Una de las cervezas que con más júbilo reaccionaron los antiguos amantes de las cervezas ácidas cuando se volvió a elaborar de manera regular, tras unos cuantos años de parón, es esta: La Rodenbach Alexander. Una cerveza de fermentación mixta con cerezas.
Su base es la Rodenbach Grand Cru (definida por Michael Jackson como la cerveza más refrescante del mundo) de fermentación mixta y luego macerada con cerezas ácidas (guindas), con dos años de paso por grandes barricas (foeders) de roble.
El color, debido a las maltas y la fruta, es de un rojo brillante y profundo, limpio. Y lo corona una espuma de color blanco roto, compacta y de buena persistencia. En aroma huele a bodega, a vino, a fruta…
Y en boca es más dulce que ácida, con un sabor muy intenso y también con cierto amargor. Tiene mucha carbonatación, lo que unido a su punto agrio, remueve bien las mucosas de la boca. “Pica” en las mejillas y hace salivar con profusión, adelantándose al siguiente trago.
Es una cerveza de esas que “te tienen que gustar”, y si no, puedes odiarla. Pero es compleja y rica, muy interesante… aunque también te puede parecer un vino picado con frutas. Al menos tiene solo 5,6% vol. de alcohol, que para su función refrescante es lo adecuado.
“Mi opinión en un Tweet:” Brindamos por el (en breve) 250 aniversario del Alex. Nota: Bien.
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Bacchus Vlaams Oud Bruin
Esta Oud Bruin flamenca viene de la marca que también nos trae las Kasteel, Brouwerij Vanhonsebrouck. Y viene recubierta por un envoltorio de papel que le hace las veces de etiqueta y protege la botella de la luz. Es algo que nos gusta mucho en las cervezas que lo llevan.
Pero quitando lo de la legislación, en las etiquetas que sea más bonita o más fea nos da igual. Nos importa el contenido. Así que la servimos en vaso alargado y facetado (que es el típico para las cervezas ácidas belgas, no el porrón) y la probamos.
De color marrón muy oscuro, rojizo. Coronada por una espuma beis de tamaño medio y persistencia media también, aunque en la lengua sí que se nota carbonatada. En aroma predominan las maltas, con notas de frutas y caramelosas. Pero ya deja intuir que ha tenido una fermentación mixta y va a dar acidez en boca y ser compleja.
Y es que aunque es dulce de entrada, el trago pasa a ser ácido al final, con recuerdos avinados y a madera. Pero no es nada agresiva ni su acidez es muy pronunciada. Por eso quizá no triunfa entre las webs más frikis, pero está bien para iniciar a la gente en las cervezas ácidas.
Su moderado alcohol, con solamente 4,5% ABV, además le permite ser una gran aliada contra la sed. Haciendo salivar a los aficionados sólo con pensarlo. Es por ello que se suelen beber frescas, como las Pilsner, en lugar de un poco más templadas como otras cervezas tostadas belgas.
“Mi opinión en un Tweet:” ¿Un flamenco viejo? Mejor Bruin que Pink. Nota: Bien.
Pero quitando lo de la legislación, en las etiquetas que sea más bonita o más fea nos da igual. Nos importa el contenido. Así que la servimos en vaso alargado y facetado (que es el típico para las cervezas ácidas belgas, no el porrón) y la probamos.
De color marrón muy oscuro, rojizo. Coronada por una espuma beis de tamaño medio y persistencia media también, aunque en la lengua sí que se nota carbonatada. En aroma predominan las maltas, con notas de frutas y caramelosas. Pero ya deja intuir que ha tenido una fermentación mixta y va a dar acidez en boca y ser compleja.
Y es que aunque es dulce de entrada, el trago pasa a ser ácido al final, con recuerdos avinados y a madera. Pero no es nada agresiva ni su acidez es muy pronunciada. Por eso quizá no triunfa entre las webs más frikis, pero está bien para iniciar a la gente en las cervezas ácidas.
Su moderado alcohol, con solamente 4,5% ABV, además le permite ser una gran aliada contra la sed. Haciendo salivar a los aficionados sólo con pensarlo. Es por ello que se suelen beber frescas, como las Pilsner, en lugar de un poco más templadas como otras cervezas tostadas belgas.
“Mi opinión en un Tweet:” ¿Un flamenco viejo? Mejor Bruin que Pink. Nota: Bien.
Rodenbach Fruitage
Hoy vamos a comentar esta cerveza de una de las casa más aclamadas belgas en lo que a fermentaciones mixtas (las que combinan el elaborar una cerveza de alta fermentación y luego dejar que sobre ella actúen levaduras salvajes y otras fermentaciones) se refiere.
La fábrica, fundada en 1821 (y ahora en el paraguas de Swinkels Family Brewers, o sea Bavaria), tiene 294 foeders (los grandes barriles de maduración de la cerveza) de roble, algunos con más de 150 años de antigüedad, y que están protegidos como patrimonio industrial de la comunidad Flamenca.
Esta cerveza parece buscar el mismo nicho de mercado que la Liefmans Fruitesse, copiando incluso la presentación “on the rocks”, con hielo. Lo que la deja más cerca de algún otro refresco de color rojo intenso y brillante, de espuma rosada, que de una cerveza “de verdad”.
Huele bastante a fruta (tiene un 7% de zumo de cereza) y un poco a sour avinagrada. Esta combinación se debe, aparte de la fruta, a la mezcla de cerveza joven y vieja, lo que le añade frescura y complejidad.
También pasa en el sabor, acidulce pero no empalagoso. Además tiene buen cuerpo y bajo alcohol (3,9% ABV), con lo cual puede servir como cóctel en si misma si le añades aparte de hielo unas rodajas de lima y un poco de menta, o como base para otros cocktails afrutados.
“Mi opinión en un Tweet:” Pero no sirve si buscas algo que realmente sepa a cerveza, claro. Nota: Bien bajo.
La fábrica, fundada en 1821 (y ahora en el paraguas de Swinkels Family Brewers, o sea Bavaria), tiene 294 foeders (los grandes barriles de maduración de la cerveza) de roble, algunos con más de 150 años de antigüedad, y que están protegidos como patrimonio industrial de la comunidad Flamenca.
Esta cerveza parece buscar el mismo nicho de mercado que la Liefmans Fruitesse, copiando incluso la presentación “on the rocks”, con hielo. Lo que la deja más cerca de algún otro refresco de color rojo intenso y brillante, de espuma rosada, que de una cerveza “de verdad”.
Huele bastante a fruta (tiene un 7% de zumo de cereza) y un poco a sour avinagrada. Esta combinación se debe, aparte de la fruta, a la mezcla de cerveza joven y vieja, lo que le añade frescura y complejidad.
También pasa en el sabor, acidulce pero no empalagoso. Además tiene buen cuerpo y bajo alcohol (3,9% ABV), con lo cual puede servir como cóctel en si misma si le añades aparte de hielo unas rodajas de lima y un poco de menta, o como base para otros cocktails afrutados.
“Mi opinión en un Tweet:” Pero no sirve si buscas algo que realmente sepa a cerveza, claro. Nota: Bien bajo.
Duchesse Cherry
Dentro de las cervezas de fermentación mixta (esto es, empiezan como cervezas de alta fermentación pero luego se dejan madurar, habitualmente en grandes barricas, para que actúen también otros microorganismos), la “Duquesa”, elaborada por la Brouwerij Verhaeghe, ha sido siempre nuestra favorita.
Esta cervecería, sita al sur del Flandes Occidental y cuya historia se remonta a 1885, ha sacado ahora un par de versiones “nuevas” de su buque insignia. Y esta que comentamos hoy es la base de la otra, así que empecemos por la “Cherry”.
Es una mezcla de cerveza que madura para hacer la Duchesse de Bourgogne, con 1 o 2 años de evolución, y cerezas ácidas de la zona. Esto añade más rojo a su perfil ya de por sí rojo, acabando con un color profundo y sorprendentemente limpio.
Incluso la espuma se tizna de rojo, con un tono rosa palo, de cantidad media pero persistencia baja, quedando una fina línea sin apenas encaje de Bruselas, crepitante. El aroma es como el de su cerveza base, pero más afrutado. Madera, fruta, acidez…
En boca, incluso más: recuerda a peras al vino o a la Liefmans Glühkriek de la que comentamos algo parecido. Como pega, su elevada carbonatación (ojo que alguna nos ha hecho geiser en la mesa) y que es algo más ácida que la base. El alcohol, también tirando a alto: 6,8% ABV.
“Mi opinión en un Tweet:” Deberían haber cambiado el pajarito por un petirrojo. Nota: Bien.
Esta cervecería, sita al sur del Flandes Occidental y cuya historia se remonta a 1885, ha sacado ahora un par de versiones “nuevas” de su buque insignia. Y esta que comentamos hoy es la base de la otra, así que empecemos por la “Cherry”.
Es una mezcla de cerveza que madura para hacer la Duchesse de Bourgogne, con 1 o 2 años de evolución, y cerezas ácidas de la zona. Esto añade más rojo a su perfil ya de por sí rojo, acabando con un color profundo y sorprendentemente limpio.
Incluso la espuma se tizna de rojo, con un tono rosa palo, de cantidad media pero persistencia baja, quedando una fina línea sin apenas encaje de Bruselas, crepitante. El aroma es como el de su cerveza base, pero más afrutado. Madera, fruta, acidez…
En boca, incluso más: recuerda a peras al vino o a la Liefmans Glühkriek de la que comentamos algo parecido. Como pega, su elevada carbonatación (ojo que alguna nos ha hecho geiser en la mesa) y que es algo más ácida que la base. El alcohol, también tirando a alto: 6,8% ABV.
“Mi opinión en un Tweet:” Deberían haber cambiado el pajarito por un petirrojo. Nota: Bien.
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viernes, mayo 14, 2021
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Ichtegem's Grand Cru
Desde la Brouwerij Strubbe (que no se prodiga mucho por España, nos tememos) nos llega esta cerveza “Gran reserva” bautizada con el nombre de la localidad de la fábrica, que es una Cerveza Roja de Flandes. Y que no debéis confundir con su Oud Bruin, también con tres barriles en su etiqueta.
De color rubí oscuro, sube burbuja fina que crea una espuma abundante y pegajosa, dejando la copa llena de encaje de Bruselas. Huele avinada y salvaje, “funky” (cuadra, cuero, paja, …). Y en boca es astringente como un vino con muchos taninos, pero no amarga.
Su carácter es más bien aci-dulce, pero no amable. Estos estilos son muy curiosos, hay ejemplos del estilo que pueden enamorarte, y otros hacerte odiarlas. Esta está un poco a medio camino entre ambas, así que ni nos va a encantar ni la vamos a odiar.
Ojo que tiene, eso sí, 6,5% ABV. Y que no los aparenta. Por lo que aconsejamos maridar esta cerveza de fermentación mixta y madurada durante 24 meses en madera de roble, con unos canapés de paté o queso con mermelada de frutas, que quedará muy rico.
“Mi opinión en un Tweet:” Flanders es zurdo (¿y de ahí lo de rojo?). Nota: Bien bajo.
De color rubí oscuro, sube burbuja fina que crea una espuma abundante y pegajosa, dejando la copa llena de encaje de Bruselas. Huele avinada y salvaje, “funky” (cuadra, cuero, paja, …). Y en boca es astringente como un vino con muchos taninos, pero no amarga.
Su carácter es más bien aci-dulce, pero no amable. Estos estilos son muy curiosos, hay ejemplos del estilo que pueden enamorarte, y otros hacerte odiarlas. Esta está un poco a medio camino entre ambas, así que ni nos va a encantar ni la vamos a odiar.
Ojo que tiene, eso sí, 6,5% ABV. Y que no los aparenta. Por lo que aconsejamos maridar esta cerveza de fermentación mixta y madurada durante 24 meses en madera de roble, con unos canapés de paté o queso con mermelada de frutas, que quedará muy rico.
“Mi opinión en un Tweet:” Flanders es zurdo (¿y de ahí lo de rojo?). Nota: Bien bajo.
Bourgogne des Flandres
Esta cerveza es la incursión en la zona de las cervezas de fermentación mixta que son las Rojas de Flandes de la marca belga todo-terreno John Martin’s. Aunque en este caso no es una Ale madurada en barrica, sino un blend, una mezcla.
Para ser concretos, una mezcla de cerveza oscura -Bruinen Den Os- y una lambic de Timmermans (esta sí madurada en barrica durante ocho meses -o doce, depende donde lo leas-). Así queda de color marrón translúcido, pero oscuro, con una espuma amplia y esponjosa.
El aroma es maltoso pero un poco punzante, con un toque asalvajado, pero refrescante. Y en boca es dulce, afrutada y metálica como otras belgas, pero el toque avinado y ácido es más sutil que en otras cervezas rojas de la zona de Flandes.
Esto (junto con el hecho de que lleve maíz, azúcar, ácido ascórbico y azúcar) hace que desde luego nunca vaya a gustar ni convencer a los verdaderos amantes de las cervezas ácidas tradicionales belgas. Pero por su buen precio y disponibilidad, bien puede servir para animar a introducir al estilo a alguien neófito en las Sour.
“Mi opinión en un Tweet:” De Borgoña nos quedamos con la copa y con la duquesa. Nota: Suficiente bajo.
Para ser concretos, una mezcla de cerveza oscura -Bruinen Den Os- y una lambic de Timmermans (esta sí madurada en barrica durante ocho meses -o doce, depende donde lo leas-). Así queda de color marrón translúcido, pero oscuro, con una espuma amplia y esponjosa.
El aroma es maltoso pero un poco punzante, con un toque asalvajado, pero refrescante. Y en boca es dulce, afrutada y metálica como otras belgas, pero el toque avinado y ácido es más sutil que en otras cervezas rojas de la zona de Flandes.
Esto (junto con el hecho de que lleve maíz, azúcar, ácido ascórbico y azúcar) hace que desde luego nunca vaya a gustar ni convencer a los verdaderos amantes de las cervezas ácidas tradicionales belgas. Pero por su buen precio y disponibilidad, bien puede servir para animar a introducir al estilo a alguien neófito en las Sour.
“Mi opinión en un Tweet:” De Borgoña nos quedamos con la copa y con la duquesa. Nota: Suficiente bajo.
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viernes, febrero 09, 2018
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