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Praga Premium Pils

Sí, esta cerveza se llama Praga. Como la capital de la República Checa. Y está hecha en República Checa, pero no en Praga. La marca es relativamente reciente (desde 2004) y con sede en České Budějovice, pero hemos visto que se ha elaborado tanto en Pivovar Samson como en Pivovar Litovel.

Praga Premium Pils
La cosa es que prometen un auténtico sabor checo para la exportación. Cosa que está bien, pero compite con otras muy grandes cerveceras. ¿Podrá competir a la altura de una Urquell o una Budvar checa? Veamos…

De aspecto es clara y dorada, con una espuma blanca ,cremosa, de cantidad media-baja pero buena persistencia. Tiene un aroma fresco y floral, con notas de cereal y lúpulo herbal, que no está mal.

En boca encontramos las mismas notas de hierba, paja y una maltosidad dulce que predomina al principio del trago, pero que le sigue amargor suave y persistente que le da a la cerveza un final seco y limpio.

Es correcta. Muy correcta. Pero no destacable. Hay cervezas checas con mucho más interés y más llamativas para los sentidos. Eso sí, con solo 4,7% vol. de alcohol y en medio litro, es el acompañamiento ideal para un montado de oreja a la plancha. Prometido.

“Mi opinión en un Tweet:” No viajes a Praga buscando esta birra. Nota: Suficiente alto.

Primátor Premium Lager

Desde la República Checa llega esta cerveza que, como siempre que vemos en una etiqueta lo de “Premium”, nos hace levantar escépticamente una ceja. ¿Quizá porque lo suelen llevar como adjetivo las de los estilos más “ramplones” de cada gama? ¿Serán sinónimos?

Primátor Premium Lager
Si en lugar de eso pone que es una 12° Ležák quizá ayudase más. Pero claro, así lo llevan llamando en checo desde el siglo XIX, cuando se fundó esta fábrica (Náchodský Primátor fue como se conoció gracias a la cerveza de 12° pero negra que sacaron en 1935, aunque realmente se llama Pivovar Náchod).

La rubia del doce (que ojo, no es alcohol, sino densidad inicial del mosto) es de color dorado limpio, bonita y profunda. Con una cabeza de espuma blanca de cantidad media, aunque de persistencia media-baja. Aun así, está muy bien de aspecto.

Tanto en aroma como en sabor predominan los toques a cereal y grano, con algo de presencia del lúpulo más en boca, donde tiende levemente al amargor pese a ser bastante equilibrada. Pero lejos de ser una cerveza “Premium” peleona, esta es pacífica y placentera.

Porque no tiene mucho alcohol, ya que en porcentaje sobre volumen no pasa de los 5% ABV, así que tampoco nos va a alterar mucho en ese sentido. Para beber y disfrutar sin más, desde una terraza o en el sofá de casa; dependiendo de cómo haga.

“Mi opinión en un Tweet:” De bucólicos recuerdos. Nota: Bien.

Primator 21 Imperial

La cerveza que votasteis ver prontamente reseñada en el blog en la última encuesta fue esta Imperial Pilsner. Una lager, de baja fermentación, pero que sube a los 9% ABV y con 21º Plato de densidad. Algo no muy bebestible.

Primator 21 Imperial
“¿Qué necesidad hay de hacer rubias tan fuertes?” Y va y nos lanza esa pregunta retórica el que en la adolescencia trasegaba Tennent's Super como si no hubiera un mañana. Pero es verdad que el formato de medio litro ya si que puede ser excesivo.

En lo que a su aspecto se refiere es una cerveza ambarina profundo, pero claro, limpio, y cornada por una cabeza de espuma escasa. En aroma predominan las maltas y el alcohol.

En boca también es dulce y alcohólica, recordando en ambos sentidos a una Doppelbock rubia alemana (que existir, existen). Pero con un contrapunto amargo. Lo que no quita su carácter peleón.

Aun así, con la sed adecuada uno puede beberse el medio litro sin demasiados agobios. Lo único es que el resultado (en términos de alcohol en sangre) no es del todo positivo. ¡Pero se puede tener la capacidad!

“Mi opinión en un Tweet:” Más peligrosa que el imperio galáctico. Nota: Bien bajo.

Bernard Bohemian Lager Světlý ležák 12

De la República Checa, país de nacimiento de muchas de las cervezas de baja fermentación más famosas, traemos hoy una Světlý ležák (que significa “Lager clara”) 12. Y ese número no es el alcohol, tranquilos, sino que allí se “nombra” a sus cervezas según la densidad inicial en grados Balling o Plato. De alcohol tiene unos moderados 4,9% ABV.

Bernard Bohemian Lager Světlý ležák 12
La marca Bernard data de 1991, cuando adquirieron la privatización de la cervecera de Humpolec; a partir de ahí creció haciendo cerveza hasta crear una fábrica más grande y su propia maltería con la ayuda de la participación del grupo Duvel Moortgat.

Esta cerveza en concreto es una Bohemian Lager sin pasteurizar, de color rubio y espuma blanca, de cantidad media-baja. El aroma es a grano y lúpulo herbal y floral (lleva Saaz, como buena Pilsner checa), dejando la impresión de una grata cerveza “normal”.

El sabor es más amargo de lo esperado, pero también con una buena contrapartida dulce, aunque acompañado de un leve deje metálico antes del final seco y limpio. Sus 37 IBUs son suficientes para dotar a la cerveza de gran equilibrio.

Como única pega podríamos achacar a esta cerveza que no alcanza en botella la calidad que tiene en barril, siendo aquí superada por otras checas que llegan a más lugares. Pero si la podéis probar de caña, hacedlo, que la disfrutaréis más.

“Mi opinión en un Tweet:” La birra favorita de los The Dandy Warhols. Nota: Bien bajo.

Bernard Amber Lager

Las cervezas checas que más nos suelen llegar a España es porque tienen detrás (o han sido adquiridas por) una gran multinacional. Pero en este caso no es de las grandes-grandes, ya que pertenece al grupo de Duvel Moortgat. Y ese grupo siempre ha cuidado a la selección de marcas de su catálogo.

Bernard Amber Lager
Y aquí nos trae su Amber Lager (dicho en “internacional”) o su Jantarový Ležák 12° (dicho en “checo”). Una cerveza que como su nombre indica es oscura, pero sin llegar a negro. Cobrizo. Hasta la espuma tiene ligero color, como si hubiese tomado un poco el sol.

En el aroma destacan sin demasiada fuerza las maltas, sobre todo las que le dan ese toque de caramelo al olor y al color. También lo notas (y más) en el sabor cuando bebes. Dulce y rica de entrada, con más tostado y amargor en el medio del trago. Bastante satisfactoria en su conjunto.

Además, resulta muy bebible, pese a no carecer de intensidad. Y con un alcohol moderado, de 5% ABV, está en el punto adecuado para poder beber sin acabar perjudicado. Tal vez no a llegar al consumo per cápita checo, pero sí a poner algo de nuestra parte.

“Mi opinión en un Tweet:” Es como el segundo desayuno hobbit, pero de República Checa. Nota: Notable.

Krušovice Imperial

Esta cerveza de la República Checa, pese a pertenecer al grupo Heineken, se define como una “Echt Böhmisch Pils”, una Bohemian Pilsner real. Real no tanto de verdadera, sino de que la marca pertenecía en el siglo XVI a Rodolfo II de Habsburgo, Archiduque de Austria, rey de Hungría y de Bohemia y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Ahí es nada.

Krušovice Imperial
Pero vamos, de eso y de Imperial, ya poco. Con sólo 5% ABV y 12º, es una cerveza rubia de color dorado, bonito y brillante, limpio, pero que no parece que bebiéndola vayas a poder ganar ni una sola batalla en Transilvania. Y menos gracias a su espuma blanca escasa y poco persistente.

En el aroma destaca el olor a grano y cereal. Pero luego en boca es amarga, con sabor intenso y áspero. No, es verdad que no está para entrar en combate con sólo 29 IBUs tampoco. Pero al menos da el pego y sabe a algo, pese a su cuerpo ligero.

Aun así, si te la abres para acompañar unas tostas de paté con mermelada, o de queso camembert, pues resultará todo un acierto. Medio litro que, como todo lo checo, entra muy bien y no sobran los formatos grandes (seguro que 44 cl se quedarían cortos por un trago o dos).

“Mi opinión en un Tweet:” Si hay que posicionarse con un Imperio, preferimos el Galáctico. Nota: Suficiente alto.

Budějovický Budvar B:FREE

Si tus circunstancias o tus apetencias en algún momento no pasan por beber alcohol, no significa que tengas que renunciar a la cerveza. A nosotros nos pasa a menudo; por eso bebemos tantas cervezas sin alcohol (y os las comentamos para que elijáis con información).

Budějovický Budvar B:FREE, Budweiser checa sin alcohol.
La que hoy nos ocupa es la versión “free” de la Budweiser checa. Desde la República Checa nos viene esta cerveza elaborada, igual que su hermana (de la que hablamos en este VS), con maltas de Moravia y lúpulo Saaz.

Pero en la sin alcohol, el parecido acaba con el color rubio claro, de carbonatación media y espuma no muy abundante y persistencia media/baja. El aroma tan agradable que tiene la otra lo imita, pero en esta se trunca en “quemado” enseguida.

Y el sabor es más maltoso y menos equilibrado. ¡Una pena, porque pintaba bien al principio! Pero aunque no se parezca del todo a la original, sigue siendo algo digno para el mundo de la cerveza sin alcohol.

“Mi opinión en un Tweet:” De la República Checa vienen cosas mejores, pero con alcohol. Nota: Suficiente Alto.

Queen Bohemian Lager

¿Es esta una cerveza real? ¿O es solo fantasía? ¿Es artesana pero pasteurizada? Abre los ojos, mira al vaso y ve… su color oro viejo, brillante… aunque un poco turbia (de cualquier manera, eso es algo que no nos importa realmente).

Su cabeza, espuma blanca abundante, esponjosa y compacta, con buena persistencia y pegajosa. Pero llega su tiempo, y hay que oler, ya que el viento nos trae los aromas a malta (y galleta), enfrentando una rica realidad.

En boca viene fácil el sabor dulce, con un poco de hierba y algo de metal (opera metal!). Es algo que no debes dejar ir, y esta cerveza de 4,7% merece la pena (para mí, para mí, para miiiiiií!!)

Y si ahora estás haciendo el ritmo del solo con la cabeza adelante y atrás, es que eres de los nuestros, y sabes que esta cerveza checa te gustará, al combinar el estilo Bohemian Pilsner con una canción y un grupo que nos encanta. ¿Crees que lo puedes parar?

“Mi opinión en un Tweet:” Belzebu has a beer put aside for me. Nota: Bien alto.

Decálogo para ir a beber a Praga

Entre todas las ciudades del mundo, Praga es posiblemente la mejor para beber cerveza. Además de gozar de gran tradición y calidad, el precio roza lo ridículo y existen grandes bares a decenas. Para no perderse, ofrecemos este escueto pero conciso decálogo. No tocamos solamente cerveza sino otras cosas accesorias como la comida. Como hemos dicho no es un decálogo extenso, y se pueden aportar muchas cosas. Pero creemos que puede ser útil. Antes de empezar con el decálogo propiamente, una recomendación preliminar:

0. ¡Id a lo checo! Porque IPAs, APAs, cervezas belgas, cervezas extremas, sours y demás ya las podréis probar por aquí. Pero las lagers frescas, algunas de ellas sin filtrar, que podemos encontrar ahí no hay manera de probarlas fuera del país. ¡Aprovechad! Seguramente no echaréis de menos a las otras, creednos.

Bien, tras esto, vamos al tajo con el decálogo:

1. La bebiblidad como bandera. Todos -o casi todos- hemos oído el concepto "bebible". Hay cervezas que entran mejor que otras, y en general ningunas mejor que las checas. Preparaos a tener ganas de beber mucho.

2. Uno de los "factores cogorza" más bajos. En EJDL llamamos "factor cogorza" a la relación entre la borrachera y la cantidad bebida. Las lager checas suelen oscilar entre el 3 y el 5 por ciento de alcohol en volumen. Podréis beber mucha cerveza sin acabar arrojando efluvios gástricos en una esquina mientras vuestro amigo de confianza os aguanta la frente.

3. Decid no a la sopa de ajo. La sopa de ajo es un plato tradicional. Así pues, está en muchas cartas. En la mayoría de sitios echan ajo crudo a espuertas, que os va a destrozar las papilas gustativas. Al pegar un trago no solamente no notaréis el sabor de la cerveza sino que os va a picar la boca y la garganta cosa mala.

4. Grados Plato. En muchas de las cervezas que venden ahí no se indica el contenido alcohólico sino que se indica la densidad inicial. Podéis aproximar (esto es muy poco científico) el contenido alcohólico multiplicando los grados plato por 4 y luego dividiendo por 10. Redondead hacia abajo y el alcohol seguramente se acercará. Así pues, una cerveza de 10º tendrá seguramente entre 3,5 y 4 por ciento de alcohol en volumen.

Klášter Klášterní-Bock

Ojo, que conocemos todavía mucha gente que cuando empieza en esto de la cerveza de importación a veces se confunde. Porque sea “rara” y venga en este formato de medio litro, NO tiene por qué ser una cerveza de trigo. Puede ser una Bock (de cebada, y baja fermentación). Ya os avisamos con la Korbinian y os insistimos ahora con esta cerveza checa.

Porque la cerveza no se parece en nada a una de trigo: es de color marrón rojizo, limpio y brillante, sin nada de turbiedad. La espuma es beis muy claro, compacta, pegajosa y abundante.

El aroma es leve y maltoso, con matices tostados y frutas pasas. El sabor es dulce, maltoso, densa y pegajosa en boca, con mucho cuerpo. Tiene toques picantes, notas de frutos secos y un final levemente amargo.

Resulta una cerveza que, ocultando bastante bien que tiene 7,5% ABV, resulta compleja y completa. No tan “peleona” como otras Doppelbock similares, resulta bastante adecuada para acompañar platos de carnes guisadas o para beber con picoteo variado.

“Mi opinión en un Tweet:” Los monasterios checos no están nada mal, parece. Nota: Bien.

Kozel Dark

Esta cerveza checa, Velkopopovický (de la casa Pivovar Velké Popovice), se suele encontrar en una cadena de supermercados de esos que no tienen apenas estanterías, sino que ponen sus productos como en palés. Vamos, el Lidl, sin tanto rodeo.

Kozel Dark, una cerveza checa tipo lager oscura.
La Kozel Dark es de estilo lager oscura, clasificada en algunos sitios como Munich y en otros como Dunkel. Lo que está claro es que es de baja fermentación y de color marrón oscuro, rojizo, con una cabeza bonita de espuma pegajosa, muy correcta.

El aroma es ligero, a caramelo y maltas tostadas. Y el sabor también peca de ligero, maltoso y sin mucho cuerpo; fácil de beber, pero sin nada que la haga especial.

En conclusión, es una cerveza de sólo 3,8% ABV que puedes recomendar a cualquiera porque no tiene lo suficiente de nada como para que pueda disgustarte algo. Ni gustarte especialmente, claro.

“Mi opinión en un Tweet:” Porque he tomado nota de ella, si no, ya la habría olvidado por completo. Nota: Suficiente.

1795 Original Czech Lager

Esta, aunque su nombre ahora no lo indique, sería otra Budweiser que podría entrar en la competición que ya hicimos, ya que tanto su antiguo nombre (1795 B.B. Budweiser Bier) como la fábrica (Budějovický Měštanský Pivovar), lucen con orgullo el estandarte de la ciudad de Bohemia donde se fabrica: České Budějovice.

Y, claro es una Pilsner checa muy clásica, con su color de rubia al cien por cien, oro claro y brillante, su espuma blanca y de medio tamaño y su burbuja fina y moderada. Algo que, servido en su vaso de cristal (que no de barro), hace entender la popularización de este estilo.

El aroma inicialmente es a lúpulo (también clásico y obviamente checo: Saaz), pero enseguida torna a maltoso. Una mezcla entre prado y maltería que invita a beber. Y en boca es ligera, equilibrada y agradablemente amarga.

En fin, una cerveza muy agradable y fácil de beber, que sirve tanto para refrescar el gaznate sin más pretensiones, como para disfrutar paladeándola. Y que tiene 4,7% ABV, con lo que puedes beber un par sin problemas.

“Mi opinión en un Tweet:” Da gusto la tradición checa. Hacen cervezas que no cansan. Nota: Bien.

Primator Stout

Desde la República Checa nos llega una Stout hecha con todo el carácter inglés por la cervecería Náchod. Y, en tierra de lagers han sabido llevar el lúpulo de Kent y levaduras clásicas para hacer un buen producto.

Y ha salido una Stout bien negra. Pero negra, negra. La espuma es beis, y aunque puedas hacerla abundante, rápidamente se reduce, quedando escasa. Claro, que este es su único punto flojo.

Porque en nariz es intensa y deliciosa, con aroma a maltas dulces, tostadas y caramelizadas y a chocolate. Y en boca es rica y compleja, con sabor a caramelo de café, sobre todo, pero con final amargo, y un cuerpo medio (apenas se nota que lleva algo de avena) y poco carbonatada.

Vamos, que es una rica cerveza Stout, aunque quizá un poco más maltosa y dulce de las habituales, y que tiene 4,7% ABV. Ideal para combinar con marisco o postres. Y muy recomendable, aunque el medio litro puede hacerse largo.

“Mi opinión en un Tweet:” Nos gusta la Stout hecha en la República Checa. Nota: Sobresaliente.

Budějovický Budvar Vs. Budweiser

Hoy retomamos la sección Vs. en un duelo desigual. Dos cervezas que comparten nombre (bueno, hasta que la ley se lo impidió) y parentesco lejano, enfrentadas a muerte. En la esquina izquierda, con calzón verde y los alias de Budejovicky, Budweiser Budvar o Czechvar, la checa Budějovický Budvar. Y en la esquina derecha, con calzón marrón, la Budweiser estadounidense. Ambas con un alcohol por volumen del 5% ABV y en formato de botella de 33 cl.

El color es similar, rubias, aunque la checa es más ambarina y la americana más clarita. En la espuma, gana la europea, ya que, pese a no tener demasiada espuma, ya es más que la yankee, que se podría clasificar como nula.

El olor es uno de los asaltos principales, ya que la Budějovický golpea con fuerza y un aroma muy agradable a lúpulo, floral y fragante (sobre todo si está aún cerca de su fecha de envasado), mientras que su contrincante desprende un olor desagradable, a plástico y aceite quemado. Los focos del ring están demasiado fuertes en su lado, parece.

Y en boca… vuelve a dominar la checa, con el punto justo de amargor para que sea refrescante y la malta que lo equilibra. En cambio, la norteamericana es dulce y empalagosa, nada sabrosa. Así que, contando a los puntos, la ganadora es la che

Perdón, el árbitro ha detenido el encuentro porque se ve que la cerveza Budweiser se había inscrito como “cerveza americana” y resulta que está fabricada en Barcelona, por Damm, bajo licencia de Anheuser-Busch, así que queda eliminada.

Lo cual nos deja como ganadora absoluta a la pilsner checa Budějovický Budvar, que recomendamos como una de nuestras favoritas, sin duda alguna, en lo que a cervezas checas fácilmente encontrables se refiere.

Ferdinand Výcepní Pivo Svêtlé 10

Una de las cervezas checas más suaves que he encontrado por aquí (como indica su baja densidad original) es esta. Un claro ejemplo de cómo son las pilsner lagers del país que las vio nacer.

Su color es rubia un poco ambarina, muy agradable, con abundante espuma blanca, bien pegajosa y que deja un bonito encaje de Bruselas en las paredes del vaso.

El olor es fragante y dulce. En boca es predominantemente maltosa, pero con un correcto contrapunto amargo. El día que me la tomé estaba deseando beber algo rico y fácil, una buena pilsner de medio litro, y no me decepcionó.

Tiene sólo un 4% ABV (se considera la “light” de la marca), así que se puede beber en grandes cantidades y permite disfrutar largo tiempo de su compañía y de la de los amigos. Un placer para acompañar con salados y degustar fresquita.

“Mi opinión en un Tweet:” Sencilla y agradable. Ideal para beber, sin más pretensiones. Nota: Bien.

Staropramen

Desde Praga, en la República Checa, nos llega otra cerveza Pilsener. Esta es la Staropramen. Literalmente significa “manantial viejo” y se lleva haciendo igual desde 1869.

Esta cerveza no es aún mi favorita entre las pilsener más conocidas, esa la estoy reservando para más adelante. Los más listos seguro que ya la adivináis. Pistas: tiene más olor y menos amargor.

Bueno, centrémonos en la de hoy. Es una cerveza muy rubia, dorada casi cristalina, de espuma blanca y esponjosa, muy bonita. El olor es poco intenso, al menos no tanto como sus competidoras, pero el sabor es, con diferencia, mucho más amargo.

Es una cerveza apta para días calurosos, adecuada para tomar acompañada de comidas saladas, anchoas o frutos secos. Se sirve en vaso largo, bien fría y así se disfruta de su 5 % ABV.

Pilsner Urquell

Esta es una cerveza lager (de baja fermentación), elaborada en Pilsen, Bohemia, siendo la marca más representativa quizá del estilo Pilsener. De procedencia checa, se distingue por el uso del lúpulo Saaz y de agua de poca dureza. Otro día os hablaré de las distintas clases de lúpulo (antes tenemos que pasar de nivel 1, pues es de lo complicado) pero este es uno de los más conocidos.

El color de la cerveza en el vaso tipo flauta (que al ser estrecho permite admirarlo mejor) es ambarino dorado, claro, y su espuma, blanca y suave aunque desaparece rápidamente. El olor es floral y permite distinguir claramente la presencia de lúpulo.

Éste se nota también en el sabor, donde se junta el caracter maltoso suave con un ligero toque cítrico y el amargor del lúpulo que se mantiene en el paladar.

Estas características, junto con su baja graduación alcohólica (4,5% ABV), hacen que sea una cerveza fácil de beber y refrescante, ideal para consumir bien fría en verano, acompañada de aperitivos salados o sardinas a la brasa.