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Kulmbacher Eisbock

La leyenda dice que en la cervecería Reichelbräu (que luego sería Kulmbacher), un aprendiz se olvidó meter en la bodega dos barriles de cerveza, que quedaron expuestos al frío invierno y congelados. Cuando les encontraron y retiraron la capa de hielo, castigaron al aprendiz a beberse el mejunje restante… ¡Pero descubrieron que estaba bueno!

Como es una leyenda, no sabemos si el barril contenía, como esta botella, una cerveza oscura, color rojo sangre, pero limpia, con una espuma de color hueso, abundante, compacta y de persistencia media. Lo dudamos, por eso preferimos que se quede en leyenda y nosotros probar la actual.

Que es de sabor dulce, con cierto contrapunto amargo, pero principalmente maltosa. Sabe a pan dulce, frutas pasas y crema, con un toque de coñac y de caramelo. Vamos, que es una cerveza intensa en sabor y en alcohol (con 9,2% ABV resultantes tras la concentración).

Y si la leyenda es cierta, es la pionera de un proceso que luego se ha usado para elaborar verdaderas burradas de cerveza, retirando el agua y concentrando (que no destilando) las cervezas hasta niveles de licores. ¡Pero con muy buenos resultados!

“Mi opinión en un Tweet:” El agua moja, lo que queda da calor. Nota: Notable alto.

Aventinus Weizen-Eisbock

Esta cerveza es una versión más fuerte de la Schneider Weisse Tap 6 Unser Aventinus, ya que ha sido concentrada mediante la congelación del agua de la original, dejando así una cerveza más densa (28 grados de densidad original) y más alcohólica.

Es marrón oscuro, casi negro, con espuma de color blanco roto, no muy abundante. El olor es picante y dulce, a frutas (plátano), especias y frutos secos. El sabor es intenso. Muy intenso.

No disimula demasiado el alcohol, lo cual la hace dura de beber y promete un buen pedo. Pero como es dulce, con gran cantidad de caramelo en boca, entra bien, poco a poco. Otra característica que tiene es la gran presencia de sabor Umami (y si no sabes lo que es, wikipedialo). Nosotros hemos estado practicando, desde que descubrimos como identificarlo en el panel de cata de la universidad en el que participo. En esta cerveza, se nota, y me recuerda (levemente) al sushi.

En conclusión, un pelotazo de cerveza, de 12% ABV, que se recomienda tomar después de la comida, acompañando a postres como los profiteroles, tiramisú, o crepes con chocolate.

“Mi opinión en un Tweet:”Condensando buenas cervezas salen cosas así. Nota: Notable