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Volfas Engelman Imperial Porteris

Desde Lituania, uno de los países bálticos, nos llega esta Porter. Podría decirse que es por tanto una Baltic Porter, aunque ellos la llamen “Imperial Porteris”. Y aunque por su alcohol (6% vol.) tampoco sea demasiado imperial.

Volfas Engelman Imperial Porteris
Pero bueno, tampoco vamos a ir a los bálticos a decirles cómo hacer o cómo llamar a sus birras, así que nos limitamos a catarla para ver si estamos ante una cerveza que nos guste o no… y luego ya analizaremos esas cosas.

Porque es una cerveza que ya de inicio nos sorprende porque es oscura, pero muy lejos de ser negra. Rojiza, velada… la espuma está teñida de beis claro, y es de cantidad y persistencias medias. Así que bueno, quizá no es lo que esperábamos, pero tampoco está mal.

En el aroma (bueno, y en el sabor) destaca sobre todo el perfil maltoso de la cerveza. Porque los aromas de lúpulo ni están ni se les espera, y los de la fermentación, da la impresión de ser una Lager, con un perfil mucho más limpio y seco.

Aun así, tiene alguna nota afrutada, a pasas o ciruelas… aunque lo más predominante es el caramelo. Muchos tostados y dulces, rozando un poco lo empalagoso. Y todo ello pese a no tener demasiado cuerpo. Lo cual hace, eso sí, que sea más bebible que otras Porter. Una buena idea dada su excelente relación calidad/cantidad/precio.

“Mi opinión en un Tweet:” Si fuese un portero no dejaba pasar ni una. Nota: Bien

Volfas Engleman Balta Pinta

Desde Lituania (donde estuvimos haciendo birroturismo en Vilna y probamos ya hace años alguna de esta marca) llega a España esta cerveza de trigo al estilo alemán (o sea, una Weissbier) que no podemos menos que recomendaros por muchas razones.

Lo primero es que no miente con su nombre: ni en el estilo (Balta significa blanco, igual que Weiss en alemán) ni en la cantidad, ya que la botella es de pinta inglesa (0,568 litros) cosa que nos congratula por juntar lo mejor de dos corrientes cerveceras.

Lo segundo es por su fidelidad al estilo, ya que su color amarillo turbio con espuma blanca y sus aromas predominantes a trigo, plátano y clavo la hacen una digna imitación de las cervezas bávaras tipo Weizenbier. Quizá en boca sea un poco más ligera, es cierto…

Pero eso hace que sea más bebible y refrescante, que es algo que nos gusta cuando pasa en las cervezas de trigo, ya que si son muy dulces y densas pueden incluso resultar pesadas pese a su bajo alcohol (esta tiene solamente 5% ABV, en la línea).

Y por último nos gustan otras dos cosas para acabar de recomendarla: los relieves de la botella, que destaca por ellos además de por su altura… ¡Y su precio! Que para venir desde Kaunas es más que económico y competitivo incluso en un mercado como las cervezas de trigo.

“Mi opinión en un Tweet:” Has dado en el blanco si la has elegido. Nota: Notable alto.

Birroturismo en Vilna, Lituania

Tras un tiempo sin viajar fuera de España, hemos pisado por fin tierras interesantes desde el punto de vista cervecero. En este caso, uno de los países bálticos: Lituania. Allí, en su capital Vilna (o Vilnius) dejamos a nuestros compañeros de viaje viendo monumentos y nosotros nos dedicamos a hacer birroturismo.

Y es que Lituania es un país de la zona cervecera del mundo, con algunos estilos bastante interesantes propios, como las Kvietinis (o Baltas –cerveza blanca, de trigo-), las Šviesusis (su cerveza rubia -o ligth-) o la Tamsus (oscura -dark-, a veces llamada Porter, que eso nos suena más).

Y, dentro de la capital, para poder degustar estas cervezas (y otras muchas) os podemos recomendar algunos de los bares a los que fuimos. Por ejemplo, el Alaus (cervecería) Biblioteka (Trakų, 4). Un bar moderno y limpio, escaleras arriba, con aspecto de biblioteca, obvio. A destacar el gran número de cervezas de importación (incluyendo españolas) ya que es el único bar en el que vimos tantas cosas no lituanas. Y sobre todo, lo ordenado y educativo de su división por estilos y su guía de cervezas. Las pegas: está escrita en lituano (claro), y el precio (en comparación con los demás, ya que aún así no era caro para nuestros estándares -3,5€ una pinta de Dundulis Roggenbier-).

Pero si quieres visitar cosas menos modernas y más clásicas, te recomendamos Alinė Leičiai (Stiklių, 4). Es como un mesón de toda la vida, con cervezas variadas (al menos 10 grifos) y comida tradicional. Y no muy caro (tasting de 6x20 cl más un plato de comida típica por 9€).