Desde el valle del oso con cuernos de ciervo (cervoso o be-er) nos llega esta cerveza de un estilo alemán casi extinto hasta que las cervezas ácidas se pusieron de moda allí en los USA. Una Gose (con trigo malteado, sal y especias) con un nombre largo y raro que hace una blasfema referencia al padre, al hijo y al espíritu santo (Holy Ghost, en inglés).
En copa es de color rubia clara, opalina, pálida y ligera. Con escasa burbuja, poca espuma y que encima es poco persistente. El aroma es especiado y láctico, un poco a yogurt rancio. El sabor es algo que sorprende mucho si no has bebido antes ninguna Gose…
Resulta de entrada ácida y te hace poner muecas. Es refrescante y frutal, sí, pero la elevada acidez unida al punto salado hace que parezca que te da más sed en lugar de quitarla, cada trago te deja con ganas de dar otro para acabar de lavar la boca. La sensación que deja finalmente es de frío en el fondo del paladar.
Al menos no tiene mucho alcohol, 4,2% ABV, así que si bebes mucha intentando saciarte, hay menos posibilidades de emborracharse mucho. ¡Pero ojo con la acidez de estómago! Procura maridarla bien con salmón ahumado o marisco, tu cuerpo lo agradecerá.
“Mi opinión en un Tweet:” No se me ha parecido ni una paloma ni un cervoso. Nota: Suficiente alto.
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Nueva sección: Tatuajes Cerveceros (1)
Estamos tan impacientes por empezar el nuevo curso que incluso adelantamos unos días el estreno de una sección nueva (tenemos pensadas unas cuantas para esta temporada). Una dedicada a aquellos que aman tanto la cerveza como para marcársela en la piel.
Sí, vamos a dedicarnos a recopilar tatuajes cerveceros de la gente que conocemos, amigos, cerveceros del sector, lectores (podéis hacernos llegar vuestros tattoo sobre cerveza, si tenéis) y compartirlos con vosotros, porque es algo que nos parece muy guay.
Empezamos con este tatuaje de David Meneillos (30 años) de Burgos, un interesado en el mundo de la cerveza desde la universidad y cuyo tatuaje es un recuerdo a la marca de cerveza que sacó al mercado y a su paso por varias micros de Inglaterra.
La verdad es que es un tatuaje de diseño “sencillo” pero muy bonito, con la botella rodeada por el lúpulo y sus conos (no, no son alcachofas, como no se cansa David de explicar a los que no son muy cerveceros y confunden el lúpulo con la alcachofa). ¡Nosotros nos haríamos este tattoo! ¿Y vosotros?
Sí, vamos a dedicarnos a recopilar tatuajes cerveceros de la gente que conocemos, amigos, cerveceros del sector, lectores (podéis hacernos llegar vuestros tattoo sobre cerveza, si tenéis) y compartirlos con vosotros, porque es algo que nos parece muy guay.
Empezamos con este tatuaje de David Meneillos (30 años) de Burgos, un interesado en el mundo de la cerveza desde la universidad y cuyo tatuaje es un recuerdo a la marca de cerveza que sacó al mercado y a su paso por varias micros de Inglaterra.
La verdad es que es un tatuaje de diseño “sencillo” pero muy bonito, con la botella rodeada por el lúpulo y sus conos (no, no son alcachofas, como no se cansa David de explicar a los que no son muy cerveceros y confunden el lúpulo con la alcachofa). ¡Nosotros nos haríamos este tattoo! ¿Y vosotros?
¿Sabías que…? La resaca
Siempre recomendamos beber cerveza con moderación. Nuestros “yos” serenos se acuerdan perfectamente de eso, pero en cuanto nos tomamos un par de cervezas, a veces se nos olvida y cometemos excesos. Y cuando eso ocurre aparece la temida resaca. Una sensación de malestar calificable como entre molesta y horrorosa que nos ataca al día siguiente. Pero… ¿a qué se debe?
Pues, por un lado, el alcohol afecta negativamente a la mucosa gástrica. Esto nos va a causar malestar en el estómago. El esófago y sus esfínteres también se ven alterados por el consumo de bebidas alcohólicas. Vamos, que vais a tener el sistema digestivo hecho papilla tras haberle maltratado toda la noche.
Pero uno de los síntomas más característicos de la resaca es un dolor de cabeza intenso y palpitante. Esto han estudiado que se debe a que el alcohol afecta a las hormonas encargadas de retener el agua en el organismo, por lo que favorece que se orine más líquido del que se ingiere, por mucha cerveza que bebas, lo cual acaba deshidratando hasta el sistema nervioso central y su líquido cefalorraquídeo, generando estas cefaleas.
Así que ya sabes, para evitar la resaca evita beber en exceso, y mantén tu estómago alimentado e hidratado. Así prevendrás las principales causas del problema. Y si ya es tarde y estás leyendo esto con sufrimiento un domingo por la mañana, consulta los remedios contra la resaca que proponían otros lectores jardineros.
Pues, por un lado, el alcohol afecta negativamente a la mucosa gástrica. Esto nos va a causar malestar en el estómago. El esófago y sus esfínteres también se ven alterados por el consumo de bebidas alcohólicas. Vamos, que vais a tener el sistema digestivo hecho papilla tras haberle maltratado toda la noche.
Pero uno de los síntomas más característicos de la resaca es un dolor de cabeza intenso y palpitante. Esto han estudiado que se debe a que el alcohol afecta a las hormonas encargadas de retener el agua en el organismo, por lo que favorece que se orine más líquido del que se ingiere, por mucha cerveza que bebas, lo cual acaba deshidratando hasta el sistema nervioso central y su líquido cefalorraquídeo, generando estas cefaleas.
Así que ya sabes, para evitar la resaca evita beber en exceso, y mantén tu estómago alimentado e hidratado. Así prevendrás las principales causas del problema. Y si ya es tarde y estás leyendo esto con sufrimiento un domingo por la mañana, consulta los remedios contra la resaca que proponían otros lectores jardineros.
Birroturismo: London Craft Beer Festival
Dentro de nuestras escapadas londinenses hemos visitado un par de ferias muy diferentes en Londres y queremos contaros cómo nos ha ido y daros nuestra opinión por si os lo queréis plantear en posteriores ediciones. La primera fue más moderna, el London Craft Beer Festival, que tuvo lugar en los Tobacco Docks.
Este “festival” está dedicado a lo que aquí llamaríamos “escena craft”, es decir, cerveceras modernas, pequeñas, artesanas y que apuestan por elaboraciones con personalidad. Entre la nómina de cerveceras asistentes estaban “nuestros” Baskeland Brewing Project, Garage o La Pirata (representada por un distribuidor) codeándose con The Kernel, Kees o Mikkeller aunque había espacio para grandes nombres como Fuller’s, Stone o Sierra Nevada.
Con más de noventa empresas presentes las opciones de encontrar cosas interesantes eran muy altas, pero la cosa no acababa ahí, había además sidras, algunos vinos, ginebras… vamos que no tenía pinta de que nos fuéramos a aburrir. La ubicación del evento era un edificio antiguamente usado como almacén de tabaco y ahora reconvertido en espacio para eventos. La ubicación era amplia, cubierta dotada de los equipamientos necesarios y, si bien un poco en la periferia, una parada de metro a pocos minutos caminando la hacían accesible.
La configuración del edificio, con una nave central y pasillos y salas a los lados hacía que la experiencia fuera muy interesante ya que había diversos espacios y ambientes distintos, y detrás de cada esquina podía aparecer una sorpresa. Cada recodo deparaba una alternativa: una sala dedicada sólo a cask ales con más de cuarenta referencias, una sección de sidras con algunas interesantes combinaciones de lúpulo, una destilería de ginebra, granizado de cerveza, australianos de etiquetas mejores que sus cervezas, micro cervecerías locales, lagers alemanas, Sierra Nevada en una soledad casi absoluta…
Este “festival” está dedicado a lo que aquí llamaríamos “escena craft”, es decir, cerveceras modernas, pequeñas, artesanas y que apuestan por elaboraciones con personalidad. Entre la nómina de cerveceras asistentes estaban “nuestros” Baskeland Brewing Project, Garage o La Pirata (representada por un distribuidor) codeándose con The Kernel, Kees o Mikkeller aunque había espacio para grandes nombres como Fuller’s, Stone o Sierra Nevada.
Con más de noventa empresas presentes las opciones de encontrar cosas interesantes eran muy altas, pero la cosa no acababa ahí, había además sidras, algunos vinos, ginebras… vamos que no tenía pinta de que nos fuéramos a aburrir. La ubicación del evento era un edificio antiguamente usado como almacén de tabaco y ahora reconvertido en espacio para eventos. La ubicación era amplia, cubierta dotada de los equipamientos necesarios y, si bien un poco en la periferia, una parada de metro a pocos minutos caminando la hacían accesible.
La configuración del edificio, con una nave central y pasillos y salas a los lados hacía que la experiencia fuera muy interesante ya que había diversos espacios y ambientes distintos, y detrás de cada esquina podía aparecer una sorpresa. Cada recodo deparaba una alternativa: una sala dedicada sólo a cask ales con más de cuarenta referencias, una sección de sidras con algunas interesantes combinaciones de lúpulo, una destilería de ginebra, granizado de cerveza, australianos de etiquetas mejores que sus cervezas, micro cervecerías locales, lagers alemanas, Sierra Nevada en una soledad casi absoluta…
Flying Dog The Truth
Desde Maryland nos viene esta cerveza del “Perro Volador” (no tan famoso como el gato volador del hit). Una Imperial IPA que ellos mismos reconocen que hicieron porque vieron un hueco en su catálogo y querían llenarlo para vender más. Una causa justa.
La cerveza es de color anaranjado (mucha malta Munich), con una cabeza de espuma blanca media y de persistencia media. El aroma es a frutos secos y especias, con el lúpulo no muy presente (al menos en la que bebimos), con matices resinosos y cítricos.
En sabor sí es muy amarga. Todo el protagonismo es para el lúpulo en boca, que baja por tus papilas gustativas cual maderada de troncos de pino en un cauce vivo y violento. Apenas hay presencia del dulzor de la malta, aunque sí que tiene el cuerpo y la densidad para equilibrarlo.
Con sus 8,7% ABV nos pareció a camino entre una American Barley Wine y una Imperial IPA. Pero, sea como sea, está bien para usar como digestivo o acompañar comidas intensas y sabrosas, como un buen queso azul por ejemplo.
“Mi opinión en un Tweet:” La verdad. La verdad a veces duele (o al menos, amarga). Nota: Bien bajo.
La cerveza es de color anaranjado (mucha malta Munich), con una cabeza de espuma blanca media y de persistencia media. El aroma es a frutos secos y especias, con el lúpulo no muy presente (al menos en la que bebimos), con matices resinosos y cítricos.
En sabor sí es muy amarga. Todo el protagonismo es para el lúpulo en boca, que baja por tus papilas gustativas cual maderada de troncos de pino en un cauce vivo y violento. Apenas hay presencia del dulzor de la malta, aunque sí que tiene el cuerpo y la densidad para equilibrarlo.
Con sus 8,7% ABV nos pareció a camino entre una American Barley Wine y una Imperial IPA. Pero, sea como sea, está bien para usar como digestivo o acompañar comidas intensas y sabrosas, como un buen queso azul por ejemplo.
“Mi opinión en un Tweet:” La verdad. La verdad a veces duele (o al menos, amarga). Nota: Bien bajo.
The Beer Sun (66)
Con este ejemplar acaba la edición 2018 del suplemento veraniego que te trae los domingos muchos enlaces sobre cerveza.
Caleya Goma 2 IPA
Esta cerveza es una de esas cervezas españolas que enseguida destacaron en los paladares que la probaron, pero que debido a su idiosincrasia pues no se veía demasiado por la península: tan sólo por Asturias (su tierra) o en ferias a las que acudían los elaboradores.
Por suerte parece que está cambiando eso y últimamente la hemos visto en más sitios. Y es que esta cerveza lupulada a base de Citra y Mosaic merece bien la pena. De color rubia dorada, brillante con reflejos naranjas y una buena cabeza blanca y esponjosa.
El aroma es intenso a lúpulo, con toques americanos a la vez muy modernos y clásicos (como ser atacado por la araña steampunk de Wild Wild West), y un sabor amargo pero equilibrado, en el que destacan los cítricos y frutales sobre todo.
Tiene 6,3% ABV y 42 IBUs (demostrando que no hace falta tener mucho amargor para hacer una buena IPA). Y te recomendamos beberla en pinta (o en copa moderna) y acompañarla de un buen cachopo (que para eso el maridaje con productos locales es siempre un acierto).
“Mi opinión en un Tweet:” Para ponerse a lúpulo más hinchado que un urogallo en celo. Nota: Sobresaliente.
Por suerte parece que está cambiando eso y últimamente la hemos visto en más sitios. Y es que esta cerveza lupulada a base de Citra y Mosaic merece bien la pena. De color rubia dorada, brillante con reflejos naranjas y una buena cabeza blanca y esponjosa.
El aroma es intenso a lúpulo, con toques americanos a la vez muy modernos y clásicos (como ser atacado por la araña steampunk de Wild Wild West), y un sabor amargo pero equilibrado, en el que destacan los cítricos y frutales sobre todo.
Tiene 6,3% ABV y 42 IBUs (demostrando que no hace falta tener mucho amargor para hacer una buena IPA). Y te recomendamos beberla en pinta (o en copa moderna) y acompañarla de un buen cachopo (que para eso el maridaje con productos locales es siempre un acierto).
“Mi opinión en un Tweet:” Para ponerse a lúpulo más hinchado que un urogallo en celo. Nota: Sobresaliente.
La Cerveza en el Arte: Eduard von Grützner (2)
La religión no es una cosa muy nuestra (básicamente porque creemos que debería ser una cosa de cada uno), pero respetamos y adoramos la devoción que sentían los monjes antaño por la cerveza. ¡Eso sí que es digno de alabanza y admiración!
Y gracias a autores como Eduard von Grützner (Alemania, 1846 - 1925), que se dedicó a plasmar en sus obras gran parte de la vida cotidiana de estos monjes, podemos verlo como se veía entonces, con multitud de detalles y situaciones.
Por ejemplo, en esta obra, Mönch auf dem Weg zur Brotzeit (en inglés, Monk on the Way to Snack), pilló a uno de los monjes yendo a buscar un tentempié para almorzar. Es un óleo sobre lienzo y mide 46 x 37 cm.
Como curiosidad, se ve que este pintor era uno de los favoritos de Adolf Hitler, llegando a compararle con Rembrandt. A nosotros nos gusta no por eso, sino por la temática cervecera, pero la ley de Godwin hace que acabar mencionando a Hitler sea inevitable.
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