Juzgado de Etiquetas: Río Azul R/A 9 Fruity Sour

Aparte de amantes del minimalismo somos unos optimistas irremediables. Y seguimos creyendo que la crítica constructiva (que es cuando expones los defectos formales, ni siquiera de opinión, con el fin de que se corrijan), tiene su lugar en este sector.


Por eso, todo lo que os contamos hace cinco años, en esta misma sección y que ha sido completamente ignorado, pues lo volvemos a analizar ahora (pero con una etiqueta diferente, aunque de la misma marca). La de la lata de cerveza Río Azul R/A 9 Fruity Sour. En la otra entrada podéis ver que la R/A 16 American IPA sacó un 3 sobre 10 en 2021. ¿Habrán mejorado las cosas?

Pues, spoiler, NO y NO. El minimalismo continua priorizado frente a las carencias. Es más, estas aumentan. De las 4 cosas que son obligatorias siempre (y han de estar en el mismo campo visual, cosa que en una etiqueta tan pequeña es imposible no cumplir) solo tenía una bien puesta (la cantidad de líquido, 44 cl) y en estos años hemos descubierto que ni siquiera. Como pusimos en esta otra entrada, debe de ser bastante más grande.

Por otro lado, una cosa que parece de cajón (que es poner la denominación de producto, o sea, qué es lo que vendes) ha desaparecido. No pone que sea cerveza. Tal vez no lo es. Pero… ¿Qué es? Y no valen los estilos, ya que hay otra norma (aquí tenemos toda la legislación pertinente para el que la quiera buscar) que indica cómo llamar a las cervezas y bebidas de malta. ¡En la anterior lo ponían mal, y en esta ni lo ponen!

Sobre el grado alcohólico, la ley dice que debe escribirse seguido del símbolo «% vol». En la otra lo ponían delante… y en lugar de arreglarlo, pues también desaparece. ¿Eso es mejor o peor? Y la fecha de duración mínima, pues repetimos lo mismo que la otra vez: al tener solamente mes y año, debe ir precedida de la leyenda «Consumir preferentemente antes del fin de...». Esto sí que es más largo, pero es lo que pone en el BOE, oiga. (sic)

Seguimos con la lista de ingredientes. El BOE también dice que la lista de ingredientes irá precedida del título «ingredientes» o de una mención apropiada que incluya tal palabra. No un trozo de la misma. Eso sigue mal, en el afán de gastar poco en tinta. ¡Pero es que también ha empeorado en el contenido, aunque parezca mentira!

Porque a diferencia de la otra, en esta NO APARECEN DESTACADOS LOS ALÉRGENOS. ¡Que es de primero de etiquetado, por motivos de salud pública! Y que conste que la excusa que hemos recibido otras veces (literal, algún productor nos ha soltado esto como si por eso pudiese ponerse por encima de las leyes de defensa de los consumidores) de “es que mis clientes son suficientemente inteligentes para saber que la cerveza lleva cebada” en este caso no cuela: ¡ni siquiera sabemos si es cerveza!

Si querían ahorrar espacio y tinta que hagan como Mahou, que se aprovechen de que las bebidas alcohólicas están exentas de ponerlos siempre que destaquen alérgenos y escriban solamente “Contiene malta de cebada” para avisar a los celiacos. Con eso cumplen la ley mejor y gastan menos en la impresora. Bueno, y que avisen del mango, por si hay alguien alérgico también.

Dos fallos más que siguen apareciendo en esta son que, aunque viene el CIF de la empresa (antes venía el RGSA), no aparece el domicilio de la empresa (que es otra cosa obligatoria en todo caso), y que el lote no empieza por L (lo que también es obligatorio si la fecha de consumo preferente no indica el día). Perdonad si hay mucho copipega de la entrada de 2021, pero es que nada ha cambiado en cinco años (o al menos, nada a mejor).

¿Tiene algo bien la nueva etiqueta, entonces? Pues sí, las condiciones de conservación. Pone que la conservemos a menos de 10 ºC (es una mejora frente a la anterior, que indicaba solamente en otro idioma “keep cold”) para que conserve sus cualidades hasta la fecha de duración mínima (y es obligatorio si lo requiere, en plan avisa de que se estropea si no lo guardas en la nevera). Si quieres aprender más sobre ella, haz este test.

Y en el apartado de información complementaria, pues solo añade de interés la levadura usada. Un perfil muy de nicho. Ni temperatura de servicio, ni copa, ni IBUs ni maridaje ni información de esa que ayuda a expandir el mundo cerevcero. Claro que, como dijimos, si no cabe lo obligatorio… ¿Qué podemos esperar?

Antes de pasar a la conclusión (bastante obvia por otro lado), queremos recuperar el editorial que tuvimos que publicar tras la entrada de hace cinco años, en el que afirmamos que es imposible mejorar en la complacencia. Eso por un lado. Y por otro, como curiosidad, incluir la etiqueta que, como ejemplo, publicamos en nuestras redes sociales (perdonad que no encontremos el link, la indexación de comentarios en FB es una caca) de cómo hacer las cosas sin cambiar el estilo propio, pero cumpliendo la ley. ¿Es todo suficientemente constructivo ya? ¿O dentro de cinco años podremos copipegar esta entrada?

Conclusión: Pues quitando el minimalismo -que nos gusta- y las dos cosas que no se han estropeado, lo demás ha ido de mal a peor, parece que a propósito. Así que la calificación baja en consecuencia. Nota sobre 10: 1,5.

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