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Boon Oude Geuze a l'Ancienne

Las Lambic que solemos encontrar no son “Straight Lambic”, puras, sino mezclas, blends. De diferentes lotes y diferentes envejecimientos. Esta Oude Geuze se compone de tres partes de cerveza “joven” (18 meses de media) y una de cerveza con tres años de maduración en grande barriles de roble.

Boon Oude Geuze a l'Ancienne
Al hacerse al estilo tradicional, esta mezcla no se filtra ni se edulcora, y refermenta en botella. Lo que da un producto final definido por su fermentación espontánea y su envejecimiento. De color ambarino amarillento con algo de turbidez. La espuma es de color hueso, cantidad media, y persistencia media-baja.

Huele salvaje y “funky”, con notas punzantes y frutales. Tanto cítricas como drupáceas (y a mermelada de melocotón). En boca es ácida (de nuevo cítrica también, pero con recuerdo a vinagre) y un perfil apagado, terroso, que se potencia con el añejamiento.

Lo que no deja vislumbrarse entre la relativa agresividad de la fermentación espontánea son los 7% ABV que tiene, que disimula completamente. Por lo que (junto con su precio asequible) la hacen buena candidata para iniciarse con las versiones más “puras” de este estilo.

“Mi opinión en un Tweet:” A los ancianos les gustaría. Y ahora a los jóvenes también. Nota: Notable.

Anderson Valley The Kimmie, The Yink, and the Holy Gose

Desde el valle del oso con cuernos de ciervo (cervoso o be-er) nos llega esta cerveza de un estilo alemán casi extinto hasta que las cervezas ácidas se pusieron de moda allí en los USA. Una Gose (con trigo malteado, sal y especias) con un nombre largo y raro que hace una blasfema referencia al padre, al hijo y al espíritu santo (Holy Ghost, en inglés).

En copa es de color rubia clara, opalina, pálida y ligera. Con escasa burbuja, poca espuma y que encima es poco persistente. El aroma es especiado y láctico, un poco a yogurt rancio. El sabor es algo que sorprende mucho si no has bebido antes ninguna Gose…

Resulta de entrada ácida y te hace poner muecas. Es refrescante y frutal, sí, pero la elevada acidez unida al punto salado hace que parezca que te da más sed en lugar de quitarla, cada trago te deja con ganas de dar otro para acabar de lavar la boca. La sensación que deja finalmente es de frío en el fondo del paladar.

Al menos no tiene mucho alcohol, 4,2% ABV, así que si bebes mucha intentando saciarte, hay menos posibilidades de emborracharse mucho. ¡Pero ojo con la acidez de estómago! Procura maridarla bien con salmón ahumado o marisco, tu cuerpo lo agradecerá.

“Mi opinión en un Tweet:” No se me ha parecido ni una paloma ni un cervoso. Nota: Suficiente alto.

Petrus Aged Pale

No hay duda de que las cervezas ácidas están de moda. O, bueno, son una moda entre los cerveceros más modernos. Porque estar, siempre estuvieron allí (y no se vendían mucho porque al público le suelen desagradar de primeras). Esta marca es una de las que llevan años. Belga, claro.

Y es que las Petrus se hacen en Brouwerij De Brabandere, en Flandes. Y hoy vamos a comentar la Pale Ale que envejecen en barricas de roble por al menos 18-20 meses. Y es sorprendente, ya que para empezar, es de color oro, bien limpia (no nos la esperábamos tan clara).

La espuma es blanca y escasa (esto sí es más esperable tras el añejamiento). Igual que el aroma a madera y bodega (humedad), con poca presencia del lúpulo, aunque ligera de las maltas, y cierto olor a vinagre. El sabor es ácido, pero con notas afrutadas y final seco.

Y ojo, que tiene 7,3% ABV, pero como todos sus elementos alcanzan un buen equilibrio… apenas se hacen notar más que en cierta calidez… que notas después. Así que consumidlas con moderación y cierta cantidad de sorpresa.

“Mi opinión en un Tweet:” Curioso y raro envejecimiento para una Pale Ale, pero que queda bien. Nota: Bien.

Zwet.be

Esta cerveza de 3 Fonteinen es, ni más ni menos, que una porter de fermentación mixta, contaminada refermentada con levaduras y brettanomyces de Lambic. Y tiene 7% de alcohol por volumen, asi que además es potente.

La cerveza en sí es negra, muy oscura, con espuma marron claro abundante pero irregular, que es pegajosa en la copa, pero no atractiva visualmente.

El olor es belga (y con esto queremos decir que destacan los aromas secundarios de la fermentación y las levaduras) pero fresco, y en boca es acidulce: la entrada tiene galleta y café y el final es, a partes iguales, amargo, ácido y agrio.

Porque cuando la abrimos sabíamos que era así, si no, la hubiésemos tirado por el fregadero pensando que está contaminada. Y es que (y es una de las pegas que les vemos a estas webs) en Ratebeer viene clasificada como porter… ¡con un 97 sobre estilo! ¡Si esto es una porter casi perfecta, que baje Michael Jackson y lo diga!

“Mi opinión en un Tweet:” No está mal, pero seguro que sólo con saccharomyces estaría mejor. Nota: Suficiente alto.

Berliner Kindl Weisse

Hoy vamos a hablar de una de las cervezas de trigo alemanas más peculiares. El estilo Berliner Weisse es típico (como su nombre indica) de Berlín, y se caracteriza por tener en su fermentación lactobacillus que la “contaminan” y dan su toque agrio característico.

En su copa tipo cáliz, esta cerveza tiene un color arenoso claro y turbio, como una Witbier belga. Su espuma es densa y blanca, en un principio abundante, pero que desaparece rápidamente.

El aroma es de intensidad leve con toques lácticos y notas de levadura. Y su sabor es muy ácido y muy cítrico, recordando a un zumo de limón. No es apta para todos los públicos, por lo que usualmente se bebe mezclándose con siropes de sabores; habitualmente de aspérula (el de color verde) o de frambuesa (el rojo), pero que hasta venden en cápsulas como de nespresso en una amplia variedad.

Una cerveza de tan solo 3% ABV ideal para refrescar una tarde de verano acompañando un plato de queso o comidas con mucha grasa, con las que resulta ideal para limpiar el paladar. Como anécdota, nuestro Barón la pidió en un bar de Stuttgart el verano pasado, y el camarero era incapaz de comprender que alguien pudiese querer beberla SIN sirope (pese a que insistimos en que queríamos saber a qué sabia la cerveza, no el sirope, claro).

“Mi opinión en un Tweet:” Tenía que haberla pedido con sirope (No, venga, no estaba mal). Nota: Bien

Duchesse de Bourgogne

Dentro de los estilos ácidos belgas, nosotros preferimos los acidulces. Y cuanto más dulces y sabrosos y menos ácidos, mejor. Por eso, esta es una de nuestras favoritas. Un ejemplo perfecto del estilo “Flanders Red Ale”.

De color marrón granate, oscura, con espuma escasa, el olor es delicioso, complejo y agradable, con notas afrutadas y carácter vinoso y fuerte presencia de la madera. Comparada con otras del estilo, es en el aroma donde más destaca por su cálida intensidad.

El sabor es acidulce, con acidez de vinagre, pero una fuerte carga de frutas pasas e higos. También destaca el roble y un leve tono metálico. Es densa y cremosa, como un paté (con el que por cierto, maridaría muy bien). Y tiene sólo 6,2%.

Estamos ante una de esas cervezas que no tienen término medio. O te gusta, o la odias. Si te gusta, sus botellines de 25 cl te parecerán muy escasos. Si la odias, preferirías tomarte un vino picado.

“Mi opinión en un Tweet:” A nosotros nos encanta, así que sírvenosla en 75cl, por favor. Nota: Sobresaliente.

Vichtenaar

Desde la provincia de Flandes Occidental que visitaremos más en profundidad en la sección Birroturismo, y de la mano de la casa Brouwerij Verhaeghe, autores de nuestra gran amiga la Duchesse de Bourgogne, nos llega esta otra Roja de Flandes.

Es una cerveza de fermentación mixta envejecida en roble. Su aspecto es misterioso, con un color rojizo oscuro, como la Cocacola, y una cabeza de espuma densa y pegajosa.

El aroma es a madera y vino, complejo. Y el sabor acidulce, aunque predominando el dulce y los afrutados sobre la acidez. Muy recomendable para saciar la sed, sin duda alguna.

Se recomienda beber en stange (el vaso alargado y fino típico de las Kölsch), más bien tirando a fresca, y sin agobiarse con la cantidad, que sólo tiene 5,1% ABV.

“Mi opinión en un Tweet:” Pese a estar muy rica, no llega a la altura de la Duquesa. Nota: Notable.

Liefmans Cuvée Brut

Esta cerveza es una cerveza de frutas, pero no con una base de Lambic, como estamos acostumbrados, sino de una mezcla de cervezas ale, de diferentes edades (de 18 meses a 3 años) reposadas con cerezas de mayo (13 kilogramos por cada 100 litros) durante un año y mezclada con Oud Bruin y Goudenband.

El resultado de esto es una cerveza marrón rojizo, turbia. El aroma es achampanado, con ligeros toques frutales y a madera, pero sutiles. La carbonatación es leve, y la espuma, ligeramente coloreada por la fruta, es leve pero compacta.

El sabor es complejo, ácido y dulce a la vez. Con notas a cerezas, claro, pero poco. Y a muchas más cosas, que van apareciendo según respira y coge temperatura. De las mejores cervezas de frutas que hemos probado… porque no se notan apenas las frutas. No destacan, sino que están integradas.

Ideal para acompañar pasteles y postres, degustándola a temperatura media (8 ºC) en copa de vino blanco o similar. Tiene sólo 6% ABV, pero acompañado de un gran cuerpo, así que no la vas a beber muy rápido.

“Mi opinión en un Tweet:” Frutas, sí, pero dentro de una gran cerveza. Nota: Sobresaliente.

Rodenbach Grand Cru

Nos encontramos con una Roja de Flandes de gran reserva. Esta cerveza es una mezcla de una joven (una Ale de 6 meses) y una vieja (con al menos 24 meses en barricas de roble donde sufre una fermentación mixta con bacterias lácticas). La proporción es 1:2 a favor de la vieja.

Su color es marrón rojizo, turbia. Burdeos. Con espuma densa y esponjosa. En el olor predominan los matices a madera y vino, pero el sabor es más asidrado, ácido y refrescante.

Una cerveza peculiar llena de posibilidades y buen exponente del estilo propio de la zona. Sin embargo, no entra dentro de nuestras favoritas. Y eso que desde que es difícil de encontrar la Duchesse De Bourgogne vamos probando todas las Red Ale que se cruzan en nuestro camino buscando su sustituta. Y no.

Se recomienda tomar fría, en copa tulipa, fresquita, y utilizarla para acompañar platos que por su contraste de sabores pida casarlos con algo complejo y lleno de matices. Un pavo relleno de ciruelas, por ejemplo. Apuntadlo para Acción de Gracias. Ah, y tiene 6% ABV.

“Mi opinión en un Tweet:” Ale roja asidrada. Pero no es lo que buscábamos. Nota: Bien bajo.

Liefmans Goudenband

El otro día decidimos que era el cumpleaños del becario. Como tampoco le hablamos mucho, le tenemos encerrado y nadie se ha molestado en apuntar cuando lo compramos, decidimos un día aleatoriamente. Tampoco sabemos cuántos años tiene, pero eso fue más fácil de resolver: le cortamos un miembro y contamos los anillos, como los árboles. Ya tiene más de 21, así que le regalamos una cerveza, aprovechando que puede beber.

Y qué mejor que una botella de un tercio rodeada de un bonito papel azul. Una Liefmans envuelta como un caramelo. Una presentación diferente y con tapón de corcho tipo champaña que la hacen inconfundible. Una vez desenvuelto el regalo y servida en copa (una de vino va bien), se ve muy turbia, de un hermoso color avellana. Recibe muy bien la espuma, que es clara y esponjosa, pero también efímera. Si la temperatura es la adecuada se aprecian olores afrutados envueltos en madera.

Al gusto tiene un toque seco, como de champaña (hombre, igual está sugestionado por la forma de la botella), pero enseguida llega el picor afrutado, de punto ácido característico de las Sour Ales, pero muy bien amortiguado por un toque como de chocolate, dulce.

Luego nos lo agradeció y nos dijo lo bien que marida esta cerveza con el húmedo sótano en el que le tenemos encerrado, puede que se deba a que se deja fermentar unos meses en bodega o por el 8% ABV que tiene y los cuatro días que lleva alimentándose a base de moho. Nosotros opinamos que mejor con queso de cabra. De cualquier manera, es una buena cerveza para buscar una excusa y brindar con ella.

“Mi opinión en un Tweet:” Un agradable caramelo adulto bien envuelto. Nota: Notable alto.