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Mahou La Diabla

Parece que a Mahou le ha dado por meterle fruta a la cerveza y, si el año pasado la novedad fue Mahou Rosé, este verano toca La Diabla, una lager con mango y chili inspirada en un supuesto cantante argentino de trap. Se supone que el cantante (al que no conocemos realmente de nada en nuestros entornos, pero que se hace llamar Duki) se presenta como la dualidad ángel - demonio y eso han querido reflejar en la cerveza. Filosofía en la industria alimentaria con la profundidad de un discurso de Peppa Pig.

Mahou La Diabla
Pero aquí hemos venido a probarla, ¿no? En formato lata de 33 cl. con decoración alusiva al susodicho, al servirla en la copa presenta un color pálido, ligeramente turbio y una espuma densa y duradera, lo que le confiere un aspecto atractivo. El aroma a mango es potente desde el primer momento, pero desde cerca se nota que es un aroma artificial, demasiado perfecto, demasiado intenso. Por detrás del mango no hay ningún otro aroma notable. Te quedas pensando, ¿dónde está el “chili”?

La respuesta viene en el primer trago, que vuelve a recordarnos de manera insistente el mango y, efectivamente, unos segundos después, un picor suave pero evidente en el fondo de la garganta. Los primeros sorbos, mientras la bebida está fría combinan bien las dos impresiones, dulzor-picor, pero a medida que gana temperatura se va haciendo más empalagosa y cuesta terminarla. La falta de cuerpo hace que los sabores añadidos destaquen demasiado y se acaba haciendo estridente.

Un vistazo a la etiqueta nos permite ver que, realmente es una especie de Radler especiada ya que sólo el 60% es cerveza, el resto es agua carbonatada y azúcar. Lo cual nos hace preguntarnos qué cerveza habrán usado para que acabe con 4,5% vol. de alcohol tras rebajarla con gaseosa… (Las matemáticas dicen que debe tener 7,5% vol. la original, así que quizá sea su Doble Lúpulo). También en el listado de ingredientes comprobamos que el mango y el chile vienen de aromas, lo que explica lo artificial de los mismos.

Tiene mérito que una de las grandes apueste por estas combinaciones, y quizá abra algún paladar (o atraiga a un público que el mundo cervecero está perdiendo, los jóvenes). ¿Será el comienzo de una serie de colaboraciones con artistas? Pero hemos visto ejecutadas estas cosas con mucha más alma en cerveceras craft… y con más cuerpo habría quedado mejor. ¡Quizá sin diluir la cerveza sino subiéndola a su graduación original!

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Cómo te sientes a la hora de evaluarla? ¿Ángel o diablo? Nota: ¿Suficiente o Insuficiente?

Licorne Slash Red

Con eso de que nos gusta probar cosas que vemos y que puedan caer en vuestras manos, para avisaros de si merece la pena comprarlas o más importante, si merece la pena evitarlas, pues tenemos esta cerveza en nuestra libreta de reseñas… ¡y esperamos llegar a tiempo!

Licorne Slash Red
A ver, la botella es llamativa, con su aspecto de serigrafía, su unicornio, sus pintas entre macarras y cursis… y puede que hayáis hecho como nosotros y la hayáis metido en la cesta, atraídos por su estética. ¡Error! ¡Eso es que nuestro aviso llega ya tarde!

Porque lo que encuentras luego es una cerveza rojiza, de espuma blanca rosada, que es un verdadero horror. Como si ves un unicornio a lo lejos, te acercas, y resulta que es solo un caballo maloliente con moscas alrededor y mal humor, aunque eso sí, con un bonito cuerno.

Huele muy artificial, como a piruleta o caramelo de picota. Y es que lleva casi un 7% de zumo de cerezas (más que muchos refrescos de fruta) y hasta sulfitos (imaginamos que para que eso no cobre vida después). Y sabe igual, a caramelazo dulce y empalagoso. Nada a cerveza (o casi nada).

Así que si todavía estás a tiempo de escuchar nuestro consejo, cabalga a lomos de tu montura y huye… pero no te subas a este unicornio rojizo, que encima tiene un 8% vol. de alcohol. Así que te va a hacer daño en vano, sin disfrutar nada.

“Mi opinión en un Tweet:” Más cruel con los adolescentes que una peli slasher. Nota: Insuficiente.

Lindemans Kriek

Si hace unas semanas os hablábamos de la Rodenbach Alexander como cerveza con cerezas ácidas, ahora os traemos otra: la Lindemans Kriek. Con la diferencia de que la anterior era una cerveza de fermentación mixta, y esta es puramente de fermentación espontánea, o sea, una Lambic.

Lindemans Kriek
Esto significa que su mosto recibe las levaduras que producen la fermentación alcohólica directamente del ambiente (junto con el resto de fauna microbiana del sitio), lo que produce unas cervezas salvajes y ácidas a las que a veces se les intenta “domesticar” añadiendo frutas.

En este caso, cerezas, de ahí lo de Kriek. De ahí también el color rojo profundo que inunda la cerveza completamente (y en parte también la espuma, de clara tendencia rosada). Bueno, la cereza domina en general, tanto en el color, como en sabor y aroma…

Porque esta cerveza es sin duda una cerveza afrutada. No es que haya matices de fruta, sino que la fruta la domina. Con matices incluso algo artificiales y edulcorados, hay cereza por todos los lados. Y, dado que es ácida, tampoco sabríamos decir dónde se separan la acidez de la cerveza Lambic con la de la fruta.

En el lado de las ventajas, está la poca graduación de esta cerveza (3,5% vol. de alcohol) y el reducido tamaño de su botella estándar (25 cl), con lo cual resulta difícil emborracharse o cansarse. ¡Y por eso hay gente que la bebe a pintas!

“Mi opinión en un Tweet:” Si cuenta como pieza de fruta, cinco al día. Nota: Bien bajo.

Rodenbach Alexander

Una de las cervezas que con más júbilo reaccionaron los antiguos amantes de las cervezas ácidas cuando se volvió a elaborar de manera regular, tras unos cuantos años de parón, es esta: La Rodenbach Alexander. Una cerveza de fermentación mixta con cerezas.

Rodenbach Alexander
Su base es la Rodenbach Grand Cru (definida por Michael Jackson como la cerveza más refrescante del mundo) de fermentación mixta y luego macerada con cerezas ácidas (guindas), con dos años de paso por grandes barricas (foeders) de roble.

El color, debido a las maltas y la fruta, es de un rojo brillante y profundo, limpio. Y lo corona una espuma de color blanco roto, compacta y de buena persistencia. En aroma huele a bodega, a vino, a fruta…

Y en boca es más dulce que ácida, con un sabor muy intenso y también con cierto amargor. Tiene mucha carbonatación, lo que unido a su punto agrio, remueve bien las mucosas de la boca. “Pica” en las mejillas y hace salivar con profusión, adelantándose al siguiente trago.

Es una cerveza de esas que “te tienen que gustar”, y si no, puedes odiarla. Pero es compleja y rica, muy interesante… aunque también te puede parecer un vino picado con frutas. Al menos tiene solo 5,6% vol. de alcohol, que para su función refrescante es lo adecuado.

“Mi opinión en un Tweet:” Brindamos por el (en breve) 250 aniversario del Alex. Nota: Bien.

Lindemans Pecheresse

De una de las fábricas de Lambic más grandes y reconocidas (por no hablar de económicas y fáciles de encontrar) hoy os traemos una de sus cervezas más populares. Ya sabéis que hay cosas en las levaduras y microorganismos de esta elaboradora que no nos acaban de gustar, pero por suerte en esta cerveza no se notan demasiado.

Lindemans Pecheresse
Y es que su Pecheresse (que vendría a significar “pecadora”, pero con el juego de palabras en francés de Pêche, melocotón) lleva una buena cantidad de zumo de dicha fruta de hueso, además de tener una Lambic de al menos un año macerada en un 30% de melocotón.

El color ya podría recordarnos al durazno (otra manera de decirlo, para no repetir todo el rato melocotón, melocotón…): es de un anaranjado ámbar clarito, levemente velado. La espuma tira a escasa, de persistencia baja, pero dejando al menos una capa blanca.

En aroma y en sabor predomina sin duda el melocotón. Es una cerveza dulce, donde la acidez típica de las cervezas de fermentación espontánea es muy secundaria y está casi completamente tapada. Un poco como beber mermelada…

Eso sí, al menos tiene solamente 2,5% vol. de alcohol, con lo cual es aceptable como refresco, ya que es prácticamente imposible emborracharse con ella. Como mucho coger el puntillo y ponerse un poco pecador… ¡y harían falta litros!

“Mi opinión en un Tweet:” Te la recomiendo si te gusta beber mermelada o ponerte pecador. Nota: Bien bajo.

Brewdog Elvis Juice

Dentro de la gama fija actual de la cervecera artesana escocesa más conocida del mundo, tenemos esta American IPA (de ahí su nombre y su estética) con pomelo. Como anécdota y antes de entrar en la cerveza, supuso un litigio legal sobre el uso del nombre “Elvis” que llevó a los cerveceros escoceses a cambiar su nombre en el registro por Elvis.

Brewdog Elvis Juice
Ya sabemos que a Brewdog le gusta más la polémica que a un niño un chupachús, y que no desaprovechan ninguna oportunidad de causar un revuelo mediático. Pero es que es verdad, un nombre, sin más, es difícil de acaparar. No es como otras imágenes corporativas o sujetas a derechos, que vemos más a menudo robadas en el mundo cervecero.

Bueno, al grano, que nos despistamos con nuestras propias luchas. Rápida la reseña. Esta cerveza. Color ámbar, con brillos del dorado al anaranjado, según la luz que le incida. Espuma blanca. Cantidad y persistencia media-baja.

Olores cítricos. Por el lúpulo y por la fruta. Lleva piel de naranja y de pomelo. Y extracto natural de pomelo y de naranja. ¿Malta? Poca. Algo de galleta y caramelo. Pero al final no da mucha impresión de amargor. Tira a frutal y dulce.

Uf, que cansado esto de escribir intentando condensar la información por habernos ido por las ramas. Y todavía nos hemos dejado en el tintero el alcohol (6,5% vol.), y las recomendaciones de vajilla (copa cerrada por arriba para concentrar aromas) o maridaje (se valiente y atrévete con una pizza con piña). La próxima vez lo planeamos mejor.

“Mi opinión en un Tweet:” Ándate con ojo, no te equivoques, hagas lo que hagas… Nota: Bien.

Delirium Red

De vuestras peores pesadillas etílicas llega el delirio con su elefante… ¿rojo? ¿No era rosa? Bueno, es rosa y es rojo. Rosa porque es la mascota oficial de la marca Delirium Tremens. Y rojo porque esta es su cerveza en la versión con cerezas.

Delirium Red
Bueno, con cerezas y zumo de frutas, incluyendo el sauco. Por eso la marca Huyghe Brewery la clasifica sucintamente como “Strong Fruit Beer”. Y es verdad que no mienten, porque es casi tan fuerte como sus hermanas, llegando a los 8% vol.

El color es, por supuesto, rojo. Un rojo oscuro, profundo, algo velado. Y ese color llega hasta la espuma, que adquiere un leve tono rosáceo, siendo compacta pero tirando a escasa y de duración media. Y más nos vale enrollarnos hablando del aspecto

Porque lo demás se resume en: fructosidad azucarada. En aroma, eso. En boca, eso. La fruta y los azúcares se imponen a la algo presente malta, al inapreciable lúpulo, y a casi todo lo que puedas encontrar. ¿Un final algo menos dulce con un toque ácido? Es lo único que se sale de la sensación de beber un caramelo.

A ver, que no es que esté mala. Sin más es muy dulce. Para amantes de las piruletas, de los caramelos picota o del jarabe para niños. Pero con un alcohol que te puede tumbar si no tienes cuidado. Así que puede estar bien como una cerveza de postre… pero no para beber en cantidades.

“Mi opinión en un Tweet:” I see a red door and I want… Nota: Suficiente.

Chapeau Exotic

Una de las primeras marcas que recordamos que hiciesen cervezas de fermentación espontánea y que llegasen a España es esta, las del sombrero: Chapeau. Cervezas Lambic elaboradas por la Brouwerij De Troch que llegaban por lo general en sus versiones endulzadas con zumos de frutas.

Chapeau Exotic
En este caso, os vamos a traer una que seguramente haga las delicias de los amantes de la pizza hawaiana. Porque la que se denomina Chapeau Exotic lleva zumo de piña en su elaboración. ¿Puede ser que mejore con piña?

El aspecto es un poco de zumo, con un color dorado profundo que se vela al servirla entera, de matices anaranjados. La espuma no es para tirar cohetes. Blanca pero de cantidad y persistencia bajas, que se acaba quedando en nada enseguida.

El aroma es afrutado, innegablemente a piña. Pero también a edulcorantes y algo (debajo) a madera y cerveza salvaje. Podría no estar mal, hasta que la bebes. Entonces el dulzor de la fruta se apodera ya de lo que quedaba y no te permite disfrutar de la cerveza (si seguía habiendo cerveza ahí abajo).

Quizá, en serio, maridarla con una pizza con piña ayudaría a disfrutarla. Pero lo dudamos. La única ventaja que se nos ocurre es su baja graduación, con solo 3,5% ABV. Pero para eso preferimos beber una Bitter inglesa, sin ninguna duda.

“Mi opinión en un Tweet:” Lambic hawaiana en tamaño pequeño. Nota: Insuficiente.

Rodenbach Fruitage

Hoy vamos a comentar esta cerveza de una de las casa más aclamadas belgas en lo que a fermentaciones mixtas (las que combinan el elaborar una cerveza de alta fermentación y luego dejar que sobre ella actúen levaduras salvajes y otras fermentaciones) se refiere.

Rodenbach Fruitage
La fábrica, fundada en 1821 (y ahora en el paraguas de Swinkels Family Brewers, o sea Bavaria), tiene 294 foeders (los grandes barriles de maduración de la cerveza) de roble, algunos con más de 150 años de antigüedad, y que están protegidos como patrimonio industrial de la comunidad Flamenca.

Esta cerveza parece buscar el mismo nicho de mercado que la Liefmans Fruitesse, copiando incluso la presentación “on the rocks”, con hielo. Lo que la deja más cerca de algún otro refresco de color rojo intenso y brillante, de espuma rosada, que de una cerveza “de verdad”.

Huele bastante a fruta (tiene un 7% de zumo de cereza) y un poco a sour avinagrada. Esta combinación se debe, aparte de la fruta, a la mezcla de cerveza joven y vieja, lo que le añade frescura y complejidad.

También pasa en el sabor, acidulce pero no empalagoso. Además tiene buen cuerpo y bajo alcohol (3,9% ABV), con lo cual puede servir como cóctel en si misma si le añades aparte de hielo unas rodajas de lima y un poco de menta, o como base para otros cocktails afrutados.

“Mi opinión en un Tweet:” Pero no sirve si buscas algo que realmente sepa a cerveza, claro. Nota: Bien bajo.

Duchesse Cherry

Dentro de las cervezas de fermentación mixta (esto es, empiezan como cervezas de alta fermentación pero luego se dejan madurar, habitualmente en grandes barricas, para que actúen también otros microorganismos), la “Duquesa”, elaborada por la Brouwerij Verhaeghe, ha sido siempre nuestra favorita.

Duchesse Cherry
Esta cervecería, sita al sur del Flandes Occidental y cuya historia se remonta a 1885, ha sacado ahora un par de versiones “nuevas” de su buque insignia. Y esta que comentamos hoy es la base de la otra, así que empecemos por la “Cherry”.

Es una mezcla de cerveza que madura para hacer la Duchesse de Bourgogne, con 1 o 2 años de evolución, y cerezas ácidas de la zona. Esto añade más rojo a su perfil ya de por sí rojo, acabando con un color profundo y sorprendentemente limpio.

Incluso la espuma se tizna de rojo, con un tono rosa palo, de cantidad media pero persistencia baja, quedando una fina línea sin apenas encaje de Bruselas, crepitante. El aroma es como el de su cerveza base, pero más afrutado. Madera, fruta, acidez

En boca, incluso más: recuerda a peras al vino o a la Liefmans Glühkriek de la que comentamos algo parecido. Como pega, su elevada carbonatación (ojo que alguna nos ha hecho geiser en la mesa) y que es algo más ácida que la base. El alcohol, también tirando a alto: 6,8% ABV.

“Mi opinión en un Tweet:” Deberían haber cambiado el pajarito por un petirrojo. Nota: Bien.

Blanche de Namur Rosee

Dentro de las cervezas con poco alcohol y frutas podemos distinguir 3 corrientes imperantes en el mundo cervecero: las Fruit Lambic, cervezas ácidas de fermentación espontánea; las Radler, mezcla de cerveza y gaseosa con sabores o zumos, y las que tienen como base una cerveza de trigo. La que nos ocupa hoy, de Du Bocq, es de estas últimas.

Blanche de Namur Rosee
Una Witbier (cerveza blanca de la tradición belga, con trigo crudo y especias) a la que se ha añadido un poco de zumo, que incluye el exprimido de frambuesas. Eso le da un color rosita a la cerveza, tiznando incluso la espuma de un rosa palo muy claro.

En aroma es corta, sin casi olores. Notas algo del carácter del trigo y un poco de frutas ácidas. En el sabor predomina el dulce, rozando lo empalagoso. Entre el dulzor del estilo de cerveza base y el de la fruta, cansa. Pero al menos no resulta demasiado artificial aunque sí un poco a mermelada.

La ventaja que tiene es que al final, si te gusta esto, resulta refrescante. Y sólo tiene 3,4% ABV. La pega es que no está diseñada para beber en cantidad ni para tener amplias posibilidades de maridaje (que son las cosas que cuadran con una cerveza de bajo alcohol que sea refrescante).

“Mi opinión en un Tweet:” Si la bebes con una Dubbel… ¿Es una tostada con mermelada? Nota: Suficiente.

Brewdog Clockwork Tangerine

Los escoceses de Brewdog van siempre marcando una ruta; quizá no puntera, pero crean un surco tras la tendencia que guía a otras muchas marcas y movimientos. Y sus productos de gama base hacen buena idea de cuál es el sentir más popular… en este caso, que molan las IPAs con frutas.

Brewdog Clockwork Tangerine
Por eso tienen esta “Citrus Session IPA” con 4,5% ABV que aparte de llevar lúpulo en cantidad (Ahtanum, Cascade, Chinook, Columbus, Mosaic y Simcoe), lleva también mandarina. Y se nota nada más olerla al servirla, mientras ves su color ámbar rojizo, limpio, y su espuma jabonosa, pegajosa.

El sabor es bastante amargo y áspero, con mucha persistencia en la boca. No sólo es como beberse el zumo de una mandarina: más bien es como comerse toda la mandarina, desde la piel hasta los hilillos blancos del centro.

Y, como siempre, en términos cerveceros eso no nos acaba de convencer: los adjuntos deben tener presencia, pero nunca ser dominantes. Y el mérito está en conseguir sabores y aromas cítricos sin tener que usar la fruta (o los sabores a café en las negras sin echar café, sería el equivalente).

“Mi opinión en un Tweet:” Te la recomiendo si te gusta la mandarina hasta los hilillos y las espumas pegajosas. Nota: Bien bajo.

Cherry Chouffe

La versión belga de las radler (dicho en tono de humor) son cervezas con frutas enteras (en este caso un 12% de cerezas ácidas) y con 8% ABV. Para los cánones de sus estilos, es algo ligero y refrescante. Pero nosotros recomendamos beberlo con calma y moderación.

Cherry Chouffe
Porque esta cerveza de color rojo muy oscuro e intenso, que está coronada por una espuma rojiza (rosa oscuro, apagado), no es ninguna broma. Es fuerte y potente y alcohólica. La pega es que aunque sabe a cerveza, no sabe demasiado.

Algo de malta hay ahí, pero destacan sobre todo los edulcorantes, el sirope de azúcar y la gran cantidad de cerezas que tiene, haciendo que sepa casi igual que uno de estos caramelos de cerveza, los Pikotas (¿los habéis probado?).

Lo que pone que lleva también es extracto de “black root”, que creemos que puede referirse a la “Raíz de Culver” y que no tenemos ni idea de qué puede aportar a la cerveza (¿beneficios a los trastornos del hígado y estreñimiento?). Si es así, podemos al menos afirmar que mal no nos ha hecho.

“Mi opinión en un Tweet:” Emborracharse a gominolas. El sueño húmedo de todo preadolescente. Nota: Bien bajo.

Jade Aromatisée à la Grenade

Tenemos que hacérnoslo mirar, pero tenemos una cierta perversión por estas cosas. Somos capaces de dejar en la balda una NEIPA más, pero en cuanto vemos una cerveza ecológica, una sin alcohol o algo así de “raro” que no conocemos, vamos de cabeza, aun sabiendo que en la mayor parte de los casos vamos a salir escaldados.

Jade Aromatisée à la Grenade
Y bueno, esta es ecológica, con aromas, con zumo de granada y de bayas de sauco. ¿Cómo nos íbamos a resistir? Pero ya empieza sorprendiéndonos con que es dorada y no rojiza. ¿No da nada de color ninguno de los zumos? Pues no pasa de ambarino claro y limpio. Con espuma blanca.

Eso sí, sí que huele a zumo. Y a gominolas. Y sabe más a refresco de frutas que a zumo. Y poco a cerveza. Pero para ser la versión aromatizada de su Lager orgánica de cabecera, nos hace preguntarnos qué poco sabrá esa cerveza…

Lo que no deja de tener es 4,5% ABV, por lo que es un poco elevado para un refresco: si sólo quiero refrescarme hay opciones que no emborrachan. Pero claro, en plena moda de los Hard Seltzer, quizá este producto pueda triunfar: solo han de darle un toque más moderno en lata de 44 cl, en lugar de botellín de 25 cl.

“Mi opinión en un Tweet:” Teniendo las cervezas posibilidades de sabores variados y ricos… ¿para qué le hacen esto? Nota: Insuficiente.

Ducassis

De las cervezas de frutas hay veces que encuentras alguna que está rica. Ahora está muy de moda la fruta en la cerveza, pero en dosis un poco más bajas: en las ácidas para compensar, en las amargas para equilibrar y dar complejidad…

Ducassis
Pero en las “primeras” cervezas de frutas que los frikis más longevos bebimos, la fruta era el factor principal. Ya fuesen Lambic o Witbier (era lo que más abundaba como base), si ponía que era de una fruta, a eso sabía.

Y esta cerveza de la Brasserie des Géants, que lleva un 30% de zumo de grosella negra, tiene el color y el sabor de la mermelada de frutas del bosque. En tostada. Con mantequilla. Densa. Masticable. Rica.

Y sólo tiene 3% ABV, lo que es un punto a favor en días de verano como este. La pena es que el formato es pequeño, pero realmente tampoco es algo de lo que nos beberíamos litros. Pero quizá pueda ser una de nuestras favoritas de frutas.

“Mi opinión en un Tweet:” Para duquesas y “duqueses”, de la birra, obviamente. Nota: Bien alto.

Chérie Bière Blanche à la Cerise

Desde la fábrica belga que elabora las Abbaye d'Aulne y la Blanche de Charleroi nos llega la Chérie, una “Bière Blanche à la Cerise”, lo que vendría a significar que es una cerveza de trigo a la cereza.

Chérie Bière Blanche à la Cerise, una cerveza de trigo a la cereza.
Sí, habéis leído bien. “A la” cereza. Porque aparte de los ingredientes que se le suponen (agua, malta, lúpulo y levadura) lleva ácido láctico y ácido cítrico como conservantes, acesulfamo potásico como edulcorante y… ¿algo de fruta? ¡Sí! Lleva zumo de baya de sauco. ¿Y la cereza que le da nombre, qué? Pues de eso… solo hay “aroma de cereza”.

Claro, viendo esto ya no nos extraña que la cerveza no sea roja ni rosa, como podíamos haberla imaginado. Es de color ámbar profundo, transparente, con apenas notas rojizas como de madera. La espuma de color hueso tiene mala persistencia. Y tanto el sabor como el aroma son a gominola.

Una cerveza de trigo con 5% ABV claramente estropeada por los añadidos artificiales, de manera que parece que estás bebiendo un zumo carbonatado envasado, pero para nada una cerveza. Obviamente, no podemos recomendarla.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿Quieres beber piruleta de cerveza sin cereza? Nota: Insuficiente bajo.

Flying Dog Bloodline

Los norteamericanos de Maryland empezaron a hacer esta cerveza llamada Flying Dog Bloodline como lotes pequeños en 2003. Desde entonces la han ido fabricando repitiendo esta cerveza tipo IPA americana que lleva centeno y naranja sanguina (tanto en puré como la piel).

No sé si es que el nombre influye, pero esperábamos algo más rojo. Y es de color ámbar, que no pasa del dorado-anaranjado. Coronada, eso sí, por una espuma de color blanco hueso, abundante y pegajosa, rocosa en su consistencia.

El aroma es afrutado, con mucha presencia del lúpulo (lleva Northern Brewer, Citra y Galaxy) y de toques cítricos. Ojo cuando la cojas, porque si no está fresca, los lúpulos pueden ya no oler ni tanto ni tan bien. Aunque seguirá estando rica y equilibrada, no muy amarga, con buen cuerpo de malta detrás.

Y es que tiene 7% ABV y tan solamente 40 IBUs. Y no es turbia. Por ello no hará el cupo de moda actual en ninguno de los campos (más que en el de usar fruta para darles sabores, aunque ni en ese tiene demasiada presencia la naranja).

“Mi opinión en un Tweet:” Las líneas de sangre dan menos yuyu que las “deadline” con las entregas. Nota: Bien alto.

Samuel Smith Organic Strawberry

De una de nuestras marcas fetiches, Samuel Smith, a veces puedes encontrar estas pequeñas rarezas que hacen en la pequeña fábrica de Melbourn Bros’ All Saints Brewery, en Stamford (Lincolnshire). Vamos, que no en su casa de Tadcaster, sino más al sur.

Allí hacen cervezas ecológicas con frutas, como esta de fresa. Una cerveza de color anaranjado rojizo, limpia, con una cabeza de espuma blanca, media y liviana, pero que aguantan constante un tiempo.

El aroma es a fresa dulce. En boca tiene por un lado la parte más dulce de la malta y por otro la ácida de la fruta, pero con un resultado bastante equilibrado y agradable. No esperéis una Lambic porque esto es una Ale.

Y tiene 5,1% ABV, lo que no es mucho. Pero tampoco importa, porque no es una cerveza para beber a litros. Es refrescante y curiosa… ¡Pero nunca nunca nunca JAMÁS será nuestra favorita de la marca!

“Mi opinión en un Tweet:” ¡Estás demente! No, yo soy más de-frese. (Badum chis!) Nota: Suficiente.

Titanic Plum Porter

Esta cerveza desembarcó en los supermercados alemanes más extendidos por la península hace meses. Su llegada no dejó a nadie helado. Pero el choque de corrientes cerveceras causó un cataclismo cuyas olas corrieron por el océano de las redes. Y sí, vamos a seguir haciendo chascarrillos náuticos toda la entrada, nos encantan.

Porque el color de la cerveza es negro como el de una noche sin luna en el Atlántico, en la que no se puede ver ni un iceberg. Pero translúcido como el mar y con brillo rojizo como la aurora. La espuma de las olas es beis claro, esponjosa (aunque no muy abundante, pero sí persistente y decente).

Lleva saborizante natural, con lo cual no vas a combatir el escorbuto en un viaje transatlántico. Pero hace que huela y sepa intensamente a ciruelas. Demasiado. Un poco a porter. Mucho a aroma de ciruelas, este adquiere pleno protagonismo de la película. De fondo, sensación áspera y con poco cuerpo, como una resaca (no de las cerveceras, sino de la mar) mientras nadas contracorriente.

Así, esta cerveza no va a llegar a buen puerto. Chocará contra el iceberg del hastío. Ni su baja graduación (4,9% ABV) ayuda a que sea más bebible. Salvo que seas un amante empedernido de las ciruelas, no creemos que esta cerveza te vaya a gustar. ¡No hay sitio para ti, Jack!

“Mi opinión en un Tweet:” Te puedes ahogar en una fría noche de ciruelas… Nota: Suficiente bajo.

Weltenburger Kloster Dunkles Radler

Los que nos leáis a menudo sabréis que en esta web es verdadera devoción lo que sentimos por esta marca de cervezas alemanas. ¡Una de las cervecerías más antiguas del mundo! Cervezas clásicas, ajustadas a estilo... y encima, es fácil encontrarlas a un precio decente en una gran cadena de grandes almacenes.

Weltenburger Kloster Dunkles Radler
Pero cuando se dice que los experimentos hay que hacerlos con gaseosa… ¡No creemos que se refieran a refresco de limón! Y es lo que han hecho en esta ocasión, mezclando un 50% de su deliciosa Weltenburger Kloster Barock Dunkel con otro tanto de limonada, para hacer esta Radler oscura.

Eso deja un mejunje color marrón rojizo, nada turbio y con espuma poco duradera. El aroma es a grano (y algo cítrico), pero el sabor es difícilmente descriptible. Ni rastro de los lúpulos (Herkules, Perle, Tradition), pero sabe como te imaginarías que sabe una tostada untada en café o caramelo y luego en fanta de limón.

La cosa es que la edad de hacer potingues y brebajes en los cumpleaños mezclando todas las bebidas ya se nos pasó. Y no le vemos mucho sentido a buscar eso en esta cerveza de solo 2,3% ABV. Así que no la podemos recomendar en absoluto.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿A quién coño se le ocurrió esto? Nota: Insuficiente.