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Bornem Tripel

Las cervezas belgas son un pilar fundamental del mundo cervecero, aunque sus estilos no hayan calado tanto en el imaginario craft. Pero como puerta abierta al público generalista son siempre un acierto y deberían tener representación en todas las neveras al menos (si no lo logran entre los grifos, que sea eso como mínimo).

Bornem Tripel
La cerveza que os traemos hoy pertenece a uno de los estilos de abadía más reconocibles, el de la Tripel, aunque en este caso no viene elaborada en ninguna abadía, sino hecha por la fábrica Van Steenberge (los de Gulden Draak), en asociación con la Abadía Sint-Bernardus de Bornem; de ahí su nombre.

Como buena Triple, es de color rubio. Y en la copa presenta un aspecto limpio y profundo, que completa hasta el borde una abundante espuma blanca, esponjosa y de persistencia media. Lo suyo, como cerveza abadenga que es, es servirla en una copa tipo cáliz.

De ella emanarán aromas leves típicos de las cervezas belgas con segunda fermentación en botella, donde están muy presentes las notas especiadas de la levadura, pero también la malta con recuerdos incluso de pastelería. Y al beber encontraremos una cerveza seca, donde predomina la malta en boca, pero con cierto amargor de lúpulos continentales presente.

Lo que sorprendentemente apenas se nota es el alcohol. Pese a tener 9% vol., está muy integrado y bastante disimulado. Por lo que auguramos una peligrosa borrachera y su subsecuente resaca a todo aquel que se propase y no se detenga en la primera.

“Mi opinión en un Tweet:” Bornem to be wiiiiild. Nota: Bien.

St Feuillien Quadruple

Esta es una cerveza de abadía belga que se elabora en Le Rœulx, cerca de Charleroi (al sur de Bruselas) en la provincia de Hainaut, Bélgica. Dentro de la gama de clasificación las Quadruples son las más fuertes y esta cerveza no iba a ser una excepción y se sube hasta los 11 grados de alcohol.

Saint Feuillien Quadruple
Y aunque el estilo suena a antiguo, clásico y tal… es una de las últimas incorporaciones de la gama, con apenas un lustro de vida en el mercado. Y bueno, pues aquí os la traemos, por supuesto, ya que nosotros llevamos hablando de la marca desde nuestro primer año de publicaciones.

La cerveza en sí es una cerveza oscura, de color marrón turbio, profundo. La espuma es de color hueso, bastante coloreada y abundante, con buena persistencia y que deja en los bordes de la copa un bonito encaje de Bruselas (que es como se llama el dibujo irregular de la espuma).

Es una cerveza muy maltosa y con muchos aromas secundarios de la fermentación, pero destaca sobre todo sus fuertes notas umamis, que nos pueden recordar tanto a la salsa de soja como al tomate. Y ojo, no es algo que desagrade en una cerveza, sin más no es muy habitual.

Así que bueno, no se queda en un pelotazo, pero no hay que desdeñar ese 11% vol., así que si la abres en la cena de nochebuena para acompañar el lechazo, va a ser un acierto seguro. O incluso se te puede quedar corta. Pero ábrela con comida.

“Mi opinión en un Tweet:” Las abadías se venden y modernizan. Nota: Bien alto.

Abbaye d’Aulne Ambrée 6

Las cervezas de la Abadía de Aulne (perteneciente a la brasserie Val de Sambre) se elaboran dentro de los muros del monasterio, como hacen las cervezas trapenses. Pero también hacen allí otra cerveza de abadía llamada Hélécine (que llegó a los Mercadona), la Blanche de Charleroi, o la cerveza de frutas Chérie.

Esta cerveza que nos ocupa hoy se llama “Ambrée 6”, lo que nos da dos pistas: es de color ambarina y tiene 6% vol. de alcohol. Lo segundo lo comprobamos en la etiqueta, que lo indica, y confiamos en que sea cierto. Lo primero lo vamos a comprobar, nada más servirla.

Y la verdad es que es más rojiza o cobriza que ambarina, pero aceptamos pulpo. El color es limpio, y la cerveza tiene buen aspecto bajo su abundante y esponjosa cabeza de espuma de color hueso. Según se va yendo, deja el encaje de Bruselas en las paredes del vaso.

En el aroma destacan las maltas caramelizadas y las frutas maduras, con toques especiados. Y el sabor es menos dulce de lo que uno podría esperarse, con un amargor presente, mucho caramelo y algo de frutos secos en boca.

Realmente no es una cerveza mala, pero si bien no tiene nada que desagrade, tampoco nada que aporte mucho o dé contundencia y alegría al trago. Preferimos su Brune o su cerveza de navidad, sin duda alguna. Esta, pues para pasar el rato sin más.

“Mi opinión en un Tweet:” No te va a quitar el “ambrée” de beberte algo rico. Nota: Suficiente alto.

St. Bernardus Pater 6

Hace tiempo os hablábamos de los números que algunas cervezas belgas de abadía tenían, y que no eran para indicar su alcohol, sino dar pistas sobre su densidad inicial. Pues esta de St. Bernardus (una fábrica situada entre Watou y Poperinge, en Bélgica) es un buen ejemplo.

St. Bernardus Pater 6
El 6 indica que es de las más ligeras, igual que el otro apelativo, “Pater”, el tercer escalafón de los monasterios (y por tanto más suave que sus hermanas mayores, la Prior 8 y la Abt 12, que ya teníamos comentadas). Pero ojo, que para ellos será suave, pero tiene 6,7% vol. de alcohol, que no es peccata minuta.

La cerveza vendría a ser una Dubbel, ya que es una cerveza oscura, de color marrón algo turbio, y que en cáliz (que es el tipo de vaso recomendado para las cervezas tipo abadía, aunque esta no tenga nada que ver con ninguna iglesia y el tipo del dibujo no sea un monje sino un juez) se corona con una espuma beis claro, que rápidamente va disminuyendo hasta quedar en una fina capa.

Es, por supuesto, una cerveza predominantemente maltosa, con aromas también especiados y frutales, típicos de las levaduras belgas. En boca por tanto es dulce, algo caramelosa, pero con muchos matices que la hacen interesante y para nada cansina ni difícil de beber.

Es una cerveza fácil tanto para iniciarse en estos estilos como para repetir si ya estás de vuelta de todo. Eso sí, hay que beberla a unos 8 ºC para poder apreciar más los aromas y sabores. Demasiado fría tus papilas gustativas se adormecen, y los aromas no se elevan y disipan como corresponde.

“Mi opinión en un Tweet:” Quien parte… se queda con la mejor Pater. Nota: Notable alto.

Bornem Red

Hoy vamos a traer cervezas de estilos de esos que ya podemos considerar como clásicos, como puedan ser las “tostadas de abadía”. En este caso, más que tostada la definen como roja, red, pero para el común de los mortales sirve, siendo un poco más clara eso sí que una Dubbel o una Bruin. O que alguna Dubbel o algunas Bruin.

Bornem Red
Se elabora en Van Steenberge (conocida sobre todo por otras marcas como Gulden Draak, Augustijn o Piraat), con el nombre de la abadía de monjes cistercienses de Bornem. Así que tiene buenas credenciales (¡e incluso bulas!).

El color es rojizo, bueno… aunque más algo como anaranjado o ambarino profundo, pero limpia en la copa. Con abundante espuma de color blanco roto, bastante compacta y de buena duración.

En aroma destacan las maltas caramelo y el toque especiado, dado probablemente por la levadura belga. En boca es dulce, y sigue teniendo las mismas notas, aunque tiene un deje metálico bastante fuerte que se impone por momentos.

No es que esté mala por ello, está rica. No para tirar cohetes… se quedaría en un rica sin más. Pero teniendo en cuenta que está en la gama baja de alcohol (parece mentira decir eso de una cerveza de 7% vol., pero es que los belgas son así) pues no es mala opción para simplemente tomar algo.

“Mi opinión en un Tweet:” Born to be red. Nota: Bien.

Abbaye D’Aulne Brune

Las cervezas de abadía son uno de esos valores estables en los que refugiarse cuando todo lo demás cambia, tanto por la consistencia que tienen entre elaboraciones, como por la tradición de los estilos que elaboran.

Abbaye D’Aulne Brune
Esta marca belga (que también elabora la Chérie y la Blanche de Charleroi) hace una serie de cervezas de estilos monásticos con el nombre de una abadía cisterciense sita entre Thuin y Gozée, en la región de Valonia, provincia de Henao, Bélgica.

La Brune es su cerveza tostada (morena, en oposición a rubia) de 6% vol. Y de ese color es, como una melena castaña levemente cobriza. La espuma es de color beis, y muy abundante, aunque la persistencia se queda en media.

Los aromas son los típicos frutales, maltosos y caramelosos de las cervezas Brune, y en sabor es también maltosa, con mucho caramelo y algo de regaliz según coge temperatura, que le dan cierto contrapunto amargo.

Aunque la verdad es que, la última vez que la hemos bebido, nos ha gustado menos que el recuerdo que teníamos de ella. Han pasado muchos años, es cierto, y quizá haya cambiado. Pero sigue mereciendo una oportunidad para opinar.

“Mi opinión en un Tweet:” No confundir la Abadía de Aulne con el Bosque de Haule. Nota: Bien alto.

Leffe Tripel

La Triple de la marca belga de cerveza “de abadía” más conocida del mundo no es una de las que se ven más habitualmente. Pero al ser uno de los estilos monásticos por antonomasia, su cata y reseña en El Jardín es de obligado cumplimiento.

Leffe Tripel
Como una Tripel que es, su color es pálido, con matices amarillo anaranjado. Acompañado por supuesto de una abundante y esponjosa cabeza de espuma blanca, con buena persistencia y de buena presencia.

El aroma que desprende es agradable, frutal (con notas de fruta que van desde el plátano a la uva, pasando por el melocotón). El sabor en cambio, dulce y levemente levaduroso, es más ligero en matices… pero intenso y alcohólico.

Los 8,5% ABV que tiene se notan bien, dando como resultado una bebida tendente a lo dulce y a la resaca. Una verdadera cerveza calienta tripas, ideal para cuando en días como estos baja la temperatura al caer la noche. Pero no abuses y te tomes tres...

“Mi opinión en un Tweet:” Tres Leffe Triple tragan tanto que terminas trompa en un trigal. Nota: Bien alto.

Averbode Abdij

Las cervezas de abadía son un clásico belga. Y en este caso nos viene de la mano de una fábrica igualmente clásica: Brouwerij Huyghe, los de la Delirium Tremens. Elaborada con el permiso (o para) la abadía de Averbode, en el brabante flamenco y fundada en 1134. 

Lleva en sus ingredientes avena y espelta. Lo cual, además de situarla entre las Golden Strong Ale (o muy cerca de las Triples) la categoriza como multi-cereal. Pero mantiene su color rubio transparente, coronada por la espuma blanca de cantidad media-alta, pero persistencia baja. 

 A la hora de beberla es ligera, tanto en aroma como en sabor. Sobre una base de cereal y grano, notas afrutadas y a melocotón. Dicen en su web que lleva dry-hopping, pero aparte de unas leves notas herbales no se nota nada. Comienza dulce y acaba más seca. 

 Tiene 7,5% ABV, así que podríamos pensar que han querido hacer como una Triple Karmeliet, por el multi-cereal, pero con un grado menos. Sí es así la idea, no ha quedado mal, pero le han descafeinado todo a la par. 

“Mi opinión en un Tweet:” Aver broders, hoygan quería preguntar por esta birra. Grasias de antebraso. Nota: Bien alto.

Leffe Ambrée

Una cosa que nos da un poco de pena es saber que allá fuera, en los países con más tradición cervecera, las marcas clásicas, como Leffe, están ampliando continuamente su línea de productos, y son pocos los que nos llegan a España. Como esta cerveza un poco más oscura (pero sin llegar a roja o marrón) de la marca perteneciente a AB InBev.

Leffe Ambrée
La Leffe Ambrée es, por supuesto, ámbar. Un color ambarino rojizo, brillante y bonito, coronado por una espuma de color hueso, también bonita, aunque no demasiado abundante ni persistente.

Aroma maltoso y especiado, a caramelo (y a que lleva cáscara de naranja y cilantro, como las Witbier, aunque esta no lleve trigo) y con notas metálicas. En la boca es dulce y cremosa, pero suave, rica y refrescante al principio. Al final, ya resulta empalagosa.

Sus notas frutales y bajo amargor pueden hacer que esta cerveza de 6,6% ABV sea un buen acompañamiento para patés o postres. Y, obviamente, hay que beberla en una copa tipo cáliz y fresca pero no muy fría.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que no está mal, pero sería un infierno que todas fueran así. Nota: Suficiente alto.

Tynt Meadow Trappist Ale

Las cervezas trapenses… ¡Cuando creíamos saber ya todo sobre ellas va el mundo y cambia! Y aparecen cosas como esta nueva English Trappist Ale, elaborada por la comunidad monástica de Mount St Bernard Abbey, en Leicestershire.

Tynt Meadow Trappist Ale
De color rojizo, turbio, es oscura, llegando casi al negro. La espuma que la corona es beis amarillenta, densa, pegajosa y con buena persistencia. Eso sí, de cantidad no muy abundante. Pero no tiene mala presencia.

El aroma es leve, a pan y levadura, pero también a toffee y maltas. En boca sin embargo es muy intensa. Mucho tostado, mucho caramelo, bastante amargor. Mejora bastante el aroma y sabe más de lo que huele. Lo que no se nota es su 7,4% ABV.

Pero sí que se nota que es una Ale inglesa pero de fuerte influencia europea. Aunque en ese sentido es rara… nos recuerda más a la tradición germana que a las birras de abadía belgas. ¿La habéis probado vosotros?

“Mi opinión en un Tweet:” Lo mejor de cada casa… y Dios en la de todos. Nota: Sobresaliente bajo.

Kapittel Tripel Abt

De nombre completo “Het Kapittel Watou Tripel Abt 10º”, desde el cervecero pueblecito de Watou (donde pudimos hace años visitar la fábrica de St. Bernardus) nos llega otra cerveza de abadía de inspiración monacal.

Het Kapittel Watou Tripel Abt 10º
Tanto es así que el “Abt” (Abad) nos indica que es de las buenas, de las reservadas para las jerarquías superiores. En este caso, es una Tripel, o sea, una cerveza rubia y alcohólica (de 10% ABV como mencionaba su nombre completo). ¡Y cumple muy bien todo lo que de ella se espera!

Rubia profunda y levemente turbia, con espuma blanca esponjosa. Su aroma es especiado y maltoso. En boca es fuerte y alcohólica, pero rica, con matices tanto dulces como amargos y un final seco que deja con ganas de más caramelo, especias y frutas.

Es curioso lo sabrosas y ricas que están las triples. Nos preguntamos por qué no se beben más (aunque probablemente la respuesta está en su grado alcohólico, que con un par vas ya perjudicado y tendrás un resacón al día siguiente). Pero si la maridas adecuadamente, tal vez te libres.

“Mi opinión en un Tweet:” Por estas cosas me haría abad, pongo a dios por testigo. Nota: Notable alto.

St Feuillien Triple

Los estilos de cerveza belga son difícilmente imitables, parece ser; pocas marcas son capaces de hacerlos mejor que las propias fábricas belgas. Por eso hay que beber las de allí, si quieres pillar el concepto de las cervezas de abadía.

Como esta Triple de St Feuillien, que es una cerveza amarillo profundo, color tierra, con una cabeza de espuma blanca que deja encaje de Bruselas en la copa, pero de formación y aspecto irregular.

El aroma es fuerte, “dulce”, intenso con notas a especias, uva o licores. El sabor es maltoso y dulce, pero de final seco y rápido, dejando sólo un regusto alcohólico y especiado. Y eso que “solo” tiene 8,5% ABV, que para una triple no es mucho.

Y ese sería el resumen: es una cerveza de abadía estilo Triple, sí; pero para una triple, no nos parece mucho. Es correcta y bastante fiel al estilo, pero no nos despierta ningún apetito voraz que nos haga querer repetirla.

“Mi opinión en un Tweet:” Mejor pájaro en mano… que triple volando. Nota: Bien bajo.

Maredsous Blond 6

Hacía meses que no reseñábamos por aquí una cerveza de abadía. Y eso es imperdonable, porque son estilos que forman uno de los pilares básicos sobre los que se sustenta el mundo cervecero actual, y una gran puerta de entrada a los bebedores primerizos (que tienen la suerte de tener mucha más oferta que cuando empezamos nosotros).

Cerveza de abadía Maredsous Blond 6
Esta, la belga Maredsous Blond 6, pertenece al grupo Duvel Moortgat, lo cual es una buena señal ya que suelen cuidar sus productos. De color ámbar claro, algo turbia por el sedimento del fondo, presenta una cabeza no muy abundante de espuma esponjosa.

Huele bastante maltosa y acaramelada, con notas especiadas de la fermentación. El sabor es dulce, con ese toque afrutado belga que las hace tan interesantes y a la vez fáciles de beber. Muy dentro de lo que se espera en una Blonde de abadía.

Otro punto a favor del estilo es que, frente a sus hermanas mayores como puedan ser las Tripel o las Strong Golden Ale, esta sólo tiene 6% ABV (en la gama baja de lo belga), con lo cual las resacas no son tan peligrosas. Aún así, bebed con moderación.

“Mi opinión en un Tweet:” Las abadías siempre dan la campanada. Nota: Notable bajo

Super Bock Abadía

Las grandes marcas están siempre en la búsqueda de rellenar sus porfolios con productos que ocupen todos los nichos apetecibles del mercado. Por eso ahora hacen (y harán más) cervezas “artesanas”, y sacan tantos productos “raros”, como cervezas isotónicas, con frutas, “strongs”, o, como es el caso “de abadía”… (sin tener nada que ver con ninguna abadía o la iglesia, como la que lleva nombre de monasterio…).

Super Bock Abadía, cerveza de Portugal.
Esta es de la portuguesa Super Bock, y es una birra de color avellana, marrón rojizo limpio y brillante. Lo estropea la espuma, que es beis claro, pero de burbuja gorda y crepitante, fea y de baja persistencia en la copa. Vamos, que no invita demasiado a beber.

El aroma es a malta, caramelo y azúcar. Ni complejo ni equilibrado. Y en boca, el sabor es dulce. Simplón. Nada que ver con la complejidad de las cervezas de abadía belgas. No es desagradable, pero tampoco tiene nada de interesante.

Además, tiene demasiado alcohol (6,4% ABV) para algo tan poco agraciado ni agradecido. Por lo que se transforma en algo peleón y emborrachador. Desde luego, nada que desde El Jardín podamos recomendar a nuestros lectores. Solamente recomendar evitarla, claro, ni por curiosidad.

“Mi opinión en un Tweet:” El hábito no hace al monje, está claro. Nota: Insuficiente bajo.

Grimbergen Blanche

De la marca del Fénix, que es una de las cervezas de abadía belgas más conocidas, hoy vamos a comentar aquí en El Jardín su cerveza blanca de trigo, de estilo Wit (o Blanche). De manera regular a España sólo llegan tres variedades y esta era una de esas que nos faltaba de comentar.

Su color no es blanco, pero casi: amarilla clara de tonos anaranjados, pálida. La espuma es blanca, de burbuja fina. No muy abundante ni persistente, ya que desaparece rápidamente.

El aroma es muy leve, maltoso y levaduroso. Con esteres frutales y fenoles especiados. En boca es más amarga de lo que te esperas, sobre todo por la presencia de cilantro y la piel de naranja tan típicas de este estilo de cervezas de trigo. Aun así, es dulce y de cuerpo medio, con baja carbonatación.

La puedes beber en cáliz o en vaso tipo “tiesto”, lo que prefieras. Pero no la tomes demasiado fría, ya que no es una cerveza “refresco” y tiene sus buenos 6% ABV, por lo que no conviene beberla rápida ni aunque ahora empiece a hacer calor.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza de trigo belga fácil de encontrar, de beber y de olvidar. Nota: Suficiente.

Saint Landelin Brune

Como bien sabréis nos encanta que haya buena cerveza en los supermercados, al alcance del público. De todo el público, ya sea especializado (que somos poquitos) o generalista (que son muchos más). ¡Precisamente por eso nos gusta! Porque así llega la buena cerveza a más personas.

Pero la palabra clave es “Buena”. Así que no vale cualquier cosa. ¿Imagináis por dónde van los tiros? Y es que esta cerveza francesa, aunque tenga aspecto y nombre de cerveza de abadía, no pasaría el juicio de ningún dios.

De color marrón rojizo, turbio y espuma blanco roto, no muy abundante, huele a malta tostada, dulzona y empalagosa. ¡Pero es que huele mejor que sabe! Es como una copia falsa de los chinos de una cerveza de abadía belga típica. Caramelo, metal y malta, pero sin redondez.

Así que no hace falta que os bebáis esta cerveza de 6,4% ABV. Ni ninguna que tenga una etiqueta similar. La verdad es que hay cosas mejores en los supermercados… y si no, bien vale el paseo hasta uno más grande con mejor oferta.

“Mi opinión en un Tweet:” No por ser “de abadía” se es santo ni bueno. Nota: Insuficiente.

Corsendonk Summum Roodbruin 8

Tan rápido como podemos (que si la excusa es beber, no nos cuesta demasiado esforzarnos) os traemos la reseña de la cerveza que vosotros mismos elegisteis en la pasada votación. En esta ocasión, una cerveza belga tostada de abadía (aunque sin abadía ni fábrica propias, jejeje, que ahora está elaborada en Du Bocq).

La cerveza en sí es como cabe esperar de color oscuro, pero para nada negra. Es rojiza, sin turbiedad y brillante a la luz. Claro que si no hay mucha luz, pues parda, casi negra, como los gatos. La espuma es de color hueso, rocosa e irregular, con una persistencia media-baja.

El aroma es maltoso, a pan tostado, pero también con recuerdo de frutas, caramelo y especias. En boca es principalmente dulce (bastante dulce) y sabrosa, con cuerpo pero sin demasiada presencia del alcohol. Un buen ejemplo de cerveza belga tostada de abadía para todos los públicos.

Y a buen precio, ya que se ve que es una cerveza que se elabora de manera exclusiva para una cadena de supermercados europea (ya sabes, la de la calidad no es cara, cosa que esta birra cumple). Nosotros en un principio pensamos que era la “Bruin” de toda la vida reetiquetada, pero no, porque esta tiene 8,1% ABV, un poco más que la Pater clásica.

“Mi opinión en un Tweet:” Llevar las abadías al supermercado es mejor que meter mercaderes en el templo. Nota: Notable bajo.

Affligem Tripel

Ya sabéis que desde que bebemos las cervezas, libreta en mano, y tomamos las notas de cata hasta que la reseña aparece por aquí suele pasar un tiempo. Por eso a veces nos preguntamos… ¿Cómo puede ser que aún no hayamos comentado tal cerveza, si es una de las clásicas? Pues un poco nos ha pasado eso con esta.

Y es que Affligem es una de las cervezas de abadía belgas más distribuidas y conocidas, y su cerveza de estilo Triple (o Tripel) es la más potente de su gama. En el cáliz tiene color ámbar anaranjado, ligeramente opalina por su segunda fermentación en botella, y coronada por una espuma blanca y esponjosa.

El aroma que tiene es afrutado y especiado (debido principalmente a las maltas ya la levadura), con notas de caramelo. En boca comienza con las mismas características, pero además destaca su carácter anaranjado y su final amargo y seco.

Quizá lo que más habría que destacar es su buen equilibrio, que además oculta sus nada despreciables 9,5% ABV. Ojo que esto lo hace una cerveza peligrosa que se disfrutará más maridando con un plato de pasta carbonara, por ejemplo, y bebiéndola a una temperatura no muy fría (entre 7 y 9ºC).

“Mi opinión en un Tweet:” Como no aparenta el alcohol… ¡Ten el triple de cuidado! Nota: Notable.

Tongerlo Prior Triple

De la casa Tongerlo (cervezas de abadía belgas producidas en la Brasserie Haacht), esta es su cerveza más potente (y por eso lleva el nombre de un jerarquía alta entre los monjes). Es de estilo Tripel, el más alcohólico (esta tiene 9% ABV) de las cervezas rubias monacales.

Por ello es de color dorado con toques ambarinos: limpio y brillante. La cabeza de espuma blanca, jabonosa y chispeante, es poco persistente aún pese a la fuerte carbonatación que tiene la cerveza.

El aroma es frutal, con notas a plátano y especias. También se deja distinguir la malta y la levadura. Pero no tiene mucha presencia el lúpulo Saaz. El sabor es igual: maltoso, dulce, afrutado; pero con un poco de caramelo y sensación de alcohol, mientras que en nariz la disimulaba.

Aunque su aspecto no era malo (y menos si se sirve en su cáliz, y hasta puedes dejar el final con más levadura debida a la segunda fermentación en botella en un pequeño vaso de chupito), su sabor es mucho mejor que la primera impresión.

“Mi opinión en un Tweet:” El triple de borracho, como empieces con esta y te tomes tres. Nota: Bien alto.

Affligem Blonde

Vamos a empezar la entrada despotricando contra la cerveza, directamente… ¿300 ml? En qué coño estaba pensando el que fabricaba las botellas. 33 cl es lo normal; cuando son de 355 ml te da una alegría; pero… ¡300 ml! ¡Sentimos que nos han robado el último sorbo sin haber empezado siquiera!

Y, una vez desahogada nuestra frustración sobre los tamaños, vamos a ver la cerveza. Es de color dorado brillante, con reflejos ambarinos. La espuma es blanca y fea: jabonosa y pegajosa, pero al menos es persistente.

En nariz destacan las notas maltosas y especiadas. Un poco como una cerveza de trigo, pero sin esa riqueza afrutada, sustituyéndola por más azúcar o caramelo. En boca es dulce, con el punto especiado picante y un leve regusto afrutado (y quemado).

Bueno, que esta cerveza de abadía belga tiene 6,8% ABV, lo cual no está mal (nosotros somos más de beber más, si la cerveza lo pide). Y aunque de esta tal vez no nos beberíamos una pinta entera, sí que nos acabaríamos los 33cl… ¡Así que nos deben un trago!

“Mi opinión en un Tweet:” Una de las abadías más conocidas. Pero no te aflijas por un trago menos. Nota: Bien bajo.