron mal como por las que no son culpa suya. Da igual. Que hubiesen puesto velas o sacado al santo para evitarlo.

Nos referimos, como no, al tiempo atmosférico, que no acompañó. Y es que gran parte de la tarde del sábado y en varios momentos del domingo, la lluvia hizo acto de presencia. La peor parte se dio el sábado, cuando los dioses del cielo decidieron que la cerveza se servía demasiado caliente y que había que echarle unos hielitos bien picados en forma de granizo. Lo curioso es que nuestro becario vino preparado con un gran chubasquero, incluso estuvimos pensando cobijarnos bajo su protector plástico, pero luego nos acordamos de lo mal que huele por fuera y decidimos que era mejor no intentar averiguar cuán cerca podíamos tenerle sin vomitar.

La verdad es que todo lo que he dicho hasta ahora es sólo la calma antes de la tempestad. El suave terciopelo del guante de acero. El sutil canto de una sirena antes de que te parta en canal. La... bueno, ya vale, os hacéis una idea. Todo lo anterior es mejorable, pero el verdadero problema con el que nos encontramos fue en lo que más nos importa: la variedad de cervezas.

La gran mayoría eran IPAs reconvertidas, cervezas peculiares, y estilos no muy bien definidos. Ya sabemos que eso no es del todo culpa de la organización, porque son las cerveceras las que elaboran su producto, pero esperábamos que se dejasen un poco de modas y cosas fáciles y se metiesen con todos los estilos que puedan. Vaya, que no se queden en exponer lo vendible, porque al final resultó que tuvimos que obligar al becario a que probara más cervezas de las que hubiéramos querido (y por probar nos referimos a que recolectase los restos que se quedaban en los sumideros de los grifos que tiraban birras que no son santas de nuestra devoción).

Y para cerrar el tema, echamos de menos que realmente no hubiese venido ningún representante de las artesanas extranjeras. Que entendemos que tendrían cosas que hacer, pero nos habíamos hecho ilusiones, incluso llevamos un rotu para que nos firmaran unas botellas... Bueno, otra vez será porque esperamos que para la siguiente edición todo esto se corrija y porque, haga lluvia o sol, la próxima vez, también estaremos allí todos los días. TODOS.

El AMCA – El evento en sí (2)

Sin embargo, no todo fueron rosas en el jardín madrileño de la cerveza artesanal, algunos aspectos quedan por pulir. Lo primero que echamos de menos nada más llegar, fueron sillas o bancos y mesas. Vale. También fue lo primero que le comentamos a la organización, y nos respondió que habían preferido no colocarlas y que la gente fluyese mejor por el recinto. El caso es que, a pesar de todo, finalmente se optó por traer unas mesitas al recinto.

Y aunque los grifos lavaban muy bien los vasos (alguno incluso con demasiada potencia) el sistema de cubos que recogía el agua no era lo más eficaz. Y pese a los esfuerzos de los voluntariosos organizadores, desbordaban o salpicaban alrededor, dejando zonas verdaderamente embarradas (tarea a la que le ayudó la ocasional lluvia, claro).

Otra de las cosas que no nos gusta es que al no tratarse de un evento exclusivamente alcohólico, se atrajo a familias. Esto está bien, porque cuanta más gente conozca el mundillo cervecero o artesano, mejor. Pero por otro lado, también hizo que hubiese demasiados niños pequeños (o puede que el problema es que fueran demasiado sobrios). Sea como fuere, los críos no dejaban de corretear, y lo que al principio era una escena bucólica, a lo largo de la tarde y la sucesión de cervezas, se iba convirtiendo en un pequeño jardín de infancia lleno de esos pequeños obstáculos móviles a los que la gente con instinto paternal llama vástagos (nosotros los llamamos simplemente enanos coñones con los que tropezar).

Otra de las pegas que acarrea la comida, fue el que al final de las jornadas, el maridaje sugerido se había convertido en un “¡embútase a la plancha todo lo que pueda!”, o lo que es lo mismo, el suave aroma choricero inundaba gran parte de la zona superponiéndose a cualquier intento por discernir el tenue olor de los frescas bebidas malteadas.

Y con esto, nuestras quejas por ahora, próximamente más, pero, ya sabéis, con ánimo de mejorar para ediciones posteriores. Ah, y de hacernos eco de las vuestras. Así que ya sabéis, para eso están los comentarios (o el email, de manera más anónima) para que nos hagáis llegar lo que queréis destacar.

De Molen Hamer & Sikkel

Otra de las cervezas que desde el Jardín del Lúpulo queríamos sacar del armario es esta. Una cerveza de esta gran marca holandesa que ya comentamos hace mogollón, cuando éramos un blog casi novato, antes de ir al Barcelona Beer Festival.

Y como dijimos entonces, nos encantan las etiquetas de esta marca: elegantes, sobrias y llenas de información: Que si, 35 EBU, 121 EBC, 13º Plato, maltas Munich, Chocolate y Brown, avena, lúpulo East Kent Goldings. 5,2% ABV. Servir a 8º C. Todo muy bien, salvo que se les a olvidado poner qué estilo es.

Bueno, pues esta cerveza comunista (su nombre significa hoz y martillo, que el orden de los factores no altera el producto) es una Porter de libro pero del copón. Negra, negra, negra. Opaca. Con espuma marrón, densa y abundante, pero que desaparece rápido.

El olor es a café y regaliz, con esas notas oleosas que me recuerdan a las olivas. El sabor es compensado, con menos cuerpo del que esperas (porque, recordemos pese a lo que visualmente parezca, no es una Stout, sino una Porter). Un sabor rico y potente, que deja un regusto en la boca excepcional. No tengo plabras suficientes para describirlo.

Y poco más queda por decir. Que me alegro de haberla abierto por fin, que si lo llego a saber lo hago antes (así que gracias por el FFda) y que ahora me toca comprar algo que rellene su hueco en el armario (bueno, en esto miento. YA he comprado otra hace poco, jejeje. Es lo que tiene saber qué cerveza es buena).

“Mi opinión en un Tweet:” Una gran cerveza para un gran evento. Nota: Sobresaliente.

El AMCA – La gente

Obviamente, lo que más nos gusta después de la cerveza en este tipo de eventos es la gente. Por encima incluso de la comida (y os juro que nos encanta comer). Y en este evento encontramos a mogollón de gente encantadora.

Nada más llegar, entre la organización, a José Ramón y a Nicolás, que nos recibieron de brazos abiertos y nos acompañaron al evento. Allí pudimos encontrar, entre los clientes a caras conocidas, como Mikel (BBF), David Homo Lupulus, Funestos y Funesta, Miguel y Verdejo, Patricia y Alberto (Gatos bebedores) y algún otro Vallisoletano (Blow y Velardes), y a cerveceros que conocíamos ya (algunos del BBF) como los de Yria, Clandestines, Naparbier o Almogaver, y los amigos de Cervezorama y Cervebel.

Y luego, claro la gente nueva que hemos conocido (o re-conocido en persona): Blogueros como los compañeros Observadores Cerveceros, Oh Cerveza o Birraire. Amigos que hacen cerveza como el Oso y el Cuervo o que se la beben como Jorge o Rafa. Y más cerveceros como los de Cibeles, Fabrica Maravillas, Bresañ, Casasola, LLuna, Sr. Bu, la Socarrada, Domus, Vaccevm o Mammooth.

A todos ellos les agradecemos haber compartido su tiempo con nosotros y esperamos verles en muchas más ocasiones. Para eventos como este o para acabar la fiesta como la acabamos esos días (un abrazo y un agradecimiento especial a los organizadores por esto en concreto, jejeje).

PD. Si se nos ha olvidado mencionar a alguien, que no se piense que nos cae mal. Somos despistados y el alcohol nos juega malas pasadas. Te queremos igualmente y esperamos volver a verte.

El AMCA – El evento en sí (1)

Como os habréis percatado, hace poco estuvimos en el AMCA. Tantas ganas teníamos y tan cerca nos pillaba, que hasta soltamos al becario. El chico agradeció bastante el aire libre, que ya olía más rancio que una cerveza contaminada saliendo de un grifo sucio.

El caso es que allí nos plantamos, con nuestros libretas de apuntar y nuestro vaso oficial. Así de primeras, el aspecto general fue muy bueno. El recinto al aire libre contaba con una agradable zona arqueada donde se ponían la mayoría de cerveceros y algunos puestos de toldo, de manera que acogía muy bien a la gente que acudió, lo que nos permitió disfrutar tranquilamente y en buena compañía de las birras seleccionadas. Y esa es otra, que de nuevo, la lista que queríamos probar era más grande de lo que nos permitía nuestro estómago e hígado.

Pero se hizo lo que se pudo, visitamos primero los puestos que sabíamos que se terminarían antes y aumentamos nuestra capacidad etílica gracias a los expositores de alimentos regionales. Personalmente (como todo en este blog) el incluir comida en estos eventos nos parece algo muy importante, no sólo por lo que acabamos de decir, sino que, por cuestión de sabores, se agradece la posibilidad que ofrecía la lista de maridaje de la guía que te daban con el vaso. Eso sí, hablamos mucho y bien de ello, pero a la hora de la verdad, estábamos tan ocupados bebiendo que apenas comimos. Pero apoyamos y consideramos una buena idea el concepto cerveza+comida.

También es muy agradable ver cómo los festivales aprenden unos de los otros. Así esta vez nos encontramos con grifos de agua para enjuagar el vaso tras cada toma (aunque también es verdad que en ocasiones fue el cielo el que se ocupó de esa tarea). Igualmente, siempre es un placer el empeño que pone la organización; verles correr de un lado para otro, atareados, pero aún así, siempre encontraban un momento para comentarte algo, o para probar contigo algún producto especialmente sabroso).

Otro acierto fue la elección del vaso: resistenete, de tamaño adecuado, bien estampado y con una forma bien bonita y curvas sugerentes en su base. Nos gustó mucho. Igual que la existencia de mercadotecnia. Pero aquí nos pasó lo mismo que con la comida: todo palabras bonitas, pero al final nos decantamos por gastarnos todo nuestro dinero en cerveza.

Yo me quedaría con muchas cosas buenas, pero sobre todo con la variedad de cervezas y con la variedad de gente. Porque, al final, lo bueno de las cervezas no es sino con quién las compartes. Esto ha quedado un poco moñas, lo admitimos, pero es por vuestro bien, es el guante de terciopelo sobre el cañón eviscerador de cruel trauma crítico que tenemos en el cuarto de atrás esperando para ser disparado… el próximo día.

Gulden Draak Vs. Vintage Ale 2011 Vs. 9000 Quadruple

Hoy la cata va a ser comparativa. Es una cosa que tenía muchas ganas de hacer… he ido posponiendo y el #FFdA me ha brindado la excusa ideal para sacarlas de la nevera. El procedimiento es sencillo: Se buscan dos (o tres o cuatro) birras de características similares o con ciertas similitudes y se enfrentan entre ellas, para apreciar mejor los matices o diferencias.

Y en este caso las afortunadas han sido los tres modelos de Gulden Draak comercializados este año. Al abrirlas y servirlas vemos que el color de la normal es casi igual que el de la Vintage, marrón caoba oscuro, mientras que la 9000 es ámbar oscuro. La espuma es más abundante en la normal, pero más oscura, esponjosa y leve en la de navidad. La Quadruple tiene la espuma más clara y suave.

En el olor, la normal es más dulce, mientras que las otras comparten un olor picante, a quemado. El alcohol se hace destacar en todas. Pero no tanto en el sabor. Aquí, la más alcohólica y dura es la normal, que aunque empieza dulce, termina más amarga y cabezona. En cambio las otras tienen sabores más suaves y delicados, la 2011, y con más matices y enmascarando muy bien la inmensa cantidad de alcohol la 9000.

Se recomiendan beber en vaso tulipa (o en su defecto en cáliz) y acompañar de algo de comer, fuerte y denso, porque tanto la Gulden Draak como la Quadruple tienen 10,5% ABV. La Vintage “sólo” tiene 7,5%.

Concluyendo, mi valoración más positiva es a la Gulden Draak 9000 Quadruple, por lo agradable al paladar y lo divertido que resulta emborracharse con ella. Después va la Gulden Draak Vintage Ale 2011, porque es más suave y fácil de beber que la normal, tanto en sabor como en alcohol. Y la última queda la versión habitual de esta cerveza del Dragón Dorado, quizá porque ya es algo superado y muy probado y un buen cervecero tiene que mirar siempre hacia adelante.

The Beer Times (5)

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Lion Stout

Los Ingleses llegaron ocuparon medio mundo con sus colonias y la Commonwealth. Y con ellos llevaron sus cervezas. Algunas sufrieron cambios en el viaje. Las Pale Ale llegaron hasta la India a base de llenarlas de lúpulo… y las stout se hicieron aún más fuertes en los países tropicales. ¿Más? Pues sí. Yo me imagino a un oficial británico del siglo pasado, con su uniforme reglamentario abotonado hasta el cuello y su sombrero, a 40 grados a la sombra y una humedad relativa del 99%. Hay que tenerlos muy bien puestos para tomarte una Stout espesa y de casi 9% ABV sin perder la compostura de “gentleman” que se le espera.

Y es que esta cerveza es una señora cerveza. Negra como el carbón cuando estas a oscuras en el fondo de una mina de mil kilómetros de profundidad. Con espuma marrón, esponjosa y abundante. Olor a maltas tostadas y chocolate negro.

Su sabor es fuerte, dulce al principio, amarga y seca después. Un poco lupulizada. Se notan menos las maltas dulces que en el olor, destacando aquí más los amargos y picantes. Densa y espesa, con mucho cuerpo.

Para beber bien fría y combatir el calor, tened cuidado que esta cerveza de Ceylon (nombre de la empresa y antiguo nombre de la colonia inglesa) esconde muy bien su 8,8% ABV. Para maridar, un consejo del mismísimo Michael Jackson: “Para hacer un postre rico, mezclar con el helado derretido, y luego congelar la mezcla. Servir con galletas de chocolate amargo.” Avisad si lo hacéis e invitadnos, por favor.

“Mi opinión en un Tweet:” Un león con carácter salvaje. Muy salvaje. Nota: Notable.

Las cervezas del AMCA – Las otras

En esta ocasión no vamos a dedicar una entrada entera a las cervezas malas. No penséis que nos hemos acobardado. En absoluto. Más bien, nuestra conclusión va a ser que la calidad media de las cervezas que probamos era bastante mediocre. Que salvo las pocas citadas, las demás que bebimos no nos aportaron absolutamente nada, ni para destacarlas, ni para marcarlas como pésimas.

Por eso en negativo sólo nos gustaría destacar la ¿Doble? ¿2D? de Fabrica Maravillas, y porque se aleja mil jodidas millas del concepto que esperamos de una Doble Belga. ¿Era eso lo que querías hacer, chicos? Dejadlo y haced más Imperial Stouts, que esa sí que está cojonuda. Tanto que se agotó y me quedé sin poder comprar para casa, como hice con las demás que me gustaron.

¿Entonces de que vamos a hablar? ¿De la moda? De que casi la mitad de la oferta fuesen Pale Ales, IPAs, EPAs, BIPAs, TIPAs o similares? Pues no, de eso no. Si no de la otra cosa que era bastante abundante, que eran las cervezas “peculiares”. Chocolate y cacao, pera, tomillo, romero, mango, miel… Había de todo y no todo merecía la pena.

Y por último, destacar que algunas de las cervezas (sobre todo las internacionales) eran difíciles de encontrar, al estar “escondidas” en mostradores de comerciales o no las tenían frías (pese a aparecer en la lista de la feria, como la Emelisse Espresso Stout) y hacer un llamamiento desde aquí a que el año que viene el festival cuente realmente con la participación de los propios cerveceros extranjeros.

Bueno, insistimos para terminar: Son nuestras opiniones. No tienes por qué estar de acuerdo. Sabemos que tenemos razón. Y si no, para eso están los comentarios y las votaciones.

Las cervezas del AMCA – Las buenas (2)

Continuamos con las cervezas que probamos en la feria de AMCA y que consideramos que son altamente recomendables. Esta vez, vamos a bajar un poco el tono, y hablar de cervezas menos fuertes.

También nos gustaron las Toledanas Domus, tanto la Regia (Alt Ale de 4,3%, fresca y rica) como la Summa (Una especialidad de miel, muy agradable, con 7,2%). También refrescante fue la Mateo de Trigo, de la riojana Mateo&Bernabé.

Y claro, nosotros no podemos escapar de la moda de las amargas. Entre esas destacamos la Punk IPA (de nuevo) por ser asequible y fácil de beber para todos los públicos (5,6% y 45 IBUs) y la Hardcore IPA, por lograr una salvajada de 150 IBUs y 9,2% ABV que hasta se puede beber, y es agradable. Estos de Brewdog saben lo que se hacen.

Otra mención positiva a Cibeles, no por su colaboración con Zulogaarden, que hizo que mi lengua se plegase sobre sí misma con tanto amargor, sino por la X-Files, una IPA Ligth baja en alcohol (2,2%, sólo, aunque en la guía pusiese 1,5%) que, aparte de ser muy agradable de beber, viene a rellenar un hueco en las opciones cerveceras artesanales que, los que nos toca conducir a menudo, agradecemos, le pese a quien le pese.

Y no podía faltar la “Sangre de Ceres”, una creación que unos amigos llevaron para que probásemos en exclusiva algunos blogueros y a la que vaticinamos un buen futuro, al ser un producto muy agradable. ¡Cuando la veáis a la venta, cogedla sin dudarlo!

Y por ahora, basta de oír nuestras opiniones. Recuerda que si quieres expresar la tuya (aparte de poderlo hacer en los comentarios con total libertad) estamos haciendo una votación entre los asistentes al evento (o entre aquellos que hayan probado las cervezas que fueron) para elegir la que más ha gustado. Para votar, visita ESTA ENTRADA.

Hannen Alt

El estilo Alt es un estilo de cerveza Ale, pero con características comunes con las Lager, como pasa con las Kölsch, debido a su elaboración a temperaturas más bajas y posterior almacenamiento. En este caso es típico de Düsseldorf, y es más oscuro y con más cuerpo y carácter que el otro.

Esta en concreto es de color avellana y no tiene mucha espuma. Es cristalina, limpia, transparente como las cervezas filtradas. Muy agradable tanto a la vista como al olfato, con su aroma fresco y afrutado.

En el paladar da muchos matices, todos en esa línea: maltas y notas frutales, pero con final amargo y seco. Es un estilo de cerveza más fuerte y con carácter que las típicas lagers, pero mucho más rico. (Pese a ser menos refinado que las Kölsch).

Se recomienda servir bien fresca, en el típico vaso de Alt alemán, que es como un vaso de tubo, un poco más pequeño y de cristal muy fino. Tiene sólo 4,8% ABV, así que no te preocupes porque el vaso sólo sea de 20 cl, ya que puedes beber cuantos quieras.

“Mi opinión en un Tweet:” Es lo que quieren ser de mayor las lager malas. Nota: Bien.

La votación del AMCA2012

La organización del festival nos ha ofrecido una gran variedad de cervezas. Muchas de ellas premiadas. Pero obviamente nunca han competido todas entre ellas… hasta hoy. Que, imitando lo que hicimos después del BBF, proponemos una encuesta-votación.

Queremos que, vosotros, lectores que asististeis, participéis diciéndonos las tres (3) cervezas que más os gustaron de las que probasteis en la feria. Ordenadas de más a menos, porque la primera recibirá tres (3) puntos y la tercera uno (1). Lo podéis hacer en los comentarios de esta entrada, en el correo electrónico o en twitter, con el hastag #votoAMCA2012

Dentro de unos días, cuando las votaciones y nuestras entradas sobre el AMCA 2012 hayan terminado, haremos el recuento y pondremos los resultados en el blog. ¿os parece buena idea? ¡Pues venga, a votar!

Ah, e igual que la otra vez, los lectores que no pudisteis asistir, aquí tenéis el listado de cervezas. Podéis votar entre las que hayáis probado (en bares o en casa).

Las cervezas del AMCA – Las buenas (1)

Obviamente, tras este festival de Madrid tendremos que hablar del evento. Y yo sé que no nos leéis para ver que hacemos en nuestro tiempo libre (o a lo mejor sí, pero lamentamos decepcionaros al no contar demasiado sobre eso), y nosotros no fuimos hasta la Casa de Campo de Madrid por las vistas. Fuimos por la cerveza, y como en este blog vamos al grano, es de lo primero que os vamos a hablar. De las buenas cervezas que allí tomamos.

En primer lugar, hablaremos sobre las fuertes y oscuras, que para eso son unos de nuestros estilos favoritos. Nos gustaron (de menor graduación a mayor): la LLuna Negra, una Stout valenciana de 5,5% rica y densa; la Bresañ Maricantana, una palentina belga fuerte y oscura, de 8%, con carácter y fácil de beber; Y la Dogma de Brewdog, una Scotch Ale que son palabras mayores y emborracha que da gusto.

También la granadina Mammooth Hecate, que llaman Imperial Stout, pero pese a estar muy buena y esconder perfectamente su 9% AVB, carece de la densidad de ese estilo, y que yo clasificaría oficiosamente como una “Súper Brown Ale”. Y como gran Imperial Stout, la de madrileña Fabrica Maravillas, con 11% y un sabor rotundo y fuerte. Bueno, y luego está la Southern Tier Choklat, que es una Imperial Stout de postre, tal es su sabor a cacao. Ideal para cerrar comidas o cenas (y que también tiene 11% ABV).

Y con esto, nuestra primera parte de la crónica de la Feria de Alimentos de Madrid y Cervezas Artesanas. Próximamente más. Más cervezas (Buenas y no tan buenas), más opinión y más crítica. Para eso estamos.

Erdinger Oktoberfest Weissbier

Después de la resaca del AMCA, mejor que empecemos la semana con algo suavecito. Erdinger es una de las cerveceras Bávaras más conocidas y distribuidas, pese a llevar “sólo” 125 años en activo, desde 1886. En esta ocasión nos presenta una edición especial de su cerveza de trigo, hecha para la Oktoberfest.

Nos encontramos frente a una cerveza tipo hefe-weisse, con mucha levadura y poso en la botella y sin pasteurizar, siendo por tanto un producto vivo y que fermenta en su recipiente, generando su carbonatación de manera natural.

Y vaya si la genera. Tiene espuma abundante y mucha burbuja. Es turbia, claro, pero poco, y su color es clarito, casi rubia. El olor es a maltas caramelizadas y cítricos. Y el sabor… ahí es donde está la pega de esta cerveza… el sabor no sabe a nada. Es floja. No tiene mucho carácter.

Sin embargo, para un día de resaca como hoy no está mal, porque junta lo suave de la cebada con lo refrescante del trigo, no tiene mucho alcohol (5,7% ABV) y un buen vaso tipo weiss lleno hasta los topes es la mejor manera de pasar el primer día tras un festival. Mañana hablaremos algo sobre el evento. Hasta entonces, bajadme un poco la luz al salir y no habléis muy alto, por favor.

“Mi opinión en un Tweet:” Refrescante pero sin carácter ni sabores. Nota: Suficiente.

The Beer Times (4)

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Música de anuncio: Jaan Pehechaan Ho

Pese a que las cervezas Pilsner comerciales de grandes marcas no entran dentro de nuestras favoritas, sus departamentos de publicidad invierten millonadas en promocionarlas con mayor o menor acierto. Y una de las cosas que más nos suelen gustar son las canciones.

Así que, con todos ustedes, una nueva sección del blog, en la que pondremos las canciones que han formado parte de la publicidad de las cervezas. Empezando por una animada y divertida, cuya versión sacamos de los créditos de una película basada en un cómic. Cerveza, música y cómics unidos por nuestra mente en un solo video. ¿Qué más se le puede pedir? Ah, sí, que Scarlett Johansson saliese también en esta secuencia de la película.

Caelia

Caelia es una cerveza hecha en Soria que he probado cuando estuve allí. Es bastante difícil de encontrar fuera de su reducido circuito, cosa que no nos gusta en las cervezas que comentamos en el blog… pero con esta bien vale hacer una excepción. Es una buena cerveza.

Lo primero que llama la atención es lo negra que es. Sorprendentemente negra para ser la única de su gama. Cuando la sirves ves que es turbia y que contiene poso (por su fermentación en botella, pero es abundante y recomiendo dejarlo en la botella). La espuma es escasa y leve y desparece enseguida. Estas quizá sean las únicas dos pegas que se le pueden encontrar.

Porque el olor es bueno, a tostados, olivas y café. Y el sabor excepcional, dulce, cremoso, con notas de café y un cuerpo ligero y refrescante. Y no, os juro que no me paga por recomendar la cerveza, pero creo que debería hacerlo. ¡Marcos, te pasamos nuestro número de cuenta por privado!

El diseño es sobrio y elegante. Para beberla, el cervecero recomienda vaso de pinta, pero yo prefiero copa balón (la grande de coñac, para que me entendáis) que da un aire más distinguido (y conserva mejor que ninguna los olores). Y para maridar con su 5% ABV, oliva negra de Aragón, caza mayor o chocolate.

“Mi opinión en un Tweet:” Buena cerveza castellana, recomendable buscarla. Nota: Notable alto.

Mañana a estas horas…

Si todo va bien, mañana a estas horas estaremos en el festival de cervezas de Madrid (AMCA), tomando todas estas cervezas y comidas varias y conociendo a la gente que comparte nuestros intereses y saludando a viejos amigos.

Si os estabais pensando ir, no lo dudéis. Os esperamos allí.

Y si veis que las entradas del blog (no deberían, pero por si acaso) se retrasan, o no contestamos tan rápido como habitualmente, perdonadnos, pero es que estaremos muy ocupados brindando a vuestra salud. ¡Gracias!

Abridor Doble

Somos unos ansiosos, lo reconozco. Sólo hay una cosa que me gusta más que una cerveza, y son dos cervezas. Lo juro, me puede la cantidad. Yo soy el típico que cuando se acerca a la barra del bar con un amigo y este dice al camarero “Dos cervezas, por favor”, yo añado “Y a mí otras dos, gracias.

Y en casa me pasa lo mismo. Las abro de dos en dos. Hay veces que es por motivos de trabajo (de trabajo del blog, se entiende, cuando tengo que comparar entre sí dos cervezas similares o parecidas), pero en otras ocasiones es puro vicio.

Y claro, se me cansa la mano de tanto girar la muñeca… pero eso no me va a seguir pasando porque me he comprado este abridor. Con su cabezal extra-grande puedes abrir tus botellines de dos en dos, y tardar menos y ahorrar esfuerzo para cosas más importantes.

La única pega es que… cada vez que pienso en tomar dos cervezas, por favor… siempre que esas palabras llegan a mi mente… no puedo evitar tararear esto… (Vedlo sólo bajo vuestra propia responsabilidad, avisados estáis)

Shepherd Neame Spitfire

Esta cerveza fue hecha en 1990 para conmemorar la Batalla de Inglaterra (de la Segunda Guerra Mundial, 1940) y toma el nombre del famoso avión Spitfire (un caza monoplaza de la RAF). Con acierto y humor inglés, denominan a esta cerveza “The Bottle of Britain”.

La cerveza es de color rojizo ambarino, como de madera pulida. La espuma es densa, pero dura poco. El olor es a frutas, a toffe y a lúpulo. Es sabor es a especias, amargo, típico inglés.

Es una bitter hecha y derecha, y debido a su baja graduación (4,5% ABV) puedes beberla como cerveza de sesión, para aguantar horas bebiendo y hablando con los amigos, porque seguramente puedas mearla más rápido que emborracharte.

Se toma fresca, en pintas, y acompañada de carnes y caza o de patés. Verás que bien sienta. Te creerás que puedes pilotar aviones, pero no te aconsejamos que lo intentes cuando hayas bebido.

“Mi opinión en un Tweet:” Un disparo certero. Inglés y amargo, para gentlemans. Nota: Sobresaliente.

Pregúntale al Lúpulo (2)

Segunda entrega de nuestra sección de consultas. Si tú también tienes alguna duda cervecera, escribenos al correo (eljardindellupulo@gmail.com) y la publicaremos en esta sección, junto con la respuesta. Y si no sabemos la respuesta, investigaremos y consultaremos por ti. Hoy, una nueva pregunta de nuestro lector Seve.

“Mi pregunta es: ¿cómo afecta al sabor y sobre todo a la calidad de la cerveza las fermentaciones con maíz que se introduce para abaratar costes? Tengo la sospecha que el cereal de partida afecta, además de al sabor y textura de la cerveza a la calidad de los alcoholes obtenidos en el proceso de fermentación. En mi caso, las cervezas de trigo me sientan muchísimo mejor que las de maíz. Aunque supongo que también se podrán hacer buenas cervezas artesanales con maíz. Gracias por todo. Saludos.”

El uso de granos de maíz crudos en la fabricación de la cerveza se considera actualmente un adjunto, según la normativa vigente en la mayoría de los países. Se utilizan como una fuente de hidratos de carbono (almidón) que contienen una baja proporción de proteínas. Su uso compensa parcialmente el elevado aporte de nitrógeno que habitualmente otorga la cebada, lo que redunda en un sabor más suave, dando una cerveza más ligera (con menos cuerpo que una 100% malta), más fina y más pálida.

Ofrecen un mayor rendimiento en extracto, haciendo el proceso más barato y más rápido, aun pese a que su almidón necesita una gelatinización previa para poder ser transformado en azúcares fermentables, lo que significa equipamiento y tiempo.

Bavaria Wit 0,0%

Hoy vamos a comentar en el blog nuestra primera cerveza sin alcohol. -¡Locos! ¡Blasfemos!- Dirán los sectores más radicales y Beertalibans. – Ya era hora- Dirán nuestros lectores Straight Edge, si tenemos alguno. Bueno, lo que nosotros decimos es que hay veces que NO se puede beber alcohol (por tener que conducir, estar tomando medicamentos, embarazos, etc.) y en esos casos opinamos que hay cervezas sin alcohol que son más sanas, ricas y baratas que un refresco.

Y esta es una de ellas. Está hecha en Holanda, pero es una cerveza tipo Wit (blanca, de trigo tipo belga). Y las de trigo, al ser más dulces que las amargas lager “comerciales”, logran convertirse en cervezas sin alcohol más aceptables.

En este caso tenemos una cerveza de color arena, o limón claro, turbia al no estar filtrada y densa, con poca espuma. Que huele y sabe como las cervezas tipo Wit normales (si no conoces ninguna, la marca más extendida es Hoegaarden), como a plátano y especias, pero con tonos más dulces, un poco como a chicle, pero muy agradable y refrescante.

Además es 0,0% ABV, sin el alcohol residual que tienen algunas, al ser elaborada sin alcohol, no haberlo tenido que retirar. Ah, y sólo tiene 27 Kcal por cada 100ml. Para acompañarla, recomendamos patés con confitura, por ejemplo. Y amigos borrachos que beban cervezas con alcohol, para poderte reír de sus bobadas al día siguiente cuando no recuerden nada.

“Mi opinión en un Tweet:” De las cervezas 0,0%, una de las mejores. Nota: Notable alto.

The Beer Times (3)

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Liefmans Goudenband

El otro día decidimos que era el cumpleaños del becario. Como tampoco le hablamos mucho, le tenemos encerrado y nadie se ha molestado en apuntar cuando lo compramos, decidimos un día aleatoriamente. Tampoco sabemos cuántos años tiene, pero eso fue más fácil de resolver: le cortamos un miembro y contamos los anillos, como los árboles. Ya tiene más de 21, así que le regalamos una cerveza, aprovechando que puede beber.

Y qué mejor que una botella de un tercio rodeada de un bonito papel azul. Una Liefmans envuelta como un caramelo. Una presentación diferente y con tapón de corcho tipo champaña que la hacen inconfundible. Una vez desenvuelto el regalo y servida en copa (una de vino va bien), se ve muy turbia, de un hermoso color avellana. Recibe muy bien la espuma, que es clara y esponjosa, pero también efímera. Si la temperatura es la adecuada se aprecian olores afrutados envueltos en madera.

Al gusto tiene un toque seco, como de champaña (hombre, igual está sugestionado por la forma de la botella), pero enseguida llega el picor afrutado, de punto ácido característico de las Sour Ales, pero muy bien amortiguado por un toque como de chocolate, dulce.

Luego nos lo agradeció y nos dijo lo bien que marida esta cerveza con el húmedo sótano en el que le tenemos encerrado, puede que se deba a que se deja fermentar unos meses en bodega o por el 8% ABV que tiene y los cuatro días que lleva alimentándose a base de moho. Nosotros opinamos que mejor con queso de cabra. De cualquier manera, es una buena cerveza para buscar una excusa y brindar con ella.

“Mi opinión en un Tweet:” Un agradable caramelo adulto bien envuelto. Nota: Notable alto.

Una semana para el AMCA

La semana que viene se celebra la feria de Alimentos de Madrid y Cerveza Artesana, y nosotros tenemos pensado ir. Además, por una vez, creo que podremos estar todos los componentes del blog (o al menos un alto porcentaje). Así que si sois unos cotillas y queréis ponernos cara (o, como dice un buen lector nuestro “desvirtualizarnos”) no podéis faltar.

Por nuestra parte, estaremos encantados de conoceros, pero seamos sinceros, en verdad vamos a lo que vamos: A BEBER CERVEZA. Claro que con cerveza, la socialización es mucho más fácil. Y más si nos invitais, jejeje.

Y para ponéroslo más fácil, vamos a deciros las cervezas que queremos probar de la lista que hay: De las Cibeles, cinco diferentes; un par de VG Noster; la Yria oscura; la nueva de Casasola (aprovechando que allí el precio no se subirá a la parra); las dos Guinea Pigs!; las Brewdog, por catarlas en barril; un par de Mammooth; otras dos Lluna y Thornbridge; y unas cuantas especialidades sueltas más, incluyendo todas las Stouts y similares que nos pongan por delante.

¿Y de comer? Pues viendo la variedad que hay de quesos (que combinan muy bien con muchas cervezas y aún no he encontrado queso que no me guste), carnes y ahumados que ofrecen, no tenemos muy claro qué vamos a comer en concreto, pero seguro que no pasamos hambre.

Bueno, pues allí os esperamos, con el vaso lleno para brindar y charlar. Con vosotros, lectores, blogueros, productores y amigos. No faltéis, que nosotros estaremos. Todo el día, todos los días.

Bischofshof Dunkel Hefe-Weissbier

Nos encontramos ante una cerveza con un nombre contradictorio en su traducción literal: “La cerveza turbia, blanca, oscura de Bischofshof”. O Blanca (Weiss) u Oscura (Dunkel). Elige. Bueno, esto es solo por enredar con el lenguaje. En verdad Weiss en este contexto no significa literalmente blanca, si no “De Trigo”.

Y una vez aclarado esto, veamos lo que nos encontramos después de comprar esta cerveza. Es una cerveza de color oscuro, marrón anaranjado, un poco turbia y densa, con una corona de espuma abundante y bien blanca (a lo mejor viene de aquí la contradicción del nombre) El olor es ligero, a cereal tostado y frutas.

En el paladar es sosa, sin ninguna intensidad. Con toques de trigo ligeros, un poco de tostado y ya. En resumen, sosa, nada destacable. La versión “normal” de trigo blanca es mucho mejor.

Pero si aún así os decidís por probar esta, tomadla en vaso típico para las Weizen alemanas, y acompañadla de ternera asada, hígado o postres de chocolate negro, no vaya a ser que su 5,1% ABV se os suba a la cabeza, jejeje. Ah, bueno, y en su página web recomiendan usarla para cocinar… y es verdad que, al ser una cerveza barata y relativamente espesa, puede ser una buena elección.

“Mi opinión en un Tweet:” Hay Dunkelweizen mucho mejores. Úsala para cocinar. Nota: Suficiente.

El día de las (Cervezas) Rubias con las Tetas Gordas

Como ya hemos comentado en una entrada anterior, la mayoría de los escritores de este blog somos, además de cerveceros, fans de los comics. Y llevamos años leyendo la blogosfera comiquera. Y ahora que tenemos un blog, nos morimos de ganas de participar en todos los eventos que durante años hemos visto desde la barrera.

Y hoy toca el día de las RCTG, evento creado para regocijo de los jóvenes varones lectores de comics y amantes de las desproporciones en la anatomía femenina. Algunos de nosotros nos incluimos en varias de esas categorías. Vale, no en la de jóvenes, jejeje. Al menos ya no tanto.

Pero bueno, al grano, aquí va nuestra colaboración. Y diréis: ¿Dónde está la rubia? ¡Si la chica es morena! Pero no creo que haga falta que os explique el chiste, ¿no? Ah, y perdonad si alguien se siente ofendido, pero esto se lleva haciendo años… es una tradición… y es mucho menos dolorosa que otras “tradiciones” tradicionales. Aún así, por si acaso, en nuestra defensa alegamos “Animus Jocandi”.

Y con esto, decimos adiós al RCTG hasta el año que viene, pero no a la salida de entradas regulares del blog, que retomamos en un par de horas.

El origen de las cervezas

Hoy vamos a hablar de “El origen de las cervezas”. Pero nada de metafísica ni de historia. Sin más que de dónde vienen cuando las compras. Que dónde están hechas. Es algo que, supongo, nos debería importar por unas u otras razones. Y muchas veces lo ignoramos, o estamos directamente equivocados. Y como ha habido varios casos últimamente, queremos hablar un poco sobre el tema.

Si eliges una cerveza de importación por su origen, por ejemplo una Budweiser (americana), te puede sorprender que la etiqueta te diga que ha sido fabricada por Damm en Barcelona. O al revés, que si pides una WeissDamm (cerveza de Estrella Damm, de estilo Bávaro), descubras que está hecha en Alemania, para ser exactos en Renania del Norte – Westfalia, bien lejos de Baviera y más aún de España y Barcelona.

Pero no sólo pasa con las marcas comerciales. Hay muchas cervezas pequeñas que se venden como de la tierra (microcervecerías locales) pero que sin embargo, están fabricadas bien lejos. Como ejemplo de esto, La Loca Juana, publicitada como la primera cerveza vallisoletana (mi pueblo) y sin embargo hecha en Cataluña.

Otro ejemplo son los cerveceros que por motivos económicos o de espacio (o amistad) hacen sus cervezas en una o diversas fabricas e instalaciones de otros cerveceros. Llamémosles cuckoos, gypsys, errantes, ocupas, o como queráis.

Para estos casos (y en general para todos) nosotros abogamos por la claridad y las explicaciones completas. Que pongan en las etiquetas y en su web “Cerveza elaborada por nosequién, en las instalaciones de nosecuál, con la receta de aqueldeallá”. Y así todos contentos e informados y nadie se confunde o compra una cerveza por los motivos inadecuados.

¿Conocéis algún caso más que queráis compartir? Pues ponedlo en los comentarios y actualizamos la entrada. O por email. O por DM. Excepto señales de humo (que últimamente no tengo cobertura) cualquier medio nos sirve para hacernos eco de tu voz.

Actualización: Los lectores nos comentan los casos de Belenos (nombrada Asturiana pero hecha en Bélgica), Brabante en Madrid (también hecha en Bélgica, en Flandes) y La Socarrada de Xàtiva (fabricada primero por Glops y ahora por Rosita). Y en la entrada enterior nos comentaban que Urthel, cerveza "Belga", se hacen en la fábrica de La Trappe (Holanda).

Urthel Samaranth

Urthel es la nueva marca de moda belga de gran distribución. En tu bar favorito seguro que las acaban de recibir hace poco. Y si no lo han hecho, dentro de poco lo harán. Y entre los tres modelos que comercializan, el primero que he probado es este. La Samaranth. Una Quadrupel elaborada por la cervecera belga (cervecera de mujer, digo, no de fábrica, porque la maestra es ella) para conmemorar su matrimonio.

Pero lo importante para el consumidor no son esas anécdotas, sino que he probado dos versiones muy diferentes (me han dicho que porque han sido hechas en fábricas y países diferentes). En primer lugar una con un 12 bien grande en la etiqueta, y en segundo lugar una con el nombre en un recuadro grande blanco abajo. (Ilustramos la entrada con las dos versiones, obviando el vaso por una vez).

Y es que la primera, la del 12, (que no recomiendo) es fuerte, alcohólica y cabezona, mientras que la segunda es una cerveza muy agradable, con sabor alcohol pero compensado y equilibrado; tostada ambarina y con todas las características de una buena Quadrupel.

Así que si la queréis probar, ya sabéis, a unos 10º C (pese a lo que diga la etiqueta), en copa cáliz o tulipa, acompañada de algo para picar que baje sus 11,5% ABV… pero, sobre todo, ¡elegid bien la de la etiqueta adecuada!

“Mi opinión en un Tweet:” Si elegís la correcta: Notable. Si os equivocáis: Resaca.

The Beer Times (2)

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Lee el número dos del dominical de la prensa cervecera haciendo clic en la imagen o aquí.

St Peter's Best Bitter

Venida del país de las botellas diferentes y las buenas etiquetas, la St Peter's Best Bitter, es, como su nombre indica, una buena cerveza amarga. Y digo buena porque no tiene un sabor fuerte y es que claro, a mí, como que el amargor en exceso me tira para atrás.

Bien servida tiene un color ambarino bastante transparente, una espuma blanca, escasa pero densa y que se agarra al vaso tras cada trago. Su olor es suave y fresco, destacando el lúpulo y un recuerdo a fermentos lácticos. La verdad es que su apariencia invita a beberla enseguida.

Y en la boca no defrauda, sigue la tendencia del olor, sin grandes altibajos, con un toque de picor carbónico en la lengua que no se aprecia a la vista, y que contrasta muy bien con la suavidad con la que pasa debido a su media densidad, sabor afrutado y caramelizado. Eso sí, no se llama “Bitter” por nada, ya que al final queda un regusto amargo, equilibrado pero persistente, que invita a tomar otro trago. ¡Ah! Que se me olvida comentar su graduación, algo normal, porque con 3,7º lo lógico es que te ni te enteres de ese detalle, ¿no?

Así que ya os digo, una cerveza suave de sabor y equilibrada. Apta para todos los días, bueno, si dejamos a un lado que no es precisamente barata... De hecho, esta cerveza la probó el becario y tuvo que alquilar su cuerpo dos días para poder tomarse una.En este blog no le pagamos más que con bagazo para alimentarse (y no quiero ni pensar cuándo podrá probar una Infinium o qué tendrá que hacer para ello).

“Mi opinión en un Tweet:” Agradable. Apta para iniciarse en las “bitter”. Nota: Bien alto.

El Festival de la cerveza de Madrid

Después de que el año pasado Madrid tuviese su pequeño festival de cerveza artesana en el interior de un bar (algo bastante minúsculo para la gran ciudad, pero muy loable para sus organizadores), este año tiran la casa por la ventana y se van a hacerlo a lo grande.

Los días 18, 19 y 20 de mayo (atentos, que no queda nada) se celebra en un recinto abierto y amplio (esperamos que el tiempo acompañe) la primera edición de “Alimentos de Madrid y Cervezas de Madrid”, con más de 100 cervezas y comida para acompañarlo (esto me parece un acierto en comparación, por ejemplo, con el BBF, pero sin embargo, el tiempo con el que nos avisaron de las cosas en aquel fue mejor. ¡¡Aquí tenemos menos de un mes para enterarnos!!)

Las cervecerías participantes (que es lo que nos interesa más) son (que sepamos): La Cibeles, La Virgen, Naturbier, Domus, Yria, Casasola, Vaccevm, Bresañ, Altura de Vuelo, La Socarrada, Lluna, Spigha, Mammooth, Kettal, Sr. Bu, Birra&Blues, Les Clandestines, Almogaver, Fábrica Maravillas, Vg Noster, Naparbier, Steve’s Beer, Cervezorama, El Cervecero, Cervebel, Ecocerve, Evil Twin, De Ranke, Slapmuske, Scheldebrowerij, Brew Dog, Thornbridge, Southern Tier, Emelisse y Urthel.

Aprovechad, porque hay algunas que no son fáciles de encontrar lejos de su área de producción. Nosotros estaremos allí, bebiendo y criticando, así que si queréis invitarnos a cervezas a los Jardineros del Lúpulo, estaremos encantados de veros en persona.

Aktien Landbier

El nombre completo de esta cerveza es Bayreuther Aktien Landbier Fränkisch Dunkel (las dos primeras palabras son el nombre completo de la fábrica, Aktien de Bayreuth, Landbier es el nombre de esta cerveza y Fränkisch Dunkel indica que es una Cerveza oscura de Franconia, en el norte de Baviera). A los alemanes les encantan las cervezas con nombres largos. O a lo mejor son sólo las Dunkel. Tendremos que investigar.

Bueno, centrándonos en la cerveza, es una Dunkel Lager, y como caracteriza al estilo, muy maltosa, ligera y con poco amargor. De color marrón caoba, poco turbia, con espuma densa pero que desaparece rápido, dejando el cristal bien marcado.

En el olor predominan las levaduras y los tostados. El sabor es dulce, de caramelos, pero con cierto regusto agrio. Tiene poco cuerpo, y un ligero toque “checo” posiblemente debido a los lúpulos.

Tiene sólo 5,3% ABV y apenas se notan. No creo que sea una cerveza con la que pudieses emborracharte, porque no da ansia de beber. Se sirve fresquita en vaso de trigo o jarra. Ah, y como curiosidad, según su etiqueta, es una cerveza artesana. Lo que no hay duda es que es una cerveza de su tierra.

“Mi opinión en un Tweet:” No está mal, pero tampoco repetiría. Suficiente.

Birrasana II (Blanes, 2012)

Hoy, 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores (cerveceros en nuestro caso), vamos a darlo todo dedicándonos a nuestro verdadero trabajo. El que nos gusta, y por el que, desgraciadamente, aún no nos pagan: Beber cerveza. Y lo de la entrada se lo dejamos a uno de nuestros lectores, que se ha animado a mandarnos una crónica del Birrasana II:

Tras perderme la 1ª edición del Birrasana de Blanes, la segunda estaba en mi agenda desde hacía tiempo y era del todo ineludible. Como experiencia ha sido genial y cualquier cervecero que se precie debiera hacer lo posible por ir a la 3ª edición, que sin duda superará a ésta. Mas que hablaros de los cervezones del Festival, que los había a patadas (144 distintas) os haré un pequeño resumen de mi impresión general

El emplazamiento era perfecto, en pleno paseo marítimo de Blanes con la playa de fondo, en un recinto abierto, de acceso libre, sin ataduras que te obligara a estar ”encerrado” como ocurría en el Barcelona Beer Festival, quizás un punto a mejorar para el próximo BBF. Además tuvimos la suerte de ir en domingo con un tiempo y sol espectacular, por lo visto el sábado llovió lo que obligó a la organización a recoger antes de lo esperado.

A nivel de organización todo bastante bien, mi felicitación a Cerveses Marina. Había dos puestos principales de comida, donde podías pedir desde Butifarras hechas a la brasa, deliciosas por cierto, pizzas en horno de leña, bocadillos variados, etc. Los 35 stands de cerveceros artesanos estaban en el paseo, en dos filas paralelas pero bien separadas y en medio había sillas y mesas habilitadas para beber cerveza y comer tranquilamente, en ningún momento me quede sin una silla, lo cual es de agradecer. También había atracciones y espectáculos con payasos para los niños. Quizá el único punto a mejorar sería el de la música un tanto fuerte en algunas ocasiones y la verdad que no es que fuera muy buena.