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Piraat

Con la típica botella chata que te avisa de que probablemente te encuentres ante una cerveza alcohólica belga os traemos la mítica Piraat, que efectivamente es una cerveza alcohólica belga. En este caso una de color ámbar anaranjado y con 10,5% vol. de alcohol.

Piraat
Siempre, eso sí, opacada por otra de la misma casa (Brouwerij Van Steenberge) que es la omnipresente y fabulosa Gulden Draak. ¿Estará esta a la altura? Pues imaginamos que va para gustos, pero nosotros os las describimos y vosotros ya elegís si eso vuestra favorita.

Esta es, como hemos dicho, de color ámbar anaranjado, limpia, sin apenas opacidad incluso con su segunda fermentación en botella. La espuma que genera es blanca y de cantidad media alta, con buena persistencia. Tiene el aspecto que esperas de una Belgian Golden Strong Ale.

El carácter belga ese se nota mucho en aroma, donde las levaduras de la casa dejan su sello habitual, y se nota también la presencia de la malta, clara base de esta cerveza. En boca es dulce, afrutada y especiada, con el alcohol presente pero no dominante.

Así que pese a tener esos diez grados y medio, puede beber con cierta fluidez y eso la hace muy peligrosa. Puede subírsete a la cabeza y acabar pensando que eres un pirata y abordando el galeón de al lado. Implique eso lo que implique.

“Mi opinión en un Tweet:” Arrrr, grumete de meseta, ojo con los piratas belgas. Nota: Bien.

Kerel Kaishaku

Cuando coges una botella y ves que la cerveza tiene 15% de volumen de alcohol, ya impone un poco de respeto. Es el triple que un botellín normal. Así que es probable que sientas curiosidad, la lleves a la nevera… y luego te cueste encontrar el momento de abrirla, que puedas asumir tal pelotazo. Aunque otra opción es compartirla, como hicimos nosotros…

Kerel Kaishaku
La cerveza en sí es como una Triple o una Golden Strong Ale belga, pero con el giro de llevar una levadura de sake japonés que permite alcanzar esas extremas cotas de alcohol. El nombre también es japonés (se nota, ¿no?) y viene de la persona que se encarga de hacer de segundo durante el seppuku (lo que conocemos como hara-kiri) y decapitar al que se suicida ahorrándole la agonía tras haber cumplido su parte.

Al servirla, resulta engañosa. Es una rubia velada de aspecto normal, con espuma escasa pero compacta y pegajosa. Tiene un aroma herbal y fresco que nos recordó al de la Tripel Karmeliet. Y en boca tiene mucha malta, con notas de cereal y fruta, pero con mucha menor presencia del alcohol de lo que te esperas.

Eso hace que sea una cerveza muy peligrosa. No suicida… ¡asesina! Porque da para darle tragos largos y locos, cosa que con 15% vol. no debería ocurrir si quieres vivir un día más. Está tan buena que enseguida nos arrepentimos de haber abierto una para compartir… ¡Es para disfrutarla en solitario!

Así que estos de Verbeeck - Back - De Cock (con sus siglas VBDCK) han hecho un birrote máximo, de los que merece probar una vez en la vida y repetir de vez en cuando. Pero sí, asistidos por un hombre de confianza, no para que remate el trabajo, sino para que te lleve luego a casa al menos.

“Mi opinión en un Tweet:” Muerte por Kaishaku. Nota: Matrícula de Honor.

Brasserie 28 Super

Por lo que hemos entendido al ir a escribir la reseña, esta cervecera belga, Brasserie 28, es una cervecería especializada en cerveza de bajo azúcar (el nombre 28 viene de los gramos de malta por litro que se usaban) que también elabora las cervezas italianas Toccalmatto.

Brasserie 28 Super
Y esta que hoy os traemos es su cerveza “Super”, con nada menos que 9,5% vol. de alcohol. Viene definida como una Strong Golden Ale, y no miente en ninguna de las cosas… bueno, aunque más que dorada es ámbar anaranjado, pero se acerca bastante.

La espuma blanca es escasa e irregular, de persistencia baja. Es normal si conserva pocas proteínas y mucho alcohol. Porque solo tiene 53,2 kcal por cada 100ml, y son básicamente por el grado alcohólico. ¿Te lograrán convencer con ello de que es una cerveza sana?

El aroma es carameloso y afrutado, con notas de miel y malta. Y en boca parece dulce, con toques de galleta y más caramelo, pero el final es más seco. Y el alcohol se nota, pero de manera leve. Nos esperábamos mucha más presencia.

En fin, que como siempre que nos excedemos en grados, somos más exigentes con el contenido. Y este, sin estar mal, tampoco nos aporta gran cosa. El bajo dulzor es algo que se agradece en el mundo de las resacas belgas… pero con esta nos tememos que tampoco te libras.

“Mi opinión en un Tweet:” Nuestra kriptonita es el alcohol. Nota: Bien.

De Ranke Guldenberg

A los amantes de las cervezas tipo Triple (ya sabes, ese estilo belga de abadía, rubio y alcohólico) esta Guldenberg de la Brouwerij De Ranke les suele parecer una referencia a tener en cuenta. Así que si no la has probado, toma buena nota de nuestra reseña y búscala.

De Ranke Guldenberg
Recibe su nombre de la antigua abadía Guldenberg en Wevelgem (pueblo natal de uno de los cerveceros). Pero ahí acaba su relación con la iglesia. Y con 8,5% vol. de alcohol, como te sobrepases tú tampoco vas a acabar muy católico.

En el aspecto es una buena triple: rubia anaranjada, levemente velada, con espuma blanca no demasiado abundante pero tampoco escasa, de persistencia media. Pero luego difiere de lo que sería una de estas cervezas según “el libro”, ya que tiene un perfil muy intenso.

Ya en nariz se notan los toques que le da el dry-hopping con Hallertau Mittelfrüh, de notas especiadas y con un punto cítrico. Y en boca el amargor equilibra muy bien el cuerpo alcohólico y maltoso, que da notas de caramelo y fruta.

En una copa tipo tulipa se concentrarán mejor los aromas que en un cáliz, pero ambas opciones son adecuadas para disfrutar de esta cerveza a una temperatura moderada (unos 8º centígrados) y más si la acompañas de una tabla de quesos o patés.

“Mi opinión en un Tweet:” De Ranke va al top del Ranking. Nota: Sobresaliente.

Chimay 150

A pesar de que a la Chimay Roja la llaman Rouge, y a la Azul la llaman Bleue… esta, a pesar de ser verde, recibe simplemente el nombre de 150. ¿Por qué? Porque es la edición en serie regular de la que sacaron limitada hace unos años (en 2012) para celebrar el 150 aniversario de la cervecería.

La complicación es mayor porque salió en botella de 75 cl (ahora es en 33 cl) y las cervezas de Chimay suelen tener otro apelativo en ese formato (la roja es Première, la blanca Cinq Cents y la azul es Grande Reserve). Esta al menos se llamaba Cent Cinquante, que viene a ser lo mismo…

Pero bueno, vamos a ver el contenido, que es de lo que tratan sobre todo las reseñas. En este caso es una cerveza tipo Belgian Strong Ale, rubia levemente ambarina algo velada, que se corona en su cáliz con una espuma blanca de cantidad media y persistencia baja.

Los aromas que desprende son complejos, con notas de pan, frutas, especias, cítricos y frutos secos. Bastante interesante. Y el sabor es fuerte y más amargo de lo esperado en una cerveza trapense como esta. Potente y muy sabroso.

Según pasa de la boca a la tripa notas como calienta el esófago. Y es que tiene 10% vol., siendo así la más potente de la gama base de esta cervecera trapense. Pero no va a quitar a la Azul su lugar en nuestro corazón como la favorita de la casa.

“Mi opinión en un Tweet:” No tardes 150 años en probarla. Nota: Notable.

Grand Cru Especialidades 1897

Como ya os hemos explicado en ocasiones anteriores, “Grand Cru” no es un estilo por sí mismo, sino que indica que esa cerveza es la mejor de la casa, el top de su gama o que al menos le han puesto cariño para hacerla (o nombrarla). Y esta de la gama 1897 de especialidades del Mercadona es su “Abadía” más potente.

Grand Cru Especialidades 1897
De color rubio dorado, limpio y brillante, se corona por una espuma blanca mediocre. Ni es demasiado abundante, ni demasiado bonita (y, por supuesto, poco duradera). Pero vamos a juzgar lo importante…

El aroma es leve, con toques maltosos y levadurosos, afrutados. Pero nada destacable. Y el sabor es más amargo de lo que te esperas, con cierta sequedad y su punto especiado. Este se debe también a que entre los ingredientes aparecen los condimentos típicos de las cervezas belgas: cilantro y cáscara de naranja; acompañados de los menos típicos jarabe de fructosa y glucosa, y de trigo y arroz para rematar la jugada.

Habiendo otras similares en abadías (e incluso trapenses) a muy buen precio y con una calidad y acabados mucho mejores, el único motivo para coger esta birra de 7,9% ABV es que esta cadena de supermercados sea la única fuente de cerveza que tienes disponible.

Ah, y dado que ya estamos implementando el aumento de párrafos a cinco para poder incluir algo de historia de la fábrica, que sepáis que la cervecera que la elabora (Brasserie de Saint-Omer), sita en Nord-Pas-de-Calais, estuvo hace unas décadas durante 12 años bajo la propiedad de Heineken, aunque ahora vuelve a ser independiente (bajo el control de André Pecqueur, que también tiene la Brasserie Goudale y elabora las Belzebuth, Triple Secret des Moines o La Bière du Demon).

“Mi opinión en un Tweet:” Es más obligación que devoción. Nota: Suficiente.

La Guillotine

Aún no hemos cerrado el plazo para rellenar la encuesta de satisfacción que estamos haciendo entre nuestros lectores (así que estás a tiempo si no la has hecho) pero ya vamos a implementar algunos cambios que parecen obligatorios en el día a día del blog. Y el primero es hacer caso a una pequeña mayoría que nos pedía que las entradas tuviesen un poco más de contenido e información comercial sobre la fábrica y su historia.

La Guillotine
Así que en la medida de lo posible seguiremos siendo concisos y directos, pero incluyendo un párrafo extra en las reseñas de cerveza para contaros, por ejemplo, que esta cerveza la elabora la Brouwerij Huyghe, que data de principios del siglo XX, aunque fundada en una fábrica cervecera del siglo XVII. Y que son mundialmente conocidos sobre todo por su cerveza del elefante rosa, la Delirium Tremens.

Sobre esta Golden Blond Ale (pone, y a lo que nosotros añadiríamos un “strong”) podemos decir que no miente en lo de “rubia dorada”, porque es precisamente el descriptor que tenemos apuntado en nuestra nota de cata. Tonos ambarinos, pero limpia y burbujeante.

Esta burbuja genera una espuma blanca muy abundante y esponjosa, que aunque no tiene mucha persistencia es pegajosa y deja mucho encaje de Bruselas (que esta cerveza se fabrica un poco más al noroeste, no allí, pero es así como se llama).

El aroma a levadura y lúpulo continental ya da pistas de por dónde va la cerveza. El dulzor frutal y la sensación cálida del alcohol (8,5% ABV) hace el resto para que tu cabeza viaje a Bélgica… separada de tu cuerpo.

“Mi opinión en un Tweet:” Y con más de dos o tres tienes ese efecto asegurado. Nota: Bien bajo.

Delirium Tremens

Continuando la línea de repaso a clásicos belgas, seguimos tapando carencias en las reseñas de cervezas de El Jardín, y esta es una de las primeras que bebimos allá por el siglo pasado, cuando éramos adolescentes que probaban todo lo que estaba a nuestro alcance en bares y supermercados.

Delirium Tremens
Elaborada por la cervecería Huyghe, y conocida en todo el mundo Erasmus por sus cervecería en Bélgica, la botella de aspecto cerámico (aunque es una funda plástica) y su elefante rosa alucinógeno marcan una estética irresistible para probar. Así que (por si sois de los pocos que no lo habéis hecho aún) os vamos a contar qué os vais a encontrar.

Es una cerveza rubia, fuerte. El color es muy clarito y está muy carbonatada, que se ve a simple vista, por lo que genera bastante espuma blanca pegajosa, de persistencia media. En su aroma se aprecia ya el aspecto belga: fruta, especia y alcohol.

Luego en la boca destaca además su carbonatación, su calidez alcohólica (tiene 8,5% ABV) y su sequedad. Nos sorprende su buena calificación en webs de rating, siendo más bien un poco plana y peleona. Pero para gustos, los colores, incluyendo el rosa.

“Mi opinión en un Tweet:” El alcohol es el elefante en la habitación. Nota: Suficiente.

Averbode Abdij

Las cervezas de abadía son un clásico belga. Y en este caso nos viene de la mano de una fábrica igualmente clásica: Brouwerij Huyghe, los de la Delirium Tremens. Elaborada con el permiso (o para) la abadía de Averbode, en el brabante flamenco y fundada en 1134. 

Lleva en sus ingredientes avena y espelta. Lo cual, además de situarla entre las Golden Strong Ale (o muy cerca de las Triples) la categoriza como multi-cereal. Pero mantiene su color rubio transparente, coronada por la espuma blanca de cantidad media-alta, pero persistencia baja. 

 A la hora de beberla es ligera, tanto en aroma como en sabor. Sobre una base de cereal y grano, notas afrutadas y a melocotón. Dicen en su web que lleva dry-hopping, pero aparte de unas leves notas herbales no se nota nada. Comienza dulce y acaba más seca. 

 Tiene 7,5% ABV, así que podríamos pensar que han querido hacer como una Triple Karmeliet, por el multi-cereal, pero con un grado menos. Sí es así la idea, no ha quedado mal, pero le han descafeinado todo a la par. 

“Mi opinión en un Tweet:” Aver broders, hoygan quería preguntar por esta birra. Grasias de antebraso. Nota: Bien alto.

Duvel Tripel Hop Cashmere

Dentro de la gama de novedades de las clásicas cervezas belgas están, por supuesto, las que siguen la muda del lúpulo. Muchas cerveceras con años de estabilidad han añadido a su portfolio cervezas lupuladas, Belgian IPAs y cosas monovarietales. Y esta tiene un poco de todo eso.

Duvel Tripel Hop Cashmere
Igual que la ya fija con Citra, esta rubia de color pajizo claro, usa como tercer lúpulo (además de Saaz y Styrian Golding, los que usa la versión clásica) el Cashmere, tanto en su elaboración como en Dry Hopping. Y se supone que le da aromas cítricos, melocotón, melón y coco.

Pero el aroma que emerge de la abundante aunque no muy persistente espuma blanca no es tan lupulado, aunque sí frutal. Es belga, muy belga. Esos toques especiados de la levadura belga y esos esteres tan típicos tienen más presencia que el toque diferenciador (aunque sería interesante una cata ciega comparativa con la versión “normal”).

El sabor es similar: más belga, metálico y dulce que algo en lo que predominen los lúpulos. Lo que no se esconde demasiado es el alcohol: 9,5% ABV que sin tener mucha presencia, sí que se sube a la cabeza. Así que ojo con esta Belgian Strong Golden Ale, que patea.

“Mi opinión en un Tweet:” Si esperas lúpulo, vas a encontrar una triple belga. Nota: Bien bajo.

Filou

Esta cerveza se define por la marca como una Strekenbier Belga, o sea, una cerveza regional. Está elaborada por la casa Brouwerij Van Honsebrouck, que también hace cervezas como la Kasteel Tripel o la Brigand. Y precisamente esta cerveza se diseñó como algo buscando lo mejor entre ambas.

De color rubia, dorada y efervescente, se cubre con una espuma blanca muy abundante, que además es pegajosa (dejando el llamado “encaje de Bruselas”) y persistente. Que se potencia en su alargada copa de tipo tulipa.

Es predominantemente maltosa tanto en olor como en sabor. Lleva lúpulos belgas y checos (Golding, Safir y Saaz) que le dan el punto justo y sostenido de amargor final para que entre bien, pero sin mucha presencia. Se notan más los ésteres afrutados de las levaduras pero también sin mucha potencia.

Tampoco se nota el alcohol, lo cual, teniendo en cuenta que tiene 8,5% ABV es peligroso. Porque entra fácil. Sin aspavientos, ni ser muy llamativa. Sin más: se bebe. Y si no la bebes muy fría (recomiendan a unos 8ºC) la disfrutarás más.

“Mi opinión en un Tweet:” Como no tengas cuidado, acabarás haciendo travesuras. Nota: Bien.

Hoegaarden Grand Cru

Desde la cervecera que rescató el estilo Witbier de la mano de Pierre Celis en la segunda mitad del siglo pasado, os traemos otra de sus especialidades. Decimos otra porque ya hablamos hace cinco años de su Fruta Prohibida, pero también es curioso que no hemos reseñado la “básica” en todo este tiempo”. Tomamos nota e intentaremos solucionarlo pronto.

Pero centrándonos en su cerveza “reserva”, la Grand Cru: esta es de color ámbar profundo, anaranjada y turbia. Está bastante carbonatada, así que genera una espuma blanca abundante y densa, bonita. El aroma es muy belga y maltoso, con notas de pastelería, pan y especias, además de la levadura. Promete bastante.

El sabor es dulce y especiado, rico. Se podría apreciar más con un punto menos de carbonatación, pero está muy bien. El alcohol (que tiene 8,5% ABV) está integrado y ni se nota. Y acaba con in toque amargo que finaliza bien el trago.

Pese a ser una cerveza con especias (cilantro y cáscara de naranja), como la Witbier famosa de la casa, según su etiquetado esta no lleva trigo, por lo que se aproximaría más a una Triple o una Strong Golden Ale. Y fuerte es. Pero a la vez sabrosa. ¡Probadla si no lo habéis hecho!

“Mi opinión en un Tweet:” Una gran cru...da te puede coger como no te moderes con estas cosas. Nota: Notable alto.

Leffe Royale Whitbread Golding

Hace más de tres años os hablamos de lo que por entonces era más o menos una novedad: marcas clásicas belgas, como Leffe, haciendo cervezas con toques modernos, usando por ejemplo Cascade para hacer una “Belgian IPA”. Hoy eso es más normal, pero es curioso ver como multinacionales “sin rostro” deciden dar toques “de autor” a sus cervezas.

Leffe Royale Whitbread Golding
Esta es otra de la gama con nombres de lúpulo de Leffe. En este caso Whitbread Golding. Un lúpulo, eso sí, de corte europeo, por lo que no cabe esperar nada muy moderno. El aspecto es clásico, al menos: dorada limpia y brillante. La corona de espuma es blanca, abundante y pegajosa. La única pega, su baja persistencia.

El aroma es agradable de primeras, empezando maltoso, aunque luego deriva a metálico. El sabor es análogo. Empieza dulce y afrutado, acaba metal también. Su único interés pueden ser notas especiadas, frutales o incluso a pino. Pero nada especial ni muy determinante.

La verdad es que si hay que destacar algo es que es fuerte y que tiene 7,5% ABV. Lo que nos lleva a una de las cosas que más comentamos en el Jardín: ¿qué necesidad hay de alcoholes altos, si lo que tenemos es sed y queremos beber más? Con dos grados menos esta cerveza sería mejor birra.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Innovar para esto? Seguimos buscando el Whitbread Golding. Nota: Suficiente bajo.

Poperings Hommelbier

Desde el maravillosamente cervecero pueblecito de Watou, en la provincia belga de West-Vlaanderen (Flandes occidental), nos llega esta cerveza clásica de la marca Van Eecke -ahora Leroy-, que pone el acento en los lúpulos de la zona de Poperinge (de ahí su nombre -aunque también significa abejorro-).

Y es que en su dialecto, lúpulo se dice Hommel. Y lleva cuatro diferentes, superando los 40 IBUs. Puede parecernos poco en el mundo moderno, pero en los 90, era una de las cervezas más lúpuladas que nos llegaban: una Belgian IPA antes de que se inventase llamarlas así.

Porque es una cerveza rubia, dorada ambarina, con una cabeza de espuma blanca abundante, medianamente persistente. El aroma es a lúpulo y levadura, herbal y terroso, con un punto frutal y de miel. En boca es amarga, frutal y especiada. Más maltosa de lo que esperas.

Y es que en estas cervezas primaba (pese a ser de las “extremas” de antaño) el equilibrio. Por ello no parece ahora tan amarga, ni tan alcohólica (7,5% ABV) ni tan nada. Parece que no tienen nada que hacer en el siglo XXI, pero siempre es bueno recordarlas.

“Mi opinión en un Tweet:” El lúpulo de antes sabía a otras cosas. Nota: Notable bajo.

Cornet Palm-Den Hoorn

Den Hoorn es una marca que pertenece a Palm, una empresa con varias cerveceras, siendo quizá las más conocidas Rodenbach y Boon. Tiene cervezas para todos los públicos: desde los amantes de los estilos tradicionales hasta los defensores de la ale belga más comercial.

La cerveza que nos ocupa anda a caballo entre estos mercados, siendo una Belgian Strong Golden Ale con chips de roble añadidos durante la elaboración. La descripción comercial abusa de las frases que poco tienen que ver con la cerveza en sí, como por ejemplo que está inspirada en Theodor Cornet, un guarda aventurero y fuerte. No llegan al nivel de las de Gordon's pero se le acercan.

La cerveza es dorada pajiza, brillante y casi transparente pese a su fermentación secundaria en botella. La espuma es abundante, blanca, densa, y aguanta bien el paso del tiempo. Su aroma es achampanado y afrutado, con notas claras a roble y vainilla que se intensifican mucho en boca. El carácter de la madera no dista al de una Mahou Barrica o una Tennent's, pero la base que lo sustenta es mucho más gruesa, logrando mayor equilibrio. Aun así, el exceso de dulzor hace el sabor ligeramente artificial.

El alcohol es cálido pero está bien integrado (tiene nada menos que un 8,5% ABV), y se bebe con facilidad teniendo en cuenta su carácter parco en sutilezas y su fuerte carbonatación. Hay que ir con cuidado porque es una de estas cervezas que huelen a resaca desde que las abres. Ellos insisten que es una cerveza para tomar solos o con poca compañía (sic.) y que nos hará sentir privilegiados (...)

“Mi opinión en un Tweet:” El eslabón perdido entre la yonkilata y la cerveza envejecida en barrica. Nota: Bien alto.

Hopus

Hace años, en la prehistoria cervecera del siglo XXI, las cervezas amargas no eran tan amargas. Apenas conocíamos en España lo que se cocía en Estados Unidos, y las cosas con más lúpulo y más amargas nos venían de Bélgica. ¿Os lo podéis creer? Suena al mundo al revés, ¿no?

Pues esta cerveza es un claro ejemplo de aquella época. Hopus, de la Brasserie Lefebvre, con un nombre que hace clara referencia al lúpulo, tiene una presencia atractiva, desde su botella a su vajilla. La cerveza es rubia, un poco turbia y con tonos cobrizos; poseyendo una cabeza de espuma blanca y abundante, con carbonatación fuerte y fina.

En el aroma predomina, obviamente, el lúpulo. Lúpulo clásico, herbal y floral, de corte europeo, con dry-hopping. Sabemos que lleva cinco lúpulos, pero no especifica cuáles. Esto se nota también en boca, donde es bastante amarga. Un poco como una Triple belga (o una Strong Golden Ale) muy subida de lúpulo. Pero detrás del lúpulo tiene una buena base de malta y cuerpo que dan notas afrutadas y sabrosas.

Parte de la “liturgia” de esta cerveza de 8,3% ABV es servir el culo de la botella (con el poso y la levadura que tiene) en un vaso de chupito, para decidir después si lo añades a la cerveza (redondea el amargor), lo bebes solo (es bueno para la digestión) o lo dejas. ¿Tú qué prefieres hacer?

“Mi opinión en un Tweet:” Esta es una buena obra, un poco clásica, pero como una catedral. Nota: Bien alto.

Urthel Hop-it

Comentamos por fin la tercera cerveza que nos faltaba de esta marca belga elaborada en los Países Bajos. Tercera cerveza y tercera remodelación de la etiqueta desde que la conocemos. Aunque sigue saliendo el enanito feo, cada vez son más formales.

La cerveza en sí es una Golden Strong Ale o una Belgian IPA, según como lo mires. El color es indiscutiblemente pálido: oro brillante, ligeramente turbia, con mucha espuma persistente y esponjosa.

El aroma es fresco y floral, con mucho lúpulo y algo de levaduras. Y en boca es amarga -aunque equilibrada- y refrescante. Nada de excesos ya que usa lúpulos europeos, que le dan notas frutales y algo ásperas o terrosas, como a melocotón.

Lo que esconde muy bien es el alcohol -tiene 9,5% ABV-, excepto en el esófago, donde ya se hace notar y calienta la tripa. Vamos, que tiene más de Belga que de IPA, pero resulta un conjunto interesante sin ser para tirar cohetes tampoco.

“Mi opinión en un Tweet:” Amargor y alcohol al estilo continental. Nota: Bien.

Gruit Inferno

Esta es la más especial de las cervezas de la gama Gruit (nombre en España de las cervezas flamencas Gruut de Gante, Bélgica). Y es que, además de llevar la mezcla de hierbas que da nombre a la casa, lleva también lúpulo.

El nombre Inferno ya nos avanza que nos encontramos ante una Strong Golden Ale de rollo anticlerical, para diferenciarse de las triples de Abadía. Y, como se espera, es de color dorado, y presenta una buena carbonatación y una abundante cabeza blanca.

El aroma es afrutado (con mucha presencia de malta y levadura), y en boca es dulce y agradable, equilibrada y con notas tanto de panadería como metálicas. Vamos, que muy belga por todos los lados.

Y también es belga en el alcohol, que asciende a 9% ABV (estos belgas parece que comienzan a contar en 6% directamente), y en su vaso, ya que recomendamos beberla en tulipa, a falta de su vaso propio con su juego de espejos.

“Mi opinión en un Tweet:” Si hay que ir al infierno a beberla, se va; pero que al menos esté fresca. Nota: Bien.

Golden Passion

En nuestro 2º Concurso Homebrewer, la mejor cerveza casera que se presentaba tenía como premio repetirse en una tirada de 1000 litros, gracias al patrocinio de Domus. Este premio se lo llevó Mario Comín con esta cerveza, y la versión comercial se elaboró en primavera.

Desde luego, ser la mejor de las casi noventa cervezas presentadas, con el nivel tan alto que había, es una apuesta segura, pero hay que beberla para poder opinar y comparar con la original, y una vez bebida, queremos compartirlo, claro.

La Golden Passion es una Strong Golden Ale de inspiración belga, con cilantro y naranja y 7,2% ABV. El color es ámbar profundo, opalescente por la turbiedad. Tiene una cabeza de espuma color hueso media pero liviana y efímera.

En boca es dulce, con sabor a mazapán y notas picantes, y con un calor reconfortante, que engaña al principio con su trago peligrosamente fácil, pero que luego notas que se te va a subir a la cabeza. Las notas cítricas y amargas son ligeras, pero ayudan a compensar la maltosidad general.

Comparándola con la botella que sobró de las presentadas al concurso, la elaborada en Domus es menos carbonatada y más suave y fácil de beber; menos intensa y menos amarga también. Pero muy parecida para ser dos elaboraciones tan diferentes en capacidad.

Estamos orgullosos de haber ayudado a que esta cerveza pueda disfrutarse en toda España, y también orgullosos de pequeños detalles como haber encontrado a un fan como nosotros de la información en la etiqueta, que haya puesto hasta la levadura usada en los ingredientes.

En fin, una cerveza que consideramos muy recomendable, ideal para beber (con moderación) en copa tulipa y acompañar menestras o guisos y quesos semicurados acompañados de patés o confituras. ¡No dejes pasar la oportunidad de probarla!

“Mi opinión en un Tweet:” No somos nosotros; el jurado le puso un 90,33 sobre 100. Nota: Sobresaliente.

Diabolici

Y este blog tan satanizado por sus enemigos se enorgullece de llegar a su entrada número seiscientos sesenta y seis (666). Y por lo tanto retrasa un día lo que hoy tocaba (hablar de The Beer Garden como patrocinador del tercer premio del 2º Concurso Homebrewer) para poder celebrar el acontecimiento con una cerveza satánica.

Y es que, las cervezas belgas fuertes (de estilo generalmente triple o strong golden ale, que es similar) que no están ligadas a ninguna abadía sino que son seculares, a veces suelen adoptar nombres blasfemos (como Duvel, Judas o Satán)

Y esta entra dentro de este canon, con su color amarillo un poco turbio, burbujeante y con espuma blanca, densa pero efímera. Y un aroma a levadura, frutal y maltoso. El sabor es dulce y alcohólico. Nada destacable ni muy recomendable.

Hay cervezas rubias y fuertes, con segunda fermentación en botella mucho más ricas que esta cerveza de Anthony Martin's con 8% ABV. Pero claro, pocas van acompañadas de un vaso tan molón. Y eso hace mucho (y si no que se lo pregunten a la Kwak).

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Satánica? Pues que se vaya al infierno. Nota: Suficiente raspado.