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DouGall’s Frida Kahlo

Como viene siendo costumbre, en cuanto sale a la venta la cerveza que ganó nuestro Concurso Homebrewer (del que este año se ha convocado ya la 12ª edición) nosotros la reseñamos por aquí. Porque gracias al patrocinador del primer premio, todos podéis probar la receta ganadora. ¡Y merece la pena!

No vamos a insistir en cómo la elaboró el autor de la receta (Sergio Leal) en las instalaciones de Liérganes, porque ya nos lo contó él en este vídeo. Hoy vamos a centrarnos en lo que vais a encontrar cuando os sirváis esta Belgian Strong Dark Ale de 11,5% vol. de alcohol (se subió un poco en el escalado, se ve).

Y como su nombre indica, el uso de maltas oscuras le da un profundo color marrón rojizo, caoba (un poco como el de las botellas marrones de cerveza, aunque se denominen ámbar). Viene coronada por una espuma de color beige claro, de cantidad media y persistencia media-baja.

En aroma destacan las notas afrutadas (mucha fruta pasa y algo de plátano también) y a pan y a bollos, con punto de caramelo. Y en sabor es dulce, aportando algo más de bizcocho, y escondiendo mucho el alcohol, con lo que le deja un trago engañosamente fácil ya que no notas el calor que genera hasta que te baja por el esófago.

Así que por fácil que sea, bebe con muchísima moderación. Y puedes dejarla madurando tranquilamente, ya que cuando pudimos comparar con la versión homebrewer (casi año y medio más vieja) esta había potenciado el sabor de la melaza, dando un toque navideño genial (aparte de un cierto toque ajerezado por la oxidación que también le sentaba de muerte).

Por lo que, tanto si la abres ahora como si coges alguna para guardar (no te duermas en los laureles que volarán) podrás probar una cerveza que sin duda es antológica. ¡Y la más fuerte de las que hemos elaborado hasta el momento!

“Mi opinión en un Tweet:” Un gran homenaje, el que te vas a dar. Nota: Sobresaliente.

O´Hara´s Irish Stout Nitro

Muchas de las cerveceras que hacen cervezas negras de origen o inspiración irlandesa, para poderlas vender en la categoría que ellos buscan no les queda más remedio que copiar a la popular e ineludible Guinness. Y es el caso de esta cerveza, que en su versión en lata viene con el gadget para crear espuma de nitrógeno.

O´Hara´s Irish Stout Nitro
Y es que realmente ese servicio llama la atención y crea una espuma compacta, duradera y persistente que es la envidia de otras muchas cervezas. Por otra parte, aunque la cremosidad que da en el paladar es buena, lo poco volátil de sus burbujas hace que también sea más parca en aromas y por tanto en sabores percibidos.

Pero cuando la sirves y queda como su famosa competidora, con una franja clara de espuma, limpia y compacta, separada con regla de la cerveza negra, es verdad que vale lo que cuesta el cacharrito ese que vienen en el fondo de la lata.

Aunque los aromas son leves, a café, pan y malta. Y el sabor es también suave (aunque rico, siempre hemos pensado que esta marca está minusvalorada para las buenas cervezas que hacen, por ser una que se encuentra fácilmente y que además tiene participación de Estrella Galicia).

Con poco alcohol, solamente 4,3% sobre volumen, es una buena opción como cerveza de sesión, de las de poder beber unas cuantas pintas si tienes sed y tiempo (y te gustan las Stout irlandesas como a nosotros). Así que apunta y prueba si no lo has hecho.

“Mi opinión en un Tweet:” Bésala, es irlandesa. Nota: Notable.

Piraat Triple Hop

Esta cerveza es una de las muchas que elabora la Brouwerij Van Steenberge, que aparte de hacer la Piraat “normal” tiene otras referencias muy conocidas en el mundo cervecero, sobre todo para los amantes de las cervezas belgas, como la gama de Gulden Draak o las cervezas Baptist.

Piraat Triple Hop
La versión que traemos hoy es una elaborada con más lúpulo (de ahí lo de Hop), pero no nos queda claro si el Triple se refiere a que es una cerveza de estilo Triple (o sea una rubia fuerte y alcohólica), que lleva el triple de lúpulos o que lleva tres diferentes.

Porque por lo que tenemos entendido, lleva cuatro (Hallertau, Cascade, Aurora y Saaz en la versión que nosotros bebimos, que parece que de tirada en tirada cambian). Y a lo mejor esos son tres más de lo normal, a saber. Veamos a ver si se notan o no.

El color es dorado ambarino, algo anaranjado. Tiene abundante espuma de color blanco roto, con una carbonatación visible que hace que la espuma tenga buena persistencia. Pero en el aroma no se distingue el lúpulo mucho, sí que tiene toques, pero predomina el olor a fermentación de las levaduras belgas.

En boca es seca, algo amarga, pero también muy maltosa y especiada, con mucho cuerpo. Y es que tiene unos nada desdeñables 10,5% vol. de alcohol, que hace que igual que su hermana de gama con menos lúpulo, sea una cerveza peligrosa.

“Mi opinión en un Tweet:” Y con dos ya sí que hablas como un pirata. Nota: Bien.

Wainwright Golden Beer

Desde Reino Unido nos llega esta cerveza estilo Golden Ale, cuyo nombre no nos dice nada en principio, pero es curioso saber que es un homenaje a Alfred Wainwright (1907-1991), que fue un caminante británico, autor de guías e ilustrador, y conocido sobre todo por sus siete tomos de la “Pictorial Guide to the Lakeland Fells”.

Wainwright Golden Beer
Todo ese homenaje, aparte de en el nombre, se ve en el dibujo de la etiqueta y en el demás merchandising, como los vasos. ¿Podéis imaginar cómo será beber esta cerveza allí, desde un páramo del noroeste de Inglaterra y contemplando los lagos?

Bueno, lo primero será que os imaginéis la cerveza. Y como se define como “Golden”, es dorada, una rubia clara y limpia. Su cumbre la corona una espuma blanca densa, de persistencia media, que le da muy buen aspecto. Recuerda mucho a una Lager de tirada, de esas que se preocupan más por el aspecto que por el sabor.

Lo malo es que al beberla, sin saber como esas, también da la sensación de que se han preocupado más por el aspecto que por el sabor. Es una Ale muy ligera, predominantemente maltosa aunque de regusto seco y amargo. Y que no dice mucho más. Es ligera hasta para las Ales inglesas.

Claro que eso tiene la ventaja de que, junto con su graduación baja de solamente 4,1% vol., se convierte en una cerveza muy bebible esta birra de Carlsberg Marston's Brewing Company. Pero vamos, que sin más interés que ese: remojar el gaznate y quitar la sed.

“Mi opinión en un Tweet:” Tan bonita como los paisajes, pero llena menos. Nota: Suficiente alto.

Hitachino Nest Non Ale

Ya sabéis que para reseñaros una buena cerveza sin alcohol que os permita disfrutar de nuestra bebida favorita cuando no podéis (o no queréis) tomar etanol, hacemos cualquier cosa. Desde beber latas inmundas por si sonase la flauta, hasta viajar a Japón.

Hitachino Nest Non Ale
Y de allí os traemos esta porque además alguna vez la hemos visto en España. Así que es posible que podáis echarle el guante. O la garra, dado que el símbolo de estas cervezas producidas por Kiuchi Brewery (por el medio de la isla japonesa de Honshu) es un búho.

Pero tampoco os emocionéis que no va a ir a nuestro Top de mejores cervezas sin alcohol, porque no es para tirar cohetes. Pero es interesante (aunque el etiquetado no nos informa realmente de por qué) al trago. De aspecto es ámbar cobriza, limpia; con espuma de color hueso, irregular y de persistencia media-baja. ¡No es un gran comienzo!

En aroma destaca sobre todo el olor a mosto sin fermentar (como casi todas las cervezas sin alcohol) y en boca, también, dulce y mosto. El lúpulo Cascade que pone en su web que lleva, no se nota nada. Lo que tiene es un toque belga, especiado, que le da interés. ¿Es buscado o accidental?

Viendo el perfil de maltas que lleva (Pale, Munich, Crystal y Chocolate) diríamos que no está diseñada para eso, pero le da un toque diferente a algo que en el fondo sigue siendo una “Sin”. Bueno, legalmente, porque en realidad pone que tiene 0,3% vol. de alcohol.

“Mi opinión en un Tweet:” Este búho ha salido lechuza. Nota: Suficiente.

St Feuillien Brune

Hoy os traemos otra cerveza “de abadía” de esta cervecera belga con sede en Le Rœulx (un pueblo valón, del sur de Bélgica, sito en la provincia de Hainaut). En esta ocasión, su “morena” o “tostada”, la que definen como Brune por su color.

St Feuillien Brune
Y obviamente sí es de ese color: marrón rojizo, de aspecto turbio, pero coronada por una espuma beis claro que presenta un tamaño medio, pero una persistencia media-baja. Aunque queda bastante aparente en la copa cáliz (la ideal para este tipo de cervezas).

Este estilo (que sería el equivalente oscuro de las Blonde) suele tender a lo maltoso y apenas tener presencia de lúpulo. Y por supuesto esta cerveza es un buen ejemplo en ese sentido, y en nariz nos destacan las maltas tostadas y las notas de caramelo.

En boca tiene un sabor predominantemente dulce, pero con cierta aspereza final y un poco de regusto metálico. No es la Brune más sabrosa y rica, pero tampoco está mal y se deja beber, sin grandes pretensiones.

Eso sí, ten en cuenta que su graduación está entre lo más alto de la gama y que esta cerveza se sube a 8,5% vol. de alcohol. Así que mejor si cuando la abras tienes el estómago lleno y no estás haciendo ayuno monacal, porque pega fuerte y sin compasión.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Por qué la iglesia de mi pueblo no hace también cerveza? Nota: Suficiente.

Banks's Amber Bitter

Bien sabéis que unas de nuestras cervezas favoritas para el verano (bueno, y para el invierno y para cuando sea) son las Bitter. Esas cervezas inglesas con un gran equilibrio levemente tirando al amargor, pero maltosas de cuerpo y de baja graduación… ¡El epítome de una cerveza de sesión!

Banks's Amber Bitter
Así que cuando llegan estas del grupo Carlsberg Marston's no podemos resistirnos y les echamos el guante. ¡Faltaría más, que encima vienen a buen precio! Pero eso no sirve de nada si lo que hay en el vaso es malo, así que veamos que nos depara esta Amber Bitter.

Y el color lo clava, es de color ámbar cobrizo, limpio (sin turbidez ni levadura en suspensión), y se corona con una espuma beis, densa, de persistencia media-alta y que viene en buena cantidad (algo a veces no habitual en las cervezas británicas).

No es muy aromática, más bien leve… predominando las notas maltosas. Y en boca también es ligera y de trago fácil. No tiene mucho amargor, sino que es suave. De esas que te hacen desear un vaso autorrellenable de fondo infinito, porque no sacia.

Además tiene solamente 3,8% vol. de alcohol (y en su versión británica, si tenéis la suerte de beberla allí, incluso menos, 3,4%) por lo que por mucho que bebas, costará que te afecte seriamente a las capacidades. Y como además sabemos que lo vas a hacer con moderación… guiño, guiño, codazo, codazo…

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Se podrá robar un banco de esto? Nota: Bien.

Athletic Upside Dawn

Hoy os traemos una cerveza sin alcohol de esas que cuando vemos probamos, ya que creemos que es importante reseñar cervezas que no tienen alcohol (o con bajo contenido alcohólico, ya que esta legalmente dice tener menos de 0,5% vol., lo que se redondearía a cero).

Athletic Upside Dawn
Ya os habíamos reseñado de esta marca su IPA sin alcohol, que concluimos que sería mejor haberla llamado Pale Ale. Veremos ahora que pasa con esta, que la llaman Golden Ale (o de estilo Pale, en su web). Y que además también es Sin Gluten.

El color es, sí, Golden. O sea dorada limpia, rubia brillante, con espuma blanca compacta de cantidad media y persistencia algo baja. Y esa es la única pega que tiene en aspecto, porque el color es precioso, pero la espuma no lo es tanto.

En aroma es bastante agradable, se le nota un poco ese aroma a mosto sin fermentar que tienen las sin alcohol pero también tiene notas maltosas, melosas y ricas. En boca el amargor de los lúpulos no acaba de compensar el dulzor del todo, aunque el resultado es bastante decente.

Por lo que esta cerveza probablemente (y más debido a su nombre, porque sin alcohol decentes hay unas cuantas ya) sea una de las candidatas a servir para recuperar después de la actividad física. Tomar una birra después del gimnasio es un placer absoluto, y si es sin alcohol, hasta es recomendable.

“Mi opinión en un Tweet:” Y puedes beber muchas sin acabar “upside down”. Nota: Bien alto.

Monk's Café Grand Cru

De la prolífica fábrica belga de Brouwerij Van Steenberge (que ya tiene unas cuantas cervezas reseñadas y catadas aquí en El Jardín, siendo la más famosa quizá la Gulden Draak) hoy os traemos una de las menos generalistas. ¿Por qué? Porque es ácida, y eso los paladares no acostumbrados lo identifican con “esta mala”.

Monk's Café Grand Cru
Se auto-identifica como “Flemish Sour Ale”, sin más datos. Pero en su contra-etiqueta cuenta (a ver si nos hemos aclarado, que no se entiende muy bien) que es una mezcla (blend) de cervezas Triple jóvenes y envejecidas hasta tres años en madera, y que justo antes de embotellar se mezcla con una “lager de alta fermentación” [sic] para alcanzar unos accesibles 5,5% vol.

En el color, de Triple no tiene nada. Será que la Lager es oscura, porque es de un granate oscuro, que sin una fuerte iluminación casi parece negro. La espuma de color hueso es compacta y abundante.

En nariz se notas olores frutales (como uva, cereza o grosella) junto con los producidos por el envejecimiento que nos recuerdan a vino y madera. En boca es predominantemente dulce, mucho caramelo, con un punto ácido también que le añade complejidad. Y sigue siendo muy frutal, cuesta creer que no tiene ninguna fruta añadida.

Como Roja de Flandes o como Oud Bruin (los estilos a los que más podría aproximarse) es una gran opción para introducir las cervezas ácidas sin que se nos arrugue la cara o los paladares. Y para pasar un rato buscando matices y sus orígenes.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Este es el café de los monjes? Nota: Notable alto.

Einstök Icelandic Wee Heavy

Las cervezas Wee Heavy (un estilo escocés un pelín fuerte que muchas veces se denominan simplemente como Scotch Ale) son unos de nuestros estilos favoritos, ya que pese a que el nombre de la web pueda hacer creer que somos unos hop-heads, somos grandes amantes de las cervezas maltosas.

Einstök Icelandic Wee Heavy
Y en este caso son los islandeses de Einstök Ölgerð lo que la elaboran, a menos de 100 kilómetros del círculo polar ártico. Aunque no es exactamente como las escocesas, ya que estas no suelen llevar maltas ahumadas y la Icelandic sí que las lleva. Veamos qué tal le sientan…

La cata comienza sirviéndola en su copa y apreciando su color marrón rojizo oscuro. Podría pasar de lejos por una cerveza negra, aunque no llega a tanto. La espuma es de color beis muy claro, esponjosa densa, de cantidad media y buena persistencia.

En nariz destacan sobre todo las notas maltosas más puras: caramelo, chocolate, regaliz… algo de soja, incluso. El ahumado adquiere mayor presencia al darle el primer trago, donde resaltan sobre el conjunto, haciendo una cerveza intensa de trago corto.

Un trago corto favorecido por su alcohol (8% vol.) que no está muy presente pero va calentando la caldera por dentro. Así que puedes seguir los consejos que dan en su web y maridarla con salmón ahumado (acierto seguro) o quesos muy viejos. ¡También suena genial para una cena!

“Mi opinión en un Tweet:” Ideal para cazar ballenas en barco de vapor… Nota: Notable.

Feldschlösschen Pale Weath

Hace ya un par de años os hablamos de otra cerveza de Feldschlößchen, que tiene su sede en Dresden y es de las cerveceras más grandes de la zona de Sajonia, y lleva haciendo cerveza desde 1858. Y hoy os traemos otra de sus birras para reivindicar no solamente las Lager, sino también los trigos… y en general cualquier cosa que venga en formato de 50 centilitros.

Feldschlösschen Pale Weath
Aunque de esta cerveza nos ha costado encontrar referencias ya que la Weizen de su web no se corresponde con la graduación de esta versión internacional que llaman “Pale Weath Beer” y que tiene 5,0% vol. de alcohol. Pero esta es la que hemos bebido, claro.

Una cerveza de trigo, sí, indudablemente. Aunque más que pálida es anaranjada. Y por supuesto, bastante turbia. Con espuma abundante, de burbuja blanca y fina, compacta, que presenta buena persistencia en su vaso alto tipo Weissbier.

En las notas que aprecia la nariz destacan sobre todo los tonos más dulces: plátano, vainilla, crema… Igual que en boca tiene un sabor principalmente dulce, aunque más acuosa y floja de cuerpo de lo que uno podría esperar para una Hefeweizen.

Así que bueno, siendo como es una cerveza económica, no está mal para celebrar en casa una oktoberfest con amigos, o aprovechar para ver algún partido de la Eurocopa con un par de estas en la nevera. ¡Y seguro que queda muy bien con unos pretzels de acompañamiento.

“Mi opinión en un Tweet:”Lata muy sosa, cerveza no tanto. Nota: Bien bajo.

Domus Iberus

Las Doble IPA son esas cervezas acuñadas con un término para indicar que están un grado (o nivel) por encima de las “normales”. Y existe la corriente etimológica que sostiene que “Imperial” indica mayor alcohol y cuerpo, y que “Doble” se centra más en el aumento de las características propias del estilo.

Domus Iberus
En este caso, esta Double IPA ibérica y hecha en Toledo se sube a tener 7% vol. de alcohol y 50 IBUs, con lo cual tampoco es excesiva en sus números. ¿Lo será en la cata organoléptica? Pues solamente hay una manera de averiguarlo: dejar de escribir y abrir el botellín de una vez.

Al servirla podemos ver su color ámbar rojizo profundo, y cómo se genera una abundante espuma de color blanco roto, no muy bonita, pero de persistencia media, y pegajosa en los bordes de la copa.

En aroma se nota tanto la presencia del lúpulo con sus notas resinosas como la del alcohol que proporcionan sus maltas y la alta fermentación. Y en boca es, por supuesto, amarga, con una aspereza que la hace para paladares atrevidos.

O para combinar con comidas fuertes que se lleven bien con el amargo, como platos grasos y dulces (pongamos una salsa barbacoa) que necesiten de una cerveza que lo equilibre y limpie el paladar. ¡Pues así es ideal!

“Mi opinión en un Tweet:” Ya podían servirla en Iberia (en los aviones, digo). Nota: Notable.

Sierra Nevada Atomic Torpedo

Lo primero que nos llamó la atención de esta cerveza de Sierra Nevada fue el tamaño de la lata. Nada menos que 19,2 onzas líquidas (americanas), que son exactamente 56,8 centilitros. Lo que conocemos como una pinta inglesa, de las de verdad. ¡Una medida muy poco habitual en lata y cada vez menos en los grifos de los bares!

Sierra Nevada Atomic Torpedo
Así que nos encantó, porque es nuestra medida de volumen favorita. Aunque tal vez para una Imperial IPA de 8,2% vol. de alcohol sea un tamaño un poco excesivo, y nosotros lo recomendaríamos en principio para cervezas más bebibles. Veamos si en esta se nos hizo largo o no…

Al servirla tiene buen aspecto, con un color ámbar claro profundo, algo velada, y con una espuma de color blanco hueso que tiene todas las características que esperamos de una buena espuma: es abundante, es densa y tiene buena persistencia.

Huele como recordamos que olían las Doble IPAs americanas, maltosas y lupuladas (sobre todo esto último) en abundancia. También tiene algo del carácter frutal (y dulce en boca) de las IPA modernas de la otra costa. Pero en boca vuelve a predominar el amargor con cuerpo maltoso como base. Resina y caramelo, respectivamente.

El espíritu americano que empapa esta Juicy West Coast DIPA es el mismo que anuncia el átomo a punto de fusionar todas esas experiencias en tu garganta y crear un pequeño apocalipsis nuclear en tu cerebro cuando te la bebas entera (que se puede). ¡Pero hay que arriesgar!

“Mi opinión en un Tweet:” No apta para menores de 21 años. Nota: Notable bajo.

Piraat

Con la típica botella chata que te avisa de que probablemente te encuentres ante una cerveza alcohólica belga os traemos la mítica Piraat, que efectivamente es una cerveza alcohólica belga. En este caso una de color ámbar anaranjado y con 10,5% vol. de alcohol.

Piraat
Siempre, eso sí, opacada por otra de la misma casa (Brouwerij Van Steenberge) que es la omnipresente y fabulosa Gulden Draak. ¿Estará esta a la altura? Pues imaginamos que va para gustos, pero nosotros os las describimos y vosotros ya elegís si eso vuestra favorita.

Esta es, como hemos dicho, de color ámbar anaranjado, limpia, sin apenas opacidad incluso con su segunda fermentación en botella. La espuma que genera es blanca y de cantidad media alta, con buena persistencia. Tiene el aspecto que esperas de una Belgian Golden Strong Ale.

El carácter belga ese se nota mucho en aroma, donde las levaduras de la casa dejan su sello habitual, y se nota también la presencia de la malta, clara base de esta cerveza. En boca es dulce, afrutada y especiada, con el alcohol presente pero no dominante.

Así que pese a tener esos diez grados y medio, puede beber con cierta fluidez y eso la hace muy peligrosa. Puede subírsete a la cabeza y acabar pensando que eres un pirata y abordando el galeón de al lado. Implique eso lo que implique.

“Mi opinión en un Tweet:” Arrrr, grumete de meseta, ojo con los piratas belgas. Nota: Bien.

Espiga Mosaic

Esta cerveza ya lleva unos cuantos años en el mercado, y por tanto ya se ha labrado una trayectoria digna para que la reseñemos por aquí. Aunque ya os habíamos hablado de su etiquetado en el Juzgado de Etiquetas (donde saca solamente un 6 sobre 10 por alguna carencia grave), hoy toca hablar de lo que es la cerveza en sí.

Espiga Mosaic
Y esta se supone que pertenece a la Hop Collection Series… pero realmente es la única que hemos visto embotellada y distribuida con cierta amplitud. ¡Las otras las hemos tenido que investigar por Untappd! A ver si algún día tenemos suerte y las catamos.

Hasta entonces, pues nos conformamos con esta Pale Ale que entendemos con un uso monovarietal de Mosaic desde el hervido al Dry-Hopping, de color pálido y velada, pero un poco apagada, y que tiene espuma muy abundante, que se sigue generando con mucha ascendente de cadenas de burbujas gordas y feas.

Está algo sobrecarbonatada, y aunque eso beneficia a la salida de aromas, en boca reduce la palatabilidad. Aun así se nota mucho el carácter frutal y cítrico que proporciona el lúpulo Mosaic, y que domina la cerveza sin saturar, pero mostrándose mucho más que la malta tras él.

El alcohol que tiene se queda en 5,5% vol. con lo que puede ser una buena cerveza multitarea, que te permita tanto despertar a tu paladar con sus notas intensas de lúpulo, como beberla sin pensar simplemente porque tienes sed o te apetece una cerveza.

“Mi opinión en un Tweet:” Más cono que espiga, más lúpulo que malta. Nota: Bien alto.

Welde Badisch Gose

Uno de los estilos clásicos que más nos costó encontrar y probar fue este, el de las Gose (un estilo que llegó a extinguirse y desaparecer, originario de la ciudad de Leipzig, y que ha resurgido de la mano del Craft y de la guía BJCP). Y claro, en ese resurgir predominaban las versiones modernas…

Welde Badisch Gose
Así que hasta hace relativamente poco solo habíamos probado interpretaciones artesanas o de EE.UU. con frutitas y tal. No una Gose alemana solamente con sal y cilantro. Y aunque las otras que hemos probado sí que venían de marcas de Leipzig, esta está elaborada en Plankstadt, al sur de Frankfurt.

Su aspecto es turbio y blanquecino, y se completa con una espuma blanca y fea. En el aroma recuerda más a una Witbier (por lo sobresaliente del cilantro) que una cerveza que catalogarías como “Sour”, sin anunciar para nada su acidez.

Pero es que en boca tampoco sobresale eso. Es de entrada dulce, con un gusto medio amargo, algo de ácido después y la sal aparece al final. Raro y poco integrado. Y sin acabar de emocionar ninguna parte del conjunto. Vale que no lleve nada que no necesite, pero tampoco lo lleva bien cuadrado.

Así que si buscáis una Gose tal y como eran las originales, esta “de Baden” no es el mejor ejemplo. Y si lo que queréis es sin más refrescaros con una cerveza baja en alcohol (4,6% vol., tiene esta) os recomendamos apostar directamente por una Witbier, más fácil y barata de encontrar.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que no debe inspirar tus conocimientos. Nota: Suficiente bajo.

Guinness 0,0 Draught

Aunque ya habíamos hablado de ella en el vídeo de Youtube de las mejores cervezas sin alcohol, todavía no la teníamos reseñada ni descrita aquí. Y como podréis imaginar si la habíamos incluido en el top de ese vídeo, es porque bien lo merece y es recomendable.

Guinness 0,0 Draught
Así que tras haber empezado con ese Spoiler, veamos que más nos depara esta cerveza de origen irlandés, que comparte con su hermana alcohólica el formato de lata con la bolita generadora de espuma de nitrógeno que le da su aspecto característico.

Y así, queda en el vaso igual que si fuese una Guinness servida de grifo, con la espuma compacta de color crema claro. La burbujita de nitrógeno sube al servirla y permanece estable hasta el último trago. Muy bonito… pero deja escapar pocos aromas, como pasa con la “normal” de la gama.

Eso sí, huele a lo mismo: una stout con notas de café y chocolate. Nada del típico aroma de las cervezas sin alcohol. Y en boca es incluso más floja que la ya de por sí bebible Guinness de 4,2% vol. Pero en el sabor da el pego completamente.

Así que quitando ese tono más acuoso (y una leve astringencia herbal que no recordamos en la otra), a los amantes de la cerveza negra irlandesa más famosa del mundo esta opción les convencerá plenamente cuando no puedan beber alcohol.

“Mi opinión en un Tweet:” Más auténtica casi que la auténtica. Nota: Notable.

Kerel Kaishaku

Cuando coges una botella y ves que la cerveza tiene 15% de volumen de alcohol, ya impone un poco de respeto. Es el triple que un botellín normal. Así que es probable que sientas curiosidad, la lleves a la nevera… y luego te cueste encontrar el momento de abrirla, que puedas asumir tal pelotazo. Aunque otra opción es compartirla, como hicimos nosotros…

Kerel Kaishaku
La cerveza en sí es como una Triple o una Golden Strong Ale belga, pero con el giro de llevar una levadura de sake japonés que permite alcanzar esas extremas cotas de alcohol. El nombre también es japonés (se nota, ¿no?) y viene de la persona que se encarga de hacer de segundo durante el seppuku (lo que conocemos como hara-kiri) y decapitar al que se suicida ahorrándole la agonía tras haber cumplido su parte.

Al servirla, resulta engañosa. Es una rubia velada de aspecto normal, con espuma escasa pero compacta y pegajosa. Tiene un aroma herbal y fresco que nos recordó al de la Tripel Karmeliet. Y en boca tiene mucha malta, con notas de cereal y fruta, pero con mucha menor presencia del alcohol de lo que te esperas.

Eso hace que sea una cerveza muy peligrosa. No suicida… ¡asesina! Porque da para darle tragos largos y locos, cosa que con 15% vol. no debería ocurrir si quieres vivir un día más. Está tan buena que enseguida nos arrepentimos de haber abierto una para compartir… ¡Es para disfrutarla en solitario!

Así que estos de Verbeeck - Back - De Cock (con sus siglas VBDCK) han hecho un birrote máximo, de los que merece probar una vez en la vida y repetir de vez en cuando. Pero sí, asistidos por un hombre de confianza, no para que remate el trabajo, sino para que te lleve luego a casa al menos.

“Mi opinión en un Tweet:” Muerte por Kaishaku. Nota: Matrícula de Honor.

Bornem Tripel

Las cervezas belgas son un pilar fundamental del mundo cervecero, aunque sus estilos no hayan calado tanto en el imaginario craft. Pero como puerta abierta al público generalista son siempre un acierto y deberían tener representación en todas las neveras al menos (si no lo logran entre los grifos, que sea eso como mínimo).

Bornem Tripel
La cerveza que os traemos hoy pertenece a uno de los estilos de abadía más reconocibles, el de la Tripel, aunque en este caso no viene elaborada en ninguna abadía, sino hecha por la fábrica Van Steenberge (los de Gulden Draak), en asociación con la Abadía Sint-Bernardus de Bornem; de ahí su nombre.

Como buena Triple, es de color rubio. Y en la copa presenta un aspecto limpio y profundo, que completa hasta el borde una abundante espuma blanca, esponjosa y de persistencia media. Lo suyo, como cerveza abadenga que es, es servirla en una copa tipo cáliz.

De ella emanarán aromas leves típicos de las cervezas belgas con segunda fermentación en botella, donde están muy presentes las notas especiadas de la levadura, pero también la malta con recuerdos incluso de pastelería. Y al beber encontraremos una cerveza seca, donde predomina la malta en boca, pero con cierto amargor de lúpulos continentales presente.

Lo que sorprendentemente apenas se nota es el alcohol. Pese a tener 9% vol., está muy integrado y bastante disimulado. Por lo que auguramos una peligrosa borrachera y su subsecuente resaca a todo aquel que se propase y no se detenga en la primera.

“Mi opinión en un Tweet:” Bornem to be wiiiiild. Nota: Bien.

Sierra Nevada California IPA

Desde California, que es donde tiene su origen la marca Sierra Nevada Brewing Co., en la localidad de Chico… nos llega una cerveza que antepone en su nombre el gentilicio al estilo IPA. ¿Será un nuevo sub-estilo? ¿Se referirá a que es una cerveza al estilo de la costa oeste (West Coast IPA)?

Sierra Nevada California IPA
Pues más bien lo que parece es una Session IPA, con tan solamente 4,2% vol. de alcohol y nada más que 35 IBUs debidos al uso de Simcoe, Crystal y Chinook. Eso sí, nos encanta encontrar lastas que vienen de EEUU y nos traen 355 mililitros. ¡Ese trago a mayores es el más rico de todos!

La cerveza en sí es de color oro, nos recuerda al dorado brillante de los campos de cereales listos para la cosecha y bañados por el sol. ¡Realmente bonito! La espuma no está mal, blanca, de cantidad y persistencia media-baja.

En aroma el lúpulo no destaca tanto como esperábamos en un primer momento, perdiéndose rápidamente y dejando notas cítricas sobre todo. Y en el sabor destaca por su equilibrio perfecto, de estos que hasta quitan interés a la cerveza por ser ni dulce ni amarga.

Pero es muy refrescante y entra muy bien. Lástima no haberle metido un punch más fuerte… ¡O haberla probado más fresca, claro, que en estas cosas que viajan tanto se ha de notar la diferencia de narices! ¡O en las narices, mejor dicho!

“Mi opinión en un Tweet:” It's Always Sunny in California. Nota: Bien.