To Øl Snowball Saison

De un color dorado muy anaranjado y coronada con una espuma blanca persistente y de textura jabonosa, se nos presenta esta pequeña obra de arte que han elaborado los daneses de To Øl. En este caso estamos hablando de una Saison un tanto especial y bastante lupulada.

Al uso del estilo, encontramos en nariz unos matices especiados, pero que se ven ampliamente sobrepasados por aromas cítricos y de los lúpulos (Amarillo, Hallertauer Mittelfruh, Simcoe, Tettnanger). Por otro lado también encontramos algunas notas de fruta madura.

En boca sorprende la sequedad que deja, acompañada de una carbonatación media de burbuja muy fina. Desde los primeros tragos ya se percibe un retrogusto notablemente amargo que no pasa desapercibido. Aun así, las notas a fruta madura, que aparecen de nuevo, te confundirán antes de completar el trago, endulzándolo.

Desde To Øl recomiendan tomarse esta cerveza para acompañar comidas copiosas o grasientas, aclarando que te ayudará en la digestión. Nuestra opinión es que, sí, con su 8% ABV, es mejor acompañarla con algo sólido. Como curiosidad, hemos de comentar que esta cerveza ha sido fermentada además con bacterias de ácido láctico y contiene además ingentes cantidades de lúpulo, alejándose de las habituales Saison.

“Mi opinión en un Tweet:” Aunque no seas un gran amigo de las Saison, si te consideras un hophead, dale una oportunidad a esta bola de nieve. Nota: Notable alto.

Debate: ¿Artesanía y cervezas Sour?

El otro día comentábamos que tanto el ácido como el amargo son sabores en principio negativos pero que cuyo gusto “aprendemos”. Bueno, igual que aprendemos el dulce, pero el dulce es algo que acostumbramos desde el nacimiento, mientras que los otros abundan menos en la dieta y son menos habituales. Es por ello que la primera cerveza que prueba no suele gustar a casi ningún adolescente (por ser muy amarga), pero a base de beber y beber le vas cogiendo el tranquillo.

Algo así pasa también con el ácido. Los sabores muy ácidos (limón, vinagre, etc.), suelen causar muecas y sensaciones desagradables a la mayoría de los que lo prueban. Por ello siempre nos ha sorprendido que la penúltima moda importada de los EEUU fuesen las cervezas “Sour”, ácidas, y que calasen tan hondo en el panorama cervecero.

Y bien, charlando sobre el tema se nos ocurrió que realmente no es una cosa que haya pasado desde cero hasta ocupar hasta un tercio de los grifos de muchos bares cerveceros modernos. Sí que es cierto que hace 10 años su presencia en botella era meramente testimonial (en bares y tiendas, sólo las procedentes de Bélgica y la gran mayoría con frutas para endulzarlas), pero nuestra teoría es que sin darnos cuenta, hemos ido probando más y más cosas ácidas estos años, adaptando el paladar.

Y ahí es donde hablamos de las cervezas artesanas locales, sí. Desgraciadamente, en los primeros años de la artesanía cervecera en España hemos sufrido demasiadas cervezas ácidas. Por suerte eso ha cambiado, pero recordamos, dentro de la primera explosión de microcervecerías locales en Castilla, un gran porcentaje de cervezas cuya acidez (sin llegar a ser una Lambic) era demasiado alta. Y creemos que ese consumo previo es el que ha hecho que, en el mundo Craft, haya podido ponerse de moda un sabor tan poco habitual por lo demás. No deja de ser una teoría nuestra, pero… ¿tú qué opinas? ¿Podría ser?

Libro: Craft Brew (Las recetas de tus cervezas favoritas)

En cuanto a libros sobre cerveza artesana, los americanos nos llevan mucha ventaja. A los españoles, pero también a los europeos en general. En EEUU salen decenas de referencias, algunas repitiendo lo mismo que otras una y otra vez. Si un país cercano puede hacer gala de haber publicado también bastante prosa cervecera este es el Reino Unido. Hasta hace poco, por lo general, basada en estilos tradicionales (libros de Pete Brown o de Roger Protz, por ejemplo.)

Y decimos hasta hace poco porque en 2016 se publicó en el país anglosajón el libro Craft Brew, de Euan Ferguson, que ha sido recientemente editado en español. Hemos tenido el placer de poder leer el libro con calma, pinta en mano, y podemos afirmar que ha sido una lectura placentera. El enfoque del libro es claro: ayudar al cervecero iniciado dando valiosa información sobre el proceso y también recetas de conocidas marcas, con todo detalle, y adaptadas a un formato casero (20 litros de cocción.) Como el libro se divide claramente en estas dos partes, mejor analizarlas por separado.

El primer cuarto del libro está íntegramente dedicado al proceso de hacer cerveza. Primero analizando el equipo, luego los ingredientes y finalmente los procesos necesarios para obtener nuestro preciado líquido. El libro no es especialmente extenso en la explicación del proceso, pero es muy claro y el vocabulario es inequívoco y preciso. Hemos encontrado libros, especialmente en el pasado, donde el proceso quedaba algo difuso y nada definido.

El caso que nos ocupa está a años luz de aquellos libros. Nosotros hemos hecho cerveza unas cuantas veces, y leyendo esta obra hemos detectado varios consejos que nos habrían ido muy bien al iniciarnos. Esto es quizá lo más valioso de estas primeras páginas: no necesitaremos otro libro complementario para empezar a hacer cerveza (al menos las recetas que nos dan), aunque sí lo necesitaremos si lo que queremos es aprender a formular recetas, o profundizar más en los procesos.

#SiFueraUnaCerveza (88)

#SiFueraUnaCerveza, Michael Jackson -el cantante- sería una Mikkeller/Siren Beer Geek Daydream.


To Øl Black Malts & Body Salts

La cerveza que hoy nos ocupa es una de esas cosas brutas y extremas a las que nos lleva el mundo craft actual: una Imperial India Pale Ale negra, con café. O, como dicen ellos, Black Coffe IIPA. ¡Un pepinazo, vamos!

Vale que no es negra negra, sino marrón rojizo muy oscuro, pero da el pego. La espuma es beis, cremosa y abundante, pegajosa. Queda en el vaso como si fuese la de un cappuccino. Vamos, que tiene buena presencia.

Luego huele a lúpulo (lleva Tettnanger, Simcoe y Centennial), a regaliz y a alcohol. Y sabe… muy amarga, pero con un contrapunto tostado (maltas Pilsner, Cara Crystal, Black Malt, Melanoidin y Chocolate) y cafetoso (obvio) al final. Pero con buena presencia de lúpulo herbal y cítrico.

No nos sorprende por tanto que esta cerveza de 9,9% ABV tenga tanto éxito en las webs de rating de cervezas: es una gran Black Coffe IIPA. La cosa es que el mero hecho de ser una Black Coffe IIPA ya nos parece una pega: las Black Coffe IIPA son demasiado intensas y duras como concepto, y eso hace que no nos emocionen tanto. Vamos, que sólo le faltaba llevar sal, como dice el nombre.

“Mi opinión en un Tweet:” Batido de Imperial Stout, IPA y café expresso. Intenso. Nota: Notable.

¿Sabías qué…? Adjuntos

Los adjuntos, en la cerveza, son básicamente todos aquellos ingredientes que aportan azúcares fermentables a la cerveza y no son malta de cereal (o el extracto de dicha malta). Bueno, sobre esto unas fuentes y otras difieren. Algunas consideran adjunto a todo lo que no sea malta de cebada, lúpulo o agua, pero otras (como la legislación española vigente) admiten estos ingredientes y las maltas de cereal en general (y sus extractos), clasificando como adjuntos los demás productos amiláceos (fuentes de almidón) y los azúcares.

Como de las maltas de otros cereales hablaremos en la sección de Maltas del Jardín, esto nos parece adecuado, porque así hoy podremos hablar brevemente de los otros adjuntos más utilizados: granos crudos de maíz, arroz, trigo o de la propia cebada.

Según la ley española dichos adjuntos deben suponer menos del 50% de la masa total de la materia prima empleada. Y la principal “pega” que tienen los cereales adjuntos es que no tienen enzimas (como la maltas base de cebada) que permitan liberar ese almidón en forma de azúcares fermentables. Para ello, deben ser gelatinizados (habitualmente aparte del proceso de macerado, por requerir temperaturas diferentes) y luego incluidos al macerado principal (donde las enzimas actuarán sobre él).

Los adjuntos que son azúcares solubles pueden incluirse directamente en la fase de hervido (como la miel o el azúcar candi). Esto es habitual en las cervezas de la tradición Belga. Pero el uso de cualquiera de estos adjuntos puede causar controversia entre los cerveceros. Hay sectores que opina que una cerveza no ha de llevar nada de eso (los seguidores más fieles de la Reinheitsgebot o los artesanófilos más extremos) y otros que lo utilizan como método para ahorrar costes. Y, claro, una amplia gama de opiniones intermedias que los usan para dar las cualidades organolépticas que buscan para su cerveza.

Tongerlo Prior Triple

De la casa Tongerlo (cervezas de abadía belgas producidas en la Brasserie Haacht), esta es su cerveza más potente (y por eso lleva el nombre de un jerarquía alta entre los monjes). Es de estilo Tripel, el más alcohólico (esta tiene 9% ABV) de las cervezas rubias monacales.

Por ello es de color dorado con toques ambarinos: limpio y brillante. La cabeza de espuma blanca, jabonosa y chispeante, es poco persistente aún pese a la fuerte carbonatación que tiene la cerveza.

El aroma es frutal, con notas a plátano y especias. También se deja distinguir la malta y la levadura. Pero no tiene mucha presencia el lúpulo Saaz. El sabor es igual: maltoso, dulce, afrutado; pero con un poco de caramelo y sensación de alcohol, mientras que en nariz la disimulaba.

Aunque su aspecto no era malo (y menos si se sirve en su cáliz, y hasta puedes dejar el final con más levadura debida a la segunda fermentación en botella en un pequeño vaso de chupito), su sabor es mucho mejor que la primera impresión.

“Mi opinión en un Tweet:” El triple de borracho, como empieces con esta y te tomes tres. Nota: Bien alto.

Elige la Cerveza a Catar (5)

Desde hace años bebemos en un cuasi-estricto orden de fechas de consumo preferente, con una larga y variada despensa aguardándonos. ¡Pero esta sección se creó para adelantar alguna cerveza en esa cola!

Hemos elegido estas tres botellas, y las tenemos listas para que la más votada sea enfriada, degustada, catada y anotada y comentada reseñada aquí tan pronto como nos sea posible. Saltándose la espera de la centena de cervezas que esperan en nuestra alacena y la larga lista de notas tomadas esperando ser publicadas.

Las votaciones duran sólo dos días, así que no lo dejéis pasar. Votad a través de la encuesta (y, si no podéis, en los comentarios) y pronto tendréis la cata y la entrada de la elegida. ¡Tú eliges, nosotros bebemos!


Kaiserdom Dark Lager

Los estilos de cervezas negras alemanas de baja fermentación son bastante reconocibles, aunque no suelen hacer demasiados amigos. Este estilo se denomina Schwarzbier, y significa literalmente eso: cerveza negra.

Por lo tanto, no debe sorprendernos que su color sea negro (aunque con brillos rojizos en las zonas más expuestas). Ni que la espuma (abundante y cremosa) que genera sea de color ligeramente beis. Todo cuadra con llamarse “Dark”.

El aroma es a malta y café, con un poco de pan tostado y caramelo. El sabor es dulce de entrada, pero con un final más equilibrado. Siguen predominando las mismas notas (pan, tostada, caramelo, café).

Son cervezas que, como alternativa a la rubia amarguita, sientan bien para alternar. Cosa a la que ayudan sus bajos 4,7% ABV. Pero si las tuviésemos que beber a diario, acabaríamos aborreciéndolas un poco.

“Mi opinión en un Tweet:” Oscura, pero sencilla. Quizá demasiado sencilla. Nota: Suficiente.