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Piraat Triple Hop

Esta cerveza es una de las muchas que elabora la Brouwerij Van Steenberge, que aparte de hacer la Piraat “normal” tiene otras referencias muy conocidas en el mundo cervecero, sobre todo para los amantes de las cervezas belgas, como la gama de Gulden Draak o las cervezas Baptist.

Piraat Triple Hop
La versión que traemos hoy es una elaborada con más lúpulo (de ahí lo de Hop), pero no nos queda claro si el Triple se refiere a que es una cerveza de estilo Triple (o sea una rubia fuerte y alcohólica), que lleva el triple de lúpulos o que lleva tres diferentes.

Porque por lo que tenemos entendido, lleva cuatro (Hallertau, Cascade, Aurora y Saaz en la versión que nosotros bebimos, que parece que de tirada en tirada cambian). Y a lo mejor esos son tres más de lo normal, a saber. Veamos a ver si se notan o no.

El color es dorado ambarino, algo anaranjado. Tiene abundante espuma de color blanco roto, con una carbonatación visible que hace que la espuma tenga buena persistencia. Pero en el aroma no se distingue el lúpulo mucho, sí que tiene toques, pero predomina el olor a fermentación de las levaduras belgas.

En boca es seca, algo amarga, pero también muy maltosa y especiada, con mucho cuerpo. Y es que tiene unos nada desdeñables 10,5% vol. de alcohol, que hace que igual que su hermana de gama con menos lúpulo, sea una cerveza peligrosa.

“Mi opinión en un Tweet:” Y con dos ya sí que hablas como un pirata. Nota: Bien.

St Feuillien Brune

Hoy os traemos otra cerveza “de abadía” de esta cervecera belga con sede en Le Rœulx (un pueblo valón, del sur de Bélgica, sito en la provincia de Hainaut). En esta ocasión, su “morena” o “tostada”, la que definen como Brune por su color.

St Feuillien Brune
Y obviamente sí es de ese color: marrón rojizo, de aspecto turbio, pero coronada por una espuma beis claro que presenta un tamaño medio, pero una persistencia media-baja. Aunque queda bastante aparente en la copa cáliz (la ideal para este tipo de cervezas).

Este estilo (que sería el equivalente oscuro de las Blonde) suele tender a lo maltoso y apenas tener presencia de lúpulo. Y por supuesto esta cerveza es un buen ejemplo en ese sentido, y en nariz nos destacan las maltas tostadas y las notas de caramelo.

En boca tiene un sabor predominantemente dulce, pero con cierta aspereza final y un poco de regusto metálico. No es la Brune más sabrosa y rica, pero tampoco está mal y se deja beber, sin grandes pretensiones.

Eso sí, ten en cuenta que su graduación está entre lo más alto de la gama y que esta cerveza se sube a 8,5% vol. de alcohol. Así que mejor si cuando la abras tienes el estómago lleno y no estás haciendo ayuno monacal, porque pega fuerte y sin compasión.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Por qué la iglesia de mi pueblo no hace también cerveza? Nota: Suficiente.

Monk's Café Grand Cru

De la prolífica fábrica belga de Brouwerij Van Steenberge (que ya tiene unas cuantas cervezas reseñadas y catadas aquí en El Jardín, siendo la más famosa quizá la Gulden Draak) hoy os traemos una de las menos generalistas. ¿Por qué? Porque es ácida, y eso los paladares no acostumbrados lo identifican con “esta mala”.

Monk's Café Grand Cru
Se auto-identifica como “Flemish Sour Ale”, sin más datos. Pero en su contra-etiqueta cuenta (a ver si nos hemos aclarado, que no se entiende muy bien) que es una mezcla (blend) de cervezas Triple jóvenes y envejecidas hasta tres años en madera, y que justo antes de embotellar se mezcla con una “lager de alta fermentación” [sic] para alcanzar unos accesibles 5,5% vol.

En el color, de Triple no tiene nada. Será que la Lager es oscura, porque es de un granate oscuro, que sin una fuerte iluminación casi parece negro. La espuma de color hueso es compacta y abundante.

En nariz se notas olores frutales (como uva, cereza o grosella) junto con los producidos por el envejecimiento que nos recuerdan a vino y madera. En boca es predominantemente dulce, mucho caramelo, con un punto ácido también que le añade complejidad. Y sigue siendo muy frutal, cuesta creer que no tiene ninguna fruta añadida.

Como Roja de Flandes o como Oud Bruin (los estilos a los que más podría aproximarse) es una gran opción para introducir las cervezas ácidas sin que se nos arrugue la cara o los paladares. Y para pasar un rato buscando matices y sus orígenes.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Este es el café de los monjes? Nota: Notable alto.

Piraat

Con la típica botella chata que te avisa de que probablemente te encuentres ante una cerveza alcohólica belga os traemos la mítica Piraat, que efectivamente es una cerveza alcohólica belga. En este caso una de color ámbar anaranjado y con 10,5% vol. de alcohol.

Piraat
Siempre, eso sí, opacada por otra de la misma casa (Brouwerij Van Steenberge) que es la omnipresente y fabulosa Gulden Draak. ¿Estará esta a la altura? Pues imaginamos que va para gustos, pero nosotros os las describimos y vosotros ya elegís si eso vuestra favorita.

Esta es, como hemos dicho, de color ámbar anaranjado, limpia, sin apenas opacidad incluso con su segunda fermentación en botella. La espuma que genera es blanca y de cantidad media alta, con buena persistencia. Tiene el aspecto que esperas de una Belgian Golden Strong Ale.

El carácter belga ese se nota mucho en aroma, donde las levaduras de la casa dejan su sello habitual, y se nota también la presencia de la malta, clara base de esta cerveza. En boca es dulce, afrutada y especiada, con el alcohol presente pero no dominante.

Así que pese a tener esos diez grados y medio, puede beber con cierta fluidez y eso la hace muy peligrosa. Puede subírsete a la cabeza y acabar pensando que eres un pirata y abordando el galeón de al lado. Implique eso lo que implique.

“Mi opinión en un Tweet:” Arrrr, grumete de meseta, ojo con los piratas belgas. Nota: Bien.

Kerel Kaishaku

Cuando coges una botella y ves que la cerveza tiene 15% de volumen de alcohol, ya impone un poco de respeto. Es el triple que un botellín normal. Así que es probable que sientas curiosidad, la lleves a la nevera… y luego te cueste encontrar el momento de abrirla, que puedas asumir tal pelotazo. Aunque otra opción es compartirla, como hicimos nosotros…

Kerel Kaishaku
La cerveza en sí es como una Triple o una Golden Strong Ale belga, pero con el giro de llevar una levadura de sake japonés que permite alcanzar esas extremas cotas de alcohol. El nombre también es japonés (se nota, ¿no?) y viene de la persona que se encarga de hacer de segundo durante el seppuku (lo que conocemos como hara-kiri) y decapitar al que se suicida ahorrándole la agonía tras haber cumplido su parte.

Al servirla, resulta engañosa. Es una rubia velada de aspecto normal, con espuma escasa pero compacta y pegajosa. Tiene un aroma herbal y fresco que nos recordó al de la Tripel Karmeliet. Y en boca tiene mucha malta, con notas de cereal y fruta, pero con mucha menor presencia del alcohol de lo que te esperas.

Eso hace que sea una cerveza muy peligrosa. No suicida… ¡asesina! Porque da para darle tragos largos y locos, cosa que con 15% vol. no debería ocurrir si quieres vivir un día más. Está tan buena que enseguida nos arrepentimos de haber abierto una para compartir… ¡Es para disfrutarla en solitario!

Así que estos de Verbeeck - Back - De Cock (con sus siglas VBDCK) han hecho un birrote máximo, de los que merece probar una vez en la vida y repetir de vez en cuando. Pero sí, asistidos por un hombre de confianza, no para que remate el trabajo, sino para que te lleve luego a casa al menos.

“Mi opinión en un Tweet:” Muerte por Kaishaku. Nota: Matrícula de Honor.

Bornem Tripel

Las cervezas belgas son un pilar fundamental del mundo cervecero, aunque sus estilos no hayan calado tanto en el imaginario craft. Pero como puerta abierta al público generalista son siempre un acierto y deberían tener representación en todas las neveras al menos (si no lo logran entre los grifos, que sea eso como mínimo).

Bornem Tripel
La cerveza que os traemos hoy pertenece a uno de los estilos de abadía más reconocibles, el de la Tripel, aunque en este caso no viene elaborada en ninguna abadía, sino hecha por la fábrica Van Steenberge (los de Gulden Draak), en asociación con la Abadía Sint-Bernardus de Bornem; de ahí su nombre.

Como buena Triple, es de color rubio. Y en la copa presenta un aspecto limpio y profundo, que completa hasta el borde una abundante espuma blanca, esponjosa y de persistencia media. Lo suyo, como cerveza abadenga que es, es servirla en una copa tipo cáliz.

De ella emanarán aromas leves típicos de las cervezas belgas con segunda fermentación en botella, donde están muy presentes las notas especiadas de la levadura, pero también la malta con recuerdos incluso de pastelería. Y al beber encontraremos una cerveza seca, donde predomina la malta en boca, pero con cierto amargor de lúpulos continentales presente.

Lo que sorprendentemente apenas se nota es el alcohol. Pese a tener 9% vol., está muy integrado y bastante disimulado. Por lo que auguramos una peligrosa borrachera y su subsecuente resaca a todo aquel que se propase y no se detenga en la primera.

“Mi opinión en un Tweet:” Bornem to be wiiiiild. Nota: Bien.

Brasserie 28 Super

Por lo que hemos entendido al ir a escribir la reseña, esta cervecera belga, Brasserie 28, es una cervecería especializada en cerveza de bajo azúcar (el nombre 28 viene de los gramos de malta por litro que se usaban) que también elabora las cervezas italianas Toccalmatto.

Brasserie 28 Super
Y esta que hoy os traemos es su cerveza “Super”, con nada menos que 9,5% vol. de alcohol. Viene definida como una Strong Golden Ale, y no miente en ninguna de las cosas… bueno, aunque más que dorada es ámbar anaranjado, pero se acerca bastante.

La espuma blanca es escasa e irregular, de persistencia baja. Es normal si conserva pocas proteínas y mucho alcohol. Porque solo tiene 53,2 kcal por cada 100ml, y son básicamente por el grado alcohólico. ¿Te lograrán convencer con ello de que es una cerveza sana?

El aroma es carameloso y afrutado, con notas de miel y malta. Y en boca parece dulce, con toques de galleta y más caramelo, pero el final es más seco. Y el alcohol se nota, pero de manera leve. Nos esperábamos mucha más presencia.

En fin, que como siempre que nos excedemos en grados, somos más exigentes con el contenido. Y este, sin estar mal, tampoco nos aporta gran cosa. El bajo dulzor es algo que se agradece en el mundo de las resacas belgas… pero con esta nos tememos que tampoco te libras.

“Mi opinión en un Tweet:” Nuestra kriptonita es el alcohol. Nota: Bien.

Kerel Rye High

Ya os habíamos reseñado alguna cerveza de la cervecera belga Verbeeck - Back - De Cock (más conocida por sus siglas VBDCK) pero aún más por el nombre de su gama de cervezas Kerel (says it all). La otra vez fue su Dark IPA, y hoy os traemos una que se llama Rye High.

Kerel Rye High
Y ya por el nombre suponemos que lleva centeno. Pero no pone con claridad ahí qué estilo es. Aparte de que es “alto”, y sí, viene subidita hasta los 9,5% grados de alcohol. Es en su web donde vemos que la definen como una “Dark brown winter beer with rye malts”.

Y es verdad que el color es un marrón rojizo bastante oscuro. Hasta la espuma está levemente pintada, de un color beis. Aunque es muy escasa, por otro lado es densa y tiene buena persistencia. El aroma es maltoso y alcohólico (por hacernos una idea, evoca a una Quad o una Doppel).

En boca también predominan las maltas, con mucho caramelo y fruta pasa y toques licorosos. El centeno no destaca, pero se nota en el paladar, con ese punto especiado. Y lo que no le falta es cuerpo, resultando en una cerveza fuerte, densa y alcohólica.

Vamos, que sirve como cerveza de invierno perfectamente, pero también es lo suficientemente bebible e interesante como para no limitarlo a algo estacional. Sino para beberla cuando te apetezca un buen pelotazo. ¡Ten una siempre en tu nevera por si acaso!

“Mi opinión en un Tweet:” Directa al hígado y a nuestro corazoncito. Nota: Sobresaliente bajo.

Oxfam We Want Juste Fair Blonde

Sabéis que nos gustan las cervezas con causas en su interior. Y esta cerveza rubia procedente de Bélgica y que comercializa Oxfam Intermón es una de ellas. Por eso os animamos a cogerla para apoyar sus acciones a través de la compra de esta cerveza que cuenta con el sello Fairtrade de Comercio Justo, que certifica sus ingredientes y procedencia.

Oxfam We Want Juste Fair Blonde
Y por si ese motivo no fuese suficiente, Brasserie des Légendes la elabora de manera que es vegana y libre de transgénicos: sin colorantes, sabores, ni conservantes artificiales; con segunda fermentación en botella (natural) y con arroz ecológico de Tailandia (de comercio justo, como hemos dicho, de la cooperativa OASIS).

¿Será también justa en la cata? Pues es una Blonde rubia, por supuesto, aunque apagada, turbia y con sedimento de la refermentación en el envase. La espuma es blanca, de cantidad y persistencias medias. Y desprende aromas en los que predominan las notas que aporta la levadura belga, también salen aromas cítricos.

En el sabor resulta más amarga de lo esperado, con bastante cuerpo (recuerda incluso a las cervezas de trigo belgas algo), pero que al final resulta fresca y entra suave, aunque con algo de picor en la lengua. No es para tirar cohetes, pero bien se bebe.

Cosa que está bien, porque siendo una cerveza de 5% vol. de grado alcohólico, debe poderse beber bien. Y si encima con ello ayudamos a esa cooperativa de “Organic Agriculture Social Enterprise Innovators of Surin”, que apoya el movimiento de protesta de las familias productoras de arroz orgánico y en favor de proteger la biodiversidad.

“Mi opinión en un Tweet:” Queremos más justicia. Y más cerveza. Nota: Bien bajo.

Blanche de Namur Hop’n Spice

De la cervecera belga Brasserie du Bocq tenemos uno de los ejemplos más conocidos de cervezas de trigo belga (que en la zona flamenca se llaman Witbier y en la zona francófona, Bière Blanche). Y que en esta ocasión traemos en una versión “lupulada y especiada”.

Blanche de Namur Hop’n Spice
Porque eso es lo que significa lo de “Hop’n Spice”, y según su web lleva un extra de lúpulo Mosaic y un poco de jengibre, para darle ese toque especial. Pero en principio, bajo la base de su cerveza más conocida, la Blanche de Namur a secas (con la que comparte alcohol, 4,5% vol.).

El color también es el que tiene esa cerveza de trigo (sin maltear el trigo), que es blanquecino, lechoso, turbio. Uno entiende por qué las llaman cervezas blancas con estos ejemplos. La espuma es abundante y todavía más blanca, claro, esponjosa y de buena persistencia.

Huele a lúpulo, es cierto, pero más a lúpulo continental que aun Mosaic moderno. Y las especias se notan (con el jengibre extra y el cilantro habitual). Y este mismo jengibre hace que nos recuerde quizá más a un refresco que a una cerveza.

En el sabor el especiado es más sutil, con clara presencia en el regusto, pero de entrada siendo más parecida a una Witbier normal, aunque un poco más amarga. ¡Tampoco mucho, que esto se nota menos que las especias! Aun así, un experimento aceptable que da lo que promete.

“Mi opinión en un Tweet:” Más de las Spice que de The Sugarhill Gang. Nota: Suficiente alto.

St Feuillien Quadruple

Esta es una cerveza de abadía belga que se elabora en Le Rœulx, cerca de Charleroi (al sur de Bruselas) en la provincia de Hainaut, Bélgica. Dentro de la gama de clasificación las Quadruples son las más fuertes y esta cerveza no iba a ser una excepción y se sube hasta los 11 grados de alcohol.

Saint Feuillien Quadruple
Y aunque el estilo suena a antiguo, clásico y tal… es una de las últimas incorporaciones de la gama, con apenas un lustro de vida en el mercado. Y bueno, pues aquí os la traemos, por supuesto, ya que nosotros llevamos hablando de la marca desde nuestro primer año de publicaciones.

La cerveza en sí es una cerveza oscura, de color marrón turbio, profundo. La espuma es de color hueso, bastante coloreada y abundante, con buena persistencia y que deja en los bordes de la copa un bonito encaje de Bruselas (que es como se llama el dibujo irregular de la espuma).

Es una cerveza muy maltosa y con muchos aromas secundarios de la fermentación, pero destaca sobre todo sus fuertes notas umamis, que nos pueden recordar tanto a la salsa de soja como al tomate. Y ojo, no es algo que desagrade en una cerveza, sin más no es muy habitual.

Así que bueno, no se queda en un pelotazo, pero no hay que desdeñar ese 11% vol., así que si la abres en la cena de nochebuena para acompañar el lechazo, va a ser un acierto seguro. O incluso se te puede quedar corta. Pero ábrela con comida.

“Mi opinión en un Tweet:” Las abadías se venden y modernizan. Nota: Bien alto.

Duvel 6,66

Esta cerveza coge el apelativo de “Duvel” (diablo) y la hace doblemente demoniaca al ponerle el número de la bestia en la graduación. Aunque técnicamente la legislación solo permite un decimal y en la etiqueta pone que tiene 6,6% vol. de alcohol… ¡cosa que les condenará al infierno matemático, ya que se debería redondear a 6,7%!

Duvel 6,66
Se ve que se hizo para el 150 aniversario de la marca, y que tiene (al menos) seis variedades de lúpulo, entre las que se encuentran las típicas de la marca: Saaz y Styrian Golding. Nos esperamos entonces una Belgian Blonde más lupulada. ¿Será lo que hallemos en el vaso?

Al servirla en su copa de tulipa vemos una cerveza de color amarillo anaranjado, velado, con algo de levadura en suspensión por la refermentación en botella. La espuma blanca es abundante y esponjosa, muy generosa. Y el aroma tiene toques especiados y afrutados.

En boca es realmente amarga, con mucha presencia del lúpulo en formato belga, que da amargor y cierta sequedad, con aportes terrosos, especiados y cítricos. Pero la intensidad tampoco es muy fuerte, pese a tener buen cuerpo. Lo que le sobra es carbonatación, eso sí.

Esperemos que beber esto no nos condene al averno… pero si no lo han hecho ya los chistes malos que nos gusta soltar aquí en el blog… quizá de esta también nos libremos. Pero si no , luego nos tomamos una cerveza trapense… ¡y compensamos!

“Mi opinión en un Tweet:” Marca mi núuuuumero… Nota: Bien, bien, bien.

Kerel Dark IPA

Hacía mucho que no traíamos a las reseñas una cerveza de este estilo. Quizá porque ya no está tan de moda como lo estuvo hace una década, pero sabemos que sigue teniendo seguidores que lo añoran (y gente que no lo entiende, también). Pero la verdad es que juntar el color oscuro de las cervezas con cantidades altas de lúpulo es algo llamativo.

Kerel Dark IPA
Luego, claro, viene la nomenclatura. La cervecera belga Verbeeck - Back - De Cock (con sus siglas VBDCK) pero más conocida con el nombre de su gama de cervezas Kerel (says it all) llama a este estilo “Dark IPA”, pero se han popularizado más como Black IPA (quizá es que esta no sea tan negra) o incluso como Cascadian Dark Ale.

Y es que es verdad que no es tan negra. Simplemente es de color rojizo, aunque profundo y apagado. Y la espuma hueso, pese a no ser muy abundante, es pegajosa y compacta, con una persistencia tirando a media.

Sí que tiene olores que nos traen el lúpulo a la nariz, como una IPA muy caramelosa. Y aunque es amarga, también lo es en gran parte por ese toque carameloso, y no solamente por los 54 IBU que tiene. Recuerda a las primeras artesanas que querían juntar en una birra ambos aspectos… ¡pero esta está bien hecha!

Tiene 6% vol. de alcohol, así que no está en la línea de las más potentes, pero se bebe agradablemente y puede ser un buen acompañamiento para los platos de cuchara que el frío nos va a traer a la mesa. ¡Así entras más rápido en calor!

“Mi opinión en un Tweet:” Aunque no sea negra, está bien. Nota: Notable bajo.

Mercadona 1897 IPA Aromática & Amarga

Aunque estamos convencidos al 99% de que de esta cerveza ya hemos hablado cuando reseñamos la Haacht Super 8 IPA (una cerveza belga que produce la misma casa que las Charles Quint o las Tongerlo) que llegó al Mercadona, como luego la lavaron la marca hasta dejarla blanca (¡juas!) pues creemos que merece una segunda reseña con este nombre.

Mercadona 1897 IPA Aromática & Amarga
El alcohol es el mismo que en aquella, 6% vol. Pero el nombre ha pasado a estar incluido dentro de la gama de “especialidades” cerveceras del supermercado, que llevan el año 1897 (que es el año de estreno teatral de Cyrano de Bergerac, peor no creemos que se deba a eso) con los adjetivos de “aromática” y “amarga”.

El color es ámbar, tirando a rojizo con tonos naranjas pero muy limpia, sin nada de turbidez. La espuma es de color hueso pálido, escasa y de persistencia media. Tiene olor herbal, principalmente, pero suave, con leves notas especiadas típicas de las cervezas belgas. No es muy IPA en el sentido americano, pero sí en el de las cervezas lupuladas belgas.

Por eso, aunque es amarga, está compensada con el cuerpo maltoso, resultando en una cerveza densa que se bebe bien. Obviamente no es para hop-heads, pero tiene mucho carácter para el que pase de la Steinburg o sea un bebedor de Lagers… y llegue a esto.

Es una pena que la sección de cervezas de este supermercado se haya ido reduciendo poco a poco hasta quedar en nada, cuando tuvo delicias a buen precio como la Marstons 61 Deep, la Krombacher Kellerbier o la Blanche Super 8.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Cuántos IBUs quiere alguien en su cesta de la compra? Nota: Bien bajo.

Dupont Triomf

La Brasserie Dupont, conocida sobre todo por su Saison, elabora con esta cerveza algo diferente, inicialmente con ocasión del 100 aniversario del Kunstencentrum De Vooruit (un centro de festivales y arte de Gante), pero ahora puesta como cerveza que hacen de manera fija.

Dupont Triomf
Y es diferente porque, aparte de usar ingredientes de la agricultura ecológica, hacen algo poco habitual en las cervezas belgas de hoy en día: usar maltas ahumadas de las de whisky. Así que tenemos una “Ambree” (cerveza algo tostada, ámbar) bien peculiar.

El color de la misma es verdad que tira a lo ambarino, algo turbio. Y la espuma de tono blanco roto que genera su carbonatación media es densa, y de buena persistencia. El aspecto no es malo, y el aroma nos da en nariz lo que esperábamos.

Es decir, notas de humo. Pero agradables, ojo, no cansinas. Sino bien combinadas con la malta que aporta frutos secos y pan tostado. En boca es fuerte, intensa en sabor, con mucha presencia del ahumado. Tiene hasta notas frutales de la levadura. Así que gana en complejidad.

Se sube un poco de alcohol (porque los Belgas parece que les cuesta hacer nada por debajo de los 6% vol.), pero no es problema porque tampoco es una cerveza que pida trago largo, sino degustarla tranquilo, a unos 8-9 ºC (aunque en su web dice 12 ºC, nos parece un poco exagerado) y acompañada (como también nos recomiendan y en esto coincidimos) de unos espagueti boloñesa o una hamburguesa con queso.

“Mi opinión en un Tweet:” Una nueva señal de humo en el horizonte. Nota: Bien.

Trappistes Rochefort Triple Extra

Los monjes de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia de la abadía de Notre-Dame de Saint-Rémy, llevaban años sin sacar una nueva receta al mercado bajo el sello de sus cervezas trapenses: las Trappistes Rochefort. Y hace no mucho rompieron esa racha y nos deleitaron con una nueva cerveza.

Trappistes Rochefort Triple Extra
Incluso antes de probarla teníamos mucha fe en ella, ya que sus tres referencias clásicas son excepcionales. Y esta, su primera “rubia”, no podía ser menos. De estilo Triple (uno de los más fuertes belgas) es sin embargo la segunda más suave de la gama, solamente por encima en alcohol de la 6.

El color es amarillo anaranjado, bastante turbia (más de lo que esperábamos), lo que unido a su espuma de color blanco roto, que no pasa de cantidad y persistencia medias… pues nos hizo preocuparnos, ya que aspecto resultaba un poco mediocre.

Pero el olor leve, con notas afrutadas y maltosas (de plátano y bizcoche, por ejemplo) y los toques que le da el uso de piel de naranja y especias, pues hace que recuperes el interés. Y su sabor súper equilibrado, rico y suave, sin que se le note casi nada el alcohol, te permite disfrutar a muerte de las notas a fruta y crema pastelera.

Con lo cual nuestras primeras suspicacias se ven anuladas por el éxito rotundo en nariz y boca de esta cerveza que tiene 8,1% vol. de alcohol y sin embargo entra sola. ¡Así que nos alegramos de que hayan recuperado esta cerveza que se hacía en 1920 para la actualidad!

“Mi opinión en un Tweet:” Si no la habíais llegado a probar, ¡hacedlo! Nota: Sobresaliente.

Haacht Super 8 IPA

De la casa belga que nos trae cervezas ya conocidas como las Charles Quint o las Tongerlo, tienen también otra gama que llaman “Super 8” de las cuales hemos podido probar en España ya unas cuantas, tanto en botella como en barril. ¡Puede que incluso sin saberlo!

Porque aunque el supermercado Mercadona la tuvo al principio con este nombre, luego la re-etiquetó y bautizó dentro de su gama 1897 de especialidades como “IPA Aromática & Amarga”. Pero vamos, que es la misma cerveza. Y no está nada mal para un lineal de supermercado.

Aunque tampoco es muy IPA tal y como es el término entendido en los últimos años. Para empezar, no es muy “Pale”, sino que va más a un color ámbar profundo, anaranjado, pero muy limpio y coronado por una espuma de color hueso claro.

Y en aromas y sabores, es más una Belgian IPA. Con lúpulo, cierto (sobre todo notas especiadas, cítricas y herbales y regusto a césped), pero también mucho cuerpo y mucha malta, con lo que el amargor que tiene se acompaña de mucho dulzor también. Aun así, está rica.

Con 6% vol. de alcohol, estaría en una gama media de cervezas para el día a día pero lo suficientemente fuertes y sabrosas como para no ser las de beber fácil. Un difícil equilibrio, ya que nosotros, si buscásemos algo más potente, probablemente elegiríamos otra birra, no esta.

“Mi opinión en un Tweet:” Y sin embargo, no está nada mala. Nota: Bien bajo.

Barbãr

El hablar de una cerveza con miel el otro día nos hizo darnos cuenta de otra de esas ausencias entre nuestras reseñas de una cerveza mítica de las de toda la vida. Así que tirando de libreta y de una cata de hace un par de años, le ponemos pronta solución y aquí viene la Barbãr, de la cervecería Lefèbvre.

Barbãr
De esta cervecera, sita en Rebecq (Bélgica), ya os hemos traído muchas cervezas antes por aquí, entre ellas la Hopus, las de la gama Floreffe o la Blanche de Bruxelles. Así que ya sabréis bastante bien que se fundó en 1876, aunque no fue hasta 1996 que sacó esta referencia.

Es una cerveza de color dorado ambarino, limpia, con espuma de color blanco roto, densa y de persistencia media. El aroma es maltoso y meloso, pero sin acabar de identificarse con claridad la miel, sino que destaca más la levadura y el carácter belga de la cerveza.

Por ahí van también los tiros en el sabor: dulce y especiado, con buena carbonatación y cuerpo y un punto de sedosidad, pero la miel sigue sin estar en primera línea, notándose en este caso más claramente el alcohol que el adjunto.

Sin embargo, es una buena cerveza, agradable de beber e interesante. Ideal para los que no les guste el amargor en la birra y no les importe meterse 8% vol. (de voltios) en el gaznate. Quedaría bien con una ensalada con manzana, o acompañando unos patés con mermelada o un queso de cabra.

“Mi opinión en un Tweet:” Esta cerveza es una Barbar-idad. Nota: Bien alto.

Abbaye d’Aulne Ambrée 6

Las cervezas de la Abadía de Aulne (perteneciente a la brasserie Val de Sambre) se elaboran dentro de los muros del monasterio, como hacen las cervezas trapenses. Pero también hacen allí otra cerveza de abadía llamada Hélécine (que llegó a los Mercadona), la Blanche de Charleroi, o la cerveza de frutas Chérie.

Esta cerveza que nos ocupa hoy se llama “Ambrée 6”, lo que nos da dos pistas: es de color ambarina y tiene 6% vol. de alcohol. Lo segundo lo comprobamos en la etiqueta, que lo indica, y confiamos en que sea cierto. Lo primero lo vamos a comprobar, nada más servirla.

Y la verdad es que es más rojiza o cobriza que ambarina, pero aceptamos pulpo. El color es limpio, y la cerveza tiene buen aspecto bajo su abundante y esponjosa cabeza de espuma de color hueso. Según se va yendo, deja el encaje de Bruselas en las paredes del vaso.

En el aroma destacan las maltas caramelizadas y las frutas maduras, con toques especiados. Y el sabor es menos dulce de lo que uno podría esperarse, con un amargor presente, mucho caramelo y algo de frutos secos en boca.

Realmente no es una cerveza mala, pero si bien no tiene nada que desagrade, tampoco nada que aporte mucho o dé contundencia y alegría al trago. Preferimos su Brune o su cerveza de navidad, sin duda alguna. Esta, pues para pasar el rato sin más.

“Mi opinión en un Tweet:” No te va a quitar el “ambrée” de beberte algo rico. Nota: Suficiente alto.

Gulden Draak Smoked

Nos comentaba hace poco un lector que esta era, de toda la variedad de cervezas del Dragón Dorado de Gante, su menos favorita. Y picados por la curiosidad rebuscamos entre nuestras notas y nos abrimos una para darle un tiento y poder opinar.

Gulden Draak Smoked
Porque en general, las cervezas que se elaboran desde la Brouwerij Van Steenberge son todas de nuestro gusto. A ver, alcohólicas y maltosas. Es verdad que cada vez llevamos peor las resacas, pero el gusto adquirido no se pierde, y las cervezas belgas nos pirran mucho. ¿Qué le vamos a hacer?

Esta, como principal diferencia, es que añade a la receta el uso de maltas ahumadas (tradicionales, ya que antes toda la malta se secaba al fuego y por tanto al humo). Y aunque en aspecto no se nota, ya que sigue siendo una cerveza de color marrón rojizo (o rubí oscuro, profundo) con su espuma de color hueso (esponjosa y de cantidad y persistencia medias), en la cata es otra cosa…

Ya en nariz destaca el ahumado, con esas notas que nos recuerdan al beicon, pero también hay algo de hueco para las maltas más clásicas y sus aromas a caramelo. En la boca destaca (aquí si que marca más diferencia) el amargo frente al dulce, y se nota como siempre el alcohol (con sus 10,5% vol.) y como novedad, el humo.

Sí, está claro que esta Gulden Draak es diferente y no tiene por qué gustar al que ame la clásica. Pero es interesante y diferente… aunque un pelín demasiado intensa, al añadir un factor fuerte a una birra ya de por sí potente.

“Mi opinión en un Tweet:” Pero a Ron Swanson le encantaría, si no fuese porque viene de Europa. Nota: Bien.