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Spencer Trapist Ale

Nos hemos dado cuenta de que tenemos que ponernos al día con las nuevas cervezas trapenses. Se avecina una nueva incorporación (de los monjes de Mount Saint Bernard Abbey, en Leicestershire, UK) y aún no hemos comentado muchas de la hornada anterior. ¡Así que nos ponemos a ello!

Spencer Trapist Ale
Y hoy hablamos de la primera de las que elaboraron los también angloparlantes monjes de St. Joseph's Abbey (Spencer, Massachusetts). Una Ale basada en el estilo patersbier, o sea, la gama suave y para beber en cantidad. Pero con 6,5% ABV, así que ojo con la cantidad.

Es de color rubio-ámbar, levemente opalina pero brillante. La espuma blanca es aceptable aunque un poco escasa, y se pierde rápidamente. El aroma es maltoso y frutal, y el sabor resulta dulce y cálido, con un final más seco. No es muy intensa pero tampoco para matar la sed.

Es una cerveza con un carácter muy belga y se parece a otras muchas cervezas de abadía belga… ¡Comerciales! Bien podría competir con cervezas laicas mucho más prosaicas. Si una trapense tiene que hacer un peregrinaje de más de cinco mil kilómetros para llegar… Esperamos que esté a la altura excelsa de sus hermanas.

“Mi opinión en un Tweet:” Para esto no hacen falta santos de tan lejos. Nota: Suficiente alto.

Spencer India Pale Ale

Tras pasarnos toda la juventud estudiando que había 7 abadías trapenses que hiciesen cerveza, 6 en Bélgica y una en Holanda, y que una de ellas era casi imposible de conseguir… ¡va el siglo XXI y nos cambia todo! Ahora hay cervezas trapenses hasta en los EEUU, y hacen IPAs… ¡IPAs trapenses!

Spencer India Pale Ale
Así que claro, como grandes amantes de las cervezas trapenses, nosotros probamos todo lo que venga de la abadía de Saint Joseph, en el pueblecito de Spencer. Y nos encontramos con una cerveza de 7,2% ABV de color oro anaranjado, turbia. De espuma blanca, en cantidad media y apariencia compacta.

El aroma tiene buena presencia de lúpulo (Perle, Apollo y Cascade) que le da un toque afrutado, herbal y pináceo. La malta hace que huela a galleta y frutos secos. El sabor es amargo y persistente, pero sin ser cansino ni desequilibrado. Realmente es una cerveza que no busca ser muy extrema, sino más bien correcta.

Y lo cumple. Claro que el listón de abadías como Notre-Dame de Saint-Rémy, de Rochefort, está muy alto y esta cerveza queda un poco por debajo, pero siempre está bien que se rompan un poco las tradiciones cuando topemos con la Iglesia.

“Mi opinión en un Tweet:” ¿La orden Cisterciense puede considerarse una multinacional? ¿Esto es Craft? Nota: Bien alto.

Spencer Trappist Imperial Stout

Las cervezas trapenses las asociamos habitualmente con estilos de cerveza tradicionales de abadía (Dubbels, Triples, etc.), pero también es cierto que habitualmente las asociamos con el viejo mundo de la Europa continental. Y esta que os reseñamos hoy es una excepción en ambos sentidos.

Spencer Trappist Imperial Stout
Desde la abadía de St. Joseph en el pueblo de Massachusetts (EE.UU.) que da nombre a la marca, Spencer, nos llega una elaboración de estos monjes que da, según su propia descripción, una versión trapense y estadounidense de la tradición Anglo-Rusa de las Imperial Stout.

Una cerveza que, debido a las maltas torrefactas, es negra, muy negra. Tano que hasta la espuma queda coloreada de un tono beis rojizo, siendo abundante y esponjosa, pero de alveolos muy irregulares. La persistencia es media y resulta bastante rocosa y pegajosa.

En la nariz destacan los aromas intensos de café, regaliz y chocolate. Mucha malta y un leve afrutado que le da un toque más belga que las Imperial Stout que estamos más acostumbrados. Algo parecido pasa en boca, que no es tan amarga ni seca.

El sabor es dulce con muchos tostados y más café y chocolate. Pero también mucho alcohol (pese a no tener tanto tanto, apenas 8,7% ABV) que le da calidez y fuerza. La recomiendan beber en cáliz (y no en snifter), quizá por su carácter religioso.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza que podría consagrarse como sacramento. Nota: Sobresaliente.

Spencer Monks' Reserve Ale

Cumpliendo vuestros deseos al elegirla en votación la semana pasada, hoy publicamos la nota de cata de la cerveza estilo Quadrupel de la abadía trapense norteamericana de Spencer. Un estilo mucho más habitual para los monjes que la IPA trapense que también hacen en la abadía de Saint Joseph.

De color rubí profundo, casi negro. Con algo de turbiedad, pero no completamente opaca. La espuma es de color beis, compacta y pegajosa. El aroma es agradable, pero leve. Notas de malta, caramelo, azúcares… Nada muy destacable.

Así que en boca sorprende por lo intensa. Además de una buena carga de maltas parece que lleva especias, lo cual la da un toque muy particular (que no se debe entender como algo malo) potenciando los sabores dulces y los umami. Fruta pasa y caramelo son otras de las cosas que se pueden encontrar en ella.

Además de un final alcohólico que hará calentar las mejillas (y que no es de extrañar, ya que tiene 10,2% ABV) y un buen cuerpo, con la carbonatación justa. Una cerveza que está a la altura de otras Quadruples trapenses, pero que no puede ponerse en el top, ya que es un lugar muy reñido.

“Mi opinión en un Tweet:” Los monjes estadounidenses entran de nuevo a oración. Nota: Notable.

Macro Multinacionales Cerveceras (1): Anheuser-Busch

Comenzamos una nueva sección en la que vamos a repasar el mundo de las macro multinacionales cerveceras que dominan el mercado, sus fusiones (siempre cambiantes, asi que si detectáis fallos, comentádnoslo) y las marcas más conocidas que poseen cada una. Y comenzamos con un gigante que él solo vende casi una de cada cuatro cervezas del mundo: AB InBev. Y es tan grande, que lo hemos dividido en dos, y hoy hablaremos de la A y la B, sólo.

Su origen data de mediados del siglo XIX, cuando un germano-estadounidense de nombre Eberhard Anheuser y un socio compraron una pequeña cervecera al borde de la bancarrota. Otro señor, Adolphus Busch, se casó años después con la hija de Eberhard y compró las acciones de su antiguo socio. Y ya tenemos las dos partes del todo: Anheuser y Busch.

Lo que hizo crecer la empresa fueron una serie de sabias decisiones empresariales. Fueron los primeros en introducir la pasteurización para estabilizar el producto en EEUU, fueron los primeros en refrigerar el transporte para que la cerveza llegara sin alterar y fueron los primeros en embotellar masivamente y distribuir de esta manera un volumen mayor. Multiplicaron casi por diez sus ventas en escasos 6 años. Luego incluso crearon su propia empresa de camiones refrigerados, generando con esta decisión también espectaculares ganancias.

A finales del siglo XIX, Busch se dio una vuelta por Europa, conociendo el entonces naciente y muy exitoso estilo pils. Se paseó por Bohemia, haciendo parada en Budweis. Y tomó apuntes. Unos apuntes que le sirvieron para intentar copiar el método en América, creando la cerveza Budweiser americana, a imagen y semejanza (sería entonces, porque ahora no) de la Budweiser checa.

Hay mucha historia a partir de aquí pero la podemos obviar. Compras, algunas decisiones... hasta que en 2008, la multinacional de la que os hablaremos el próximo día, InBev, hizo una opa hostil y compró parte de la compañía, creando el monstruo cervecero que os comentábamos: Anheuser-Busch InBev.

A nivel de cervezas, su buque insignia como marca era Budweiser con todas sus derivaciones (Bud Light, Bud Platinum, Bud Ice, Bud Spencer... bueno no, Bud Spencer no). Dos de estas cervezas, Budweiser y Bud Light, eran las cervezas no asiáticas más vendidas del mundo. Tenía otras marcas, pero de mucho menor calado, y bastante desconocidas para el público europeo, como Michelob. Actualmente, ya unida con In Bev, ha comprado algunas craft americanas, como Goose Island, Elysian, Kona o 10 Barrel.

Como dato anecdótico, Anheuser-Busch también posee una de las mejores cadenas de parques de atracciones del mundo, Busch Gardens (¿Os suenan los Jardines Duff de Los Simpson?). Esto provoca estrés y constantes cortocircuitos mentales a uno de nuestros becarios, gran aficionado a las montañas rusas y a los parques de atracciones, que ve como una única marca es capaz de crear, al mismo tiempo, una de las peores cervezas y uno de los mejores parques.

Cierra Spencer, la cerveza trapense de EEUU

Este fin de semana saltaba la desagradable y triste noticia de que los monjes de la abadía trapense de St. Joseph tomaban la decisión de dejar de producir cerveza. Nos ha pillado ocupados fuera, de viaje y con movidas que ya os contaremos, pero nos sorprende que muy pocas webs y blogs en España se han hecho eco de la noticia, así que aunque ya no sea pura novedad, vamos a ver qué ha pasado…

Y es que en palabras de la propia abadía, tras un año de consulta y reflexión, los monjes de la Abadía de St. Joseph han llegado a la triste conclusión de que la elaboración de cerveza no es una industria viable para ellos y que es hora de cerrar Spencer Brewery.

Según sus declaraciones, el tirón de ser la primera cerveza trapense americana se había diluido y las recetas más clásicas no tienen suficiente tirón en un mercado lleno de novedades a cual más exótica. Así que han decidido que no hay sitio por el que seguir luchando.

Es una noticia triste, pero es verdad que el mercado ha cambiado mucho en estos últimos años dejando la zona media de los consumidores más vacía (y concentrándose en cervezas para mega-expertos o para iniciarse). Aun así, la experiencia estadounidense de los monjes nos deja muy buenas cervezas en el recuerdo, como estas.

Debate: Nuevas Cervezas Trapenses

Hace no tantos años las cervezas trapenses ya eran sido sinónimo de calidad y tradición. Y de exclusividad. Los frikis cerveceros nos estudiábamos que había siete (seis en Bélgica y una en Holanda) y que una era casi imposible de probar por lo exclusivo, mientras que las demás, se encontraban casi todas.

Pero de un tiempo a esta parte el panorama es muy diferente. Ya hay doce cervezas que pueden llevar el nombre "trapense": Achel, Chimay, La Trappe, Orval, Rochefort, Westvleteren, Westmalle, Mont des Cats, Engelszell, Zundert, Spencer y Tre Fontane (aunque la francesa no tiene sello aún) y se reparten por cinco países. Y (por lo que se rumorea) habrá más y más cerca.

La cosa es que, al abrirse al mercado, ya no se conforman con los productos clásicos (cervezas de los estilos tradicionales belgas de abadía) y empiezan a buscar características diferentes propias de los países de origen. Y ahí llegamos al detonante del debate…

Sabéis que nos encantan las Imperial Stout, pero… ¿Una abadía de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia haciendo Imperial Stout trapense? Por mucho que en Spencer sean yankees… ¿No es salirse del tiesto? ¿Vosotros qué pensáis?

Premios de Otoño 2021

Han transcurrido otros tres meses hasta el solsticio y como al final de cada estación repasamos las entradas publicadas para haceros una pequeña selección (por si os lo habéis perdido) de lo mejor de esta temporada. Todo ello empaquetado en… ¡Los Premios de Otoño 2021 de El Jardín del Lúpulo!

Premios de Otoño 2021
Cervezas más recomendables:


Botella de Bronce:
Leikeim Steinbier

Botella de Plata:
Spencer Trappist Imperial Stout

Botella de Oro:
Trooper Fear Of The Dark


Medalla a la Mejor Entrada de Entretenimiento:
Concurso: Coeficiente Cervecero

Medalla a la Mejor Entrada Divulgativa:
10 Cervezas: Ana Murillo

Y con esto y un bizcocho (porque las cervezas mejor valoradas eran todas de bizcocho) nos vemos en tres meses más recopilando de nuevo “lo mejor de” en esta sección. Pero ya será con el repaso al invierno y lo que en él publiquemos. ¡Probad para entonces las que no hayáis probado!

¿Sabías que…? Las Cervezas Trapenses

Unas de las cervezas con más tradición a sus espaldas son las cervezas de abadía, ya que durante muchos años (o siglos) en Europa la escritura y por lo tanto la transmisión de conocimientos estuvo en manos de la Iglesia, incluyendo el hacer cerveza.

Estas son algunas de las Cervezas TrapensesHoy en día, la mayoría de las cerveza “de abadía” están hechas por fábricas que pertenecen a empresas cerveceras, y pagan un canon por el uso del nombre de una abadía (o ni eso). Pero existen unas pocas cervezas que siguen siendo fabricadas por la Iglesia, como las Cervezas Trapenses.

¿Qué son las Cervezas Trapenses?


Las Cervezas Trapenses son un producto de los monjes de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, que siguen la regla de San Benito de Nursia (“Ora et labora’’). Para poder etiquetarse como tal, deben tener el visto bueno de la Asociación Internacional Trapense (AIT) y si quieren llevar el sello de Authentic Trappist Product (ATP) deben cumplir los siguientes criterios:

  1. Los productos deben ser fabricados dentro del entorno inmediato de la abadía. (Juraríamos que antes decía “dentro de los muros de…”)
  2. La producción debe efectuarse bajo la supervisión de los monjes o las monjas.
  3. Los ingresos deben ser destinados a las necesidades de la comunidad monástica, a la solidaridad en el seno de la Orden Trapense, o a proyectos de desarrollo y obras de caridad.
  4. (Y también juraríamos que antes había un cuarto criterio que hablaba de la calidad…)

Cardeña. No hay cerveza trapense española

Hace poco nos preguntábamos qué había sido del proyecto de elaborar una cerveza trapense española en el monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos). Cuando surgió la noticia generó bastante debate, pero nosotros teníamos buenas expectativas puestas en la Asociación Internacional Trapense y su trabajo previo en otros países no-tan-cerveceros (como en la abadía de Saint Joseph, en Spencer, EEUU).

Cardeña. No hay cerveza trapense española
Pero más de un año después y sin nuevas noticias ni más presencia en el mercado de la cerveza que elaboraron como prueba piloto (una Tripel suave, de 7% ABV, sin mucho cuerpo pero con cierto amargor lupulado en boca), decidimos preguntar a los agentes implicados en la presentación del proyecto.

Y nos contaron que tras el visto bueno inicial a la prueba, y una vez encima de la mesa los presupuestos para montar la microcervecería dentro de los muros del monasterio (una de las normas para obtener el sello de auténtico producto trapense, ATP) los monjes tenían que votar si estaban de acuerdo o no con esta inversión (forman una comunidad y allí todos tienen derecho a voto en estas decisiones) y finalmente han votado que no querían hacerlo.

Así que, parece ser que por decisión de los propios monjes, el proyecto de una verdadera cerveza trapense española acaba ahí y no se hará realidad. Al menos en un futuro cercano. Nosotros estaremos atentos por si hay nuevas noticias, ser los primeros en comunicároslas. ¡Porque nos encantaría beber unas Quadruple Trappist española!

Cierra Anchor Brewing, una de las pioneras del Craft en EEUU

Hoy os traemos esta mala noticia que nos llega desde los Estados Unidos. Tras anunciar en las últimas semanas que reducían su distribución por los USA para centrarse en California, y que no iban a elaborar su receta navideña… ahora han dado un paso más: el paso definitivo.

Cierra Anchor Brewing
Y, desde ya mismo, Anchor Brewing ya no elaborará más cerveza. Bueno, a no ser que alguien la compre, claro. Pero llevaba acumulando número rojos desde la pandemia, y se ve que sus productos han ido perdiendo hueco de mercado, como le pasó a Spencer, la cervecera trapense yanqui, hace un año y algo.

La diferencia que hace que esta pérdida sea más dolorosa es que aunque fue fundada en 1896, en 1965 la adquirió Fritz Maytag cuando también estaba a punto de cerrar… y fue uno de los pioneros de la expansión del craft en ese país, siendo la salvadora y ejemplo de estilo de las Steam Beers, por ejemplo. Y los que elaboraron la que se considera iniciadora de las IPAs americanas, la Liberty Ale.

Es por todo esto que lamentamos mucho que esta marca (que muchos ya no consideraban craft, ya que llevaba desde 2017 en manos de la japonesa Sapporo) desaparezca. Esperemos que haya quien siga sus pasos y apueste por mantener productos que si no desaparecerían, y que aguanten 127 años, que no son pocos.

Entradas y Cervezas más Populares (2018)

Otro año más, dedicamos la semana de nuestro aniversario a un contenido especial. Y llevamos años trayendo este recopilatorio de lo más mejor del Jardín. Bueno, lo más mejor o al menos lo más visto y compartido por los lectores.

Un ordenador con las estadísticas de páginas más vistas de El Jardín del Lúpulo
Y una de las cosas que más han calado este año ha sido el reto anual cervecero #12meses12birras. Algo que ha funcionado tan bien… Que habrá que pensar en repetir con algo similar este 2019. ¡Id preparándoos porque lo pondremos más complicado!

Pero también han sido muy visitadas entradas divulgativas como las que hablábamos de la temperatura ideal de servicio para una cerveza o, también sobre el termómetro, la temperatura ideal de conservación de la birra.

Además, hemos visto un gran interés por la cerveza sin alcohol. Tanto en la entrada que dedicábamos a explicar los procesos para fabricar cerveza sin alcohol, como en la que hacíamos nuestro Top 5 de mejores cervezas sin.

Temas candentes como los cambios de distribución o propiedad de las marcas siempre están entre los más visitados. La palma se la llevó cuando hablamos de que Estrella Galicia distribuiría Brewdog en España. Pero también tienen muy buena acogida cuando invitamos a debatir y la reflexión, tanto de nuestros editoriales, como cuando hacemos jornadas de “Puertas Abiertas” y viene Ariel Caballero a hacernos pensar si “¿Vendemos o despachamos?”

Y luego, hay secciones que siempre tienen éxito, como la que describe nuestros viajes cerveceros y el Birroturismo, en este caso hablando de Londres y sus pubs históricos. O secciones que nacen con éxito, como la de Tatuajes Cerveceros o la de Medicamentos y Cerveza.

Si hablamos de reseñas de cervezas que catamos, como siempre, se aplica que cuanta más gente tenga acceso a esa cerveza, la entrada recibe más tráfico. Por ello están entre las más visitadas la Crafty Brewing Company Irish IPA, la Roja Ruiva de Mercadona o la Trappistes Rochefort 6. Pero también cosas más minoritarias han alcanzado el top, como la Panda Beer Komodaru, la Spencer India Pale Ale, la Brewdog Hello My Name Is Maria o incluso la The Alchemist Heady Topper. ¡Y estas no son tan fáciles de encontrar!

Y con esto, el resumen de lo más visitado de este año 2018 en El Jardín del Lúpulo. ¿De qué os apetece que hablemos en 2019? Admitimos sugerencias o peticiones. ¡Queremos que nos leáis y que llenéis este recopilatorio de cosas interesantes!

Debate: Cambio de paradigma Trapense

Hace solamente cuatro años recopilábamos en una entrada cómo iba cambiando el mundo cervecero en la última década, centrándonos en la aparición de nuevas cerveceras trapenses y de multitud de variedades suyas en el mercado (frente a la relativa estabilidad de las décadas anteriores).

Debate: Cambio de paradigma Trapense
Y sin embargo, hoy parece todo lo contrario, y el paradigma cambia entre las cervezas trapenses, pero a peor. Ya que la última noticias es que Achel (que ya en 2021 había perdido el sello ATP, o sea Authentic Trappist Product, por no tener a un monje al frente de la cervecería), y ahora pasa a manos de capital privado.

Así que ya no tendrá ni sello ni podrá llamarse “trapense” a secas, dejando el número de cerveceras de esta orden sitas en Bélgica en 5 (Westvleteren, Westmalle, Chimay, Orval y Rochefort). Esto se suma al cierre de la cervecera trapense americana Spencer, del que ya os hablamos el año pasado. O al abandono del proyecto de fábrica en Cardeña, que actualmente elabora en fábricas de terceros.

Por lo que en los últimos años se ve cómo el modelo de mercado cervecero ha cambiado para todos, incluso para instituciones como la Orden monástica católica Cisterciense de la Estricta Observancia, que lo sufre como los demás cerveceros. ¿Conocíais estos datos? ¿Creéis que habrá más cambios próximamente?