Hoy os traemos una noticia que nos saltó a la vista la semana pasada (perdón por el humor negro, pero es que era imposible no soltar el chiste, que nadie nos mire mal, por favor). Y que habría ido de cabeza a la entrada de “La Justicia y la Cerveza” que hicimos hace unos años.
Y la protagonista vuelve a ser la cervecera Damm, que tras haber pasado por procesos penales por un consumidor que falleció por beber una botella suya, y por estar acusados de fraude y blanqueo (aunque aquí pagaron antes de ir a juicio), ahora tienen que indemnizar al dueño de un bar que perdió un ojo por la explosión de un botellín de cerveza.
Le acababan de hacer el reparto, se ve, y en la propia jaula de plástico la botella estalló, saltándole los cristales a la cara (y perdiendo el globo ocular). El Tribunal Supremo ha estimado que la botella no ofrecía la seguridad que era de esperar, y que al tratarse de un producto defectuoso, corresponde a la productora pagar al hostelero la indemnización de 127.927 euros.
Así que ojo los que se pasan con la carbonatación o la refermentación de sus cervezas (o batidos de frutas) en sus botellas o latas... Que la broma les puede salir por un ojo de la cara! (No, ¡mal!, ¡mal bloguero!, deja ya de hacer chistes malos y negros; como castigo te vas a beber hoy una Damm… ¡verás!)
Más información:
Mostrando entradas con la etiqueta Litigios Legales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Litigios Legales. Mostrar todas las entradas
La Justicia y la Cerveza (Parte 2)
Tras una primera parte de demandas, juicios y batallas legales relacionadas con la cerveza continuamos relatando algunas de las más importantes o llamativas, ya que se nos quedaron muchas en el tintero. Y es que, siendo la cerveza una de las bebidas más consumidas en el mundo, es lógico que la rodeen muchos litigios.
Por ejemplo, con otras bebidas, como el Champán francés, a cuyos representantes no les gustó que un cervecero inglés llamase a su cerveza ChampAle, ya que se parecía demasiado a Champagne. Pero el cervecero (pese a afirmar en su web que usa métodos de producción similares a los del vino espumoso) dijo que Champ era de “Champion” y ganó, el muy campeón.
Sin embargo, a veces es la cervecera la que tiene que cambiar su nombre. En España durante años llamamos Coronita a la cerveza que el resto del mundo llamaba Corona. No por cosas de la monarquía, como algunos creen, sino porque ya existía un vino con ese denominativo.
Claro que las cervezas también pelean por nombres en España contra otras cervezas. Por ejemplo, Cervezas La Sagra, de Toledo, tuvo que añadir el “La” para diferenciarse de Sagres, de Portugal, que recurrió el parecido de las marcas (y la sentencia -aún no firme- da la razón a los lusos sin atender a que ambas reciben sus nombres de sus respectivas regiones). Por contrapartida, Sagres tuvo que retirar en España su variedad Bohemia, por su gran parecido con la cerveza Bohio de La Sagra. ¡Donde las dan las toman!
Por ejemplo, con otras bebidas, como el Champán francés, a cuyos representantes no les gustó que un cervecero inglés llamase a su cerveza ChampAle, ya que se parecía demasiado a Champagne. Pero el cervecero (pese a afirmar en su web que usa métodos de producción similares a los del vino espumoso) dijo que Champ era de “Champion” y ganó, el muy campeón.
Sin embargo, a veces es la cervecera la que tiene que cambiar su nombre. En España durante años llamamos Coronita a la cerveza que el resto del mundo llamaba Corona. No por cosas de la monarquía, como algunos creen, sino porque ya existía un vino con ese denominativo.
Claro que las cervezas también pelean por nombres en España contra otras cervezas. Por ejemplo, Cervezas La Sagra, de Toledo, tuvo que añadir el “La” para diferenciarse de Sagres, de Portugal, que recurrió el parecido de las marcas (y la sentencia -aún no firme- da la razón a los lusos sin atender a que ambas reciben sus nombres de sus respectivas regiones). Por contrapartida, Sagres tuvo que retirar en España su variedad Bohemia, por su gran parecido con la cerveza Bohio de La Sagra. ¡Donde las dan las toman!
La Justicia y la Cerveza (Parte 1)
Últimamente en el mundo cervecero se ha hablado mucho de las demandas que ha puesto la cervecera Craft escocesa Brewdog a dos pubs del Reino Unido por usar palabras que la marca consideraba “suyas”. Por ejemplo, a uno llamado Draft Punk, y a otro llamado Lone Wolf. Lo curioso es que venga de parte de los mismos que contestaron a otra demanda judicial cambiándose legalmente los nombres a Elvis para demostrar que la propiedad de un nombre tan genérico es difícil de defender con pleitos (juicio que además, actualizamos, han perdido).
Pero no hay que irse tan lejos para encontrar un ejemplo de litigio similar. Hace sólo un par de años que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dio la razón a la empresa Mahou-San Miguel frente a la iglesia por el uso de la marca “Mezquita de Córdoba”. Curiosamente, pese a esto esta cerveza ha sido sustituida del catálogo por la “Alhambra Reserva Roja”. ¿Tendrá algo que ver?
Otro de los casos más conocidos es el de la cerveza americana propiedad de Anheuser-Busch InBev, Budweisser, un nombre de cerveza cuyo origen europeo ha llevado a tener múltiples litigios con otra marca checa: Budějovický Budvar, que tiene una cerveza de igual nombre. En muchos casos, estos conflictos acaban haciendo que la misma cerveza tenga un nombre en unos países y otro en otros (como es el caso de la cerveza belga Bush, que por no discutir con la multinacional anteriormente mencionada, bautizó fuera de sus fronteras su cerveza como Scaldis)
Y sin dejar de lado a AB-Inbev, estos fueron condenados hace dos años a indemnizar a sus consumidores por hacerles creer que tras la adquisición de Beck’s por la compañía (y con la producción elaborada en su planta de St. Louis) esta seguía siendo una cerveza alemana. ¡Ojo al dato, que como este hay muchos casos!
Pero no hay que irse tan lejos para encontrar un ejemplo de litigio similar. Hace sólo un par de años que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dio la razón a la empresa Mahou-San Miguel frente a la iglesia por el uso de la marca “Mezquita de Córdoba”. Curiosamente, pese a esto esta cerveza ha sido sustituida del catálogo por la “Alhambra Reserva Roja”. ¿Tendrá algo que ver?
Otro de los casos más conocidos es el de la cerveza americana propiedad de Anheuser-Busch InBev, Budweisser, un nombre de cerveza cuyo origen europeo ha llevado a tener múltiples litigios con otra marca checa: Budějovický Budvar, que tiene una cerveza de igual nombre. En muchos casos, estos conflictos acaban haciendo que la misma cerveza tenga un nombre en unos países y otro en otros (como es el caso de la cerveza belga Bush, que por no discutir con la multinacional anteriormente mencionada, bautizó fuera de sus fronteras su cerveza como Scaldis)
Y sin dejar de lado a AB-Inbev, estos fueron condenados hace dos años a indemnizar a sus consumidores por hacerles creer que tras la adquisición de Beck’s por la compañía (y con la producción elaborada en su planta de St. Louis) esta seguía siendo una cerveza alemana. ¡Ojo al dato, que como este hay muchos casos!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)