Muchos estaréis acostumbrados a ver, en la sección más generalista de cervezas del supermercado, dos colores predominantes: el verde y el rojo. Pues si os fijáis en las segunda, veréis que (por márquetin) este color se ha asociado con las cervezas que se denominan “Especiales”. ¿Y que es eso?
Pues no es que tengan nada de especial, realmente. Sino que la ley (la Norma de calidad de la cerveza y de las bebidas de malta) define que son “Cerveza especial” aquellas cervezas con un extracto seco primitivo (ESP, una medida de la densidad en azúcares del mosto) superior o igual al 13 por 100 en masa e inferior al 15 por 100 en masa.
Por eso aunque las llamemos especiales, en el fondo son las Lager normales de cada marca. Y para hacer el sacrificio de probarlas y opinar hemos tirado del Becario (que ha optado también por sacrificar a su primogénita) para que se beba seis de estas cervezas y dé su veredicto.
Más información:
Mostrando entradas con la etiqueta Vs.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vs.. Mostrar todas las entradas
Vs. Cata comparativa de Cervezas Radler (2024)
Como bien sabéis, casi todos los veranos hacemos una cata comparativa de cervezas con limón. Ya sabéis, las claras que se comercializan como Radler. Y este año, la tardía tarea (por lo dilatado de nuestras vacaciones) se la hemos dejado a un Becario. Pongámosle nombre, Carlos, ya que le vais a ver, porque ha decidido hacerla en vídeo.
Aún es un poco tímido y más cuando bebe cervezas como estas, de baja graduación. ¡El día que haga una cata de Barleywine veréis como se desata! Pero hoy va a opinar sobre la Karlsquell Radler (2,2% vol.), la Ramblers Radler (también 2,2% vol.), la San Miguel Radler (3,2% vol.) y la Damm Lemon (también 3,2% vol.), todas muy ligeritas.
¿Cuál creéis que será la mejor cerveza con limón de las que entran en liza este 2024? Dejad en los comentarios las que quieras que catemos en la siguiente edición y os prometemos que, si las encontramos, caerán bajo nuestro veredicto.
Porter vs Stout: Aprendemos sus diferencias
Como no es la primera vez que nos lo preguntáis (ni será la última), hemos hecho un vídeo donde Rodrigo explica cuáles son las diferencias entre las cervezas Porter y las Stout. Partiendo de sus similitudes y de su origen histórico compartido, repasa su trayectoria y analiza esas diferencias.
Para ello se basa tanto en lo recogido por Michael Jackson en sus libros sobre cerveza, como en los parámetros que establece la guía más actual del programa BJCP. Y luego, cata y compara dos cervezas Porter y Stout de una misma marca clásica inglesa, experta en cervezas negras. ¡Atentos a los resultados!
Para ello se basa tanto en lo recogido por Michael Jackson en sus libros sobre cerveza, como en los parámetros que establece la guía más actual del programa BJCP. Y luego, cata y compara dos cervezas Porter y Stout de una misma marca clásica inglesa, experta en cervezas negras. ¡Atentos a los resultados!
Vs. Cata Conjunta de Cervezas sin Alcohol
Como sabéis (sobre todo si nos seguís en redes sociales) bebemos mucho más de lo que publicamos. El proceso desde que abrimos una cerveza y nuestra libreta de notas hasta que llega a salir una entrada en la web es largo y lleno de filtros.
Y como últimamente estamos bebiendo muchas cervezas sin alcohol, hemos decidido reunir de manera conjunta las notas de cata de muchas de ellas… en concreto de las que NO os podemos recomendar.
Las cinco cervezas sin alcohol que reseñamos en esta misma entrada no han alcanzado las expectativas que teníamos (y mira que, al ser “sin” no eran altas), así que no queremos enrollarnos más que mencionándolas y dando paso rápido a lo siguiente.
Empezamos por la Ramblers 0,0 (del Grupo DIA). Una cosa buena de las cervezas con menos de 1,2% vol. es que la legislación les obliga a poner todos los ingredientes. Así vemos que tiene maíz, cebada sin maltear y jarabe de glucosa. Una sin típica, vamos, y por lo tanto, prescindible.
Y como últimamente estamos bebiendo muchas cervezas sin alcohol, hemos decidido reunir de manera conjunta las notas de cata de muchas de ellas… en concreto de las que NO os podemos recomendar.
Las cinco cervezas sin alcohol que reseñamos en esta misma entrada no han alcanzado las expectativas que teníamos (y mira que, al ser “sin” no eran altas), así que no queremos enrollarnos más que mencionándolas y dando paso rápido a lo siguiente.
Empezamos por la Ramblers 0,0 (del Grupo DIA). Una cosa buena de las cervezas con menos de 1,2% vol. es que la legislación les obliga a poner todos los ingredientes. Así vemos que tiene maíz, cebada sin maltear y jarabe de glucosa. Una sin típica, vamos, y por lo tanto, prescindible.
Vs. Cata comparativa de Claras Sabor Limón
Aprovechando este veranillo que nos ha caído meteorológicamente hablando, tenemos la excusa perfecta para una nueva edición (y van tres) de la cata comparativa de Radlers, Shandys y demás bebidas con base de cerveza y alivio de limón.
En nuestro repaso de latas socorridas en momentos que el cuerpo pide frescor le toca el turno a dos marcas que no habíamos reseñado aún, Cruzcampo y Skol y una que repite con otra formulación (Mahou Radler).
La Cruzcampo Radler curiosamente tiene como ingrediente principal un 36% de agua, usando como cerveza base una Cruzcampo “Especial” y añadiendo el toque cítrico a partir de zumos concentrados de naranja, limón, lima y acerola.
El resultado es una cerveza muy turbia, que no forma ni retiene espuma pero con una carbonatación constante. Ofrece un aroma ligero a hoja de cítrico y un sabor dulce que se hace empalagoso a medida que bebes y coge temperatura.
Mahou Radler ofrece 3,7% de alcohol (un 50% más que la anterior referencia y frente a los 2,2% de Cruzcampo o los 0,9% de Skol) haciéndola la más alcohólica de las tres. El resto del contenido lo forman agua y azúcares con una pequeña adición de concentrado de zumo de cítricos.
En nuestro repaso de latas socorridas en momentos que el cuerpo pide frescor le toca el turno a dos marcas que no habíamos reseñado aún, Cruzcampo y Skol y una que repite con otra formulación (Mahou Radler).
La Cruzcampo Radler curiosamente tiene como ingrediente principal un 36% de agua, usando como cerveza base una Cruzcampo “Especial” y añadiendo el toque cítrico a partir de zumos concentrados de naranja, limón, lima y acerola.
El resultado es una cerveza muy turbia, que no forma ni retiene espuma pero con una carbonatación constante. Ofrece un aroma ligero a hoja de cítrico y un sabor dulce que se hace empalagoso a medida que bebes y coge temperatura.
Mahou Radler ofrece 3,7% de alcohol (un 50% más que la anterior referencia y frente a los 2,2% de Cruzcampo o los 0,9% de Skol) haciéndola la más alcohólica de las tres. El resto del contenido lo forman agua y azúcares con una pequeña adición de concentrado de zumo de cítricos.
Vs. Cata comparativa de Cervezas "Madrileñas"
La batalla por Madrid va más allá de la arena política: en el sector cervecero varias marcas compiten por erigirse en la cerveza artesana de referencia de la capital. Este movimiento no es nuevo, y puede que recordéis una campaña de Mahou llena de rostros musicales confesando su pasión por esta lager y esa ciudad con frases como “Mahou es Madrid” (aunque otras iniciativas no salieron tan bien, como cuando apoyaron la capitalidad de Madrid para los JJOO).
En el sector craft tres grandes nombres se disputan ser el relevo artesano a esa cerveza fabricada en Alovera, y hoy vamos a comparar sus propuestas: Madrí (La Sagra Brew), una Pilsner de 5% de alcohol y 11.7 IBUS, que muestra en su etiqueta a un chulapo. Viejo Madrid (Cervezas La Cibeles), una Lager Helles de 4,5% de alcohol y 25 IBUS, que muestra en su etiqueta un paisaje de la ciudad. Y Madrid Lager (Cervezas La Virgen): Lager estilo Helles de 5,2% de alcohol y 22 IBUS, que solo muestra en su etiqueta el logo de la empresa.
En aspecto, las tres cervezas muestran un color pálido, con un EBC entre 8 y 12 donde la más clara con diferencia es Madrí y la más turbia y oscura Viejo Madrid. Las tres están muy bien carbonatadas, con una burbuja fina y persistente, mucho más abundante en Viejo Madrid que en las otras dos.
La espuma que muestran en la publicidad nada tiene que ver con la que realmente conseguimos en el vaso, en el caso de Madrid desaparece del todo a poco de servirla mientras que la de Viejo Madrid se mantiene bastante tiempo.
En el sector craft tres grandes nombres se disputan ser el relevo artesano a esa cerveza fabricada en Alovera, y hoy vamos a comparar sus propuestas: Madrí (La Sagra Brew), una Pilsner de 5% de alcohol y 11.7 IBUS, que muestra en su etiqueta a un chulapo. Viejo Madrid (Cervezas La Cibeles), una Lager Helles de 4,5% de alcohol y 25 IBUS, que muestra en su etiqueta un paisaje de la ciudad. Y Madrid Lager (Cervezas La Virgen): Lager estilo Helles de 5,2% de alcohol y 22 IBUS, que solo muestra en su etiqueta el logo de la empresa.
En aspecto, las tres cervezas muestran un color pálido, con un EBC entre 8 y 12 donde la más clara con diferencia es Madrí y la más turbia y oscura Viejo Madrid. Las tres están muy bien carbonatadas, con una burbuja fina y persistente, mucho más abundante en Viejo Madrid que en las otras dos.
La espuma que muestran en la publicidad nada tiene que ver con la que realmente conseguimos en el vaso, en el caso de Madrid desaparece del todo a poco de servirla mientras que la de Viejo Madrid se mantiene bastante tiempo.
Vs. Cata comparativa de cervezas Sin Alcohol tostadas
Si en esta web le dedicamos tanto espacio a las Sin Alcohol es porque estamos muy concienciados de su importancia en el mercado cervecero español. Con una cuota de ventas por encima del 13%, sus ventajas son innegables, pero su calidad no siempre acompaña. Por suerte es un nicho en evolución, tanto entre las pequeñas como entre las grandes.
Y en estas últimas, entre las industriales, lo que se lleva últimamente es hacer versiones “un pelín más oscuras” de sus “sin”. Hace un tiempo probamos tres a la vez, para ver cuál era la mejor de estas cervezas 0,0% tostadas, y hoy os traemos las conclusiones.
Abrimos una Mahou 0,0 Tostada, una Free Damm 0,0 Tostada y una Amstel Oro 0,0 Tostada. Las tres de lata. Y las servimos. Las tres iguales. Y son eso, jodidamente iguales. El color es indistinguible uno de otro. Marrón o ámbar cobrizo, profundo, apagado, limpio… ¡Pero el mismo! Y algo parecido pasa con la espuma. Las tres son de color blanco roto, persistencia baja y pegajosas.
Acercamos la nariz y aquí ya hay alguna diferencia, aun reconociéndose a primer olfato en las tres que estamos ante una sin alcohol. La Amstel huele más a mosto, la Mahou un poco a caramelo quemado, y la Damm a almendra garrapiñada, caramelo tostado y otras cosas dulces.
Y en estas últimas, entre las industriales, lo que se lleva últimamente es hacer versiones “un pelín más oscuras” de sus “sin”. Hace un tiempo probamos tres a la vez, para ver cuál era la mejor de estas cervezas 0,0% tostadas, y hoy os traemos las conclusiones.
Abrimos una Mahou 0,0 Tostada, una Free Damm 0,0 Tostada y una Amstel Oro 0,0 Tostada. Las tres de lata. Y las servimos. Las tres iguales. Y son eso, jodidamente iguales. El color es indistinguible uno de otro. Marrón o ámbar cobrizo, profundo, apagado, limpio… ¡Pero el mismo! Y algo parecido pasa con la espuma. Las tres son de color blanco roto, persistencia baja y pegajosas.
Acercamos la nariz y aquí ya hay alguna diferencia, aun reconociéndose a primer olfato en las tres que estamos ante una sin alcohol. La Amstel huele más a mosto, la Mahou un poco a caramelo quemado, y la Damm a almendra garrapiñada, caramelo tostado y otras cosas dulces.
Vs. Cata comparativa de cervezas Radler
Aprovechando la entrada que hicimos antes de vacaciones sobre las diferencias entre radler, clara y shandy hemos pensado que sería un buen momento para hacer otra cata comparativa de cervezas “Radler” con limón que podemos encontrar en casi cualquier supermercado, eligiendo en esta ocasión las tres referencias simplemente porque empiezan por A: Alhambra, Ámbar y Aurum
Aunque la denominación en el etiquetado de las tres referencias es “Clara”, las marcas insisten en el aspecto cítrico que asociamos a las “Radler” incluyendo en torno a un 3% de zumo de limón (en el caso de Alhambra también de naranja y lima) a partir de extractos (aunque Ámbar no detalla los ingredientes).
Respecto al aspecto en la copa, es notable la diferencia de tonalidad, desde el amarillo claro de Aurum hasta el tostado de Alhambra, si bien todas se muestran opacas. Sólo la referencia de Aurum retiene espuma, en el caso de Ámbar se desvanece al poco de servirla y la de Alhambra tiene la carbonatación y espuma propias de una ale inglesa servida de un hand pump…
En nariz Aurum da un intenso aroma a limón pero de tan evidente resulta artificial, la radler de Ámbar ofrece también un aroma algo artificial pero menos intenso. Por su parte en la cerveza de Alhambra cuesta mucho más encontrar el limón en nariz ya que es más sutil y “natural”.
Aunque la denominación en el etiquetado de las tres referencias es “Clara”, las marcas insisten en el aspecto cítrico que asociamos a las “Radler” incluyendo en torno a un 3% de zumo de limón (en el caso de Alhambra también de naranja y lima) a partir de extractos (aunque Ámbar no detalla los ingredientes).
Respecto al aspecto en la copa, es notable la diferencia de tonalidad, desde el amarillo claro de Aurum hasta el tostado de Alhambra, si bien todas se muestran opacas. Sólo la referencia de Aurum retiene espuma, en el caso de Ámbar se desvanece al poco de servirla y la de Alhambra tiene la carbonatación y espuma propias de una ale inglesa servida de un hand pump…
En nariz Aurum da un intenso aroma a limón pero de tan evidente resulta artificial, la radler de Ámbar ofrece también un aroma algo artificial pero menos intenso. Por su parte en la cerveza de Alhambra cuesta mucho más encontrar el limón en nariz ya que es más sutil y “natural”.
¿Es mejor la cerveza de grifo o de botella?
Esta pregunta, que si es mejor la cerveza de grifo o de botella, es una cuestión que seguramente ha surgido en alguna conversación cervecera, sobre todo en vuestros inicios y la discusión sigue sin tener una respuesta clara. No nos queremos poner de ninguna de las dos partes, porque es un poco como “¿A quién quieres más, a papá o a mamá?”, pero si queremos analizar qué características de los dos tipos de servicio pueden afectar a la cerveza.
Por ejemplo, sabemos que la luz del sol no le sienta bien a la cerveza, por ello para la conservación los barriles (y las latas) protegen mejor que las botellas al ser opacos. Además al dejar muy poco espacio libre en el interior las opciones de que la cerveza se oxide (y envejezca peor) son mayores en el caso de las botellas, ya que cada botella tiene un espacio con aire (a pesar de los barridos de CO2 que se hacen al embotellar).
Otro punto a tener en cuenta es la carbonatación: el fabricante controla el nivel de gas de su cerveza en ambos envases; pero cuando el hostelero la sirve desde el barril puede ajustar la cantidad de “ácido” que usa modificando los parámetros del fabricante tanto en su nivel de CO2 como en su sabor, no así con las botellas que están tal cual fueron “diseñadas” por el productor.
Sobre la temperatura de servicio: la cerveza de barril pasa por el serpentín que la enfría (normalmente a temperatura para la cerveza Lager que estamos acostumbrados a consumir en España). Que te la sirvan a la temperatura adecuada no siempre es fácil (ya que los equipos suelen estar regulados para servir la cerveza que pasa por sus serpentines realmente frescas). Pasa un poco lo mismos con las cámaras frigoríficas de las botellas, que tienden a la temperatura “mínima común”. La ventaja con la cerveza en botella es que puedes sacarla antes y abrirla justo cuando creas que haya alcanzado la temperatura que desees, si esperas con una caña ya servida va ir perdiendo gas mientras...
Por ejemplo, sabemos que la luz del sol no le sienta bien a la cerveza, por ello para la conservación los barriles (y las latas) protegen mejor que las botellas al ser opacos. Además al dejar muy poco espacio libre en el interior las opciones de que la cerveza se oxide (y envejezca peor) son mayores en el caso de las botellas, ya que cada botella tiene un espacio con aire (a pesar de los barridos de CO2 que se hacen al embotellar).
Otro punto a tener en cuenta es la carbonatación: el fabricante controla el nivel de gas de su cerveza en ambos envases; pero cuando el hostelero la sirve desde el barril puede ajustar la cantidad de “ácido” que usa modificando los parámetros del fabricante tanto en su nivel de CO2 como en su sabor, no así con las botellas que están tal cual fueron “diseñadas” por el productor.
Sobre la temperatura de servicio: la cerveza de barril pasa por el serpentín que la enfría (normalmente a temperatura para la cerveza Lager que estamos acostumbrados a consumir en España). Que te la sirvan a la temperatura adecuada no siempre es fácil (ya que los equipos suelen estar regulados para servir la cerveza que pasa por sus serpentines realmente frescas). Pasa un poco lo mismos con las cámaras frigoríficas de las botellas, que tienden a la temperatura “mínima común”. La ventaja con la cerveza en botella es que puedes sacarla antes y abrirla justo cuando creas que haya alcanzado la temperatura que desees, si esperas con una caña ya servida va ir perdiendo gas mientras...
Vs. Cata comparativa de cervezas Weissbier
Uno de los estilos de cerveza más reconocibles para todo aquel que se inicia (o ya iniciado) en el mundo cervecero son las cervezas de trigo alemanas. Su formato de medio litro, su sabor, su turbiedad, la manera de servirlas, su impresionante relación calidad/precio… ¡Todo las hace despuntar para el bebedor de cerveza que empieza a salir de su zona de confort de “la cañita o el quinto”!
Pero una pregunta que nos hacen a menudo es: ¿De las más conocidas de trigo, cuál es la mejor? Y dispuestos a poder dar una respuesta sincera a dicha pregunta, procedemos a hacer una cata comparativa entre las cuatro más habituales y conocidas de los supermercados y bares:
Como podemos ver, todas vienen en medio litro y sus precios de compra no alcanzan los dos euros y sus alcoholes son similares (hay medio grado entre la más suave y la más fuerte, y medio euro del precio medio de la más barata al de la más cara, entre 1,12€ y 1,68€). Así que podemos basar nuestra decisión de cuál es mejor y peor solamente en sus cualidades organolépticas.
Y aquí empieza a haber otras diferencias, como el color, donde la Franziskaner y la Erdinger son muy parecidas, anarajadas turbias, pero sin excesos, que permite ver la carbonatación elevada subiendo por el vaso alargado. La Paulaner es más rojiza y más turbia que estas. Y la König Ludwig a pesar de ser más turbia es de un anaranjado más claro, más amarillento.
Pero una pregunta que nos hacen a menudo es: ¿De las más conocidas de trigo, cuál es la mejor? Y dispuestos a poder dar una respuesta sincera a dicha pregunta, procedemos a hacer una cata comparativa entre las cuatro más habituales y conocidas de los supermercados y bares:
- Franziskaner Weissbier, 5% ABV
- Paulaner Hefe-Weissbier Naturtrüb, 5,5% ABV
- Erdinger Weissbier, 5,3% ABV
- König Ludwig Weissbier Hell, 5,5% ABV
Como podemos ver, todas vienen en medio litro y sus precios de compra no alcanzan los dos euros y sus alcoholes son similares (hay medio grado entre la más suave y la más fuerte, y medio euro del precio medio de la más barata al de la más cara, entre 1,12€ y 1,68€). Así que podemos basar nuestra decisión de cuál es mejor y peor solamente en sus cualidades organolépticas.
Y aquí empieza a haber otras diferencias, como el color, donde la Franziskaner y la Erdinger son muy parecidas, anarajadas turbias, pero sin excesos, que permite ver la carbonatación elevada subiendo por el vaso alargado. La Paulaner es más rojiza y más turbia que estas. Y la König Ludwig a pesar de ser más turbia es de un anaranjado más claro, más amarillento.
Vs. Cata comparativa de Cervezas Session IPA
Que el lúpulo es un concepto que ha llegado para quedarse al mundo cervecero es algo claro desde el siglo XVI. Pero en los finales del siglo XX y sobre todo en el comienzo del XXI, la revolución cervecera artesana lo ha tenido como cabeza de lanza. Y ahora todos quieren hacer IPAs. Pero para que sean más bebibles y se consuma mayor cantidad, Dios inventó las Session IPA, con menos alcohol.
Pues de estas, hoy vamos a comparar cinco, que conseguimos en una rápida visita al supermercado de unos grandes almacenes. Así que están al alcance de todo el mundo. Son la Stone Go To IPA (hecha en Berlín, cuando aún tenían allí su fábrica), la Arriaca Session IPA (ya comentada previamente en el Jardín), la Primavera de La Sagra, la Mahou 5 Estrellas Session IPA (hecha con Founders) y la propiamente de Founders All Day IPA (que también teníamos reseñada).
Como curiosidad, La Sagra era la única que informaba de los lúpulos usados en la etiqueta (Amarillo, Columbus y Mosaic), además de los IBUs (30). Stone y Mahou, ni lo uno ni lo otro. Las otras dos, 45 y 42 IBUs, respectivamente. Y, siguiendo con los datos, el alcohol: todas andan en 4,5% o 4,7%, menos la Arriaca, que baja hasta los 3,6% ABV, cosa que se agradece… ¡verdaderamente sesionable!
Una vez servidas, todas tienen buen aspecto y buena espuma. Ninguna falla en este concepto. Pero aunque todas son “pale”, unas lo son más que otras. En claridad y brillo gana con diferencia la Arriaca. Mahou y Stone son más turbias y anaranjadas o amarillentas y Founders y La Sagra más ámbar y oscuras.
Pues de estas, hoy vamos a comparar cinco, que conseguimos en una rápida visita al supermercado de unos grandes almacenes. Así que están al alcance de todo el mundo. Son la Stone Go To IPA (hecha en Berlín, cuando aún tenían allí su fábrica), la Arriaca Session IPA (ya comentada previamente en el Jardín), la Primavera de La Sagra, la Mahou 5 Estrellas Session IPA (hecha con Founders) y la propiamente de Founders All Day IPA (que también teníamos reseñada).
Como curiosidad, La Sagra era la única que informaba de los lúpulos usados en la etiqueta (Amarillo, Columbus y Mosaic), además de los IBUs (30). Stone y Mahou, ni lo uno ni lo otro. Las otras dos, 45 y 42 IBUs, respectivamente. Y, siguiendo con los datos, el alcohol: todas andan en 4,5% o 4,7%, menos la Arriaca, que baja hasta los 3,6% ABV, cosa que se agradece… ¡verdaderamente sesionable!
Una vez servidas, todas tienen buen aspecto y buena espuma. Ninguna falla en este concepto. Pero aunque todas son “pale”, unas lo son más que otras. En claridad y brillo gana con diferencia la Arriaca. Mahou y Stone son más turbias y anaranjadas o amarillentas y Founders y La Sagra más ámbar y oscuras.
Charles Quint Rouge Rood Vs. Mercadona Roja Ruiva
Hacía mucho que no publicábamos una cata comparativa. Ya sabéis, esa en la que cogemos varias cervezas que creemos tienen puntos en común e intentamos valorar sus similitudes y diferencias. ¡Y con estas quisimos hacerla desde el primer momento!
Porque, comprando en el Mercadona, vimos que habían añadido como cerveza de marca blanca una cerveza “Roja / Ruiva”, elaborada por Brouwerij Haacht (de los que también tienen alguna Tongerlo), con 8,5% ABV. Y, claro, como la Charles Quint / Keizer Karel Rouge / Rood también comparte todas esas mismas características…
¡Pues quisimos saber si era la misma, reetiquetada! Y sólo hay una manera de comprobarlo: exponer las dos al comité de cata del Jardín. Una vez adquiridas las dos (la Roja Ruiva en el susodicho supermercado por 1,10 €, y la Rouge Rood por 1,16 en el Hipercor) y enfriadas, llegó el momento de la prueba.
Al servir ambas en cáliz podemos ver que realmente son muy similares. El color es el mismo: un rojo rubí, profundo y limpio. Pero en la espuma podemos apreciar pequeñas diferencias. La Charles Quint tiene mejor espuma (más abundante y densa, de consistencia duradera), mientras que a la del Mercadona le cuesta más hacer giste.
Porque, comprando en el Mercadona, vimos que habían añadido como cerveza de marca blanca una cerveza “Roja / Ruiva”, elaborada por Brouwerij Haacht (de los que también tienen alguna Tongerlo), con 8,5% ABV. Y, claro, como la Charles Quint / Keizer Karel Rouge / Rood también comparte todas esas mismas características…
¡Pues quisimos saber si era la misma, reetiquetada! Y sólo hay una manera de comprobarlo: exponer las dos al comité de cata del Jardín. Una vez adquiridas las dos (la Roja Ruiva en el susodicho supermercado por 1,10 €, y la Rouge Rood por 1,16 en el Hipercor) y enfriadas, llegó el momento de la prueba.
Al servir ambas en cáliz podemos ver que realmente son muy similares. El color es el mismo: un rojo rubí, profundo y limpio. Pero en la espuma podemos apreciar pequeñas diferencias. La Charles Quint tiene mejor espuma (más abundante y densa, de consistencia duradera), mientras que a la del Mercadona le cuesta más hacer giste.
Vs. Cata comparativa de cervezas sabor limón
El verano nos sienta regular. Beber cerveza con el calor, mucha sed, y unas gargantas cuyo caudal se mide en “mississippis” hace que traseguemos con ganas (sobre todo en las sesiones especiales de cata que nos pillan de vacaciones) todo lo que se nos presenta. Y si tiene un toque cítrico y poco alcohol, pues mejor, porque resulta más refrescante.
Por ello las cervezas con sabor a limón (ya se llamen cervezas con limón, Shandy, Radler, champú, pika, clara, o como sea en cada pueblo) nos gustan mucho. Las hay de todo tipo, además (con refresco, con zumo de limón, con “aromas”,…) y por tanto, para todos los gustos. Una de nuestras favoritas es la Radler de Sevebrau. Pero se encuentra sólo en barril, así que han sido contadas las ocasiones en las que hemos podido beber esa bomba cítrica.
Por ello, enganchados a buscar ese sabor, hemos recorrido lo que más a mano nos pillaba este mes de agosto (maldita sea, porqué siempre hay más supermercados abiertos que otra cosa cerca de casa) a ver qué encontrábamos. Para los que ponen en duda nuestro “prestigio cervecero”: es sólo por hacer una frikicata de cervezas con limón, ya sabes, para echar unas risas y eso… vamos… porque el público lo demanda… Tenemos bien claro que a nadie le puede gustar el limón, sólo el lúpulo (guiño, guiño).
Y así, armados con la Shandy Cruzcampo, la Mahou Limón (que ya comentamos hace tiempo), la Amstel Radler y la Adlerbrau Clara sabor limón (todo ello en latas para igualar las condiciones de partida), decidimos probar a ver que cerveza con limón era la mejor para matar la sed (o el tiempo, en lo que hacíamos esta entrada).
Por ello las cervezas con sabor a limón (ya se llamen cervezas con limón, Shandy, Radler, champú, pika, clara, o como sea en cada pueblo) nos gustan mucho. Las hay de todo tipo, además (con refresco, con zumo de limón, con “aromas”,…) y por tanto, para todos los gustos. Una de nuestras favoritas es la Radler de Sevebrau. Pero se encuentra sólo en barril, así que han sido contadas las ocasiones en las que hemos podido beber esa bomba cítrica.
Por ello, enganchados a buscar ese sabor, hemos recorrido lo que más a mano nos pillaba este mes de agosto (maldita sea, porqué siempre hay más supermercados abiertos que otra cosa cerca de casa) a ver qué encontrábamos. Para los que ponen en duda nuestro “prestigio cervecero”: es sólo por hacer una frikicata de cervezas con limón, ya sabes, para echar unas risas y eso… vamos… porque el público lo demanda… Tenemos bien claro que a nadie le puede gustar el limón, sólo el lúpulo (guiño, guiño).
Y así, armados con la Shandy Cruzcampo, la Mahou Limón (que ya comentamos hace tiempo), la Amstel Radler y la Adlerbrau Clara sabor limón (todo ello en latas para igualar las condiciones de partida), decidimos probar a ver que cerveza con limón era la mejor para matar la sed (o el tiempo, en lo que hacíamos esta entrada).
Vs. Cata comparativa de Cervezas 0,0
Comenzamos curiosa cata comparativa con cuatro cervezas cero coma cero correctamente colocadas con cuidado. Concienzudamente conservadas con celo. ¿Cómo comprarlas?: casi cualquier centro comercial cercano cuenta con cuantas creemos convenientes. ¿Cuál conseguirá conquistarnos?
Y tras estar entretenidos más rato logrando que en el párrafo anterior todas las palabras empiecen por C que en la cata en sí, vamos a contaros nuestra experiencia bebiendo estas cervezas sin alcohol. Las elegimos porque queríamos comparar dos nuevas referencias con sus “matrices”. Así, como el grupo de Cruzcampo fabrica para Mercadona la nueva Falke 0,0, quisimos compararla con su Buckler 0,0. Y como San Miguel ha sacado su nueva Isotónica 0,0, pues había que compararla con su San Miguel 0,0 habitual. Y, ya puestos, pues las cuatro juntas.
En aspecto, todas son básicamente del mismo color. Casi imposible diferenciarlas. Doradas, claras, brillantes y limpias. Se diferencian sobre todo por la espuma. La Buckler y la Falke tienen menos espuma y menor retención que las otras dos, y la Isotónica es la que más tiene (pero con una persistencia un poco antinatural, formando grumos).
El aroma es muy maltoso en todas, pero con ligeras variaciones. La Buckler es más a mosto, la Falke más a malta, la San Miguel más a grano y la Isotónica más a tostado. Todas en la línea de cervezas 0,0; sin gracia ni atractivo.
Y tras estar entretenidos más rato logrando que en el párrafo anterior todas las palabras empiecen por C que en la cata en sí, vamos a contaros nuestra experiencia bebiendo estas cervezas sin alcohol. Las elegimos porque queríamos comparar dos nuevas referencias con sus “matrices”. Así, como el grupo de Cruzcampo fabrica para Mercadona la nueva Falke 0,0, quisimos compararla con su Buckler 0,0. Y como San Miguel ha sacado su nueva Isotónica 0,0, pues había que compararla con su San Miguel 0,0 habitual. Y, ya puestos, pues las cuatro juntas.
En aspecto, todas son básicamente del mismo color. Casi imposible diferenciarlas. Doradas, claras, brillantes y limpias. Se diferencian sobre todo por la espuma. La Buckler y la Falke tienen menos espuma y menor retención que las otras dos, y la Isotónica es la que más tiene (pero con una persistencia un poco antinatural, formando grumos).
El aroma es muy maltoso en todas, pero con ligeras variaciones. La Buckler es más a mosto, la Falke más a malta, la San Miguel más a grano y la Isotónica más a tostado. Todas en la línea de cervezas 0,0; sin gracia ni atractivo.
Guinness: Draught Vs. Original
Si vas a comprar una cerveza Guinness (recordemos, una Stout irlandesa, posiblemente la más conocida y sobrevalorada del mundo) en botella, te puedes encontrar que hay diferentes modelos. Y los dos más habituales son la Guinness Draught (que significa algo así como “de barril”, ya que busca ser lo más parecida posible a la que pinchan en los bares) y la Guinness Original.
Esta segunda se supone que rescata una receta antigua de Guinness, pero lo que la diferencia sobre todo es que busca parecerse a la Guinness de antes de que el nitrógeno invadiese su vida. Así que va gasificada con dióxido de carbono.
Pero, cuando vas al supermercado y las ves en el lineal, no te dan muchas más pistas sobre qué es cada cosa. Ambas parecen Guinness, tienen el logo de Guinness y sólo si buscas con atención en la botella, ves que la Draught tiene 4,2% ABV (y está hecha en Dublín) y la Original tiene 5% ABV (¡y está hecha en Bélgica!).
Si las coges y las sirves ves que ambas son negras, claro. Aunque quizá más oscura la Original. En espuma, obviamente, la Draught tiene mejor presencia, con esa espuma blanca y compacta y duradera que la caracteriza. Mientras que la otra es de color beis claro, esponjosa y dura menos.
Esta segunda se supone que rescata una receta antigua de Guinness, pero lo que la diferencia sobre todo es que busca parecerse a la Guinness de antes de que el nitrógeno invadiese su vida. Así que va gasificada con dióxido de carbono.
Pero, cuando vas al supermercado y las ves en el lineal, no te dan muchas más pistas sobre qué es cada cosa. Ambas parecen Guinness, tienen el logo de Guinness y sólo si buscas con atención en la botella, ves que la Draught tiene 4,2% ABV (y está hecha en Dublín) y la Original tiene 5% ABV (¡y está hecha en Bélgica!).
Si las coges y las sirves ves que ambas son negras, claro. Aunque quizá más oscura la Original. En espuma, obviamente, la Draught tiene mejor presencia, con esa espuma blanca y compacta y duradera que la caracteriza. Mientras que la otra es de color beis claro, esponjosa y dura menos.
Cruzcampo en Lata: Ligth vs. Pilsen v. Cruzial vs. Gran Reserva
Un día, con nuestra gran bocaza, se nos ocurrió preguntaros qué cervezas querríais que catásemos y comentásemos en el blog. Varios propusisteis la Cruzcampo, a sabiendas de que (quitando en algunas partes de Andalucía), es una cerveza… por decirlo de alguna manera… no muy bien valorada.
Pues bien, para que no digáis que no os hacemos caso, cogemos vuestra apuesta, la vemos y la subimos. ¡Y no vamos de farol! Así que hemos abierto y bebido a la vez, para comparar, las cuatro variedades de Cruzcampo que hemos encontrado en lata en el supermercado.
A saber: la versión Light (con sólo 2,4% alc.), la versión “normal” (de 4,8% alc., también conocida como Cruzcampo Pilsen o “Punto Glacial”), la nueva Cruzial (5,9% alc.) y la Gran Reserva 1904 (6,4% alc.). ¡No podéis decir que no nos esforzamos por vosotros!
Bueno, la presencia es buena en todas. Todas son limpias y brillantes, y van desde un color rubia pajiza la Light hasta el ámbar de la Reserva, pasando por grados de dorados y ambarinos. La peor espuma es la de la primera, y la mejor y más duradera, la de la última.
Pues bien, para que no digáis que no os hacemos caso, cogemos vuestra apuesta, la vemos y la subimos. ¡Y no vamos de farol! Así que hemos abierto y bebido a la vez, para comparar, las cuatro variedades de Cruzcampo que hemos encontrado en lata en el supermercado.
A saber: la versión Light (con sólo 2,4% alc.), la versión “normal” (de 4,8% alc., también conocida como Cruzcampo Pilsen o “Punto Glacial”), la nueva Cruzial (5,9% alc.) y la Gran Reserva 1904 (6,4% alc.). ¡No podéis decir que no nos esforzamos por vosotros!
Bueno, la presencia es buena en todas. Todas son limpias y brillantes, y van desde un color rubia pajiza la Light hasta el ámbar de la Reserva, pasando por grados de dorados y ambarinos. La peor espuma es la de la primera, y la mejor y más duradera, la de la última.
Moritz Vs. Moritz Fresca
En la cata de hoy, probaremos dos versiones diferentes de la misma cerveza. Moritz, cervecera catalana "rescatada" hace 11 años, ofrece sus dos cervezas más conocidas en versión sin pasteurizar, en su "micro-brewpub” de Barcelona, que ya visitamos en su momento. Hoy nos centraremos comparando la versión tipo pilsner.
Lo primero que observamos son algunas diferencias a nivel de espuma y transparencia. La espuma es mucho más cremosa en la versión fresca que en la embotellada, cosa que también nos dará mejor paladar (de esto hablaremos luego). A nivel de transparencia notamos algo de turbidez en la versión fresca -muy poca-, mientras que la versión comercial corriente es absolutamente transparente.
Es a nivel de sabor es donde notamos una gran distancia entre ambas. A nivel de maltas no habrá casi diferencia, manteniéndose el grano en un plano discreto en forma de pan fresco y algo de miel. El lúpulo lo notamos bastante más en la versión fresca. Especialmente en el primer trago, apreciamos un fino y agradable sabor floral.
Pero lo que da el toque, lo que las hace cervezas literalmente distintas, es la aportación de la levadura y la espuma/crema. Si habéis probado bitters inglesas en cask, recordaréis este característico sabor que da la fermentación. Este mismo sabor lo encontramos en la Moritz fresca. Es especialmente curioso porque se trata de una cerveza de baja fermentación, pero es claro y meridiano. El paladar, lo que los ingleses y americanos llaman mouthfeel, es mucho más sedoso en la versión fresca. La versión corriente es seca, aguada, y no tiene un paso especialmente agradable.
Lo primero que observamos son algunas diferencias a nivel de espuma y transparencia. La espuma es mucho más cremosa en la versión fresca que en la embotellada, cosa que también nos dará mejor paladar (de esto hablaremos luego). A nivel de transparencia notamos algo de turbidez en la versión fresca -muy poca-, mientras que la versión comercial corriente es absolutamente transparente.
Es a nivel de sabor es donde notamos una gran distancia entre ambas. A nivel de maltas no habrá casi diferencia, manteniéndose el grano en un plano discreto en forma de pan fresco y algo de miel. El lúpulo lo notamos bastante más en la versión fresca. Especialmente en el primer trago, apreciamos un fino y agradable sabor floral.
Pero lo que da el toque, lo que las hace cervezas literalmente distintas, es la aportación de la levadura y la espuma/crema. Si habéis probado bitters inglesas en cask, recordaréis este característico sabor que da la fermentación. Este mismo sabor lo encontramos en la Moritz fresca. Es especialmente curioso porque se trata de una cerveza de baja fermentación, pero es claro y meridiano. El paladar, lo que los ingleses y americanos llaman mouthfeel, es mucho más sedoso en la versión fresca. La versión corriente es seca, aguada, y no tiene un paso especialmente agradable.
Rubias Whisky Oak: Harviestoun vs. Tennent’s vs. Innis & Gunn vs. Tullibardine
Hoy retomamos la sección de enfrentamientos (Vs.) para hacer luchar entre sí a varias rubias maduradas con whisky (y no, no nos referimos a MILFs borrachas en pelea de barro), sino a cervezas de color claro envejecidas durante un tiempo en barricas de diferentes Whiskys.
Para esta ocasión, contamos con la participación de la Harviestoun Orach Slie, la Tennent’s Aged With Whisky Oak, la Innis & Gunn Original 77 y la Tullibardine 1488. Todas las que hemos probado en esta categoría hasta el momento. Así que vamos a compararlas:
En color, la más clara sin duda es la Harviestoun Orach Slie (HOS, a partir de ahora), dorada brillante, y después van la Tullibardine 1488 (T1488), de color ámbar claro, la Tennent’s Aged With Whisky Oak (TAWO), con un ámbar más cobrizo, y seguida de la Innis & Gunn Original 77 (IGO77, donde 77 es número de días madurando, aunque sólo son 30 en barril) que es la de color ámbar más profundo.
En el apartado de espuma todas empatan en “color blanco puro”, y las cantidades y persistencias van de media a baja, siendo la más floja la T1488 y la de mejor presencia la IGO77.
Para esta ocasión, contamos con la participación de la Harviestoun Orach Slie, la Tennent’s Aged With Whisky Oak, la Innis & Gunn Original 77 y la Tullibardine 1488. Todas las que hemos probado en esta categoría hasta el momento. Así que vamos a compararlas:
En color, la más clara sin duda es la Harviestoun Orach Slie (HOS, a partir de ahora), dorada brillante, y después van la Tullibardine 1488 (T1488), de color ámbar claro, la Tennent’s Aged With Whisky Oak (TAWO), con un ámbar más cobrizo, y seguida de la Innis & Gunn Original 77 (IGO77, donde 77 es número de días madurando, aunque sólo son 30 en barril) que es la de color ámbar más profundo.
En el apartado de espuma todas empatan en “color blanco puro”, y las cantidades y persistencias van de media a baja, siendo la más floja la T1488 y la de mejor presencia la IGO77.
Calabaza: Sagra vs. Post Road vs. Pumpkin Head
Con la cercanía de Halloween (que es cuando se beben en España las cervezas de calabaza) queremos retomar la sección Vs., en la que enfrentamos en cata comparativa a varias cervezas de similares características.
Y en esta ocasión queremos comparar tres Pumpkin Ale (de tres orígenes muy diferentes: español, escocés y estadounidense) que respetan bastante bien el estilo original que utiliza como ingredientes la calabaza y las especias.
Para ello, servimos en tres copas las tres cervezas contendientes: la Sagra de Calabaza y Canela, la Broooklyn Post Road y la Brewdog Pumpkin Head. Y observamos. Las dos últimas se parecen mucho; ambas son de color ámbar profundo, con matices anaranjados o rojizos , respectivamente. Bastante limpias. La española es más oscura y turbia, tendiendo más al marrón.
Eso sí, todas tiene una buena cabeza de espuma blanca, pegajosa, aunque de tendencia jabonosa y pesistencia media. Las diferencias principales empiezan ahora, al llevar la copa a la nariz. La que más huele a calabaza es la Brooklyn (a crema de calabaza y zanahoria), con algún matiz maltoso a galleta tostada. Las otras dos huelen más a canela (con azúcar caramelizado la Sagra y con nuez moscada la Brewdog).
Y en esta ocasión queremos comparar tres Pumpkin Ale (de tres orígenes muy diferentes: español, escocés y estadounidense) que respetan bastante bien el estilo original que utiliza como ingredientes la calabaza y las especias.
Para ello, servimos en tres copas las tres cervezas contendientes: la Sagra de Calabaza y Canela, la Broooklyn Post Road y la Brewdog Pumpkin Head. Y observamos. Las dos últimas se parecen mucho; ambas son de color ámbar profundo, con matices anaranjados o rojizos , respectivamente. Bastante limpias. La española es más oscura y turbia, tendiendo más al marrón.
Eso sí, todas tiene una buena cabeza de espuma blanca, pegajosa, aunque de tendencia jabonosa y pesistencia media. Las diferencias principales empiezan ahora, al llevar la copa a la nariz. La que más huele a calabaza es la Brooklyn (a crema de calabaza y zanahoria), con algún matiz maltoso a galleta tostada. Las otras dos huelen más a canela (con azúcar caramelizado la Sagra y con nuez moscada la Brewdog).
Etiquetas:
Afrutada,
Alta,
EEUU,
España,
Pumpkin,
UK,
Vs.
el
jueves, octubre 29, 2015
0
brindis en voz alta
Budějovický Budvar Vs. Budweiser
Hoy retomamos la sección Vs. en un duelo desigual. Dos cervezas que comparten nombre (bueno, hasta que la ley se lo impidió) y parentesco lejano, enfrentadas a muerte. En la esquina izquierda, con calzón verde y los alias de Budejovicky, Budweiser Budvar o Czechvar, la checa Budějovický Budvar. Y en la esquina derecha, con calzón marrón, la Budweiser estadounidense. Ambas con un alcohol por volumen del 5% ABV y en formato de botella de 33 cl.
El color es similar, rubias, aunque la checa es más ambarina y la americana más clarita. En la espuma, gana la europea, ya que, pese a no tener demasiada espuma, ya es más que la yankee, que se podría clasificar como nula.
El olor es uno de los asaltos principales, ya que la Budějovický golpea con fuerza y un aroma muy agradable a lúpulo, floral y fragante (sobre todo si está aún cerca de su fecha de envasado), mientras que su contrincante desprende un olor desagradable, a plástico y aceite quemado. Los focos del ring están demasiado fuertes en su lado, parece.
Y en boca… vuelve a dominar la checa, con el punto justo de amargor para que sea refrescante y la malta que lo equilibra. En cambio, la norteamericana es dulce y empalagosa, nada sabrosa. Así que, contando a los puntos, la ganadora es la che…
Perdón, el árbitro ha detenido el encuentro porque se ve que la cerveza Budweiser se había inscrito como “cerveza americana” y resulta que está fabricada en Barcelona, por Damm, bajo licencia de Anheuser-Busch, así que queda eliminada.
Lo cual nos deja como ganadora absoluta a la pilsner checa Budějovický Budvar, que recomendamos como una de nuestras favoritas, sin duda alguna, en lo que a cervezas checas fácilmente encontrables se refiere.
El color es similar, rubias, aunque la checa es más ambarina y la americana más clarita. En la espuma, gana la europea, ya que, pese a no tener demasiada espuma, ya es más que la yankee, que se podría clasificar como nula.
El olor es uno de los asaltos principales, ya que la Budějovický golpea con fuerza y un aroma muy agradable a lúpulo, floral y fragante (sobre todo si está aún cerca de su fecha de envasado), mientras que su contrincante desprende un olor desagradable, a plástico y aceite quemado. Los focos del ring están demasiado fuertes en su lado, parece.
Y en boca… vuelve a dominar la checa, con el punto justo de amargor para que sea refrescante y la malta que lo equilibra. En cambio, la norteamericana es dulce y empalagosa, nada sabrosa. Así que, contando a los puntos, la ganadora es la che…
Perdón, el árbitro ha detenido el encuentro porque se ve que la cerveza Budweiser se había inscrito como “cerveza americana” y resulta que está fabricada en Barcelona, por Damm, bajo licencia de Anheuser-Busch, así que queda eliminada.
Lo cual nos deja como ganadora absoluta a la pilsner checa Budějovický Budvar, que recomendamos como una de nuestras favoritas, sin duda alguna, en lo que a cervezas checas fácilmente encontrables se refiere.
Etiquetas:
Baja,
Checa,
EEUU,
Lager,
Pilsener,
Vs.
el
viernes, octubre 25, 2013
10
brindis en voz alta
Suscribirse a:
Entradas (Atom)