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Weihenstephan: 1000 años de Cervecería
En el vídeo de esta semana os hablamos sobre una de nuestras marcas alemanas favoritas: Weihenstephaner. Esta cervecera lleva haciendo cerveza desde el año 1040, así que es la cervecería más antigua del mundo y está a punto de cumplir un milenio. Pero por si eso no fuera suficiente, hay más motivos para que merezca la pena visitarla (como hicimos nosotros) y contaros la experiencia en nuestro Youtube.
Uno podría ser, por supuesto, que todas sus cervezas están muy buenas, claro. Pero es que también es algo casi único el que sea una empresa pública perteneciente al Estado de Baviera. Y que tenga al lado, y colaboren con ellos, una universidad cervecera, para formar a los futuros maestros cerveceros. ¿Quieres saber más? ¡Pues no te pierdas el vídeo de hoy!
Birroturismo: Visita a Samuel Smith
Como bien sabréis, a Rodrigo le tocó en un sorteo de Cervebel, la empresa distribuidora de esta marca de cervezas, un viaje a conocer una de nuestras marcas fetiche, Samuel Smith, en Yorkshire. No es una fábrica que suela abrir sus puertas al público, así que prometimos dar una visión completa de su interior para los lectores y aquí estamos…
Bueno, no aquí, sino en Tadcaster, un pequeño pueblecito del condado de Yorkshire del Norte pero con tres breweries importantes en él. La que nos ocupa fue fundada bajo otro nombre en 1758, pero a mediados del siglo siguiente fue adquirida (en 1847) por la familia Smith.
En aquella época se popularizaron las cervezas claras, cuando antes eran todas oscuras. Por lo que tener un agua adecuada cobró mucha importancia. Y eso les dio el éxito. Fue entonces cuando la primera generación (John) dejó la fábrica a su sobrino (Samuel), bajo el cuidado de William, su tío.
Pero John Smith no dejó el negocio cervecero, sino que trasladó la John Smith's Brewery justo al lado, llevándose toda la maquinaria. Esta marca es también muy conocida y la fábrica es actualmente propiedad de Heineken (la tercera gran cervecería del pueblo pertenece a Molson-Coors). Ahí, su sobrino, recomenzó la fabricación en las antiguas instalaciones, ya bajo su nombre: Samuel Smith.
Ahora esta marca es una de las más reconocibles de las cerveceras independientes tradicionales inglesas. Posee 200 pubs en propiedad por todo Reino Unido, 50 de ellos en Londres y otros 50 en la zona de York (pubs, por otra parte, con normas muy “tradicionalistas”, como no poder sacar el móvil, el portatil o la Tablet y no poder decir tacos ni jurar o blasfemar).
Y aunque en España les conocemos sobre todo por sus cervezas negras en botella, en Inglaterra venden sobre todo en sus pubs, de barril, sus cuatro variedades de Lager (Taddy, Alpine, Double Four y Organic -esta última sí que llega España, aunque nuestra favorita fue la Taddy-) y su Extra Stout (pensada para competir con Guinness). También tienen de Barril tres Bitter (una de ellas, la Old Brewery Bitte, es la única en cask… ¡de madera!) y dos Mild (más rica la oscura que la clara), entre otras cosas.
Bueno, no aquí, sino en Tadcaster, un pequeño pueblecito del condado de Yorkshire del Norte pero con tres breweries importantes en él. La que nos ocupa fue fundada bajo otro nombre en 1758, pero a mediados del siglo siguiente fue adquirida (en 1847) por la familia Smith.
En aquella época se popularizaron las cervezas claras, cuando antes eran todas oscuras. Por lo que tener un agua adecuada cobró mucha importancia. Y eso les dio el éxito. Fue entonces cuando la primera generación (John) dejó la fábrica a su sobrino (Samuel), bajo el cuidado de William, su tío.
Pero John Smith no dejó el negocio cervecero, sino que trasladó la John Smith's Brewery justo al lado, llevándose toda la maquinaria. Esta marca es también muy conocida y la fábrica es actualmente propiedad de Heineken (la tercera gran cervecería del pueblo pertenece a Molson-Coors). Ahí, su sobrino, recomenzó la fabricación en las antiguas instalaciones, ya bajo su nombre: Samuel Smith.
Ahora esta marca es una de las más reconocibles de las cerveceras independientes tradicionales inglesas. Posee 200 pubs en propiedad por todo Reino Unido, 50 de ellos en Londres y otros 50 en la zona de York (pubs, por otra parte, con normas muy “tradicionalistas”, como no poder sacar el móvil, el portatil o la Tablet y no poder decir tacos ni jurar o blasfemar).
Y aunque en España les conocemos sobre todo por sus cervezas negras en botella, en Inglaterra venden sobre todo en sus pubs, de barril, sus cuatro variedades de Lager (Taddy, Alpine, Double Four y Organic -esta última sí que llega España, aunque nuestra favorita fue la Taddy-) y su Extra Stout (pensada para competir con Guinness). También tienen de Barril tres Bitter (una de ellas, la Old Brewery Bitte, es la única en cask… ¡de madera!) y dos Mild (más rica la oscura que la clara), entre otras cosas.
Birroturismo: Visita a Brewdog
Si hay una marca que ha influido en el mundo cervecero moderno europeo es la escocesa Brewdog. Con una actitud iconoclasta e irreverente (que nos encanta) ha crecido de manera exponencial desde ser en 2007 un par de colegas con un perro hasta ser hoy en día una compañía participada por miles de personas, con varias ampliaciones de capital, bares por todo el mundo, fábrica en Ohio,EEUU (y en proyecto en Australia en 2020 y hasta en China quieren).
Pero si han llegado a lo que son es porque ganaron un concurso de cerveza de Tesco (una cadena de supermercados que la incluyó en sus lineales), lo que permitió impulsar sus ventas y su empresa. Y crecieron tanto que tuvieron que pasar de su Aberdeen natal a Ellon, donde tienen ahora la fábrica.
Una factoría del tamaño de una gran marca (como la de Fuller’s, por ejemplo), con un brewhouse de 300 hl y hasta 16 fermentadores masivos (de 300.000 pintas cada uno), siendo capaces de producir 28.000 botellas a la hora. Todo ello acompañado de un gran laboratorio (en el que trabajan más de 20 personas) y que les permite comprobar y catar cada lote 6 veces antes de sacarlo al mercado.
Pero no acaba ahí la cosa, también tiene una destilería (bajo la marca Lone Wolf) en el almacén y un edificio aparte que son sus instalaciones Overworks en las que han empezado a trabajar (y por eso nos invitaron a visitarlos) . Allí tienen ahora mismo fermentando en barricas 1.800 hl en un ambiente de temperatura y humedad controlados.
Pero si han llegado a lo que son es porque ganaron un concurso de cerveza de Tesco (una cadena de supermercados que la incluyó en sus lineales), lo que permitió impulsar sus ventas y su empresa. Y crecieron tanto que tuvieron que pasar de su Aberdeen natal a Ellon, donde tienen ahora la fábrica.
Una factoría del tamaño de una gran marca (como la de Fuller’s, por ejemplo), con un brewhouse de 300 hl y hasta 16 fermentadores masivos (de 300.000 pintas cada uno), siendo capaces de producir 28.000 botellas a la hora. Todo ello acompañado de un gran laboratorio (en el que trabajan más de 20 personas) y que les permite comprobar y catar cada lote 6 veces antes de sacarlo al mercado.
Pero no acaba ahí la cosa, también tiene una destilería (bajo la marca Lone Wolf) en el almacén y un edificio aparte que son sus instalaciones Overworks en las que han empezado a trabajar (y por eso nos invitaron a visitarlos) . Allí tienen ahora mismo fermentando en barricas 1.800 hl en un ambiente de temperatura y humedad controlados.
Birroturismo: Visita a Pilsner Urquell
El término “lager”, genéricamente, lleva unos cuantos años asociado a cervezas básicas en el sentido más peyorativo del término. Diciendo básicas, nos referimos a su uso de materias primas económicas, maximización del rendimiento y el beneficio, y la vulgarización/estandarización del producto. Pero la baja fermentación tiene muchísimo más que ofrecernos, si sabemos disfrutar de cervezas sin tener en cuenta grandes densidades, volumen de alcohol ingente o envejecimientos en madera (y a veces también teniéndolo en cuenta). Por eso nos acercamos a Pilsen, a unos 70 km. de Praga.
Allí, en 1842, Josef Groll trajo de Alemania una nueva cepa de levadura que, tras siglos evolucionando en base a fermentaciones en cuevas a baja temperatura, había desarrollado una serie de características que la hacían especialmente limpia y estable: la levadura lager. A eso, añadió la técnica del malteado que se llevaba a cabo en Inglaterra para crear granos pálidos desde hacía pocos años, y lo remató con las aguas blandas de la ciudad, lúpulo bohemio de Saaz y una triple decocción. El resultado: Pilsner Urquell, una cerveza rubia, sutilmente caramelizada, limpia y aromática que cambió los estándares de la cerveza en el mundo. Había nacido la cerveza pilsener (o pilsner o pils).
Este año (y van tres), hemos ido a pasear por tierras bohemias, y no hemos podido evitar la clásica y necesaria visita de Birroturismo a la fábrica de Pilsner Urquell. Un lugar precioso y acogedor, más allá de las temperaturas tórridas o glaciales que puede haber dependiendo de la época del año. Tras la visita, no podemos hacer más que recomendarla, y os decimos por qué.
La visita dura 100 minutos, y consta de un recorrido estipulado con un o una guía que se puede elegir en inglés, checo, alemán o ruso. Nosotros elegimos el inglés por motivos obvios, aunque el becario había podido practicar lenguas al ir a visitar Pivovar Únětice, lugar en el que el idioma británico no era una opción y se comió estoicamente una hora de charla en checo (haciendo que sí con la cabeza todo el rato, así que no esperéis entrada sobre ella).
Allí, en 1842, Josef Groll trajo de Alemania una nueva cepa de levadura que, tras siglos evolucionando en base a fermentaciones en cuevas a baja temperatura, había desarrollado una serie de características que la hacían especialmente limpia y estable: la levadura lager. A eso, añadió la técnica del malteado que se llevaba a cabo en Inglaterra para crear granos pálidos desde hacía pocos años, y lo remató con las aguas blandas de la ciudad, lúpulo bohemio de Saaz y una triple decocción. El resultado: Pilsner Urquell, una cerveza rubia, sutilmente caramelizada, limpia y aromática que cambió los estándares de la cerveza en el mundo. Había nacido la cerveza pilsener (o pilsner o pils).
Este año (y van tres), hemos ido a pasear por tierras bohemias, y no hemos podido evitar la clásica y necesaria visita de Birroturismo a la fábrica de Pilsner Urquell. Un lugar precioso y acogedor, más allá de las temperaturas tórridas o glaciales que puede haber dependiendo de la época del año. Tras la visita, no podemos hacer más que recomendarla, y os decimos por qué.
La visita dura 100 minutos, y consta de un recorrido estipulado con un o una guía que se puede elegir en inglés, checo, alemán o ruso. Nosotros elegimos el inglés por motivos obvios, aunque el becario había podido practicar lenguas al ir a visitar Pivovar Únětice, lugar en el que el idioma británico no era una opción y se comió estoicamente una hora de charla en checo (haciendo que sí con la cabeza todo el rato, así que no esperéis entrada sobre ella).
Birroturismo en Londres: Visita a Fuller’s
Si vais a Londres como hemos ido nosotros y tenéis en mente hacer birroturismo del bueno, recordad que no todo es ir a bares a beber. Que también hay que ir a los museos. ¡Y la fábrica de Fuller’s en Chiswick es como un museo de la cerveza, que incluye el beber.
Nosotros nos apuntamos de cabeza a uno de los Tours organizados (que nos recomendaron otros visitantes anteriores), así que un buen día, temprano, nos acercamos en transporte público hasta este barrio del oeste de Londres donde llevan fabricando cerveza desde hace más de 350 años.
La visita comienza en el pub Mawson Arms (que también se llama Fox and Hounds, por si venís por el otro lado y os lo pasáis, como nos ocurrió a nosotros… ¡y eso que aún no habíamos bebido!) donde recogen al grupo.
De allí te llevan a un sótano que era un almacén, parece un bunker -y como tal se usó durante la guerra- y que hace las veces de museo de antiguas cosas de la marca. Desde allí pasas a ver la antigua cervecería.
Nosotros nos apuntamos de cabeza a uno de los Tours organizados (que nos recomendaron otros visitantes anteriores), así que un buen día, temprano, nos acercamos en transporte público hasta este barrio del oeste de Londres donde llevan fabricando cerveza desde hace más de 350 años.
La visita comienza en el pub Mawson Arms (que también se llama Fox and Hounds, por si venís por el otro lado y os lo pasáis, como nos ocurrió a nosotros… ¡y eso que aún no habíamos bebido!) donde recogen al grupo.
De allí te llevan a un sótano que era un almacén, parece un bunker -y como tal se usó durante la guerra- y que hace las veces de museo de antiguas cosas de la marca. Desde allí pasas a ver la antigua cervecería.
Birroturismo en Londres: Bermondsey Beer Mile
En algo más de una milla y media (más de kilómetro y medio cada una) siguiendo las vías del tren en el barrio londinense de Bermondsey, al sur del Támesis, se ha producido una curiosa concentración de cerveceras y cervecerías. Y, a raíz de dicha concentración, los sábados abren sus puertas al público tanto las cerveceras como las tiendas y bares, pudiendo recorrerse entera (si se aplican criterios de moderación en cada parada).
Nosotros, por llevar la contraria, nos citamos con algunos cerveceros el viernes y acudimos el día antes (con el típico clima londinense, o sea, lloviendo) a visitar con calma las instalaciones de las cerveceras que se ofrecieron a mostrárnoslas. Y por ello vamos a centrarnos un poco en ellas:
Empezando por Brew By Numbers (79 Enid St, SE16), una cervecera de tamaño pequeño, con una capacidad de obrador de 20 hl y una producción anual de 3.000 hl. Se ven limitados sobre todo por lo pequeño de sus instalaciones (así que no desesperéis si cuesta que lleguen a España) por lo que muchas veces emplean la técnica del HGB, pudiendo así elaborar más cerveza a partir de mostos más densos. Además, destacan por sus cervezas Saison o con un toque “funk” belga (además de sus IPAs), elaborando unas 30 diferentes al año.
Otra visita que hicimos, más al sureste en la calle, fue a Partizan Brewing (34 Raymouth Rd, SE16). Una fábrica en sí más pequeña, pero que tiene en el mismo local el bar. Antes sus cervezas se veían más por España, pero ahora, en las propias palabras de Andy, están centrándose principalmente en el mercado local. Su obrador de 20 hl y sus pocos fermentadores les limita bastante la producción, pero su objetivo es crecer a partir de este verano.
Nosotros, por llevar la contraria, nos citamos con algunos cerveceros el viernes y acudimos el día antes (con el típico clima londinense, o sea, lloviendo) a visitar con calma las instalaciones de las cerveceras que se ofrecieron a mostrárnoslas. Y por ello vamos a centrarnos un poco en ellas:
Empezando por Brew By Numbers (79 Enid St, SE16), una cervecera de tamaño pequeño, con una capacidad de obrador de 20 hl y una producción anual de 3.000 hl. Se ven limitados sobre todo por lo pequeño de sus instalaciones (así que no desesperéis si cuesta que lleguen a España) por lo que muchas veces emplean la técnica del HGB, pudiendo así elaborar más cerveza a partir de mostos más densos. Además, destacan por sus cervezas Saison o con un toque “funk” belga (además de sus IPAs), elaborando unas 30 diferentes al año.
Otra visita que hicimos, más al sureste en la calle, fue a Partizan Brewing (34 Raymouth Rd, SE16). Una fábrica en sí más pequeña, pero que tiene en el mismo local el bar. Antes sus cervezas se veían más por España, pero ahora, en las propias palabras de Andy, están centrándose principalmente en el mercado local. Su obrador de 20 hl y sus pocos fermentadores les limita bastante la producción, pero su objetivo es crecer a partir de este verano.
Visita a Monkey Beer
Recuperamos esta sección que teníamos un poco abandonada para hablaros de la primera de unas de las últimas visitas que hemos hecho a microcervecerías de nuestra zona (o sea, de la “gran castilla”). En este caso, de Castilla La Mancha: en Toledo.
Ha pasado unos meses desde que hicimos la visita, y desde entonces han cambiado de ubicación (de Torrijos a Gerindote, dos pueblos bien cercanos) a una nave más grande que les permita crecer más. Pero el concepto es el mismo.
Los hermanos Prieto (Roberto y Rual) tienen un equipo diseñado por ellos mismos. Se basaron en su “Monkey Brew Machine” de homebrewers, como prototipo completamente automatizado, para la fabricación profesional a mayor escala y ahora tienen capacidad de elaborar 1000-1300 litros por lote, con un obrador que funciona mediante intercambio de calor al mosto y con el que logran unas cifras de rendimiento en torno al 90%.
La verdad es que sus números nos dejaron impresionados. Con sus actuales ocho fermentadores (con máquina de frío para las camisas fermentación) y su embotelladora que es isobárica …pero manual… están alcanzando unas producciones de 70.000 litros al años, y que esperan superar con el cambio de local al acabar este año (incluyendo 4 nuevos fermentadores y una línea de llenado automática de 1500 botellas hora).
Ha pasado unos meses desde que hicimos la visita, y desde entonces han cambiado de ubicación (de Torrijos a Gerindote, dos pueblos bien cercanos) a una nave más grande que les permita crecer más. Pero el concepto es el mismo.
Los hermanos Prieto (Roberto y Rual) tienen un equipo diseñado por ellos mismos. Se basaron en su “Monkey Brew Machine” de homebrewers, como prototipo completamente automatizado, para la fabricación profesional a mayor escala y ahora tienen capacidad de elaborar 1000-1300 litros por lote, con un obrador que funciona mediante intercambio de calor al mosto y con el que logran unas cifras de rendimiento en torno al 90%.
La verdad es que sus números nos dejaron impresionados. Con sus actuales ocho fermentadores (con máquina de frío para las camisas fermentación) y su embotelladora que es isobárica …pero manual… están alcanzando unas producciones de 70.000 litros al años, y que esperan superar con el cambio de local al acabar este año (incluyendo 4 nuevos fermentadores y una línea de llenado automática de 1500 botellas hora).
Visita a Moritz, Barcelona
Recuperamos por fin la sección en la que visitamos fábricas de cerveza. No es que no las visitemos… es que, entre pitos y flautas, vamos posponiendo el post… y nos dan la uvas. Pero de esta semana no pasa, así que nos vamos hasta Barcelona a visitar la fábrica que Moritz tiene en su local allí, y que funciona como una micro-brewpub.
El sitio es precioso, recuperando un local que estuvo en funcionamiento hasta los años setenta, perteneciente a la sexta generación de la familia de un inmigrante alsaciano (hay que ver cuántas de las macros provienen de gente de fuera, igual que unas cuantas de las buenas micros). Todo reformado y habilitado con muchos espacios y mucho diseño de Jean Nouvel. Pero todo eso se podrá leer en otros lado, y a nosotros lo que nos interesa es la cerveza.
Así que, junto con Alex Clemente, ingeniero químico formado como Maestro Cervecero en Zaragoza, pudimos visitar los entresijos de la micro: porque es una micro artesana con capacidad para hacer lotes de 2000 litros, pero que como el producto que venden debe buscar parecerse en especificaciones al que se hace a nivel industrial en Zaragoza, imita su proceso, solo que sin prisa.
Por lo tanto, en el obrador tienen caldera de crudos para el uso de arroz (que tiene menos ácidos grasos que el maíz), además de la de maceración y hervido y la de filtro. Todo diseñado para hacer infusión simple con reposos. Con su levadura propia, claro. Y bien explicado por Alex.
El sitio es precioso, recuperando un local que estuvo en funcionamiento hasta los años setenta, perteneciente a la sexta generación de la familia de un inmigrante alsaciano (hay que ver cuántas de las macros provienen de gente de fuera, igual que unas cuantas de las buenas micros). Todo reformado y habilitado con muchos espacios y mucho diseño de Jean Nouvel. Pero todo eso se podrá leer en otros lado, y a nosotros lo que nos interesa es la cerveza.
Así que, junto con Alex Clemente, ingeniero químico formado como Maestro Cervecero en Zaragoza, pudimos visitar los entresijos de la micro: porque es una micro artesana con capacidad para hacer lotes de 2000 litros, pero que como el producto que venden debe buscar parecerse en especificaciones al que se hace a nivel industrial en Zaragoza, imita su proceso, solo que sin prisa.
Por lo tanto, en el obrador tienen caldera de crudos para el uso de arroz (que tiene menos ácidos grasos que el maíz), además de la de maceración y hervido y la de filtro. Todo diseñado para hacer infusión simple con reposos. Con su levadura propia, claro. Y bien explicado por Alex.
Visita a La Real del Duero
El otro día pudimos acercarnos a otra fábrica de nuestra provincia pucelana, en este caso en plena tierra de vino, en la Ribera del Duero, al lado de Peñafiel, a escasos kilómetros de su castillo y rodeada de viñedos.
Y aquí, en una nave de 1800 m2, muy bonita y todo en madera ya que era un antiguo taller de carpintería, tienen sus instalaciones, muy espaciosas y recientes (llevan fabricando aquí desde mayo de 2013, antes hacían la cerveza en Italia y la traían).
El obrador es italiano, claro, y bastante tecnológico. Con capacidad para hacer lotes de 1000 litros y tres ollas: una para el macerado, otra para el whirlpool y otra para la cocción. El funcionamiento del calor es gracias a una caldera de gas y al uso de aceite diatérmico.
Además, tratan el agua mediante ósmosis inversa y adecuan luego sus características a las necesidades de las diferentes cervezas. Y luego, para acabar con la sección “tecnología”, tienen 4 fermentadores isobáricos controlados por temperatura (con glicol), que les permiten fabricar actualmente más de 4000 litros al mes, pero que pretenden al menos duplicar para el año que viene.
Y aquí, en una nave de 1800 m2, muy bonita y todo en madera ya que era un antiguo taller de carpintería, tienen sus instalaciones, muy espaciosas y recientes (llevan fabricando aquí desde mayo de 2013, antes hacían la cerveza en Italia y la traían).
El obrador es italiano, claro, y bastante tecnológico. Con capacidad para hacer lotes de 1000 litros y tres ollas: una para el macerado, otra para el whirlpool y otra para la cocción. El funcionamiento del calor es gracias a una caldera de gas y al uso de aceite diatérmico.
Además, tratan el agua mediante ósmosis inversa y adecuan luego sus características a las necesidades de las diferentes cervezas. Y luego, para acabar con la sección “tecnología”, tienen 4 fermentadores isobáricos controlados por temperatura (con glicol), que les permiten fabricar actualmente más de 4000 litros al mes, pero que pretenden al menos duplicar para el año que viene.
Visita a Vier
Antes de meternos de lleno en la sección recién estrenada de Birroturismo por el extranjero, queremos comentar una visita que hicimos al principio del verano a nuestros vecinos vallisoletanos de Vier.
Vier es una de las nuevas cerveceras que han surgido en nuestra provincia, y aunque son varios socios, los que llevan la cara más visible de la cerveza son ingenieros. Y se nota en su fábrica y en sus ideas de diseño.
Todo está bastante bien organizado y aprovechado, desde el tratamiento del agua para adaptarla a las diferentes recetas, hasta el diseño de la línea de trabajo, que funciona a vapor y que permite en la mayor medida la reutilización del agua y el menor consumo de energía.
Merece la pena visitarles para ver como lo tienen montado. El equipo no es muy grande (de 500 litros, con 4 fermentadores del mismo tamaño), pero está muy bien pensado, y actualmente están haciendo 2000 litros al mes.
Vier es una de las nuevas cerveceras que han surgido en nuestra provincia, y aunque son varios socios, los que llevan la cara más visible de la cerveza son ingenieros. Y se nota en su fábrica y en sus ideas de diseño.
Todo está bastante bien organizado y aprovechado, desde el tratamiento del agua para adaptarla a las diferentes recetas, hasta el diseño de la línea de trabajo, que funciona a vapor y que permite en la mayor medida la reutilización del agua y el menor consumo de energía.
Merece la pena visitarles para ver como lo tienen montado. El equipo no es muy grande (de 500 litros, con 4 fermentadores del mismo tamaño), pero está muy bien pensado, y actualmente están haciendo 2000 litros al mes.
Visita a Caelia
Aprovechando una breve estancia en Soria, nos pusimos en contacto con Marcos para visitar su fábrica. Nos explicó que estaba acondicionando un nuevo espacio para trasladar la elaboración a una nave más grande, pero que podíamos visitar las dos.
Así que fuimos a su micro. Y es la micro más micro que hemos visto jamás. Un pasillo lleno de cosas a los lados, hasta una altura increíble. Y un breve espacio de trabajo. Una mesa y un par de metros cuadrados de suelo, donde se alternan las diferentes tareas de elaboración, embotellado y etiquetado.
Para ello dispone de una olla de 200 litros, dos maceradores y dos fermentadores, que le permiten fabricar entre 500 y 600 litros al mes. Desde que comenzó a vender su cerveza, en enero de 2011, ha duplicado la producción. Y espera volverla a duplicar este año con el cambio al nuevo local (aún en obras, pero que promete, lleno de espacios y bien ideado, y con grandes proyectos en mente).
Otro de los motivos que le llevarán a duplicar es que, aparte de la Caelia (negra) que todos conocemos y que ya hemos comentado hace tiempo en el blog porque nos gustó mucho (y más ahora que la retención de la espuma ha mejorado mucho), tienen pensado sacar a la venta una Caelia (blanca) de trigo en mayo de este año, con maltas nacionales y trigo de Soria crudo y malteado.
Nosotros hemos podido catar algunas de las pruebas y prometen mucho. Tanto, que nos bebimos eso, dos Caelias y se nos olvidó, de todo lo que hablamos, apuntar la “frase del cervecero”. Marcos, deja algo interesante escrito en los comentarios, porfa.
Y con esto, nos despedimos hasta la próxima visita. Hay unas cuantas fábricas que dijeron… “cuando lo tengamos listo os avisamos”… pues estamos esperando. Venga, que nos acercamos encantados.
Así que fuimos a su micro. Y es la micro más micro que hemos visto jamás. Un pasillo lleno de cosas a los lados, hasta una altura increíble. Y un breve espacio de trabajo. Una mesa y un par de metros cuadrados de suelo, donde se alternan las diferentes tareas de elaboración, embotellado y etiquetado.
Para ello dispone de una olla de 200 litros, dos maceradores y dos fermentadores, que le permiten fabricar entre 500 y 600 litros al mes. Desde que comenzó a vender su cerveza, en enero de 2011, ha duplicado la producción. Y espera volverla a duplicar este año con el cambio al nuevo local (aún en obras, pero que promete, lleno de espacios y bien ideado, y con grandes proyectos en mente).
Otro de los motivos que le llevarán a duplicar es que, aparte de la Caelia (negra) que todos conocemos y que ya hemos comentado hace tiempo en el blog porque nos gustó mucho (y más ahora que la retención de la espuma ha mejorado mucho), tienen pensado sacar a la venta una Caelia (blanca) de trigo en mayo de este año, con maltas nacionales y trigo de Soria crudo y malteado.
Nosotros hemos podido catar algunas de las pruebas y prometen mucho. Tanto, que nos bebimos eso, dos Caelias y se nos olvidó, de todo lo que hablamos, apuntar la “frase del cervecero”. Marcos, deja algo interesante escrito en los comentarios, porfa.
Y con esto, nos despedimos hasta la próxima visita. Hay unas cuantas fábricas que dijeron… “cuando lo tengamos listo os avisamos”… pues estamos esperando. Venga, que nos acercamos encantados.
Visita a Milana
Nosotros seguimos con nuestra tradición de visitar fábricas cerveceras de la mitad norte de la península, y luego tardar meses en transcribir la entrada al blog. Y hoy toca una de las fábricas más cercanas a nuestra ciudad de origen.
La cerveza Milana se fabrica en Montemayor de Pililla, y la lleva una cooperativa de socios, cuya cabeza más visible (y el que más se dedica a la cerveza) es Ismael, que es el que nos guió por sus instalaciones. Y sus instalaciones son una nave inmensa, con un generador de vapor alimentado por biomasa de una empresa cercana (sostenibilidad a saco).
El equipo en el que elaboran es una caldera de 500 litros y cuatro fermentadores de 500 litros, todo ello instalado por Ca l'Arenys. El agua está tratada, ya que en el pueblo varía la fuente de agua, y prefieren usar un agua constante, más blanda, para todas sus cervezas. Ah, y el enfriador es a contracorriente. Y con esto, nos aburrimos de las explicaciones sobre las máquinas y empezamos a interesarnos por sus cervezas.
Y es que elaboran cuatro variedades, Bonita, Trigo y Tostada, y una colaboración con el Sr. Bu, la Black Feet. Todas ellas llevan un Hop Back y la Black Feet un Dry Hopping. Vamos, que el amargor y el fuerte aroma a lúpulos es la marca de la casa. Así que, como buenos anfitriones, sacaron unas cervezas para acompañar la charla, algunas de las suyas, y, para agasajarnos, una Yeti Imperial Stout.
Ya bebiendo, aprovechamos para preguntarles por la ya obligada en esta sección “Cita del cervecero”, en la que nos explicó que lo artesano, en cerveza o en lo que sea, ha de ser mejor que lo que conocemos por industrial, o sea, que ha de ser de más calidad: saber mejor, tener mejor aroma, ser igual de seguro... Y después, ya vienen los valores de qué le echamos, cómo la hacemos, cómo invertimos en local, etc. Vamos que: "hemos de esforzarnos en el fin, porque en los medios para llegar a ese fin no hay industrial que nos llegue a los tobillos".
Bueno, y ahora solo nos queda planear cual es la próxima fábrica a visitar. Aceptamos invitaciones.
La cerveza Milana se fabrica en Montemayor de Pililla, y la lleva una cooperativa de socios, cuya cabeza más visible (y el que más se dedica a la cerveza) es Ismael, que es el que nos guió por sus instalaciones. Y sus instalaciones son una nave inmensa, con un generador de vapor alimentado por biomasa de una empresa cercana (sostenibilidad a saco).
El equipo en el que elaboran es una caldera de 500 litros y cuatro fermentadores de 500 litros, todo ello instalado por Ca l'Arenys. El agua está tratada, ya que en el pueblo varía la fuente de agua, y prefieren usar un agua constante, más blanda, para todas sus cervezas. Ah, y el enfriador es a contracorriente. Y con esto, nos aburrimos de las explicaciones sobre las máquinas y empezamos a interesarnos por sus cervezas.
Y es que elaboran cuatro variedades, Bonita, Trigo y Tostada, y una colaboración con el Sr. Bu, la Black Feet. Todas ellas llevan un Hop Back y la Black Feet un Dry Hopping. Vamos, que el amargor y el fuerte aroma a lúpulos es la marca de la casa. Así que, como buenos anfitriones, sacaron unas cervezas para acompañar la charla, algunas de las suyas, y, para agasajarnos, una Yeti Imperial Stout.
Ya bebiendo, aprovechamos para preguntarles por la ya obligada en esta sección “Cita del cervecero”, en la que nos explicó que lo artesano, en cerveza o en lo que sea, ha de ser mejor que lo que conocemos por industrial, o sea, que ha de ser de más calidad: saber mejor, tener mejor aroma, ser igual de seguro... Y después, ya vienen los valores de qué le echamos, cómo la hacemos, cómo invertimos en local, etc. Vamos que: "hemos de esforzarnos en el fin, porque en los medios para llegar a ese fin no hay industrial que nos llegue a los tobillos".
Bueno, y ahora solo nos queda planear cual es la próxima fábrica a visitar. Aceptamos invitaciones.
Visita a Vacceum
Hace un tiempo, aprovechamos una de nuestras relativamente frecuentes visitas a Palencia para conocer las instalaciones donde se fabrica Vacceum, cerveza palentina elaborada por José María Reguera.
Tiene dos amplios espacios en el vivero de empresas de la diputación palentina; uno dedicado a la elaboración y otro a la maduración y guarda de la cerveza. El material es más “rudimentario” y adaptado que los de las fábricas anteriores que hemos visitado, y por lo tanto su producción es un poco menor. 2400 litros al mes, con la intención de duplicarlo para el año que viene.
Elaboran dos cervezas, la Origen, una cerveza muy sencilla, de poco alcohol (4,5% ABV) con un solo tipo de malta, un solo tipo de lúpulo y un toque de cilantro, y la Raíz, una cerveza más potente (7,5% ABV) y compleja, con jengibre y regaliz de palo. Próximamente van a sacar una de trigo, con algún elemento relacionado con la apicultura. Todas ellas, obviamente, con segunda fermentación y maduración en botella. De momento sólo utilizan barriles para las ferias.
Y, como es costumbre, consultado sobre que quería destacar sobre sus cervezas, la cita del cervecero; parada obligada de esta sección: “Hacemos cervezas en serio, no en serie. Son cervezas hechas sin trampas”.
Tampoco pudimos entretenernos allí mucho porque estaba en pleno proceso de elaboración, y no queríamos interrumpir, ni darle la oportunidad de que nos liase a trabajar y a limpiar el material. Y con esto nos despedimos de la sección hasta que visitemos otra fábrica.
Tiene dos amplios espacios en el vivero de empresas de la diputación palentina; uno dedicado a la elaboración y otro a la maduración y guarda de la cerveza. El material es más “rudimentario” y adaptado que los de las fábricas anteriores que hemos visitado, y por lo tanto su producción es un poco menor. 2400 litros al mes, con la intención de duplicarlo para el año que viene.
Elaboran dos cervezas, la Origen, una cerveza muy sencilla, de poco alcohol (4,5% ABV) con un solo tipo de malta, un solo tipo de lúpulo y un toque de cilantro, y la Raíz, una cerveza más potente (7,5% ABV) y compleja, con jengibre y regaliz de palo. Próximamente van a sacar una de trigo, con algún elemento relacionado con la apicultura. Todas ellas, obviamente, con segunda fermentación y maduración en botella. De momento sólo utilizan barriles para las ferias.
Y, como es costumbre, consultado sobre que quería destacar sobre sus cervezas, la cita del cervecero; parada obligada de esta sección: “Hacemos cervezas en serio, no en serie. Son cervezas hechas sin trampas”.
Tampoco pudimos entretenernos allí mucho porque estaba en pleno proceso de elaboración, y no queríamos interrumpir, ni darle la oportunidad de que nos liase a trabajar y a limpiar el material. Y con esto nos despedimos de la sección hasta que visitemos otra fábrica.
Visita a Bresañ
Continuando con nuestra ronda de visitas a micro-fábricas de cerveza, hoy toca comentar la vez que nos acercamos a Becerril de Campos a conocer dónde se crea Bresañ (cuya Maricantana es una de nuestras cervezas favoritas de la zona). Y allí pudimos hablar con Christophe, el maestro cervecero, que nos enseñó sus instalaciones.
Lo más llamativo es, sin duda, la caldera. Una caldera construida por él (que por si no lo sabíais, desciende de una familia de cerveceros de la Bretaña Francesa) con envoltura de ladrillo y calentada a fuego directo. Y presidida por una imagen de San Arnould (el santo cervecero del norte de Francia y Bélgica) también herencia familiar.
Lo malo de esta caldera, es que sólo tiene una, y en ella hace primero la infusión, saca el mosto, la limpia y vuelve a introducirlo para la cocción. La capacidad de trabajo (ya que elabora una vez a la semana) es de 4800 litros al mes, actualmente. Elaborados con mucho esfuerzo y sudor, nos tememos, aunque eso no aparezca en la receta.
Actualmente tiene tres variedades de cerveza fijas y una de navidad. Todas ellas basadas en los estilos belgas y con receta familiar. Y lo que es más importante, levadura familiar, propia, que cultiva y cuida con mimo y que es su mayor secreto, y que usa para la primera fermentación. La segunda, en botella, la hace con una levadura de floculación más lenta.
Allí pudimos probar (de nuevo) la Maricantana (y reafirmarnos en nuestra opinión), y la Bresañ Rubia, de barril (porque también embarrila sus productos), y opinamos que gana mucho de esta manera.
Y para despedir la sección, la cita del cervecero, para que podáis compartir su sabiduría: “Motivar a la levadura es el verdadero trabajo del cervecero”. Y con esto, volvemos a la programación habitual, hasta que visitemos otra fábrica.
Lo más llamativo es, sin duda, la caldera. Una caldera construida por él (que por si no lo sabíais, desciende de una familia de cerveceros de la Bretaña Francesa) con envoltura de ladrillo y calentada a fuego directo. Y presidida por una imagen de San Arnould (el santo cervecero del norte de Francia y Bélgica) también herencia familiar.
Lo malo de esta caldera, es que sólo tiene una, y en ella hace primero la infusión, saca el mosto, la limpia y vuelve a introducirlo para la cocción. La capacidad de trabajo (ya que elabora una vez a la semana) es de 4800 litros al mes, actualmente. Elaborados con mucho esfuerzo y sudor, nos tememos, aunque eso no aparezca en la receta.
Actualmente tiene tres variedades de cerveza fijas y una de navidad. Todas ellas basadas en los estilos belgas y con receta familiar. Y lo que es más importante, levadura familiar, propia, que cultiva y cuida con mimo y que es su mayor secreto, y que usa para la primera fermentación. La segunda, en botella, la hace con una levadura de floculación más lenta.
Allí pudimos probar (de nuevo) la Maricantana (y reafirmarnos en nuestra opinión), y la Bresañ Rubia, de barril (porque también embarrila sus productos), y opinamos que gana mucho de esta manera.
Y para despedir la sección, la cita del cervecero, para que podáis compartir su sabiduría: “Motivar a la levadura es el verdadero trabajo del cervecero”. Y con esto, volvemos a la programación habitual, hasta que visitemos otra fábrica.
Visita a Casasola
Una vez empezada la racha de visitas con la que teníamos apalabrada desde marzo, tenemos pensado coger carrerilla y visitar cuantas sean posibles. Y obviamente, la siguiente era una cerca de nuestros orígenes. Casasola, de Valladolid.
La fábrica está en la finca homónima, a tan solo cuatro kilómetros de la capital del Pisuerga, en un paraje ideal, bucólico, con campos, árboles y caballos. Pertenece a la familia Perdomo-Spínola, pero nosotros nos reunimos con su cervecero, Carlos.
Él nos enseñó las instalaciones (visibles ya desde el hall y la barra del bar), con calderas al estilo antiguo, tanques modernos, embotelladora y etiquetadora, etc. Nos explicó un poco el proceso, desde las maltas que utilizan (qué, por cierto, son inglesas, así que si probaste la cerveza hace tiempo te aconsejamos repetir, ya que su carácter ha mejorado con las pequeñas variaciones en la elaboración), a las aportaciones de lúpulo, los tiempos de fermentación y reposo y su almacenamiento.
Actualmente tienen una producción de 8000 litros al mes, y sólo embotellan en 75 cl. No hacen botellines, pero parece que van a empezar a embarrilar en breve. Lo que sí que hacen son cervezas estacionales, así que hay que estar atentos para que no se te pasen y te quedes sin probarlas, que hasta ahora van mereciendo la pena.
Y, para acabar la entrada, la cita del cervecero, que nos gusta oír lo que tienen que compartir: “La verdadera diferencia entre industrial y artesana es si la cerveza está viva o no”.
Y con esto, hasta la próxima visita a una fábrica. Aún no tenemos decidido a cual ir, así que si haces cerveza y quieres invitarnos a visitar tus instalaciones, avísanos. Eso sí, han puesto el pabellón muy alto en lo que a tratarnos bien se refiere, jejeje.

Él nos enseñó las instalaciones (visibles ya desde el hall y la barra del bar), con calderas al estilo antiguo, tanques modernos, embotelladora y etiquetadora, etc. Nos explicó un poco el proceso, desde las maltas que utilizan (qué, por cierto, son inglesas, así que si probaste la cerveza hace tiempo te aconsejamos repetir, ya que su carácter ha mejorado con las pequeñas variaciones en la elaboración), a las aportaciones de lúpulo, los tiempos de fermentación y reposo y su almacenamiento.
Actualmente tienen una producción de 8000 litros al mes, y sólo embotellan en 75 cl. No hacen botellines, pero parece que van a empezar a embarrilar en breve. Lo que sí que hacen son cervezas estacionales, así que hay que estar atentos para que no se te pasen y te quedes sin probarlas, que hasta ahora van mereciendo la pena.
Y, para acabar la entrada, la cita del cervecero, que nos gusta oír lo que tienen que compartir: “La verdadera diferencia entre industrial y artesana es si la cerveza está viva o no”.
Y con esto, hasta la próxima visita a una fábrica. Aún no tenemos decidido a cual ir, así que si haces cerveza y quieres invitarnos a visitar tus instalaciones, avísanos. Eso sí, han puesto el pabellón muy alto en lo que a tratarnos bien se refiere, jejeje.
Visita a Dougall’s
Llevábamos desde el BBF con una visita pendiente a nuestros amigos de Dougall’s, en Liérganes (Cantabria), pero por unos motivos u otros, no acabamos de encontrar la fecha. Y esta semana pasada, por fin, hemos sido capaces de organizarnos y coger el coche hasta allí.
Y lo que nos hemos encontrado, nos dejó sin palabras. Y no lo digo por la fábrica, que sí que se puede describir. Es grande, blanca, con mogollón de material para hacer cerveza (El Mash Tun, la caldera, un enfriador por intercambiador de agua, cuatro fermentadores a cual más grande, sala de frío, embotellado, etiquetado, almacén de maltas y demás).
Vamos, de todo. Y en continuo crecimiento. Han pasado de elaborar 1200 litros al mes el año pasado, a 7500 litros a primeros de este y actualmente ya se llegan por unos 15000 litros al mes. Y les piden más.
Pero que lo que nos dejó sin palabras fueron ellos: Kike, Anna y Andrew. Que nos recibieron con los brazos abiertos, nos agasajaron, cuidaron, invitaron a cerveza, queso, más cerveza, percebes, más cerveza, jamón, más cerveza, etc. Y no tenemos palabras para agradecérselo.
Así que agradecédselo vosotros de nuestra parte. Visitadles en la fábrica, pedidles que os la enseñen, y descubrid que son grandes personas que hacen grandes cervezas. Os abrirán sus puertas encantados. (Podéis escribirles poniendo en asunto “Visita” a info@dougalls.es y concertarla).
Ah, y para despedir la entrada, el consejo que da Kike a todo el que se plantee elaborar y vender su propia cerveza: “Ante todo, cuidad el producto, y recordad que valen más muchos pocos que pocos muchos”.
Y lo que nos hemos encontrado, nos dejó sin palabras. Y no lo digo por la fábrica, que sí que se puede describir. Es grande, blanca, con mogollón de material para hacer cerveza (El Mash Tun, la caldera, un enfriador por intercambiador de agua, cuatro fermentadores a cual más grande, sala de frío, embotellado, etiquetado, almacén de maltas y demás).
Vamos, de todo. Y en continuo crecimiento. Han pasado de elaborar 1200 litros al mes el año pasado, a 7500 litros a primeros de este y actualmente ya se llegan por unos 15000 litros al mes. Y les piden más.
Pero que lo que nos dejó sin palabras fueron ellos: Kike, Anna y Andrew. Que nos recibieron con los brazos abiertos, nos agasajaron, cuidaron, invitaron a cerveza, queso, más cerveza, percebes, más cerveza, jamón, más cerveza, etc. Y no tenemos palabras para agradecérselo.
Así que agradecédselo vosotros de nuestra parte. Visitadles en la fábrica, pedidles que os la enseñen, y descubrid que son grandes personas que hacen grandes cervezas. Os abrirán sus puertas encantados. (Podéis escribirles poniendo en asunto “Visita” a info@dougalls.es y concertarla).
Ah, y para despedir la entrada, el consejo que da Kike a todo el que se plantee elaborar y vender su propia cerveza: “Ante todo, cuidad el producto, y recordad que valen más muchos pocos que pocos muchos”.
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