Cervezas de 2008 para el #FFdA

Como viene siendo habitual, nos apuntamos a cualquier excusa que sirva para beber cervezas y compartir la experiencia. Y desde el blog Birraire se nos convoca cada medio año a rebuscar en nuestras despensas y tener una excusa para sacar las cervezas del fondo.


Y en esta ocasión, estábamos preparados para la llamada. Habíamos ido guardando y recopilando una serie de cervezas con un nexo común: Haber sido elaboradas y embotelladas en el año 2008, y así a lo tonto nos habíamos juntado con casi dos litros, por lo que iba a ser una fiesta épica.

Y estábamos preparados para ello. Habíamos copiado las canciones de más éxito en 2008 (de Katy Perry “I Kissed A Girl” -como homenaje a los chicos de CLBM-, de Nena Daconte “Tenía Tanto Que Darte” y de Pink “So What”) y las películas que triunfaron en los Oscar (“El caballero oscuro”, que fue la que pusimos, “Slumdog Millionaire” y “Wall-E”). Todo listo para transportarnos a aquel año… incluyendo, claro, las birras.

Y las birras eran la leche. Teníamos un par de botellas de 37,5 cl de la casa belga Brouwerij Boon; una Mariage Parfait y una Oude Kriek A L'ancienne, ambas marcando en su collarín 2008.También teníamos un botellín de Kasteel Bruin (aún no Donker) con la misma fecha (y consumo preferente de octubre de 2013, la única “caducada”), y una botella de 75 cl de La Trappe Quadruple, en su edición numerada con motivo del año jubileo 2008.

Ah, y como somos unos frikis de tomo y lomo, habíamos preparado unas botellas de Kasteel Donker (ahora ya sí) y de la Quadruple, compradas este año, para poder comparar la evolución sufrida.

Por no alargarnos mucho y daros la resaca que nos dio a nosotros tanta birra (birras además fuertes, casi todas de 10 u 11% ABV) vamos a resumir la experiencia, yendo al grano y contando nuestras impresiones del paso del tiempo.

Las pelis de superhéroes molan más ahora. Y la música era mejor la de los 80. Pero las chicas eran más guapas en 2008. Y… Ah, sobre las birras. Envejecer birras mola. Es una pena no disponer de más dinero y medios para hacer de ello una costumbre.

Las dos cervezas de Boon habían acabado más redondeadas, perdiendo los caracteres más salvajes e intensos y quedando más balanceadas y equilibradas. Sobre todo la de cerezas, que pese a llevar casi medio kilo de fruta por litro, no destacaba, y era más como un helado de cereza y canela.

Y las otras dos, comparadas con las de este año… parecían cuatro cervezas diferentes. La Kasteel joven era más peleona y azucarada (o sea, como es habitualmente), y si la tomas de primeras puede parecer rica. Pero es que la de 2008 era más densa y caramelosa, con aroma a pan tostado y se la comía entera.

Pero lo de La Trappe Quadruple era aún peor. Quitando que en aspecto ambas viejas pierden (mayor turbiedad y menor espuma), la edición numerada esta era deliciosamente dulce, con notas de todo lo que puedas imaginar en esa línea (desde miel a salsa barbacoa) y muy intensa, a diferencia de la ambarina nueva (increíble la diferencia del color), que olía a toffe quemado.

En conclusión, que guardéis cosas ya mismo en la despensa, en el fondo del armario o donde sea. Pero que las birras de hoy en día estarán mucho más ricas en el 2020, cuando se nos convoque al 22º #FFdA.

2 comentarios:

  1. ¡Menudo festín que os pegasteis! Salvo por los "grandes éxitos" del 2008, la verdad es que me encantaría repetirlo en casa :-). La evolución que tienen las cervezas belgas es espectacular: buena es tu recomendación de empezar a guardar unas cuantas. Lástima del espacio y la pasta. Un abrazo Rodrigo.

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    1. La "pasta" en este caso es lo de menos. Lo belga no es caro. Peor el espacio... eso sí es muy limitado. Apenas me caben las nuevas a beber, como paar guardar mucho viejo sólo por que sí.

      Y sí, fue un fiestaco, pero lo de los éxitos y la peli era obligatorio para dar ambiente, jejeje.

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