Uno de los estilos clásicos que más nos costó encontrar y probar fue este, el de las Gose (un estilo que llegó a extinguirse y desaparecer, originario de la ciudad de Leipzig, y que ha resurgido de la mano del Craft y de la guía BJCP). Y claro, en ese resurgir predominaban las versiones modernas…
Así que hasta hace relativamente poco solo habíamos probado interpretaciones artesanas o de EE.UU. con frutitas y tal. No una Gose alemana solamente con sal y cilantro. Y aunque las otras que hemos probado sí que venían de marcas de Leipzig, esta está elaborada en Plankstadt, al sur de Frankfurt.
Su aspecto es turbio y blanquecino, y se completa con una espuma blanca y fea. En el aroma recuerda más a una Witbier (por lo sobresaliente del cilantro) que una cerveza que catalogarías como “Sour”, sin anunciar para nada su acidez.
Pero es que en boca tampoco sobresale eso. Es de entrada dulce, con un gusto medio amargo, algo de ácido después y la sal aparece al final. Raro y poco integrado. Y sin acabar de emocionar ninguna parte del conjunto. Vale que no lleve nada que no necesite, pero tampoco lo lleva bien cuadrado.
Así que si buscáis una Gose tal y como eran las originales, esta “de Baden” no es el mejor ejemplo. Y si lo que queréis es sin más refrescaros con una cerveza baja en alcohol (4,6% vol., tiene esta) os recomendamos apostar directamente por una Witbier, más fácil y barata de encontrar.
“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que no debe inspirar tus conocimientos. Nota: Suficiente bajo.
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Leipziger Gose Original
Si hace unos meses os comentábamos que las Gose originales alemanas eran muy difíciles de encontrar, ya que ha sido un estilo prácticamente extinto, y que deseábamos encontrar y catar una que no fuese una versión de una versión craft… hoy os traemos una segunda a la que hemos el guante.
Esta la elabora la Bayerischer Bahnhof Gasthaus & Gosebrauerei (como pone en su nombre, se dedican a las Gose), que está en Leipzig, la ciudad de donde son originarias. Y, para recordar sus características principales, son cervezas de trigo ácidas, que llevan sal y cilantro.
Esta es de color dorado, poco turbia, con espuma blanca no muy abundante y de persistencia baja, que enseguida queda en casi nada. El aroma tiene notas herbales y especiadas, con cierta aspereza. Pero en el sabor es más suave que las Gose modernas (o que la Ritterguts), con una acidez moderada, mayor dulzor y el punto salada para nada intrusivo, aunque definido.
Si te gusta el efecto de las cervezas ácidas que hace salivar tus encías y mejillas por dentro, esta cerveza será para ti de trago largo y fácil, refrescante y ligera. Si no, no será la peor que puedas beber, pero se te puede hacer cuesta arriba.
Con 4,5% vol. de alcohol, no es una cerveza pensada para emborrachar, y quizá más de verano que de invierno. Pero vamos, para acompañar por ejemplo el marisco queda muy bien, si quieres maridarla. Y si no, pues sola, que sirve para tachar un estilo minoritario de la lista.
“Mi opinión en un Tweet:” Una gose lleva a la otra. Nota: Notable bajo.
Esta la elabora la Bayerischer Bahnhof Gasthaus & Gosebrauerei (como pone en su nombre, se dedican a las Gose), que está en Leipzig, la ciudad de donde son originarias. Y, para recordar sus características principales, son cervezas de trigo ácidas, que llevan sal y cilantro.
Esta es de color dorado, poco turbia, con espuma blanca no muy abundante y de persistencia baja, que enseguida queda en casi nada. El aroma tiene notas herbales y especiadas, con cierta aspereza. Pero en el sabor es más suave que las Gose modernas (o que la Ritterguts), con una acidez moderada, mayor dulzor y el punto salada para nada intrusivo, aunque definido.
Si te gusta el efecto de las cervezas ácidas que hace salivar tus encías y mejillas por dentro, esta cerveza será para ti de trago largo y fácil, refrescante y ligera. Si no, no será la peor que puedas beber, pero se te puede hacer cuesta arriba.
Con 4,5% vol. de alcohol, no es una cerveza pensada para emborrachar, y quizá más de verano que de invierno. Pero vamos, para acompañar por ejemplo el marisco queda muy bien, si quieres maridarla. Y si no, pues sola, que sirve para tachar un estilo minoritario de la lista.
“Mi opinión en un Tweet:” Una gose lleva a la otra. Nota: Notable bajo.
Ritterguts Gose Original
Uno de esos retos que teníamos apuntados en nuestra lista de deberes (y expresado como propósitos de año nuevo allá por 2014, y no cumplido hasta hace bien poco) era probar algunos de los ejemplos clásicos alemanes de estilos como las Gose, de las que lo que nos llegan habitualmente son reinterpretaciones pasadas por el prisma del Craft y de EEUU.
Es por ello que nos emocionó poner la mano encima a un par de referencias típicas de la ciudad de Leipzig. Y esta de Ritterguts se enorgullece de ser la más antigua, con su fábrica fundada en 1824 (aunque retomaron la elaboración en 1999, tras llevar casi medio siglo sin hacer este estilo).
Y es que las Gose perdieron el favor del público, cosa medianamente comprensible ya que es un tipo de cerveza que destaca sobre todo por la presencia de dos sabores predominantes poco habituales en la cata: salado y ácido. ¡Y con un punto de especiado de cilantro! Vamos, que no es para todos los gustos.
Siendo en apariencia similar a una Witbier, con la que comparte muchos factores, en esta destaca desde el aroma bien pronto las notas lácticas. Y en boca resulta bastante ácida (recuerda al zumo de limón) y con la salinidad bien presente, con tan solo un poco de dulzor para equilibrarlos.
Bebiendo esta cerveza de 4,7% vol. entiendes por qué el público no la demandaba tanto y por qué las versiones modernas suelen llevar alguna fruta (o zumo, o concentrado, o sirope…) para hacerlas más amable. Porque en sí es tan desagradable como te imaginas al viejo cascarrabias de la chistera.
“Mi opinión en un Tweet:” Marcado el check de haberla bebido, no repetiría, con una es suficiente. Nota: Suficiente.
Es por ello que nos emocionó poner la mano encima a un par de referencias típicas de la ciudad de Leipzig. Y esta de Ritterguts se enorgullece de ser la más antigua, con su fábrica fundada en 1824 (aunque retomaron la elaboración en 1999, tras llevar casi medio siglo sin hacer este estilo).
Y es que las Gose perdieron el favor del público, cosa medianamente comprensible ya que es un tipo de cerveza que destaca sobre todo por la presencia de dos sabores predominantes poco habituales en la cata: salado y ácido. ¡Y con un punto de especiado de cilantro! Vamos, que no es para todos los gustos.
Siendo en apariencia similar a una Witbier, con la que comparte muchos factores, en esta destaca desde el aroma bien pronto las notas lácticas. Y en boca resulta bastante ácida (recuerda al zumo de limón) y con la salinidad bien presente, con tan solo un poco de dulzor para equilibrarlos.
Bebiendo esta cerveza de 4,7% vol. entiendes por qué el público no la demandaba tanto y por qué las versiones modernas suelen llevar alguna fruta (o zumo, o concentrado, o sirope…) para hacerlas más amable. Porque en sí es tan desagradable como te imaginas al viejo cascarrabias de la chistera.
“Mi opinión en un Tweet:” Marcado el check de haberla bebido, no repetiría, con una es suficiente. Nota: Suficiente.
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Alemania,
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Ingredientes Especiales
el
lunes, octubre 30, 2023
2
brindis en voz alta
Anderson Valley The Kimmie, The Yink, and the Holy Gose
Desde el valle del oso con cuernos de ciervo (cervoso o be-er) nos llega esta cerveza de un estilo alemán casi extinto hasta que las cervezas ácidas se pusieron de moda allí en los USA. Una Gose (con trigo malteado, sal y especias) con un nombre largo y raro que hace una blasfema referencia al padre, al hijo y al espíritu santo (Holy Ghost, en inglés).
En copa es de color rubia clara, opalina, pálida y ligera. Con escasa burbuja, poca espuma y que encima es poco persistente. El aroma es especiado y láctico, un poco a yogurt rancio. El sabor es algo que sorprende mucho si no has bebido antes ninguna Gose…
Resulta de entrada ácida y te hace poner muecas. Es refrescante y frutal, sí, pero la elevada acidez unida al punto salado hace que parezca que te da más sed en lugar de quitarla, cada trago te deja con ganas de dar otro para acabar de lavar la boca. La sensación que deja finalmente es de frío en el fondo del paladar.
Al menos no tiene mucho alcohol, 4,2% ABV, así que si bebes mucha intentando saciarte, hay menos posibilidades de emborracharse mucho. ¡Pero ojo con la acidez de estómago! Procura maridarla bien con salmón ahumado o marisco, tu cuerpo lo agradecerá.
“Mi opinión en un Tweet:” No se me ha parecido ni una paloma ni un cervoso. Nota: Suficiente alto.
En copa es de color rubia clara, opalina, pálida y ligera. Con escasa burbuja, poca espuma y que encima es poco persistente. El aroma es especiado y láctico, un poco a yogurt rancio. El sabor es algo que sorprende mucho si no has bebido antes ninguna Gose…
Resulta de entrada ácida y te hace poner muecas. Es refrescante y frutal, sí, pero la elevada acidez unida al punto salado hace que parezca que te da más sed en lugar de quitarla, cada trago te deja con ganas de dar otro para acabar de lavar la boca. La sensación que deja finalmente es de frío en el fondo del paladar.
Al menos no tiene mucho alcohol, 4,2% ABV, así que si bebes mucha intentando saciarte, hay menos posibilidades de emborracharse mucho. ¡Pero ojo con la acidez de estómago! Procura maridarla bien con salmón ahumado o marisco, tu cuerpo lo agradecerá.
“Mi opinión en un Tweet:” No se me ha parecido ni una paloma ni un cervoso. Nota: Suficiente alto.
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