Dentro de la gama de cervezas de abadía de esta cervecera belga con sede en Le Rœulx (un pueblo valón de la provincia de Hainaut), esta es quizá la más “diferente”. Y la propia cervecera ya lo advierte tanto en el etiquetado de la botella como en su web.
El primer motivo es el uso del Dry-Hopping (con lúpulos Styrian Golding) en la cerveza. Y el segundo, que es de las pocas que no usan especias en su receta, dentro de las de la marca. Veamos si en cata esas cosas la hacen tan especial o no.
El color es claro, un amarillo arenoso, algo turbio. Impresiona más la espuma, que es bien blanca, de cantidad media-alta y buen volumen, consistencia esponjosa y buena persistencia. Además de dejar un bonito encaje de Bruselas pegajoso por la copa.
Para no llevar especias, el aroma es muy especiado, pero viene dado sobre todo por la levadura y el dry hopping, con notas de especias, cítricas y florales. Tira un poco hacía olor de las cervezas de estilo Saison. Y en boca es una cerveza bastante seca, con algo de maltas caramelosas, pero tirando a amarga.
La alta carbonatación compite con el alto volumen alcohólico (9,5% vol.) en la lista de cosas que hacen que esta cerveza no nos emocione, ya que si queremos sacrificar nuestro hígado le solemos pedir otro tipo de sabores y aportaciones. Pero podemos entender que a le gente le guste.
“Mi opinión en un Tweet:” Ojo con beberla con sed, que pega. Nota: Bien.
Mostrando entradas con la etiqueta Grand Cru. Mostrar todas las entradas
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Brasserie des Rocs Grand Cru
Atentos, porque seguramente alguna vez habéis pasado por delante de esta cerveza y no habéis sido conscientes del cervezón que se ha quedado en la estantería sin echarlo a la cesta de la compra. Y más desde que han cambiado la etiqueta (o no, porque no es que la antigua fuese tampoco una obra de arte) y el nombre de Abbaye a Brasserie.
Quizá haya pasado un poco desapercibida por ser una fábrica relativamente moderna (comenzó a elaborar en 1979) y que no creció un poco hasta mediados de los noventa. O por hacer solo estilos belgas de los que no están de moda. Pero es que los hacen bien (y por eso aquí en El Jardín sí que han aparecido varias de sus cervezas).
Esta es una Dark Strong Ale, o sea una cerveza oscura, turbia. Quizá demasiado, porque en alguna ocasión nos hemos encontrado la turbidez floculada, como en grumos. Pero quitando esas ocasiones, su aspecto es excelente, con espuma beis compacta, aunque no muy abundante ni persistente.
Su aroma, maltoso, especiado y licoroso, puede recordar a las mejores Quadruples sin tener mucho que envidiar a una R10 o W12 (si sois “connoisseurs” sabréis de lo que hablamos y si no, picad en el enlace). Y su sabor dulce e intenso es complejo y afrutado, que también podría jugar en una liga de grandes cervezas.
El alcohol, además, es levemente más moderado que en otras de la gama, con 9,5% ABV. Suena a ironía, pero es verdad que las Dark Strong Ale o las Quad suelen superar los 10 u 11 grados. Así que todo suma para que la próxima vez que la veáis le deis una oportunidad.
“Mi opinión en un Tweet:” Demasiado viejo para el Rock, pero no para el Rocs Grand Cru. Nota: Sobresaliente.
Quizá haya pasado un poco desapercibida por ser una fábrica relativamente moderna (comenzó a elaborar en 1979) y que no creció un poco hasta mediados de los noventa. O por hacer solo estilos belgas de los que no están de moda. Pero es que los hacen bien (y por eso aquí en El Jardín sí que han aparecido varias de sus cervezas).
Esta es una Dark Strong Ale, o sea una cerveza oscura, turbia. Quizá demasiado, porque en alguna ocasión nos hemos encontrado la turbidez floculada, como en grumos. Pero quitando esas ocasiones, su aspecto es excelente, con espuma beis compacta, aunque no muy abundante ni persistente.
Su aroma, maltoso, especiado y licoroso, puede recordar a las mejores Quadruples sin tener mucho que envidiar a una R10 o W12 (si sois “connoisseurs” sabréis de lo que hablamos y si no, picad en el enlace). Y su sabor dulce e intenso es complejo y afrutado, que también podría jugar en una liga de grandes cervezas.
El alcohol, además, es levemente más moderado que en otras de la gama, con 9,5% ABV. Suena a ironía, pero es verdad que las Dark Strong Ale o las Quad suelen superar los 10 u 11 grados. Así que todo suma para que la próxima vez que la veáis le deis una oportunidad.
“Mi opinión en un Tweet:” Demasiado viejo para el Rock, pero no para el Rocs Grand Cru. Nota: Sobresaliente.
Grand Cru Especialidades 1897
Como ya os hemos explicado en ocasiones anteriores, “Grand Cru” no es un estilo por sí mismo, sino que indica que esa cerveza es la mejor de la casa, el top de su gama o que al menos le han puesto cariño para hacerla (o nombrarla). Y esta de la gama 1897 de especialidades del Mercadona es su “Abadía” más potente.
De color rubio dorado, limpio y brillante, se corona por una espuma blanca mediocre. Ni es demasiado abundante, ni demasiado bonita (y, por supuesto, poco duradera). Pero vamos a juzgar lo importante…
El aroma es leve, con toques maltosos y levadurosos, afrutados. Pero nada destacable. Y el sabor es más amargo de lo que te esperas, con cierta sequedad y su punto especiado. Este se debe también a que entre los ingredientes aparecen los condimentos típicos de las cervezas belgas: cilantro y cáscara de naranja; acompañados de los menos típicos jarabe de fructosa y glucosa, y de trigo y arroz para rematar la jugada.
Habiendo otras similares en abadías (e incluso trapenses) a muy buen precio y con una calidad y acabados mucho mejores, el único motivo para coger esta birra de 7,9% ABV es que esta cadena de supermercados sea la única fuente de cerveza que tienes disponible.
Ah, y dado que ya estamos implementando el aumento de párrafos a cinco para poder incluir algo de historia de la fábrica, que sepáis que la cervecera que la elabora (Brasserie de Saint-Omer), sita en Nord-Pas-de-Calais, estuvo hace unas décadas durante 12 años bajo la propiedad de Heineken, aunque ahora vuelve a ser independiente (bajo el control de André Pecqueur, que también tiene la Brasserie Goudale y elabora las Belzebuth, Triple Secret des Moines o La Bière du Demon).
“Mi opinión en un Tweet:” Es más obligación que devoción. Nota: Suficiente.
De color rubio dorado, limpio y brillante, se corona por una espuma blanca mediocre. Ni es demasiado abundante, ni demasiado bonita (y, por supuesto, poco duradera). Pero vamos a juzgar lo importante…
El aroma es leve, con toques maltosos y levadurosos, afrutados. Pero nada destacable. Y el sabor es más amargo de lo que te esperas, con cierta sequedad y su punto especiado. Este se debe también a que entre los ingredientes aparecen los condimentos típicos de las cervezas belgas: cilantro y cáscara de naranja; acompañados de los menos típicos jarabe de fructosa y glucosa, y de trigo y arroz para rematar la jugada.
Habiendo otras similares en abadías (e incluso trapenses) a muy buen precio y con una calidad y acabados mucho mejores, el único motivo para coger esta birra de 7,9% ABV es que esta cadena de supermercados sea la única fuente de cerveza que tienes disponible.
Ah, y dado que ya estamos implementando el aumento de párrafos a cinco para poder incluir algo de historia de la fábrica, que sepáis que la cervecera que la elabora (Brasserie de Saint-Omer), sita en Nord-Pas-de-Calais, estuvo hace unas décadas durante 12 años bajo la propiedad de Heineken, aunque ahora vuelve a ser independiente (bajo el control de André Pecqueur, que también tiene la Brasserie Goudale y elabora las Belzebuth, Triple Secret des Moines o La Bière du Demon).
“Mi opinión en un Tweet:” Es más obligación que devoción. Nota: Suficiente.
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el
lunes, mayo 10, 2021
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brindis en voz alta
Hoegaarden Grand Cru
Desde la cervecera que rescató el estilo Witbier de la mano de Pierre Celis en la segunda mitad del siglo pasado, os traemos otra de sus especialidades. Decimos otra porque ya hablamos hace cinco años de su Fruta Prohibida, pero también es curioso que no hemos reseñado la “básica” en todo este tiempo”. Tomamos nota e intentaremos solucionarlo pronto.
Pero centrándonos en su cerveza “reserva”, la Grand Cru: esta es de color ámbar profundo, anaranjada y turbia. Está bastante carbonatada, así que genera una espuma blanca abundante y densa, bonita. El aroma es muy belga y maltoso, con notas de pastelería, pan y especias, además de la levadura. Promete bastante.
El sabor es dulce y especiado, rico. Se podría apreciar más con un punto menos de carbonatación, pero está muy bien. El alcohol (que tiene 8,5% ABV) está integrado y ni se nota. Y acaba con in toque amargo que finaliza bien el trago.
Pese a ser una cerveza con especias (cilantro y cáscara de naranja), como la Witbier famosa de la casa, según su etiquetado esta no lleva trigo, por lo que se aproximaría más a una Triple o una Strong Golden Ale. Y fuerte es. Pero a la vez sabrosa. ¡Probadla si no lo habéis hecho!
“Mi opinión en un Tweet:” Una gran cru...da te puede coger como no te moderes con estas cosas. Nota: Notable alto.
Pero centrándonos en su cerveza “reserva”, la Grand Cru: esta es de color ámbar profundo, anaranjada y turbia. Está bastante carbonatada, así que genera una espuma blanca abundante y densa, bonita. El aroma es muy belga y maltoso, con notas de pastelería, pan y especias, además de la levadura. Promete bastante.
El sabor es dulce y especiado, rico. Se podría apreciar más con un punto menos de carbonatación, pero está muy bien. El alcohol (que tiene 8,5% ABV) está integrado y ni se nota. Y acaba con in toque amargo que finaliza bien el trago.
Pese a ser una cerveza con especias (cilantro y cáscara de naranja), como la Witbier famosa de la casa, según su etiquetado esta no lleva trigo, por lo que se aproximaría más a una Triple o una Strong Golden Ale. Y fuerte es. Pero a la vez sabrosa. ¡Probadla si no lo habéis hecho!
“Mi opinión en un Tweet:” Una gran cru...da te puede coger como no te moderes con estas cosas. Nota: Notable alto.
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viernes, abril 17, 2020
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brindis en voz alta
Artevelde Grand Cru
Desde la cervecera belga que elabora la Delirium Tremens nos llega esta cerveza menos llamativa y menos conocida (que adquirió en 1987). Pero, como dice una amiga belga, en las cervezas de su país puedes tener una certeza: cuanto más fea la etiqueta, más rico el contenido. ¿Qué nos espera con esta?
Pues para empezar nos espera un líquido de color rojizo oscuro (y cierta turbidez debida a su ¿“triple fermentación”? ¿de dónde sacan tantas?), que va coronada por una cabeza de espuma de color beis claro, y con una persistencia media-baja.
El aroma es a maltas tostadas y a frutas, intenso y complejo. También huele algo a caramelo y a frutos secos. El sabor es dulce y afrutado. Con ese toque metálico tan característico de las cervezas belgas, pero que no molesta, y de nuevo caramelos y malta. Al final destaca un amargor que equilibra el conjunto.
Está claro que tras esa etiqueta fea en la que indica que tiene 7,3% ABV hay una cerveza rica y compleja, que oculta tras muchos matices ese alcohol y que demuestra, una vez más, que no se debe juzgar nada por sus apariencias. ¡Aplicadlo y disfrutad, Jardineros!
“Mi opinión en un Tweet:” Es como el cuento del patito Feo. ¿Pero qué leches es “grand cru”?. Nota: Notable bajo.
Pues para empezar nos espera un líquido de color rojizo oscuro (y cierta turbidez debida a su ¿“triple fermentación”? ¿de dónde sacan tantas?), que va coronada por una cabeza de espuma de color beis claro, y con una persistencia media-baja.
El aroma es a maltas tostadas y a frutas, intenso y complejo. También huele algo a caramelo y a frutos secos. El sabor es dulce y afrutado. Con ese toque metálico tan característico de las cervezas belgas, pero que no molesta, y de nuevo caramelos y malta. Al final destaca un amargor que equilibra el conjunto.
Está claro que tras esa etiqueta fea en la que indica que tiene 7,3% ABV hay una cerveza rica y compleja, que oculta tras muchos matices ese alcohol y que demuestra, una vez más, que no se debe juzgar nada por sus apariencias. ¡Aplicadlo y disfrutad, Jardineros!
“Mi opinión en un Tweet:” Es como el cuento del patito Feo. ¿Pero qué leches es “grand cru”?. Nota: Notable bajo.
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