Del bosque embrujado más famoso de Oxfordshire, lleno de seres de cuento y duendes, nos llega esta cerveza, versión más fuerte de la que es la cabecera de su gama. Si el bosque de Wychwood está poblado de “hobotrasgos”, hoy nos encontramos con su rey.
Mientras que su hermana pequeña tiene 5,2% ABV, esta sube a un más amenazante 6,6% vol. de alcohol. ¡Un 25% más, casi! Así que obviamente el rey de los Goblins es más poderoso, sustituyendo el hacha por un cetro con +2 de daño al hígado.
La cerveza en sí es rojiza profunda, oscura pero de brillos ambarinos. Y no tiene mucha espuma, y esta es de color hueso… como los que se esparcen por los suelos de los incautos que se internan en las cuevas de las montañas Nubladas.
De perfil claramente maltoso, la combinación de maltas Crystal y Chocolate dan notas caramelosas y a toffee, con algo de fruta madura. Lo mismo se repite en el sabor, donde hay mucho dulzor pero también un amargor final para compensarlo.
No es una cerveza sutil. Podrías imaginar a estos pequeños orcos usándola para regar sus banquetes de murciélagos y (si han logrado capturar alguno) deliciosos medianos. Pero nosotros te aconsejamos mejor maridarla con quesos sabrosos o salchichas con puré de patata.
“Mi opinión en un Tweet:” Puedes ver atractivos a orcos, trasgos y demás. Nota: Bien.
Mostrando entradas con la etiqueta Strong. Mostrar todas las entradas
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Gordon Finest Gold
Ya os habíamos hablado en el pasado de dos cervezas de la serie de metales preciosos (o pesados, depende de cómo lo mires) de la casa Anthony Martin. Las versiones platino y titanio… a cuál más alcohólica y deleznable. ¡Pero nos habíamos dejado la oro! ¡Imperdonable!
Puestos en antecedentes, buscamos por supuesto al becario más prescindible para hacérsela beber, sin destrozar el paladar ni el hígado de alguno de los bienaventurados miembros fundadores (loados sean los jardineros originales), y se la hacemos beber sin compasión.
Es una cerveza de color dorado anaranjado que no está tan mal verla, al menos es limpia y la espuma blanca tiene un tamaño y duración aceptable (cosa que en las cervezas alcohólicas suele ser un hándicap). Pero no tiene muchas más ventajas que contar.
El alcohol tiene más presencia que las maltas. Y el lúpulo ni se nota. Esto era solo en nariz. Si la bebes (cosa que hizo el Becario, insistimos) puedes volver a leer la frase y la describe también. A lo que hay que añadir algo de sabor metálico (más que oro, aluminio… ¡y eso que era en botella!) y dulzor.
Y es que es una cerveza de baja fermentación (sin nada más especial) subida hasta los 10% vol. ¿Qué podemos esperar más que un camino rápido a la borrachera y al dolor hepático? Nos quedamos con una extracto de su web… siempre fuente de maravillosas perlas: “Desde 1992, la Gordon Finest Gold provoca el éxodo…”
“Mi opinión en un Tweet:” El éxodo al excusado más cercano. Nota: Insuficiente.
Puestos en antecedentes, buscamos por supuesto al becario más prescindible para hacérsela beber, sin destrozar el paladar ni el hígado de alguno de los bienaventurados miembros fundadores (loados sean los jardineros originales), y se la hacemos beber sin compasión.
Es una cerveza de color dorado anaranjado que no está tan mal verla, al menos es limpia y la espuma blanca tiene un tamaño y duración aceptable (cosa que en las cervezas alcohólicas suele ser un hándicap). Pero no tiene muchas más ventajas que contar.
El alcohol tiene más presencia que las maltas. Y el lúpulo ni se nota. Esto era solo en nariz. Si la bebes (cosa que hizo el Becario, insistimos) puedes volver a leer la frase y la describe también. A lo que hay que añadir algo de sabor metálico (más que oro, aluminio… ¡y eso que era en botella!) y dulzor.
Y es que es una cerveza de baja fermentación (sin nada más especial) subida hasta los 10% vol. ¿Qué podemos esperar más que un camino rápido a la borrachera y al dolor hepático? Nos quedamos con una extracto de su web… siempre fuente de maravillosas perlas: “Desde 1992, la Gordon Finest Gold provoca el éxodo…”
“Mi opinión en un Tweet:” El éxodo al excusado más cercano. Nota: Insuficiente.
Delirium Red
De vuestras peores pesadillas etílicas llega el delirio con su elefante… ¿rojo? ¿No era rosa? Bueno, es rosa y es rojo. Rosa porque es la mascota oficial de la marca Delirium Tremens. Y rojo porque esta es su cerveza en la versión con cerezas.
Bueno, con cerezas y zumo de frutas, incluyendo el sauco. Por eso la marca Huyghe Brewery la clasifica sucintamente como “Strong Fruit Beer”. Y es verdad que no mienten, porque es casi tan fuerte como sus hermanas, llegando a los 8% vol.
El color es, por supuesto, rojo. Un rojo oscuro, profundo, algo velado. Y ese color llega hasta la espuma, que adquiere un leve tono rosáceo, siendo compacta pero tirando a escasa y de duración media. Y más nos vale enrollarnos hablando del aspecto…
Porque lo demás se resume en: fructosidad azucarada. En aroma, eso. En boca, eso. La fruta y los azúcares se imponen a la algo presente malta, al inapreciable lúpulo, y a casi todo lo que puedas encontrar. ¿Un final algo menos dulce con un toque ácido? Es lo único que se sale de la sensación de beber un caramelo.
A ver, que no es que esté mala. Sin más es muy dulce. Para amantes de las piruletas, de los caramelos picota o del jarabe para niños. Pero con un alcohol que te puede tumbar si no tienes cuidado. Así que puede estar bien como una cerveza de postre… pero no para beber en cantidades.
“Mi opinión en un Tweet:” I see a red door and I want… Nota: Suficiente.
Bueno, con cerezas y zumo de frutas, incluyendo el sauco. Por eso la marca Huyghe Brewery la clasifica sucintamente como “Strong Fruit Beer”. Y es verdad que no mienten, porque es casi tan fuerte como sus hermanas, llegando a los 8% vol.
El color es, por supuesto, rojo. Un rojo oscuro, profundo, algo velado. Y ese color llega hasta la espuma, que adquiere un leve tono rosáceo, siendo compacta pero tirando a escasa y de duración media. Y más nos vale enrollarnos hablando del aspecto…
Porque lo demás se resume en: fructosidad azucarada. En aroma, eso. En boca, eso. La fruta y los azúcares se imponen a la algo presente malta, al inapreciable lúpulo, y a casi todo lo que puedas encontrar. ¿Un final algo menos dulce con un toque ácido? Es lo único que se sale de la sensación de beber un caramelo.
A ver, que no es que esté mala. Sin más es muy dulce. Para amantes de las piruletas, de los caramelos picota o del jarabe para niños. Pero con un alcohol que te puede tumbar si no tienes cuidado. Así que puede estar bien como una cerveza de postre… pero no para beber en cantidades.
“Mi opinión en un Tweet:” I see a red door and I want… Nota: Suficiente.
Tynt Meadow Trappist Ale
Las cervezas trapenses… ¡Cuando creíamos saber ya todo sobre ellas va el mundo y cambia! Y aparecen cosas como esta nueva English Trappist Ale, elaborada por la comunidad monástica de Mount St Bernard Abbey, en Leicestershire.
De color rojizo, turbio, es oscura, llegando casi al negro. La espuma que la corona es beis amarillenta, densa, pegajosa y con buena persistencia. Eso sí, de cantidad no muy abundante. Pero no tiene mala presencia.
El aroma es leve, a pan y levadura, pero también a toffee y maltas. En boca sin embargo es muy intensa. Mucho tostado, mucho caramelo, bastante amargor. Mejora bastante el aroma y sabe más de lo que huele. Lo que no se nota es su 7,4% ABV.
Pero sí que se nota que es una Ale inglesa pero de fuerte influencia europea. Aunque en ese sentido es rara… nos recuerda más a la tradición germana que a las birras de abadía belgas. ¿La habéis probado vosotros?
“Mi opinión en un Tweet:” Lo mejor de cada casa… y Dios en la de todos. Nota: Sobresaliente bajo.
De color rojizo, turbio, es oscura, llegando casi al negro. La espuma que la corona es beis amarillenta, densa, pegajosa y con buena persistencia. Eso sí, de cantidad no muy abundante. Pero no tiene mala presencia.
El aroma es leve, a pan y levadura, pero también a toffee y maltas. En boca sin embargo es muy intensa. Mucho tostado, mucho caramelo, bastante amargor. Mejora bastante el aroma y sabe más de lo que huele. Lo que no se nota es su 7,4% ABV.
Pero sí que se nota que es una Ale inglesa pero de fuerte influencia europea. Aunque en ese sentido es rara… nos recuerda más a la tradición germana que a las birras de abadía belgas. ¿La habéis probado vosotros?
“Mi opinión en un Tweet:” Lo mejor de cada casa… y Dios en la de todos. Nota: Sobresaliente bajo.
G de Goudale Grand Cru
Lo primero que llama la atención de esta cerveza francesa de "Les Brasseurs De Gayant" es su presentación: una botella negra mate, con la gran G en dorado brillante. Llama la atención en cualquier lineal (y si es en tamaño de 75cl con tapón de corcho, pues todavía más, ideal para impresionar a los cuñados).
El contenido no es tan espectacular, aunque no desmerece. Es una cerveza dorada profunda, limpia y brillante. La espuma es poco abundante, pero de buena persistencia y color blanco puro. Así que tampoco va a asustar a tu cuñado.
El aroma es claramente de corte “belga” (aunque la puedes encontrar en “el corte inglés” ¡ja, toma chiste!) porque lleva especias típicas de las Witbier (cilantro y naranja). En boca es dulce y refrescante, escondiendo muy bien el alcohol (7,9% ABV) y el lúpulo que se supone que lleva (cada edición de esta cerveza lleva uno diferente, la nuestra era con Citra y Amarillo), pero que está escondido como un gato negro en una habitación oscura como el negro mate de la botella.
Así que bueno, no es mala cerveza siempre que no esperes que los lúpulos sean los protagonistas. Hemos quedado en que se puede beber y disfrutar, el precio es asequible y a tu cuñado le pueden hacer chiribitas los ojos. ¿Qué más necesitas?
“Mi opinión en un Tweet:” Negro por fuera, amarillo por dentro y la sorpresa no es un huevo de chocolate. Nota: Bien.
El contenido no es tan espectacular, aunque no desmerece. Es una cerveza dorada profunda, limpia y brillante. La espuma es poco abundante, pero de buena persistencia y color blanco puro. Así que tampoco va a asustar a tu cuñado.
El aroma es claramente de corte “belga” (aunque la puedes encontrar en “el corte inglés” ¡ja, toma chiste!) porque lleva especias típicas de las Witbier (cilantro y naranja). En boca es dulce y refrescante, escondiendo muy bien el alcohol (7,9% ABV) y el lúpulo que se supone que lleva (cada edición de esta cerveza lleva uno diferente, la nuestra era con Citra y Amarillo), pero que está escondido como un gato negro en una habitación oscura como el negro mate de la botella.
Así que bueno, no es mala cerveza siempre que no esperes que los lúpulos sean los protagonistas. Hemos quedado en que se puede beber y disfrutar, el precio es asequible y a tu cuñado le pueden hacer chiribitas los ojos. ¿Qué más necesitas?
“Mi opinión en un Tweet:” Negro por fuera, amarillo por dentro y la sorpresa no es un huevo de chocolate. Nota: Bien.
Charles Quint Rouge Rood Vs. Mercadona Roja Ruiva
Hacía mucho que no publicábamos una cata comparativa. Ya sabéis, esa en la que cogemos varias cervezas que creemos tienen puntos en común e intentamos valorar sus similitudes y diferencias. ¡Y con estas quisimos hacerla desde el primer momento!
Porque, comprando en el Mercadona, vimos que habían añadido como cerveza de marca blanca una cerveza “Roja / Ruiva”, elaborada por Brouwerij Haacht (de los que también tienen alguna Tongerlo), con 8,5% ABV. Y, claro, como la Charles Quint / Keizer Karel Rouge / Rood también comparte todas esas mismas características…
¡Pues quisimos saber si era la misma, reetiquetada! Y sólo hay una manera de comprobarlo: exponer las dos al comité de cata del Jardín. Una vez adquiridas las dos (la Roja Ruiva en el susodicho supermercado por 1,10 €, y la Rouge Rood por 1,16 en el Hipercor) y enfriadas, llegó el momento de la prueba.
Al servir ambas en cáliz podemos ver que realmente son muy similares. El color es el mismo: un rojo rubí, profundo y limpio. Pero en la espuma podemos apreciar pequeñas diferencias. La Charles Quint tiene mejor espuma (más abundante y densa, de consistencia duradera), mientras que a la del Mercadona le cuesta más hacer giste.
Porque, comprando en el Mercadona, vimos que habían añadido como cerveza de marca blanca una cerveza “Roja / Ruiva”, elaborada por Brouwerij Haacht (de los que también tienen alguna Tongerlo), con 8,5% ABV. Y, claro, como la Charles Quint / Keizer Karel Rouge / Rood también comparte todas esas mismas características…
¡Pues quisimos saber si era la misma, reetiquetada! Y sólo hay una manera de comprobarlo: exponer las dos al comité de cata del Jardín. Una vez adquiridas las dos (la Roja Ruiva en el susodicho supermercado por 1,10 €, y la Rouge Rood por 1,16 en el Hipercor) y enfriadas, llegó el momento de la prueba.
Al servir ambas en cáliz podemos ver que realmente son muy similares. El color es el mismo: un rojo rubí, profundo y limpio. Pero en la espuma podemos apreciar pequeñas diferencias. La Charles Quint tiene mejor espuma (más abundante y densa, de consistencia duradera), mientras que a la del Mercadona le cuesta más hacer giste.
Baltika (Балтика) 9 Strong
El Mundial de fútbol 2018 se juega en Rusia. Como para nosotros el ver fútbol va inherentemente asociado a beber cerveza, no nos extraña que vosotros hayáis pensado lo mismo e incluso hayáis intentado buscar una cerveza rusa que beber mientras veis algún partido (para sentiros como si estuvieseis allí). Pues bien… venimos a preveniros.
Porque una de las que son más fáciles de encontrar son las Baltika (Балтика, en cirílico), que pertenecen al grupo Carlsberg. Y en concreto esta strong lager de 8% ABV en botella de medio litro o formato yonkilata está en muchos supermercados y tiendas.
Es una rubia, de burbuja fina y abundante, con espuma blanca poco persistente, muy leve. Huele a malta y galleta, caramelo y pelotazo. El sabor es empalagoso, dulzón y metálico. Con bastante presencia del alcohol y de aromas a resaca.
Vamos, que como cerveza para degustar, es una puta mierda. Como cerveza para emborracharse en el metro de San Petersburgo camino al estadio (y más si hace frío), puede tener un pase, pero nosotros pasamos. ¡Y os recomendamos pasar también!
“Mi opinión en un Tweet:” Podría pasar por pis pesado, promete pedo peligroso. Nota: Muy deficiente.
Porque una de las que son más fáciles de encontrar son las Baltika (Балтика, en cirílico), que pertenecen al grupo Carlsberg. Y en concreto esta strong lager de 8% ABV en botella de medio litro o formato yonkilata está en muchos supermercados y tiendas.
Es una rubia, de burbuja fina y abundante, con espuma blanca poco persistente, muy leve. Huele a malta y galleta, caramelo y pelotazo. El sabor es empalagoso, dulzón y metálico. Con bastante presencia del alcohol y de aromas a resaca.
Vamos, que como cerveza para degustar, es una puta mierda. Como cerveza para emborracharse en el metro de San Petersburgo camino al estadio (y más si hace frío), puede tener un pase, pero nosotros pasamos. ¡Y os recomendamos pasar también!
“Mi opinión en un Tweet:” Podría pasar por pis pesado, promete pedo peligroso. Nota: Muy deficiente.
La Trou du Diable La Morsure
Desde Canadá (en la provincia de Québec) nos llega “la mordedura” (es lo que significa La Morsure) de esta marca de tendencia demoniaca. Una cerveza que afirma inspirarse en las American IPA, y que definen como “Compulsive Strong Ale”.
¡Pues vamos a darle un buen tiento! La servimos en copa y vemos que es una rubia medio ámbar muy carbonatada (ha hecho “pffff” fuerte nada más abrir la chapa, pero sin sustos ni espumarajos). Genera una gran cabeza de espuma blanca, esponjosa y de persistencia media.
Huele a malta y caramelo (con un toque belga como de Triple), pero con bastante lúpulo cítrico y tropical. Sabe bastante amarga (tiene 77 IBUs para sólo 6,5% ABV), por lo que resulta a la vez sabrosa y pesada, con un amargor que empieza frutal, pero acaba siendo pináceo, terroso y áspero.
Por lo que no se convierte en una cerveza de beber muchas, sino de paladear poquito a poquito. Y, obviamente, no está diseñada para los no amantes del amargo, sino para los que saben que ese rollo les va. ¡Y los demás, que se vayan al agujero del diablo!
“Mi opinión en un Tweet:” Si ya te ha mordido la adicción a los IBUs, esta es la tuya. Nota: Bien alto.
¡Pues vamos a darle un buen tiento! La servimos en copa y vemos que es una rubia medio ámbar muy carbonatada (ha hecho “pffff” fuerte nada más abrir la chapa, pero sin sustos ni espumarajos). Genera una gran cabeza de espuma blanca, esponjosa y de persistencia media.
Huele a malta y caramelo (con un toque belga como de Triple), pero con bastante lúpulo cítrico y tropical. Sabe bastante amarga (tiene 77 IBUs para sólo 6,5% ABV), por lo que resulta a la vez sabrosa y pesada, con un amargor que empieza frutal, pero acaba siendo pináceo, terroso y áspero.
Por lo que no se convierte en una cerveza de beber muchas, sino de paladear poquito a poquito. Y, obviamente, no está diseñada para los no amantes del amargo, sino para los que saben que ese rollo les va. ¡Y los demás, que se vayan al agujero del diablo!
“Mi opinión en un Tweet:” Si ya te ha mordido la adicción a los IBUs, esta es la tuya. Nota: Bien alto.
Fuller’s Old Winter Ale
Como es ya tradición, en el periodo que va desde nuestro aniversario hasta la noche de reyes, dedicamos la mayor parte de las reseñas de cerveza a las que se elaboran tradicionalmente para el invierno o la navidad. Como es el caso de la que nos ocupa de la londinense Fuller’s.
Una cerveza de color caoba, con un aspecto limpio y un bonito marrón rojizo translucido. La espuma es de color blanco hueso y aunque no es muy abundante es compacta y de persistencia media en el vaso.
El aroma es principalmente maltoso y con mucha presencia de caramelo (debido al uso de malta tipo Crystal , que es una malta tipo caramelo) y que se deja notar también en el sabor. Un sabor que es también maltoso, con presencia de galleta y caramelo y final amargo.
Y que es bastante intenso y sabroso. Sobre todo teniendo en cuenta que esta cerveza tiene sólo 5,3% ABV (menos que muchas rubias “de batalla”, aunque más de lo que los ingleses acostumbran). ¡Por lo que no podemos menos que recomendarla!
“Mi opinión en un Tweet:” Es fuerte en sabor pero no en alcohol. Menos mal, porque es medio litro. Nota: Notable.
Una cerveza de color caoba, con un aspecto limpio y un bonito marrón rojizo translucido. La espuma es de color blanco hueso y aunque no es muy abundante es compacta y de persistencia media en el vaso.
El aroma es principalmente maltoso y con mucha presencia de caramelo (debido al uso de malta tipo Crystal , que es una malta tipo caramelo) y que se deja notar también en el sabor. Un sabor que es también maltoso, con presencia de galleta y caramelo y final amargo.
Y que es bastante intenso y sabroso. Sobre todo teniendo en cuenta que esta cerveza tiene sólo 5,3% ABV (menos que muchas rubias “de batalla”, aunque más de lo que los ingleses acostumbran). ¡Por lo que no podemos menos que recomendarla!
“Mi opinión en un Tweet:” Es fuerte en sabor pero no en alcohol. Menos mal, porque es medio litro. Nota: Notable.
Robinsons Old Tom With Chocolate
De una clásica marca inglesa (a la que posiblemente conozcáis sobre todo por hacer la cerveza para el grupo de música Iron Maiden) nos llega esta extraña Ale. Decimos extraña, porque en algún momento se les pasó por la cabeza coger su prestigiosa y reconocida cerveza Old Tom (de la que ya hablaremos en otra ocasión) y echarle cacao.
El resultado es una cerveza de color marrón rojizo, caoba oscuro, o ámbar muy profundo (elige la opción que más te guste), con no demasiada presencia de espuma (ni muy duradera). El chocolate y la melaza predominan en el aroma, pero como si fuese un poco de sirope con cacao soluble, nada muy atractivo.
Y sabe un poco igual: a ale inglesa floja… a la que han echado chocolate en polvo. Dulce y un poco amarga a la vez. Vale, tiene caramelo, cierta maltosidad tostada y todo eso que tenía la Old Tom Original, pero en esta está como aguada y mal mezclada.
Porque además tiene menos alcohol (en este caso 6% ABV), dando un resultado solo apto (si eso) para amantes muy amantes de las cosas con chocolate. Pero incluso si lo maridas con un postre como un Coulant, este se va a comer a la cerveza, y no tú. ¿Y no queremos eso, no?
“Mi opinión en un Tweet:” La han “cacao” echándole chocolate a su icono. Nota: Insuficiente.
El resultado es una cerveza de color marrón rojizo, caoba oscuro, o ámbar muy profundo (elige la opción que más te guste), con no demasiada presencia de espuma (ni muy duradera). El chocolate y la melaza predominan en el aroma, pero como si fuese un poco de sirope con cacao soluble, nada muy atractivo.
Y sabe un poco igual: a ale inglesa floja… a la que han echado chocolate en polvo. Dulce y un poco amarga a la vez. Vale, tiene caramelo, cierta maltosidad tostada y todo eso que tenía la Old Tom Original, pero en esta está como aguada y mal mezclada.
Porque además tiene menos alcohol (en este caso 6% ABV), dando un resultado solo apto (si eso) para amantes muy amantes de las cosas con chocolate. Pero incluso si lo maridas con un postre como un Coulant, este se va a comer a la cerveza, y no tú. ¿Y no queremos eso, no?
“Mi opinión en un Tweet:” La han “cacao” echándole chocolate a su icono. Nota: Insuficiente.
Dawat Old Oak Strong Ale
Con la mayor celeridad que hemos podido llega ya la prometida reseña de la cerveza que, en un buen ejercicio de “democatia”, recibió mayor número de votos en la encuesta de la semana pasada. Una cerveza con tres años de tiempo entre fermentación y maduración, incluyendo unos cuantos meses en roble (francés y americano).
Su color es marrón rojizo, con brillos de tono ámbar muy profundo. La espuma de color hueso es poco persistente y crepitante, pero no desaparece del todo, dejando una fina capa en la copa hasta el final. El aroma es su punto más flojo, porque junto con el caramelo de las maltas o la vainilla de la madera, aparecen solventes y cierto olor a embutido (proveniente posiblemente de la permanencia largo tiempo en botella con la levadura).
Pero todo esto lo compensa en boca, ya que al beberla la sorpresa es grata. Mucha intensidad en el sabor a madera, pero sin resultar nada astringente ni áspera. Maltosa y dulce detrás, pero de una manera equilibrada. Y este equilibrio destaca sobre todo en el alcohol, que no se nota apenas en el paladar (aunque sí en las mejillas).
Porque tiene 9,2% ABV, que no es moco de pavo. Pero lo disimula bastante bien de primeras. Aun así, es para beber despacito en copa, para concentrar su intensidad, y acompañar de algo de comer (ideal para los postres o la sobremesa, en nuestra opinión).
“Mi opinión en un Tweet:” Yo no hubiese tenido la paciencia de dejarla esperar tres años. Nota: Notable.
Su color es marrón rojizo, con brillos de tono ámbar muy profundo. La espuma de color hueso es poco persistente y crepitante, pero no desaparece del todo, dejando una fina capa en la copa hasta el final. El aroma es su punto más flojo, porque junto con el caramelo de las maltas o la vainilla de la madera, aparecen solventes y cierto olor a embutido (proveniente posiblemente de la permanencia largo tiempo en botella con la levadura).
Pero todo esto lo compensa en boca, ya que al beberla la sorpresa es grata. Mucha intensidad en el sabor a madera, pero sin resultar nada astringente ni áspera. Maltosa y dulce detrás, pero de una manera equilibrada. Y este equilibrio destaca sobre todo en el alcohol, que no se nota apenas en el paladar (aunque sí en las mejillas).
Porque tiene 9,2% ABV, que no es moco de pavo. Pero lo disimula bastante bien de primeras. Aun así, es para beber despacito en copa, para concentrar su intensidad, y acompañar de algo de comer (ideal para los postres o la sobremesa, en nuestra opinión).
“Mi opinión en un Tweet:” Yo no hubiese tenido la paciencia de dejarla esperar tres años. Nota: Notable.
Charles Quint Ommegang
La casa cervecera Haacht, de Boortmeerbeek, Bélgica, elabora esta cerveza rubia fuerte en honor a las procesiones o paseos medievales típicos de las ciudades de los países de la zona (norte de Francia, Bélgica y Países bajos).
Además, para darle un toque más regional, lleva el sello de ‘Belgian Hop’ que asegura que al menos el 50% del lúpulo usado procede del país. Lúpulo que da aroma floral y cítrico que se junta con el afrutado de la malta y la levadura (más presente por la segunda fermentación en botella).
El aspecto es rubio casi limpio, casi transparente, solo ligeramente opalina. Y el sabor es maltoso, pero de final seco. Con mucha presencia de frutas y algo de especiado. Oculta bastante bien el alcohol.
Y es que os dijimos que es fuerte porque tiene 8% ABV. Que no está nada mal. Así que si la bebéis en cáliz, mejor acompañarla de marisco o pescado en abundancia, tal y como recomienda la propia marca.
“Mi opinión en un Tweet:” Si te tomas más de dos, te montas un desfile tú solo. Nota: Bien.
Además, para darle un toque más regional, lleva el sello de ‘Belgian Hop’ que asegura que al menos el 50% del lúpulo usado procede del país. Lúpulo que da aroma floral y cítrico que se junta con el afrutado de la malta y la levadura (más presente por la segunda fermentación en botella).
El aspecto es rubio casi limpio, casi transparente, solo ligeramente opalina. Y el sabor es maltoso, pero de final seco. Con mucha presencia de frutas y algo de especiado. Oculta bastante bien el alcohol.
Y es que os dijimos que es fuerte porque tiene 8% ABV. Que no está nada mal. Así que si la bebéis en cáliz, mejor acompañarla de marisco o pescado en abundancia, tal y como recomienda la propia marca.
“Mi opinión en un Tweet:” Si te tomas más de dos, te montas un desfile tú solo. Nota: Bien.
Pannepot Grand Reserva Vintage
Hoy os vamos a hablar de la hermana MUY mayor de la cerveza de De Struise, belgas, la Pannepot. Y es que si esa cerveza con especias, a medio camino entre una Quadrupel y una Imperial Stout está rica, la teoría nos dice que si además se envejece durante casi dos años en diferentes barricas (roble, bourbon, calvados, …) pues estará mejor, ¿no?
Pues es algo que es verdad a medias. Ya que hay añadas mejores y otras peores. Por ejemplo aquí vamos a comentar un poco sobre las dos últimas que hemos bebido, la que pone en su etiqueta 2010 y la de 2011 (embotelladas en 2015 y 2016, respectivamente). Y oye, hay en cosas en las que se parecen mucho: ambas son de color marrón oscuro, casi negro, con espuma beis no muy abundante ni persistente.
Pero mientras que a la de 2010 la madera no le ha sentado bien del todo y el olor es avinado, la de 2011 presenta una gran complejidad de matices maltosos y tostados, que hace a la nariz estremecerse de placer. Lo que no oculta ninguna de las dos es el alcohol al coger calor.
En boca también son muy diferentes. La 2011 es intensa, más amarga de lo que esperábamos (y más carbonatada también), pero con mucha malta detrás, y sabores licorosos, a frutas pasas y frutos secos. En cambio, la 2010 es más plana en comparación, y da la sensación de que la madera le ha quitado más de lo que le ha dado.
No son malas cervezas ninguna de las dos, pero tampoco son baratas. Y de estas dos cervezas de 10% ABV, sólo volveríamos a pagar por una de ellas. ¿Adivinas cuál? Lo que sí que tenemos claro es que mataríamos a algún familiar cercano por volver a poder probar la de 2008… ¡Eso sí que era una birra! (Cuando se nos sequen las lágrimas de recordarla, os la contaremos)
“Mi opinión en un Tweet:” Está sí, esta no, esta me gusta, me la tomo yo… Nota: Sobresaliente (con revisión)
Pues es algo que es verdad a medias. Ya que hay añadas mejores y otras peores. Por ejemplo aquí vamos a comentar un poco sobre las dos últimas que hemos bebido, la que pone en su etiqueta 2010 y la de 2011 (embotelladas en 2015 y 2016, respectivamente). Y oye, hay en cosas en las que se parecen mucho: ambas son de color marrón oscuro, casi negro, con espuma beis no muy abundante ni persistente.
Pero mientras que a la de 2010 la madera no le ha sentado bien del todo y el olor es avinado, la de 2011 presenta una gran complejidad de matices maltosos y tostados, que hace a la nariz estremecerse de placer. Lo que no oculta ninguna de las dos es el alcohol al coger calor.
En boca también son muy diferentes. La 2011 es intensa, más amarga de lo que esperábamos (y más carbonatada también), pero con mucha malta detrás, y sabores licorosos, a frutas pasas y frutos secos. En cambio, la 2010 es más plana en comparación, y da la sensación de que la madera le ha quitado más de lo que le ha dado.
No son malas cervezas ninguna de las dos, pero tampoco son baratas. Y de estas dos cervezas de 10% ABV, sólo volveríamos a pagar por una de ellas. ¿Adivinas cuál? Lo que sí que tenemos claro es que mataríamos a algún familiar cercano por volver a poder probar la de 2008… ¡Eso sí que era una birra! (Cuando se nos sequen las lágrimas de recordarla, os la contaremos)
“Mi opinión en un Tweet:” Está sí, esta no, esta me gusta, me la tomo yo… Nota: Sobresaliente (con revisión)
Samichlaus
Nuestra ruta por la cervezas de navidad continúa con este clásico de toda la vida. Un cervezón con letras mayúsculas. Durante años, lo más alcohólico que podías encontrar en el mundo cervecero. ¡Y encima, de baja fermentación! Una “Lager” para romper los esquemas, que se elabora (dicen) sólo el 6 de diciembre, día de San Nicolás (en el que se basa Santa Claus).
Y, después, se almacena durante 10 meses esperando a que madure y repartir las de las navidades que viene. Es una cerveza de color cobrizo oscuro, con poca espuma. El aroma es muy intenso a malta, fruta pasa y alcohol.
En boca es densa, sedosa y cálida. Dulce y con notas de caramelo, especiadas y de licor. Es un poco como un coñac, de beber despacito y a tragos cortos. Y, desde luego, tener respeto por su 14% ABV que no está nada mal).
Por eso, en su copa recomendada sólo cabe media botella. No es una cerveza para saciar la sed, sino para disfrutar lentamente acompañando los postres o la sobremesa de las comilonas navideñas.
“Mi opinión en un Tweet:” Si le dejas esto a Santa en la mesa, te lo encuentras durmiendo en el sofá la mañana de Navidad. Nota: Sobresaliente bajo.
Y, después, se almacena durante 10 meses esperando a que madure y repartir las de las navidades que viene. Es una cerveza de color cobrizo oscuro, con poca espuma. El aroma es muy intenso a malta, fruta pasa y alcohol.
En boca es densa, sedosa y cálida. Dulce y con notas de caramelo, especiadas y de licor. Es un poco como un coñac, de beber despacito y a tragos cortos. Y, desde luego, tener respeto por su 14% ABV que no está nada mal).
Por eso, en su copa recomendada sólo cabe media botella. No es una cerveza para saciar la sed, sino para disfrutar lentamente acompañando los postres o la sobremesa de las comilonas navideñas.
“Mi opinión en un Tweet:” Si le dejas esto a Santa en la mesa, te lo encuentras durmiendo en el sofá la mañana de Navidad. Nota: Sobresaliente bajo.
Duivels Bier Donker
La cervecera Boon es más conocida por sus cervezas de fermentación espontánea como su Faro o su Kriek, que ya hemos comentado en el Jardín. Pero en su fábrica también elaboran esta cerveza con nombre de Diablo, aunque no sea una Strong Golden Ale como suelen ser las “demoniacas”, sino una Strong Dark Ale.
Por tanto es de color marrón oscuro, turbio. Muy oscuro, casi negro. Con una cabeza de espuma color marfil, abundante, densa y esponjosa, de persistencia media y buen presencia en copa (cáliz, por supuesto).
El aroma es agradablemente maltoso, con muchos recuerdos a panadería y tostadas y algo de fruta madura o pasa. El sabor es dulce, con claro predominio de las maltas oscuras, y notas de caramelo y especias en boca.
Una cerveza muy recomendable para todo tipo de públicos, ejemplo agradable de las cervezas tostadas belgas, con suficiente complejidad y un alcohol medio (para la tradición del país), ya que tiene 8% ABV. Recomendamos beber con calma, aun así.
“Mi opinión en un Tweet:” Pensábamos que los diablos eran todos rubios, pero los hay morenos. Nota: Bien.
Por tanto es de color marrón oscuro, turbio. Muy oscuro, casi negro. Con una cabeza de espuma color marfil, abundante, densa y esponjosa, de persistencia media y buen presencia en copa (cáliz, por supuesto).
El aroma es agradablemente maltoso, con muchos recuerdos a panadería y tostadas y algo de fruta madura o pasa. El sabor es dulce, con claro predominio de las maltas oscuras, y notas de caramelo y especias en boca.
Una cerveza muy recomendable para todo tipo de públicos, ejemplo agradable de las cervezas tostadas belgas, con suficiente complejidad y un alcohol medio (para la tradición del país), ya que tiene 8% ABV. Recomendamos beber con calma, aun así.
“Mi opinión en un Tweet:” Pensábamos que los diablos eran todos rubios, pero los hay morenos. Nota: Bien.
Malheur 12
Últimamente no hacíamos más que hablar de IPAs, y por mucho que estén de moda y el calor se haya alargado y todas las excusas que se nos ocurran, al final hay que hablar de todo. Y como hoy parece que ya refresca, nos vamos al extremo contrario, a comentar una Dark Strong Ale de 12% ABV.
Y como Dark Strong Ale (lo strong lo acredita su graduación, está claro) debe ser oscura. Y lo es; marrón, turbia, con una cabeza de espuma compacta, densa y bastante pegajosa.
En nariz es muy maltosa, con cierto toque especiado y una buena carga de frutas pasas dulzonas. En boca es, obviamente, dulce. Pero con un toque metálico que no gusta. Y demasiada carbonatación, pica en boca.
Lo que se nota, desde luego, es el alcohol. No tiene suficiente entidad ni interés para disimular ese pepinazo, con lo cual no acaba de ser una cerveza redonda e integrada (pese a la nota que tenga en las webs, que queréis que os digamos).
“Mi opinión en un Tweet:” Quieres emborracharte con algo que no sepa del todo mal; esta es la tuya. Nota: Suficiente alto.
Y como Dark Strong Ale (lo strong lo acredita su graduación, está claro) debe ser oscura. Y lo es; marrón, turbia, con una cabeza de espuma compacta, densa y bastante pegajosa.
En nariz es muy maltosa, con cierto toque especiado y una buena carga de frutas pasas dulzonas. En boca es, obviamente, dulce. Pero con un toque metálico que no gusta. Y demasiada carbonatación, pica en boca.
Lo que se nota, desde luego, es el alcohol. No tiene suficiente entidad ni interés para disimular ese pepinazo, con lo cual no acaba de ser una cerveza redonda e integrada (pese a la nota que tenga en las webs, que queréis que os digamos).
“Mi opinión en un Tweet:” Quieres emborracharte con algo que no sepa del todo mal; esta es la tuya. Nota: Suficiente alto.
Vleteren Dark Old Strong Ale
Lo primero, aunque se llame Vleteren, esta cerveza no está hecha en ese pueblo en sí. Ni en su vecino más conocido (Westvleteren), ni en el del otro lado (Oostvleteren); sino en el de la diagonal: Woesten-Vleteren. Donde Deca Brouwerij tiene su sede.
La cerveza es, claramente, una Belgian Strong Dark Ale, de color marrón oscuro, rojizo, casi negro. Un poco turbia. Y con una cabeza de espuma normal tirando a fea (no muy abundante y crepitante), que mantiene bien, eso sí.
El aroma es vinoso, afrutado y punzante, con notas metálicas. Podría ser agradable, pero no lo es. No resulta grato de primeras. Según se suaviza, se hace más tolerable, aunque la presencia de alcohol es notoria. En boca mejora mucho, resultando dulce y maltosa, agradable, con sabor a frutas pasas y licor.
Vamos, que es una cerveza belga de 8% ABV aceptable, aunque no redonda. La puedes beber en cáliz sin problemas. Pero si has ido hasta allí, a sólo 5 kilómetros está el monasterio de St. Sixtus con su bar, donde podrás beber una de las mejores Belgian Strong Dark Ale (la que dicen “la mejor”).
“Mi opinión en un Tweet:” Las cervezas belgas son alcohólicas, lo sabemos. Pero deberían estar equilibradas. Nota: Suficiente alto.
La cerveza es, claramente, una Belgian Strong Dark Ale, de color marrón oscuro, rojizo, casi negro. Un poco turbia. Y con una cabeza de espuma normal tirando a fea (no muy abundante y crepitante), que mantiene bien, eso sí.
El aroma es vinoso, afrutado y punzante, con notas metálicas. Podría ser agradable, pero no lo es. No resulta grato de primeras. Según se suaviza, se hace más tolerable, aunque la presencia de alcohol es notoria. En boca mejora mucho, resultando dulce y maltosa, agradable, con sabor a frutas pasas y licor.
Vamos, que es una cerveza belga de 8% ABV aceptable, aunque no redonda. La puedes beber en cáliz sin problemas. Pero si has ido hasta allí, a sólo 5 kilómetros está el monasterio de St. Sixtus con su bar, donde podrás beber una de las mejores Belgian Strong Dark Ale (la que dicen “la mejor”).
“Mi opinión en un Tweet:” Las cervezas belgas son alcohólicas, lo sabemos. Pero deberían estar equilibradas. Nota: Suficiente alto.
Urthel Hop-it
Comentamos por fin la tercera cerveza que nos faltaba de esta marca belga elaborada en los Países Bajos. Tercera cerveza y tercera remodelación de la etiqueta desde que la conocemos. Aunque sigue saliendo el enanito feo, cada vez son más formales.
La cerveza en sí es una Golden Strong Ale o una Belgian IPA, según como lo mires. El color es indiscutiblemente pálido: oro brillante, ligeramente turbia, con mucha espuma persistente y esponjosa.
El aroma es fresco y floral, con mucho lúpulo y algo de levaduras. Y en boca es amarga -aunque equilibrada- y refrescante. Nada de excesos ya que usa lúpulos europeos, que le dan notas frutales y algo ásperas o terrosas, como a melocotón.
Lo que esconde muy bien es el alcohol -tiene 9,5% ABV-, excepto en el esófago, donde ya se hace notar y calienta la tripa. Vamos, que tiene más de Belga que de IPA, pero resulta un conjunto interesante sin ser para tirar cohetes tampoco.
“Mi opinión en un Tweet:” Amargor y alcohol al estilo continental. Nota: Bien.
La cerveza en sí es una Golden Strong Ale o una Belgian IPA, según como lo mires. El color es indiscutiblemente pálido: oro brillante, ligeramente turbia, con mucha espuma persistente y esponjosa.
El aroma es fresco y floral, con mucho lúpulo y algo de levaduras. Y en boca es amarga -aunque equilibrada- y refrescante. Nada de excesos ya que usa lúpulos europeos, que le dan notas frutales y algo ásperas o terrosas, como a melocotón.
Lo que esconde muy bien es el alcohol -tiene 9,5% ABV-, excepto en el esófago, donde ya se hace notar y calienta la tripa. Vamos, que tiene más de Belga que de IPA, pero resulta un conjunto interesante sin ser para tirar cohetes tampoco.
“Mi opinión en un Tweet:” Amargor y alcohol al estilo continental. Nota: Bien.
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jueves, mayo 26, 2016
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brindis en voz alta
De Dolle Oerbier
Se acercan las fiestas, y pese a no tratar hoy una cerveza "de Navidad" per sé, esta Belgian Strong Dark Ale bien podría catalogarse como tal: es especiada, corpulenta, oscura y alcohólica.
De Dolle Brouwers (los cerveceros locos) es una cervecera belga con un catálogo no particularmente extenso, pero sí bien reconocido a nivel mundial. Realmente, la fábrica y primeras actividades están fechadas en el siglo XIX, pero fueron dos hermanos en 1980 los que la adquirieron, al borde del cierre, y la transformaron en lo que es hoy en día.
La cerveza es de color marrón oscuro, con una espuma cremosa y consistente, de un color blanco pardizo (que se torna marrón al echar el poso). Tiene el olor característico del estilo: ésteres afrutados (plátano y pera madura), pimienta, algo de clavo, regaliz y un fondo no tan agradable como a yogur pasado. Por suerte, esta sensación en boca desaparece. La cerveza tiene un cuerpo muy consistente, es dulzona y el final amargo es el justo para compensar. Es agradable de beber aunque su 9% ABV la hace peligrosa. Hace años probamos su versión añejada (Oerbier Reserva), mucho más ácida y avinada. Hemos leído que en el pasado usaban una levadura especial que le daba un fondo ácido, pero que una vez dejaron de recibirla empezaron a usar lactobacilos de forma moderada.
En definitiva, una cerveza ideal para cuando no tenemos sed. Es una cerveza de postre, para tomar con calma, al lado de una lumbre y si hace falta rodeados de lucecitas navideñas, espumillón y calcetines colgados del árbol. ¡Pero que si no, pues también! Aunque en estas fechas nos invade el espíritu navideño, claro.
“Mi opinión en un Tweet:” Un postre que emborracha. ¡Y que está bueno! Nota: Notable.
De Dolle Brouwers (los cerveceros locos) es una cervecera belga con un catálogo no particularmente extenso, pero sí bien reconocido a nivel mundial. Realmente, la fábrica y primeras actividades están fechadas en el siglo XIX, pero fueron dos hermanos en 1980 los que la adquirieron, al borde del cierre, y la transformaron en lo que es hoy en día.
La cerveza es de color marrón oscuro, con una espuma cremosa y consistente, de un color blanco pardizo (que se torna marrón al echar el poso). Tiene el olor característico del estilo: ésteres afrutados (plátano y pera madura), pimienta, algo de clavo, regaliz y un fondo no tan agradable como a yogur pasado. Por suerte, esta sensación en boca desaparece. La cerveza tiene un cuerpo muy consistente, es dulzona y el final amargo es el justo para compensar. Es agradable de beber aunque su 9% ABV la hace peligrosa. Hace años probamos su versión añejada (Oerbier Reserva), mucho más ácida y avinada. Hemos leído que en el pasado usaban una levadura especial que le daba un fondo ácido, pero que una vez dejaron de recibirla empezaron a usar lactobacilos de forma moderada.
En definitiva, una cerveza ideal para cuando no tenemos sed. Es una cerveza de postre, para tomar con calma, al lado de una lumbre y si hace falta rodeados de lucecitas navideñas, espumillón y calcetines colgados del árbol. ¡Pero que si no, pues también! Aunque en estas fechas nos invade el espíritu navideño, claro.
“Mi opinión en un Tweet:” Un postre que emborracha. ¡Y que está bueno! Nota: Notable.
Mezquita
Fabricada en España, esta cerveza es rápidamente localizable por su nombre, aunque desde hace un tiempo, fue adquirida por Cervezas Alhambra (a su vez adquirida por el grupo Mahou-San Miguel, así que de “local cordobesa” ya poco). Se trata de una cerveza lager extra roja “de abadía” con etiqueta negra, que alude a la elegancia de ese gran edificio histórico, ahora catedral, y con cuyo cabildo estuvo en liza por el nombre.
Su color es cobrizo y destaca sobre todo lo demás, principalmente porque no tiene casi nada de espuma, ni siquiera al servirla. Desprende un aroma intenso a cereales tostados, con toques finales acaramelados
El sabor es fuerte y amargo, aunque después de varios tragos te vas acostumbrando y se disfruta el sabor potente, que se completa con la presencia de bastante cuerpo en boca y un final seco. Pero vamos, ni rojeces en boca, ni abadías, ni mezquitas por el medio.
Tiene 7,2% de ABV por lo que no es para tomarse varias si de verdad quieres disfrutarlas. Recomendable para acompañar carnes y para darse un capricho de fin de semana por un precio más que aceptable. Si nos pides que te la resumamos más lo podemos dejar en “la Volldamm del sur”.
“Mi opinión en un Tweet:” Sabor intenso y buen cuerpo para una cerveza que no llega a la calidad que pretende el marketing. Nota: Bien.
Su color es cobrizo y destaca sobre todo lo demás, principalmente porque no tiene casi nada de espuma, ni siquiera al servirla. Desprende un aroma intenso a cereales tostados, con toques finales acaramelados
El sabor es fuerte y amargo, aunque después de varios tragos te vas acostumbrando y se disfruta el sabor potente, que se completa con la presencia de bastante cuerpo en boca y un final seco. Pero vamos, ni rojeces en boca, ni abadías, ni mezquitas por el medio.
Tiene 7,2% de ABV por lo que no es para tomarse varias si de verdad quieres disfrutarlas. Recomendable para acompañar carnes y para darse un capricho de fin de semana por un precio más que aceptable. Si nos pides que te la resumamos más lo podemos dejar en “la Volldamm del sur”.
“Mi opinión en un Tweet:” Sabor intenso y buen cuerpo para una cerveza que no llega a la calidad que pretende el marketing. Nota: Bien.
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