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Cardeña Tripel

Retomamos la publicación de reseñas cerveceras con la Cardeña Tripel: una de esas que en su momento nos dieron para mucho debate… pero que no llegó a plasmarse del todo por aquí porque al final el proyecto parecía que iba a darse por cerrado (y no nos gusta, como ya sabéis, reseñar cervezas que no van a volver a catarse). Pero sin embargo, aquí siguen en el mercado, y por tanto está bien traerla a colación.

Cardeña Tripel cerveza Belgian Triple española
Para el que no sepa de qué va: hubo un intento por parte de los monjes del monasterio cisterciense de San Pedro de Cardeña (Burgos) de fabricar ellos mismos una auténtica cerveza trapense española. Al final decidieron no montar las instalaciones, pero siguieron haciendo cerveza como “nómadas” (ahora con Maltman). Pese a eso, la comunidad trapense les permite aun así llevar el apelativo, aunque no el sello de autenticidad ATP.

Dicho todo esto, vamos a lo que realmente importa, más que lo de si es legal o ético su estirpe. Sino a cómo es y a qué sabe esta cerveza estilo Tripel, que fue su primera referencia. Pero para ello vamos a probar a cambiar el formato que usábamos antes un poco, con el fin de facilitar ir a lo importante si quieres saltarte los párrafos de introducción (y mejorar el SEO, va, lo reconocemos...). Así que venga: ¿Cómo es esta cerveza?


Cata de la Cardeña Tripel

Fase Visual

De color ámbar anaranjado, profundo y bastante limpio, tiene una cabeza de espuma de cantidad y persistencia medias, con una burbuja muy compacta.

Fase Olfativa

En nariz es muy agradable, la malta y la fermentación dan aromas de pastelería, y también afrutado y a cabello de ángel. No es muy intenso, pero nos gusta.

Fase Gustativa

En boca, eso sí, es más floja. Dulce primero, amargo después, carbonatación viva… pero sin más, sin muchos matices, bastante plana comparada con las cervezas Triples belgas que tanto hemos bebido. Al menos el alcohol no se hace notar.

Servicio y Maridaje

Lo mejor para servir esta cerveza es ponerla no muy fría (unos 8 a 10 ºC) en una copa tipo cáliz, pero también puede servir una de vino. Y sería un buen acompañamiento para unas croquetas de gambas o un bacalao gratinado, sobre todo si estamos en cuaresma.


Ficha técnica

  • Estilo: Belgian Tripel
  • Origen: España
  • Alcohol: 7,0% vol.

Mi opinión en un Tweet:

Si el proyecto es externo, prefiero emprendimientos laicos. Para comulgar ya tenemos las abadías clásicas. Nota: Suficiente.

Trappistes Rochefort Triple Extra

Los monjes de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia de la abadía de Notre-Dame de Saint-Rémy, llevaban años sin sacar una nueva receta al mercado bajo el sello de sus cervezas trapenses: las Trappistes Rochefort. Y hace no mucho rompieron esa racha y nos deleitaron con una nueva cerveza.

Trappistes Rochefort Triple Extra
Incluso antes de probarla teníamos mucha fe en ella, ya que sus tres referencias clásicas son excepcionales. Y esta, su primera “rubia”, no podía ser menos. De estilo Triple (uno de los más fuertes belgas) es sin embargo la segunda más suave de la gama, solamente por encima en alcohol de la 6.

El color es amarillo anaranjado, bastante turbia (más de lo que esperábamos), lo que unido a su espuma de color blanco roto, que no pasa de cantidad y persistencia medias… pues nos hizo preocuparnos, ya que aspecto resultaba un poco mediocre.

Pero el olor leve, con notas afrutadas y maltosas (de plátano y bizcoche, por ejemplo) y los toques que le da el uso de piel de naranja y especias, pues hace que recuperes el interés. Y su sabor súper equilibrado, rico y suave, sin que se le note casi nada el alcohol, te permite disfrutar a muerte de las notas a fruta y crema pastelera.

Con lo cual nuestras primeras suspicacias se ven anuladas por el éxito rotundo en nariz y boca de esta cerveza que tiene 8,1% vol. de alcohol y sin embargo entra sola. ¡Así que nos alegramos de que hayan recuperado esta cerveza que se hacía en 1920 para la actualidad!

“Mi opinión en un Tweet:” Si no la habíais llegado a probar, ¡hacedlo! Nota: Sobresaliente.

La Trappe Isid'or

En aquellos tiempos en los que cada novedad presentada entre las cervezas trapenses era toda una noticia (tan lejos como 2009), los monjes de la abadía De Koningshoeven sacaron una cerveza para festejar el 125 aniversario de la misma. Y su nombre homenajea al hermano Isidoro, el primer maestro cervecero que tuvieron.

La Trappe Isid'or
Como la cerveza funcionó bien, sigue en su catálogo hoy en día… y es por ello que ya está de sobra consolidada para aparecer aquí su reseña, jejeje. Así que a ver qué nos depara esta cerveza trapense holandesa, de 7,5% vol. de alcohol, de alta fermentación y con segunda fermentación en botella…

De color ámbar anaranjado, oscuro, al servirla en el cáliz típico del estilo (y de la marca) genera una espuma color yeso de cantidad media-baja, pero con buena persistencia y que deja un bonito encaje en el vaso cuando se va reduciendo.

En los aromas este tipo de cervezas de abadía no ocultan su influencia belga y tiene mucha presencia la levadura, con esos puntos fenólicos especiados y los ésteres afrutados. Y en boca destacan las maltas caramelizadas, también, con un trago que tiende a lo dulce y al mazapán, pero sin empalagar, y con un final más seco.

Antes venía solamente en botellas de 75 cl, y como dice el refrán que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, las recordábamos más ricas. Pero la verdad es que hoy en día y en 33 cl, también son mano de santo. O de monje.

“Mi opinión en un Tweet:” Nadie la puede igualar, Isid'or es genial. Nota: Notable.

Las Cervezas Trapenses: ¿Qué son y cuántas hay?

Las Cervezas Trapenses: ¿Qué son y cuántas hay?


Hoy contamos en la sección de vídeo qué son las cervezas trapenses. O sea, cuáles son las normas que tienen que cumplir para poder llamarse así (o llevar el sello de “Authentic Trappist Product”) y quienes y dónde las elaboran.

Porque el mundo de las abadías de monjes trapenses sigue tradiciones de siglos, pero en los últimos años ha cambiado mucho, con la aparición de nuevas cerveceras trapistas (incluyendo la cerveza trapense española de Cardeña) e incluso la desaparición de unas pocas. ¡Ve el vídeo que te lo resumimos!

Trappistes Rochefort 8

¿En serio? Pellizcadnos el brazo, porque debemos estar soñando. ¿Llevamos más de 4100 entradas y esta cerveza aún no había salido reseñada? ¡Pues está claro que es una de las primeras 100 que debería beber todo el mundo que quiera conocer la variedad cervecera!

Trappistes Rochefort 8
Desde la Abadía de Notre-Dame de Saint-Rémy (el monasterio de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia que elabora estas cervezas) viene esta cerveza trapense, la hermana mediana de la gama. Se popularizó como su cerveza de navidad, en botellas especiales de 75 cl, pero ya hace muchos años que viene también en formato de 33 cl.

Que no os engañe el número 8. No es su alcohol, sino que se refiere a la numeración de “fuerza” o densidad, como os contamos en la entrada que habla de números y cerveza. De alcohol tiene un poquito más, 9,2% vol. Así que de mediana, poco.

De color oscuro, marrón rojizo, está coronada por abundante espuma color beis. En aroma es compleja e interesante, con mucho predominio de las maltas tostadas, y los aportes de su generosa levadura belga en forma de afrutados y especias.

Y en boca, aunque densa y cálida, esconde bastante bien el alcohol entre la complejidad de sabores dulces y maltosos, pero con tantos matices bien equilibrados que no resulta para nada peleona ni cansina. ¡Desde luego una cerveza digna de una religión (propia)!

“Mi opinión en un Tweet:” No dejéis pasar tanto tiempo como nosotros. Nota: Sobresaliente.

Debate: Cambio de paradigma Trapense

Hace solamente cuatro años recopilábamos en una entrada cómo iba cambiando el mundo cervecero en la última década, centrándonos en la aparición de nuevas cerveceras trapenses y de multitud de variedades suyas en el mercado (frente a la relativa estabilidad de las décadas anteriores).

Debate: Cambio de paradigma Trapense
Y sin embargo, hoy parece todo lo contrario, y el paradigma cambia entre las cervezas trapenses, pero a peor. Ya que la última noticias es que Achel (que ya en 2021 había perdido el sello ATP, o sea Authentic Trappist Product, por no tener a un monje al frente de la cervecería), y ahora pasa a manos de capital privado.

Así que ya no tendrá ni sello ni podrá llamarse “trapense” a secas, dejando el número de cerveceras de esta orden sitas en Bélgica en 5 (Westvleteren, Westmalle, Chimay, Orval y Rochefort). Esto se suma al cierre de la cervecera trapense americana Spencer, del que ya os hablamos el año pasado. O al abandono del proyecto de fábrica en Cardeña, que actualmente elabora en fábricas de terceros.

Por lo que en los últimos años se ve cómo el modelo de mercado cervecero ha cambiado para todos, incluso para instituciones como la Orden monástica católica Cisterciense de la Estricta Observancia, que lo sufre como los demás cerveceros. ¿Conocíais estos datos? ¿Creéis que habrá más cambios próximamente?

Chimay 150

A pesar de que a la Chimay Roja la llaman Rouge, y a la Azul la llaman Bleue… esta, a pesar de ser verde, recibe simplemente el nombre de 150. ¿Por qué? Porque es la edición en serie regular de la que sacaron limitada hace unos años (en 2012) para celebrar el 150 aniversario de la cervecería.

La complicación es mayor porque salió en botella de 75 cl (ahora es en 33 cl) y las cervezas de Chimay suelen tener otro apelativo en ese formato (la roja es Première, la blanca Cinq Cents y la azul es Grande Reserve). Esta al menos se llamaba Cent Cinquante, que viene a ser lo mismo…

Pero bueno, vamos a ver el contenido, que es de lo que tratan sobre todo las reseñas. En este caso es una cerveza tipo Belgian Strong Ale, rubia levemente ambarina algo velada, que se corona en su cáliz con una espuma blanca de cantidad media y persistencia baja.

Los aromas que desprende son complejos, con notas de pan, frutas, especias, cítricos y frutos secos. Bastante interesante. Y el sabor es fuerte y más amargo de lo esperado en una cerveza trapense como esta. Potente y muy sabroso.

Según pasa de la boca a la tripa notas como calienta el esófago. Y es que tiene 10% vol., siendo así la más potente de la gama base de esta cervecera trapense. Pero no va a quitar a la Azul su lugar en nuestro corazón como la favorita de la casa.

“Mi opinión en un Tweet:” No tardes 150 años en probarla. Nota: Notable.

Westmalle Extra

Ya os hemos comentado siempre, como batallita de abuelo cebolleta, que antes el mundo era un lugar más sencillo (y quizá aburrido, de acuerdo) en lo que a cervezas se refiere. Y que podías estudiarte y aprenderte las variedades disponibles de cervezas trapenses.

Westmalle Extra
Pero ahora todo eso ha cambiado e incluso las marcas clásicas sacan novedades (¡y las marcas modernas cierran!). Así que nos toca comentar la cerveza que los monjes de la abadía de Westmalle, cerca de Amberes, han sacado a la venta.

Es una cerveza tipo Patersbier, como pueda ser la Chimay Dorée, diseñada para el consumo diario de los monjes, por lo que es ligera y baja en alcohol. Antes de que la comercializasen solo se podía beber en la abadía, pero ahora la tenemos embotellada.

Es de color arena, velada, con espuma blanca abundante y esponjosa, de persistencia media. En el aroma destaca el carácter belga a levadura y toques terrosos y especiados. Y en el sabor un amargor interesante que contrasta con el dulce de base, y que da un trago especiado, carbonatado y de final seco.

No nos extraña que los monjes la bebiesen, ya que tiene muchos sabores e intensidad para el poco alcohol que tiene (4,9% vol., que en términos belgas es casi despreciable). Tenemos claro que nosotros vamos a repetir.

“Mi opinión en un Tweet:” Se merece el apelativo de “Extra”, sin duda. Nota: Sobresaliente.

Cierra Spencer, la cerveza trapense de EEUU

Este fin de semana saltaba la desagradable y triste noticia de que los monjes de la abadía trapense de St. Joseph tomaban la decisión de dejar de producir cerveza. Nos ha pillado ocupados fuera, de viaje y con movidas que ya os contaremos, pero nos sorprende que muy pocas webs y blogs en España se han hecho eco de la noticia, así que aunque ya no sea pura novedad, vamos a ver qué ha pasado…

Y es que en palabras de la propia abadía, tras un año de consulta y reflexión, los monjes de la Abadía de St. Joseph han llegado a la triste conclusión de que la elaboración de cerveza no es una industria viable para ellos y que es hora de cerrar Spencer Brewery.

Según sus declaraciones, el tirón de ser la primera cerveza trapense americana se había diluido y las recetas más clásicas no tienen suficiente tirón en un mercado lleno de novedades a cual más exótica. Así que han decidido que no hay sitio por el que seguir luchando.

Es una noticia triste, pero es verdad que el mercado ha cambiado mucho en estos últimos años dejando la zona media de los consumidores más vacía (y concentrándose en cervezas para mega-expertos o para iniciarse). Aun así, la experiencia estadounidense de los monjes nos deja muy buenas cervezas en el recuerdo, como estas.

Spencer Trappist Imperial Stout

Las cervezas trapenses las asociamos habitualmente con estilos de cerveza tradicionales de abadía (Dubbels, Triples, etc.), pero también es cierto que habitualmente las asociamos con el viejo mundo de la Europa continental. Y esta que os reseñamos hoy es una excepción en ambos sentidos.

Spencer Trappist Imperial Stout
Desde la abadía de St. Joseph en el pueblo de Massachusetts (EE.UU.) que da nombre a la marca, Spencer, nos llega una elaboración de estos monjes que da, según su propia descripción, una versión trapense y estadounidense de la tradición Anglo-Rusa de las Imperial Stout.

Una cerveza que, debido a las maltas torrefactas, es negra, muy negra. Tano que hasta la espuma queda coloreada de un tono beis rojizo, siendo abundante y esponjosa, pero de alveolos muy irregulares. La persistencia es media y resulta bastante rocosa y pegajosa.

En la nariz destacan los aromas intensos de café, regaliz y chocolate. Mucha malta y un leve afrutado que le da un toque más belga que las Imperial Stout que estamos más acostumbrados. Algo parecido pasa en boca, que no es tan amarga ni seca.

El sabor es dulce con muchos tostados y más café y chocolate. Pero también mucho alcohol (pese a no tener tanto tanto, apenas 8,7% ABV) que le da calidez y fuerza. La recomiendan beber en cáliz (y no en snifter), quizá por su carácter religioso.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que podría consagrarse como sacramento. Nota: Sobresaliente.

La Trappe Tripel

Desde el monasterio trapense de Nuestra Señora de Koningshoeven llega una de las cervezas monásticas con mayor alcance y distribución, de entre todas las elaboradas por monjes de esta orden cisterciense: La Trappe.

La Trappe Tripel
Y hoy os vamos a hablar de la cerveza de estilo Tripel (una ale rubia alcohólica) de esta marca trapense de los Países Bajos (en el pueblo brabantino de Berkel-Enschot). Y, obviamente es de color dorado anaranjado, levemente velada.

La espuma es blanca y de cantidad media, esponjosa y ligera, aunque lamentablemente de persistencia baja. También es verdad que los cálices, al ser tan abiertos, tienen una menor retención (y generación) de la espuma.

Los aromas son muy maltosos, con notas de caramelo, y muy especiados por la levadura belga. Además, el alcohol muestra ya su presencia (tiene unos moderados 8,0% ABV, que son moderados para ser una Tripel, por supuesto).

En boca es dulce de entrada pero de final alcohólico y retrogusto amargo, con mucha nota frutal y especiada de nuevo. Hay que beberla con cuidado porque puede resultar peligrosa si se abusa de ella.

“Mi opinión en un Tweet:” Tres trappes tripels terminas trompa en un trigal. Nota: Notable alto.

Chimay Rouge

La Chimay Roja (también llamada Chimay Rouge, Brune, Bruin, Red, Rood o Première en su versión de 75 cl) es una de las cervezas de abadía trapense más clásicas que recordamos. Es más, si no lo hemos entendido mal, es su receta más antigua y longeva en ventas, aunque haya estado a la sombra de sus hermanas mayores.

Chimay Rouge
Los monjes de la abadía de Scourmont llevan haciendo cerveza desde 1862, siendo una de las principales cabezas dentro de la Asociación Trapense Internacional que da los sellos ATP (Authentic Trappist Product) y que, por supuesto, sus cervezas llevan.

Esta, la Roja, es una cerveza de color marrón rojizo, levemente turbia -pero poco-, que viene acompañada de abundante espuma color crema, esponjosa y persistente. El aroma es maltoso y afrutado, con el olor característico de levadura belga (en este caso, levadura “de la casa”).

El sabor predominante es dulce, con leve amargor presente. Lo que sí que se nota es las maltas tostadas, las notas de caramelo y los puntos afrutados y especiados. Además de su cuerpo medio y una leve presencia del alcohol (tiene 7% ABV) en la calidez en boca.

Está claro que es buena cerveza, de fácil trago e ideal para ir adquiriendo el gusto por las cervezas belgas de abadía. Pero la sombra de su hermana Azul la oscurece y la relega a un continuo segundo plano, del que es muy difícil que salga una vez has probado la otra.

“Mi opinión en un Tweet:” Hay que romper una lanza a favor de las hermanas pequeñas. Nota: Notable alto.

Tynt Meadow Trappist Ale

Las cervezas trapenses… ¡Cuando creíamos saber ya todo sobre ellas va el mundo y cambia! Y aparecen cosas como esta nueva English Trappist Ale, elaborada por la comunidad monástica de Mount St Bernard Abbey, en Leicestershire.

Tynt Meadow Trappist Ale
De color rojizo, turbio, es oscura, llegando casi al negro. La espuma que la corona es beis amarillenta, densa, pegajosa y con buena persistencia. Eso sí, de cantidad no muy abundante. Pero no tiene mala presencia.

El aroma es leve, a pan y levadura, pero también a toffee y maltas. En boca sin embargo es muy intensa. Mucho tostado, mucho caramelo, bastante amargor. Mejora bastante el aroma y sabe más de lo que huele. Lo que no se nota es su 7,4% ABV.

Pero sí que se nota que es una Ale inglesa pero de fuerte influencia europea. Aunque en ese sentido es rara… nos recuerda más a la tradición germana que a las birras de abadía belgas. ¿La habéis probado vosotros?

“Mi opinión en un Tweet:” Lo mejor de cada casa… y Dios en la de todos. Nota: Sobresaliente bajo.

La Trappe Quadrupel

Los que nos leéis desde hace mucho sabéis que aunque nos llamemos “El Jardín del Lúpulo” también nos gustan (y mucho) las cervezas maltosas. Entre las inglesas, las Imperial Stout, y entre las belgas, las Quadruples. Y aunque sea un estilo poco de moda y difícil de categorizar, hemos de mencionar a la cerveza que le dio nombre.

La Trappe Quadrupel
Y es que la primera que se denominó así, tras las Dubbel y las Tripel, fue esta del monasterio trapense de la abadía de Nuestra Señora de Koningshoeven. Y como tal, vino a definir un poco el estilo: de color ambarino muy oscuro, rojizo turbio, con espuma compacta, de persistencia baja pero que se mantiene.

El aroma es a uvas pasas, gominolas y regaliz, un poco alcohólico. Y lo mismo pasa en el sabor, que es maltoso y dulce pero con presencia del alcohol en el retrogusto. No está mal, y hay que reconocerle ser la pionera del nombre… pero en este campo hay cervezas mejores, como podéis ver en esta comparación de Quadrupels que hicimos.

De todas maneras, esta cerveza holandesa de 10% ABV está muy bien si la tomas a la temperatura recomendada (entre 9 y 13ºC) en un cáliz y acompañando de quesos y patés. En ese caso, con su cuerpo y suavidad, está digna de un santo. Pero cuidado con las resacas.

“Mi opinión en un Tweet:” Abt, 12, Gran Cru… Pero Quad, esta es la primera. Nota: Notable bajo.

Westmalle Dubbel

Las reseñas de cerveza son algo cada vez menos habitual en los blogs dedicados a la cerveza. Nosotros somos muy clásicos y entendemos que, aunque páginas como Ratebeer o Untappd pueden servir para ver las valoraciones generales, el comentar y criticar algo siempre se va a agradecer: libros o películas en la prensa, comics o juegos en los medios especializados… y, por supuesto, cervezas en El Jardín.

Westmalle Dubbel, cerveza trapense belga.
Y hay cervezas, como esta, que no entendemos cómo aún no hemos reseñado. Una trapense de las clásicas (elaborada desde 1936) y una de las dos únicas trapistas con el adjetivo “Dubbel” como nombre. Es, por tanto, una cerveza tostada, de color marrón rojizo con espuma beis claro, densa, duradera y pegajosa.

El aroma es afrutado y maltoso, y el sabor dulce y especiado. Caramelo, frutas pasas y algo de melaza dan paso a un final más seco y equilibrado. Está claro que nadie sabe hacer cervezas de estilo belga como los propios belgas. Sólo hay que ver los resultados de los concursos…

Y sobre esta Dubbel de 7% ABV poco más hay que decir. Un clásico difícilmente superable y que no puede no estar reseñado en ningún blog que no entienda y respete la historia de la cerveza en el siglo precedente. Oremos.

“Mi opinión en un Tweet:” Dubbel nuestra que estás en los cielos… Nota: Sobresaliente

¿Sabías que…? Las Cervezas Trapenses

Unas de las cervezas con más tradición a sus espaldas son las cervezas de abadía, ya que durante muchos años (o siglos) en Europa la escritura y por lo tanto la transmisión de conocimientos estuvo en manos de la Iglesia, incluyendo el hacer cerveza.

Estas son algunas de las Cervezas TrapensesHoy en día, la mayoría de las cerveza “de abadía” están hechas por fábricas que pertenecen a empresas cerveceras, y pagan un canon por el uso del nombre de una abadía (o ni eso). Pero existen unas pocas cervezas que siguen siendo fabricadas por la Iglesia, como las Cervezas Trapenses.

¿Qué son las Cervezas Trapenses?


Las Cervezas Trapenses son un producto de los monjes de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, que siguen la regla de San Benito de Nursia (“Ora et labora’’). Para poder etiquetarse como tal, deben tener el visto bueno de la Asociación Internacional Trapense (AIT) y si quieren llevar el sello de Authentic Trappist Product (ATP) deben cumplir los siguientes criterios:

  1. Los productos deben ser fabricados dentro del entorno inmediato de la abadía. (Juraríamos que antes decía “dentro de los muros de…”)
  2. La producción debe efectuarse bajo la supervisión de los monjes o las monjas.
  3. Los ingresos deben ser destinados a las necesidades de la comunidad monástica, a la solidaridad en el seno de la Orden Trapense, o a proyectos de desarrollo y obras de caridad.
  4. (Y también juraríamos que antes había un cuarto criterio que hablaba de la calidad…)

Spencer Trapist Ale

Nos hemos dado cuenta de que tenemos que ponernos al día con las nuevas cervezas trapenses. Se avecina una nueva incorporación (de los monjes de Mount Saint Bernard Abbey, en Leicestershire, UK) y aún no hemos comentado muchas de la hornada anterior. ¡Así que nos ponemos a ello!

Spencer Trapist Ale
Y hoy hablamos de la primera de las que elaboraron los también angloparlantes monjes de St. Joseph's Abbey (Spencer, Massachusetts). Una Ale basada en el estilo patersbier, o sea, la gama suave y para beber en cantidad. Pero con 6,5% ABV, así que ojo con la cantidad.

Es de color rubio-ámbar, levemente opalina pero brillante. La espuma blanca es aceptable aunque un poco escasa, y se pierde rápidamente. El aroma es maltoso y frutal, y el sabor resulta dulce y cálido, con un final más seco. No es muy intensa pero tampoco para matar la sed.

Es una cerveza con un carácter muy belga y se parece a otras muchas cervezas de abadía belga… ¡Comerciales! Bien podría competir con cervezas laicas mucho más prosaicas. Si una trapense tiene que hacer un peregrinaje de más de cinco mil kilómetros para llegar… Esperamos que esté a la altura excelsa de sus hermanas.

“Mi opinión en un Tweet:” Para esto no hacen falta santos de tan lejos. Nota: Suficiente alto.

Trappistes Rochefort 6

Hay veces que los propios Jardineros nos preguntamos en voz alta “¿Pero cómo puede ser que en más de seis años escribiendo a diario aún no hayamos hablado de tal o cual cerveza?”. Y esta es una de ellas (aunque en nuestra defensa alegaremos que hay más cervezas que días tiene el año y que nos es imposible hablar de todo lo que bebemos…).

Trappistes Rochefort 6
¡Pero Rochefort 6 no puede quedarse en las libretas! Porque la más pequeña de la abadía trapense de Nuestra Sra. de St. Remy es aun así una gran cerveza. De color marrón anaranjado, no muy oscuro ni muy opaca (aunque sí turbia), la espuma que corona el cáliz (en el que por supuesto has de beberla) es fina y de persistencia media-baja.

El aroma es suave y agradable: maltoso con notas a caramelo, y toque de levadura especiados y florales, con algo de fruta. Y en boca empieza dulce, luego se repiten estos mismos matices, pero acaba más seca y alcohólica de lo que te hace esperar el aroma y el primer trago.

Así que aunque de número (6) y de alcohol (esta tiene 7,5% ABV) es la pequeña de la familia (además de la que supone menor producción), de sabor es grande y bien se merece un hueco en el podio de las trapenses. ¡Si no la has probado, hazlo!

“Mi opinión en un Tweet:” Aparenta menos de lo que tiene. Nota: Sobresaliente bajo.

Spencer Monks' Reserve Ale

Cumpliendo vuestros deseos al elegirla en votación la semana pasada, hoy publicamos la nota de cata de la cerveza estilo Quadrupel de la abadía trapense norteamericana de Spencer. Un estilo mucho más habitual para los monjes que la IPA trapense que también hacen en la abadía de Saint Joseph.

De color rubí profundo, casi negro. Con algo de turbiedad, pero no completamente opaca. La espuma es de color beis, compacta y pegajosa. El aroma es agradable, pero leve. Notas de malta, caramelo, azúcares… Nada muy destacable.

Así que en boca sorprende por lo intensa. Además de una buena carga de maltas parece que lleva especias, lo cual la da un toque muy particular (que no se debe entender como algo malo) potenciando los sabores dulces y los umami. Fruta pasa y caramelo son otras de las cosas que se pueden encontrar en ella.

Además de un final alcohólico que hará calentar las mejillas (y que no es de extrañar, ya que tiene 10,2% ABV) y un buen cuerpo, con la carbonatación justa. Una cerveza que está a la altura de otras Quadruples trapenses, pero que no puede ponerse en el top, ya que es un lugar muy reñido.

“Mi opinión en un Tweet:” Los monjes estadounidenses entran de nuevo a oración. Nota: Notable.

Spencer India Pale Ale

Tras pasarnos toda la juventud estudiando que había 7 abadías trapenses que hiciesen cerveza, 6 en Bélgica y una en Holanda, y que una de ellas era casi imposible de conseguir… ¡va el siglo XXI y nos cambia todo! Ahora hay cervezas trapenses hasta en los EEUU, y hacen IPAs… ¡IPAs trapenses!

Spencer India Pale Ale
Así que claro, como grandes amantes de las cervezas trapenses, nosotros probamos todo lo que venga de la abadía de Saint Joseph, en el pueblecito de Spencer. Y nos encontramos con una cerveza de 7,2% ABV de color oro anaranjado, turbia. De espuma blanca, en cantidad media y apariencia compacta.

El aroma tiene buena presencia de lúpulo (Perle, Apollo y Cascade) que le da un toque afrutado, herbal y pináceo. La malta hace que huela a galleta y frutos secos. El sabor es amargo y persistente, pero sin ser cansino ni desequilibrado. Realmente es una cerveza que no busca ser muy extrema, sino más bien correcta.

Y lo cumple. Claro que el listón de abadías como Notre-Dame de Saint-Rémy, de Rochefort, está muy alto y esta cerveza queda un poco por debajo, pero siempre está bien que se rompan un poco las tradiciones cuando topemos con la Iglesia.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿La orden Cisterciense puede considerarse una multinacional? ¿Esto es Craft? Nota: Bien alto.