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Sierra Nevada Atomic Torpedo

Lo primero que nos llamó la atención de esta cerveza de Sierra Nevada fue el tamaño de la lata. Nada menos que 19,2 onzas líquidas (americanas), que son exactamente 56,8 centilitros. Lo que conocemos como una pinta inglesa, de las de verdad. ¡Una medida muy poco habitual en lata y cada vez menos en los grifos de los bares!

Sierra Nevada Atomic Torpedo
Así que nos encantó, porque es nuestra medida de volumen favorita. Aunque tal vez para una Imperial IPA de 8,2% vol. de alcohol sea un tamaño un poco excesivo, y nosotros lo recomendaríamos en principio para cervezas más bebibles. Veamos si en esta se nos hizo largo o no…

Al servirla tiene buen aspecto, con un color ámbar claro profundo, algo velada, y con una espuma de color blanco hueso que tiene todas las características que esperamos de una buena espuma: es abundante, es densa y tiene buena persistencia.

Huele como recordamos que olían las Doble IPAs americanas, maltosas y lupuladas (sobre todo esto último) en abundancia. También tiene algo del carácter frutal (y dulce en boca) de las IPA modernas de la otra costa. Pero en boca vuelve a predominar el amargor con cuerpo maltoso como base. Resina y caramelo, respectivamente.

El espíritu americano que empapa esta Juicy West Coast DIPA es el mismo que anuncia el átomo a punto de fusionar todas esas experiencias en tu garganta y crear un pequeño apocalipsis nuclear en tu cerebro cuando te la bebas entera (que se puede). ¡Pero hay que arriesgar!

“Mi opinión en un Tweet:” No apta para menores de 21 años. Nota: Notable bajo.

Sierra Nevada California IPA

Desde California, que es donde tiene su origen la marca Sierra Nevada Brewing Co., en la localidad de Chico… nos llega una cerveza que antepone en su nombre el gentilicio al estilo IPA. ¿Será un nuevo sub-estilo? ¿Se referirá a que es una cerveza al estilo de la costa oeste (West Coast IPA)?

Sierra Nevada California IPA
Pues más bien lo que parece es una Session IPA, con tan solamente 4,2% vol. de alcohol y nada más que 35 IBUs debidos al uso de Simcoe, Crystal y Chinook. Eso sí, nos encanta encontrar lastas que vienen de EEUU y nos traen 355 mililitros. ¡Ese trago a mayores es el más rico de todos!

La cerveza en sí es de color oro, nos recuerda al dorado brillante de los campos de cereales listos para la cosecha y bañados por el sol. ¡Realmente bonito! La espuma no está mal, blanca, de cantidad y persistencia media-baja.

En aroma el lúpulo no destaca tanto como esperábamos en un primer momento, perdiéndose rápidamente y dejando notas cítricas sobre todo. Y en el sabor destaca por su equilibrio perfecto, de estos que hasta quitan interés a la cerveza por ser ni dulce ni amarga.

Pero es muy refrescante y entra muy bien. Lástima no haberle metido un punch más fuerte… ¡O haberla probado más fresca, claro, que en estas cosas que viajan tanto se ha de notar la diferencia de narices! ¡O en las narices, mejor dicho!

“Mi opinión en un Tweet:” It's Always Sunny in California. Nota: Bien.

Kona Pipeline Porter

Hoy os reseñamos una cerveza craft americana pero de un poco más lejos de lo habitual: viene desde Hawaii. O bueno, la marca tiene su origen allí. Porque, como curiosidad, esta es una de las primeras cerveceras con las que oímos eso de “se ha vendido a una grande”.

Kona Pipeline Porter
Y es cierto que Kona Brewing Company (fundada en 1994) se asoció con otras cuatro cerveceras regionales americanas en la Craft Brew Alliance, que ya en 2010 tuvo una adquisición de más del 30% por parte de AB InBev, y que acabó comprándolo todo en 2019.

Pero bueno, si no fuese por eso, creo que jamás ninguna cerveza hawaiana nos llegaría a España, así que si lo hemos catado y vosotros podéis encontrar alguna de esta marca, es gracias a eso. ¿Y merece la pena? Pues veamos… Esta Pipeline es una Porter con café hawaiano. Y como tal es negra, pero limpia, de brillos rojizos. Coronada por una espuma beis densa y de cantidad y persistencia medias.

En el aroma se nota el café por encima de la presencia de la malta, pero en sabor es al revés, y el chocolate se hace más presente, junto con el regaliz, predominando entonces los sabores dulces y el trago fácil, ya que no tiene demasiado cuerpo y entra ligera y rica.

Tiene 5,3% vol. de alcohol, lo cual sumado al café que lleva la hace una buena cerveza para las sobremesas, la hora del vermut o como birra para empezar una noche que se promete larga. ¿Tú qué momento elegirías para bebértela?

“Mi opinión en un Tweet:” Porter, café… son dos paraísos… Nota: Bien alto.

Stone Hazy IPA

¿Las India Pale Ale molan más si son turbias? En los últimos años la tendencia parece que ha ido por ese lado, así que es ya normal que las cerveceras saquen en su catálogo una Hazy IPA. Y la marca californiana de Stone Brewing no iba a ser menos.

Esta lata psicodélica y hippie que os traemos hoy en la reseña, encierra en su interior una cerveza que lleva un buen puñado seguro de lúpulos, destacando Azacca, El Dorado y Sabro, pero que no le dan más amargor que 35 IBUs, ya que la carga es sobre todo para aroma y sabor.

No es tan amarga, ni tan turbia. Porque no es una sopa opaca. Es más bien amarillo dorado velado. Con una abundante capa de espuma, que es esponjosa y pegajosa, con buena persistencia en la copa.

En aroma destacan las notas lupuladas afrutadas, con notas cítricas y tropicales. Y si bien no es un aroma intenso, el sabor es brutal con presencia de frutas de hueso (drupáceas), a uvas y un poco de todo: flores, naranja, limón, melón, mango o piña van apareciendo por ahí...

Es todo un viaje sensorial de dietilamida de ácido lisérgico (más conocido como LSD) pero en versión cervecera, de 6,7% vol.,  con tus papilas gustativas flipándolo en colorines y unidas en amor fraternal con el entorno.

“Mi opinión en un Tweet:” Be sure to wear some flowers in your beer… Nota: Sobresaliente.

Athletic Run Wild IPA

Sabéis que nos gusta beber sin alcohol. Bueno, no nos gusta, pero lo hacemos. En parte porque de vez en cuando queremos maltratar menos a nuestros hígados y en parte porque así os podemos dar nuestra opinión y aconsejaros sobre qué cervezas sin alcohol son recomendables.

Pues esta, si la hubiésemos probado antes (y se encontrase más fácilmente, todo sea dicho) podría ir al top, ya que no está nada mal. Pero a ver, no adelantemos acontecimientos y empecemos con las conclusiones antes de la cata. ¿Qué es lo que tenemos en el vaso?

Pues pone que es una IPA (de India Pale Ale) y sí que es pálida, dorada limpia de brillos ambarinos. La espuma blanca tiene cantidad media, pero persistencia media-baja, aunque es bastante pegajosa. No tiene mal aspecto, así que hay que ver que nos da en boca y nariz.

Y oye, tiene lúpulo y es amarga. Quizá llamarlo IPA puede ser mucho decir, pero da el pego como una Pale Ale suavecita. Y las habituales notas molestas de que el mosto no ha fermentado apenas se notan. ¡Lo cual ya es mucho decir!

Así que con menos de 0,5% vol. de alcohol, este deja de ser un problema y sigue manteniendo el interés de las cervezas británicas claras y lupuladas. Muy recomendable como opción “Sin” para cualquiera que quiera moderarse en el consumo.

“Mi opinión en un Tweet:” Tampoco hace falta estar atlético para beberla… ni te vas a poner. Nota: Notable.

Founders Mosaic Promise

Esta cerveza es una de esas que se denominan SMASH (siglas de Single Malt And Single Hop), que traducido significaría que usan una sola clase de malta y una sola variedad de lúpulo. Y su nombre, además de ofrecernos una promesa, adelanta cuáles son.

Founders Mosaic Promise
Porque está elaborada con malta Golden Promise (una malta base tipo Pale que sería el equivalente en Escocia de la malta Maris Otter en Inglaterra, para entendernos; con un perfil más dulce y suave, dicen) y lúpulo Mosaic (del que os contamos más si seguís el enlace).

El que sea monovarietal está muy bien porque ayuda a aprender y distinguir las características de ese lúpulo (y de esa malta). Y otra ventaja que tiene esta cerveza es que, al ser Founders propiedad de Mahou San Miguel, ahora elaboran esta receta en España, y es fácil encontrarla a un precio muy competitivo.

Sobre la cerveza en sí misma, es una algo como una Pale Ale (no esperes una IPA, tiene solamente 5,5% vol.) de color rubia, clara, con espuma blanca. El aspecto es muy bueno. Y la influencia en el estilo de sus raíces americanas se nota en el aroma: cítrico, floral, tropical… un mosaico de sensaciones.

En boca es amarga y cuidada, rica. La verdad es que logra ser a la vez una cerveza interesante, pero muy fácil de beber. Con lo cual es una buena candidata para tener latas rondando por la nevera de manera habitual, e ideal para introducir a la gente en el mundo del lúpulo.

“Mi opinión en un Tweet:” Te haré una promesa que no podrás rechazar. Nota: Notable.

Anchor Old Foghorn

Esta es una de esas cervezas que cuando vemos en las libretas de cata su nombre sin tachar (lo que significa o bien que ya no se fabrica, si es de derecha a izquierda; o bien que ya la hemos publicado, si es al contrario) nos sorprende. ¿En serio no hemos hablado de ella?

Anchor Old Foghorn
Pues allá vamos, con la que fue pionera (como tantas otras de la californiana marca del ancla) en su campo: la primera adaptación americana de las Barlewine inglesas, añadiendo (como no) un buen puñado de lúpulo Cascade para rematarla en dry-hopping.

De color es ambarina, con tonos anaranjados o rojizos, según le dé la luz. Y la espuma de color blanco roto es poco abundante y de persistencia media. En el aroma destacan muchas aportaciones de la malta (frutas maduras, caramelo, toffee, alcohol…) y alguna del lúpulo (sobre todo cítricas y especiadas).

Y en boca ya el lúpulo gana presencia, igualando en amargor al dulzor de las maltas y de los 8,8% vol. de alcohol que tiene. Solo lleva lúpulo Cascade, así que es una buena cerveza para aprender a reconocer sus características… siempre y cuando la bebas con moderación.

Porque no deja de ser (incluso casi 50 años después de su lanzamiento) una cerveza fuerte a enfrentar con precauciones. La mejor, como recomiendan en su web, el estómago lleno previamente. O si no, sonarán las sirenas por ti.

“Mi opinión en un Tweet:” Ejemplo de estilo, pero pelotazo peligroso. Nota: Notable.

Rogue Colossal Claude

Todos hemos oído historias exageradas de aquellos que van a pescar y te cuentan a la vuelta lo grande que era el pez que pillaron (y del que no hay foto). En el mundo moderno algo parecido pasa con las IPA. ¡Hay quienes afirman haber cazado alguna de más de mil IBUs!

Rogue Colossal Claude
Esta Imperial IPA americana tiene “solo” 75 IBU, a base de los lúpulos Cascade, Chinook, Strata y Citra, según la web. Aunque luego en la letra pequeña sustituyen este último por Belma y Eureka. En cualquier caso: mucho lúpulo lleva, está claro.

El color es ambarino anaranjado, velado. Y la espuma es blanca y de buena persistencia, pero escasa, con una cualidad esponjosa. Como lleva mucho lúpulo es principalmente a eso a lo que huele: notas cítricas y de pino lo que más, pero también bastante de tropical.

Por supuesto con tanto lúpulo el perfil de sabor es amargo, pero los 75 IBU no son nada agresivos. ¡Bien! Porque si no el monstruo acuático este nos acabaría arrastrando a las profundidades, ya que también tiene 8,2% vol. de alcohol.

Y ese cuerpo extra y el dulzor que proporcionan los alcoholes ayuda a equilibrar el resultado, y por eso el amargor no nos resulta tan cansino. Pero sigue siendo igualmente una Imperial IPA, así que mejor come algo (pescado, salmón, trucha, lo que sea) para hacer base y no ir a pique.

“Mi opinión en un Tweet:” Si te bebes tres acabas como Jörmungandr. Y pronunciando igual. Nota: Notable.

Stone Sublimely Self-Righteous Black IPA

Hubo un tiempo en el que las Black IPA eran el sub-estilo de moda, dentro del mundo de las cervezas lupuladas. ¡Y hasta lo echamos de menos, ya que al menos intentaban que supieran amargas, no como las hazy IPA modernas! Y esta es una de las pocas que conocemos que hayan sobrevivido…

Stone Sublimely Self-Righteous Black IPA
Porque su primera elaboración fue en 2007 para celebrar el undécimo aniversario de la marca. Y la acogida fue tan buena que la han ido rehaciendo desde entonces, dentro de la gama de lanzamientos especiales.

Y es que lo importante de una de estas cervezas (o al menos lo que importa en nuestra opinión) es que sirvan como trampantojo, y si cierras lo ojos creas que estás frente a una IPA. ¡Y esta lo cumple (bastante)! Huele a IPA, y a lúpulo, aunque también algo a Stout.

En boca es muy amarga, con mucho lúpulo (Chinook, Simcoe y Amarillo; tres jinetes clásicos) pero también amargor de la malta en forma de frutos secos y café. Así que no da el pego en todo, pero al menos la presencia del lúpulo es claramente dominante.

El color, por supuesto, es casi negro, de un rojo limpio muy oscuro. Y la espuma beis no es muy abundante, pero sí compacta y pegajosa. ¡Ojo que este santurrón tiene 8,7% vol. y mucho peligro detrás! No es para que te pille desprevenido.

“Mi opinión en un Tweet:” La gárgola ataca desde lo oscuro. Nota: Notable.

Stone Buenaveza

En algunas zonas de España todavía hace calor y se mantiene el verano. Así que antes de que eso también se pierda y entre el otoño completamente está bien que comentemos esta cerveza californiana de toque aún más sureños.

Stone Buenaveza
Porque los chicos de Escondido han dado un toque de sal marina y zumo de lima a esta Lager suavecita para crear una bebida ligera y refrescante, dentro de su gama fija todo el año de cervezas. Veamos qué tal está.

El aspecto es bueno, de color rubia clara, un amarillo muy ligero, limpia y sin nada de opacidad. Lo completa una cabeza de espuma blanca bien abundante y de buena persistencia. ¿Estará el resto a la altura?

Si sois de los que saltáis a la nota y a la conclusión antes de leer el texto ya sabréis que no. Aunque el aroma no es malo y se nota tanto la base de la cerveza como el toque cítrico, en boca se queda al beberla fría en simplemente amarga y cítrica, pero con un componente de carbonatación muy alto que hace que parezca sin más un refresco.

Cuando coge algo de temperatura el toque salino va cogiendo fuerza, pero tampoco es algo que nos agrade en una lager de 4,7% vol. Por lo que casi preferimos una que no tenga todas estas cosas pero esté realmente buena.

“Mi opinión en un Tweet:” No es mal refresco, pero no es buena-cerveza. Nota: Suficiente raspado.

Anchor Liberty Ale

Si Sierra Nevada fue una de las pioneras en el estilo APA (American Pale Ale), esta cerveza de la también californiana Anchor fue una de las pioneras como AIPA (American India Pale Ale) cuando se elaboró por primera vez hace casi medio siglo, en 1975.

Anchor Liberty Ale
Pero la historia la ha adelantado por la derecha, dejando su intensidad muy alejada de lo que las American IPA prometen ahora. Y por eso quizá no sea ya tan popular, pero en su momento era lo más, con su Cascade y su Dry-Hopping.

De color dorado con notas naranjas pero algo turbio, corona su vaso tipo shaker con una espuma blanca de cantidad media pero densa y de buena persistencia. Aunque ahora estamos acostumbrados a aromas más intensos y frescos, el lúpulo se hace notar en la nariz.

Desprende notas cítricas y resinosas, pero acompañadas de maltas caramelo. Y en el sabor está bastante equilibrada, con solo 47 IBU que dan un amargor notable pero no predominante, y el cuerpo maltoso lo sostiene detrás.

Tiene 5,9% vol. de alcohol, con lo que podemos decir que no es una cerveza muy peligrosa, pero tampoco hay que tomarla a la ligera. Con unas pocas ya te pondrás a gritar como Mel Gibson en Braveheart o a hacer la carga de los Eorlingas.

“Mi opinión en un Tweet:” Liberty, Liberty, sin IBUs, Liberty… Nota: Bien alto.

Stone Neverending Haze IPA

Aunque los de la gárgola de piedra (por su logotipo y su nombre) llamen a esta cerveza IPA, más bien debería ser Session IPA. Porque nos encontramos ante una cerveza que sólo tiene 4% vol., pero que para compensar viene en un formato de lata amigable, 355ml, de esos que te dan un poco más de lo que esperas, y no menos.

Stone Neverending Haze IPA
Sobre la marca Stone Brewing poco podemos añadir que no hayamos dicho ya: con origen en San Diego, USA, en 1996, tuvo una aventura europea en Berlín que posteriormente abandonaron. Ahora fabrican sus cervezas en ambas costas de los Estados Unidos (en Escondido, California y en Richmond, Virginia).

Esta cerveza que nos ocupa es, como ya hemos dicho, una IPA baja en alcohol. De color anaranjado oscuro, turbio y apagado, con partículas de levadura o sedimento en suspensión. Y encabezada por una espuma blanca jabonosa, fea, de persistencia baja.

Si bien el aspecto no es su punto fuerte, en el aroma lo compensa. El lúpulo tiene buena presencia, con notas cítricas, frutales y especiadas de la combinación de Mosaic y Citra. Y algo de presencia de las maltas. Está claro que esa es su mejor carta de presentación.

Porque luego en boca el sabor está desestructurado, con comienzo dulce y aguado y medio amargo y sedoso. Para luego quedar en un retrogusto corto e insuficiente. La idea de hace una cerveza que puedas beber de manera “interminable”, como la historia de Atreyu, es buena… pero tiene que ser interesante, o si no no repites.

“Mi opinión en un Tweet:” Como una roca vacía para el comepiedras. Nota: Suficiente raspado.

Sierra Nevada Dankful IPA

La cerveza que traemos a reseñar hoy nos gusta por dos motivos. El primero es que es una IPA americana de las que ya no se imitan tanto, así que se agradece encontrar nuevos ejemplos (bueno, nuevos, tiene un par de años, pero cuenta como novedad, al menos para el Jardín).

Sierra Nevada Dankful IPA
Y el segundo es que esta cervecera californiana está pensada para ayudar a organizaciones sin ánimo de lucro que defienden la igualdad social, el bienestar económico y la protección del medio ambiente con al menos un millón de dólares.

Sabiendo que eso es lo que hacen con nuestro dinero, la disfrutaremos más. Aunque ya se disfruta su aspecto limpio y burbujeante, de color ámbar. Con su espuma blanco hueso flotando encima como un futuro mejor (esponjoso y pegajoso, aunque de persistencia baja).

Huele a lúpulo pináceo, herbal y frutal (de ahí su nombre, avisando que va llena de los siguientes lúpulos: Columbus, Chinook, Ekuanot, Idaho 7, Mosaic, Nelson Sauvin y Zappa). Y tiene un sabor amargo, pero con equilibrio con las maltas caramelizadas.

Es tirando a alcohólica (7,4% ABV) pero no se nota mucho. Se notan más sus 55 IBUs. Y aun así tampoco son excesivos, porque entra bien. Nos recuerda a las American IPA que bebíamos en los inicios mucho más que esas otras cosas a las que ahora llaman IPAs.

“Mi opinión en un Tweet:”Casi nos habíamos olvidado de que el lúpulo podía usarse así. Nota: Notable alto.

Anchor Merry Christmas & Happy New Year (Our Special Ale)

Siguiendo la línea de lo que hicimos el otro día con la Samuel Smith’s Winter Welcome queremos hacer una revisión un poco “genérica” de otra de las cervezas de invierno o navidad más míticas del panorama Craft, la de los californianos Anchor Brewing.

Anchor Merry Christmas & Happy New Year (Our Special Ale)
Cada año, y llevan ya casi medio siglo, sacan una nueva edición con una receta diferente (y en este caso sí que se nota la diferencia más que en el de la inglesa) y una etiqueta con un árbol (solían ser mayoritariamente coníferas, creemos) distinto, como símbolo del solsticio.

Desde que la hemos ido bebiendo, desde hace aproximadamente una década ya, la receta se ha mantenido en una gama de colores oscuros, rozando el negro pero con variaciones en su opacidad: desde lo opaco a los brillos rojizos.

El perfil ha sido sin embargo siempre maltoso, destacando los últimos años los puntos torrefactos, de chocolate y caramelosos, así como los frutales y especiados, para darle más empaque y sensación navideña.

El alcohol ha ido subiendo, ya que en 2012, cuando la reseñamos por primera vez, estaba en unos muy modestos 5,5% ABV y los últimos años está ya en los 7% ABV. Y el árbol de esta última edición al escribir esto, la de 2021, es un Joshua Tree (como el disco de U2).

En conclusión, que cada año os recomendamos beberla cuando la encontréis, si tenéis esa suerte. Porque merece la pena ir probando las diferentes versiones. Pero si queréis un resumen que os sirva para saber qué podéis esperar es: oscura, maltosa y especiada. ¡Como buena Winter Warmer!

“Mi opinión en un Tweet:” Tan clásica como los anuncios de la tele por navidad. Nota: Notable alto.

Stone Notorious P.O.G.

Esta cerveza se llama POG por las siglas en inglés de las frutas de una bebida hawaiana: “passion fruit, orange and guava”; o sea maracuyá (fruta de la pasión), naranja y guayaba en castellano. Y es una Berliner Weisse (ya sabéis, ese estilo de cerveza de trigo ácido alemán).

Stone Notorious POG
Así que de estos californianos de la gárgola con alas nos llega ahora esta receta creada en 2016 para un festival (cuando la marca cumplía 20 añitos ya, que nos parece que estas craft son de hace nada, pero ya tienen cuarto de siglo de experiencia).

Antes de empezar a hablar de fruta, el aspecto es de color amarillo oscuro, profundo y turbio… tan turbio que hay verdaderos posos. La corona de espuma es de color blanco roto, de cantidad y persistencia medias.

Y a la hora de acercar el vaso a la nariz, pues huele a frutas cítricas, siendo la más característica (o la que mejor reconocemos, al menos) la naranja. Pero vamos, que es indudablemente cítrica además de tropical. En la boca pasa algo parecido, es muy ácida pero a la vez dulce. También como un zumo de naranja.

Vamos, que si no es por el alcohol (4,7% ABV) y la carbonatación con su espumita y todo, cualquiera podría decir que estamos ante un zumo de naranja y frutas. ¿Es lo que os pedía hoy el cuerpo? ¿Un mimosa? Pues entonces esta cerveza os sirve, por supuesto.

“Mi opinión en un Tweet:” Otra de las 5 raciones que tengo que tomar cada día. Nota: Bien bajo.

Spencer Trappist Imperial Stout

Las cervezas trapenses las asociamos habitualmente con estilos de cerveza tradicionales de abadía (Dubbels, Triples, etc.), pero también es cierto que habitualmente las asociamos con el viejo mundo de la Europa continental. Y esta que os reseñamos hoy es una excepción en ambos sentidos.

Spencer Trappist Imperial Stout
Desde la abadía de St. Joseph en el pueblo de Massachusetts (EE.UU.) que da nombre a la marca, Spencer, nos llega una elaboración de estos monjes que da, según su propia descripción, una versión trapense y estadounidense de la tradición Anglo-Rusa de las Imperial Stout.

Una cerveza que, debido a las maltas torrefactas, es negra, muy negra. Tano que hasta la espuma queda coloreada de un tono beis rojizo, siendo abundante y esponjosa, pero de alveolos muy irregulares. La persistencia es media y resulta bastante rocosa y pegajosa.

En la nariz destacan los aromas intensos de café, regaliz y chocolate. Mucha malta y un leve afrutado que le da un toque más belga que las Imperial Stout que estamos más acostumbrados. Algo parecido pasa en boca, que no es tan amarga ni seca.

El sabor es dulce con muchos tostados y más café y chocolate. Pero también mucho alcohol (pese a no tener tanto tanto, apenas 8,7% ABV) que le da calidez y fuerza. La recomiendan beber en cáliz (y no en snifter), quizá por su carácter religioso.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que podría consagrarse como sacramento. Nota: Sobresaliente.

Flying Dog Easy IPA

Hacía más de tres años que no os traíamos reseñada ninguna cerveza de los “perros voladores” de Maryland, EE.UU. Y la única excusa válida sería que no hacen ya más cervezas y hemos reseñado todas, o que ya no se encontrasen en España. ¡Pero no se dan esos eximentes!

Flying Dog Easy IPA
Así que bueno, aquí tenéis una que, además, es de nuestros estilos favoritos dentro del reinado del lúpulo: las Session IPAs. Cervezas que juntan el toque moderno con un amargor más moderado y un alcohol que te permita beber más de una sin problemas.

Esta es de color ámbar claro, de tonos anaranjados muy bonitos y brillantes. La cabeza de espuma blanca es mediana, de persistencia media-baja, y algo pegajosa. Pese a acabar algo velada, mantiene el aspecto libre de la moda de cervezas turbias, al menos.

El aroma es bastante lupulado: cítrico, frutas de hueso, notas herbales. Y el sabor amargo, pero no tanto como podrían hacer presagiar sus elevados 50 IBUs (para el alcohol que tiene). Los toques frutales y maltosos lo equilibran en parte.

Y es que, con 4,7% ABV, lo suyo es que no sea una cerveza agresiva sino amable, que te invite a consumir en cantidades moderadas-pero-no-tanto. Y lo logra, pero manteniendo carácter suficiente como para que haga honor a la marca.

“Mi opinión en un Tweet:” Más fácil de beber que atrapar a un cerdo a la pata coja. Nota: Notable.

Sierra Nevada Tropical Torpedo

Con la llegada de un nuevo frente cálido primaveral comenzamos a desarrollar una serie de síntomas… de los cuales el más acuciante es la sed. Y para ponerle solución el Doctor Lúpulo lo que nos ha recetado son IPAs. Así que habrá que hacerle caso y beberse esta American IPA de Sierra Nevada.

Sierra Nevada Tropical Torpedo
Siempre nos han gustado mucho las cervezas de esta marca pionera del Craft estadounidense. Desde su fundación a principios de los años 80 de manos de Ken Grossman en Chico, California, han elaborado cervezas con potencial para gustar a todo el mundo, especializados o no.

Y esta IPA de color dorado ambarino, limpia y bonita, no es una excepción. Aunque su espuma (media y de persistencia media-baja) no va a ser su punto fuerte, parece. Pero lo suple con el apartado de aromas.

Y es que el olor que le proporcionan los lúpulos (Amarillo, Citra, Comet, El Dorado, y Mosaic) le da un perfil muy afrutado. Con 55 IBUs es amarga, pero sin aportar demasiado de esa fruta en boca, resultando un poco plana al final.

Para tener 6,7% ABV le podíamos pedir un poco más de interés o de punch, pero se ve que la vida tropical no le permite agitarse mucho y ha elegido saber un poco más en plan de “aaah, me estáis estresaaando”. Así que si quieres movida, búscate otra. Pero si tienes sed, te sirve.

“Mi opinión en un Tweet:” Maridar con una playa y palmeras. Pero no te las comas. Sólo para ver a la vez. Nota: Notable bajo.

Sierra Nevada Narwhal

Hacía mucho que no navegábamos en las oscuras aguas de los mares del Ártico buscando unicornios. O esas cervezas que parecen unicornios. Y al sumergirnos en las negras profundidades lo que hemos encontrado es esta Imperial Stout de Sierra Nevada, llamada como ese animal de un solo “cuerno”.

Sierra Nevada Narwhal
Y esta cerveza es negra como la noche abisal. Coronada por una espuma beis rojiza de cantidad media y persistencia también media. El olor que desprende deja claro el cruce que tiene (rollo estrecho de Bering) entre el carácter a Russian Imperial Stout y los lúpulos americanos.

En el sabor se nota ese amargor lupulado pero sólo al principio. Luego recibes el embate del chocolate, el café y el regaliz, con un leve rastro ahumado. Pero sin embargo, resulta sedosa y persistente, además de limpia.

El alcohol, pese a tener 10,2% ABV, no resulta dominante. Está presente pero dejando disfrutar del viaje. Ojo que eso no quita que te acaba meciendo como si estuvieras montado en el Pequod en plena tempestad.

“Mi opinión en un Tweet:” Se te ponen los el colmillo largo. Nota: Sobresaliente.

Lagunitas Little Sumpin' Sumpin' Ale

Esta cerveza es, como la propia marca californiana afirma, difícil de catalogar. Tiene mucho lúpulo, pero no es exactamente una IPA. Porque lleva mucho trigo, pero no recuerda para nada a una Weizenbier. Vamos, que tiene algo pero no sabes qué. Una cosilla para ti.

Lagunitas Little Sumpin' Sumpin' Ale
Y un aspecto rubio limpio y claro, coronado por una espuma blanca tirando a abundante y pegajosa, aunque de persistencia baja. El vaso “oficial” de la marca es ese medio tarro con un perro en él, pero no le hace ningún favor a la presentación. Mejor en copa.

Huele a lúpulo, muy americano (cítricos, resinosos, herbales…) pero también a malta. Y el sabor es amargo, que de primeras te haría convencerte de que estás bebiendo una IPA, pero luego es más dulce y tiene un cuerpo diferente, aunque el final sea seco.

También ayuda a esa sensación el alcohol. 7,5% AB V y 64 IBUs hacen de esta cerveza más una aliada para emborracharse o darle fuerte al vicio, que algo para quitar la sed o beber en los aperitivos.

“Mi opinión en un Tweet:” Queremos que nos de ese pequeño algo algo que tiene. Nota: Bien bajo.