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Weltenburger Kloster Dunkles Radler

Los que nos leáis a menudo sabréis que en esta web es verdadera devoción lo que sentimos por esta marca de cervezas alemanas. ¡Una de las cervecerías más antiguas del mundo! Cervezas clásicas, ajustadas a estilo... y encima, es fácil encontrarlas a un precio decente en una gran cadena de grandes almacenes.

Weltenburger Kloster Dunkles Radler
Pero cuando se dice que los experimentos hay que hacerlos con gaseosa… ¡No creemos que se refieran a refresco de limón! Y es lo que han hecho en esta ocasión, mezclando un 50% de su deliciosa Weltenburger Kloster Barock Dunkel con otro tanto de limonada, para hacer esta Radler oscura.

Eso deja un mejunje color marrón rojizo, nada turbio y con espuma poco duradera. El aroma es a grano (y algo cítrico), pero el sabor es difícilmente descriptible. Ni rastro de los lúpulos (Herkules, Perle, Tradition), pero sabe como te imaginarías que sabe una tostada untada en café o caramelo y luego en fanta de limón.

La cosa es que la edad de hacer potingues y brebajes en los cumpleaños mezclando todas las bebidas ya se nos pasó. Y no le vemos mucho sentido a buscar eso en esta cerveza de solo 2,3% ABV. Así que no la podemos recomendar en absoluto.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿A quién coño se le ocurrió esto? Nota: Insuficiente.

Mahou Limón

El verano (y este buen tiempo que se alarga) son los meses más fuertes en el consumo de volumen cervecero, y el respetable apuesta por productos más ligeros y refrescantes, con menos alcohol y un toque más de “refresco” para calmar la sed y poder beber mucho. Nosotros bebemos otras cosas, pero es que de “respetables” tenemos poco.

Eso las compañías como Mahou lo tienen bien claro, aunque han sido los últimos en apuntarse al carro de las cervezas ya envasadas con limón. Vale, tenían la Mixta, pero esa apenas tiene alcohol, no cuenta. Cuando pides “una caña con limón” no quieres algo con sólo 0,9%. Y eso es lo que han intentado hacer con esta botella con 3,2% ABV.

Y la verdad es que sabe a caña con limón. Como si coges una caña de Mahou con un chorro de fanta de limón. El amarillo se intensifica y enturbia, la espuma es más jabonosa, y le añades sabores dulces y cítricos a la base de la cerveza, además de rebajar un poco su graduación. La caña con limón de toda la vida, pero para llevar.

Por cierto, observad que hemos dicho “caña con limón”, porque es como se pide en nuestra tierra, aunque ellos lo llamen clara (nosotros reservamos eso para las que son con gaseosa), en otros sitios ¡champú! (que se te quitan las ganas de beberlo) o pika, y cada vez se vea más el término alemán de “radler”. Pero vamos, que todo es cerveza + limón. Y sirve para refrescar y poco más.

“Mi opinión en un Tweet:” En verano lo bebemos incluso en porrón, pero preferimos mezclarla nosotros al gusto, gracias. Nota: Suficiente bajo.