De la cervecera más famosa del mundo que se dedica a hacer cervezas estilo Rauchbier (cervezas ahumadas de baja fermentación) nos llega una que nos ha encantado (y que tuvimos la suerte de poder probar en fermentador cuando visitamos su cervecera en Bamberg.
Es la Schwarzbier (su cerveza negra) que lleva maltas ahumadas con madera de aliso (a diferencia de la malta ahumada tradicional de la zona que es con madera de haya). Y bueno, no somos tan frikis ni tenemos tan buena nariz como para distinguir la procedencia de la madera en las notas de humo de una cerveza… ¡pero el resultado es bueno!
Al servirla ya se ve su calidad: una cerveza de color negro pero limpio, que podría recordar al aspecto de la cocacola, pero más oscuro, con sus brillos marrones o rojizos. La espuma es bastante blanca para lo que podría esperarse, y de cantidad y persistencias medias.
El aroma es muy apetecible (para los amantes del ahumado, claro), prometiendo un paladar rico y sabroso. Cosa que cumple en boca, con mucha intensidad tanto de las notas a cecina y hoguera, como de maltas tostadas y pan. Amarga y sabrosa. Y queda genial, por experiencia propia, con castañas asadas.
Lo que más nos gusta de esta cerveza (y otras de la casa) es que, pese a su bajo contenido alcohólico, con tan solamente 4,2% vol. de alcohol, sabe fuerte y potente. Y da la sensación de densa y cálida como cervezas de mucha más fuerza… ¡sin emborrachar tanto! ¡Todo ventajas!
“Mi opinión en un Tweet:” Incluyendo en sus ventajas que te ahorras la cena, ya cuenta como una. Nota: Sobresaliente.
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Hacker Pschorr Oktoberfestbier
Como por estas fechas en Alemania (bueno, concretamente en Múnich, que es una fiesta completamente local) se celebra la Oktoberfest, pues nosotros hemos querido unirnos virtualmente y estamos dándole a las cervezas que allí se sirven. ¡Que son unas muy concretas!
Porque para poder tener su hueco en la fiesta, la cerveza debe ser una de características especiales y estar hecha en el municipio de Múnich. Y solamente hay seis que cumplan las condiciones, de momento. Una de ellas es Hacker Pschorr, y hoy os traemos su Oktoberfestbier rubia de 6% vol. (aunque nosotros preferíamos la versión Marzen más tostada).
Esta, siguiendo las tendencias más actuales de la fiesta, es bien doradita y limpia, preciosa llenando el Mass (vaso de litro, habitualmente, aunque al ser la botella de medio litro hemos elegido uno de escala adecuada). La espuma blanca y fina completa el aspecto impecable.
De aroma a cereal, levemente maltosa, pero muy agradable, en boca tiene equilibrio y algo más de complejidad, con notas de pan e incluso caramelo levemente. Pero es ligera y muy fácil de beber. Demasiado. Al lado de la que venía antes (insistimos, la Marzen nos gustaba más) se queda corta.
Pero oye, que eso no significa que sea mala cerveza. Todo lo contrario. Ideal para celebrar la boda de Luis I de Baviera o la de cualquier amigo que se case por estas fechas (que son no pocos, si estás en la edad adecuada). Así que ¡Prost! y buena birra.
“Mi opinión en un Tweet:” Desde los bancos corridos al sofá de casa, un acierto seguro. Nota: Notable.
Porque para poder tener su hueco en la fiesta, la cerveza debe ser una de características especiales y estar hecha en el municipio de Múnich. Y solamente hay seis que cumplan las condiciones, de momento. Una de ellas es Hacker Pschorr, y hoy os traemos su Oktoberfestbier rubia de 6% vol. (aunque nosotros preferíamos la versión Marzen más tostada).
Esta, siguiendo las tendencias más actuales de la fiesta, es bien doradita y limpia, preciosa llenando el Mass (vaso de litro, habitualmente, aunque al ser la botella de medio litro hemos elegido uno de escala adecuada). La espuma blanca y fina completa el aspecto impecable.
De aroma a cereal, levemente maltosa, pero muy agradable, en boca tiene equilibrio y algo más de complejidad, con notas de pan e incluso caramelo levemente. Pero es ligera y muy fácil de beber. Demasiado. Al lado de la que venía antes (insistimos, la Marzen nos gustaba más) se queda corta.
Pero oye, que eso no significa que sea mala cerveza. Todo lo contrario. Ideal para celebrar la boda de Luis I de Baviera o la de cualquier amigo que se case por estas fechas (que son no pocos, si estás en la edad adecuada). Así que ¡Prost! y buena birra.
“Mi opinión en un Tweet:” Desde los bancos corridos al sofá de casa, un acierto seguro. Nota: Notable.
Ayinger Altbairisch Dunkel Unfiltriert
La marca Ayinger se ha ganado un hueco poco a poco entre nuestro podio como una de esas cervecera con variedad de estilos y que nunca decepcionan. Así que cada vez que vemos una que no hemos probado, va directa al vaso (o a la bolsa, si nos la llevamos de una tienda).
Esta es la versión sin filtrar de su lager oscura, en un homenaje que hicieron (coincidiendo para celebrar el aniversario de la marca) a la primera receta que elaboró el fundador, Johann Liebhard y que, según cuentan, inmortalizó en su diario así: “Muy buena y todo estaba lleno de gente. Michl y Müller von Höhenkirchen estaban tan borrachos que se cayeron más de diez veces.”
No nos extraña, ya que es una cerveza que entra muy bien, muy bebible. Su color es rojizo, cobrizo, de brillos ámbar profundo entre lo turbio. La espuma es abundante y de color beige claro. En aroma, principalmente maltoso, se aprecian interesantes notas de corteza de pan y frutos secos.
En boca es también maltosa y dulce, pero de esas que están brillantemente equilibradas. Una cualidad que es común en las cervezas de la casa, incluso en su potente Doppelbock, la Celebrator, y que es por lo que entra de nuestras cerveceras favoritas.
Por suerte, para no emborracharse con lo bien que entra, tiene solamente 5% vol. de alcohol, ahí muy en la media. Así que imaginamos que aquel día de 1878 Michl y Müller bebieron bastantes litros, para acabar tantas veces por los suelos.
“Mi opinión en un Tweet:” No seas como Michl y Müller y disfruta con moderación. Nota: Sobresaliente.
Esta es la versión sin filtrar de su lager oscura, en un homenaje que hicieron (coincidiendo para celebrar el aniversario de la marca) a la primera receta que elaboró el fundador, Johann Liebhard y que, según cuentan, inmortalizó en su diario así: “Muy buena y todo estaba lleno de gente. Michl y Müller von Höhenkirchen estaban tan borrachos que se cayeron más de diez veces.”
No nos extraña, ya que es una cerveza que entra muy bien, muy bebible. Su color es rojizo, cobrizo, de brillos ámbar profundo entre lo turbio. La espuma es abundante y de color beige claro. En aroma, principalmente maltoso, se aprecian interesantes notas de corteza de pan y frutos secos.
En boca es también maltosa y dulce, pero de esas que están brillantemente equilibradas. Una cualidad que es común en las cervezas de la casa, incluso en su potente Doppelbock, la Celebrator, y que es por lo que entra de nuestras cerveceras favoritas.
Por suerte, para no emborracharse con lo bien que entra, tiene solamente 5% vol. de alcohol, ahí muy en la media. Así que imaginamos que aquel día de 1878 Michl y Müller bebieron bastantes litros, para acabar tantas veces por los suelos.
“Mi opinión en un Tweet:” No seas como Michl y Müller y disfruta con moderación. Nota: Sobresaliente.
Odin-Trunk HonigBier
Con el nombre de “la bebida de Odín” tenemos esta cerveza con miel de la cervecera alemana Schlossbrauerei Fürstlich Drehna sita en Luckau, al sur de Berlín, a medio camino hacia Dresde Pero no hace falta ir hasta allí para descubrirla, ya os traemos la reseña nosotros.
Y es que, habiendo tenido familia dedicada a la apicultura, todas las cervezas con miel nos causan curiosidad. Y cuando vimos esta, lo único que nos causó algo de prudencia fue el formato de medio litro, ya que si resulta empalagosa se puede hacer algo largo…
Pero el aspecto al menos es bueno, con un color ámbar oscuro, profundo, como una Märzen algo turbia (técnicamente es una Vollbier en cuanto a su densidad inicial). La espuma es de color blanco roto, abundante, pegajosa y de persistencia media.
En el olor destaca principalmente la base maltosa y la miel. Y en el sabor, obviamente dulce, predominan también la miel y la malta, con un final metálico que es la única pega en el trago, porque por lo demás está rica y es fácil de beber (siempre que te guste la miel).
Así que nuestros miedos eran infundados y el medio litro entra bien. Además tiene un alcohol moderado, de un 5,4% vol., así que no es peleona ni emborracha demasiado. Ideal para brindar por los viejos dioses y sobre todo por Odin, padre de todos.
“Mi opinión en un Tweet:” ¿Hay consenso en traducir HonigBier como “birromiel”? Nota: Notable.
Y es que, habiendo tenido familia dedicada a la apicultura, todas las cervezas con miel nos causan curiosidad. Y cuando vimos esta, lo único que nos causó algo de prudencia fue el formato de medio litro, ya que si resulta empalagosa se puede hacer algo largo…
Pero el aspecto al menos es bueno, con un color ámbar oscuro, profundo, como una Märzen algo turbia (técnicamente es una Vollbier en cuanto a su densidad inicial). La espuma es de color blanco roto, abundante, pegajosa y de persistencia media.
En el olor destaca principalmente la base maltosa y la miel. Y en el sabor, obviamente dulce, predominan también la miel y la malta, con un final metálico que es la única pega en el trago, porque por lo demás está rica y es fácil de beber (siempre que te guste la miel).
Así que nuestros miedos eran infundados y el medio litro entra bien. Además tiene un alcohol moderado, de un 5,4% vol., así que no es peleona ni emborracha demasiado. Ideal para brindar por los viejos dioses y sobre todo por Odin, padre de todos.
“Mi opinión en un Tweet:” ¿Hay consenso en traducir HonigBier como “birromiel”? Nota: Notable.
Feldschlösschen Pale Weath
Hace ya un par de años os hablamos de otra cerveza de Feldschlößchen, que tiene su sede en Dresden y es de las cerveceras más grandes de la zona de Sajonia, y lleva haciendo cerveza desde 1858. Y hoy os traemos otra de sus birras para reivindicar no solamente las Lager, sino también los trigos… y en general cualquier cosa que venga en formato de 50 centilitros.
Aunque de esta cerveza nos ha costado encontrar referencias ya que la Weizen de su web no se corresponde con la graduación de esta versión internacional que llaman “Pale Weath Beer” y que tiene 5,0% vol. de alcohol. Pero esta es la que hemos bebido, claro.
Una cerveza de trigo, sí, indudablemente. Aunque más que pálida es anaranjada. Y por supuesto, bastante turbia. Con espuma abundante, de burbuja blanca y fina, compacta, que presenta buena persistencia en su vaso alto tipo Weissbier.
En las notas que aprecia la nariz destacan sobre todo los tonos más dulces: plátano, vainilla, crema… Igual que en boca tiene un sabor principalmente dulce, aunque más acuosa y floja de cuerpo de lo que uno podría esperar para una Hefeweizen.
Así que bueno, siendo como es una cerveza económica, no está mal para celebrar en casa una oktoberfest con amigos, o aprovechar para ver algún partido de la Eurocopa con un par de estas en la nevera. ¡Y seguro que queda muy bien con unos pretzels de acompañamiento.
“Mi opinión en un Tweet:”Lata muy sosa, cerveza no tanto. Nota: Bien bajo.
Aunque de esta cerveza nos ha costado encontrar referencias ya que la Weizen de su web no se corresponde con la graduación de esta versión internacional que llaman “Pale Weath Beer” y que tiene 5,0% vol. de alcohol. Pero esta es la que hemos bebido, claro.
Una cerveza de trigo, sí, indudablemente. Aunque más que pálida es anaranjada. Y por supuesto, bastante turbia. Con espuma abundante, de burbuja blanca y fina, compacta, que presenta buena persistencia en su vaso alto tipo Weissbier.
En las notas que aprecia la nariz destacan sobre todo los tonos más dulces: plátano, vainilla, crema… Igual que en boca tiene un sabor principalmente dulce, aunque más acuosa y floja de cuerpo de lo que uno podría esperar para una Hefeweizen.
Así que bueno, siendo como es una cerveza económica, no está mal para celebrar en casa una oktoberfest con amigos, o aprovechar para ver algún partido de la Eurocopa con un par de estas en la nevera. ¡Y seguro que queda muy bien con unos pretzels de acompañamiento.
“Mi opinión en un Tweet:”Lata muy sosa, cerveza no tanto. Nota: Bien bajo.
Welde Badisch Gose
Uno de los estilos clásicos que más nos costó encontrar y probar fue este, el de las Gose (un estilo que llegó a extinguirse y desaparecer, originario de la ciudad de Leipzig, y que ha resurgido de la mano del Craft y de la guía BJCP). Y claro, en ese resurgir predominaban las versiones modernas…
Así que hasta hace relativamente poco solo habíamos probado interpretaciones artesanas o de EE.UU. con frutitas y tal. No una Gose alemana solamente con sal y cilantro. Y aunque las otras que hemos probado sí que venían de marcas de Leipzig, esta está elaborada en Plankstadt, al sur de Frankfurt.
Su aspecto es turbio y blanquecino, y se completa con una espuma blanca y fea. En el aroma recuerda más a una Witbier (por lo sobresaliente del cilantro) que una cerveza que catalogarías como “Sour”, sin anunciar para nada su acidez.
Pero es que en boca tampoco sobresale eso. Es de entrada dulce, con un gusto medio amargo, algo de ácido después y la sal aparece al final. Raro y poco integrado. Y sin acabar de emocionar ninguna parte del conjunto. Vale que no lleve nada que no necesite, pero tampoco lo lleva bien cuadrado.
Así que si buscáis una Gose tal y como eran las originales, esta “de Baden” no es el mejor ejemplo. Y si lo que queréis es sin más refrescaros con una cerveza baja en alcohol (4,6% vol., tiene esta) os recomendamos apostar directamente por una Witbier, más fácil y barata de encontrar.
“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que no debe inspirar tus conocimientos. Nota: Suficiente bajo.
Así que hasta hace relativamente poco solo habíamos probado interpretaciones artesanas o de EE.UU. con frutitas y tal. No una Gose alemana solamente con sal y cilantro. Y aunque las otras que hemos probado sí que venían de marcas de Leipzig, esta está elaborada en Plankstadt, al sur de Frankfurt.
Su aspecto es turbio y blanquecino, y se completa con una espuma blanca y fea. En el aroma recuerda más a una Witbier (por lo sobresaliente del cilantro) que una cerveza que catalogarías como “Sour”, sin anunciar para nada su acidez.
Pero es que en boca tampoco sobresale eso. Es de entrada dulce, con un gusto medio amargo, algo de ácido después y la sal aparece al final. Raro y poco integrado. Y sin acabar de emocionar ninguna parte del conjunto. Vale que no lleve nada que no necesite, pero tampoco lo lleva bien cuadrado.
Así que si buscáis una Gose tal y como eran las originales, esta “de Baden” no es el mejor ejemplo. Y si lo que queréis es sin más refrescaros con una cerveza baja en alcohol (4,6% vol., tiene esta) os recomendamos apostar directamente por una Witbier, más fácil y barata de encontrar.
“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que no debe inspirar tus conocimientos. Nota: Suficiente bajo.
Weiherer Keller Märzen
Esta cerveza alemana es la primera que vemos que conjuga los dos estilos Keller y Marzen. Bueno, técnicamente el estilo base sería que es una Marzenbier (de baja fermentación) y lo de Keller indicaría que es una cerveza sin filtrar (directa de la bodega, viene a decir). ¿Y qué tal quedarán las dos cosas juntas?
Pues lo sabremos en cuanto bebamos esta cerveza de la Traditionsbrauerei Kundmüller, que se elaboró por primera vez para celebrar el 140 aniversario de la cervecería (fundada en 1874 por si quieres hacer las matemáticas) y ahora tienen como fija en la gama.
El aspecto es velado (por eso de que está sin filtrar), de color anaranjado claro con brillos de oro viejo. En la jarra se completa con una generosa capa de espuma blanca esponjosa, que tiene buena persistencia coronando la cerveza.
En el aroma destacan las notas de cereal y algo a levadura, por eso de ser de bodega. Y en boca el sabor es equilibrado, casi casi en la cuchilla entre el dulce y el amargo. Y decimos casi casi porque tiende un poco al dulce, con notas de caramelo y pan, pero está muy rica.
Se le nota el cuerpo que otorga su densidad del mosto original del 13% y sus 5,8% vol. de alcohol. Por lo que es una cerveza que, sin ser exagerada, es contundente. Para beber con cabeza y no a lo loco, que nos conocemos.
“Mi opinión en un Tweet:” Los sótanos en marzo están geniales. Nota: Notable alto.
Pues lo sabremos en cuanto bebamos esta cerveza de la Traditionsbrauerei Kundmüller, que se elaboró por primera vez para celebrar el 140 aniversario de la cervecería (fundada en 1874 por si quieres hacer las matemáticas) y ahora tienen como fija en la gama.
El aspecto es velado (por eso de que está sin filtrar), de color anaranjado claro con brillos de oro viejo. En la jarra se completa con una generosa capa de espuma blanca esponjosa, que tiene buena persistencia coronando la cerveza.
En el aroma destacan las notas de cereal y algo a levadura, por eso de ser de bodega. Y en boca el sabor es equilibrado, casi casi en la cuchilla entre el dulce y el amargo. Y decimos casi casi porque tiende un poco al dulce, con notas de caramelo y pan, pero está muy rica.
Se le nota el cuerpo que otorga su densidad del mosto original del 13% y sus 5,8% vol. de alcohol. Por lo que es una cerveza que, sin ser exagerada, es contundente. Para beber con cabeza y no a lo loco, que nos conocemos.
“Mi opinión en un Tweet:” Los sótanos en marzo están geniales. Nota: Notable alto.
Leipziger Gose Original
Si hace unos meses os comentábamos que las Gose originales alemanas eran muy difíciles de encontrar, ya que ha sido un estilo prácticamente extinto, y que deseábamos encontrar y catar una que no fuese una versión de una versión craft… hoy os traemos una segunda a la que hemos el guante.
Esta la elabora la Bayerischer Bahnhof Gasthaus & Gosebrauerei (como pone en su nombre, se dedican a las Gose), que está en Leipzig, la ciudad de donde son originarias. Y, para recordar sus características principales, son cervezas de trigo ácidas, que llevan sal y cilantro.
Esta es de color dorado, poco turbia, con espuma blanca no muy abundante y de persistencia baja, que enseguida queda en casi nada. El aroma tiene notas herbales y especiadas, con cierta aspereza. Pero en el sabor es más suave que las Gose modernas (o que la Ritterguts), con una acidez moderada, mayor dulzor y el punto salada para nada intrusivo, aunque definido.
Si te gusta el efecto de las cervezas ácidas que hace salivar tus encías y mejillas por dentro, esta cerveza será para ti de trago largo y fácil, refrescante y ligera. Si no, no será la peor que puedas beber, pero se te puede hacer cuesta arriba.
Con 4,5% vol. de alcohol, no es una cerveza pensada para emborrachar, y quizá más de verano que de invierno. Pero vamos, para acompañar por ejemplo el marisco queda muy bien, si quieres maridarla. Y si no, pues sola, que sirve para tachar un estilo minoritario de la lista.
“Mi opinión en un Tweet:” Una gose lleva a la otra. Nota: Notable bajo.
Esta la elabora la Bayerischer Bahnhof Gasthaus & Gosebrauerei (como pone en su nombre, se dedican a las Gose), que está en Leipzig, la ciudad de donde son originarias. Y, para recordar sus características principales, son cervezas de trigo ácidas, que llevan sal y cilantro.
Esta es de color dorado, poco turbia, con espuma blanca no muy abundante y de persistencia baja, que enseguida queda en casi nada. El aroma tiene notas herbales y especiadas, con cierta aspereza. Pero en el sabor es más suave que las Gose modernas (o que la Ritterguts), con una acidez moderada, mayor dulzor y el punto salada para nada intrusivo, aunque definido.
Si te gusta el efecto de las cervezas ácidas que hace salivar tus encías y mejillas por dentro, esta cerveza será para ti de trago largo y fácil, refrescante y ligera. Si no, no será la peor que puedas beber, pero se te puede hacer cuesta arriba.
Con 4,5% vol. de alcohol, no es una cerveza pensada para emborrachar, y quizá más de verano que de invierno. Pero vamos, para acompañar por ejemplo el marisco queda muy bien, si quieres maridarla. Y si no, pues sola, que sirve para tachar un estilo minoritario de la lista.
“Mi opinión en un Tweet:” Una gose lleva a la otra. Nota: Notable bajo.
Augustiner Pils
Desde la ciudad de Múnich (y por tanto siendo una de las cerveceras que tienen permitido vender su cerveza en la famosa Oktoberfest) salen las birras de Augustiner. Su historia se remonta a unos monjes agustinos que, en 1328, empezaron a elaborar cerveza en su monasterio cercano a la catedral de Múnich.
Y parece que funcionó bien, porque casi 700 años después (y tras haber pasado por un proceso de secularización y luego a manos privadas) siguen haciendo cerveza. Y no solo eso, haciendo buena cerveza. Como esta Pils que hoy catamos para vosotros, en formato de 33 centilitros.
De color, como German Pilsner que es, es clara, una cerveza rubia ligera y limpia, con su espuma blanca de cantidad y persistencias medias, con leve burbuja ascendiendo por el vaso (un vaso alargado es el más recomendable en estos estilos precisamente para poder disfrutar de ese espectáculo).
En aroma destaca sobre todo el cereal, omnipresente, y el lúpulo, con las características propias de los lúpulos nobles tan utilizados en estos estilos. Y en boca está muy equilibrada, con un sabor levemente amargo y una buena sensación debido su cuerpo pleno, saciante.
Pero eso no significa que te canse, ¡al revés! Podrías beberte una tras otra sin problema. Y eso que el alcohol también está levemente alto, con 5,6% vol., que hace recomendable acompañarla al menos de un pretzel o unas aceitunas rellenas de anchoa, por ejemplo.
“Mi opinión en un Tweet:” Que no te digan que las rubias son todas iguales. Nota: Sobresaliente.
Y parece que funcionó bien, porque casi 700 años después (y tras haber pasado por un proceso de secularización y luego a manos privadas) siguen haciendo cerveza. Y no solo eso, haciendo buena cerveza. Como esta Pils que hoy catamos para vosotros, en formato de 33 centilitros.
De color, como German Pilsner que es, es clara, una cerveza rubia ligera y limpia, con su espuma blanca de cantidad y persistencias medias, con leve burbuja ascendiendo por el vaso (un vaso alargado es el más recomendable en estos estilos precisamente para poder disfrutar de ese espectáculo).
En aroma destaca sobre todo el cereal, omnipresente, y el lúpulo, con las características propias de los lúpulos nobles tan utilizados en estos estilos. Y en boca está muy equilibrada, con un sabor levemente amargo y una buena sensación debido su cuerpo pleno, saciante.
Pero eso no significa que te canse, ¡al revés! Podrías beberte una tras otra sin problema. Y eso que el alcohol también está levemente alto, con 5,6% vol., que hace recomendable acompañarla al menos de un pretzel o unas aceitunas rellenas de anchoa, por ejemplo.
“Mi opinión en un Tweet:” Que no te digan que las rubias son todas iguales. Nota: Sobresaliente.
Kloster Scheyern Poculator
Como somos gente seria y adulta, vamos a ser capaces de realizar la reseña íntegra de esta cerveza sin caer en la risa floja, el chiste fácil, el chascarrillo y la grosería. Porque la cata de cervezas es algo serio y nosotros hemos venido aquí a trabajar, no a hacer el tonto.
Y porque, como eruditos cerveceros que somos, sabemos que el sufijo –ator se popularizó entre las Doppelbock a raíz de la Paulaner Salvator. Del resto no somos tan eruditos pero la ayuda de google vemos que significa algo así como “copero” (más en el sentido del escanciador que te sirve y llena las copas, que del posavasos que te las sujeta).
Sobre la cerveza, pues es un Doppelbock Dunkel, así que es oscura (casi negra) con brillos rojizos, y espuma beis claro, de cantidad y persistencias medias. En nariz destacan por supuestos los aromas que provienen de las maltas, con muchas notas de caramelo.
Y el sabor es predominantemente dulce, con una sensación cálida, cierta profundidad y fuerza y un regusto bien rico que no llega a empalagar. En ella destaca el equilibrio que tiene pese a tener la balanza inclinada al lado de las maltas.
Así, es muy fácil de beber. Parece diseñada para entrar bien. Y es que tiene 7,6% vol. de alcohol que, quitando por esa calidez en el trago, no se notan nada ya que ni rascan ni cansan. Así que ojo con acabar perjudicado y diciendo chorradas.
“Mi opinión en un Tweet:” Hemos logrado llegar al final sin hacer el chiste fácil. Nota: Notable.
Y porque, como eruditos cerveceros que somos, sabemos que el sufijo –ator se popularizó entre las Doppelbock a raíz de la Paulaner Salvator. Del resto no somos tan eruditos pero la ayuda de google vemos que significa algo así como “copero” (más en el sentido del escanciador que te sirve y llena las copas, que del posavasos que te las sujeta).
Sobre la cerveza, pues es un Doppelbock Dunkel, así que es oscura (casi negra) con brillos rojizos, y espuma beis claro, de cantidad y persistencias medias. En nariz destacan por supuestos los aromas que provienen de las maltas, con muchas notas de caramelo.
Y el sabor es predominantemente dulce, con una sensación cálida, cierta profundidad y fuerza y un regusto bien rico que no llega a empalagar. En ella destaca el equilibrio que tiene pese a tener la balanza inclinada al lado de las maltas.
Así, es muy fácil de beber. Parece diseñada para entrar bien. Y es que tiene 7,6% vol. de alcohol que, quitando por esa calidez en el trago, no se notan nada ya que ni rascan ni cansan. Así que ojo con acabar perjudicado y diciendo chorradas.
“Mi opinión en un Tweet:” Hemos logrado llegar al final sin hacer el chiste fácil. Nota: Notable.
Vogelsberger Naturburschen Bio Pilsner
No sabemos si a estas alturas tendremos el record de ser el blog cervecero con mayor variedad de cervezas reseñadas que sean “Bio”, o sea, que se hagan con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica… pero si no lo somos, andaremos cerca. Porque cuando vemos una, solemos querer probarla.
Esta cerveza de Vogelsberger Landbrauerei (que está fusionada desde 2015 con Asfelder, de cuyo ayuntamiento hacen gala en su logotipo) es una Pilsner que tiene 4,9% vol. de alcohol, así que todo el mundo puede disfrutar de esta cerveza “eco”.
Su color es el de una rubia dorada, muy clarita, con un ligero velado que le resta brillo pero sin llegar a ser turbia. Se corona con una espuma blanca de cantidad media y una persistencia que deja una cantidad aceptable de espuma, sin ser tampoco muy duradera.
En aromas destacan las maltas en forma de grano de cereal, con notas florales y herbales… ¡como si estuvieses en la campiña teutona! En boca tiende a lo amargo y seco, pero con un buen cuerpo y sensación en boca.
Dado que las cervezas con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica muchas veces nos decepcionan (tenemos que investigar si quizá se debe a las variedades de cebada o lúpulos que para ello se utilizan), esta ha sido una sorpresa agradable, ya que es una Pilsner que se deja beber bien.
“Mi opinión en un Tweet:” Para beber si te gusta la campiña teutona. Nota: Bien.
Esta cerveza de Vogelsberger Landbrauerei (que está fusionada desde 2015 con Asfelder, de cuyo ayuntamiento hacen gala en su logotipo) es una Pilsner que tiene 4,9% vol. de alcohol, así que todo el mundo puede disfrutar de esta cerveza “eco”.
Su color es el de una rubia dorada, muy clarita, con un ligero velado que le resta brillo pero sin llegar a ser turbia. Se corona con una espuma blanca de cantidad media y una persistencia que deja una cantidad aceptable de espuma, sin ser tampoco muy duradera.
En aromas destacan las maltas en forma de grano de cereal, con notas florales y herbales… ¡como si estuvieses en la campiña teutona! En boca tiende a lo amargo y seco, pero con un buen cuerpo y sensación en boca.
Dado que las cervezas con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica muchas veces nos decepcionan (tenemos que investigar si quizá se debe a las variedades de cebada o lúpulos que para ello se utilizan), esta ha sido una sorpresa agradable, ya que es una Pilsner que se deja beber bien.
“Mi opinión en un Tweet:” Para beber si te gusta la campiña teutona. Nota: Bien.
Ritterguts Gose Original
Uno de esos retos que teníamos apuntados en nuestra lista de deberes (y expresado como propósitos de año nuevo allá por 2014, y no cumplido hasta hace bien poco) era probar algunos de los ejemplos clásicos alemanes de estilos como las Gose, de las que lo que nos llegan habitualmente son reinterpretaciones pasadas por el prisma del Craft y de EEUU.
Es por ello que nos emocionó poner la mano encima a un par de referencias típicas de la ciudad de Leipzig. Y esta de Ritterguts se enorgullece de ser la más antigua, con su fábrica fundada en 1824 (aunque retomaron la elaboración en 1999, tras llevar casi medio siglo sin hacer este estilo).
Y es que las Gose perdieron el favor del público, cosa medianamente comprensible ya que es un tipo de cerveza que destaca sobre todo por la presencia de dos sabores predominantes poco habituales en la cata: salado y ácido. ¡Y con un punto de especiado de cilantro! Vamos, que no es para todos los gustos.
Siendo en apariencia similar a una Witbier, con la que comparte muchos factores, en esta destaca desde el aroma bien pronto las notas lácticas. Y en boca resulta bastante ácida (recuerda al zumo de limón) y con la salinidad bien presente, con tan solo un poco de dulzor para equilibrarlos.
Bebiendo esta cerveza de 4,7% vol. entiendes por qué el público no la demandaba tanto y por qué las versiones modernas suelen llevar alguna fruta (o zumo, o concentrado, o sirope…) para hacerlas más amable. Porque en sí es tan desagradable como te imaginas al viejo cascarrabias de la chistera.
“Mi opinión en un Tweet:” Marcado el check de haberla bebido, no repetiría, con una es suficiente. Nota: Suficiente.
Es por ello que nos emocionó poner la mano encima a un par de referencias típicas de la ciudad de Leipzig. Y esta de Ritterguts se enorgullece de ser la más antigua, con su fábrica fundada en 1824 (aunque retomaron la elaboración en 1999, tras llevar casi medio siglo sin hacer este estilo).
Y es que las Gose perdieron el favor del público, cosa medianamente comprensible ya que es un tipo de cerveza que destaca sobre todo por la presencia de dos sabores predominantes poco habituales en la cata: salado y ácido. ¡Y con un punto de especiado de cilantro! Vamos, que no es para todos los gustos.
Siendo en apariencia similar a una Witbier, con la que comparte muchos factores, en esta destaca desde el aroma bien pronto las notas lácticas. Y en boca resulta bastante ácida (recuerda al zumo de limón) y con la salinidad bien presente, con tan solo un poco de dulzor para equilibrarlos.
Bebiendo esta cerveza de 4,7% vol. entiendes por qué el público no la demandaba tanto y por qué las versiones modernas suelen llevar alguna fruta (o zumo, o concentrado, o sirope…) para hacerlas más amable. Porque en sí es tan desagradable como te imaginas al viejo cascarrabias de la chistera.
“Mi opinión en un Tweet:” Marcado el check de haberla bebido, no repetiría, con una es suficiente. Nota: Suficiente.
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Ingredientes Especiales
el
lunes, octubre 30, 2023
2
brindis en voz alta
Weiherer Rauch
Desde Bamberg (pero no la ciudad, sino el distrito, ya que se elabora en el pueblecito de Viereth-Trunstadt) nos llega una cerveza ahumada. De ahí lo de Rauch, que significa “humo”, y hace que esta cerveza de la Brauerei Kundmüller sea una Rauchbier.
Este estilo de cervezas usa maltas ahumadas con maderas como haya o roble. En la web de esta cervecera no especifican… y no somos tan buenos catadores como para distinguir de qué árbol procede un olor a quemado… pero vamos, que lo tiene bien presente.
En color, eso sí, nadie lo diría. Es rubia clara y limpia como pudiese ser cualquiera otra cerveza Lager tipo Pilsner o Helles. Dorada y bonita, con burbuja fina ascendente que va creando una espuma blanca abundante y esponjosa, de buena persistencia.
En nariz el humo ya avisa y se hace presente, con esos recuerdos similares a los de la cerveza ahumada más conocida (la Aecht Schlenkerla) que nos hacen pensar que también use madera de haya. Ron Swanson lo sabría, seguro.
En boca de nuevo los ahumados tienen mucha presencia, con notas que podríamos definir como de panceta en una barbacoa de leña (y que recibiría por tanto el sello de aprobación del mencionado Ron Swanson), aunque si prestas atención hay también maltas y caramelo por debajo, que es lo que le da llegara esos 5,3% vol. de alcohol que tiene.
“Mi opinión en un Tweet:” Bebiéndola te dan ganas de ponerte a sacar punta a un palo para hacer unas salchichas. Nota: Notable.
Este estilo de cervezas usa maltas ahumadas con maderas como haya o roble. En la web de esta cervecera no especifican… y no somos tan buenos catadores como para distinguir de qué árbol procede un olor a quemado… pero vamos, que lo tiene bien presente.
En color, eso sí, nadie lo diría. Es rubia clara y limpia como pudiese ser cualquiera otra cerveza Lager tipo Pilsner o Helles. Dorada y bonita, con burbuja fina ascendente que va creando una espuma blanca abundante y esponjosa, de buena persistencia.
En nariz el humo ya avisa y se hace presente, con esos recuerdos similares a los de la cerveza ahumada más conocida (la Aecht Schlenkerla) que nos hacen pensar que también use madera de haya. Ron Swanson lo sabría, seguro.
En boca de nuevo los ahumados tienen mucha presencia, con notas que podríamos definir como de panceta en una barbacoa de leña (y que recibiría por tanto el sello de aprobación del mencionado Ron Swanson), aunque si prestas atención hay también maltas y caramelo por debajo, que es lo que le da llegara esos 5,3% vol. de alcohol que tiene.
“Mi opinión en un Tweet:” Bebiéndola te dan ganas de ponerte a sacar punta a un palo para hacer unas salchichas. Nota: Notable.
Göller Kellerbier
Esta cerveza es una Kellerbier (o Zwickelbier) de la Brauerei Göller, una de las cerveceras más antiguas de Baviera, ya que sus orígenes se remontan a 1514… ¡dos años antes incluso de que se promulgara la Reinheitsgebot, de la Ley de la pureza de la cerveza alemana de 1516!
Y actualmente recibe su nombre de la familia que la regenta desde 1908, por lo que lleva ya más de un siglo en manos de la familia Göller, con su fábrica en Zeil am Main, Alemania, bastante cerca de Bamberg, y por tanto buen candidato para hacer birroturismo.
La cerveza en sí es de ese estilo de bodega, fresca, sin filtrar (Naturtrüb) que tanto nos gusta. Y tiene un color ámbar, ni muy oscuro ni muy turbio, que se completa arriba con una espuma blanca compacta y pegajosa.
En aroma destacan las notas a cereal y los aportes florales del lúpulo, aunque en el trago predominan los dulces y maltosos (con la leve aparición de matices sulfurosos), y dejando notar la buena densidad de su cuerpo, con una carbonatación media.
Tiene unos moderados 4,9% vol. de alcohol, con lo que hace su trago fácil, e ideal tanto para disfrutar sin más como para acompañar algo de comer, preferiblemente gastronomía alemana, por supuesto, como una Wurstsalat, por ejemplo.
“Mi opinión en un Tweet:” Su nombre lo dice: para beber a gollete. Nota: Bien alto.
Y actualmente recibe su nombre de la familia que la regenta desde 1908, por lo que lleva ya más de un siglo en manos de la familia Göller, con su fábrica en Zeil am Main, Alemania, bastante cerca de Bamberg, y por tanto buen candidato para hacer birroturismo.
La cerveza en sí es de ese estilo de bodega, fresca, sin filtrar (Naturtrüb) que tanto nos gusta. Y tiene un color ámbar, ni muy oscuro ni muy turbio, que se completa arriba con una espuma blanca compacta y pegajosa.
En aroma destacan las notas a cereal y los aportes florales del lúpulo, aunque en el trago predominan los dulces y maltosos (con la leve aparición de matices sulfurosos), y dejando notar la buena densidad de su cuerpo, con una carbonatación media.
Tiene unos moderados 4,9% vol. de alcohol, con lo que hace su trago fácil, e ideal tanto para disfrutar sin más como para acompañar algo de comer, preferiblemente gastronomía alemana, por supuesto, como una Wurstsalat, por ejemplo.
“Mi opinión en un Tweet:” Su nombre lo dice: para beber a gollete. Nota: Bien alto.
Steam Brew IPA Radler
Ya sabéis que somos compradores habituales de los supermercados Lidl, donde la sección bazar (y las herramientas para bricolaje casero) nos tiene enamorados. Así que aprovechamos para hacer la compra y probar toda cerveza nueva que cae por allí, que al ser alemán, suele tener variedad y calidad.
De esta gama de cervezas steampunk hemos comentado ya casi todas, así que esta, que es de las últimas en traer al catálogo en España, no podíamos dejarla fuera. Pese a que de primeras es de las menos atractivas: ¿Una Radler con limón usando como base una IPA? A ver… veamos…
El aspecto es turbio, como una Weizenbier anaranjada, pero con peor espuma, ya que esta es poco duradera y crepitante, pese a empezar con cantidad media alta. El aroma es curioso: cítrico y frutal (con notas de manzana).
En boca, como único punto a su favor, es que sabe más a cerveza que otras Radler, que solamente saben a limonada. Pero oye, tampoco mucho, sigue siendo más un refresco… aunque de alto contenido alcohólico.
Y es que tiene 3,7% vol. ¡Y eso que es una mezcla al 50% solamente de cerveza! Parece que la han hecho echándole a su Imperial IPA el refresco. Y, mira, para beber tanto alcohol, mejor me llevo la Session IPA y por poco más, al menos sabe 100% a birra.
“Mi opinión en un Tweet:” Hasta el dibujo es el más feo, como hecho sin ganas. Nota: Insuficiente.
De esta gama de cervezas steampunk hemos comentado ya casi todas, así que esta, que es de las últimas en traer al catálogo en España, no podíamos dejarla fuera. Pese a que de primeras es de las menos atractivas: ¿Una Radler con limón usando como base una IPA? A ver… veamos…
El aspecto es turbio, como una Weizenbier anaranjada, pero con peor espuma, ya que esta es poco duradera y crepitante, pese a empezar con cantidad media alta. El aroma es curioso: cítrico y frutal (con notas de manzana).
En boca, como único punto a su favor, es que sabe más a cerveza que otras Radler, que solamente saben a limonada. Pero oye, tampoco mucho, sigue siendo más un refresco… aunque de alto contenido alcohólico.
Y es que tiene 3,7% vol. ¡Y eso que es una mezcla al 50% solamente de cerveza! Parece que la han hecho echándole a su Imperial IPA el refresco. Y, mira, para beber tanto alcohol, mejor me llevo la Session IPA y por poco más, al menos sabe 100% a birra.
“Mi opinión en un Tweet:” Hasta el dibujo es el más feo, como hecho sin ganas. Nota: Insuficiente.
Köstritzer Schwarzbier
Cuando los alemanes hablan de su estilo de cerveza negra (que es literalmente lo que significa Schwarzbier) no debemos tener en mente lo que los ingleses consideran cervezas negras (como las Porter, Stouts y sus derivados…) sino unas cervezas menos oscuras, y con un perfil muy diferente de las maltas.
Esta de Köstritzer que se elabora en el estado de Turingia, al centro-oeste de Alemania, es uno de los ejemplos más conocidos del estilo ya que era de las pocas cervezas que la RDA exportaba (ahora pertenece a Bitburger). Puede ser un buen estándar para probarlo y aprenderlo. Además, es relativamente fácil de encontrar.
El color, como hemos dicho, no llega a negro: marrón rojizo muy oscuro, es más preciso. La espuma es densa y algo beis, no muy abundante pero sí de buena persistencia. En aroma destaca, por supuesto, la malta. En este estilo el lúpulo es casi inapreciable.
Y en sabor se repiten las notas tostadas que se podían identificar en nariz, junto con caramelo y un importante dulzor inicial. Aunque el final del trago es más amargo y seco, con lo que no resulta tan empalagosa como otras variedades de este estilo.
Eso y su baja graduación, que se queda en 4,8% vol., hace que sea una cerveza bebible y una buena candidata para introducir las cervezas oscuras a los amantes de las Lager (porque esta es también de baja fermentación). Además, combina muy bien con unas salchichas.
“Mi opinión en un Tweet:” Lo negro siempre es clásico y elegante. Nota: Notable bajo.
Esta de Köstritzer que se elabora en el estado de Turingia, al centro-oeste de Alemania, es uno de los ejemplos más conocidos del estilo ya que era de las pocas cervezas que la RDA exportaba (ahora pertenece a Bitburger). Puede ser un buen estándar para probarlo y aprenderlo. Además, es relativamente fácil de encontrar.
El color, como hemos dicho, no llega a negro: marrón rojizo muy oscuro, es más preciso. La espuma es densa y algo beis, no muy abundante pero sí de buena persistencia. En aroma destaca, por supuesto, la malta. En este estilo el lúpulo es casi inapreciable.
Y en sabor se repiten las notas tostadas que se podían identificar en nariz, junto con caramelo y un importante dulzor inicial. Aunque el final del trago es más amargo y seco, con lo que no resulta tan empalagosa como otras variedades de este estilo.
Eso y su baja graduación, que se queda en 4,8% vol., hace que sea una cerveza bebible y una buena candidata para introducir las cervezas oscuras a los amantes de las Lager (porque esta es también de baja fermentación). Además, combina muy bien con unas salchichas.
“Mi opinión en un Tweet:” Lo negro siempre es clásico y elegante. Nota: Notable bajo.
Hofbräu Sommerzwickl
En pleno verano, son cervezas como esta las que nos gusta mucho beber. Birras especialmente diseñadas para el calor de esta estación del año, como esta Zwickl (nombre que recibe el estilo que también conocemos como Kellerbier) que elaboran estacionalmente los muniqueses de HB, Hofbräuhaus München.
La verdad, eso sí, es que este año, pese a que allí en Alemania la han sacado, a España no ha llegado, como sí hizo en el pasado. Por eso queremos, con esta reseña, romper una lanza en su favor a ver si con suerte no nos vuelven dejar sin ella… ¡Aún tenemos todo agosto para disfrutarla!
Lo que es la cerveza en sí, es una Lager sin filtrar, de color meloso y turbio (porque es naturtrüb). Entre su opacidad y la espuma, que es blanco roto y de aspecto irregular, hay a quien podría parecerle una cerveza fea, en su primera impresión.
Pero el aroma le hará cambiar de opinión, ya que huele deliciosa nada más abrirla: toques florales (y a miel), algo de frescor cítrico. Y en boca resaltan las maltas algo más, creando un cuerpo complejo y rico, que acaba en un final amarguito, pero sin pasarse.
Si el aroma causaba buena impresión, el sabor lo acaba de redondear. Con lo que esta cerveza de 5,1% vol. de alcohol se convierte en una buena candidata para matar la sed, gracias a su formato de medio litro y a lo bien que entra. Y más si la acompañas de algo también fresquito, como una ensalada con vinagreta.
“Mi opinión en un Tweet:” Brindamos porque se vuelva a ver por aquí. Nota: Notable.
La verdad, eso sí, es que este año, pese a que allí en Alemania la han sacado, a España no ha llegado, como sí hizo en el pasado. Por eso queremos, con esta reseña, romper una lanza en su favor a ver si con suerte no nos vuelven dejar sin ella… ¡Aún tenemos todo agosto para disfrutarla!
Lo que es la cerveza en sí, es una Lager sin filtrar, de color meloso y turbio (porque es naturtrüb). Entre su opacidad y la espuma, que es blanco roto y de aspecto irregular, hay a quien podría parecerle una cerveza fea, en su primera impresión.
Pero el aroma le hará cambiar de opinión, ya que huele deliciosa nada más abrirla: toques florales (y a miel), algo de frescor cítrico. Y en boca resaltan las maltas algo más, creando un cuerpo complejo y rico, que acaba en un final amarguito, pero sin pasarse.
Si el aroma causaba buena impresión, el sabor lo acaba de redondear. Con lo que esta cerveza de 5,1% vol. de alcohol se convierte en una buena candidata para matar la sed, gracias a su formato de medio litro y a lo bien que entra. Y más si la acompañas de algo también fresquito, como una ensalada con vinagreta.
“Mi opinión en un Tweet:” Brindamos porque se vuelva a ver por aquí. Nota: Notable.
Jever
Hoy os traemos una Lager alemana de esas que se pueden encontrar en España con relativa facilidad. No hay una que esté mal hecha, así que al final hay que irlas probando todas y acabar eligiendo la que más te guste. Así que veamos esta Jever qué tal es.
Está elaborada en la ciudad homónima de la zona germana de la Baja Sajonia, donde la cervecera lleva casi dos siglos produciendo esta Pilsener. La marca ahora está dentro del conglomerado del Radeberger Gruppe, que a su vez pertenece a la multinacional Dr. Oetker.
De color amarillo muy clarito, queda por debajo del dorado, ya que su transparencia es incluso acuosa: un poco como la Coronita, salvando las distancias. La espuma esponjosa es de color blanco, con persistencia media. No es muy llamativa, pero tiene un pase.
En nariz destaca la malta con notas de paja y miel, y el lúpulo un poco en segundo plano, floral y herbal. Y si bien luego en boca no se nota mucho al principio, tiene un final de trago amargo e intenso, sobre todo para lo que esperas (porque aunque no lo esperes, tiene 40 IBUs).
Con solamente 4,9% vol. de alcohol, esta Pils es la recomendada para los que busquen un perfil más amargo entre las Lager alemanas. Y si no, bien acompañada de una ensalada alemana con arenque o un Brathering, seguro que entra genial.
“Mi opinión en un Tweet:” Y si esta no te gusta, sigue probando. Nota: Bien.
Está elaborada en la ciudad homónima de la zona germana de la Baja Sajonia, donde la cervecera lleva casi dos siglos produciendo esta Pilsener. La marca ahora está dentro del conglomerado del Radeberger Gruppe, que a su vez pertenece a la multinacional Dr. Oetker.
De color amarillo muy clarito, queda por debajo del dorado, ya que su transparencia es incluso acuosa: un poco como la Coronita, salvando las distancias. La espuma esponjosa es de color blanco, con persistencia media. No es muy llamativa, pero tiene un pase.
En nariz destaca la malta con notas de paja y miel, y el lúpulo un poco en segundo plano, floral y herbal. Y si bien luego en boca no se nota mucho al principio, tiene un final de trago amargo e intenso, sobre todo para lo que esperas (porque aunque no lo esperes, tiene 40 IBUs).
Con solamente 4,9% vol. de alcohol, esta Pils es la recomendada para los que busquen un perfil más amargo entre las Lager alemanas. Y si no, bien acompañada de una ensalada alemana con arenque o un Brathering, seguro que entra genial.
“Mi opinión en un Tweet:” Y si esta no te gusta, sigue probando. Nota: Bien.
Weihenstephaner Vitus
¡Madre del amor hermoso! ¡Que disgustos nos estamos llevando últimamente! Al menos desde que se nos ocurrió que, en un mundo cervecero donde el 99% de las novedades no se van a repetir nunca jamás, debíamos comprobar si teníamos reseñadas esas cervezas que sí o sí un cervecero debía haber probado.
¡Y resulta que esta delicia no la teníamos todavía en la web! Pues os la presentamos: Aquí una de las mejores cervezas que existen, aquí un lector de EJDL. La cerveza fuerte de trigo de la fábrica más antigua del mundo no necesita más presentación.
Y decimos fuerte porque es casi como dos cervezas de trigo concentradas en una. Es una Weizenbock y tiene 7,7% vol. de alcohol, pero que no se notan, solo es como una Weissbier un poco intensa y compleja.
Porque lo demás, parece una Weizenbier “normal”: amarilla anaranjada turbia, espuma abundante y todo eso… Olor a clavo, plátano y cereal… Sabor dulce y afrutado, con mucho pan y notas tostadas ligeras… O sea, todo lo de siempre, pero con un puntito extra de intensidad y complejidad.
Su vaso oficial es un copón grande, pero también sirve el típico vaso de las cervezas de trigo. No la bebas muy fría para apreciarla más, y mete algo contundente como un codillo con unas Semmelknödel para hacer base, porque tiene peligro.
“Mi opinión en un Tweet:” Loas a San Vitus y su cerveza. Nota: Matrícula de Honor.
¡Y resulta que esta delicia no la teníamos todavía en la web! Pues os la presentamos: Aquí una de las mejores cervezas que existen, aquí un lector de EJDL. La cerveza fuerte de trigo de la fábrica más antigua del mundo no necesita más presentación.
Y decimos fuerte porque es casi como dos cervezas de trigo concentradas en una. Es una Weizenbock y tiene 7,7% vol. de alcohol, pero que no se notan, solo es como una Weissbier un poco intensa y compleja.
Porque lo demás, parece una Weizenbier “normal”: amarilla anaranjada turbia, espuma abundante y todo eso… Olor a clavo, plátano y cereal… Sabor dulce y afrutado, con mucho pan y notas tostadas ligeras… O sea, todo lo de siempre, pero con un puntito extra de intensidad y complejidad.
Su vaso oficial es un copón grande, pero también sirve el típico vaso de las cervezas de trigo. No la bebas muy fría para apreciarla más, y mete algo contundente como un codillo con unas Semmelknödel para hacer base, porque tiene peligro.
“Mi opinión en un Tweet:” Loas a San Vitus y su cerveza. Nota: Matrícula de Honor.
Rothaus Pils Tannenzäpfle
El nombre de la cerveza tipo Pilsner alemana que os traemos hoy, Tannenzäpfle, significa “cono de abeto”: las piñas de los árboles más abundantes de la Selva Negra. Y es que del medio de esta zona viene, y como tal se anuncia que usa el agua de manantial más pura de la Selva Negra.
La cervecera Rothaus fue fundada en 1791 por el monasterio benedictino de St. Blasien. Durante el proceso de secularización en 1806, la cervecería pasó a manos del Gran Ducado de Baden, con lo cual es una “Staatsbrauerei”, o sea, una cervecería del Estado.
Como cerveza Pils que es, su color es rubio claro, brillante y bonito, limpio. Y su espuma blanca corona la estrecha flauta en la que se recomienda servirla, con elegancia. De ella salen aromas herbales a campo, por el uso de lúpulos nobles como el Tettnanger y el Hallertauer.
Y aunque en boca, al final, tiene algo de amargor, con sus 31 IBUs… por lo demás lo que predomina es el cereal y las maltas. Pero con buen equilibrio y un trago muy fácil, por supuesto, que hace que si la has cogido en formato de 33 cl, probablemente se te quede corta.
Anda en la media en lo que a alcohol se refiere (5,1% vol.) así que tampoco debe ser motivo de preocupación. La verdad es que es buen ejemplo de cerveza “en la media”, pero no por ello debemos confundirla con “mediocre”, sino apreciarlo.
“Mi opinión en un Tweet:” Por ayudar al estado de Baden. Nota: Bien alto.
La cervecera Rothaus fue fundada en 1791 por el monasterio benedictino de St. Blasien. Durante el proceso de secularización en 1806, la cervecería pasó a manos del Gran Ducado de Baden, con lo cual es una “Staatsbrauerei”, o sea, una cervecería del Estado.
Como cerveza Pils que es, su color es rubio claro, brillante y bonito, limpio. Y su espuma blanca corona la estrecha flauta en la que se recomienda servirla, con elegancia. De ella salen aromas herbales a campo, por el uso de lúpulos nobles como el Tettnanger y el Hallertauer.
Y aunque en boca, al final, tiene algo de amargor, con sus 31 IBUs… por lo demás lo que predomina es el cereal y las maltas. Pero con buen equilibrio y un trago muy fácil, por supuesto, que hace que si la has cogido en formato de 33 cl, probablemente se te quede corta.
Anda en la media en lo que a alcohol se refiere (5,1% vol.) así que tampoco debe ser motivo de preocupación. La verdad es que es buen ejemplo de cerveza “en la media”, pero no por ello debemos confundirla con “mediocre”, sino apreciarlo.
“Mi opinión en un Tweet:” Por ayudar al estado de Baden. Nota: Bien alto.
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