Hoy os traemos otra cerveza “de abadía” de esta cervecera belga con sede en Le Rœulx (un pueblo valón, del sur de Bélgica, sito en la provincia de Hainaut). En esta ocasión, su “morena” o “tostada”, la que definen como Brune por su color.
Y obviamente sí es de ese color: marrón rojizo, de aspecto turbio, pero coronada por una espuma beis claro que presenta un tamaño medio, pero una persistencia media-baja. Aunque queda bastante aparente en la copa cáliz (la ideal para este tipo de cervezas).
Este estilo (que sería el equivalente oscuro de las Blonde) suele tender a lo maltoso y apenas tener presencia de lúpulo. Y por supuesto esta cerveza es un buen ejemplo en ese sentido, y en nariz nos destacan las maltas tostadas y las notas de caramelo.
En boca tiene un sabor predominantemente dulce, pero con cierta aspereza final y un poco de regusto metálico. No es la Brune más sabrosa y rica, pero tampoco está mal y se deja beber, sin grandes pretensiones.
Eso sí, ten en cuenta que su graduación está entre lo más alto de la gama y que esta cerveza se sube a 8,5% vol. de alcohol. Así que mejor si cuando la abras tienes el estómago lleno y no estás haciendo ayuno monacal, porque pega fuerte y sin compasión.
“Mi opinión en un Tweet:” ¿Por qué la iglesia de mi pueblo no hace también cerveza? Nota: Suficiente.
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Abbaye D’Aulne Brune
Las cervezas de abadía son uno de esos valores estables en los que refugiarse cuando todo lo demás cambia, tanto por la consistencia que tienen entre elaboraciones, como por la tradición de los estilos que elaboran.
Esta marca belga (que también elabora la Chérie y la Blanche de Charleroi) hace una serie de cervezas de estilos monásticos con el nombre de una abadía cisterciense sita entre Thuin y Gozée, en la región de Valonia, provincia de Henao, Bélgica.
La Brune es su cerveza tostada (morena, en oposición a rubia) de 6% vol. Y de ese color es, como una melena castaña levemente cobriza. La espuma es de color beis, y muy abundante, aunque la persistencia se queda en media.
Los aromas son los típicos frutales, maltosos y caramelosos de las cervezas Brune, y en sabor es también maltosa, con mucho caramelo y algo de regaliz según coge temperatura, que le dan cierto contrapunto amargo.
Aunque la verdad es que, la última vez que la hemos bebido, nos ha gustado menos que el recuerdo que teníamos de ella. Han pasado muchos años, es cierto, y quizá haya cambiado. Pero sigue mereciendo una oportunidad para opinar.
“Mi opinión en un Tweet:” No confundir la Abadía de Aulne con el Bosque de Haule. Nota: Bien alto.
Esta marca belga (que también elabora la Chérie y la Blanche de Charleroi) hace una serie de cervezas de estilos monásticos con el nombre de una abadía cisterciense sita entre Thuin y Gozée, en la región de Valonia, provincia de Henao, Bélgica.
La Brune es su cerveza tostada (morena, en oposición a rubia) de 6% vol. Y de ese color es, como una melena castaña levemente cobriza. La espuma es de color beis, y muy abundante, aunque la persistencia se queda en media.
Los aromas son los típicos frutales, maltosos y caramelosos de las cervezas Brune, y en sabor es también maltosa, con mucho caramelo y algo de regaliz según coge temperatura, que le dan cierto contrapunto amargo.
Aunque la verdad es que, la última vez que la hemos bebido, nos ha gustado menos que el recuerdo que teníamos de ella. Han pasado muchos años, es cierto, y quizá haya cambiado. Pero sigue mereciendo una oportunidad para opinar.
“Mi opinión en un Tweet:” No confundir la Abadía de Aulne con el Bosque de Haule. Nota: Bien alto.
Triple Secret des Moines Brune
La cerveza que nos ocupa hoy es una cerveza de estilo de abadía, aunque un tanto ecléctico (luego explicaremos por qué), y que está elaborada en Francia por la Brasserie Goudale (también conocidos como Les Brasseurs de Gayant).
De color oscuro, negro casi opaco, la corona una espuma beis claro densa, de cantidad y persistencia media. El aspecto es llamativamente oscuro, para algo que pone “triple” y “brune”.
En el aroma destacan las maltas tostadas, con notas de caramelo, café, fruta madura y pan tostado. El sabor es bastante amargo también para lo esperado en una cerveza de estilo belga. Pero sí que tiene esos toques metálicos maltosos habituales.
Porque si te esperas una Brune (la típica cerveza “tostada”) esta da bastante más intensidad de lo que esperabas, probablemente. Su fuerza y su final más seco nos recuerda a algo parecido a una Triple pero oscurecida.
En cualquier caso, en los límites entre lo medio moderado y lo alcohólico con sus 8% vol., sin ser una gran cerveza ni muy ajustada a estilo, esta cerveza de la Abbaye de Crespin se bebe bien sin más sobresaltos.
“Mi opinión en un Tweet:” El secreto de estos monjes es oscuro. Nota: Suficiente alto.
De color oscuro, negro casi opaco, la corona una espuma beis claro densa, de cantidad y persistencia media. El aspecto es llamativamente oscuro, para algo que pone “triple” y “brune”.
En el aroma destacan las maltas tostadas, con notas de caramelo, café, fruta madura y pan tostado. El sabor es bastante amargo también para lo esperado en una cerveza de estilo belga. Pero sí que tiene esos toques metálicos maltosos habituales.
Porque si te esperas una Brune (la típica cerveza “tostada”) esta da bastante más intensidad de lo que esperabas, probablemente. Su fuerza y su final más seco nos recuerda a algo parecido a una Triple pero oscurecida.
En cualquier caso, en los límites entre lo medio moderado y lo alcohólico con sus 8% vol., sin ser una gran cerveza ni muy ajustada a estilo, esta cerveza de la Abbaye de Crespin se bebe bien sin más sobresaltos.
“Mi opinión en un Tweet:” El secreto de estos monjes es oscuro. Nota: Suficiente alto.
Chimay Rouge
La Chimay Roja (también llamada Chimay Rouge, Brune, Bruin, Red, Rood o Première en su versión de 75 cl) es una de las cervezas de abadía trapense más clásicas que recordamos. Es más, si no lo hemos entendido mal, es su receta más antigua y longeva en ventas, aunque haya estado a la sombra de sus hermanas mayores.
Los monjes de la abadía de Scourmont llevan haciendo cerveza desde 1862, siendo una de las principales cabezas dentro de la Asociación Trapense Internacional que da los sellos ATP (Authentic Trappist Product) y que, por supuesto, sus cervezas llevan.
Esta, la Roja, es una cerveza de color marrón rojizo, levemente turbia -pero poco-, que viene acompañada de abundante espuma color crema, esponjosa y persistente. El aroma es maltoso y afrutado, con el olor característico de levadura belga (en este caso, levadura “de la casa”).
El sabor predominante es dulce, con leve amargor presente. Lo que sí que se nota es las maltas tostadas, las notas de caramelo y los puntos afrutados y especiados. Además de su cuerpo medio y una leve presencia del alcohol (tiene 7% ABV) en la calidez en boca.
Está claro que es buena cerveza, de fácil trago e ideal para ir adquiriendo el gusto por las cervezas belgas de abadía. Pero la sombra de su hermana Azul la oscurece y la relega a un continuo segundo plano, del que es muy difícil que salga una vez has probado la otra.
“Mi opinión en un Tweet:” Hay que romper una lanza a favor de las hermanas pequeñas. Nota: Notable alto.
Los monjes de la abadía de Scourmont llevan haciendo cerveza desde 1862, siendo una de las principales cabezas dentro de la Asociación Trapense Internacional que da los sellos ATP (Authentic Trappist Product) y que, por supuesto, sus cervezas llevan.
Esta, la Roja, es una cerveza de color marrón rojizo, levemente turbia -pero poco-, que viene acompañada de abundante espuma color crema, esponjosa y persistente. El aroma es maltoso y afrutado, con el olor característico de levadura belga (en este caso, levadura “de la casa”).
El sabor predominante es dulce, con leve amargor presente. Lo que sí que se nota es las maltas tostadas, las notas de caramelo y los puntos afrutados y especiados. Además de su cuerpo medio y una leve presencia del alcohol (tiene 7% ABV) en la calidez en boca.
Está claro que es buena cerveza, de fácil trago e ideal para ir adquiriendo el gusto por las cervezas belgas de abadía. Pero la sombra de su hermana Azul la oscurece y la relega a un continuo segundo plano, del que es muy difícil que salga una vez has probado la otra.
“Mi opinión en un Tweet:” Hay que romper una lanza a favor de las hermanas pequeñas. Nota: Notable alto.
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miércoles, septiembre 01, 2021
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brindis en voz alta
Saint Landelin Brune
Como bien sabréis nos encanta que haya buena cerveza en los supermercados, al alcance del público. De todo el público, ya sea especializado (que somos poquitos) o generalista (que son muchos más). ¡Precisamente por eso nos gusta! Porque así llega la buena cerveza a más personas.
Pero la palabra clave es “Buena”. Así que no vale cualquier cosa. ¿Imagináis por dónde van los tiros? Y es que esta cerveza francesa, aunque tenga aspecto y nombre de cerveza de abadía, no pasaría el juicio de ningún dios.
De color marrón rojizo, turbio y espuma blanco roto, no muy abundante, huele a malta tostada, dulzona y empalagosa. ¡Pero es que huele mejor que sabe! Es como una copia falsa de los chinos de una cerveza de abadía belga típica. Caramelo, metal y malta, pero sin redondez.
Así que no hace falta que os bebáis esta cerveza de 6,4% ABV. Ni ninguna que tenga una etiqueta similar. La verdad es que hay cosas mejores en los supermercados… y si no, bien vale el paseo hasta uno más grande con mejor oferta.
“Mi opinión en un Tweet:” No por ser “de abadía” se es santo ni bueno. Nota: Insuficiente.
Pero la palabra clave es “Buena”. Así que no vale cualquier cosa. ¿Imagináis por dónde van los tiros? Y es que esta cerveza francesa, aunque tenga aspecto y nombre de cerveza de abadía, no pasaría el juicio de ningún dios.
De color marrón rojizo, turbio y espuma blanco roto, no muy abundante, huele a malta tostada, dulzona y empalagosa. ¡Pero es que huele mejor que sabe! Es como una copia falsa de los chinos de una cerveza de abadía belga típica. Caramelo, metal y malta, pero sin redondez.
Así que no hace falta que os bebáis esta cerveza de 6,4% ABV. Ni ninguna que tenga una etiqueta similar. La verdad es que hay cosas mejores en los supermercados… y si no, bien vale el paseo hasta uno más grande con mejor oferta.
“Mi opinión en un Tweet:” No por ser “de abadía” se es santo ni bueno. Nota: Insuficiente.
Abbaye des Rocs Brune
Desde la Abadía del Rock (no, no creemos que signifique eso, pero molaría tanto que ni nos hemos molestado en buscar cómo se traduce al castellano), en Bélgica, nos llega una cerveza de apariencia sencilla, pero muy interesante.
Una “Brune/Bruin” (os recordamos que ya nos preguntaron acerca de las diferencias entre Dubbel y Bruin) un poco subida de grados (hasta 9% ABV) que está elaborada sin uso de azúcar, siendo todo malta (algo poca habitual en los estilos fuertes belgas).
Así consigue un color marrón oscuro (aunque turbia y con una consistencia extraña, como de floculación flotante) y una buena cabeza de espuma. El aroma es intensamente maltoso, con mucho caramelo, y el sabor es dulce y un poco metálico; pero destaca su carácter frutal y complejo.
Aunque al principio da un poco de impresión “peleona”, la verdad es que luego resulta muy sabrosa y equilibrada. No es para pedirse dos seguidas por la carga de alcohol que tiene, pero sí para conservar una siempre a mano. ¡Que además no es cara!
“Mi opinión en un Tweet:” De corte clásico, como un buen Rock&Roll. Nota: Sobresaliente bajo.
Una “Brune/Bruin” (os recordamos que ya nos preguntaron acerca de las diferencias entre Dubbel y Bruin) un poco subida de grados (hasta 9% ABV) que está elaborada sin uso de azúcar, siendo todo malta (algo poca habitual en los estilos fuertes belgas).
Así consigue un color marrón oscuro (aunque turbia y con una consistencia extraña, como de floculación flotante) y una buena cabeza de espuma. El aroma es intensamente maltoso, con mucho caramelo, y el sabor es dulce y un poco metálico; pero destaca su carácter frutal y complejo.
Aunque al principio da un poco de impresión “peleona”, la verdad es que luego resulta muy sabrosa y equilibrada. No es para pedirse dos seguidas por la carga de alcohol que tiene, pero sí para conservar una siempre a mano. ¡Que además no es cara!
“Mi opinión en un Tweet:” De corte clásico, como un buen Rock&Roll. Nota: Sobresaliente bajo.
Kazematten Grotten Santé
Hace varios años os comentamos una cerveza llamada Grottenbier que se elaboraba en Bélgica en la fábrica de St. Bernardus (de la que también os hemos hablado). Era una cerveza que nos gustaba mucho. Y además su receta estaba diseñada por el gran Piere Celis (hoy nos apetece recordar viejas entradas, parece).
La cosa es que hace relativamente poco ha pasado a fabricarla en la Brouwerij Kazematten, fundada por el cervecero de St. Bernardus, Hans Depypere, y su amigo Rudy Ghekiere, gerente de Rodenbach, y dirigida por sus respectivos descendientes: Julie y Maarten , que están casados. Vamos, que todo ha quedado en familia.
Y la cerveza en sí, por tanto, parece que no ha cambiado la receta. Sigue siendo una sabrosa cerveza tostada, especiada y compleja, madurada en frío. Puede que aún sea de las más complejas cervezas oscuras que vienen de Bélgica y que tengan menos de 6,5% ABV.
Pero a nosotros nos parece que ha perdido cuerpo e intensidad con respecto a cómo recordamos la Grottenbier “original” y por eso hemos de bajarle un poco la nota. Es imposible saberlo a ciencia cierta, ya que es una cerveza que evoluciona (mejora al principio mucho con el tiempo, aunque luego decae un poco) así que una cata comparativa no tiene sentido. Pero la verdad es que en nuestra memoria nos gustaba más la anterior.
“Mi opinión en un Tweet:” Los santos no bajan a las cuevas ni aunque les maten. Nota: Notable bajo.
La cosa es que hace relativamente poco ha pasado a fabricarla en la Brouwerij Kazematten, fundada por el cervecero de St. Bernardus, Hans Depypere, y su amigo Rudy Ghekiere, gerente de Rodenbach, y dirigida por sus respectivos descendientes: Julie y Maarten , que están casados. Vamos, que todo ha quedado en familia.
Y la cerveza en sí, por tanto, parece que no ha cambiado la receta. Sigue siendo una sabrosa cerveza tostada, especiada y compleja, madurada en frío. Puede que aún sea de las más complejas cervezas oscuras que vienen de Bélgica y que tengan menos de 6,5% ABV.
Pero a nosotros nos parece que ha perdido cuerpo e intensidad con respecto a cómo recordamos la Grottenbier “original” y por eso hemos de bajarle un poco la nota. Es imposible saberlo a ciencia cierta, ya que es una cerveza que evoluciona (mejora al principio mucho con el tiempo, aunque luego decae un poco) así que una cata comparativa no tiene sentido. Pero la verdad es que en nuestra memoria nos gustaba más la anterior.
“Mi opinión en un Tweet:” Los santos no bajan a las cuevas ni aunque les maten. Nota: Notable bajo.
BOM Triporteur From Hell
Ya hablamos hace tiempo de la marca que hoy nos ocupa, pero hoy queremos detenernos un poco en su cerveza más conocida oscura, la que viene del infierno. Pero antes vamos insistir en que la principal peculiaridad de la casa, BOM (Belgian Original Malt), es que crea sus propias maltas especiales a partir de malta base para tener siempre el producto personalizado y reciente, ya que lo hacen justo antes de elaborar.
Dicho esto, entendemos por qué no las asignan ningún estilo clásico a sus cervezas con el argumento de que, si usan maltas que son propias y antes no existían, no pueden clasificarse tampoco dentro de los estilos que existían anteriormente. Pero nosotros apostamos a que es algo entre una Bruin y una Dubbel…
Y es que es de color marrón rojizo muy oscuro, casi negro (y turbia, casi opaca), con una cabeza de espuma beis, abundante y pegajosa. El aroma es leve, con notas de caramelo de la malta y de especias de la levadura. En boca destaca más el café, el chocolate y el regaliz, con persistencia.
Para beber en copa o cáliz, pese a ser un producto infernal (con 6,66% ABV, pone). Pero bueno, con unas “Tetillas de Monja” para maridar, arreglado. Y así nos emborrachamos menos y no pecamos.
“Mi opinión en un Tweet:” El repartidor te las trae del infierno en triciclo. Eso tiene mérito. Nota: Notable.
Dicho esto, entendemos por qué no las asignan ningún estilo clásico a sus cervezas con el argumento de que, si usan maltas que son propias y antes no existían, no pueden clasificarse tampoco dentro de los estilos que existían anteriormente. Pero nosotros apostamos a que es algo entre una Bruin y una Dubbel…
Y es que es de color marrón rojizo muy oscuro, casi negro (y turbia, casi opaca), con una cabeza de espuma beis, abundante y pegajosa. El aroma es leve, con notas de caramelo de la malta y de especias de la levadura. En boca destaca más el café, el chocolate y el regaliz, con persistencia.
Para beber en copa o cáliz, pese a ser un producto infernal (con 6,66% ABV, pone). Pero bueno, con unas “Tetillas de Monja” para maridar, arreglado. Y así nos emborrachamos menos y no pecamos.
“Mi opinión en un Tweet:” El repartidor te las trae del infierno en triciclo. Eso tiene mérito. Nota: Notable.
Duivels Bier Donker
La cervecera Boon es más conocida por sus cervezas de fermentación espontánea como su Faro o su Kriek, que ya hemos comentado en el Jardín. Pero en su fábrica también elaboran esta cerveza con nombre de Diablo, aunque no sea una Strong Golden Ale como suelen ser las “demoniacas”, sino una Strong Dark Ale.
Por tanto es de color marrón oscuro, turbio. Muy oscuro, casi negro. Con una cabeza de espuma color marfil, abundante, densa y esponjosa, de persistencia media y buen presencia en copa (cáliz, por supuesto).
El aroma es agradablemente maltoso, con muchos recuerdos a panadería y tostadas y algo de fruta madura o pasa. El sabor es dulce, con claro predominio de las maltas oscuras, y notas de caramelo y especias en boca.
Una cerveza muy recomendable para todo tipo de públicos, ejemplo agradable de las cervezas tostadas belgas, con suficiente complejidad y un alcohol medio (para la tradición del país), ya que tiene 8% ABV. Recomendamos beber con calma, aun así.
“Mi opinión en un Tweet:” Pensábamos que los diablos eran todos rubios, pero los hay morenos. Nota: Bien.
Por tanto es de color marrón oscuro, turbio. Muy oscuro, casi negro. Con una cabeza de espuma color marfil, abundante, densa y esponjosa, de persistencia media y buen presencia en copa (cáliz, por supuesto).
El aroma es agradablemente maltoso, con muchos recuerdos a panadería y tostadas y algo de fruta madura o pasa. El sabor es dulce, con claro predominio de las maltas oscuras, y notas de caramelo y especias en boca.
Una cerveza muy recomendable para todo tipo de públicos, ejemplo agradable de las cervezas tostadas belgas, con suficiente complejidad y un alcohol medio (para la tradición del país), ya que tiene 8% ABV. Recomendamos beber con calma, aun así.
“Mi opinión en un Tweet:” Pensábamos que los diablos eran todos rubios, pero los hay morenos. Nota: Bien.
Série Noire (Edition Tourbee)
Cuando uno lee en una etiqueta en francés “Biere Brune”, por muy “artesanale” que ponga luego, uno se espera una cerveza estilo brune, claro. "Serie Noire" está claro lo que significa, que es oscura, y "Tourbee", bien podría ser turbia.
Entonces, nos quedamos “turbados” al servirla y encontrar algo parecido a una Stout, negra y con poca espuma (y poco persistente). Vamos, no lo que nos esperábamos en principio. Pero oye, podía ser sólo el color…
Así que metimos la nariz, y nos quedamos “más turbados” aún al notar ahumado picante (como el de los chiles, pero sin el chile), que enseguida pierde sus matices más agradables a hoguera para dejar sólo el rescoldo. En boca, igual, resulta amarga, cafetosa y ahumada (rollo churrasco y tabaco), con cuerpo medio y sin apenas carbonatación.
Vamos, que por si no lo habíais adivinado, usa maltas ahumadas con turba, como los whiskys, y por eso es así, 100% serie negra. Y potente de alcohol, además, con 8% ABV. Vamos, que esta cerveza de LaBelle, elaborada en la Brasserie du Pays Flamand no es de las que te dejan indiferente.
“Mi opinión en un Tweet:” No te turbes, es así. Negra y ahumada, como una pistola automática. Nota: Bien alto.
Entonces, nos quedamos “turbados” al servirla y encontrar algo parecido a una Stout, negra y con poca espuma (y poco persistente). Vamos, no lo que nos esperábamos en principio. Pero oye, podía ser sólo el color…
Así que metimos la nariz, y nos quedamos “más turbados” aún al notar ahumado picante (como el de los chiles, pero sin el chile), que enseguida pierde sus matices más agradables a hoguera para dejar sólo el rescoldo. En boca, igual, resulta amarga, cafetosa y ahumada (rollo churrasco y tabaco), con cuerpo medio y sin apenas carbonatación.
Vamos, que por si no lo habíais adivinado, usa maltas ahumadas con turba, como los whiskys, y por eso es así, 100% serie negra. Y potente de alcohol, además, con 8% ABV. Vamos, que esta cerveza de LaBelle, elaborada en la Brasserie du Pays Flamand no es de las que te dejan indiferente.
“Mi opinión en un Tweet:” No te turbes, es así. Negra y ahumada, como una pistola automática. Nota: Bien alto.
Gruit Bruin
Gruit es la marca comercial en España de las cervezas belgas Gruut, cuya fábrica está en un brewpub de la ciudad de Gante que NO pudimos visitar el año pasado. Su principal característica es que no llevan lúpulo, sino una mezcla de hierbas aromáticas y amargas que se llama, como no, “gruit”.
Y es que, antes de que Santa Hildegarda de Bingen popularizase el uso de la planta que da nombre al blog, el gruit es lo que se usaba en la zona belga para las cervezas como esta. Pero ya vale de dar la chapa, y veamos cómo es la birra.
Pues es una bruin, así que es de color marrón avellana oscuro, con una cabeza de espuma buena, pero liviana. El olor es a levadura y pan tostado, frutos secos y repostería. Y el sabor es igual, muy adecuado al estilo, aunque quizá un poco más dulce. Y no denota para nada su contenido alcoholico (de 7,5% ABV).
En cualquier caso, una cerveza muy correcta, no tan diferente a otras cervezas tostadas que sí que llevan lúpulo (nunca ha sido una característica primaria de este estilo), y que merece la pena probar.
“Mi opinión en un Tweet:” No se echa de menos el lúpulo. ¿Y si nos cambiamos el nombre? Nota: Bien Alto.
Y es que, antes de que Santa Hildegarda de Bingen popularizase el uso de la planta que da nombre al blog, el gruit es lo que se usaba en la zona belga para las cervezas como esta. Pero ya vale de dar la chapa, y veamos cómo es la birra.
Pues es una bruin, así que es de color marrón avellana oscuro, con una cabeza de espuma buena, pero liviana. El olor es a levadura y pan tostado, frutos secos y repostería. Y el sabor es igual, muy adecuado al estilo, aunque quizá un poco más dulce. Y no denota para nada su contenido alcoholico (de 7,5% ABV).
En cualquier caso, una cerveza muy correcta, no tan diferente a otras cervezas tostadas que sí que llevan lúpulo (nunca ha sido una característica primaria de este estilo), y que merece la pena probar.
“Mi opinión en un Tweet:” No se echa de menos el lúpulo. ¿Y si nos cambiamos el nombre? Nota: Bien Alto.
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