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St. Bernardus Pater 6

Hace tiempo os hablábamos de los números que algunas cervezas belgas de abadía tenían, y que no eran para indicar su alcohol, sino dar pistas sobre su densidad inicial. Pues esta de St. Bernardus (una fábrica situada entre Watou y Poperinge, en Bélgica) es un buen ejemplo.

St. Bernardus Pater 6
El 6 indica que es de las más ligeras, igual que el otro apelativo, “Pater”, el tercer escalafón de los monasterios (y por tanto más suave que sus hermanas mayores, la Prior 8 y la Abt 12, que ya teníamos comentadas). Pero ojo, que para ellos será suave, pero tiene 6,7% vol. de alcohol, que no es peccata minuta.

La cerveza vendría a ser una Dubbel, ya que es una cerveza oscura, de color marrón algo turbio, y que en cáliz (que es el tipo de vaso recomendado para las cervezas tipo abadía, aunque esta no tenga nada que ver con ninguna iglesia y el tipo del dibujo no sea un monje sino un juez) se corona con una espuma beis claro, que rápidamente va disminuyendo hasta quedar en una fina capa.

Es, por supuesto, una cerveza predominantemente maltosa, con aromas también especiados y frutales, típicos de las levaduras belgas. En boca por tanto es dulce, algo caramelosa, pero con muchos matices que la hacen interesante y para nada cansina ni difícil de beber.

Es una cerveza fácil tanto para iniciarse en estos estilos como para repetir si ya estás de vuelta de todo. Eso sí, hay que beberla a unos 8 ºC para poder apreciar más los aromas y sabores. Demasiado fría tus papilas gustativas se adormecen, y los aromas no se elevan y disipan como corresponde.

“Mi opinión en un Tweet:” Quien parte… se queda con la mejor Pater. Nota: Notable alto.

Espina de Ferro Dead Monk

Las cervezas de estilos belgas de abadía son algo poco frecuente dentro del panorama craft o artesano español. Y es normal, son estilos donde destacar y competir en la relación calidad-precio con las marcas belgas o las cervezas trapenses es muy complicado.

Espina de Ferro Dead Monk
Por eso no podemos menos que recomendar esta cerveza de los barceloneses (tienen la fábrica en la comarca de la Anoia, en Vilanova del Camí) Espina de Ferro. Una birra estilo Dubbel que bien vale una misa.

El color entraría dentro de la gama del estilo, en un ámbar profundo de tintes rojizos, muy bonito y con buena limpieza. Y coronando la cerveza tienes una espuma de color blanco roto, de cantidad media y persistencia baja, pero bastante densa y compacta.

Tanto en aroma como en sabor, está a la altura (como decimos) de las cervezas belgas en las que se inspira. El primero tiene todos los matices especiados y complejos del uso de sus levaduras de alta fermentación. Y el segundo, las notas dulces y maltosas y el equilibrio complejo.

En conclusión, esta es una cerveza rica y lograda. Que tiene 7% vol. de alcohol, pero bien integrados. Y que recomendamos beberla no muy fría, partiendo de unos 8 °C sería lo ideal para apreciarla más.

“Mi opinión en un Tweet:” Más monjes (muertos) y menos Hopsters. Nota: Sobresaliente.

Trappistes Rochefort 8

¿En serio? Pellizcadnos el brazo, porque debemos estar soñando. ¿Llevamos más de 4100 entradas y esta cerveza aún no había salido reseñada? ¡Pues está claro que es una de las primeras 100 que debería beber todo el mundo que quiera conocer la variedad cervecera!

Trappistes Rochefort 8
Desde la Abadía de Notre-Dame de Saint-Rémy (el monasterio de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia que elabora estas cervezas) viene esta cerveza trapense, la hermana mediana de la gama. Se popularizó como su cerveza de navidad, en botellas especiales de 75 cl, pero ya hace muchos años que viene también en formato de 33 cl.

Que no os engañe el número 8. No es su alcohol, sino que se refiere a la numeración de “fuerza” o densidad, como os contamos en la entrada que habla de números y cerveza. De alcohol tiene un poquito más, 9,2% vol. Así que de mediana, poco.

De color oscuro, marrón rojizo, está coronada por abundante espuma color beis. En aroma es compleja e interesante, con mucho predominio de las maltas tostadas, y los aportes de su generosa levadura belga en forma de afrutados y especias.

Y en boca, aunque densa y cálida, esconde bastante bien el alcohol entre la complejidad de sabores dulces y maltosos, pero con tantos matices bien equilibrados que no resulta para nada peleona ni cansina. ¡Desde luego una cerveza digna de una religión (propia)!

“Mi opinión en un Tweet:” No dejéis pasar tanto tiempo como nosotros. Nota: Sobresaliente.

Chimay Rouge

La Chimay Roja (también llamada Chimay Rouge, Brune, Bruin, Red, Rood o Première en su versión de 75 cl) es una de las cervezas de abadía trapense más clásicas que recordamos. Es más, si no lo hemos entendido mal, es su receta más antigua y longeva en ventas, aunque haya estado a la sombra de sus hermanas mayores.

Chimay Rouge
Los monjes de la abadía de Scourmont llevan haciendo cerveza desde 1862, siendo una de las principales cabezas dentro de la Asociación Trapense Internacional que da los sellos ATP (Authentic Trappist Product) y que, por supuesto, sus cervezas llevan.

Esta, la Roja, es una cerveza de color marrón rojizo, levemente turbia -pero poco-, que viene acompañada de abundante espuma color crema, esponjosa y persistente. El aroma es maltoso y afrutado, con el olor característico de levadura belga (en este caso, levadura “de la casa”).

El sabor predominante es dulce, con leve amargor presente. Lo que sí que se nota es las maltas tostadas, las notas de caramelo y los puntos afrutados y especiados. Además de su cuerpo medio y una leve presencia del alcohol (tiene 7% ABV) en la calidez en boca.

Está claro que es buena cerveza, de fácil trago e ideal para ir adquiriendo el gusto por las cervezas belgas de abadía. Pero la sombra de su hermana Azul la oscurece y la relega a un continuo segundo plano, del que es muy difícil que salga una vez has probado la otra.

“Mi opinión en un Tweet:” Hay que romper una lanza a favor de las hermanas pequeñas. Nota: Notable alto.

Brugse Zot Dubbel

Hace años os contamos en nuestra reseña de Birroturismo por Brujas que visitamos la fábrica De Halve Maan, en la que se elaboran las cervezas Brugse Zots y Straffe Hendrick. Y de la primera marca (y más popular) no os habíamos hablado hasta ahora.

Brugse Zot Dubbel
Y vamos a empezar con su cerveza tostada, oscura: la Dubbel. De color marrón rojizo, profundo, turbia pero poco. La cabeza de espuma es abundante y persistente, ya que es una cerveza a la que ya se le ve su alta carbonatación. Pero vamos, es lo que se puede esperar de una Dubbel.

El aroma tiene las notas especiadas y frutales de las cervezas belgas de estos estilos, con un deje metálico que luego se repite en el sabor. Este es dulce, con mucho tostado y caramelo. Y tiene buen cuerpo, algo estropeado por la definitiva carbonatación excesiva que ya prometía el aspecto.

Como son belgas, el alcohol no es un problema (bueno, sí lo es, si quieres evitarlo, claro) y se sube a 7,5% ABV. Así que ojo con pasarse bebiéndola y las resacas, si no quieres acabar como los “locos de Brujas”, que es lo que significaría el nombre de la cerveza.

“Mi opinión en un Tweet:” Tras tres cervezas: ¿Eres tú John Wayne o soy yo? Nota: Bien.

Robinsons Trooper Hallowed

Desde la cervecera Robinsons y de la mano de Iron Maiden nos llega la que fue la cuarta creación cervecera de la banda. Y que ahora se puede encontrar en un pack junto con las demás de la marca. Esta es de “inspiración” belga, ya que se supone una Dubbel, pero con un toque inglés.

Robinsons Iron Maiden Trooper Hallowed
Es de color rojizo brillante, tonalidad ámbar profundo, bastante limpia. El color viene dado por el uso de malta crystal de centeno. La espuma es de color hueso, no muy abundante, pero de persistencia media-alta y burbuja fina.

La levadura belga le da un perfil bastante correcto, con sabor dulce y tostado y aromas afrutados y especiados (con un toque a quemado y fenólico que no emociona y otro a plátano más típico de los trigos alemanes). Y caramelo, mucho caramelo.

Vamos, que no destaca por ser una Dubbel (o una Bruin, con “solo” 6% ABV) especialmente memorable. Una Leffe mala. O bueno, no mala, porque será mejor, pero sirve para hacerse una idea… y esta es bastante más cara.

“Mi opinión en un Tweet:” Que hagan heavy metal y cervezas de estilos británicos, mejor. Nota: Suficiente alto.

Westmalle Dubbel

Las reseñas de cerveza son algo cada vez menos habitual en los blogs dedicados a la cerveza. Nosotros somos muy clásicos y entendemos que, aunque páginas como Ratebeer o Untappd pueden servir para ver las valoraciones generales, el comentar y criticar algo siempre se va a agradecer: libros o películas en la prensa, comics o juegos en los medios especializados… y, por supuesto, cervezas en El Jardín.

Westmalle Dubbel, cerveza trapense belga.
Y hay cervezas, como esta, que no entendemos cómo aún no hemos reseñado. Una trapense de las clásicas (elaborada desde 1936) y una de las dos únicas trapistas con el adjetivo “Dubbel” como nombre. Es, por tanto, una cerveza tostada, de color marrón rojizo con espuma beis claro, densa, duradera y pegajosa.

El aroma es afrutado y maltoso, y el sabor dulce y especiado. Caramelo, frutas pasas y algo de melaza dan paso a un final más seco y equilibrado. Está claro que nadie sabe hacer cervezas de estilo belga como los propios belgas. Sólo hay que ver los resultados de los concursos…

Y sobre esta Dubbel de 7% ABV poco más hay que decir. Un clásico difícilmente superable y que no puede no estar reseñado en ningún blog que no entienda y respete la historia de la cerveza en el siglo precedente. Oremos.

“Mi opinión en un Tweet:” Dubbel nuestra que estás en los cielos… Nota: Sobresaliente

Trappistes Rochefort 6

Hay veces que los propios Jardineros nos preguntamos en voz alta “¿Pero cómo puede ser que en más de seis años escribiendo a diario aún no hayamos hablado de tal o cual cerveza?”. Y esta es una de ellas (aunque en nuestra defensa alegaremos que hay más cervezas que días tiene el año y que nos es imposible hablar de todo lo que bebemos…).

Trappistes Rochefort 6
¡Pero Rochefort 6 no puede quedarse en las libretas! Porque la más pequeña de la abadía trapense de Nuestra Sra. de St. Remy es aun así una gran cerveza. De color marrón anaranjado, no muy oscuro ni muy opaca (aunque sí turbia), la espuma que corona el cáliz (en el que por supuesto has de beberla) es fina y de persistencia media-baja.

El aroma es suave y agradable: maltoso con notas a caramelo, y toque de levadura especiados y florales, con algo de fruta. Y en boca empieza dulce, luego se repiten estos mismos matices, pero acaba más seca y alcohólica de lo que te hace esperar el aroma y el primer trago.

Así que aunque de número (6) y de alcohol (esta tiene 7,5% ABV) es la pequeña de la familia (además de la que supone menor producción), de sabor es grande y bien se merece un hueco en el podio de las trapenses. ¡Si no la has probado, hazlo!

“Mi opinión en un Tweet:” Aparenta menos de lo que tiene. Nota: Sobresaliente bajo.

Corsendonk Summum Roodbruin 8

Tan rápido como podemos (que si la excusa es beber, no nos cuesta demasiado esforzarnos) os traemos la reseña de la cerveza que vosotros mismos elegisteis en la pasada votación. En esta ocasión, una cerveza belga tostada de abadía (aunque sin abadía ni fábrica propias, jejeje, que ahora está elaborada en Du Bocq).

La cerveza en sí es como cabe esperar de color oscuro, pero para nada negra. Es rojiza, sin turbiedad y brillante a la luz. Claro que si no hay mucha luz, pues parda, casi negra, como los gatos. La espuma es de color hueso, rocosa e irregular, con una persistencia media-baja.

El aroma es maltoso, a pan tostado, pero también con recuerdo de frutas, caramelo y especias. En boca es principalmente dulce (bastante dulce) y sabrosa, con cuerpo pero sin demasiada presencia del alcohol. Un buen ejemplo de cerveza belga tostada de abadía para todos los públicos.

Y a buen precio, ya que se ve que es una cerveza que se elabora de manera exclusiva para una cadena de supermercados europea (ya sabes, la de la calidad no es cara, cosa que esta birra cumple). Nosotros en un principio pensamos que era la “Bruin” de toda la vida reetiquetada, pero no, porque esta tiene 8,1% ABV, un poco más que la Pater clásica.

“Mi opinión en un Tweet:” Llevar las abadías al supermercado es mejor que meter mercaderes en el templo. Nota: Notable bajo.

BOM Triporteur From Hell

Ya hablamos hace tiempo de la marca que hoy nos ocupa, pero hoy queremos detenernos un poco en su cerveza más conocida oscura, la que viene del infierno. Pero antes vamos insistir en que la principal peculiaridad de la casa, BOM (Belgian Original Malt), es que crea sus propias maltas especiales a partir de malta base para tener siempre el producto personalizado y reciente, ya que lo hacen justo antes de elaborar.

Dicho esto, entendemos por qué no las asignan ningún estilo clásico a sus cervezas con el argumento de que, si usan maltas que son propias y antes no existían, no pueden clasificarse tampoco dentro de los estilos que existían anteriormente. Pero nosotros apostamos a que es algo entre una Bruin y una Dubbel

Y es que es de color marrón rojizo muy oscuro, casi negro (y turbia, casi opaca), con una cabeza de espuma beis, abundante y pegajosa. El aroma es leve, con notas de caramelo de la malta y de especias de la levadura. En boca destaca más el café, el chocolate y el regaliz, con persistencia.

Para beber en copa o cáliz, pese a ser un producto infernal (con 6,66% ABV, pone). Pero bueno, con unas “Tetillas de Monja” para maridar, arreglado. Y así nos emborrachamos menos y no pecamos.

“Mi opinión en un Tweet:” El repartidor te las trae del infierno en triciclo. Eso tiene mérito. Nota: Notable.

Bornem Dubbel

Un clásico estilo cervecero, de esos con los que todos empezamos por su atractivo y sus características, son las cervezas tostadas de abadía. Luego sabremos que se suelen denominar “Dubbel” y que es tradicional de Bélgica. Pero al principio, nos bastaba con bebérnoslo.

Y así nos encontrábamos con cervezas como esta. De color oscuro, casi negro, con una abundante cabeza de espuma beis clara. Es turbia (por la segunda fermentación en botella) pero tiene buena presencia.

El aroma es leve y ligero, a caramelo y azúcar de caña, con algo de frutas pasas. En boca es dulce y maltosa, bastante rica, con sabores tostados, un poco cafetosos, y bastante achocolatados, pero con un punto especiado.

Además, esta cerveza de 8% ABV (ideal para beber en cáliz y acompañar carnes) no estaba mal de precio, lo que la hace una firme candidata como cerveza de iniciación. Y, para los bebedores ya avanzados, una delicia más de la casa Van Steenberge.

“Mi opinión en un Tweet:” “Nacido para doblar”, ya que me pediría dos. Nota: Notable alto.

Scheldebrouwerij Dulle Griet

De esta cervecera de origen Holandés pero que se mudó a Bélgica al poco de comenzar (de lo cual tampoco hace tanto, ya que está en funcionamiento desde 1994) vamos a comentar hoy su cerveza con nombre de cañón de Gante (o de bar, o de tía loca).

La Scheldebrouwerij Dulle Griet es una cerveza de estilo Dubbel, por lo que no ha de sorprendernos que sea de color marrón, con espuma fina, de color beis, densa y compacta en la copa.

El aroma es maltoso (maltas tostadas: caramelo, fruta, chocolate) con un toque metálico y levaduroso. Sutil, pero que empaña un poco la primera impresión, que es agradable. En boca es dulce y sabe a pan tostado y mermelada de frutas, con un toque especiado.

Vamos, que no está mal esta cerveza belga (de raíz holandesa, vale) tostada de 6,5% ABV. No llegará a la altura de las clásicas trapenses, pero se deja beber más que bien. Ideal para maridar un estofado de ternera como el llamado Stoverij (Carbonade).

“Mi opinión en un Tweet:” Dubbel de una fábrica “joven”, pero que respeta a sus mayores. Nota: Bien Alto.

St. Idesbald Dubbel

Esta cerveza tostada de abadía recibe el nombre completo de St. Idesbald Réserve Ten Duinen (en referencia a la abadía de la que toma el nombre) y está elaborada por la Brouwerij Huyghe (la que siempre citamos como “la de la Delirium Tremens”).

En copa tiene un color casi negro, de tonos marrones oscuros y turbios. La espuma está igualmente oscurecida y es muy abundante. Tiene buena presencia y persistencia, como suele ser habitual en las cervezas belgas.

El aroma es achocolatado, con mucha presencia de pan y caramelo y algo de café incluso. La de la fruta pasa o escarchada es también fuerte. En boca es dulce y potente, con gusto a vino de feria (vino dulce) que denota su alcohol (8% ABV) y una cierta acidez refrescante. Al final tiene un poco de regusto a regaliz.

Vamos, una cerveza que no destacará en la estantería ni en la barra (y que no pisará bares de moda jamás, nos tememos), pero que está más que rica y además deja el cuerpo bien contento. Os la recomendamos.

“Mi opinión en un Tweet:” No apartes de mí este cáliz, por favor. Nota: Notable Alto.

Broeder Jacob Bruin

Hacía mucho que no comentábamos cervezas belgas (las modas nos invaden hasta nuestras despensas, y nos toca alimentar a los becarios con IPAs y cosas llenas de lúpulos americanos) pero hoy lo vamos a compensar, con esta cerveza tostada (brune o bruin) elaborada en la Brasserie Du Bocq.

La cerveza es de estilo abadía oscura, de color marrón casi negro y con abundante espuma beis pegajosa. El aroma es maltoso y especiado, a canela y galletas, con notas frutales.

En boca es dulce y sabrosa. Compleja y apetitosa. Las maltas predominan y dan sabores a caramelo, fruta escarchada, bollería y un sinfín de cosas deliciosas y golosas. Muy adecuada para amantes del dulce, y pura kryptonita para los hophead.

Vamos, que si eres amante del dulzor belga, esta Dubbel de 7,5% ABV te va a gustar mucho y le vas a sacar muchos matices. Sobre todo si la sirves en cáliz a una temperatura entre 10 y 15ºC, como recomiendan.

“Mi opinión en un Tweet:” Abadía tostada y golosa para fans de la cerveza belga dulce. Nota: Bien alto.

Grottenbier

Esta cerveza es una cerveza belga oscura, pero de no muy alta graduación, de las clasificadas como bruin (o brune), pero con la particularidad de que una vez embotellada, envejece y madura en cuevas (de ahí su nombre de cerveza de la gruta, o algo así).

Es una cerveza de color marrón oscuro, turbia y con espuma esponjosa de color beis claro. El aspecto es bastante normal, pero lo bueno viene después.

En nariz presenta un aroma fuerte, intenso y especiado, muy curioso y apetecible, que rápidamente invita a beberla. El boca es suave y compleja, de sabor principalmente dulce aunque con un punto picante al final, probablemente debido al uso de caramelo y especias.

Una cerveza muy rica y que solamente tiene 6,5% ABV. Y decimos solamente, porque en Bélgica, esto suele ser el alcohol del que parten las cervezas. De aquí para arriba, lo que puedas, pero poco hay por debajo en sus estilos más conocidos.

“Mi opinión en un Tweet:” La estancia en las cuevas le sienta bien, como a Batman. Nota: Notable alto.

La Trappe Jubilaris XXV

Con motivo del 25 aniversario de que su Abad Dom Bernardus tomase los hábitos, los monjes trapenses de la abadía de Koningshoeven han sacado una cerveza más. Otra más que añadir a la que sin duda es la gama más amplia de cervezas trapenses (aparte de la única holandesa).

La Trappe Jubilaris XXVY, como las cervezas favoritas del Abad Bernardo son la Dubbel y la Isid’or, han intentado hacer una cerveza que combine características de las dos. Y así tenemos una cerveza de abadía oscura, de color ámbar profundo, rojizo, con espuma no muy abundante pero compacta.

El olor es maltoso (a caramelizado) y afrutado. Y en boca tiene un amargor relativamente fuerte (no exagerado, no es una IPA ni una Dry Stout, a ver qué os creéis) que compensa el habitual dulzor de las cervezas oscuras belgas. Aún así, las notas frutales y el caramelo se dejan ver de nuevo.

Una cerveza que es edición limitada, y que sólo se encuentra en barril y botella de 75 cl. Tiene 6% ABV, lo cual no es mucho y permite beberla tranquilamente, a temperatura de bodega (10 a 12 ºC), y acompañarla de queso y patés.

“Mi opinión en un Tweet:” La suma de dos a veces da menos en vez de más. Nota: Bien.

Achel Bruin

Hoy comentamos esta cerveza trapense, que viene de la frontera entre Bélgica y Holanda, y que es el más pequeño de los 7 monasterios “oficiales” y uno de los que menos producción tienen.

Cerveza Trapense Achel Bruin
También conviene aclarar que los monjes del monasterio de St. Benedictusabdij De Achelse Kluis fabrican otra cerveza muy parecida, pero muy diferente: la Extra Bruin, sólo en botellas de 75 cl, y con un poco más de alcohol. Pero hoy vamos a hablar de la hermana pequeña, de 8% ABV y 33cl.

Es una cerveza rojiza, oscura, bastante opaca, con mucha espuma muy consistente. El aroma es típicamente belga: los dulces del azúcar, las levaduras, etc. El sabor es dulce y sabroso, con notas afrutadas, caramelo y toffe.

Muy rica. Pero… ¿mejor que otras Dubbel trapenses? Pues pronto lo sabremos, porque tenemos preparada una cata comparativa. Hasta entonces, disfrutadla en copa cáliz, a buena temperatura (10ºC) y acompañadla de ricos asados.

“Mi opinión en un Tweet:” Una trapense minoritaria, pero para todos los gustos. Nota: Notable alto.

Floreffe Dubbel

Tras probar la Floreffe Prima Melior de esta misma marca (Brasserie Lefèbvre, que también fabrican la Barbar y la Hopus, por ejemplo) y ver lo intensa (demasiado intensa) que resultó, no sabía que esperarme de esta.

Y la verdad es que, al servirla, ya sorprende lo oscura que es. Una de las cervezas belgas de abadía estilo Dubbel más oscuras que he visto, casi negra. La espuma es normal, pegajosa, pero no muy abundante.

Los aromas que desprenden son dulces, ricos y agradables, muy frutales. El sabor es también dulce, con un toque cremoso en el paladar y un ligero regusto a licor. Es muy densa y potente. Me gusta. Compensada queda la ligera decepción de su hermana mayor.

Para degustarla se recomienda copa de cáliz, una temperatura de servicio de 10 a 12 ºC y acompañar de carnes y guisos si la abres a la hora de la comida. Y si te gustan las Dubbel, puedes disfrutarla sin miedo ya que, incluso pese a su segunda fermentación en botella, sólo tiene 6,3% ABV.

“Mi opinión en un Tweet:” Una Dubbel muy buena, rica y bebible. Nota: Notable alto.

Tongerlo Bruin

Las viejas y buenas tradiciones nunca desaparecen. Y las cervezas de abadía son un buen ejemplo de ello. Esta es una tostada belga estilo Dubbel hecha por la cervecera Haacht , en Boortmeerbeek , bajo acuerdo con la Abadía de Tongerlo.

Como cabe esperar de una Dubbel, es marrón rojiza, y la espuma es beis y compacta. Conviene servirla entera removiendo al final la botella para incluir en la copa la levadura de la segunda fermentación en botella.

El olor es escaso, dulce. El sabor es dulce también, con notas a vainilla y un ligero regusto metálico (típico en muchas belgas) pero no por ello demasiado agradable.

Se recomienda servir en copa cáliz, a unos 10º C, y acompañar de carnes rojas asadas, guisadas o a la barbacoa. Ah, y “solo” (para los estándares de las Dubbel) tiene 6,7% ABV, así que es relativamente suave.

“Mi opinión en un Tweet:” Una abadía que probar, pero no sé si repetiría a menudo. Nota: Bien bajo.

Gauloise Brune

Ya sabéis que los viernes intentamos criticar una cerveza que nos parezca especialmente recomendable. Bueno, hasta ahora no lo habíamos dicho porque no siempre lo cumplimos, pero secretamente nuestra idea era que fue la cerveza que buscaseis ese fin de semana.

Y esta merece la pena buscarla. Cuando la probé me sorprendió y me pareció un grato descubrimiento. Su color es tostado, el típico de una Dubbel. Quizá un poco oscuro, incluso. La espuma escasa, pero espesa y cremosa.

El olor es dulce, a caramelos, frutas y frutos secos. El sabor es similar, pero destaca sobre todo su gran cuerpo, su equilibrio y un ligero regusto ácido muy refrescante y que oculta por completo el alcohol (8,1% ABV).

En conclusión, una de las Dubbel más sorprendentes que hemos probado últimamente. Nos han recomendado la Bocq (es la cervecera que fabrica esta) de Navidad. Pero no le hemos echado la zarpa encima aún. ¿Os hemos comentado que próximamente es el cumpleaños del becario? Podéis enviarle una para hacerle feliz al pobre.

“Mi opinión en un Tweet:” Una Dubbel especial, muy recomendable. Nota: Sobresaliente.