De la cervecera belga Brasserie du Bocq tenemos uno de los ejemplos más conocidos de cervezas de trigo belga (que en la zona flamenca se llaman Witbier y en la zona francófona, Bière Blanche). Y que en esta ocasión traemos en una versión “lupulada y especiada”.
Porque eso es lo que significa lo de “Hop’n Spice”, y según su web lleva un extra de lúpulo Mosaic y un poco de jengibre, para darle ese toque especial. Pero en principio, bajo la base de su cerveza más conocida, la Blanche de Namur a secas (con la que comparte alcohol, 4,5% vol.).
El color también es el que tiene esa cerveza de trigo (sin maltear el trigo), que es blanquecino, lechoso, turbio. Uno entiende por qué las llaman cervezas blancas con estos ejemplos. La espuma es abundante y todavía más blanca, claro, esponjosa y de buena persistencia.
Huele a lúpulo, es cierto, pero más a lúpulo continental que aun Mosaic moderno. Y las especias se notan (con el jengibre extra y el cilantro habitual). Y este mismo jengibre hace que nos recuerde quizá más a un refresco que a una cerveza.
En el sabor el especiado es más sutil, con clara presencia en el regusto, pero de entrada siendo más parecida a una Witbier normal, aunque un poco más amarga. ¡Tampoco mucho, que esto se nota menos que las especias! Aun así, un experimento aceptable que da lo que promete.
“Mi opinión en un Tweet:” Más de las Spice que de The Sugarhill Gang. Nota: Suficiente alto.
Mostrando entradas con la etiqueta Witbier. Mostrar todas las entradas
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Brouwerij't IJ IJwit
Esta cerveza es una de las más básicas de la gama de la cervecera del huevo de avestruz. Y su fábrica con brewpub es una de las paradas obligatorias si visitas Ámsterdam, ya que además cuenta con un llamativo molino de viento justo detrás. ¡Apuntadlo!
Ya hablamos hace años de su IPA y nos gustó mucho. Así que ahora tenemos las expectativas altas con esta cerveza. A ver si se cumplen. Aunque no tenemos muy claro si es una Weizen (en la web habla de trigo malteado y aormas a banana) o una Witbier rollo belga (como anuncia el nombre).
El color es amarillo oscuro algo anaranjado, turbio. Con no demasiada espuma de color huevo, lo que le pega, dada la marca. La pega es que su persistencia es bastante baja, y enseguida desaparece más de la mitad. Pero quedaba bonita mientras duró.
En los aromas se mezcla un poco las dos corrientes: tiene los cítricos y especiados de las Witbier, junto con las notas de plátano de las Weissbier. Y el sabor empieza dulce, pasa por cítrico y picante y acaba levemente seco. No siendo tan refrescante como otras cervezas blancas, más el rollo alimenticio alemán.
Y es que en el fondo, no es como otras cervezas blancas. Esta tiene 6,5% vol., que es muy alto para cualquiera de los dos estilos base de trigo. Y camina por su propia senda. Por lo que es difícil compararla. Pero entrar, entra bien y se disfruta, que es lo importante.
“Mi opinión en un Tweet:” No metas la cabeza bajo una guía. Nota: Notable alto.
Ya hablamos hace años de su IPA y nos gustó mucho. Así que ahora tenemos las expectativas altas con esta cerveza. A ver si se cumplen. Aunque no tenemos muy claro si es una Weizen (en la web habla de trigo malteado y aormas a banana) o una Witbier rollo belga (como anuncia el nombre).
El color es amarillo oscuro algo anaranjado, turbio. Con no demasiada espuma de color huevo, lo que le pega, dada la marca. La pega es que su persistencia es bastante baja, y enseguida desaparece más de la mitad. Pero quedaba bonita mientras duró.
En los aromas se mezcla un poco las dos corrientes: tiene los cítricos y especiados de las Witbier, junto con las notas de plátano de las Weissbier. Y el sabor empieza dulce, pasa por cítrico y picante y acaba levemente seco. No siendo tan refrescante como otras cervezas blancas, más el rollo alimenticio alemán.
Y es que en el fondo, no es como otras cervezas blancas. Esta tiene 6,5% vol., que es muy alto para cualquiera de los dos estilos base de trigo. Y camina por su propia senda. Por lo que es difícil compararla. Pero entrar, entra bien y se disfruta, que es lo importante.
“Mi opinión en un Tweet:” No metas la cabeza bajo una guía. Nota: Notable alto.
St Bernardus Tokyo
La fábrica belga St. Bernardus, de la que ya hemos comentado muchas cervezas, abrió hace años un local en el distrito de Kanda de Tokio. Y para dicha ocasión elaboraron una receta especial que ya pudimos probar cuando visitamos sus instalaciones en Watou.
Ahora esa receta se ha renovado (y en formato de lata, además, acorde a los tiempos) y ha vuelto a su catálogo como fija. Cosa que nos congratula, porque nuestro recuerdo era bueno. ¿Seguirá siéndolo en su nueva reencarnación? ¡No podemos menos que confiar en la fábrica que alguna vez hizo la Westvleteren!
Esta Witbier es de color amarillento, más clara que su Witbier pero igual de turbia. Y la corona una espuma blanca de cantidad media y persistencia media-baja, pero muy pegajosa en la copa, dejando un buen encaje de Bruselas. Muy bonita.
El aroma recuerda a otras cervezas de trigo belga, pero con mayor presencia del cereal y los fenoles especiados. Y en boca resulta muy equilibrada, suave y fresca, con matices cítricos y florales y cierta acidez final. La marca la describe como algo a medio camino entre una Witbier y una Saison.
Aunque indudablemente la venden como Wit, porque es a lo que más se acerca. Aunque con sus 6% vol. anda algo subida de tono. Así que ojo para beberla. Mejor acompañarla de un wok de gambas (por lo oriental) o de unos mejillones al vapor (por lo belga).
“Mi opinión en un Tweet:” Vuelo directo de Japón a Flandes. Nota: Notable.
Ahora esa receta se ha renovado (y en formato de lata, además, acorde a los tiempos) y ha vuelto a su catálogo como fija. Cosa que nos congratula, porque nuestro recuerdo era bueno. ¿Seguirá siéndolo en su nueva reencarnación? ¡No podemos menos que confiar en la fábrica que alguna vez hizo la Westvleteren!
Esta Witbier es de color amarillento, más clara que su Witbier pero igual de turbia. Y la corona una espuma blanca de cantidad media y persistencia media-baja, pero muy pegajosa en la copa, dejando un buen encaje de Bruselas. Muy bonita.
El aroma recuerda a otras cervezas de trigo belga, pero con mayor presencia del cereal y los fenoles especiados. Y en boca resulta muy equilibrada, suave y fresca, con matices cítricos y florales y cierta acidez final. La marca la describe como algo a medio camino entre una Witbier y una Saison.
Aunque indudablemente la venden como Wit, porque es a lo que más se acerca. Aunque con sus 6% vol. anda algo subida de tono. Así que ojo para beberla. Mejor acompañarla de un wok de gambas (por lo oriental) o de unos mejillones al vapor (por lo belga).
“Mi opinión en un Tweet:” Vuelo directo de Japón a Flandes. Nota: Notable.
Chouffe Blanche
De la casa belga de los enanitos (o el enanito, no tenemos claro si es el mismo o son varios, suena un poco especista pero es que nos parecen todos iguales) nos llega ahora una cerveza blanca. O sea, una cerveza de trigo, al estilo belga. Por eso lo de Blanche.
De esta marca, que pertenece a Duvel Moortgat, creo que hay poco más que podamos añadir que no hayamos dicho ya. Creemos que con esta tenemos comentadas la mayoría de sus recetas fijas. Y tal vez algún día os contemos cómo son sus instalaciones (que visitamos hace casi una década).
Pero de esta cerveza sí que podemos contaros que es una Witbier con semillas de cilantro y limón. Y que el color no es tan amarillo como te esperas, sino que tiende un poco a lo naranja. Pero con el tono turbio típico de las cervezas de trigo.
La espuma es blanca, abundante y persistente. El aroma es muy afrutado y especiado, y el sabor bastante más amargo y fuerte de lo que te esperas (o al menos de lo que nosotros esperábamos), con mucha presencia de las especias y los cítricos.
Pero está rica. Eso sí, dicha intensidad viene sustentada por una carga alcohólica mayor de lo habitual en el estilo, así que ojito que tiene 6,5% vol. y se hace notar porque su trago es bastante fácil y disimulado. ¡Puedes acabar hablando como el yeti!
“Mi opinión en un Tweet:” O acabar con un blancazo. Ojo de nuevo. Nota: Notable.
De esta marca, que pertenece a Duvel Moortgat, creo que hay poco más que podamos añadir que no hayamos dicho ya. Creemos que con esta tenemos comentadas la mayoría de sus recetas fijas. Y tal vez algún día os contemos cómo son sus instalaciones (que visitamos hace casi una década).
Pero de esta cerveza sí que podemos contaros que es una Witbier con semillas de cilantro y limón. Y que el color no es tan amarillo como te esperas, sino que tiende un poco a lo naranja. Pero con el tono turbio típico de las cervezas de trigo.
La espuma es blanca, abundante y persistente. El aroma es muy afrutado y especiado, y el sabor bastante más amargo y fuerte de lo que te esperas (o al menos de lo que nosotros esperábamos), con mucha presencia de las especias y los cítricos.
Pero está rica. Eso sí, dicha intensidad viene sustentada por una carga alcohólica mayor de lo habitual en el estilo, así que ojito que tiene 6,5% vol. y se hace notar porque su trago es bastante fácil y disimulado. ¡Puedes acabar hablando como el yeti!
“Mi opinión en un Tweet:” O acabar con un blancazo. Ojo de nuevo. Nota: Notable.
St. Bernardus Wit
Hoy seguimos en la línea que nos propusimos hace meses de rescatar para el blog reseñas que quedaron injustamente archivadas por “obvias” pero que cada vez tiene más sentido hacerlas que publicar aquí la enésima novedad de una marca con 52 referencias anuales que no volverán a repetirse.
Así que tiramos de clásicos y traemos uno de los mejores ejemplos que hay de cervezas de trigo al estilo belga. La Witbier elaborada por St. Bernardus (en el acogedor pueblo cervecero de Watou). Una cerveza que cuenta en su curriculum con el haber sido desarrollada en colaboración con Pierre Celis, el rescatador del estilo.
Y al ser, por tanto, tal y como conocemos el estilo, es turbia y de color pálido, rubio blanquecino. Con abundante espuma blanca. Es normal que el estilo se conozca como cerveza “blanca” (que es lo que significa Wit, o Blanche en francés).
Así que tiramos de clásicos y traemos uno de los mejores ejemplos que hay de cervezas de trigo al estilo belga. La Witbier elaborada por St. Bernardus (en el acogedor pueblo cervecero de Watou). Una cerveza que cuenta en su curriculum con el haber sido desarrollada en colaboración con Pierre Celis, el rescatador del estilo.
Y al ser, por tanto, tal y como conocemos el estilo, es turbia y de color pálido, rubio blanquecino. Con abundante espuma blanca. Es normal que el estilo se conozca como cerveza “blanca” (que es lo que significa Wit, o Blanche en francés).
En aroma destaca este estilo por su perfil especiado y cítrico (la cáscara de naranja amarga y las semillas de cilantro son dos ingredientes tradicionales), y en el sabor por su bajo amargor y las notas maltosas. Es una cerveza muy refrescante pese a ser dulce, por el toque del trigo y su leve acidez.
Se puede servir en cáliz o en vaso tipo Tumbler, pero tirando a fresca, porque ese es su objetivo con solo 5,5% ABV. Como anécdota, hace poco ha comenzado a llegar en lata, y, curiosamente tiene fecha de consumo preferente más corta así que en botella. ¡Prometemos averiguar por qué!
“Mi opinión en un Tweet:” Más blanca que la túnica de un monje. Nota: Sobresaliente.
Se puede servir en cáliz o en vaso tipo Tumbler, pero tirando a fresca, porque ese es su objetivo con solo 5,5% ABV. Como anécdota, hace poco ha comenzado a llegar en lata, y, curiosamente tiene fecha de consumo preferente más corta así que en botella. ¡Prometemos averiguar por qué!
“Mi opinión en un Tweet:” Más blanca que la túnica de un monje. Nota: Sobresaliente.
Blanche de Namur Rosee
Dentro de las cervezas con poco alcohol y frutas podemos distinguir 3 corrientes imperantes en el mundo cervecero: las Fruit Lambic, cervezas ácidas de fermentación espontánea; las Radler, mezcla de cerveza y gaseosa con sabores o zumos, y las que tienen como base una cerveza de trigo. La que nos ocupa hoy, de Du Bocq, es de estas últimas.
Una Witbier (cerveza blanca de la tradición belga, con trigo crudo y especias) a la que se ha añadido un poco de zumo, que incluye el exprimido de frambuesas. Eso le da un color rosita a la cerveza, tiznando incluso la espuma de un rosa palo muy claro.
En aroma es corta, sin casi olores. Notas algo del carácter del trigo y un poco de frutas ácidas. En el sabor predomina el dulce, rozando lo empalagoso. Entre el dulzor del estilo de cerveza base y el de la fruta, cansa. Pero al menos no resulta demasiado artificial aunque sí un poco a mermelada.
La ventaja que tiene es que al final, si te gusta esto, resulta refrescante. Y sólo tiene 3,4% ABV. La pega es que no está diseñada para beber en cantidad ni para tener amplias posibilidades de maridaje (que son las cosas que cuadran con una cerveza de bajo alcohol que sea refrescante).
“Mi opinión en un Tweet:” Si la bebes con una Dubbel… ¿Es una tostada con mermelada? Nota: Suficiente.
Una Witbier (cerveza blanca de la tradición belga, con trigo crudo y especias) a la que se ha añadido un poco de zumo, que incluye el exprimido de frambuesas. Eso le da un color rosita a la cerveza, tiznando incluso la espuma de un rosa palo muy claro.
En aroma es corta, sin casi olores. Notas algo del carácter del trigo y un poco de frutas ácidas. En el sabor predomina el dulce, rozando lo empalagoso. Entre el dulzor del estilo de cerveza base y el de la fruta, cansa. Pero al menos no resulta demasiado artificial aunque sí un poco a mermelada.
La ventaja que tiene es que al final, si te gusta esto, resulta refrescante. Y sólo tiene 3,4% ABV. La pega es que no está diseñada para beber en cantidad ni para tener amplias posibilidades de maridaje (que son las cosas que cuadran con una cerveza de bajo alcohol que sea refrescante).
“Mi opinión en un Tweet:” Si la bebes con una Dubbel… ¿Es una tostada con mermelada? Nota: Suficiente.
Brunehaut Blanche Wit
Con el nombre completísimo de Brunehaut Blanche Bio Gluten Free, esta cerveza de la misma casa que nos trae las St. Martin nos avisa de lo que es: una cerveza blanca (tipo Witbier) de ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y, además, sin gluten.
Aunque su color es más “rubio” que blanco, quizá teñido a la moda platino. Lo que sí es turbia como se le espera. E incluso más, porque dicha turbidez va acompañada de posos como tropezones. Esto, con la espuma jabonosa y fea, dejan el aspecto en un suspenso.
El aroma, con notas especiadas y herbales, no acaba tampoco de ser agradable. Y el trasfondo de cereal (con trigo, cebada, maíz y trigo sarraceno) es poco consistente al conjunto, dejando una cerveza desestructurada y que no entra bien.
Es una pena que, una vez más, las cervezas “Eco” no den la talla. Y más esta que es una de las cervezas sin gluten más extendidas por el panorama cervecero. ¡Ya podía ser buena! Con sus 5,5% ABV sería ideal para los días más cálidos… pero no.
“Mi opinión en un Tweet:” Blanco me quedo cuando algo de lo que espero cosas buenas me deja así… Nota: Insuficiente.
Aunque su color es más “rubio” que blanco, quizá teñido a la moda platino. Lo que sí es turbia como se le espera. E incluso más, porque dicha turbidez va acompañada de posos como tropezones. Esto, con la espuma jabonosa y fea, dejan el aspecto en un suspenso.
El aroma, con notas especiadas y herbales, no acaba tampoco de ser agradable. Y el trasfondo de cereal (con trigo, cebada, maíz y trigo sarraceno) es poco consistente al conjunto, dejando una cerveza desestructurada y que no entra bien.
Es una pena que, una vez más, las cervezas “Eco” no den la talla. Y más esta que es una de las cervezas sin gluten más extendidas por el panorama cervecero. ¡Ya podía ser buena! Con sus 5,5% ABV sería ideal para los días más cálidos… pero no.
“Mi opinión en un Tweet:” Blanco me quedo cuando algo de lo que espero cosas buenas me deja así… Nota: Insuficiente.
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el
viernes, enero 29, 2021
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brindis en voz alta
Geneviève de Brabant Blanche
Últimamente no reseñamos más que un par de cervezas “Blanche” (o Witbier) al año. Y es una pena porque las cervezas de trigo belgas son unas de nuestras favoritas. Quizá más apropiadas para el verano, por ser refrescantes, pero es no quita que se puedan disfrutar en cualquier época del año.
Y por eso hoy queremos comentar esta, de la marca belga John (Anthony) Martin(’s) -o como se definan a sí mismos-. Una cerveza por supuesto turbia, pero de color amarillento arenoso, como de barro. Con espuma blanca abundante, aunque de persistencia baja.
El aroma es notoriamente a trigo, a grano y paja, y a levadura. Las notas especiadas de cilantro le dan cierto amargor y acidez al sabor, pero es predominantemente dulce. Y con sólo 5% ABV se puede beber con tranquilidad y resultar plena.
Pero su principal problema es que ni es especialmente sabrosa ni es especialmente refrescante (ni especialmente nada). Una cerveza un poco ni fu ni fa, que se ve fácilmente superada por cualquiera de sus competidoras más conocidas del estilo.
“Mi opinión en un Tweet:” La cerveza es mejor que vivir repudiada en una cueva alimentada por una cierva. Nota: Suficiente.
Y por eso hoy queremos comentar esta, de la marca belga John (Anthony) Martin(’s) -o como se definan a sí mismos-. Una cerveza por supuesto turbia, pero de color amarillento arenoso, como de barro. Con espuma blanca abundante, aunque de persistencia baja.
El aroma es notoriamente a trigo, a grano y paja, y a levadura. Las notas especiadas de cilantro le dan cierto amargor y acidez al sabor, pero es predominantemente dulce. Y con sólo 5% ABV se puede beber con tranquilidad y resultar plena.
Pero su principal problema es que ni es especialmente sabrosa ni es especialmente refrescante (ni especialmente nada). Una cerveza un poco ni fu ni fa, que se ve fácilmente superada por cualquiera de sus competidoras más conocidas del estilo.
“Mi opinión en un Tweet:” La cerveza es mejor que vivir repudiada en una cueva alimentada por una cierva. Nota: Suficiente.
Hoegaarden
Esta cerveza es otra de esas que, pese a llevar casi 10 años escribiendo en el blog, parece increíble que se nos haya pasado comentar y reseñar. ¡Y eso que hemos hablado de otras cuentas de la misma marca! Pero la básica, la Hoegaarden a secas, no la habíamos tratado. Y hay que hacerlo, ya que es la Witbier por excelencia.
Su origen se remonta a la resurrección del estilo de la mano de Pierre Celis, una historia que ya os hemos contado. Y durante años ha sido la más representativa del estilo. Porque es un ejemplo casi perfecto: amarillo lechoso, claro, pálido, turbio… con espuma blanca abundante, aunque no muy persistente. Da para entender por qué las llaman “cervezas blancas”.
El aroma no tiene el toque a plátano de las cervezas de trigo alemanas, sino un toque más a grano, junto con las especias que son típicas de las cervezas de trigo belgas: cilantro y piel de naranja. El uso de estos adjuntos, así como que el trigo de las belgas se usa crudo, sin maltear, y en menor proporción son las principales diferencias entre las dos familias.
El sabor es dulce, pero muy refrescante gracias al toque especiado. Para verano (aunque lleguemos justitos) es una cerveza ideal por su bajo alcohol (4,9% ABV), servida fresquita en su maceta típica, y acompañada de mejillones al vapor o patatas fritas.
“Mi opinión en un Tweet:” Un clásico básico, símbolo de un estilo. Nota: Notable alto.
Su origen se remonta a la resurrección del estilo de la mano de Pierre Celis, una historia que ya os hemos contado. Y durante años ha sido la más representativa del estilo. Porque es un ejemplo casi perfecto: amarillo lechoso, claro, pálido, turbio… con espuma blanca abundante, aunque no muy persistente. Da para entender por qué las llaman “cervezas blancas”.
El aroma no tiene el toque a plátano de las cervezas de trigo alemanas, sino un toque más a grano, junto con las especias que son típicas de las cervezas de trigo belgas: cilantro y piel de naranja. El uso de estos adjuntos, así como que el trigo de las belgas se usa crudo, sin maltear, y en menor proporción son las principales diferencias entre las dos familias.
El sabor es dulce, pero muy refrescante gracias al toque especiado. Para verano (aunque lleguemos justitos) es una cerveza ideal por su bajo alcohol (4,9% ABV), servida fresquita en su maceta típica, y acompañada de mejillones al vapor o patatas fritas.
“Mi opinión en un Tweet:” Un clásico básico, símbolo de un estilo. Nota: Notable alto.
Caracole Troublette
Desde la Brasserie Caracole, que ya visitamos en el pueblecito de Falmignoul y os contamos hace años, aparte de la que entre sus cervezas es nuestra favorita (la Nostradamus), también suele llegar a España su Witbier, que es la Troublette (en versiones ecológica y “normal”).
Es una cerveza de trigo, de estilo belga (o sea, con trigo crudo y especias como el cilantro). Su color, por tanto, es amarillo turbio, arenoso, coronado por una espuma blanca y no muy abundante.
El aroma es cítrico y fresco, que invita a beber (y más con el calor). Y en boca, pese a dominar el dulce de las maltas, tiene un toque ácido y levaduroso que recuerda al pan, pero antes de cocinarse.
Sin embargo, está rica y se puede beber, aunque no sea para tirar cohetes. Pero tiene “sólo” 5,5% ABV, lo cual en Bélgica es poco. Y cumple sobradamente su función de calmar la sed y refrescar.
“Mi opinión en un Tweet:” Lento, pero seguro, volveremos a las cervezas sencillas. Nota: Bien.
Es una cerveza de trigo, de estilo belga (o sea, con trigo crudo y especias como el cilantro). Su color, por tanto, es amarillo turbio, arenoso, coronado por una espuma blanca y no muy abundante.
El aroma es cítrico y fresco, que invita a beber (y más con el calor). Y en boca, pese a dominar el dulce de las maltas, tiene un toque ácido y levaduroso que recuerda al pan, pero antes de cocinarse.
Sin embargo, está rica y se puede beber, aunque no sea para tirar cohetes. Pero tiene “sólo” 5,5% ABV, lo cual en Bélgica es poco. Y cumple sobradamente su función de calmar la sed y refrescar.
“Mi opinión en un Tweet:” Lento, pero seguro, volveremos a las cervezas sencillas. Nota: Bien.
Celis White
Cuando en los 80 el rescatador del estilo Witbier tuvo que vender la fábrica que hizo famosa a este estilo (Hoegaarden), aprovechó para emigrar a los USA y montar allí su propia fábrica y hacer su propia cerveza “blanca” con su nombre: Celis White.
En los 90 y los 2000 fue una cerveza muy premiada y reconocida, pero ahora es un estilo que ha quedado un poco sepultado bajo la avalancha de IPAs del mercado. Y es una pena, porque nos gustan mucho las Witbier como esta, de color pálido amarillento, anaranjado como un melocotón.
La espuma desaparece rápido, lamentablemente, pero el aroma a trigo permanece, con un toque persistente y potente a pan. En boca es dulce, con el cilantro y la naranja dando notas ácidas y frescas de contrapunto.
Si buscas una cerveza para beber en cantidad (tiene 5% ABV) y que refresque, saliéndote de las corrientes amargas y buscando un toque dulce, la Wibier de la receta original (esté hecha donde esté hecha) es un acierto seguro.
“Mi opinión en un Tweet:” Si la hizo un lechero y es “blanca”, debe de ser la leche. Nota: Notable.
En los 90 y los 2000 fue una cerveza muy premiada y reconocida, pero ahora es un estilo que ha quedado un poco sepultado bajo la avalancha de IPAs del mercado. Y es una pena, porque nos gustan mucho las Witbier como esta, de color pálido amarillento, anaranjado como un melocotón.
La espuma desaparece rápido, lamentablemente, pero el aroma a trigo permanece, con un toque persistente y potente a pan. En boca es dulce, con el cilantro y la naranja dando notas ácidas y frescas de contrapunto.
Si buscas una cerveza para beber en cantidad (tiene 5% ABV) y que refresque, saliéndote de las corrientes amargas y buscando un toque dulce, la Wibier de la receta original (esté hecha donde esté hecha) es un acierto seguro.
“Mi opinión en un Tweet:” Si la hizo un lechero y es “blanca”, debe de ser la leche. Nota: Notable.
Chérie Bière Blanche à la Cerise
Desde la fábrica belga que elabora las Abbaye d'Aulne y la Blanche de Charleroi nos llega la Chérie, una “Bière Blanche à la Cerise”, lo que vendría a significar que es una cerveza de trigo a la cereza.
Sí, habéis leído bien. “A la” cereza. Porque aparte de los ingredientes que se le suponen (agua, malta, lúpulo y levadura) lleva ácido láctico y ácido cítrico como conservantes, acesulfamo potásico como edulcorante y… ¿algo de fruta? ¡Sí! Lleva zumo de baya de sauco. ¿Y la cereza que le da nombre, qué? Pues de eso… solo hay “aroma de cereza”.
Claro, viendo esto ya no nos extraña que la cerveza no sea roja ni rosa, como podíamos haberla imaginado. Es de color ámbar profundo, transparente, con apenas notas rojizas como de madera. La espuma de color hueso tiene mala persistencia. Y tanto el sabor como el aroma son a gominola.
Una cerveza de trigo con 5% ABV claramente estropeada por los añadidos artificiales, de manera que parece que estás bebiendo un zumo carbonatado envasado, pero para nada una cerveza. Obviamente, no podemos recomendarla.
“Mi opinión en un Tweet:” ¿Quieres beber piruleta de cerveza sin cereza? Nota: Insuficiente bajo.
Sí, habéis leído bien. “A la” cereza. Porque aparte de los ingredientes que se le suponen (agua, malta, lúpulo y levadura) lleva ácido láctico y ácido cítrico como conservantes, acesulfamo potásico como edulcorante y… ¿algo de fruta? ¡Sí! Lleva zumo de baya de sauco. ¿Y la cereza que le da nombre, qué? Pues de eso… solo hay “aroma de cereza”.
Claro, viendo esto ya no nos extraña que la cerveza no sea roja ni rosa, como podíamos haberla imaginado. Es de color ámbar profundo, transparente, con apenas notas rojizas como de madera. La espuma de color hueso tiene mala persistencia. Y tanto el sabor como el aroma son a gominola.
Una cerveza de trigo con 5% ABV claramente estropeada por los añadidos artificiales, de manera que parece que estás bebiendo un zumo carbonatado envasado, pero para nada una cerveza. Obviamente, no podemos recomendarla.
“Mi opinión en un Tweet:” ¿Quieres beber piruleta de cerveza sin cereza? Nota: Insuficiente bajo.
G de Goudale Grand Cru
Lo primero que llama la atención de esta cerveza francesa de "Les Brasseurs De Gayant" es su presentación: una botella negra mate, con la gran G en dorado brillante. Llama la atención en cualquier lineal (y si es en tamaño de 75cl con tapón de corcho, pues todavía más, ideal para impresionar a los cuñados).
El contenido no es tan espectacular, aunque no desmerece. Es una cerveza dorada profunda, limpia y brillante. La espuma es poco abundante, pero de buena persistencia y color blanco puro. Así que tampoco va a asustar a tu cuñado.
El aroma es claramente de corte “belga” (aunque la puedes encontrar en “el corte inglés” ¡ja, toma chiste!) porque lleva especias típicas de las Witbier (cilantro y naranja). En boca es dulce y refrescante, escondiendo muy bien el alcohol (7,9% ABV) y el lúpulo que se supone que lleva (cada edición de esta cerveza lleva uno diferente, la nuestra era con Citra y Amarillo), pero que está escondido como un gato negro en una habitación oscura como el negro mate de la botella.
Así que bueno, no es mala cerveza siempre que no esperes que los lúpulos sean los protagonistas. Hemos quedado en que se puede beber y disfrutar, el precio es asequible y a tu cuñado le pueden hacer chiribitas los ojos. ¿Qué más necesitas?
“Mi opinión en un Tweet:” Negro por fuera, amarillo por dentro y la sorpresa no es un huevo de chocolate. Nota: Bien.
El contenido no es tan espectacular, aunque no desmerece. Es una cerveza dorada profunda, limpia y brillante. La espuma es poco abundante, pero de buena persistencia y color blanco puro. Así que tampoco va a asustar a tu cuñado.
El aroma es claramente de corte “belga” (aunque la puedes encontrar en “el corte inglés” ¡ja, toma chiste!) porque lleva especias típicas de las Witbier (cilantro y naranja). En boca es dulce y refrescante, escondiendo muy bien el alcohol (7,9% ABV) y el lúpulo que se supone que lleva (cada edición de esta cerveza lleva uno diferente, la nuestra era con Citra y Amarillo), pero que está escondido como un gato negro en una habitación oscura como el negro mate de la botella.
Así que bueno, no es mala cerveza siempre que no esperes que los lúpulos sean los protagonistas. Hemos quedado en que se puede beber y disfrutar, el precio es asequible y a tu cuñado le pueden hacer chiribitas los ojos. ¿Qué más necesitas?
“Mi opinión en un Tweet:” Negro por fuera, amarillo por dentro y la sorpresa no es un huevo de chocolate. Nota: Bien.
Grimbergen Blanche
De la marca del Fénix, que es una de las cervezas de abadía belgas más conocidas, hoy vamos a comentar aquí en El Jardín su cerveza blanca de trigo, de estilo Wit (o Blanche). De manera regular a España sólo llegan tres variedades y esta era una de esas que nos faltaba de comentar.
Su color no es blanco, pero casi: amarilla clara de tonos anaranjados, pálida. La espuma es blanca, de burbuja fina. No muy abundante ni persistente, ya que desaparece rápidamente.
El aroma es muy leve, maltoso y levaduroso. Con esteres frutales y fenoles especiados. En boca es más amarga de lo que te esperas, sobre todo por la presencia de cilantro y la piel de naranja tan típicas de este estilo de cervezas de trigo. Aun así, es dulce y de cuerpo medio, con baja carbonatación.
La puedes beber en cáliz o en vaso tipo “tiesto”, lo que prefieras. Pero no la tomes demasiado fría, ya que no es una cerveza “refresco” y tiene sus buenos 6% ABV, por lo que no conviene beberla rápida ni aunque ahora empiece a hacer calor.
“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza de trigo belga fácil de encontrar, de beber y de olvidar. Nota: Suficiente.
Su color no es blanco, pero casi: amarilla clara de tonos anaranjados, pálida. La espuma es blanca, de burbuja fina. No muy abundante ni persistente, ya que desaparece rápidamente.
El aroma es muy leve, maltoso y levaduroso. Con esteres frutales y fenoles especiados. En boca es más amarga de lo que te esperas, sobre todo por la presencia de cilantro y la piel de naranja tan típicas de este estilo de cervezas de trigo. Aun así, es dulce y de cuerpo medio, con baja carbonatación.
La puedes beber en cáliz o en vaso tipo “tiesto”, lo que prefieras. Pero no la tomes demasiado fría, ya que no es una cerveza “refresco” y tiene sus buenos 6% ABV, por lo que no conviene beberla rápida ni aunque ahora empiece a hacer calor.
“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza de trigo belga fácil de encontrar, de beber y de olvidar. Nota: Suficiente.
Corsendonk Blanche
No todos los días hay que beber cosas modernas, no todos los días el protagonista va a ser el lúpulo, y no todos los días hay que beber cosas fuertes. ¡Es ideal encontrar estilos de cerveza amables! Un poco de andar por casa. Como unas zapatillas cómodas. Y creemos que las Wit (o Blanche) belgas son un estilo así.
Esta, producida en Du Bocq, es una cerveza por tanto de trigo con especias, al estilo Witbier belga (que usan el trigo crudo, y habitualmente cilantro y cáscara de naranja). Es, como suelen ser, turbia de color amarillo claro, arenosa.
La espuma es abundante y persistente; de color blanca, pegajosa y densa. En el olor predomina el cereal y la levadura, con notas cítricas y especiadas. En el sabor, principalmente dulce, presenta las mismas notas.
O sea, da todo lo que se puede esperar de una Witbier formal y fresca. Ideal si te paras en una terraza estos días que la primavera parece acercarse. Además, acostumbran a tener poco alcohol (4,8% ABV esta) y ser baratas, así que también son amables en ese sentido.
“Mi opinión en un Tweet:” No te quedes en blanco, pide una Blanche si tienes sed. Nota: Bien bajo.
Esta, producida en Du Bocq, es una cerveza por tanto de trigo con especias, al estilo Witbier belga (que usan el trigo crudo, y habitualmente cilantro y cáscara de naranja). Es, como suelen ser, turbia de color amarillo claro, arenosa.
La espuma es abundante y persistente; de color blanca, pegajosa y densa. En el olor predomina el cereal y la levadura, con notas cítricas y especiadas. En el sabor, principalmente dulce, presenta las mismas notas.
O sea, da todo lo que se puede esperar de una Witbier formal y fresca. Ideal si te paras en una terraza estos días que la primavera parece acercarse. Además, acostumbran a tener poco alcohol (4,8% ABV esta) y ser baratas, así que también son amables en ese sentido.
“Mi opinión en un Tweet:” No te quedes en blanco, pide una Blanche si tienes sed. Nota: Bien bajo.
Gulpener Korenwolf Witbier
Lo primero que nos llamó la atención de esta witbier de los Países Bajos es que aunque en su nombre ponía “lobo” salía un hámster dibujado. ¡Qué mono! Y es que ese hámster es un bicho autóctono de la región, el lobo del maíz.
El color de la cerveza es amarillo anaranjado, como de miel clara, pero turbia. La cabeza de espuma es blanca y de burbuja muy fina, tamaño medio-grande, con buena persistencia.
El aroma es muy propio del estilo: grano de cereal y especias (destacando la naranja y el cilantro). Pero en boca es más dulce y densa, un poco como las cervezas alemanas (lleva centeno y espelta, lo que le da más intensidad y un toque picante), pero especiada y cítrica.
Todo hace que sea una cerveza bastante interesante a la vez que para todos los públicos. Tiene sólo 5,0% ABV y lo que no se nota son las flores de saúco, que se supone que lleva. Pero entra bien gracias a su carbonatación media, por lo que no empalaga.
“Mi opinión en un Tweet:” Para beber a dos carrillos, cual hámster. Nota: Bien alto.
El color de la cerveza es amarillo anaranjado, como de miel clara, pero turbia. La cabeza de espuma es blanca y de burbuja muy fina, tamaño medio-grande, con buena persistencia.
El aroma es muy propio del estilo: grano de cereal y especias (destacando la naranja y el cilantro). Pero en boca es más dulce y densa, un poco como las cervezas alemanas (lleva centeno y espelta, lo que le da más intensidad y un toque picante), pero especiada y cítrica.
Todo hace que sea una cerveza bastante interesante a la vez que para todos los públicos. Tiene sólo 5,0% ABV y lo que no se nota son las flores de saúco, que se supone que lleva. Pero entra bien gracias a su carbonatación media, por lo que no empalaga.
“Mi opinión en un Tweet:” Para beber a dos carrillos, cual hámster. Nota: Bien alto.
Timmermans Lambicus Blanche
Una cerveza realmente peculiar la que vamos a comentar hoy. Un cruce entre las cervezas clásicas de trigo belga (Blanche o Witbier) y las de fermentación espontánea de la zona cercana a Bruselas (Lambic).
El resultado es una cerveza de color arena, claro y limpio, con una bonita cabeza de espuma blanca. De baja persistencia pero dejando un bonito “encaje de Bruselas” (que es como se denomina el dibujo que deja la espuma pegado al vaso.
El aroma es muy fresco, con mucha presencia de la parte de levaduras salvajes y frutal. El sabor es acidulce, también con fruta, pero más notas cítricas (lleva cilantro y piel de naranja).
Su alta carbonatación y su bajo alcohol (4,5% ABV) hacen que el conjunto sea muy refrescante sin resultar agresivo, y por lo tanto ideal para los días de calor. Beber en vaso tipo Wit y acompañar de ensaladas ligeras.
“Mi opinión en un Tweet:” No muy ortodoxa, pero sí sabrosa. Nota: Notable.
El resultado es una cerveza de color arena, claro y limpio, con una bonita cabeza de espuma blanca. De baja persistencia pero dejando un bonito “encaje de Bruselas” (que es como se denomina el dibujo que deja la espuma pegado al vaso.
El aroma es muy fresco, con mucha presencia de la parte de levaduras salvajes y frutal. El sabor es acidulce, también con fruta, pero más notas cítricas (lleva cilantro y piel de naranja).
Su alta carbonatación y su bajo alcohol (4,5% ABV) hacen que el conjunto sea muy refrescante sin resultar agresivo, y por lo tanto ideal para los días de calor. Beber en vaso tipo Wit y acompañar de ensaladas ligeras.
“Mi opinión en un Tweet:” No muy ortodoxa, pero sí sabrosa. Nota: Notable.
Lefebvre Blanche de Bruxelles
Las cervezas de trigo de Bélgica, también llamadas cervezas blancas (Blanche o Wit, en francés y neerlandés respectivamente) son uno de los estilos más conocidos de dicha región. Y sin embargo, tampoco nos llegan tantas diferentes a España. ¡Lo cual es una pena ya que son de los estilos más refrescantes de cara al verano!
Esta cerveza (elaborada por la misma casa que hace Floreffe, Hopus o Barbar) lleva un 40% de trigo crudo, que le da ese color arena, blancuzco y turbio, del que recibe el nombre el estilo. La espuma también es blanca, de cantidad y persistencia media, pero compacta.
Huele a pan, trigo y cítricos, con algo de presencia de especias (como casi todas las Witbier, lleva cilantro y piel de naranja amarga). En boca es dulce principalmente, aunque tiene un toque ácido levemente pronunciado (que es lo que le da su carácter tan refrescante). Sigue recordando a pan y cítricos.
Teniendo en cuenta que sólo tiene 4,5% ABV y que entra sola, es una cerveza ideal para el verano. Buen ejemplo de estilo y barata como todos estos clásicos. Además, acompaña muy bien un pollo asado al limón o un queso como el brie.
“Mi opinión en un Tweet:” Excepto si el niño ese se mea en los ingredientes, rica y cumplidora. Nota: Bien alto.
Esta cerveza (elaborada por la misma casa que hace Floreffe, Hopus o Barbar) lleva un 40% de trigo crudo, que le da ese color arena, blancuzco y turbio, del que recibe el nombre el estilo. La espuma también es blanca, de cantidad y persistencia media, pero compacta.
Huele a pan, trigo y cítricos, con algo de presencia de especias (como casi todas las Witbier, lleva cilantro y piel de naranja amarga). En boca es dulce principalmente, aunque tiene un toque ácido levemente pronunciado (que es lo que le da su carácter tan refrescante). Sigue recordando a pan y cítricos.
Teniendo en cuenta que sólo tiene 4,5% ABV y que entra sola, es una cerveza ideal para el verano. Buen ejemplo de estilo y barata como todos estos clásicos. Además, acompaña muy bien un pollo asado al limón o un queso como el brie.
“Mi opinión en un Tweet:” Excepto si el niño ese se mea en los ingredientes, rica y cumplidora. Nota: Bien alto.
Blanche d'Ardenne
Desde Bélgica nos llega esta cerveza blanca, tipo Witbier, elaborada en la Brasserie du Bocq para la cervecera Corsendonk. La elaboración para terceros y las marcas sin el nombre de la cervecera en grande no son nada extraño en Bélgica.
La cerveza en sí es de color arena, el típico de las cervezas belgas con trigo crudo: turbia y algo parduzca. Con mucha espuma blanca, abundante y densa, bien persistente y pegajosa. Ideal para servir en vaso ancho, tipo Tumbler.
El aroma es cítrico, con notas especiadas, y mucha presencia de cereal. En boca es dulce. Muy dulce. Y en él se repiten las notas a cilantro y ácidas y cítricas que hacen que el final sea más refrescante.
Tiene sólo 4,3% ABV, lo cual hace que sea una firme candidata para matar la sed en los días que irán llegando de calor, con la cercanía de la primavera. La pega es que la botella sea sólo de 25 cl, con lo cual habrá que pedirlas de dos en dos.
“Mi opinión en un Tweet:” Wibier refrescante y clásica. Sencilla pero funcional. Nota: Bien alto.
La cerveza en sí es de color arena, el típico de las cervezas belgas con trigo crudo: turbia y algo parduzca. Con mucha espuma blanca, abundante y densa, bien persistente y pegajosa. Ideal para servir en vaso ancho, tipo Tumbler.
El aroma es cítrico, con notas especiadas, y mucha presencia de cereal. En boca es dulce. Muy dulce. Y en él se repiten las notas a cilantro y ácidas y cítricas que hacen que el final sea más refrescante.
Tiene sólo 4,3% ABV, lo cual hace que sea una firme candidata para matar la sed en los días que irán llegando de calor, con la cercanía de la primavera. La pega es que la botella sea sólo de 25 cl, con lo cual habrá que pedirlas de dos en dos.
“Mi opinión en un Tweet:” Wibier refrescante y clásica. Sencilla pero funcional. Nota: Bien alto.
Mikkeller Red & White Christmas
Desde el inmenso listado de cervezas navideñas de los amigos de Mikkeller, nos llega esta “Navidad fusión” que combina algo de una Witbier belga, algo de una Red Ale inglesa, con mucho lúpulo americano y piel de naranja amarga. Y que sube a 8% ABV la apuesta.
Una apuesta arriesgada, en principio. Veamos el resultado… Para empezar, sí que es algo rojiza, y con la ligera turbidez de las cervezas blancas belgas. Además de una buena cabeza de espuma. Vamos bien…
El aroma junta notas lupuladas con especiadas, pero la presencia de las maltas es testimonial; aquí están más presentes los aportes americanos y belgas, con lúpulo, fruta y resina. El sabor es amargo pero más maltoso que el aroma, con caramelo y naranja dominando en el paladar, y un final seco.
Una cerveza claramente ecléctica, pero con cierto espíritu navideño en el fondo. No se parece a una Red ni a una Wit, pero sale algo que se puede beber y disfrutar (con moderación) en ocasiones especiales.
“Mi opinión en un Tweet:” Una navidad moderna y de diseño, para los que no les gustan los villancicos. Nota: Bien alto.
Una apuesta arriesgada, en principio. Veamos el resultado… Para empezar, sí que es algo rojiza, y con la ligera turbidez de las cervezas blancas belgas. Además de una buena cabeza de espuma. Vamos bien…
El aroma junta notas lupuladas con especiadas, pero la presencia de las maltas es testimonial; aquí están más presentes los aportes americanos y belgas, con lúpulo, fruta y resina. El sabor es amargo pero más maltoso que el aroma, con caramelo y naranja dominando en el paladar, y un final seco.
Una cerveza claramente ecléctica, pero con cierto espíritu navideño en el fondo. No se parece a una Red ni a una Wit, pero sale algo que se puede beber y disfrutar (con moderación) en ocasiones especiales.
“Mi opinión en un Tweet:” Una navidad moderna y de diseño, para los que no les gustan los villancicos. Nota: Bien alto.
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