Rogue Hazelnut Brown Nectar

Esta cerveza busca ser una versión moderna de las clásicas Brown Ales inglesas, pero respetando el corte dulce (no como las americanas realmente modernas, que tienden a un perfil más lupulado).

De color marrón rojizo, limpio, debido al uso de maltas con (TM) de Rogue. Y, pese al uso de lúpulos también con (TM) de Rogue, es maltosa y dulce, muy dulce. Siendo mejor que su sabor su olor a frutos secos (debido al extracto de avellana que lleva).

En cualquier caso, la levadura Pacman marca de la casa –e imaginamos que también con (TM) aunque su web no lo ponga- acaba de hacer una cerveza de 6,2% abv. agradable y aceptable, pero que no nos hace preferirla frente a las clásicas británicas.

Pero todo esto da igual, porque nosotros no la habíamos elegido por esto, sino simplemente porque no divertía que su ilustración mostrase, con el puño en alto (como todas las de Rogue, aunque ahora lo disimulen con una jarra de cerveza) a un sosías del que fue durante años alcalde de Valladolid, León de la Riva. ¡Con el puño en alto!

“Mi opinión en un Tweet:” Y, pese a la bobada que nos impulsó, esta rica. Nota: Notable.

#LaRonda 39 (2.13): Fyne Ales en el BBF

Volvemos, como todos los años pero esta vez “institucionalizada” en forma de ronda, con la presentación en los blogs y webs cerveceras de algunas de las birras que se van a poder encontrar en el Barcelona Beer Festival (en su quinta edición ya).

Y este año hemos elegido (como suele ser habitual dado nuestros gustos) una cerveza de corte british, en este caso escocesa: Fyne Ales. Una marca creada en 2001, dirigida por la familia Delap (segunda generación) y que cuenta con más de 15 trabajadores. Son cervezas hechas con agua de lluvia (cosa que en Escocia no falta, precisamente), una base de malta Maris Otter, levadura propia y una manera de producir a la vez clásica y moderna.

Para el festival traen dos variedades (ambas colaborativas) que demuestran claramente este espíritu moderno. La primera, una Golden Ale ahumada con maltas de turba de la vecina destilería de Springbank (para amantes del whisky) de 4,5% ABV, llamada FyneBank. La segunda, la Mills & Hills, una Imperial Stout colaboración con De Molen, que se acercaron a Fyne Ales cuando ampliaron equipo a ver cómo de fuerte podían hacer una cerveza. Y sacaron esta cerveza negra de 9,5% ABV y 100 IBUs, con lúpulos Sorachi Ace and Calypso.

Si están tan ricas como la Fyne Ales Zombier que probamos en el BBF hace dos años, o las que bebimos en el Meet the Brewer del año pasado, nos agradeceréis la recomendación. Podéis agradecérnoslo allí mismo, invitándonos a una cerveza, claro está. O aquí, en los comentarios, si no coincidimos.

Lúpulo: Apollo

“Houston, tenemos un problema”, es la frase que todo no jardinero relaciona con la palabra Apollo, aunque sea sólo por la película. O la más manida: “Esto sabe a-pollo”, con las carnes exóticas que pruebas. Pero para que la próxima vez que alguien nombre el Apollo tengáis algo más de que hablar, os diremos que es una variedad de lúpulo creada en el programa Hopsteiner Breeding y liberada en 2006.

El propósito con el que se usa este lúpulo en la cerveza es principalmente para darle amargor, dado su 15-19% de alfa ácidos, los cuales tienen una estabilidad excelente durante los seis primeros meses de conservación (de un 80-90%). Añadido a la cerveza, además de amargor le aporta notas cítricas (a naranja, sobre todo) y resinosas en aroma y sabor.

Se usa para cervezas de estilo americano y de de alta fermentación, no sabemos si enviarlas al espacio es necesario, pero puede ser sustituido por CTZ, Magnum, Millenium, Nugget o Warrior.

No hay demasiadas cervezas que lleven este lúpulo o que lo anuncien, quizás por su excesivo amargor, pero podemos encontrarlo en la Anchor IPA de California y en la cerveza 13 Guns, de Twhaites, una American IPA procedente de Inglaterra.

Bombardier Glorious English

Los ingleses, pese a ser padres de algunas cervezas e incluso estilos considerablemente contundentes, destacan por su magistral uso de las maltas en cervezas de baja densidad. Como en casi todos los países de tradición cervecera antigua y arcana, los buenos brewers ingleses son capaces de obrar auténticos milagros con alcoholes inferiores al 4.5% en volumen.

Esta cervecera, Wells, que nació a finales del s. XIX, usa su saber y tradición para elaborar brebajes clásicos. Aunque su eclecticismo se deja notar cuando vemos que también fabrican rarezas, estilos de otros países, o que, ojo al dato, son los encargados de elaborar Estrella Damm Barcelona para el mercado inglés. Pero vamos a centrarnos en la delicia de hoy.

La Bombardier Glorious English es una ESB de manual. El color es sorprendentemente oscuro, en concreto tiene un color marrón oscuro con reflejos caoba y es transparente, limpia. La espuma es de color blanco hueso y es persistente. El olor es a caramelo, frutos secos y galleta, y tiene un fondo ligeramente herbal y especiado. Al beberla, la cerveza es suficientemente dulce como para entrar sola, sin llegar a poder decir que es un dulce remarcable, y el lúpulo compensa suavemente en el paladar, equilibrando la cerveza sin hacerla especialmente amarga.

El medio litro se nos hace corto, un gran indicador de calidad, sin duda. Con 4.3% ABV en su versión de botella, esta bitter puede hablar casi de tú a tú (o mejor dicho de usted a usted) con la vanagloriada Fuller's ESB. Y esto no es tontería, estamos hablando del paradigma de las bitter inglesas.

“Mi opinión en un Tweet:” Carácter inglés: elegancia, maltas caramelizadas y ganas de beber más de una pinta. Nota: Sobresaliente.

Debate: Añejamiento extremo

Hablábamos el otro día sobre guardar cerveza en la despensa. Es algo que a casi todos nos gusta, ver cómo evolucionan las cervezas. Pero en esta ocasión había en la conversación una persona que defendía que, si el productor vendía la cerveza con esos sabores, era porque la quería así. Que envejecerla era algo que cambiaba el producto con respecto a los deseos del productor.

Y razón no le falta. Pocas cervezas tienen de serie sabores a jerez, oxidativos, cartón o similares. Y muchas de las envejecidas los tienen. Alguna fábrica, como Van Honsebrouck, ha intentado imitar el sabor de su cerveza envejecida diez años con la Kasteel Cuvee du Chateau.

Pero por lo demás, si quieres cerveza añejada, debes hacerlo tú mismo. Lo que nos lleva a la segunda cosa que discutíamos: ¿Durante cuánto tiempo? Sí que es verdad que cervezas como las Strong Dark Ale belgas se redondean mucho tras un par de años en botella, quedando más sutiles y complejas que “frescas”. Hasta cinco años (ayer mismo bebimos una a punto de “caducar”) les sientan bien, habitualmente.

¿Pero esto es algo eterno? No, obviamente. Ni el mejor vino aguanta décadas sin decaer. ¿Cuánto puede aguantar una cerveza? Últimamente vemos muchas cervezas (potentes, claro) con fechas de consumo preferente de 25 años. Y nos parece bastante exagerado, sin unas condiciones específicas que la etiqueta no informa. ¿Lo aguantarán realmente? ¿Vosotros qué opináis?

The Beer Times (155)

Dominical de noticas sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Si el domingo te levanta con malas noticias, abre una birra sabrosa y lee estos enlaces sobre cervezas.

Resumen: Concurso y Ronda

Estamos llegando ya a la fase final del IV Concurso Homebrewer. El plazo de entrega e inscripción de cervezas ya terminó, y ya tenemos colocadas para la cata las 152 cervezas que se han apuntado. Así que queremos invitaros a acercaros para ver al jurado en acción.

Jueces de la talla de Boris de Mesones, Bob Maltman o Rubén Arranz, con los cerveceros de Arriaca, Domus, Cibeles o San Frutos, van a estar en La Tape (Madrid) el próximo martes día 9 de febrero, catando las cervezas en jornada intensiva.

Comprobad en este listado que vuestra cerveza aparezca correctamente, y si queréis ver su etiqueta, hay una galería de fotos en nuestro facebook con las fotos, para que os etiquetéis si queréis o la compartáis.

Y, cambiando de tema, y destinado principalmente a todos los que escribimos sobre cerveza en internet, #LaRonda 39 ha sido convocada por Mikel Rius (que también será jurado del concurso) en nuestra web, y os invita a hablar de las cervezas que se verán este año en el BBF. ¡Estáis a tiempo de apuntaros si no tenéis ya el correo!

#LaRonda 39: Presentación Colaborativa BBF16

Hooola, aquí Mikel, aka el blogger nómada. Emitiendo hoy desde EJDL a los que agradezco el cachito de ondas que tan amablemente me han cedido. Bien es conocida mi relación con la organización del Barcelona Beer Festival (BBF) desde el cual hemos planteado por quinta vez consecutiva realizar la presentación de las cervezas presentes en el #BBF16 mediante un proceso creativo-participativo-colaborativo-bonitoporquesí.

Por primera vez, esta presentación se hace en el marco de las rondas, cosa que nos hace especial ilusión. Fuimos de los más pesados en recuperarlas y, por lo tanto, ahora toca pagar una ronda en lo que ya venimos aportando, la dinamización de la blogosfera con la excusa del festival.

Así, que todo aquel que le apetezca tener la lista de cervezas del BBF en primicia y que le sirva de inspiración para hablar de cultura de la cerveza... que levante la copa! Bien, mejor que escriba un comentario en el post y aún mejor si nos escribe al info@barcelonabeerfestival.com para coordinarnos mejor. Y no. No hace falta que lo vuelvas a hacer si ya te has enterado por otro canal y enviado antes.

Aquí tenéis el ejemplo del año pasado. Sirva de orientación para explicar que no pretendemos orientar nada. Mirad (cuando la recibáis por mail) la lista y a darle a la neurona cervecera. Lo clásico es cogerse una cervecera y explicar batallitas de ella. Pero os retamos a ir más allá: Hablad de una región y sus cervezas, de un estilo, de las que empiecen con M, de las novedades que queréis probad, de las que más os han sorprendido en el último año, de.... ¡¡Imaginación!!

Kuchlbauer Weisse

Viajamos hasta Abensberg, en Baviera, para visitar (a través de nuestro paladar) esta ciudad caracterizada para nosotros por la torre de esta cervecería, tan fantasiosa y peculiar. Y bebemos para ello su cerveza de trigo tipo Weizen.

Es, obviamente, turbia y de color amarillo, pero claro. Es una de las Weisse más claras y blancas que hemos probado de Alemania. La cabeza de espuma es abundante y jabonosa, pero cede de manera irregular rápidamente.

El aroma es el típico de trigo bávaro: mucho plátano y clavo, pero con un toque metálico que no acaba de cuadrar. Lo mismo ocurre con el sabor: cereal dulce y con cuerpo, pero similar regusto.

Eso explica que esta cerveza, pese a ser una correcta weizenbier de 5,2% no pasa de la gama media de su estilo (y pese a tener auténticos cervezones hechos en la misma fábrica, que ya os reseñaremos en el futuro).

“Mi opinión en un Tweet:” Un trigo mediocre que no está a la altura de su torre. Nota: Suficiente alto.