Uno de los primeros cócteles que os presentamos en esta sección hace ya cinco años fue el Black Velvet, que es muy sencillo de preparar, ya que sus ingredientes principales son la cerveza negra y el champán. Y hoy os traemos uno muy parecido, pero con cerveza rubia.
El cocktail se llama “Espuma Dorada” y básicamente es mezclar a partes iguales una cerveza tipo Pilsner con champagne (aunque también se puede hacer, por supuesto, con cava). Bueno, y para dar más sabor, lleva un chorrito de licor de melón.
El único truco importante es servir los ingredientes muy fríos y con suavidad para que al mezclarse generen la menor cantidad de espuma posible, ya que si no este cóctel puede ser como un experimento de química.
Hemos leído por ahí que tiene propiedades afrodisíacas. No sabemos si será verdad, pero aquí queda el aviso, por si a alguien que se ponga a prepararlo le interesa... Y que lo utilice con sabiduría y moderación.
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Cóctel con Cerveza: Crema de Cerveza
Las cremas dulces y alcohólicas (como el Baileys, el ponche de huevo o similares) son siempre un acierto en la sobremesa, a la hora de tomar un chupito o como acompañamiento de otras bebidas. Y la receta de cocktail cervecero que os traemos hoy es una adaptación de ellas.
Por lo que el ingrediente principal es leche condensada (no cerveza, ese es el segundo). Así que echaremos en el vaso de una batidora medio kilo de leche condensada y una botella de 33 centilitros de cerveza negra (viene bien que sea una fuerte, tipo Imperial Stout, por ejemplo, para darle más "punch”). Depende de lo denso que lo queramos podemos rebajarlo con 100 ml de agua (o leche).
Para darle sabor, y en función de lo que nos aporte (o no) la cerveza negra elegida, podemos añadir una cuchara de café soluble, dos cucharaditas de vainilla en polvo o esencia de vainilla y una de cacao en polvo… con una pizca extra de canela. ¡Con todo esto va a quedar sabrosa y potente!
Luego es solo mezclar hasta que el líquido quede homogéneo y a nuestro gusto y enfriarlo dejándolo reposar unas horas en la nevera. Y luego, pues lo puedes servir con un hielo… ¡O echárselo encima a un café! Verás como el resultado os gusta.
Por lo que el ingrediente principal es leche condensada (no cerveza, ese es el segundo). Así que echaremos en el vaso de una batidora medio kilo de leche condensada y una botella de 33 centilitros de cerveza negra (viene bien que sea una fuerte, tipo Imperial Stout, por ejemplo, para darle más "punch”). Depende de lo denso que lo queramos podemos rebajarlo con 100 ml de agua (o leche).
Para darle sabor, y en función de lo que nos aporte (o no) la cerveza negra elegida, podemos añadir una cuchara de café soluble, dos cucharaditas de vainilla en polvo o esencia de vainilla y una de cacao en polvo… con una pizca extra de canela. ¡Con todo esto va a quedar sabrosa y potente!
Luego es solo mezclar hasta que el líquido quede homogéneo y a nuestro gusto y enfriarlo dejándolo reposar unas horas en la nevera. Y luego, pues lo puedes servir con un hielo… ¡O echárselo encima a un café! Verás como el resultado os gusta.
Cóctel con Cerveza: Beer Mojito
Si hace un año os hablábamos de cómo hacer una adaptación de la famosa caipirinha pero añadiéndole cerveza, hoy es el turno de adaptar el cóctel del mojito, típicamente cubano, a nuestro ingrediente favorito. ¿Queréis probarlo en estos días de calor? ¡Seguro que os va a encantar!
Lo primero, debemos introducir, igual que en la Caipbeerinha, una lima ácida (o limón de Pica) cortada en cuatro trozos y una o dos cucharaditas de azúcar, para luego estrujarlo y mezclarlo bien con el mortero. Luego añadimos un par de hojas de menta o hierbabuena, y repetimos la operación.
Luego se añade el hielo picado (hasta medio vaso) y una medida de ron blanco (5 centilitros), y se remueve. Y ya por fin se remata completando hasta arriba con una cerveza ligera y de baja graduación (por aquello de que debe ser un cóctel refrescante y ligero).
Sólo queda rematarlo con unas hojas más de menta y una rodaja de lima, a modo decorativo, y a disfrutarlo en la tumbona al lado de la piscina. ¡Mándanos una foto si lo pones en práctica, que nos encantará compartirla en nuestras redes!
Lo primero, debemos introducir, igual que en la Caipbeerinha, una lima ácida (o limón de Pica) cortada en cuatro trozos y una o dos cucharaditas de azúcar, para luego estrujarlo y mezclarlo bien con el mortero. Luego añadimos un par de hojas de menta o hierbabuena, y repetimos la operación.
Luego se añade el hielo picado (hasta medio vaso) y una medida de ron blanco (5 centilitros), y se remueve. Y ya por fin se remata completando hasta arriba con una cerveza ligera y de baja graduación (por aquello de que debe ser un cóctel refrescante y ligero).
Sólo queda rematarlo con unas hojas más de menta y una rodaja de lima, a modo decorativo, y a disfrutarlo en la tumbona al lado de la piscina. ¡Mándanos una foto si lo pones en práctica, que nos encantará compartirla en nuestras redes!
Cóctel con Cerveza: Snakebite
Con origen en Reino Unido traemos este sencillo cóctel en cuya receta (como todos los que traemos al Jardín, por motivos obvios) se incluye la cerveza. En esta ocasión, en la bebida conocida como Snakebite (mordisco de serpiente) mezclada con sidra.
La receta es sencilla: 50/50. Mitad y mitad, primero la sidra, luego la birra. Tradicionalmente, en UK se usa cerveza tipo Lager. Mientras que en las versiones de EEUU es habitual verlo con una Dry Stout. Podéis probar ambas y decidir con qué variante os quedáis en función de vuestros gustos.
A la hora del servicio, sobre todo si se usa cerveza negra, se puede hacer como con el Black & Tan y servirlo con cuidado para que ambas bebidas se presenten diferenciadas en el vaso. Y si se usa cerveza rubia y se le quiere dar un toque de color, se pueden añadir unas gotas de Licor de Cassis (y en Reino Unido lo conocen entonces como “Diesel”, pero no hay que confundirlo con el cóctel alemán llamado diesel también, que es con refresco de cola).
Lo que es importante tener en cuenta es que la sidra que se usa en la receta original es sidra inglesa, no de la asturiana. Más dulce, menos ácida. Pero si quieres optar por una versión más de aquí, hazlo. ¡Seguro que también se obtienen resultados interesantes!
La receta es sencilla: 50/50. Mitad y mitad, primero la sidra, luego la birra. Tradicionalmente, en UK se usa cerveza tipo Lager. Mientras que en las versiones de EEUU es habitual verlo con una Dry Stout. Podéis probar ambas y decidir con qué variante os quedáis en función de vuestros gustos.
A la hora del servicio, sobre todo si se usa cerveza negra, se puede hacer como con el Black & Tan y servirlo con cuidado para que ambas bebidas se presenten diferenciadas en el vaso. Y si se usa cerveza rubia y se le quiere dar un toque de color, se pueden añadir unas gotas de Licor de Cassis (y en Reino Unido lo conocen entonces como “Diesel”, pero no hay que confundirlo con el cóctel alemán llamado diesel también, que es con refresco de cola).
Lo que es importante tener en cuenta es que la sidra que se usa en la receta original es sidra inglesa, no de la asturiana. Más dulce, menos ácida. Pero si quieres optar por una versión más de aquí, hazlo. ¡Seguro que también se obtienen resultados interesantes!
Cóctel con cerveza: Submarino
Hoy nos sentimos un poco gamberros y vamos a rescatar uno de los “cócteles” con cerveza que más veces hemos bebido en nuestra juventud. Y lo entrecomillamos porque bueno, es hasta difícil considerarlo un cóctel. Pero es la mezcla organizada de varias bebidas, con fines hedonistas y alcohólicos… así que cuenta.
Y es el Submarino de toda la vida: dentro del vaso de cerveza lager, un chupito (habitualmente) de whisky. Para darle sabor y alegría. ¡Plaf! A lo loco y que salpique, y que se mezcle según cae. Al menos así lo hacíamos nosotros, que éramos unos macarras sencillotes.
Pero hemos visto posteriormente que, si primero sirves el chupito y luego pones el vaso de pinta encima (del revés) puedes darle la vuelta para servir la cerveza sin que el destilado se derrame. De esta manera empieza a mezclarse cuando ya estás bebiendo. Probadlo.
Si no os gusta el whisky, con tequila también queda curioso (y lo llaman Submarino Amarillo, así que cualquier fan acérrimo de The Beatles querrá probarlo). Y si tampoco os gusta el tequila, pues probad con otra cosa. O con otros estilos de cerveza. Las posibilidades son infinitas.
Y es el Submarino de toda la vida: dentro del vaso de cerveza lager, un chupito (habitualmente) de whisky. Para darle sabor y alegría. ¡Plaf! A lo loco y que salpique, y que se mezcle según cae. Al menos así lo hacíamos nosotros, que éramos unos macarras sencillotes.
Pero hemos visto posteriormente que, si primero sirves el chupito y luego pones el vaso de pinta encima (del revés) puedes darle la vuelta para servir la cerveza sin que el destilado se derrame. De esta manera empieza a mezclarse cuando ya estás bebiendo. Probadlo.
Si no os gusta el whisky, con tequila también queda curioso (y lo llaman Submarino Amarillo, así que cualquier fan acérrimo de The Beatles querrá probarlo). Y si tampoco os gusta el tequila, pues probad con otra cosa. O con otros estilos de cerveza. Las posibilidades son infinitas.
Cóctel con cerveza: Caipbeerinha
Como anuncia el nombre de este cóctel, es una adaptación de la famosa caipirinha o caipiriña brasileña, pero añadiéndole cerveza. Según nuestras fuentes digitales la receta original es de Ezra Johnson-Greenough. Pero nosotros vamos a adaptar su adaptación un poco, para hacerla más cercana a la original y más fácil para todas las cocinas y barras.
El ingrediente principal es la Cachaça, un destilado de Brasil elaborado con el jugo de la caña de azúcar fermentado. Pero antes de echarlo debemos introducir en el vaso una lima ácida, la verde, cortada en rodajas irregulares y una o dos cucharaditas de azúcar, para luego estrujarlo y mezclarlo bien con el mortero.
Se añaden encima dos o tres cubitos de hielo, una medida de la cachaza o pinga (5 centilitros), y se completa con una NEIPA bien tropical y cítrica. El resultado es excepcional con ella, aunque también podéis probar con otro tipo de IPAs ligeras, o incluso otros estilos de cerveza.
Tras tener todo, se remueve suavemente con un mezclador o cuchara y listo. ¡Ideal para superar como en los países tropicales el calor que nos azota! Recordad que si ponéis en práctica este cocktail queremos que nos etiquetéis en las fotos de las redes sociales, para verlo.
El ingrediente principal es la Cachaça, un destilado de Brasil elaborado con el jugo de la caña de azúcar fermentado. Pero antes de echarlo debemos introducir en el vaso una lima ácida, la verde, cortada en rodajas irregulares y una o dos cucharaditas de azúcar, para luego estrujarlo y mezclarlo bien con el mortero.
Se añaden encima dos o tres cubitos de hielo, una medida de la cachaza o pinga (5 centilitros), y se completa con una NEIPA bien tropical y cítrica. El resultado es excepcional con ella, aunque también podéis probar con otro tipo de IPAs ligeras, o incluso otros estilos de cerveza.
Tras tener todo, se remueve suavemente con un mezclador o cuchara y listo. ¡Ideal para superar como en los países tropicales el calor que nos azota! Recordad que si ponéis en práctica este cocktail queremos que nos etiquetéis en las fotos de las redes sociales, para verlo.
Cóctel con cerveza: Dog’s Nose
Hay que reconocer que la familia británica de las cervezas también es una de las más prolíficas en cócteles con cerveza. Pese a que las Lager sean en el mundo el estilo más venido, las Ale tienen esa complejidad que las hace tan buenos ingredientes en cocina y coctelería.
Eso y que permite hacer cócteles sin complicaciones, como este Dog’s Nose. Porque la receta es tan simple que apabulla: una medida de ginebra (5 centilitros) y después echar una botella de cerveza Ale. Dependiendo de la receta, recomiendan una u otra.
Nuestra apuesta es por una Bitter, maltosa y amarga. Pero con una Stout cremosa también puede quedar bien. O con una Porter ligera. Incluso con una Pale Ale no muy lupulada. Vamos, que da mucho juego e incluso se pueden comparar diversas versiones.
Tras haberlas mezclado, meted vuestro hocico y olfatead como sabuesos. Pero ojo no os paséis con el consumo, que si no, para la resaca, tendrás que tomar no la nariz del perro, sino “pelo del perro que te mordió”. O eso dicen los angloparlantes.
Eso y que permite hacer cócteles sin complicaciones, como este Dog’s Nose. Porque la receta es tan simple que apabulla: una medida de ginebra (5 centilitros) y después echar una botella de cerveza Ale. Dependiendo de la receta, recomiendan una u otra.
Nuestra apuesta es por una Bitter, maltosa y amarga. Pero con una Stout cremosa también puede quedar bien. O con una Porter ligera. Incluso con una Pale Ale no muy lupulada. Vamos, que da mucho juego e incluso se pueden comparar diversas versiones.
Tras haberlas mezclado, meted vuestro hocico y olfatead como sabuesos. Pero ojo no os paséis con el consumo, que si no, para la resaca, tendrás que tomar no la nariz del perro, sino “pelo del perro que te mordió”. O eso dicen los angloparlantes.
Cóctel con cerveza: Stout Diplomat
Hacía mucho que no os traíamos un cocktail de esos que nos gustan, con una buena base de cerveza. Y hoy nos vamos a resarcir recomendándoos uno de nuestros favoritos: el Stout Diplomat. Un cóctel de autor, Yanni Kehagiaras, creado para una competición. ¡Y repetido por su éxito!
La receta, como todas las que traemos, es bien sencilla. En este caso, vale con mezclar los tres ingredientes previamente enfriados (para evitar el paso por el hielo y aguar en exceso la mezcla). Y el secreto está en que son tres ingredientes que combinan bien.
Por un lado, dos partes (unos 40 ml) de ron añejo (en la receta original se usa uno llamado “Diplomático”, de ahí el nombre del combinado, pero nosotros hemos usado Matusalem). Por otro, una parte de vino de Jerez Pedro Ximénez. Y Luego se rellena con suavidad con una botella de una Stout bien cafetosa.
La mezcla es un postre pleno y alcohólico que hará las delicias de los cerveceros… ¡y de los que no! Si lo probáis etiquetadnos y dadnos vuestra opinión, que queremos saber si os ha gustado tanto como a nosotros… ¡o incluso más!
La receta, como todas las que traemos, es bien sencilla. En este caso, vale con mezclar los tres ingredientes previamente enfriados (para evitar el paso por el hielo y aguar en exceso la mezcla). Y el secreto está en que son tres ingredientes que combinan bien.
Por un lado, dos partes (unos 40 ml) de ron añejo (en la receta original se usa uno llamado “Diplomático”, de ahí el nombre del combinado, pero nosotros hemos usado Matusalem). Por otro, una parte de vino de Jerez Pedro Ximénez. Y Luego se rellena con suavidad con una botella de una Stout bien cafetosa.
La mezcla es un postre pleno y alcohólico que hará las delicias de los cerveceros… ¡y de los que no! Si lo probáis etiquetadnos y dadnos vuestra opinión, que queremos saber si os ha gustado tanto como a nosotros… ¡o incluso más!
Cóctel con cerveza: Green Beer Cocktail
Si queréis sorprender a vuestros amigos con una sesión de cócteles con cerveza, llevamos ya unas cuantas propuestas que podéis hacer en casa para las que no hace falta sacarse un curso de mixología (que queda más guay llamarlo así).
Es más, todas tienden a ser fáciles de preparar, y este Green Beer Cocktail no es una excepción: En vaso de pinta, se echa una cerveza rubia intensa (el color es lo importante) entera, y se rellena al gusto con licor de Curaçao Azul (un licor de frutas con alcohol, de un curioso color azul, con gusto dulce).
El objetivo es que la suma de ambos colores (azul + amarillo) dé verde. Es como lo que hacen en San Patricio con colorante, pero con otra bebida más alcohólica (por lo que no te puedes poner a beber como un irlandés). Y ya si quieres decorarlo con una rodaja de lima verde, siéntete cómodo.
¿Habéis visto que sencillo? La verdad es que no nos gusta complicarnos la cabeza, pero sí probar cosas nuevas. Y creemos que la coctelería cervecera tiene un campo de expansión muy amplio al que estamos encantados de ir echando una mano con esta sección.
Es más, todas tienden a ser fáciles de preparar, y este Green Beer Cocktail no es una excepción: En vaso de pinta, se echa una cerveza rubia intensa (el color es lo importante) entera, y se rellena al gusto con licor de Curaçao Azul (un licor de frutas con alcohol, de un curioso color azul, con gusto dulce).
El objetivo es que la suma de ambos colores (azul + amarillo) dé verde. Es como lo que hacen en San Patricio con colorante, pero con otra bebida más alcohólica (por lo que no te puedes poner a beber como un irlandés). Y ya si quieres decorarlo con una rodaja de lima verde, siéntete cómodo.
¿Habéis visto que sencillo? La verdad es que no nos gusta complicarnos la cabeza, pero sí probar cosas nuevas. Y creemos que la coctelería cervecera tiene un campo de expansión muy amplio al que estamos encantados de ir echando una mano con esta sección.
Cóctel con cerveza: Beer Float
Beer Float es como se conoce en inglés a la mezcla de cerveza con helado. Y aunque así de primeras pueda sonar raro, el resultado no os disgustará. Y es ideal para el verano que (por fin) está entrando. Además, cumple uno de los parámetros básicos de nuestra sección de coctelería con cerveza: ser sencillo de hacer.
Es más, es que es imposible hacerlo más sencillo: colocar un par de cucharadas de helado en la copa o vaso, y añadir suavemente la cerveza. Aunque hay quien lo hace al revés, poniendo el helado suavemente sobre la cerveza ya servida. Si quieres ser más creativo, puedes incluso decorar con un topping.
Lo bueno es que como hay multitud de sabores de helados y casi tantos de cervezas, pues las combinaciones son infinitas. Un clásico son las Stout con helado de vainilla. Pero también puede servir de caramelo, chocolate o incluso menta. Eso sí, ojo con las intensidades: lo ideal es que la potencia del helado y la cerveza sean equiparables.
Pero otros Beer Float que quedan ricos pueden ser los de una Hefe-Weizen con helado de frambuesa. O una Lambic Kriek con dulce de leche. También una NEIPA con helado de mango. ¡Incluso puedes no complicarte y hacer un Beer Float con una Lager y sorbete de limón!
Es más, es que es imposible hacerlo más sencillo: colocar un par de cucharadas de helado en la copa o vaso, y añadir suavemente la cerveza. Aunque hay quien lo hace al revés, poniendo el helado suavemente sobre la cerveza ya servida. Si quieres ser más creativo, puedes incluso decorar con un topping.
Lo bueno es que como hay multitud de sabores de helados y casi tantos de cervezas, pues las combinaciones son infinitas. Un clásico son las Stout con helado de vainilla. Pero también puede servir de caramelo, chocolate o incluso menta. Eso sí, ojo con las intensidades: lo ideal es que la potencia del helado y la cerveza sean equiparables.
Pero otros Beer Float que quedan ricos pueden ser los de una Hefe-Weizen con helado de frambuesa. O una Lambic Kriek con dulce de leche. También una NEIPA con helado de mango. ¡Incluso puedes no complicarte y hacer un Beer Float con una Lager y sorbete de limón!
Cóctel con cerveza: Michelada
Como se acerca el verano lo suyo es traer a la sección de combinados con cerveza cosas refrescantes. Y la Michelada, una bebida bastante típica mexicana, los es; para empezar, porque se consume bien fría. Pero de primeras nos puede parecer sorprendente al leer sus ingredientes ya que no son lo que asociaríamos con “frescor”.
Porque empezamos decorando (escarchando) el borde del vaso con sal (igual que hicimos con el Beergarita). Y lo siguiente que echamos es un chorro (al gusto) de salsa picante, tipo tabasco o similar. ¡También muy fresco! ¿No os parece?
Luego lo mezclamos con el zumo de una lima o limón, y le echamos un poco de salsa inglesa, tipo Perrins o Worcestershire –aunque esto es opcional si quieres optar por la versión más básica, que va más con el estilo EJDL-. Tras esto añadir hielo al gusto (ahí el toque más refrescante) y una lata o botella de cerveza rubia tipo pilsner ligera.
También venden versiones ya mezcladas de este combinado. Nos parece bien, siempre que no lo llamen cerveza. La cerveza es uno de sus ingredientes… pero el resultado es un cóctel. Y seguro que vosotros mismos podréis prepararlo con mejores resultados y poco esfuerzo.
Porque empezamos decorando (escarchando) el borde del vaso con sal (igual que hicimos con el Beergarita). Y lo siguiente que echamos es un chorro (al gusto) de salsa picante, tipo tabasco o similar. ¡También muy fresco! ¿No os parece?
Luego lo mezclamos con el zumo de una lima o limón, y le echamos un poco de salsa inglesa, tipo Perrins o Worcestershire –aunque esto es opcional si quieres optar por la versión más básica, que va más con el estilo EJDL-. Tras esto añadir hielo al gusto (ahí el toque más refrescante) y una lata o botella de cerveza rubia tipo pilsner ligera.
También venden versiones ya mezcladas de este combinado. Nos parece bien, siempre que no lo llamen cerveza. La cerveza es uno de sus ingredientes… pero el resultado es un cóctel. Y seguro que vosotros mismos podréis prepararlo con mejores resultados y poco esfuerzo.
Cóctel con cerveza: Black and Tan
Al plantear esta entrada nos entraba la duda de si, técnicamente, esta mezcla se puede considerar un cóctel o no. En el fondo no lleva nada más que cerveza, así que es sólo cerveza, no un combinado. Pero claro, mezcla cervezas diferentes, así que…
Bueno, nosotros lo ponemos y luego vosotros decidís si el “Black and Tan” es un cocktail o no. A ver qué os parece: para elaborarlo necesitamos dos cervezas: una negra (tipo Stout o, mejor aún, Imperial Stout, habitualmente) y una rubia (una IPA es lo que se lleva ahora).
La idea es servirlo de manera que quede bonito, diferenciando ambas mitades en el vaso. Y sin excesos de espuma. Por ello se sirve primero la rubia, gentilmente, hasta completar medio vaso. Y luego encima (lo ideal es ayudarse de una cuchara de coctelería o de algo como esto) se sirve aún más cuidadosamente la cerveza negra, evitando que se mezclen.
El resultado, aparte de atractivo a la vista, combina el carácter de los dos estilos de cerveza que hayas elegido (el café de la Stout con el lúpulo de la IPA, por ejemplo) y triunfa entre los freaks cerveceros. Pero… ¿podemos llamarlo cóctel o no? ¿Qué opináis?
Bueno, nosotros lo ponemos y luego vosotros decidís si el “Black and Tan” es un cocktail o no. A ver qué os parece: para elaborarlo necesitamos dos cervezas: una negra (tipo Stout o, mejor aún, Imperial Stout, habitualmente) y una rubia (una IPA es lo que se lleva ahora).
La idea es servirlo de manera que quede bonito, diferenciando ambas mitades en el vaso. Y sin excesos de espuma. Por ello se sirve primero la rubia, gentilmente, hasta completar medio vaso. Y luego encima (lo ideal es ayudarse de una cuchara de coctelería o de algo como esto) se sirve aún más cuidadosamente la cerveza negra, evitando que se mezclen.
El resultado, aparte de atractivo a la vista, combina el carácter de los dos estilos de cerveza que hayas elegido (el café de la Stout con el lúpulo de la IPA, por ejemplo) y triunfa entre los freaks cerveceros. Pero… ¿podemos llamarlo cóctel o no? ¿Qué opináis?
Cóctel con cerveza: Beergarita
Seguro que todos conocéis el cóctel “Margarita”, ¿no? Quizá no lo hayáis probado, pero lo habréis visto en películas o en la carta de algún local. Pues hoy os vamos a recomendar la versión cervecera, que cuenta como ventaja que queda con el alcohol más diluido y un punto carbonatado más refrescante.
Pero la base del cóctel es la misma que en el Margarita original: la combinación de dos partes de tequila (unos 40-50 ml) para una de triple seco y otra de zumo de lima. La diferencia es que luego le añadiremos cerveza. Pero antes de eso hay que preparar el vaso a la manera tradicional del cóctel…
Pasando un poco de lima por el borde del mismo y colocándolo boca abajo en un plato con sal, para lograr el mítico decorado salino que acompaña al cóctel. Luego ya echamos y mezclamos los tres ingredientes antes mencionados y se le añaden dos o tres hielos, removiéndolos (que luego pueden ser retirados o haberlo mezclado aparte).
Finalmente, se echa suavemente una botella de cerveza tipo Pilsner ligera, de manera que se integre con lo demás pero no haga mucha espuma, y acabamos la decoración con una rodaja de lima. ¡Y viva el Beergarita!
Pero la base del cóctel es la misma que en el Margarita original: la combinación de dos partes de tequila (unos 40-50 ml) para una de triple seco y otra de zumo de lima. La diferencia es que luego le añadiremos cerveza. Pero antes de eso hay que preparar el vaso a la manera tradicional del cóctel…
Pasando un poco de lima por el borde del mismo y colocándolo boca abajo en un plato con sal, para lograr el mítico decorado salino que acompaña al cóctel. Luego ya echamos y mezclamos los tres ingredientes antes mencionados y se le añaden dos o tres hielos, removiéndolos (que luego pueden ser retirados o haberlo mezclado aparte).
Finalmente, se echa suavemente una botella de cerveza tipo Pilsner ligera, de manera que se integre con lo demás pero no haga mucha espuma, y acabamos la decoración con una rodaja de lima. ¡Y viva el Beergarita!
Cóctel con cerveza: Brown Betty
Con unas temperaturas exteriores bien frías (máximas frescas, pero mínimas heladoras) nos parece un buen momento para traeros un cóctel con cerveza ideal para cuando hace frío. Por dos motivos: uno, es un pelotazo; y dos, se puede tomar caliente.
La elaboración es un poco más complicada de lo que solemos preparar: debes calentar en un cazo un vaso de agua y disolver en él 50 gramos de azúcar moreno. Luego añadir especias al gusto (clavo, nuez moscada, canela y jengibre en polvo, con moderación) y medio limón en rodajas. Llevar a ebullición y luego dejar a fuego lento 10 minutos.
Como paso final, añadir 10 cl de Brandy y dos botellas de Ale inglesa (una Bitter o una Ruby Red, por ejemplo) y calentar un poco más sin que llegue a hervir. Colar y servir, decorando con una rodaja de limón. Y con estas medidas da para dos servicios generosos de este reconstituyente invernal que agradeceréis.
Contadnos qué os ha parecido si lo preparáis en casa. Veréis que podéis descubrir un nuevo mundo en el que la cerveza no es solamente una bebida refresco que se consume bien fría, sino que tiene muchísimas posibilidades poco exploradas.
La elaboración es un poco más complicada de lo que solemos preparar: debes calentar en un cazo un vaso de agua y disolver en él 50 gramos de azúcar moreno. Luego añadir especias al gusto (clavo, nuez moscada, canela y jengibre en polvo, con moderación) y medio limón en rodajas. Llevar a ebullición y luego dejar a fuego lento 10 minutos.
Como paso final, añadir 10 cl de Brandy y dos botellas de Ale inglesa (una Bitter o una Ruby Red, por ejemplo) y calentar un poco más sin que llegue a hervir. Colar y servir, decorando con una rodaja de limón. Y con estas medidas da para dos servicios generosos de este reconstituyente invernal que agradeceréis.
Contadnos qué os ha parecido si lo preparáis en casa. Veréis que podéis descubrir un nuevo mundo en el que la cerveza no es solamente una bebida refresco que se consume bien fría, sino que tiene muchísimas posibilidades poco exploradas.
Cóctel con cerveza: Red Eye
Hacía mucho que no os traíamos una receta de un cóctel con cerveza, y creemos que acabar con esta racha de “sequía” merecía uno cinematográfico. Y por eso os traemos este de la película de Tom Cruise, Cocktail. El que se prepara su futuro compañero de trabajo mientras hablan.
La receta, como la mayoría de las que os traemos, es sencilla. Sabéis que no nos gusta complicarnos demasiado la vida y vamos al grano. Entradas de cuatro párrafos y no tardar más tiempo cocinando algo que comiéndolo. O en este caso, mezclándolo que bebiendo.
Media medida de vodka, acompañada de medio zumo de tomate y una botella (o lata) de cerveza rubia, tipo pilsner. Basta con que sea una ligera, no hace falta que sea muy sabrosa, la idea es aligerar el líquido y dar el punto carbonatado. Y se remata cascando un huevo crudo. Sí, un huevo crudo.
La idea es hacer un cóctel “alimenticio”, una versión más contundente de un Bloody Mary, por así decirlo, para las mañanas de resacas y ojos rojos. En la película, Doug Caughlin (Bryan Brown) lo condimenta con un par de aspirinas, pero nosotros no os recomendamos juntar medicamentos y cerveza. Mejor la versión sin.
La receta, como la mayoría de las que os traemos, es sencilla. Sabéis que no nos gusta complicarnos demasiado la vida y vamos al grano. Entradas de cuatro párrafos y no tardar más tiempo cocinando algo que comiéndolo. O en este caso, mezclándolo que bebiendo.
Media medida de vodka, acompañada de medio zumo de tomate y una botella (o lata) de cerveza rubia, tipo pilsner. Basta con que sea una ligera, no hace falta que sea muy sabrosa, la idea es aligerar el líquido y dar el punto carbonatado. Y se remata cascando un huevo crudo. Sí, un huevo crudo.
La idea es hacer un cóctel “alimenticio”, una versión más contundente de un Bloody Mary, por así decirlo, para las mañanas de resacas y ojos rojos. En la película, Doug Caughlin (Bryan Brown) lo condimenta con un par de aspirinas, pero nosotros no os recomendamos juntar medicamentos y cerveza. Mejor la versión sin.
Cóctel con cerveza: Burton Soda
Este año 2020, entre tantas desgracias, asistimos a la popularización en el sector cervecero (porque crece desde dentro de él, en gran medida) de los alcopops (también conocidos como FAB, de Flavoured Alcoholic Beverages) en la forma de las Hard Seltzer. Refrescos con alcohol.
Pero si quieres beber un refresco y que tenga algo de alcohol, te recomendamos mejor este combinado con cerveza. Tiene mucho menos alcohol, probablemente. Y también probablemente es más sano. Además de ser muy sencillo de preparar.
Se añade en un vaso de medio litro, media pinta de ginger ale y se remata con media pinta de Bitter inglesa, cuanto más “potente” mejor. O sea, mejor una Strong Bitter como la Bishop’s Finger que una suave.
Recordad que si os da por preparar estos cócteles en casa, podéis etiquetarnos si los compartís, que nos hará ilusión. Tanto si es uno sencillo como este o uno complicado como el Hangman's blood. ¡Hay que probarlos todos!
Pero si quieres beber un refresco y que tenga algo de alcohol, te recomendamos mejor este combinado con cerveza. Tiene mucho menos alcohol, probablemente. Y también probablemente es más sano. Además de ser muy sencillo de preparar.
Se añade en un vaso de medio litro, media pinta de ginger ale y se remata con media pinta de Bitter inglesa, cuanto más “potente” mejor. O sea, mejor una Strong Bitter como la Bishop’s Finger que una suave.
Recordad que si os da por preparar estos cócteles en casa, podéis etiquetarnos si los compartís, que nos hará ilusión. Tanto si es uno sencillo como este o uno complicado como el Hangman's blood. ¡Hay que probarlos todos!
Cóctel con cerveza: Zar Ruso Negro
Este cóctel con cerveza es una versión hecha para amantes de las birras cafetosas del cóctel “Black Russian”. Que no es tan conocido como su hermano el “Ruso Blanco”, popularizado por El Nota, en la película de los hermanos Coen El Gran Lebowski.
Como casi todos los cócteles que os proponemos, es de baja dificultad de preparación. En este caso es tan sencillo como echar una medida (5 cl) de vodka, media (2 cl) de licor de café Kahlua o similar, y completar con una botella fría de 33 cl de una Imperial Stout no demasiado potente (como por ejemplo la de Samuel Smith).
De esta manera sigue siendo un misil ruso, directo al estómago, pero con la clase de la dinastía imperial de los Zares rusos, acorde con el nombre del cóctel. Otras versiones usan Guinness (o similar) y se denominan “Irish Russian”, pero preferimos la que os proponemos primero, o en su defecto una con una Milk Stout.
Podéis mezclar en dicho orden directamente en el vaso para uno, o primero preparar en un mezclador y luego repartir, si es a compartir. Y luego, a disfrutar de esta bebida, posiblemente la favorita de los nihilistas, creemos nosotros.
Como casi todos los cócteles que os proponemos, es de baja dificultad de preparación. En este caso es tan sencillo como echar una medida (5 cl) de vodka, media (2 cl) de licor de café Kahlua o similar, y completar con una botella fría de 33 cl de una Imperial Stout no demasiado potente (como por ejemplo la de Samuel Smith).
De esta manera sigue siendo un misil ruso, directo al estómago, pero con la clase de la dinastía imperial de los Zares rusos, acorde con el nombre del cóctel. Otras versiones usan Guinness (o similar) y se denominan “Irish Russian”, pero preferimos la que os proponemos primero, o en su defecto una con una Milk Stout.
Podéis mezclar en dicho orden directamente en el vaso para uno, o primero preparar en un mezclador y luego repartir, si es a compartir. Y luego, a disfrutar de esta bebida, posiblemente la favorita de los nihilistas, creemos nosotros.
Cóctel con cerveza: Lemon Shandy
Otro de esos cócteles muy sencillos que podemos hacer, ideal para tiempos de calor como este, es el Lemon Shandy. Una mezcla popular y clásica pero a la que vamos a dar un punto de sofisticación para distinguirnos de lo que consigues si le pides al camarero una “caña con límon”.
El truco está en tener preparado y frío nuestro “aderezo secreto”, que va a consistir en una mezcla de 1 parte de agua (que calentaremos un poco previamente para disolver en ella una cucharadita de azúcar) y 2 partes de zumo de limón, con otra parte de otros zumos de frutas (naranja, lima u otras frutas que te parezcan apropiadas).
Así, luego servimos primero el refresco de limón; después, un chorro de nuestro aliño, que es lo que le va a dar el toque diferenciador y moderno, y va a hacer que todos vuestros vecinos quieran pediros la receta; y por último completamos con una buena cerveza tipo Pilsner (estilo alemán mejor que checo).
La podéis beber en vaso frío (pero nunca congelado) o incluso en porrón, para compartir. Y decorar con una rodaja de limón. Veréis como con esta sencilla receta conseguiréis la mejor cerveza con limón que hayáis probado jamás. ¡Prometido!
El truco está en tener preparado y frío nuestro “aderezo secreto”, que va a consistir en una mezcla de 1 parte de agua (que calentaremos un poco previamente para disolver en ella una cucharadita de azúcar) y 2 partes de zumo de limón, con otra parte de otros zumos de frutas (naranja, lima u otras frutas que te parezcan apropiadas).
Así, luego servimos primero el refresco de limón; después, un chorro de nuestro aliño, que es lo que le va a dar el toque diferenciador y moderno, y va a hacer que todos vuestros vecinos quieran pediros la receta; y por último completamos con una buena cerveza tipo Pilsner (estilo alemán mejor que checo).
La podéis beber en vaso frío (pero nunca congelado) o incluso en porrón, para compartir. Y decorar con una rodaja de limón. Veréis como con esta sencilla receta conseguiréis la mejor cerveza con limón que hayáis probado jamás. ¡Prometido!
Cóctel con cerveza: Lambic Cocktail
Hoy os vamos a recomendar un cóctel muy sencillo, cuyos ingredientes son muy fáciles de encontrar y que además de ser muy refrescante es muy bajo en alcohol. Ideal para tomar en el balcón o terraza de casa mirando la calle y deseando poder salir a disfrutar del buen tiempo.
No es nada complicado: una parte de zumo de naranja, otra de zumo de piña y dos de Lambic de frambuesa. Servidas en ese orden para mantener algo de la espuma. Si lo hacéis en formato de pinta, os cabe justo la típica botella de Framboise, de 25 cl.
Además de ser dulce y nutritivo, tiene solamente un poco más de un grado de alcohol, con lo cual (a diferencia de otros cócteles propuestos en esta sección, como el Hangman's blood) apenas emborracha. ¡Y eso siempre es una ventaja!
Esperemos que os guste. Podéis hacer experimentos con otras cervezas más ácidas u otros zumos que os gusten más. En general van a combinar bien. Pero servidlo en vaso, por favor, los cócteles no se deben beber en porrón. ¡Salud!
No es nada complicado: una parte de zumo de naranja, otra de zumo de piña y dos de Lambic de frambuesa. Servidas en ese orden para mantener algo de la espuma. Si lo hacéis en formato de pinta, os cabe justo la típica botella de Framboise, de 25 cl.
Además de ser dulce y nutritivo, tiene solamente un poco más de un grado de alcohol, con lo cual (a diferencia de otros cócteles propuestos en esta sección, como el Hangman's blood) apenas emborracha. ¡Y eso siempre es una ventaja!
Esperemos que os guste. Podéis hacer experimentos con otras cervezas más ácidas u otros zumos que os gusten más. En general van a combinar bien. Pero servidlo en vaso, por favor, los cócteles no se deben beber en porrón. ¡Salud!
Cóctel con cerveza: Amer Picon Bière
Una bebida muy tradicional antaño en Francia, aunque cada vez más en desuso y más difícil de encontrar es el licor amargo llamado “Picon”, un vermut bitter elaborado con piel de naranjas amargas, genciana y quina, además de siropes y caramelo.
Con ella se elabora un cocktail muy sencillo, ya que basta añadir un chorro de dicho licor a la cerveza (habitualmente se hace con cerveza rubia, tipo Lager, pero creemos que queda mejor aún con una Blanche de trigo) y listo. ¡Más fácil imposible!
Lo vamos a repetir por si no os ha quedado claro (y porque hay que rellenar cuatro párrafos con una receta que ocupa una línea): un chorro de Picon en el vaso (unos 3-5 cl dependiendo del tamaño de la cerveza) y servir la birra encima para que se mezcle bien. No tiene más misterio.
Le da un toque más amargo y cítrico a la cerveza y la oscurece… pero se sigue viendo que es cerveza. Ideal para vermuts en terraza (o en el balcón de casa si las circunstancias actuales no permiten salir) con el buen tiempo y la primavera que está a punto de entrar.
Con ella se elabora un cocktail muy sencillo, ya que basta añadir un chorro de dicho licor a la cerveza (habitualmente se hace con cerveza rubia, tipo Lager, pero creemos que queda mejor aún con una Blanche de trigo) y listo. ¡Más fácil imposible!
Lo vamos a repetir por si no os ha quedado claro (y porque hay que rellenar cuatro párrafos con una receta que ocupa una línea): un chorro de Picon en el vaso (unos 3-5 cl dependiendo del tamaño de la cerveza) y servir la birra encima para que se mezcle bien. No tiene más misterio.
Le da un toque más amargo y cítrico a la cerveza y la oscurece… pero se sigue viendo que es cerveza. Ideal para vermuts en terraza (o en el balcón de casa si las circunstancias actuales no permiten salir) con el buen tiempo y la primavera que está a punto de entrar.
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