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Cardeña Tripel

Retomamos la publicación de reseñas cerveceras con la Cardeña Tripel: una de esas que en su momento nos dieron para mucho debate… pero que no llegó a plasmarse del todo por aquí porque al final el proyecto parecía que iba a darse por cerrado (y no nos gusta, como ya sabéis, reseñar cervezas que no van a volver a catarse). Pero sin embargo, aquí siguen en el mercado, y por tanto está bien traerla a colación.

Cardeña Tripel cerveza Belgian Triple española
Para el que no sepa de qué va: hubo un intento por parte de los monjes del monasterio cisterciense de San Pedro de Cardeña (Burgos) de fabricar ellos mismos una auténtica cerveza trapense española. Al final decidieron no montar las instalaciones, pero siguieron haciendo cerveza como “nómadas” (ahora con Maltman). Pese a eso, la comunidad trapense les permite aun así llevar el apelativo, aunque no el sello de autenticidad ATP.

Dicho todo esto, vamos a lo que realmente importa, más que lo de si es legal o ético su estirpe. Sino a cómo es y a qué sabe esta cerveza estilo Tripel, que fue su primera referencia. Pero para ello vamos a probar a cambiar el formato que usábamos antes un poco, con el fin de facilitar ir a lo importante si quieres saltarte los párrafos de introducción (y mejorar el SEO, va, lo reconocemos...). Así que venga: ¿Cómo es esta cerveza?


Cata de la Cardeña Tripel

Fase Visual

De color ámbar anaranjado, profundo y bastante limpio, tiene una cabeza de espuma de cantidad y persistencia medias, con una burbuja muy compacta.

Fase Olfativa

En nariz es muy agradable, la malta y la fermentación dan aromas de pastelería, y también afrutado y a cabello de ángel. No es muy intenso, pero nos gusta.

Fase Gustativa

En boca, eso sí, es más floja. Dulce primero, amargo después, carbonatación viva… pero sin más, sin muchos matices, bastante plana comparada con las cervezas Triples belgas que tanto hemos bebido. Al menos el alcohol no se hace notar.

Servicio y Maridaje

Lo mejor para servir esta cerveza es ponerla no muy fría (unos 8 a 10 ºC) en una copa tipo cáliz, pero también puede servir una de vino. Y sería un buen acompañamiento para unas croquetas de gambas o un bacalao gratinado, sobre todo si estamos en cuaresma.


Ficha técnica

  • Estilo: Belgian Tripel
  • Origen: España
  • Alcohol: 7,0% vol.

Mi opinión en un Tweet:

Si el proyecto es externo, prefiero emprendimientos laicos. Para comulgar ya tenemos las abadías clásicas. Nota: Suficiente.

Piraat Triple Hop

Esta cerveza es una de las muchas que elabora la Brouwerij Van Steenberge, que aparte de hacer la Piraat “normal” tiene otras referencias muy conocidas en el mundo cervecero, sobre todo para los amantes de las cervezas belgas, como la gama de Gulden Draak o las cervezas Baptist.

Piraat Triple Hop
La versión que traemos hoy es una elaborada con más lúpulo (de ahí lo de Hop), pero no nos queda claro si el Triple se refiere a que es una cerveza de estilo Triple (o sea una rubia fuerte y alcohólica), que lleva el triple de lúpulos o que lleva tres diferentes.

Porque por lo que tenemos entendido, lleva cuatro (Hallertau, Cascade, Aurora y Saaz en la versión que nosotros bebimos, que parece que de tirada en tirada cambian). Y a lo mejor esos son tres más de lo normal, a saber. Veamos a ver si se notan o no.

El color es dorado ambarino, algo anaranjado. Tiene abundante espuma de color blanco roto, con una carbonatación visible que hace que la espuma tenga buena persistencia. Pero en el aroma no se distingue el lúpulo mucho, sí que tiene toques, pero predomina el olor a fermentación de las levaduras belgas.

En boca es seca, algo amarga, pero también muy maltosa y especiada, con mucho cuerpo. Y es que tiene unos nada desdeñables 10,5% vol. de alcohol, que hace que igual que su hermana de gama con menos lúpulo, sea una cerveza peligrosa.

“Mi opinión en un Tweet:” Y con dos ya sí que hablas como un pirata. Nota: Bien.

Bornem Tripel

Las cervezas belgas son un pilar fundamental del mundo cervecero, aunque sus estilos no hayan calado tanto en el imaginario craft. Pero como puerta abierta al público generalista son siempre un acierto y deberían tener representación en todas las neveras al menos (si no lo logran entre los grifos, que sea eso como mínimo).

Bornem Tripel
La cerveza que os traemos hoy pertenece a uno de los estilos de abadía más reconocibles, el de la Tripel, aunque en este caso no viene elaborada en ninguna abadía, sino hecha por la fábrica Van Steenberge (los de Gulden Draak), en asociación con la Abadía Sint-Bernardus de Bornem; de ahí su nombre.

Como buena Triple, es de color rubio. Y en la copa presenta un aspecto limpio y profundo, que completa hasta el borde una abundante espuma blanca, esponjosa y de persistencia media. Lo suyo, como cerveza abadenga que es, es servirla en una copa tipo cáliz.

De ella emanarán aromas leves típicos de las cervezas belgas con segunda fermentación en botella, donde están muy presentes las notas especiadas de la levadura, pero también la malta con recuerdos incluso de pastelería. Y al beber encontraremos una cerveza seca, donde predomina la malta en boca, pero con cierto amargor de lúpulos continentales presente.

Lo que sorprendentemente apenas se nota es el alcohol. Pese a tener 9% vol., está muy integrado y bastante disimulado. Por lo que auguramos una peligrosa borrachera y su subsecuente resaca a todo aquel que se propase y no se detenga en la primera.

“Mi opinión en un Tweet:” Bornem to be wiiiiild. Nota: Bien.

Tre Fontane Tripel

Esta es la segunda cerveza que os traemos de las que se hacen en la abadía de Tre Fontane, de Roma, a manos de los monjes trapenses que la habitan. Recordad que si queréis saber qué son las cervezas trapenses tenemos un vídeo que lo explica. Y que a estos monjes les gusta usar ingredientes de su entorno en sus cervezas.

Tre Fontane Tripel
Si en la Scala Coeli usaban en la receta ralladura de naranja amarga de los árboles de su claustro, en esta utilizan el eucalipto que crecen en sus terrenos para darle un toque especial a una cerveza cuya base es el estilo belga Tripel, de abadía.

Aunque para este estilo (que suele ser rubio) esta tiene un tono ámbar apagado, oscuro y turbio, que no es demasiado atractivo. La espuma es también escasa y de persistencia baja, de color blanco y burbuja fina.

En el aroma destacan las notas especiadas que da la levadura y el bizcocho que viene de las maltas. Y en el sabor tiene un perfil amargo carameloso y balsámico con la presencia del eucalipto, y se nota también el punto especiado.

No es una cerveza especialmente fácil ni de trago sencillo, que tiene 8,5% vol. de alcohol. Por lo que los amantes de las cervezas trapenses la querrán probar seguro, pero luego te tiene que gustar si quieres repetir. Y a nosotros se nos queda un poco ahí ahí. ¡Esperábamos que la iglesia romana hiciese mejor las cosas!

“Mi opinión en un Tweet:” Caramelo con eucalipto para el resfriado, eso es bueno en estas fechas. Nota: Suficiente.

De Molen Heen & Weer

Llevaba tiempo sin acompañarnos por aquí una de las cervezas de la Brouwerij de Molen, la cervecería del molino de viento holandesa. Y aprovechando que no hace mucho volvimos a ver esta por España, pues traemos la reseña a la web, para que podáis valorar si probarla.

De Molen Heen & Weer
Esta Heen & Weer (que significa “Atrás y Adelante”) es una cerveza estilo Triple belga, así que va en la línea de las cervezas de abadía, alcohólica y potente. De Molen es lo que hace bien, aunque siempre han sido más conocidos por sus cervezas oscuras. A ver esta.

El color es ámbar anaranjado, algo turbio, y la completa una espuma no muy allá, porque es tirando a escasa y poco duradera. Desprende a nuestra nariz aromas maltosos y caramelosos, con notas especiadas, de intensidad media-baja.

Y en boca el sabor tiene más potencia, siendo predominantemente dulce y con buena presencia del alcohol, teniendo un punto licoroso, pero que se equilibra muy bien con el cuerpo de la malta. Así que deja el trago satisfecho.

Esa rotundidad es buena, ya que evita el peligro que suponen sus 9% vol. de alcohol. Y es que no hay nada más peligroso que una cerveza fuerte que lo disimule bien. Esta no es el caso, aquí te avisa bien en cada trago de que no es una rubia para matar la sed.

“Mi opinión en un Tweet:” Si la bebes rápido, vas de adelante a atrás. Nota: Notable bajo.

Trappistes Rochefort Triple Extra

Los monjes de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia de la abadía de Notre-Dame de Saint-Rémy, llevaban años sin sacar una nueva receta al mercado bajo el sello de sus cervezas trapenses: las Trappistes Rochefort. Y hace no mucho rompieron esa racha y nos deleitaron con una nueva cerveza.

Trappistes Rochefort Triple Extra
Incluso antes de probarla teníamos mucha fe en ella, ya que sus tres referencias clásicas son excepcionales. Y esta, su primera “rubia”, no podía ser menos. De estilo Triple (uno de los más fuertes belgas) es sin embargo la segunda más suave de la gama, solamente por encima en alcohol de la 6.

El color es amarillo anaranjado, bastante turbia (más de lo que esperábamos), lo que unido a su espuma de color blanco roto, que no pasa de cantidad y persistencia medias… pues nos hizo preocuparnos, ya que aspecto resultaba un poco mediocre.

Pero el olor leve, con notas afrutadas y maltosas (de plátano y bizcoche, por ejemplo) y los toques que le da el uso de piel de naranja y especias, pues hace que recuperes el interés. Y su sabor súper equilibrado, rico y suave, sin que se le note casi nada el alcohol, te permite disfrutar a muerte de las notas a fruta y crema pastelera.

Con lo cual nuestras primeras suspicacias se ven anuladas por el éxito rotundo en nariz y boca de esta cerveza que tiene 8,1% vol. de alcohol y sin embargo entra sola. ¡Así que nos alegramos de que hayan recuperado esta cerveza que se hacía en 1920 para la actualidad!

“Mi opinión en un Tweet:” Si no la habíais llegado a probar, ¡hacedlo! Nota: Sobresaliente.

De Ranke Guldenberg

A los amantes de las cervezas tipo Triple (ya sabes, ese estilo belga de abadía, rubio y alcohólico) esta Guldenberg de la Brouwerij De Ranke les suele parecer una referencia a tener en cuenta. Así que si no la has probado, toma buena nota de nuestra reseña y búscala.

De Ranke Guldenberg
Recibe su nombre de la antigua abadía Guldenberg en Wevelgem (pueblo natal de uno de los cerveceros). Pero ahí acaba su relación con la iglesia. Y con 8,5% vol. de alcohol, como te sobrepases tú tampoco vas a acabar muy católico.

En el aspecto es una buena triple: rubia anaranjada, levemente velada, con espuma blanca no demasiado abundante pero tampoco escasa, de persistencia media. Pero luego difiere de lo que sería una de estas cervezas según “el libro”, ya que tiene un perfil muy intenso.

Ya en nariz se notan los toques que le da el dry-hopping con Hallertau Mittelfrüh, de notas especiadas y con un punto cítrico. Y en boca el amargor equilibra muy bien el cuerpo alcohólico y maltoso, que da notas de caramelo y fruta.

En una copa tipo tulipa se concentrarán mejor los aromas que en un cáliz, pero ambas opciones son adecuadas para disfrutar de esta cerveza a una temperatura moderada (unos 8º centígrados) y más si la acompañas de una tabla de quesos o patés.

“Mi opinión en un Tweet:” De Ranke va al top del Ranking. Nota: Sobresaliente.

Triple Secret des Moines Brune

La cerveza que nos ocupa hoy es una cerveza de estilo de abadía, aunque un tanto ecléctico (luego explicaremos por qué), y que está elaborada en Francia por la Brasserie Goudale (también conocidos como Les Brasseurs de Gayant).

Triple Secret des Moines Brune
De color oscuro, negro casi opaco, la corona una espuma beis claro densa, de cantidad y persistencia media. El aspecto es llamativamente oscuro, para algo que pone “triple” y “brune”.

En el aroma destacan las maltas tostadas, con notas de caramelo, café, fruta madura y pan tostado. El sabor es bastante amargo también para lo esperado en una cerveza de estilo belga. Pero sí que tiene esos toques metálicos maltosos habituales.

Porque si te esperas una Brune (la típica cerveza “tostada”) esta da bastante más intensidad de lo que esperabas, probablemente. Su fuerza y su final más seco nos recuerda a algo parecido a una Triple pero oscurecida.

En cualquier caso, en los límites entre lo medio moderado y lo alcohólico con sus 8% vol., sin ser una gran cerveza ni muy ajustada a estilo, esta cerveza de la Abbaye de Crespin se bebe bien sin más sobresaltos.

“Mi opinión en un Tweet:” El secreto de estos monjes es oscuro. Nota: Suficiente alto.

Kasteel Tripel

Vale que no son cervezas que frecuentemos tanto como cuando éramos jóvenes y nos gustaban los efectos del alcohol. Y vale también que nuestra favorita fuese la Donker y por eso aquella fuese la primera en ser reseñada hace ya casi una década. Pero eso no es excusa para haber hablado de casi todas las de la gama “Kasteel” en este tiempo y habernos dejado la rubia.

Kasteel Tripel
Bueno, técnicamente, la Tripel. Pero como en aquella época sólo había (o conocíamos) dos, pues eran la Donker y la rubia. Y aunque ahora haya más cervezas de Vanhonsebrouck, eso no ha cambiado: sigue siendo de color rubio limpio y bonito.

La espuma blanca llena una buena parte del cáliz, siendo compacta y de persistencia media. No impide que afloren aromas frutales, de fermentación, y maltosos. También aparece algo de lúpulo con notas especiadas. Lo que no se nota mucho en el olfato es el alcohol…

¡Mientras que en la boca sí! Es una cerveza que da calor. Y sin embargo, entra bien, porque aunque es maltosa y la levadura tiene un fuerte perfil belga, su final seco hace que no empalague demasiado y el trago sea relativamente fácil.

Así que al ver que tiene 11% ABV debemos tratarla con cuidado y no envalentonarnos con movimientos rápidos. Un poco como si fuese una carga de nitroglicerina. ¡Sus consecuencias pueden ser imprevisibles! Bueno, salvo la resaca, esa es bastante previsible.

“Mi opinión en un Tweet:” De las cervezas más potentes que podías echarte al coleto. Nota: Notable.

Abbaye d'Aulne Winter Beer

La cerveza de invierno (o navidad) de la cervecera Abbaye d´Aulne ha recibido, desde que la conocemos, varios nombres: Super Noël, Christmas Triple Ale, Christmas Beer, Winter Beer… Pero el contenido parece que ha mantenido más constancia, así que podemos hacer un “mix” de las diferentes reseñas y resumirlas en una.

Abbaye d´Aulne Winter Beer
Eso sí, lo que menos le pega es la denominación de “Triple”, porque a las cervezas de abadía tipo Triple las esperamos de una manera (rubia, más seca, limpia…) que esta cerveza no cumple. Así que olvidemos un poco eso y veamos…

El color es marrón rojizo, avellana, casi limpio. La espuma, no muy abundante, es de color beis claro, amarillenta. Como podéis apreciar, de “Triple” tiene poco al menos en lo que a su aspecto se refiere. Y, spoiler, en lo demás tampoco es muy de ese estilo.

El aroma es maltoso y afrutado, con especias, caramelo y alcohol asomando en la nariz. Y en la boca es dulce y potente. Compleja y rica. Como debe ser una cerveza belga diseñada para estas fechas. ¿Quién necesita una Triple para una chimenea?

Lo que tiene adecuado es el alcohol, con 9% ABV que hacen que las noches frías sean menos frías. Y que resulta ideal para acabar los segundos platos o empezar con los postres de las cenas familiares. Así que arrimad vuestro espíritu navideño a la copa.

“Mi opinión en un Tweet:” Preferimos que sea de “Invierno”, así tenemos la excusa durante tres meses. Nota: Notable.

Fourchette

Con la cerveza Fourchette la casa Van Steenberge ha pretendido hacer una de esas cervezas que se denominan “gastronómicas” (como si las otras cervezas “normales” fuesen dicotómicas), o sea que se puedan usar para comer con ellas.

Van Steenberge Fourchette
En este caso han elegido una cerveza de base Belgian Triple multicereal (con trigo y arroz, aunque sea muy poco). Y es amarilla anaranjada, turbia y con una cabeza de espuma blanca MUY abundante (pero que mucho), esponjoso y persistente por su alta regeneración.

En aroma destaca la levadura y la fermentación, pero también las notas a lúpulo continental (Saaz y Spalt, dos lúpulos de los denominados lúpulos nobles) y a maltas (que nos recuerdan a postres y pastelería). La verdad es que está logrado el equilibrio entre los ingredientes.

En el sabor ese equilibrio se inclina más hacia el amargor, pero sin avasallar, dejando en general una sensación buena gracias a su cuerpo pleno y rico, contando como mayor obstáculo para redondear su disfrute la elevada carbonatación que tiene.

Y con 7,5% ABV va dentro de las Triples, pero incluso ligera. Así que si realmente la usas como maridaje de una comida, desde luego no acabarás demasiado perjudicado. Recomiendan servirla en copa de vino fina y ancha, para apreciarla más.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Tenedor? ¡La espuma es más de cuchara! Nota: Bien.

La Trappe Tripel

Desde el monasterio trapense de Nuestra Señora de Koningshoeven llega una de las cervezas monásticas con mayor alcance y distribución, de entre todas las elaboradas por monjes de esta orden cisterciense: La Trappe.

La Trappe Tripel
Y hoy os vamos a hablar de la cerveza de estilo Tripel (una ale rubia alcohólica) de esta marca trapense de los Países Bajos (en el pueblo brabantino de Berkel-Enschot). Y, obviamente es de color dorado anaranjado, levemente velada.

La espuma es blanca y de cantidad media, esponjosa y ligera, aunque lamentablemente de persistencia baja. También es verdad que los cálices, al ser tan abiertos, tienen una menor retención (y generación) de la espuma.

Los aromas son muy maltosos, con notas de caramelo, y muy especiados por la levadura belga. Además, el alcohol muestra ya su presencia (tiene unos moderados 8,0% ABV, que son moderados para ser una Tripel, por supuesto).

En boca es dulce de entrada pero de final alcohólico y retrogusto amargo, con mucha nota frutal y especiada de nuevo. Hay que beberla con cuidado porque puede resultar peligrosa si se abusa de ella.

“Mi opinión en un Tweet:” Tres trappes tripels terminas trompa en un trigal. Nota: Notable alto.

Leffe Tripel

La Triple de la marca belga de cerveza “de abadía” más conocida del mundo no es una de las que se ven más habitualmente. Pero al ser uno de los estilos monásticos por antonomasia, su cata y reseña en El Jardín es de obligado cumplimiento.

Leffe Tripel
Como una Tripel que es, su color es pálido, con matices amarillo anaranjado. Acompañado por supuesto de una abundante y esponjosa cabeza de espuma blanca, con buena persistencia y de buena presencia.

El aroma que desprende es agradable, frutal (con notas de fruta que van desde el plátano a la uva, pasando por el melocotón). El sabor en cambio, dulce y levemente levaduroso, es más ligero en matices… pero intenso y alcohólico.

Los 8,5% ABV que tiene se notan bien, dando como resultado una bebida tendente a lo dulce y a la resaca. Una verdadera cerveza calienta tripas, ideal para cuando en días como estos baja la temperatura al caer la noche. Pero no abuses y te tomes tres...

“Mi opinión en un Tweet:” Tres Leffe Triple tragan tanto que terminas trompa en un trigal. Nota: Bien alto.

Enghien d’Hiver

Vamos con otra de las cervezas navideñas que hemos probado en los últimos tiempos. Esta, belga, pero poco al uso de las cervezas de estas fechas de por allí. Y es que la Brasserie de Silly, pese a llamarla “Double Enghien d’Hiver”, ha hecho una Triple.

Double Enghien d’Hiver
Y es por tanto rubia levemente anaranjada, y también levemente turbia. La espuma es blanca, de cantidad media alta y buena persistencia. Desprende aromas a especia, clavo y levadura.

En boca es cálida (recordemos que tiene 9% ABV, ahí sí está en la categoría de “navideñas”) y efervescente. La base maltosa y avainillada no empalaga y el final es seco y levemente amargo. Más adecuada para acompañar algunos platos del menú navideño que sus hermanas oscuras llenas de especias.

Aun así, en general, decepciona un poco. Nos cuesta asimilar que te puedes encontrar esto en una cerveza de navidad belga, cuando el estilo suele ir por otros derroteros. No es una mala Triple, pero es que buenas Triples hay muchas.

“Mi opinión en un Tweet:” Que sea rubia y sin especias te deja un poco “silly”. Nota:Notable bajo.

Averbode Abdij

Las cervezas de abadía son un clásico belga. Y en este caso nos viene de la mano de una fábrica igualmente clásica: Brouwerij Huyghe, los de la Delirium Tremens. Elaborada con el permiso (o para) la abadía de Averbode, en el brabante flamenco y fundada en 1134. 

Lleva en sus ingredientes avena y espelta. Lo cual, además de situarla entre las Golden Strong Ale (o muy cerca de las Triples) la categoriza como multi-cereal. Pero mantiene su color rubio transparente, coronada por la espuma blanca de cantidad media-alta, pero persistencia baja. 

 A la hora de beberla es ligera, tanto en aroma como en sabor. Sobre una base de cereal y grano, notas afrutadas y a melocotón. Dicen en su web que lleva dry-hopping, pero aparte de unas leves notas herbales no se nota nada. Comienza dulce y acaba más seca. 

 Tiene 7,5% ABV, así que podríamos pensar que han querido hacer como una Triple Karmeliet, por el multi-cereal, pero con un grado menos. Sí es así la idea, no ha quedado mal, pero le han descafeinado todo a la par. 

“Mi opinión en un Tweet:” Aver broders, hoygan quería preguntar por esta birra. Grasias de antebraso. Nota: Bien alto.

Houblon Chouffe

Si hablamos del estilo Belgian IPA, esta cerveza de la Brasserie d’Achouffe es una de las primeras que recordamos que se llamasen como tal. Bueno, se autodenominaba Dobbelen IPA Tripel, que es bastante más descriptivo: es una Triple belga, con alcohol y lúpulo como una Doble IPA.

Houblon Chouffe
Y el aspecto es el de una Tripel, sin duda. Dorado claro, vivo, levemente opalino. Espuma blanca abundante, esponjosa y pegajosa, de persistencia media-baja. En aroma parece más una IPA (con mucho lúpulo), pero el perfil es áspero y seco, terroso.

Lleva Tomahawk, Saaz y Amarillo, y se juntan con los toques frutales y especiados de la fermentación, dando ese carácter tan de Belgian IPA. El sabor es amargo, bastante, pero también tiene un fondo maltoso con notas especiadas. Además, es persistente.

Como tiene 9% ABV no es una cerveza para beber a la ligera, así que os recomendamos maridarla con algo. Estos son los platos que recomienda la propia marca: crema de marisco, hígado a la plancha o comida japonesa.

“Mi opinión en un Tweet:” Un enano tan alto como un manojo de lúpulos. Nota: Notable alto.

Abbaye des Rocs Triple Impériale

Reseñar esta cerveza nos hace empezar un poco a contrapié: pone “Triple”, pero es oscura. Y, como bien sabréis, las triples son las cervezas de abadía fuertes y rubias. Así que ahora no sabemos muy buen qué nos vamos a encontrar.

Abbaye des Rocs Triple Impériale
Porque al servirla en una copa tipo cáliz, lo único que vemos es su color marrón rojizo con mucha espuma color hueso y mucha burbuja, está ligeramente sobrecarbonatada. Sin embargo, la espuma es poco duradera.

En nariz presenta aromas especiados y maltosos, con un toque picante y alcohólico. En boca da sabor dulce, caramelo y frutas maduras. Pero también levadura y especia, siendo de final seco, pero no tanto como suelen ser las cervezas de estilo Tripel.

Es un poco algo a medio camino entre una Dubbel y una Triple… algo raro, pero rico. De cuerpo cremoso. Y que además no te hace notar al beber su 10% ABV, con lo cual tiene mucho peligro. Pero su calidad ayuda a reivindicar una marca, Abbaye des Rocs, que creemos poco valorada.

“Mi opinión en un Tweet:” La oveja negra de las triples, pero eso no es malo. Nota: Sobresaliente bajo.

Petrus Tripel

Las Tripel son unos de los estilos de cerveza belga de abadía más conocidos. Están entre las Dubbel y las Quadrupel, como su propio nombre indica. Siendo alcohólicas, por lo tanto, pero rubias, a diferencia de sus hermanas. Y esta es un claro ejemplo de Tripel, que nos llega de la cervecería De Brabandere (de la que ya comentamos su Kwaremont).

Y como adelantábamos, rubia es. Dorada brillante, con espuma blanca, abundante y un poco jabonosa, de persistencia baja. En el aroma destaca el cereal, en forma de grano y paja. Y un poco la levadura y la fermentación, con una leve promesa de alcohol (que tiene, 8% ABV).

En boca es amarga más que dulce (aquí se notan los 3 lúpulos aromáticos europeos que afirman en su web más que en la nariz). Los toques especiados y secos de la fermentación dan un resultado algo áspero que sin llegar a deslucir ni a sacarla de estilo, no la hacen especialmente atractiva.

Pero ojo, no decimos que esté mal. Es sencilla y correcta. No muy subida de alcohol (en boca no tiene mucha presencia) para la media del estilo y sin ninguna estridencia, con la carbonatación justa de su segunda fermentación en botella. Se bebe bien, pero te deja un poco la sensación que “ni fu ni fa”, habiendo triples mejores al alcance.

“Mi opinión en un Tweet:” A veces, Triple no es más que Doble. Nota: Suficiente alto.

Kapittel Tripel Abt

De nombre completo “Het Kapittel Watou Tripel Abt 10º”, desde el cervecero pueblecito de Watou (donde pudimos hace años visitar la fábrica de St. Bernardus) nos llega otra cerveza de abadía de inspiración monacal.

Het Kapittel Watou Tripel Abt 10º
Tanto es así que el “Abt” (Abad) nos indica que es de las buenas, de las reservadas para las jerarquías superiores. En este caso, es una Tripel, o sea, una cerveza rubia y alcohólica (de 10% ABV como mencionaba su nombre completo). ¡Y cumple muy bien todo lo que de ella se espera!

Rubia profunda y levemente turbia, con espuma blanca esponjosa. Su aroma es especiado y maltoso. En boca es fuerte y alcohólica, pero rica, con matices tanto dulces como amargos y un final seco que deja con ganas de más caramelo, especias y frutas.

Es curioso lo sabrosas y ricas que están las triples. Nos preguntamos por qué no se beben más (aunque probablemente la respuesta está en su grado alcohólico, que con un par vas ya perjudicado y tendrás un resacón al día siguiente). Pero si la maridas adecuadamente, tal vez te libres.

“Mi opinión en un Tweet:” Por estas cosas me haría abad, pongo a dios por testigo. Nota: Notable alto.

Triple Secret des Moines

De Les Brasseurs de Gayant, que son los mismos franceses que nos traen las Goudale, o las Belzebuth, o las Grain d’Orge, y… otras… Hoy comentamos una Triple. La Triple Secret des Moines. Una triple con segunda fermentación en botella y con “houblonnage à cru”, que entendemos como dry-hopping.

Como es una Triple, es de color dorado, brillante. Aunque levemente opalina por los restos de levadura de su refermentación. La corona una espuma blanca, de abundante cantidad y persistencia media, con burbuja fina y densa.

El olor es muy agradable y frutal, con el perfil característico de la levadura belga, y notas especiadas y cítricas. Y el sabor está bastante conseguido. Equilibrio entre el dulce y el frutal con el amargor y el especiado. Final seco y levemente alcohólico.

Porque no olvidemos que tiene 8% ABV. Que está rica, pero es un pelotazo de azúcar belga. Así que más te vale acompañarla de un buen estofado carbonade (de ternera y cerveza, típico belga) o de quesos bien grasientos. Porque si no, se te va a subir a la cabeza y verás cosas.

“Mi opinión en un Tweet:” Y ese, amigos míos, es el secreto de los monjes. Nota: Bien.