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Monk's Café Grand Cru

De la prolífica fábrica belga de Brouwerij Van Steenberge (que ya tiene unas cuantas cervezas reseñadas y catadas aquí en El Jardín, siendo la más famosa quizá la Gulden Draak) hoy os traemos una de las menos generalistas. ¿Por qué? Porque es ácida, y eso los paladares no acostumbrados lo identifican con “esta mala”.

Monk's Café Grand Cru
Se auto-identifica como “Flemish Sour Ale”, sin más datos. Pero en su contra-etiqueta cuenta (a ver si nos hemos aclarado, que no se entiende muy bien) que es una mezcla (blend) de cervezas Triple jóvenes y envejecidas hasta tres años en madera, y que justo antes de embotellar se mezcla con una “lager de alta fermentación” [sic] para alcanzar unos accesibles 5,5% vol.

En el color, de Triple no tiene nada. Será que la Lager es oscura, porque es de un granate oscuro, que sin una fuerte iluminación casi parece negro. La espuma de color hueso es compacta y abundante.

En nariz se notas olores frutales (como uva, cereza o grosella) junto con los producidos por el envejecimiento que nos recuerdan a vino y madera. En boca es predominantemente dulce, mucho caramelo, con un punto ácido también que le añade complejidad. Y sigue siendo muy frutal, cuesta creer que no tiene ninguna fruta añadida.

Como Roja de Flandes o como Oud Bruin (los estilos a los que más podría aproximarse) es una gran opción para introducir las cervezas ácidas sin que se nos arrugue la cara o los paladares. Y para pasar un rato buscando matices y sus orígenes.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Este es el café de los monjes? Nota: Notable alto.

Rodenbach Alexander

Una de las cervezas que con más júbilo reaccionaron los antiguos amantes de las cervezas ácidas cuando se volvió a elaborar de manera regular, tras unos cuantos años de parón, es esta: La Rodenbach Alexander. Una cerveza de fermentación mixta con cerezas.

Rodenbach Alexander
Su base es la Rodenbach Grand Cru (definida por Michael Jackson como la cerveza más refrescante del mundo) de fermentación mixta y luego macerada con cerezas ácidas (guindas), con dos años de paso por grandes barricas (foeders) de roble.

El color, debido a las maltas y la fruta, es de un rojo brillante y profundo, limpio. Y lo corona una espuma de color blanco roto, compacta y de buena persistencia. En aroma huele a bodega, a vino, a fruta…

Y en boca es más dulce que ácida, con un sabor muy intenso y también con cierto amargor. Tiene mucha carbonatación, lo que unido a su punto agrio, remueve bien las mucosas de la boca. “Pica” en las mejillas y hace salivar con profusión, adelantándose al siguiente trago.

Es una cerveza de esas que “te tienen que gustar”, y si no, puedes odiarla. Pero es compleja y rica, muy interesante… aunque también te puede parecer un vino picado con frutas. Al menos tiene solo 5,6% vol. de alcohol, que para su función refrescante es lo adecuado.

“Mi opinión en un Tweet:” Brindamos por el (en breve) 250 aniversario del Alex. Nota: Bien.

Cuvée des Jacobins Rouge

La cervecera que produce esta “biere de foudre” (o sea, cerveza de fudre, un tipo de barrica grande de madera) es quizá poco conocida, y más tras esta marca. Omer Vander Ghinste, sita en la zona flamenca de Bélgica y conocida anteriormente como Bockor Brewery, es más reconocida por las cervezas LeFort o la Omer.

Cuvée des Jacobins Rouge
Pero como nos gusta probar las cervezas Rojas de Flandes que encontramos, pues cuando vimos esta fuimos de cabeza. Aunque tiene algunas características peculiares, como que es 100% espontánea.

El color, eso sí, es rubí oscuro, profundo. Casi negro, salvo que la luz atraviesa con brillos rojizos y limpios. La espuma de color hueso es de burbuja fina, con cantidad y persistencia medias.

En aroma destaca su paso de 18 meses por los grandes toneles con muchas notas de madera (puede recordar a la sidra) y a fruta. El sabor es ácido y seco, aunque la entrada es sedosa y frutal, lo que hace el trago más agradable.

Tiene 5,5% ABV. Y recomiendan beberla en copa de tulipa o vaso flauta, a una temperatura no demasiado fría (unos 6 ºC). Ideal para acompañar un chorizo a la sidra, por ejemplo. O una paella marinera.

“Mi opinión en un Tweet:” Nadar en un “foudre”, no salir ni pa`mear. Nota: Bien.

Duchesse Cherry

Dentro de las cervezas de fermentación mixta (esto es, empiezan como cervezas de alta fermentación pero luego se dejan madurar, habitualmente en grandes barricas, para que actúen también otros microorganismos), la “Duquesa”, elaborada por la Brouwerij Verhaeghe, ha sido siempre nuestra favorita.

Duchesse Cherry
Esta cervecería, sita al sur del Flandes Occidental y cuya historia se remonta a 1885, ha sacado ahora un par de versiones “nuevas” de su buque insignia. Y esta que comentamos hoy es la base de la otra, así que empecemos por la “Cherry”.

Es una mezcla de cerveza que madura para hacer la Duchesse de Bourgogne, con 1 o 2 años de evolución, y cerezas ácidas de la zona. Esto añade más rojo a su perfil ya de por sí rojo, acabando con un color profundo y sorprendentemente limpio.

Incluso la espuma se tizna de rojo, con un tono rosa palo, de cantidad media pero persistencia baja, quedando una fina línea sin apenas encaje de Bruselas, crepitante. El aroma es como el de su cerveza base, pero más afrutado. Madera, fruta, acidez

En boca, incluso más: recuerda a peras al vino o a la Liefmans Glühkriek de la que comentamos algo parecido. Como pega, su elevada carbonatación (ojo que alguna nos ha hecho geiser en la mesa) y que es algo más ácida que la base. El alcohol, también tirando a alto: 6,8% ABV.

“Mi opinión en un Tweet:” Deberían haber cambiado el pajarito por un petirrojo. Nota: Bien.

Ichtegem's Grand Cru

Desde la Brouwerij Strubbe (que no se prodiga mucho por España, nos tememos) nos llega esta cerveza “Gran reserva” bautizada con el nombre de la localidad de la fábrica, que es una Cerveza Roja de Flandes. Y que no debéis confundir con su Oud Bruin, también con tres barriles en su etiqueta.

Ichtegem's Grand Cru
De color rubí oscuro, sube burbuja fina que crea una espuma abundante y pegajosa, dejando la copa llena de encaje de Bruselas. Huele avinada y salvaje, “funky” (cuadra, cuero, paja, …). Y en boca es astringente como un vino con muchos taninos, pero no amarga.

Su carácter es más bien aci-dulce, pero no amable. Estos estilos son muy curiosos, hay ejemplos del estilo que pueden enamorarte, y otros hacerte odiarlas. Esta está un poco a medio camino entre ambas, así que ni nos va a encantar ni la vamos a odiar.

Ojo que tiene, eso sí, 6,5% ABV. Y que no los aparenta. Por lo que aconsejamos maridar esta cerveza de fermentación mixta y madurada durante 24 meses en madera de roble, con unos canapés de paté o queso con mermelada de frutas, que quedará muy rico.

“Mi opinión en un Tweet:” Flanders es zurdo (¿y de ahí lo de rojo?). Nota: Bien bajo.

Bourgogne des Flandres

Esta cerveza es la incursión en la zona de las cervezas de fermentación mixta que son las Rojas de Flandes de la marca belga todo-terreno John Martin’s. Aunque en este caso no es una Ale madurada en barrica, sino un blend, una mezcla.

Para ser concretos, una mezcla de cerveza oscura -Bruinen Den Os- y una lambic de Timmermans (esta sí madurada en barrica durante ocho meses -o doce, depende donde lo leas-). Así queda de color marrón translúcido, pero oscuro, con una espuma amplia y esponjosa.

El aroma es maltoso pero un poco punzante, con un toque asalvajado, pero refrescante. Y en boca es dulce, afrutada y metálica como otras belgas, pero el toque avinado y ácido es más sutil que en otras cervezas rojas de la zona de Flandes.

Esto (junto con el hecho de que lleve maíz, azúcar, ácido ascórbico y azúcar) hace que desde luego nunca vaya a gustar ni convencer a los verdaderos amantes de las cervezas ácidas tradicionales belgas. Pero por su buen precio y disponibilidad, bien puede servir para animar a introducir al estilo a alguien neófito en las Sour.

“Mi opinión en un Tweet:” De Borgoña nos quedamos con la copa y con la duquesa. Nota: Suficiente bajo.

Duchesse de Bourgogne

Dentro de los estilos ácidos belgas, nosotros preferimos los acidulces. Y cuanto más dulces y sabrosos y menos ácidos, mejor. Por eso, esta es una de nuestras favoritas. Un ejemplo perfecto del estilo “Flanders Red Ale”.

De color marrón granate, oscura, con espuma escasa, el olor es delicioso, complejo y agradable, con notas afrutadas y carácter vinoso y fuerte presencia de la madera. Comparada con otras del estilo, es en el aroma donde más destaca por su cálida intensidad.

El sabor es acidulce, con acidez de vinagre, pero una fuerte carga de frutas pasas e higos. También destaca el roble y un leve tono metálico. Es densa y cremosa, como un paté (con el que por cierto, maridaría muy bien). Y tiene sólo 6,2%.

Estamos ante una de esas cervezas que no tienen término medio. O te gusta, o la odias. Si te gusta, sus botellines de 25 cl te parecerán muy escasos. Si la odias, preferirías tomarte un vino picado.

“Mi opinión en un Tweet:” A nosotros nos encanta, así que sírvenosla en 75cl, por favor. Nota: Sobresaliente.

Vichtenaar

Desde la provincia de Flandes Occidental que visitaremos más en profundidad en la sección Birroturismo, y de la mano de la casa Brouwerij Verhaeghe, autores de nuestra gran amiga la Duchesse de Bourgogne, nos llega esta otra Roja de Flandes.

Es una cerveza de fermentación mixta envejecida en roble. Su aspecto es misterioso, con un color rojizo oscuro, como la Cocacola, y una cabeza de espuma densa y pegajosa.

El aroma es a madera y vino, complejo. Y el sabor acidulce, aunque predominando el dulce y los afrutados sobre la acidez. Muy recomendable para saciar la sed, sin duda alguna.

Se recomienda beber en stange (el vaso alargado y fino típico de las Kölsch), más bien tirando a fresca, y sin agobiarse con la cantidad, que sólo tiene 5,1% ABV.

“Mi opinión en un Tweet:” Pese a estar muy rica, no llega a la altura de la Duquesa. Nota: Notable.

Liefmans Fruitesse

Se acerca ya el buen tiempo, estamos a punto de llegar al 40 de mayo, y es el momento de recuperar las cervezas más refrescantes. Y, que nadie se lleve las manos a la cabeza, si las tomamos como refrescos, pueden llevar hielos para mantenerse más frías.

Y eso es lo que recomienda Liefmans para esta cerveza, que la tomes “on the rocks”. Y no, no es sacrilegio. Queda bien rica (más suave y ligera y fresca, ideal para el calor). Y está muy buena, porque es una mezcla de cerveza Roja de Flandes madurada con cerezas y mezclada con zumo de fresa, de frambuesa, de cereza, de arándano y de saúco.

Y así tiene un color rojo, translúcido, con espuma de color rosa caramelo. El olor es a frutas (aunque ligeramente medicinal), y el sabor es dulce, dejando una sensación fresca y agradable en la boca.

Tiene solo 4,2% ABV, lo que permite beberla en abundantes cantidades. Y se recomienda servir en copa de vino, o en su vaso ancho si la tomas con hielo. Bien fría, claro. Y se disfruta como una de las mejores cervezas “de sabores” que hemos probado.

“Mi opinión en un Tweet:” Refresco de frutas del bosque, “on the rocks”. Nota: Bien alto.

Liefmans Cuvée Brut

Esta cerveza es una cerveza de frutas, pero no con una base de Lambic, como estamos acostumbrados, sino de una mezcla de cervezas ale, de diferentes edades (de 18 meses a 3 años) reposadas con cerezas de mayo (13 kilogramos por cada 100 litros) durante un año y mezclada con Oud Bruin y Goudenband.

El resultado de esto es una cerveza marrón rojizo, turbia. El aroma es achampanado, con ligeros toques frutales y a madera, pero sutiles. La carbonatación es leve, y la espuma, ligeramente coloreada por la fruta, es leve pero compacta.

El sabor es complejo, ácido y dulce a la vez. Con notas a cerezas, claro, pero poco. Y a muchas más cosas, que van apareciendo según respira y coge temperatura. De las mejores cervezas de frutas que hemos probado… porque no se notan apenas las frutas. No destacan, sino que están integradas.

Ideal para acompañar pasteles y postres, degustándola a temperatura media (8 ºC) en copa de vino blanco o similar. Tiene sólo 6% ABV, pero acompañado de un gran cuerpo, así que no la vas a beber muy rápido.

“Mi opinión en un Tweet:” Frutas, sí, pero dentro de una gran cerveza. Nota: Sobresaliente.

Rodenbach Grand Cru

Nos encontramos con una Roja de Flandes de gran reserva. Esta cerveza es una mezcla de una joven (una Ale de 6 meses) y una vieja (con al menos 24 meses en barricas de roble donde sufre una fermentación mixta con bacterias lácticas). La proporción es 1:2 a favor de la vieja.

Su color es marrón rojizo, turbia. Burdeos. Con espuma densa y esponjosa. En el olor predominan los matices a madera y vino, pero el sabor es más asidrado, ácido y refrescante.

Una cerveza peculiar llena de posibilidades y buen exponente del estilo propio de la zona. Sin embargo, no entra dentro de nuestras favoritas. Y eso que desde que es difícil de encontrar la Duchesse De Bourgogne vamos probando todas las Red Ale que se cruzan en nuestro camino buscando su sustituta. Y no.

Se recomienda tomar fría, en copa tulipa, fresquita, y utilizarla para acompañar platos que por su contraste de sabores pida casarlos con algo complejo y lleno de matices. Un pavo relleno de ciruelas, por ejemplo. Apuntadlo para Acción de Gracias. Ah, y tiene 6% ABV.

“Mi opinión en un Tweet:” Ale roja asidrada. Pero no es lo que buscábamos. Nota: Bien bajo.