El otro día hablábamos en redes sociales de la proliferación de cervezas artesanas que utilizan la lactosa en estilos en los que no te lo esperas y el peligro potencial que ello tiene cuando el etiquetado no es correcto. El ejemplo más claro podría ser esta etiqueta que comentamos hace tiempo con muchos fallos, incluidas las advertencias y los ingredientes.
Pero a raíz de esa conversación reciente se nos ha ocurrido mirar qué ocurre cuando no tienes la botella o lata a mano siquiera para comprobarlo. Suponiendo que el productor lo ponga bien (a tamaño adecuado, en su sitio, en negrita, etc.) ¿Qué es lo que pasa cuando haces la compra online?
Y hemos elegido un par de referencias actuales para tomar el pulso al asunto (no, no lo hemos hecho con TODAS las cervezas españolas que podrían llevar lactosa, porque hacer un estudio de ese calibre cuesta tiempo y dinero), porque nos puede servir para ver por dónde van los tiros y comprobar si la tendencia es buena o mala (como hicimos al buscar ejemplos de cervezas que se encontrasen tanto en 33cl como en 44cl para comparar los precios).
Así que, viendo por ejemplo las tiendas online que ofrecen dentro de La Birrapedia la cerveza SanFrutos Machete (una Triple IPA “a secas” pero que lleva lactosa según su etiquetado) o las cervezas de la serie The Madrileño, de Oso Brew Co (una Double IPA que tampoco lo previene en el estilo, pero sí en los ingredientes), nos encontramos con un resultado muy preocupante…
De la primera, de las 5 opciones que hay para comprarla NINGUNA indica en la venta online la presencia de ese alérgeno, ni tan siquiera la de la propia marca. Y de la segunda, habiendo 6 opciones de tiendas online para comprar los últimos “capítulos” de la serie de cervezas, solo una menciona la lactosa (aunque no se destaque tampoco).
Está claro que es un punto grave que hay que corregir en este eslabón del sector, el de la venta online. Se compre donde se compre, el cliente debería poder tener acceso a la información importante del etiquetado. Y si no a toda la obligatoria, desde luego al menos a la que es imprescindible para su salud y que le puede pillar de sorpresa (cosa que si fuese una Pastry, Milkshake, o similar podría hacerle sospechar, pero que no es el caso).
Y es que la información es una herramienta fundamental para el correcto desarrollo y crecimiento del sector, y por eso insistimos tanto con la transparencia hacia el consumidor y el cumplir con las obligaciones legislativas en materia de etiquetado. ¡Pero debe participar en ello todos los demás eslabones de la cadena! Porque el debate que dejamos pendiente para la próxima es… Y cuando cervezas como estas se sirven de barril, ¿se informa de este alérgeno al consumidor? (Porque nos tememos que igualmente en la mayoría de los casos, no).
Más información:
Mostrando entradas con la etiqueta Barril. Mostrar todas las entradas
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¿Es mejor la cerveza de grifo o de botella?
Esta pregunta, que si es mejor la cerveza de grifo o de botella, es una cuestión que seguramente ha surgido en alguna conversación cervecera, sobre todo en vuestros inicios y la discusión sigue sin tener una respuesta clara. No nos queremos poner de ninguna de las dos partes, porque es un poco como “¿A quién quieres más, a papá o a mamá?”, pero si queremos analizar qué características de los dos tipos de servicio pueden afectar a la cerveza.
Por ejemplo, sabemos que la luz del sol no le sienta bien a la cerveza, por ello para la conservación los barriles (y las latas) protegen mejor que las botellas al ser opacos. Además al dejar muy poco espacio libre en el interior las opciones de que la cerveza se oxide (y envejezca peor) son mayores en el caso de las botellas, ya que cada botella tiene un espacio con aire (a pesar de los barridos de CO2 que se hacen al embotellar).
Otro punto a tener en cuenta es la carbonatación: el fabricante controla el nivel de gas de su cerveza en ambos envases; pero cuando el hostelero la sirve desde el barril puede ajustar la cantidad de “ácido” que usa modificando los parámetros del fabricante tanto en su nivel de CO2 como en su sabor, no así con las botellas que están tal cual fueron “diseñadas” por el productor.
Sobre la temperatura de servicio: la cerveza de barril pasa por el serpentín que la enfría (normalmente a temperatura para la cerveza Lager que estamos acostumbrados a consumir en España). Que te la sirvan a la temperatura adecuada no siempre es fácil (ya que los equipos suelen estar regulados para servir la cerveza que pasa por sus serpentines realmente frescas). Pasa un poco lo mismos con las cámaras frigoríficas de las botellas, que tienden a la temperatura “mínima común”. La ventaja con la cerveza en botella es que puedes sacarla antes y abrirla justo cuando creas que haya alcanzado la temperatura que desees, si esperas con una caña ya servida va ir perdiendo gas mientras...
Por ejemplo, sabemos que la luz del sol no le sienta bien a la cerveza, por ello para la conservación los barriles (y las latas) protegen mejor que las botellas al ser opacos. Además al dejar muy poco espacio libre en el interior las opciones de que la cerveza se oxide (y envejezca peor) son mayores en el caso de las botellas, ya que cada botella tiene un espacio con aire (a pesar de los barridos de CO2 que se hacen al embotellar).
Otro punto a tener en cuenta es la carbonatación: el fabricante controla el nivel de gas de su cerveza en ambos envases; pero cuando el hostelero la sirve desde el barril puede ajustar la cantidad de “ácido” que usa modificando los parámetros del fabricante tanto en su nivel de CO2 como en su sabor, no así con las botellas que están tal cual fueron “diseñadas” por el productor.
Sobre la temperatura de servicio: la cerveza de barril pasa por el serpentín que la enfría (normalmente a temperatura para la cerveza Lager que estamos acostumbrados a consumir en España). Que te la sirvan a la temperatura adecuada no siempre es fácil (ya que los equipos suelen estar regulados para servir la cerveza que pasa por sus serpentines realmente frescas). Pasa un poco lo mismos con las cámaras frigoríficas de las botellas, que tienden a la temperatura “mínima común”. La ventaja con la cerveza en botella es que puedes sacarla antes y abrirla justo cuando creas que haya alcanzado la temperatura que desees, si esperas con una caña ya servida va ir perdiendo gas mientras...
La Caña de Cerveza Perfecta
Ha salido ya el vídeo en el cual, tras contactar con nosotros, aparecemos charlando con El Comidista sobre cómo servir bien las cañas de cerveza. Rodrigo Valdezate, uno de los Jardineros fundadores, aparece en él elegantemente vestido (como es su tradición) y, gracias a las artes de la edición y el montaje, derrochando locuacidad sobre el tema en dos minutos. Por si no habíais visto dicha aparición, aquí la dejamos:
Pero la verdad es que Rodrigo había hablado durante mucho más rato, por los codos podríamos decir (como también es su tradición) y le habíamos preparado un guion más extenso (del que sabiamente han elegido para el vídeo algunas de las cosas más importantes). Solo que creemos que sería interesante compartir con todos vosotros el texto completo (avisando de que esta entrada es bastante más larga de lo habitual), para que todos podamos aprender a tirar “La caña perfecta”.
Y, lo primero que hay que aclarar, obviamente, es que estemos hablando de una buena cerveza (la calidad es lo principal) y que el que la sirve conozca y mime dicho producto. Eso es lo primordial. A partir de ahí podemos empezar a cuidar otras cosas, como la vajilla cervecera. Porque que es recomendable usar el vaso adecuado, para el estilo y para el servicio: no es lo mismo una caña de rubia, tipo Pilsner que una Stout negra (cada una tiene su vaso típico o tradicional, y sus medidas recomendadas).
El vaso o copa elegido ha de estar en buenas condiciones: limpio y aireado, guardado boca arriba (para que no acumule olores), salvo que esté colgado o con una rejilla debajo. Si tiene polvo o residuos de jabón, lo verás porque se le quedan las burbujas pegadas a la superficie al servirla. Esto queda feo e indica un vaso que no está del todo limpio.
Pero la verdad es que Rodrigo había hablado durante mucho más rato, por los codos podríamos decir (como también es su tradición) y le habíamos preparado un guion más extenso (del que sabiamente han elegido para el vídeo algunas de las cosas más importantes). Solo que creemos que sería interesante compartir con todos vosotros el texto completo (avisando de que esta entrada es bastante más larga de lo habitual), para que todos podamos aprender a tirar “La caña perfecta”.
Y, lo primero que hay que aclarar, obviamente, es que estemos hablando de una buena cerveza (la calidad es lo principal) y que el que la sirve conozca y mime dicho producto. Eso es lo primordial. A partir de ahí podemos empezar a cuidar otras cosas, como la vajilla cervecera. Porque que es recomendable usar el vaso adecuado, para el estilo y para el servicio: no es lo mismo una caña de rubia, tipo Pilsner que una Stout negra (cada una tiene su vaso típico o tradicional, y sus medidas recomendadas).
El vaso o copa elegido ha de estar en buenas condiciones: limpio y aireado, guardado boca arriba (para que no acumule olores), salvo que esté colgado o con una rejilla debajo. Si tiene polvo o residuos de jabón, lo verás porque se le quedan las burbujas pegadas a la superficie al servirla. Esto queda feo e indica un vaso que no está del todo limpio.
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