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Lindemans Kriek

Si hace unas semanas os hablábamos de la Rodenbach Alexander como cerveza con cerezas ácidas, ahora os traemos otra: la Lindemans Kriek. Con la diferencia de que la anterior era una cerveza de fermentación mixta, y esta es puramente de fermentación espontánea, o sea, una Lambic.

Lindemans Kriek
Esto significa que su mosto recibe las levaduras que producen la fermentación alcohólica directamente del ambiente (junto con el resto de fauna microbiana del sitio), lo que produce unas cervezas salvajes y ácidas a las que a veces se les intenta “domesticar” añadiendo frutas.

En este caso, cerezas, de ahí lo de Kriek. De ahí también el color rojo profundo que inunda la cerveza completamente (y en parte también la espuma, de clara tendencia rosada). Bueno, la cereza domina en general, tanto en el color, como en sabor y aroma…

Porque esta cerveza es sin duda una cerveza afrutada. No es que haya matices de fruta, sino que la fruta la domina. Con matices incluso algo artificiales y edulcorados, hay cereza por todos los lados. Y, dado que es ácida, tampoco sabríamos decir dónde se separan la acidez de la cerveza Lambic con la de la fruta.

En el lado de las ventajas, está la poca graduación de esta cerveza (3,5% vol. de alcohol) y el reducido tamaño de su botella estándar (25 cl), con lo cual resulta difícil emborracharse o cansarse. ¡Y por eso hay gente que la bebe a pintas!

“Mi opinión en un Tweet:” Si cuenta como pieza de fruta, cinco al día. Nota: Bien bajo.

Lindemans Pecheresse

De una de las fábricas de Lambic más grandes y reconocidas (por no hablar de económicas y fáciles de encontrar) hoy os traemos una de sus cervezas más populares. Ya sabéis que hay cosas en las levaduras y microorganismos de esta elaboradora que no nos acaban de gustar, pero por suerte en esta cerveza no se notan demasiado.

Lindemans Pecheresse
Y es que su Pecheresse (que vendría a significar “pecadora”, pero con el juego de palabras en francés de Pêche, melocotón) lleva una buena cantidad de zumo de dicha fruta de hueso, además de tener una Lambic de al menos un año macerada en un 30% de melocotón.

El color ya podría recordarnos al durazno (otra manera de decirlo, para no repetir todo el rato melocotón, melocotón…): es de un anaranjado ámbar clarito, levemente velado. La espuma tira a escasa, de persistencia baja, pero dejando al menos una capa blanca.

En aroma y en sabor predomina sin duda el melocotón. Es una cerveza dulce, donde la acidez típica de las cervezas de fermentación espontánea es muy secundaria y está casi completamente tapada. Un poco como beber mermelada…

Eso sí, al menos tiene solamente 2,5% vol. de alcohol, con lo cual es aceptable como refresco, ya que es prácticamente imposible emborracharse con ella. Como mucho coger el puntillo y ponerse un poco pecador… ¡y harían falta litros!

“Mi opinión en un Tweet:” Te la recomiendo si te gusta beber mermelada o ponerte pecador. Nota: Bien bajo.

HORAL Megablend 2021

Cada dos años, como ya os contamos cuando fuimos al Tour de Geuze en 2017, tiene lugar en Bélgica, en el valle del río Senne, al sur de Bruselas, esa cita para amantes de la cerveza Lambic. Y aunque hubiese tocado el año pasado, la pandemia de la CoVid hizo retrasarlo un año, hasta este 2022 que se ha celebrado este fin de semana.

HORAL Megablend 2021
Lo que sí que salió el año pasado es el HORAL Megablend, una mezcla mezcla de Lambic joven y vieja de todas las cerveceras de HORAL (acrónimo de Hoge Raad voor Ambachtelijke Lambikbieren, o sea el Consejo Superior de cervezas Lambic tradicionales): Boon, De Oude Cam, De Troch, Hanssens, Tilquin, Lambiek Fabriek, Lindemans, Mort Subite, Oud Beersel y Timmermans.

Este año han hecho el de 2022 (y 25º aniversario de la asociación), pero aún no le hemos probado, así que ya lo reseñaremos. De momento hablemos del HORAL Megablend 2021, que era una Oude Geuze turbia, de color amarillo anaranjado y espuma blanca muy abundante y de persistencia media.

La elevada carbonatación que hace gala en la espuma se nota desde abrir el corcho, que retumba y sale con fuerza, hasta el cosquilleo en el paladar. En el aroma destacan los recuerdos a lagar, cuero y establo. El sabor es ácido y seco, terroso, pero con fondo profundo lleno de matices especiados y notas amargas.

Cuando pierde un poco de gas y gana temperatura resulta más agradable; pero desde el principio es una cerveza refrescante y oculta muy bien el alcohol (7% vol.) con el peligro que ello conlleva. Así que ojo con la moderación… ¡pero sobre todo no la echéis en un porrón!

“Mi opinión en un Tweet:” A lo mejor ya es difícil de encontrar. ¡A buenas HORAL la reseñamos! Nota: Notable Alto.

Chapeau Exotic

Una de las primeras marcas que recordamos que hiciesen cervezas de fermentación espontánea y que llegasen a España es esta, las del sombrero: Chapeau. Cervezas Lambic elaboradas por la Brouwerij De Troch que llegaban por lo general en sus versiones endulzadas con zumos de frutas.

Chapeau Exotic
En este caso, os vamos a traer una que seguramente haga las delicias de los amantes de la pizza hawaiana. Porque la que se denomina Chapeau Exotic lleva zumo de piña en su elaboración. ¿Puede ser que mejore con piña?

El aspecto es un poco de zumo, con un color dorado profundo que se vela al servirla entera, de matices anaranjados. La espuma no es para tirar cohetes. Blanca pero de cantidad y persistencia bajas, que se acaba quedando en nada enseguida.

El aroma es afrutado, innegablemente a piña. Pero también a edulcorantes y algo (debajo) a madera y cerveza salvaje. Podría no estar mal, hasta que la bebes. Entonces el dulzor de la fruta se apodera ya de lo que quedaba y no te permite disfrutar de la cerveza (si seguía habiendo cerveza ahí abajo).

Quizá, en serio, maridarla con una pizza con piña ayudaría a disfrutarla. Pero lo dudamos. La única ventaja que se nos ocurre es su baja graduación, con solo 3,5% ABV. Pero para eso preferimos beber una Bitter inglesa, sin ninguna duda.

“Mi opinión en un Tweet:” Lambic hawaiana en tamaño pequeño. Nota: Insuficiente.

Cuvée des Jacobins Rouge

La cervecera que produce esta “biere de foudre” (o sea, cerveza de fudre, un tipo de barrica grande de madera) es quizá poco conocida, y más tras esta marca. Omer Vander Ghinste, sita en la zona flamenca de Bélgica y conocida anteriormente como Bockor Brewery, es más reconocida por las cervezas LeFort o la Omer.

Cuvée des Jacobins Rouge
Pero como nos gusta probar las cervezas Rojas de Flandes que encontramos, pues cuando vimos esta fuimos de cabeza. Aunque tiene algunas características peculiares, como que es 100% espontánea.

El color, eso sí, es rubí oscuro, profundo. Casi negro, salvo que la luz atraviesa con brillos rojizos y limpios. La espuma de color hueso es de burbuja fina, con cantidad y persistencia medias.

En aroma destaca su paso de 18 meses por los grandes toneles con muchas notas de madera (puede recordar a la sidra) y a fruta. El sabor es ácido y seco, aunque la entrada es sedosa y frutal, lo que hace el trago más agradable.

Tiene 5,5% ABV. Y recomiendan beberla en copa de tulipa o vaso flauta, a una temperatura no demasiado fría (unos 6 ºC). Ideal para acompañar un chorizo a la sidra, por ejemplo. O una paella marinera.

“Mi opinión en un Tweet:” Nadar en un “foudre”, no salir ni pa`mear. Nota: Bien.

St. Louis Gueuze Fond Tradition

Por cambiar con la tónica habitual del paladar hay días que nos da por beber cosas diferentes. Y si en el mundo cervecero hay algo “diferente” sin duda eso son las cervezas ácidas de fermentación espontánea. Diferentes y muy tradicionales, además.

St. Louis Gueuze Fond Tradition
Esta Gueuze Lambic de 5% ABV pertenece a Vanhonsebrouck, la cervecera de Kasteel, y se elabora como se hacían las Gueuze: mezclando cervezas Lambic jóvenes y añejas, y en este caso sin añadir azúcares ni edulcorantes ni filtrarla. Eso le da un color ámbar anaranjado, tostado, que corona una espuma blanco roto abundante pero de persistencia baja.

Realmente tiene bastante carbonatación, porque la burbuja sigue subiendo. Pero en el vaso queda muy poca presencia del giste. Eso sí, libera muchos aromas… aromas a madera húmeda, a cabra y sudor, a gallinero, a cáscara de limón…

Podríais decir… “¡pues vaya cosas le han echado!”, pero es que la acción de las levaduras salvajes del ambiente y el paso por los Foeders (grandes barriles de madera usados para la fermentación) deja esta impronta. Esa y un potente sabor ácido y seco, claro. No muy intenso, comparado con otras, pero apenas atenuado.

Son cervezas que hay que probar de vez en cuando incluso aunque no te gusten. Porque son de esas que amas u odias. Y en algún momento puede cambiar y acabas enamorándote del estilo. Cosas más raras se han visto.

“Mi opinión en un Tweet:” Well, it goes from St. Louis, down to Missouri… Nota: Bien.

Boon Oude Geuze a l'Ancienne

Las Lambic que solemos encontrar no son “Straight Lambic”, puras, sino mezclas, blends. De diferentes lotes y diferentes envejecimientos. Esta Oude Geuze se compone de tres partes de cerveza “joven” (18 meses de media) y una de cerveza con tres años de maduración en grande barriles de roble.

Boon Oude Geuze a l'Ancienne
Al hacerse al estilo tradicional, esta mezcla no se filtra ni se edulcora, y refermenta en botella. Lo que da un producto final definido por su fermentación espontánea y su envejecimiento. De color ambarino amarillento con algo de turbidez. La espuma es de color hueso, cantidad media, y persistencia media-baja.

Huele salvaje y “funky”, con notas punzantes y frutales. Tanto cítricas como drupáceas (y a mermelada de melocotón). En boca es ácida (de nuevo cítrica también, pero con recuerdo a vinagre) y un perfil apagado, terroso, que se potencia con el añejamiento.

Lo que no deja vislumbrarse entre la relativa agresividad de la fermentación espontánea son los 7% ABV que tiene, que disimula completamente. Por lo que (junto con su precio asequible) la hacen buena candidata para iniciarse con las versiones más “puras” de este estilo.

“Mi opinión en un Tweet:” A los ancianos les gustaría. Y ahora a los jóvenes también. Nota: Notable.

Belle Vue Gueuze Lambic

Es curioso ver como en las webs de rating cervecero las Gueuze belgas reciben un sobresaliente o un muy deficiente como nota, sin apenas términos medios. Esto va en función (básicamente) de si siguen los procesos tradicionales o están endulzadas para el público generalista.

Belle Vue Gueuze Lambic
Esta es de las segundas, obviamente, ya que son las que hacen las fábricas que más presencia tuvieron durante las últimas décadas en los mercados. Belle-Vue, que se asoció con Artois, ahora es propiedad de AB-InBev. Y aunque no hagan Lambic tradicional, su producto resulta aceptable.

Una cerveza de color ámbar claro, pero profundo, con una buena cabeza de espuma. El olor es leve, con notas a establo no muy intensas. Y el sabor, sin apenas acidez, es predominantemente dulce, acaramelado, con notas especiadas (lleva, como las Witbier, trigo crudo, cilantro y cáscara de naranja).

La verdad es que de espontánea no tiene más que un leve rastro en el aroma, pero esta cerveza de 5,5% ABV se bebe sola y resulta refrescante. Tampoco es para ponerla un suspenso como una casa, creemos.

“Mi opinión en un Tweet:” Por ser dulce no merece un donut en la calificación. Nota: Suficiente raspado.

Lindemans Gueuze

Hacía mucho, pero mucho mucho, que no comentábamos una cerveza de la tradición belga de cervezas de fermentación espontánea: las Lambic. Esta en concreto es una Gueuze, por lo que es una mezcla de las lambic de diversas añadas. Pero no entra dentro de la gama más clásica de la marca, así que lleva azúcar y está pasteurizada.

De color ámbar profundo y apagado, se corona con una cabeza de espuma de color hueso, compacta y de persistencia media. Huele a madera vieja, mantas y cobertizo de herramientas, pero con un toque a cesta de fruta que tiene su punto agradable.

Sabe ácida, claro. Con un toque cítrico y frutal. A la vez tiene cierto dulzor que no la hace de las más agresivas del estilo, pero deja un final con la boca salivante y poco saciada. Entre ajerezada y achampanada. Pero ojo que tiene 5% ABV, más que las versiones habituales con frutas.

Si os gusta esta (o si no, y queréis algo más ortodoxo) os recomendamos sin duda su hermana “mayor”, que tiene un proceso de fabricación más acorde a los métodos tradicionales, que es la Cuvée René. ¡Y ya puestos, podéis disfrutarla dando un Tour por los elaboradores de Gueuze como hicimos nosotros!

“Mi opinión en un Tweet:” Si lo amargo te amarga, prueba lo agrio a ver… Nota: Bien bajo.

Bourgogne des Flandres

Esta cerveza es la incursión en la zona de las cervezas de fermentación mixta que son las Rojas de Flandes de la marca belga todo-terreno John Martin’s. Aunque en este caso no es una Ale madurada en barrica, sino un blend, una mezcla.

Para ser concretos, una mezcla de cerveza oscura -Bruinen Den Os- y una lambic de Timmermans (esta sí madurada en barrica durante ocho meses -o doce, depende donde lo leas-). Así queda de color marrón translúcido, pero oscuro, con una espuma amplia y esponjosa.

El aroma es maltoso pero un poco punzante, con un toque asalvajado, pero refrescante. Y en boca es dulce, afrutada y metálica como otras belgas, pero el toque avinado y ácido es más sutil que en otras cervezas rojas de la zona de Flandes.

Esto (junto con el hecho de que lleve maíz, azúcar, ácido ascórbico y azúcar) hace que desde luego nunca vaya a gustar ni convencer a los verdaderos amantes de las cervezas ácidas tradicionales belgas. Pero por su buen precio y disponibilidad, bien puede servir para animar a introducir al estilo a alguien neófito en las Sour.

“Mi opinión en un Tweet:” De Borgoña nos quedamos con la copa y con la duquesa. Nota: Suficiente bajo.

Timmermans Lambicus Blanche

Una cerveza realmente peculiar la que vamos a comentar hoy. Un cruce entre las cervezas clásicas de trigo belga (Blanche o Witbier) y las de fermentación espontánea de la zona cercana a Bruselas (Lambic).

El resultado es una cerveza de color arena, claro y limpio, con una bonita cabeza de espuma blanca. De baja persistencia pero dejando un bonito “encaje de Bruselas” (que es como se denomina el dibujo que deja la espuma pegado al vaso.

El aroma es muy fresco, con mucha presencia de la parte de levaduras salvajes y frutal. El sabor es acidulce, también con fruta, pero más notas cítricas (lleva cilantro y piel de naranja).

Su alta carbonatación y su bajo alcohol (4,5% ABV) hacen que el conjunto sea muy refrescante sin resultar agresivo, y por lo tanto ideal para los días de calor. Beber en vaso tipo Wit y acompañar de ensaladas ligeras.

“Mi opinión en un Tweet:” No muy ortodoxa, pero sí sabrosa. Nota: Notable.

Timmermans Oude Gueuze

Volvemos a Bélgica y a uno de sus estilos (Oude Gueuze) protegidos y usados sólo en cervezas que respetan la elaboración tradicional. Recordemos que las Gueuze son mezcla de Lambic joven con otra que lleva (en este caso) tres años en barricas de roble.

La cerveza en si es de color amarillo dorado, muy clara y brillante. La espuma es blanca, y aunque se hace muy abundante, se reduce hasta mantener una fina línea. No tiene mal aspecto.

El olor es a madera, paja y cuadra. Y el sabor (lleno de brettanomyces), ácido y agrio; amanzanado, pero nada dulce. En nuestra opinión, demasiado para una cerveza, quizá no lo suficiente para una sidra. Pone en la botella (e insisten en su web) que es una cerveza que caduca en 2030, que aguanta 20 años. Estamos seguro de ello…porque… ¿Qué es lo peor que le puede pasar ya? ¿Se va a estropear? ¿Poner ácida?

Pero claro, hay que reconocer que refresca, aunque te deje la boca como rara. Y sólo tiene 5,5% ABV, por lo que te puedes beber bastante, si te gusta. Pero, eso sí, no la bebas en porrón, anda. Usa vasos largos si los tienes limpios (y si no, friégalos).

“Mi opinión en un Tweet:” Para la marca que es, bastante extrema y dura. Nota: Bien bajo.

Boon Faro

Como bien sabréis, las Faro son un estilo de cerveza de fermentación espontanea basado en las Lambic. En este caso, la cervecería Boon envejece y madura las Lambic, mezclando al 50% cerveza joven (meertsbier) y vieja y le añade azúcar y especias.

Así, queda una cerveza de color oro oscuro, limpia pero cobriza, como oxidada. La cabeza de espuma es blanca, no muy abundante, pero mantiene una capa fina y elegante, pegajosa en el vaso.

El aroma es leve, un poco a fruta “pocha”, manzana o pera, quizás; mezclado con caramelo de azúcar. En boca es acidulce, pero suave. De las más ligeras que hemos probado de este estilo a la hora de beber.

Por eso esta cerveza de 5% ABV entra tan bien. Y por eso recomendamos beberlas en los vasos alargados en los que se suelen beber estos estilos de cerveza “ácidos” en su país de origen y nunca en porrón, como de ya hace un tiempo a esta parte se ha puesto de moda en España.

“Mi opinión en un Tweet:” Que te bebas un porrón de ellas no significa que debas beberlas en porrón. Nota: Bien.

Boon Kriek

Desde el pueblo belga de Lembeek (que debería sonar como Lambic o algo así), nos llega una cerveza de fermentación espontánea mezclada (tras su paso por barricas durante medio año al menos) con cerezas kriek. De ahí su nombre.

El resultado, una vez filtrado y embotellado, es una cerveza de color rubí, limpia, con espuma rosa clara y un buen encaje de Bruselas que deja marcado en la copa perfectamente cada trago.

El aroma es afrutado, cálido y con recuerdos a canela, por lo que se parece a la Liefmans Glühkriek (pero en frío). El sabor es aci-dulce, pero cayendo más hacia la vertiente del dulce y afrutado. Rico, complejo y refrescante; además de completamente natural, sin rastros de “artificialidad”.

Por lo que esta cerveza de 4% ABV es ideal para refrescarse, bebiéndola en copa alta, ligeramente aflautada y combinándola con patés o quesos suaves. Y, después, tus prejuicios contra las cervezas de frutas estarán deshechos.

“Mi opinión en un Tweet:” El punto justo entre dulzor y acidez para que guste a todo el mundo. Nota: Notable.

Chapeau Faro

Hoy nos vamos por el lado más salvaje de la vida. De la vida cervecera, claro, hablamos del lado espontáneo. Y entre todas las cervezas salvajes y espontáneas destacan por tradición las Lambic belgas.

Pero claro, el paladar agrio de una Lambic “cruda” no agrada a mucha gente, así que se puede endulzar con frutas o, como es el caso de las Faro, directamente con azúcar (o azúcar candi, en este caso hasta ¡un 20%!).

Así, queda una cerveza de color oscuro, marrón madera con tonos rojizos, y con espuma blanca y escasa. El olor es afrutado y empalagoso, a uva. Y el sabor es dulce y golosa, rica. Pero tan dulce que no quita la sed e invita a seguir bebiendo. Los 25 cl se quedan cortos y podrías hacer como los críos con los batidos de vainilla: beberlo de dos tragos.

En conclusión, es una Lambic de la Brouwerij De Troch con 4,7% ABV para gente que no le gusta ni la sidra ni el vinagre, y que prefiere un dulce, que no le amarga a nadie. A nosotros nos gusta, al menos más que la Faro más famosa (la Lindemans).

“Mi opinión en un Tweet:” Una golosina sin fruta, pero muy afrutada. Rica. Nota: Notable alto.

Cantillon Lou Pepe Kriek

En el mundo de las cervezas de fermentación ácida, especialmente en el de las clásicas lambic belgas, Cantillon es una de las cerveceras con más renombre. No es para menos, ya que mezcla tradición, artesanía y saber hacer de forma abundante y a partes iguales.

Las Lou Pepe (nombre que se le da al abuelo en una región del suroeste francés) son una versión con más contenido en fruta que sus más "típicas" Kriek y Rosé de Gambrinus, y sin ser mezcla de varias lambic. Existen dos Lou Pepe, la Kriek y la Framboise, siendo la primera de ellas la que hemos tomado esta vez.

La cerveza es rosada oscura, con una espuma rosa que se desvanece rápidamente. Dicho de manera poco ortodoxa, parece lambrusco con espuma de Bitter Kas. Tras el impacto ácido lógico, notamos especias -especialmente canela y nuez moscada-, cereza (no en forma de piruleta sino de cereza madura), un punto de vino y un final algo dulce, lo justo para que no sea una cerveza exageradamente seca.

Es una cerveza estupenda para pasar la sed con su 5% de alcohol, y en verano es una opción más que buena siempre que se tenga en cuenta su precio, que por desgracia es algo alto dado su proceso de elaboración.

“Mi opinión en un Tweet:” Cantillon Kriek, aumentada. Tan golosa como bebible. Nota: Sobresaliente.

Lindemans Cassis

Ya sabéis que nos gusta beber todas las cosas raras que se ven por ahí. Hace años probamos casi todas las cervezas de frutas que llegaban a España (por aquel entonces casi todas de Mort Subite) y ahora estamos aprovechando para repetir y reevaluar.

Y la de hoy es una cerveza Lambic (cerveza de fermentación espontanea joven, de un año) mezclada con un 30% de grosellas negras o casis. Claro que también lleva azúcar y edulcorante.

Es una cerveza de color negro rojizo (como un vino tinto oscuro) con espuma abundante, granate-rosada. El olor es láctico y afrutado, claro. Y en boca es agridulce, a fruta silvestre (no he probado nunca la grosella negra, pero me recordaba a las zarzamoras que recogía de niño en el pueblo).

Dentro de las lambic de frutas, es de las que da menos la sensación de artificial. Tiene sólo 3,5% ABV, y es ideal para acompañar cualquier cosa a la que le pondrías confitura o mermelada: patés, quesos, asados, etc.

“Mi opinión en un Tweet:” De las de frutas que hemos probado hasta el momento, en el top 10. Nota: Bien alto.

Timmermans Faro Lambicus

De la casa belga Anthony Martins, que es una de las que más veces os hemos hablado, creemos, hoy toca comentar una de sus Timmermans, la “marca” bajo la que producen sus cervezas de fermentación espontánea y de frutas.

En un principio, esta cerveza se hace a partir de una Lambic pura, rebajándola y endulzándola con azúcar candi. Pero en este caso, aunque en internet no se hayamos encontrado mención, además lleva un 15,7% de zumo de manzana, según la etiqueta.

Por eso, bajo su color ámbar dorado y su espuma ligera y blanca, nos encontramos algo que huele y sabe como una sidra dulce. Tal cual. A manzana, con ese dulzor y esa acidez rica tan característica.

Por eso, y con solo 4% de alcohol por volumen (ABV), es una cerveza refrescante y fácil de beber, pero que nos recuerda bastante poco a una cerveza. Claro, que para acompañar cenas de navidad puede estar bien. Habrá que guardarla para el próximo año.

“Mi opinión en un Tweet:” Lambicus de manzanicas. No está mal, pero paso. Nota: Suficiente.

Chapeau Lemon

De entre las cervezas de frutas belgas (habitualmente basadas en cervezas Lambic a las que se les añadían frutas para compensar su agresiva acidez) destaca una a la que, no sabemos si con ese fin, le han añadido limón.

Es una cerveza de la Brouwerij De Troch (autores de toda la gama Chapeau), de color ámbar amarillento, ligeramente turbia, y que presenta poca espuma, de color blanco.

El aroma es a salvaje y a espontanea, a brettanomyces y a madera, y a vete a saber cuántos otros microorganismos y levaduras que no sabemos identificar. En boca es acidulce. Sorprendentemente rica y compensada. No tan ácida como esperas. Sin ir más lejos, una Berliner Weisse es más alimonada.

Y es curiosa, deja en boca una sensación de querer beber más. De saciar la sed y a la vez crear una nueva. Por suerte sólo tiene 3,5% ABV, así que puedes beber todo lo que quieras.

“Mi opinión en un Tweet:” Más refrescante que una caña con limón. Nota: Bien.

Lindemans Apple

Volvemos con las cervezas de sabores. Y claro, yo hago lo de siempre, y la vuelco en el cuenco del becario. Luego a vosotros os recomiendo vaso americano (el de trigo belga hexagonal) o de flauta y todo eso. Pero a él se la sirvo en el cuenco del agua.

Se pone a beber rápido (lo que es normal, ya que le hemos tenido desde que le subimos a la azotea sin beber más que agua de lluvia, y excepto en Alemania, por aquí poco ha llovido) y según lengüetea ávido y voraz, me da tiempo a ver que es de color amarillo brillante, con espuma escasa, ligera y poco duradera. El olor que emana es ácido y penetrante.

Viendo su cara de felicidad me pregunto si no habrá por fin una cerveza de sabores que esté buena. O eso o hemos destruido ya todas sus papilas gustativas, y nos tocará sacrificarlo e ir al mercado de esclavos laboral a conseguir otro becario. Ante la duda, la envidia me corroe y abro otra para mí. Y resulta que el sabor es dulce y refrescante, bastante agradable. Me recuerda al Apfelschorle (una bebida típica alemana que consiste en zumo de manzana mezclado con agua mineral con gas), lo cual no está mal.

Así que el becario (que por si acaso se empieza a alejar cuando me ve sonreír) y nosotros os la recomendamos como bebida para el calor. No hace falta que lo acompañéis de nada, ya que es una Lambic que sólo tiene 3,5% ABV y se bebe a 2 ó 3 ºC, como si fuese un refresco.

“Mi opinión en un Tweet:” Nos ha costado encontrar una que nos guste. Nota: Bien.