Noticias de la Prensa Generalista (22)

En verano la prensa generalista habla mucho más sobre cerveza. Es un tema ligero y fresco, como se supone que han de ser las noticias en estas épocas. Y un pelín sensacionalistas. Por ejemplo, ¿qué pensáis si os decimos… ¡¿Podríamos quedarnos sin cerveza este verano?!?

Pues con este titular comentaban que la escasez de CO2 puede afectar a la venta de keg en los bares, cosa que ya ha debido de empezar a pasar en el Reino Unido. Bueno, siempre nos quedarán los cask y las cervezas en botella, así que no os preocupéis, que sed no pasaremos.

También nos cuentan que hay gente que se preocupa de desmontar los mitos falsos y los tópicos acerca de la cerveza. Así ahora sabemos que la cerveza no provoca gases, ni reflujos, ni malestar digestivo. ¡Pero la resaca sí, así que mantened la moderación!

Y esto es una buena noticia ya que la cerveza no es sólo un motor interno para gente como tú o como nosotros. ¡También es un motor de la economía! Y por ello no sólo te gusta a ti o a nosotros, también a Hacienda, que somos todos (o al menos, todos los que no nos escaqueamos, claro).

Baltika (Балтика) 9 Strong

El Mundial de fútbol 2018 se juega en Rusia. Como para nosotros el ver fútbol va inherentemente asociado a beber cerveza, no nos extraña que vosotros hayáis pensado lo mismo e incluso hayáis intentado buscar una cerveza rusa que beber mientras veis algún partido (para sentiros como si estuvieseis allí). Pues bien… venimos a preveniros.

Porque una de las que son más fáciles de encontrar son las Baltika (Балтика, en cirílico), que pertenecen al grupo Carlsberg. Y en concreto esta strong lager de 8% ABV en botella de medio litro o formato yonkilata está en muchos supermercados y tiendas.

Es una rubia, de burbuja fina y abundante, con espuma blanca poco persistente, muy leve. Huele a malta y galleta, caramelo y pelotazo. El sabor es empalagoso, dulzón y metálico. Con bastante presencia del alcohol y de aromas a resaca.

Vamos, que como cerveza para degustar, es una puta mierda. Como cerveza para emborracharse en el metro de San Petersburgo camino al estadio (y más si hace frío), puede tener un pase, pero nosotros pasamos. ¡Y os recomendamos pasar también!

“Mi opinión en un Tweet:” Podría pasar por pis pesado, promete pedo peligroso. Nota: Muy deficiente.

Puertas Abiertas: ¿Vendemos o despachamos?

Hoy recuperamos la sección “Puertas Abiertas” que tuvimos hace unos años para publicar un texto de nuestro amigo y lector Ariel Caballero (Profesional de turismo y juez certificado BJCP, además de aficionado a la cultura cervecera, claro está), que nos ha hecho llegar y creemos que merece ver la luz. Por ello, la reflexión de hoy queda en sus manos:

Hace unos meses, una calurosa tarde conversaba con un amigo que regenta una tienda de cervezas artesanas cuando dijo algo que se me quedó grabado en la memoria y que me apenó mucho: “Ariel, eres de los pocos clientes que tengo que me repiten cerveza”.

Esta afirmación me llevó a ir meditando profundamente durante los siguientes días para intentar desarrollar todos los sentimientos y las ideas que llevaba bullendo en mi mente. No digo que me apene por la relación con mi amigo, que es excelente, sino por las implicaciones en el concepto de cerveza artesana que tiene. ¿Acaso carecen de suficiente calidad las cervezas artesanas como para llegar al extremo de no querer repetirlas? ¿Acaso es que la elección que estilos que hacemos no consiguen cautivar al público?

Cuando hablamos con la gente del mundo de la cerveza artesana siempre salen con el pabellón bien alto sobre la calidad de la materia prima que utilizan, en detrimento de las industriales que utilizan grandes cantidades de adjuntos (y no entraremos en la estéril discusión sobre si la cerveza debe filtrarse o no). Si tan cierto es que tienen una calidad de materia prima superior, no debería ser difícil conseguir fidelizar al cliente. Pero aquí me permito recordar la excelente charla que dio Kjetil Jikium (fundador de Nogne, actualmente en Solobeer) en el marco de la 3ª Festa del Llupol (septiembre 2017) donde explicaba claramente que la diferencia entre cerveza artesana y cerveza industrial no se refiere a la calidad de las materias primas, ya que tenemos en ambos bandos cervezas realizadas con materia prima de primera y de segunda calidad. Tampoco marca la diferencia la maquinaria (que también tenemos ejemplos en los dos casos, aunque sea a distinta escala, tecnología de diseño antiguo y de último modelo) y así sucesivamente. Lo que realmente marca la diferencia entre una cerveza industrial y una artesana es el mensaje que se quiere transmitir. Y una cerveza artesana debe centrarse en transmitir su mensaje a su público de forma clara y concreta.


Medicamentos y Cerveza: Antibióticos

Estamos seguros de que todos, en alguna o varias ocasiones, nos hemos visto obligados a tomar algún antibiótico, y que el médico o el prospecto nos han desaconsejado tomar alcohol. También sabemos que si en ese periodo quedas en el bar con los colegas, hay ciertas frases que vas a oír: “Pídete una cerveza, si sólo te va a subir antes el alcohol, encima te sale barato emborracharte hoy”, “Por una cerveza tampoco te va a pasar nada, como mucho te hace menos efecto la pastilla”.

¿Dónde está el mito y donde la verdad? ¿Quién tiene razón? ¿El médico que te dice que no tomes alcohol? ¿El colega que te dice que solo reduce el efecto del antibiótico? ¿El que te dice que solo te va a afectar más el alcohol? Para responder a estas preguntas debemos darnos cuenta para empezar, que hablar de antibióticos es algo muy genérico. No todos son iguales, ni sirven para lo mismo, ni reaccionan igual ante el alcohol. El consejo de tu médico es el más acertado, mejor evitar el consumo de alcohol, ya que reacciona con la mayoría de antibióticos. Pero en el caso de la amoxicilina, el ácido clavulánico, la eritromicina y la azitromicina podemos consumir alcohol de manera moderada (y siendo realmente moderados, que nos conocemos…) sin mayor problema. Remarcamos: con moderación, porque si os pasáis pueden aparecer nauseas, vómitos y diarreas porque tanto el alcohol como el antibiótico afectan a la flora gastrointestinal, irritan la mucosa gástrica… y pueden hasta potenciar una gastritis aguda.

El colega que te dice que hoy te va a pegar el pelotazo, también puede tener razón, pero no va a ser el pelotazo que tú estás esperando. Como ya os explicamos, los antibióticos como el metronidazol y la cloromitecina reaccionan con el alcohol aumentando su toxicidad y produciendo el temido efecto antabus. Y por último, eso de que el alcohol va a reducir o eliminar el efecto del antibiótico también puede ser verdad. Esto ocurre con antibióticos como las cefalosporinas y la doxiciclina. En el caso de las cefalosporinas se reduce la eficacia debido a una acumulación del antibiótico en el cuerpo al no ser metabolizado por el hígado (que le tendríamos ocupado trabajando el alcohol), este supera su espectro de acción y deja de ser efectivo. En cambio, en el caso de la doxiciclina, pierde efectividad ya que se elimina con mayor rapidez.

En conclusión, no podemos meter todos los antibióticos en el mismo saco, en función de qué tipo de antibiótico estemos tomando, podremos o no beber y nos afectará de una manera u otra. El conocimiento es poder, así que esperamos que a partir de ahora os fijéis en que antibiótico estáis tomando y sepáis como actuar y a quien debéis escuchar, aunque os aconsejamos seguir las indicaciones de vuestro médico o farmacéutico, que son los expertos en la materia.

Birroturismo: Visita a Pilsner Urquell

El término “lager”, genéricamente, lleva unos cuantos años asociado a cervezas básicas en el sentido más peyorativo del término. Diciendo básicas, nos referimos a su uso de materias primas económicas, maximización del rendimiento y el beneficio, y la vulgarización/estandarización del producto. Pero la baja fermentación  tiene muchísimo más que ofrecernos, si sabemos disfrutar de cervezas sin tener en cuenta grandes densidades, volumen de alcohol ingente o envejecimientos en madera (y a veces también teniéndolo en cuenta). Por eso nos acercamos a Pilsen, a unos 70 km. de Praga.

Allí, en 1842, Josef Groll trajo de Alemania una nueva cepa de levadura que, tras siglos evolucionando en base a fermentaciones en cuevas a baja temperatura, había desarrollado una serie de características que la hacían especialmente limpia y estable: la levadura lager. A eso, añadió la técnica del malteado que se llevaba a cabo en Inglaterra para crear granos pálidos desde hacía pocos años, y lo remató con las aguas blandas de la ciudad, lúpulo bohemio de Saaz y una triple decocción. El resultado: Pilsner Urquell, una cerveza rubia, sutilmente caramelizada, limpia y aromática que cambió los estándares de la cerveza en el mundo. Había nacido la cerveza pilsener (o pilsner o pils).

Este año (y van tres), hemos ido a pasear por tierras bohemias, y no hemos podido evitar la clásica y necesaria visita de Birroturismo a la fábrica de Pilsner Urquell. Un lugar precioso y acogedor, más allá de las temperaturas tórridas o glaciales que puede haber dependiendo de la época del año. Tras la visita, no podemos hacer más que recomendarla, y os decimos por qué.

La visita dura 100 minutos, y consta de un recorrido estipulado con un o una guía que se puede elegir en inglés, checo, alemán o ruso. Nosotros elegimos el inglés por motivos obvios, aunque el becario había podido practicar lenguas al ir a visitar Pivovar Únětice, lugar en el que el idioma británico no era una opción y se comió estoicamente una hora de charla en checo (haciendo que sí con la cabeza todo el rato, así que no esperéis entrada sobre ella).

Fuller’s London Pride

Cuando publicamos la entrada sobre la visita de birroturismo a la fábrica de Griffin Brewery, en Chiswick, nos dimos cuenta de que no teníamos reseñada en El Jardín la cerveza cabecera de la marca Fuller’s, su orgullo y el de todo Londres. Por lo que hubo que rebuscar en las libretas de notas para encontrar su cata… ¡Y allí estaba, apuntada y jamás publicada desde hace 6 años! Como veis, bebemos mucho más de lo que publicamos…

¡Pero hoy lo vamos a solucionar! Por lo que la hemos vuelto a beber para tenerla fresca en la memoria y poder describirla mejor. El color es ámbar rojizo, profundo. Limpia, sin nada de turbidez y con poca burbuja por su baja carbonatación.

El aroma es muy carameloso y con un punto especiado (y algo de toffee). En boca tiene un equilibrio muy conseguido entre el dulzor y el amargor. Empieza siendo maltosa y cremosa, luego más amarga y acaba levemente seca, frutal y floral.

Su cuerpo y su textura son típicamente inglesas, lo que con su baja graduación (4,7% ABV) la hacen una cerveza ideal para beber en cantidad, acompañar comida (como pollo asado, por ejemplo), regar charlas, rugby o lo que haga falta. Pero ojo si eres vegano: en cask siguen usando isinglass (vejiga de pescado), así que mejor lata o botella.

“Mi opinión en un Tweet:” Para sentirse orgulloso de ser londinense (o de visitarlo como turista). Nota: Sobresaliente bajo.

The Beer Times (259)

Dominical de noticias sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Ya ha llegado el verano, con el solsticio, el calor, y todos estos enlaces sobre cervezas.

Sábado Cervecero Animado (41)

Estamos en plenos Mundiales de Fútbol, y es una excusa perfecta cada cuatro años para ir a beber cerveza (como que nosotros necesitásemos excusas para eso). Además, hay una cervecera alemana que siempre hace vasos conmemorativos… ¡Y el de este año nos ha encantado!

Es, ni más ni menos, el típico vaso con forma de bota de las cerveceras germanas, pero con bota de tacos de fútbol, claro. ¡Estamos deseando pillarlo y estrenarlo! Pero hasta entonces os animamos a hacerlo vosotros, con estos gifs en los que podréis ver eclécticos resultados sobre el tema “das boot”.






Mala Gissona Höfn

De esta marca guipuzcoana no habíamos hablado en El Jardín hasta el momento, pero creemos que ha llegado el momento de hacerlo tras haber coincidido ya con ellos en varias ferias durante estos años y que nos haya gustado todo lo que hemos probado. Pero la que más hemos repetido es esta.

Una Porter con nombre de puerto (es lo que significa en islandés) y que tiene, además de una relativamente baja graduación (5,1% ABV) y mucha información en la etiqueta, que son cosas que agradecemos, un carácter sabroso y bien fuerte.

De color negro, como se espera al estilo e incluso un poco más, y espuma de color beis o hueso, compacta y de persistencia media-baja. Aromas a chocolate y malta (lleva pale, chocolate, cristal y roasted, además de copos de avena) y sabor dulce y sabroso, pero equilibrado por el amargor final. También con cacao y chocolate en boca y un poco de café.

No es una cerveza que esté diseñada para romper esquemas ni moldes. No es extrema ni usa ingredientes raros. Pero es una buena cerveza negra para beber a menudo, y esas no son mayoría entre las elaboradas en España, así que es bienvenida en nuestras neveras todo el año.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Mala? ¡Buena Gissona! Y buena porter, claro. Nota: Notable.

Premios de Primavera 2018

Hoy, con el solsticio, llega el verano, un poco atrasado (sobre todo en lo que al calor se refiere). Pero cuando llega el afelio, poco después nos cae encima esta estación. Por lo que nos toca entregar los galardones a lo mejor del Jardín de estos últimos tres meses, o sea… ¡Los Premios de Primavera 2018 de El Jardín del Lúpulo!

Cervezas más recomendables:

Botella de Bronce:
Vicaris Generaal

Botella de Plata:
Trappistes Rochefort 6

Botella de Oro:
Magic Rock Dark Arts


Medalla a la Mejor Entrada de Entretenimiento:
Geocaching y Cerveza

Medalla a la Mejor Entrada Divulgativa:
¿Sabías cómo se hace la Cerveza sin Alcohol?

Se nota que el tiempo de esta primavera no ha acompañado tanto y que nos ha dado más por amar las cervezas oscuras. A ver si ahora en verano somos capaces de seguir así (el reto 2018 nos obliga a beber Imperial Stout, así que…) Pero lo veremos... ¡Dentro de tres meses en El Jardín del Lúpulo!

Ferias Cerveceras que hemos "Bebido"

Llega junio y con él el calor, las notas, las vacaciones escolares (¡bien por los profes!), el último día para presentar la renta (recordatorio) y cómo no, los festivales cerveceros. El Jardín del Lúpulo, sacrificándonos por nuestros lectores, ha intentado estar en todos y cada uno, por lo menos las últimas semanas. Y os vamos a contar un poco de estos tres: la Feria de la Cerveza Artesanal de San Sebastián de los Reyes, el Beermad de Madrid y el Granada Beer Festival, centrándonos en los eventos más que en las cervezas, porque son de esas veces que importa más que el qué bebes, el dónde y el con quién.

Comenzamos con la II Feria de la Cerveza Artesanal de San Sebastián de los Reyes, solapándose con el festival organizado por Founders en Conde Duque. La feria contó con 25 cerveceras de buen nivel del panorama nacional y con la intención de acoger a un amplio número de personas, ya que incluyó zona infantil, zona de catas, food trucks y una amplia carpa con numerosas mesas corridas que fue lo más práctico de la feria ya que el tiempo no perdonó la lluvia, sobre todo durante la tarde del sábado, teniendo que cancelar los conciertos programados. Los talleres de elaboración de cerveza estuvieron a cargo de miembros de la Asociación de Cerveceros Caseros Españoles, había catas llevadas a cabo por Rodrigo Valdezate, de nuestro Jardín, y también pudimos contar con la presentación de Pink Boots Society. Hay que destacar la buena organización del evento, la accesibilidad y contar con una gran parking. El inconveniente quizás la disposición de los puestos fuera de la carpa, que a la hora de la lluvia hizo que la gente se remangara los pantalones para pegarse una carrera a por bebida o comida, ya que estaban mezclados.

Sin haber casi descansado de la feria de “Sanse” nos metimos de lleno en la 3ª edición del Beermad. En la presentación a la prensa nos explicaron las mejoras de este año: la ampliación de aforo, de horario hasta la 1 de la madrugada, los distintos tipos de entradas y la inclusión en una barra a distintas cerveceras extranjeras y madrileñas que se habían quedado fuera. Igual que en las ediciones anteriores los puestos de comida y de cerveceras estaban mezclados. Lo de siempre: muchas veces el olor a croquetas, calamares, queso o hamburguesa no permitía la disfrutar de la cerveza, sacar aromas, sabores, etc. No se puede tener todo. El contacto de los cerveceros con el público fue inmejorable, muy cercanos y con ganas de hablar y presentar nuevos productos. Hemos contado también con una presentación el primer día de Pink Boots Society Spain, presentando las dos cervezas colaborativas del Brew Colaboration Day, la Red IPA Alewife y la Session IPA High Gravity. Grandes profesionales y un buen rato que pasamos charlando sobre futuros planes y conociendo más de su trabajo diario. ¡Fue más que un placer, ladies!

Y sin descanso nos vamos al sur, al Granada Beer Festival. Buen ambiente, buen rollo, divertida, buena organización. Probablemente no la más grande de las ferias, pero sí una de las de mejor ambiente, a pesar que la afluencia de público ha estado este año muy floja. La feria está situada en un recinto cerrado bien comunicado tanto en coche como en transporte público, con aire acondicionado para poder soportar los calores de este pasado fin de semana en Granada, con una zona exterior donde se hallaba la zona infantil, los puestos de comida de todo tipo, y uno de los escenarios grandes donde se llevaron a cabo varios conciertos y actuaciones. Probablemente esto hizo que la zona interior donde se situaron los puestos de cerveza, unos 36 casi todas nacionales, quedara bastante desalojada, ya que la gente se salía a fumar y a comer fuera. También hubo lugar para las catas, maridajes y conferencias. Y muchas cervezas tanto de la zona como del resto del país.

Esta claro que hay muchos modelos de ferias y festivales cerveceros y que el nivel va mejorando (sólo hay que ver que la mayoría van corrigiendo los fallos anteriores rápidamente). Y que las cervezas y la propia organización tienden al aperturismo y a ser más inclusivas (ofreciendo más productos para todos los públicos y no tan “frikis”). Aún queda mucho por delante, pero nosotros estaremos ahí para verlo (y beberlo).

Valoraciones de Untappd

Amantes como somos de las estadísticas (y la cerveza), de las gráficas (y de la cerveza) y de las apps (y de la cerveza), estamos encantados de que una de las aplicaciones para móvil que más usamos, Untappd, haya incorporado en el perfil de cada usuario un gráfico con sus votaciones.

Para ilustrar la entrada hemos elegido unos pocos ejemplos de entre nuestros amigos cerveceros. Como podéis ver son bastante variados (ya que cada usuario tiene su propia y personal manera de puntuar), pero podemos sacar algunas conclusiones generales bastante acertadas.

Sobre las medidas de tendencia central, está claro que sufren una asimetría positiva: la media aritmética se sitúa sobre los 3 puntos y pico, y la moda sobre los 4. Bueno, esto tiene dos explicaciones: en primer lugar, parece obvio que bebemos lo que nos gusta, y por lo tanto las puntuaciones tienden a ser más buenas que malas; y por otro lado, el propio Untappd nos “engaña” al falsear las notas, ya que todas las cervezas parten de 3,5 estrellas, y suben o bajan a partir de ahí con las votaciones.

Sobre la dispersión, como podéis ver, cada usuario es un mundo: unos puntúan todo entre 2 y 4, otros entre 3 y 5 y otros (los menos) abarcan todo el espectro de puntuaciones. Pero parece asumido que poner menos de 3 puntos (recordemos, 6 sobre 10) a una cerveza es condenarla al infierno.

Y ya como colofón a estos breves comentarios que nos inspira el vistazo echado a las estadísticas de nuestro amigos, fijarnos en que los usuarios más “viejunos” tienen cierta irregularidad en la forma de campana de las estadísticas, ya que al principio sólo se podía votar con menos precisión, y la mayoría de sus votos se concentran en los números más redondos.

¿Y esto sirve para algo? Pues si os lo estabais preguntando, contestamos rotundamente que sí, si sois de los que miráis las puntuaciones de los demás. No es lo mismo la nota del que vota todo del 4 para arriba (donde un 4 por lo tanto sería una de sus notas más bajas) que la del que vota entre el 1 y el 4, donde ese mismo 4 sería que es una de las cervezas que más le ha gustado. ¿Tú qué tipo de usuario-votador eres?

Poperings Hommelbier

Desde el maravillosamente cervecero pueblecito de Watou, en la provincia belga de West-Vlaanderen (Flandes occidental), nos llega esta cerveza clásica de la marca Van Eecke -ahora Leroy-, que pone el acento en los lúpulos de la zona de Poperinge (de ahí su nombre -aunque también significa abejorro-).

Y es que en su dialecto, lúpulo se dice Hommel. Y lleva cuatro diferentes, superando los 40 IBUs. Puede parecernos poco en el mundo moderno, pero en los 90, era una de las cervezas más lúpuladas que nos llegaban: una Belgian IPA antes de que se inventase llamarlas así.

Porque es una cerveza rubia, dorada ambarina, con una cabeza de espuma blanca abundante, medianamente persistente. El aroma es a lúpulo y levadura, herbal y terroso, con un punto frutal y de miel. En boca es amarga, frutal y especiada. Más maltosa de lo que esperas.

Y es que en estas cervezas primaba (pese a ser de las “extremas” de antaño) el equilibrio. Por ello no parece ahora tan amarga, ni tan alcohólica (7,5% ABV) ni tan nada. Parece que no tienen nada que hacer en el siglo XXI, pero siempre es bueno recordarlas.

“Mi opinión en un Tweet:” El lúpulo de antes sabía a otras cosas. Nota: Notable bajo.

The Beer Times (258)

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Que el Mundial y el beber no te distraigan de que te traemos para leer estos enlaces sobre cervezas.

Música de anuncio: You can't say no forever

Ya está aquí el verano. Se sabe no por las temperaturas, sino porque en la tele sale gente que le ha picado medusas, mosquitos tigre y una fiebre rara de salir a las islas y playas botellín en mano a cantar mogollón de temas de la última década (esto, bueno, sólo pasa en los anuncios de cerveza, claro).

Pero los temas que han elegido cantar este año son casi todos viejos. Han ido poniendo muchos de los que ya hemos comentado. ¡Por suerte nos ha servido para repasar la lista y ver que nos faltaba de traer a esta sección el tema de Lacrosse titulado You can't say no forever.

Dunkler Hirsch Allgäuer Weizen

Hemos de reconocer que esta marca alemana del ciervo (Höss der Hirschbräu) no está dentro de nuestros fetiches. Pero como se suele encontrar (y a un precio bastante interesante) en unos grandes almacenes, pues solemos beber todas las que pasan por nuestro lado. Y su Dunkel Weizen no iba a ser menos.

Como su nombre y su etiqueta indican, este ciervo es pardo. O sea, es una cerveza de trigo oscura. Y por lo tanto al servirla en el vaso alto que caracteriza las elaboraciones germanas con este cereal, podemos ver su color caoba oscuro, turbio. La espuma es de color hueso, en cantidad media. La pega es que es poco persistente.

El aroma es maltoso, pero con un perfil refrescante. Trigo, caramelo y plátano se ve complementado por un toque ácido en raíz. El sabor se repite: dulzor de las maltas y cierta acidez fresca. Nada muy destacable ni para bien ni para mal. Bastante predecible.

Y es esa previsibilidad lo que le quita la gracia a esta cerveza de trigo que tiene 5,2% ABV. Da exactamente lo que te esperas encontrar, siendo generoso. Porque está en la parte floja del asunto. ¡Por no tener no tiene (al menos en la que hemos bebido nosotros) ni la botella de tapón mecánico que sí tienen otras de la marca!

“Mi opinión en un Tweet:” De noche todos los trigos son pardos… ¡pero no todos son buenos! Nota: Insuficiente alto.

CAMRA (Campaign for Real Ale)

Antes de seguir hablando sobre el turismo cervecero en el Reino Unido, creemos que conviene parar un momento y hablar sobre una asociación que creemos que precisamente es uno de los pilares de que ese país mantenga una riqueza cervecera tan amplia: la CAMRA (Campaign for Real Ale).

Esta organización se creó a principio de los años 70 del pasado siglo para luchar contra la homogeneización del mundo cervecero (las lager iban devorando el hueco de las cervezas tradicionales británicas) y para defender los estilos y métodos tradicionales de hacer "Real Ale".

Y ese ha sido uno de sus puntos fuertes: gracias a un creciente apoyo de sus bases (que superan actualmente los 150.000 socios) el cask, las cervezas acondicionadas en botella (lo que llamamos segunda fermentación) y los estilos más clásicos ingleses, escoceses o irlandeses han llegado a nuestras fechas, inspirando en gran medida el crecimiento del boom cervecero moderno.

Pero, por otro lado, su tradicionalismo es uno de sus puntos débiles: están tan enfocados en los procesos y métodos de envasado que rechazan dar su apoyo a gran parte del sector craft. Si se sirve en “keg” no es Real Ale. Y si no es Real Ale, no es su asunto. ¡Lo cual deja fuera de su paraguas muy buenas cervezas!

Sea como sea, aun así siguen haciendo muchas cosas que aplaudir: la organización de decenas de ferias y festivales (destacando el conocido Great British Beer Festival, pero hay otras muchas), la publicación de la “Good Beer Guide” anual y otros textos periódicos, y la defensa de los intereses de los consumidores, fabricantes y pubs tradicionales. Y por ello nos parece importante defender y destacar a su vez su existencia y su labor.

Cine y Cerveza: Cadena Perpetua:

Comenzamos una nueva sección que junta otras dos de nuestras aficiones (cine y cerveza) con esta película, Cadena Perpetua, dirigida en 1994 por Frank Darabont (La Milla Verde, La Niebla) y basado en un relato de Stephen King titulado Rita Hayworth y la redención de Shawshank. La película está protagonizada por Tim Robins y Morgan Freeman. Recaudó en EEUU poco más de lo que había costado y en los Oscars tuvo que competir con títulos como Forrest Gump o Pulp Fiction por lo que en su momento no tuvo un éxito especialmente notable.

El film cuenta la historia de un banquero acusado de haber asesinado a su esposa y al amante de esta. Su estancia en prisión pasa por los lugares comunes habituales del cine carcelario: prisión injusta, abusos por parte de los otros presos, guardias sádicos, amistades improbables…, si bien como aporte original están los chanchullos fiscales.

La escena escogida (obviamente por su relación con la cerveza, que es lo que da calidad a la película y por lo que hemos creado esta sección) es la que tiene lugar en el tejado de la prisión, donde los guardias conceden a los encarcelados por mediación de Andy Dufresne y a cambio del esfuerzo al que son sometidos, un trato privilegiado: tres cervezas tipo Pilsen (“bohemian style beer” si atiendes a la versión original) a cada uno de ellos. La cerveza sabe a libertad.



Y es que hay ocasiones en que los matices de la cerveza van más allá del grano que se haya empleado o de la selección del lúpulo, hay veces en que ese trago va directo al hipotálamo y dispara reacciones primitivas. ¡O sirve de improbable recompensa al esfuerzo!

Nuestro Reto de Junio #12meses12birras

En este mes de nuestro reto anual cervecero, apostamos fuerte por el producto local. El requisito de la cerveza de junio es, precisamente, elegir una cerveza de la fábrica cervecera más cercana a tu casa (o al menos, de una marca que sea de tu provincia).

Como ahora los escritores y escritoras del blog estamos cada uno diseminados por toda la geografía peninsular, y aprovechando el exilio de Rodrigo, hemos elegido esta marca que se fabrica en la propia ciudad de Soria, siendo una de las pioneras de Castilla y León (aunque apenas se encuentre fuera de su zona). ¡Más cerca imposible, un par de kilómetros!

Ya sabes que si estás cumpliendo el reto, no debes olvidar enviar tu participación al formulario. ¡De momento sois medio centenar los que optáis a los diplomas! Y nos encanta seguiros mes a mes, con curiosidad por lo que elegís beber.

Ah, y como muchos nos estáis preguntando ya por el reto del mes que viene (una cerveza valorada con un sobresaliente (o más) en su reseña publicada en El Jardín del Lúpulo) os vamos a dar un par de pistas: la primera, consultar las menciones trimestrales a lo mejor de las reseñas. Y la segunda, utilizar el buscador de la web con palabras clave como “matrícula de honor”. ¡Pero lo que queremos es que rebusquéis y cotilleéis, claro! ¡Así que a ello!

Montseny Aniversari IPA

Los que nos leéis a menudo o habéis preguntado sabéis que damos prioridad a las reseñas de cervezas “estables”, con permanencia en el mercado. ¡Y creemos que esta se ha ganado un buen puesto en esa lista! Creada hace más de cinco años para celebrar a su vez el quinto aniversario de la marca Companyia Cervesera del Montseny, hoy sigue encontrándose en muchos puntos de venta, tanto en botella como en lata.

De color ámbar, levemente turbia (algo que está ahora de moda, pero que en una IPA “normal” preferimos que se evite). La espuma es abundante, de color hueso y con buena persistencia. La presencia no es mala, aunque no es su punto fuerte.

Este es el aroma. Mucho lúpulo (lleva Nugget, Target, Summit, Cascade y Celeia) que le da toques frutales y resinosos. Pero también con presencia de malta y notas de caramelo y miel. En boca es principalmente amarga (como se espera de una IPA), pero bien equilibrados por el dulzor (un poco básico) de la malta.

Una buena cerveza para llevar o para disfrutar en cualquier ocasión, pero con la leve pega de que su contenido alcohólico es un poco alto (6,4% ABV) para usarse en los días más calurosos para combatir la sed mediante la abundancia. ¡Pero con moderación, genial!

“Mi opinión en un Tweet:” Aunque no sea hoy tu aniversario, Feliz, feliz no cumpleaños a tu, a yo. Nota: Bien alto.

The Beer Times (257)

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No te preocupes, parece que paran las lluvias y traen días más soleados. Nosotros traemos todos estos enlaces sobre cervezas.

Hoy y mañana, BeerMad

Hoy estaremos en Madrid (igual que estuvimos la semana pasada de eventos cerveceros) de nuevo bebiendo y saludando a muchos cerveceros conocidos. ¡Y es que estos fines de semana están siendo un no parar de eventos y ferias y festivales.

La de este fin de semana es la tercera edición del BeerMad, que de nuevo tiene lugar en La Caja Mágica de Madrid. No nos perdimos las dos anteriores y no vamos a perdernos esta. ¡Así que si quieres encontrarnos, ya sabes dónde puedes buscarnos!

Seguro que nos encontrarás con un vaso en la mano. ¡Serás bienvenido si traes una cerveza y brindamos! Podemos charlar de lo humano y lo divino, porque la cerveza es ambas cosas… (No nos tachéis de blasfemos, lo nuestro es verdadera devoción).

Bueno, pues eso, que no nos enrollamos más que si no llegamos tarde, y el madrugador se lleva el mejor premio. ¿Nos vemos allí? ¡Saludad si nos veis! ¡Queremos hacer una buena colección de selfies cerveceros!

De Molen Amarillo

Paradójicamente, la cerveza De Molen Amarillo no es de color amarillo. Bueno, este chiste sólo tiene gracia en países hispanohablantes, y la cerveza viene de los Países Bajos, así que el nombre no se lo han puesto por eso, sino por el nombre del lúpulo que le da el Dry-Hopping: el Amarillo.

Su color es ámbar, levemente turbia si la sirves entera (ojo con los posibles tropezones, mejor servirla bien limpia), y con una cabeza de espuma media-baja de color hueso, bastante pegajosa, eso sí. Pero un poco oscura (y es que no es una IPA, es una Imperial IPA).

El aroma, obviamente, es a lúpulo. Mucho lúpulo cítrico, con notas frutales y pináceas. Y en boca es amarga. La presencia del lúpulo es dominante. De nuevo mucho pomelo y algo añadido más especiado, además de la presencia del caramelo de las maltas.

Ojo que tiene 9,3% ABV, así que se bebe despacio. A eso ayudan también los 60 IBUs y su gran densidad. ¡Por lo que te recomendamos fehacientemente que la acompañes de algo de comer o de picoteo! Te puede servir queso, obviamente, de preferencia uno graso y fuerte.

“Mi opinión en un Tweet:” Cítrico aparece, amarilla no es… Nota: Notable alto.

¿Sabías cómo se hace la Cerveza sin Alcohol?

Hace poco nos preguntaban en el conocido blog El Comidista acerca de las cervezas sin alcohol. Nos pedía que explicásemos por qué saben diferente y cuales recomendaríamos que estén buenas. Pero, como suele pasarnos, teníamos mucho más preparado -gracias al profesor Carlos- de lo que luego les da para publicar (ya que nos encanta enrollarnos). ¡Así que lo vamos a compartir ahora!

Y es que como la cerveza es la bebida producto final de una fermentación alcohólica… para que sea cerveza hay que dejarla fermentar, producir alcohol… ¡Y luego quitárselo! Y la mayor parte de estos procesos alteran el sabor de una u otra manera.

Para empezar, porque se suelen hacer cervezas “diferentes”, alterando los procesos de elaboración. Por ejemplo, usando maltas con baja capacidad diastásica. O macerando mostos que sean más ricos en azúcares no fermentables, con más dextrinas, utilizando temperaturas más altas de macerado. Además de llevar acabo fermentaciones controladas o restringidas, con cepas de levadura menos currantes, que atenúan menos produciendo menos alcohol (y dejando más maltosa) como la Saccharomyces rouxii.

Hay versiones extremas de estos métodos, como el llamado Cold Contact, que en frío hace que apenas generen alcohol, llegando a inmovilizarlas en superficies portadoras. Y, obviamente, siempre queda el método de diluir el mosto o incluso la cerveza para disminuir el porcentaje de alcohol presente.

Pero para llegar a ser una Cerveza Sin Alcohol (con tal denominación en España) debe tener menos de 0,9% de alcohol en volumen. Por lo que si tiene más tras la fermentación, es necesario quitárselo. Y aquí vienen los mayores problemas, ya que estos métodos suelen ser bastante agresivos y afectar a la cerveza y sus elementos, más allá de la mera retirada del alcohol.

Carta de Aromas: Almendras

Muchas veces encontramos en la cerveza aromas que nos recuerdan a frutos secos. Quizá te has preguntado de donde vienen esos aromas o cómo han llegado allí. Pues por eso traemos esta entrega de la sección de Carta de Aromas, para explicároslo. ¡Tomad buena nota para reconocerlos!

Porque, de entre los diversos frutos secos, uno que suele destacar en la cerveza son las almendras. Y es por la presencia de benzaldehído en ella. Este aldehído aromático nos da un característico aroma a frutos secos, que no nos costará mucho aprender.

Es sólo ir al supermercado y comprar (y comer) almendras. U oler aceite de almendras. O si te sirve de excusa, ahora que se acerca el verano (o que es en la otra parte del mundo, es una excusa al fin y al cabo) un helado almendrado. ¡Que no sea porque no te lo ponemos fácil!

Pero hazlo, porque (como decimos siempre en las catas) no hay palabras propias para definir los aromas, sino que necesitamos contar en nuestra memoria olfativa con los referentes previos almacenados y aprendidos para poder reconocerlos y usarlos como descriptores al beber.

Medicamentos y Cerveza: La tiramina

Siguiendo con esta sección, vamos a dejar de lado el alcohol para hablaros de la interacción entre un tipo de medicamentos y un compuesto que está presente en cerveza y vino. Nos referimos a la interacción entre la tiramina, una sustancia derivada de los aminoácidos, y los inhibidores de la monoamino oxidasa, que son un tipo de antidepresivos. La tiramina se encuentra en cantidades importantes en algunos alimentos como los quesos curados o las carnes procesadas, entre otros, y para nuestra desgracia, también en la cerveza.

Este compuesto se sintetiza mediante una enzima llamada monoamino oxidasa. Por lo que ya os imaginareis que si tomamos un grupo de medicamentos que la inhiben, la tiramina no se sintetizará y comenzará a acumularse en nuestro organismo. Lo que da lugar a un aumento muy brusco de la presión arterial.Los efectos de esta subida de tensión van desde dolor de cabeza, sudoración o taquicardia, hasta cambios en la visión, dificultad para respirar o algo tan grave como es una hemorragia cerebral.

Por eso mismo, no es algo que tomarse a broma, ya que aunque actualmente contamos con antidepresivos modernos que conllevan riesgos menores, estos siguen empleándose en personas a las que el uso de otros antidepresivos no ha dado resultado.

Así que ya sabéis, después de todo lo que os hemos contado: cuando os toque tomar cualquier medicamento, lo primero es leer el prospecto. Y si este nos desaconseja tomar cerveza durante el tratamiento, mejor hacer caso. Que si ya es malo necesitar un medicamento, peor es agravar sus efectos innecesariamente, y la cerveza está hecha para disfrutar con ella.

Stillwater & AZ Wilderness Big Bunny

El nombre completo de esta cerveza es “Stillwater Is Nothing Big Bunny Is Everything” (un mensaje aprobado según la propia lata por la otra cervecera colaboradora, AZ Wilderness, que son de Arizona mientras que los de Stillwater son de Maryland). Pero dejémoslo en Big Bunny a secas.

Según la lata es una Imperial Chocolate Milk Stout de 8% ABV, pero tampoco dice que lleve lactosa ni chocolate. ¡Así que aunque seas un intolerante puedes beberla, se supone! Por lo que la servimos y es negra, densa, casi opaca, coronada por una espuma beis, bastante esponjosa, un poco crepitante y de baja persistencia.

El aroma es de maltas tostadas, como suelen ser las Stout, pero destacando mucho más el chocolate. En boca es un poco al contrario, ya que destacan más el conjunto de los otros matices habituales (café, regaliz, pan tostado, caramelo,…) que el chocolate.

Compleja y rica, en conclusión. Y potente pero sin pasarse. La única pega, que el precio está en la franja media-alta de las cervezas, lo que le impide transformarse en una cosa a recomendar a muerte. ¡Pero bien se puede beber al menos una vez!

“Mi opinión en un Tweet:” El conejo de pascua ha puesto una lata en vez de un huevo. Nota: Notable bajo.

The Beer Times (256)

Dominical de noticias sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Por moción popular (que no de censura) traemos como cada domingo muchos enlaces sobre cervezas.

Resumen: Ferias en Madrid

Si lees esto hoy y no te habías enterado antes, es muy probable que ya te hayas perdido la mitad (o más) de los eventos que se celebran este fin de semana en la capital. ¡Mira que te avisamos hace unos días! Pero claro, seguro que estabas en el bar

Pues no te pierdas hoy como último día el Founders Madrid Beer & Music Fest en la Calle Conde Duque, 11. Nosotros nos pasamos un rato ayer. ¡Pero hoy tenemos trabajo! Así que nos hemos cogido el metro hasta San Sebastián de los Reyes.

Allí estamos hoy y mañana, en la segunda Feria de la Cerveza Artesanal de San Sebastián de los Reyes, dirigiendo unas catas de cerveza (a las que tal vez puedas apuntarte, quedan un par de plazas en alguna), tanto de iniciación como de estilos raros para la gente más friki (sí, lo decimos por ti, que nos estás leyendo).

Y el rato que no estemos currando estaremos bebiendo. ¡Podéis acercaros a saludar y beber con nosotros! Estaremos encantados de compartir unas cervezas y una parrafada. O dos de cada, que nos mola mogollón ambas cosas.

Lindemans Gueuze

Hacía mucho, pero mucho mucho, que no comentábamos una cerveza de la tradición belga de cervezas de fermentación espontánea: las Lambic. Esta en concreto es una Gueuze, por lo que es una mezcla de las lambic de diversas añadas. Pero no entra dentro de la gama más clásica de la marca, así que lleva azúcar y está pasteurizada.

De color ámbar profundo y apagado, se corona con una cabeza de espuma de color hueso, compacta y de persistencia media. Huele a madera vieja, mantas y cobertizo de herramientas, pero con un toque a cesta de fruta que tiene su punto agradable.

Sabe ácida, claro. Con un toque cítrico y frutal. A la vez tiene cierto dulzor que no la hace de las más agresivas del estilo, pero deja un final con la boca salivante y poco saciada. Entre ajerezada y achampanada. Pero ojo que tiene 5% ABV, más que las versiones habituales con frutas.

Si os gusta esta (o si no, y queréis algo más ortodoxo) os recomendamos sin duda su hermana “mayor”, que tiene un proceso de fabricación más acorde a los métodos tradicionales, que es la Cuvée René. ¡Y ya puestos, podéis disfrutarla dando un Tour por los elaboradores de Gueuze como hicimos nosotros!

“Mi opinión en un Tweet:” Si lo amargo te amarga, prueba lo agrio a ver… Nota: Bien bajo.