Kasteel Cuvée du Chateau

Esta cerveza de la Brouwerij Van Honsebrouck es una invención relativamente nueva. Se lleva elaborando desde 2010, y embotellando con el año marcado, para poderla tener “fichada” en tu despensa. El objetivo de esta cerveza cuando la diseñaron es que sus aromas y sabores se asemejasen a los de una Kasteel Donker que hubiese envejecido durante 10 años en sus bodegas. ¡Veamos si lo han conseguido!

En la copa, su color se ve marrón oscuro, casi negro. La espuma no es muy abundante, y se va rápido. Hasta aquí, sí parece una birra de diez años de antigüedad. ¿Y en nariz? Pues es maltosa, frutal, con notas de caramelo. Más redondeada y menos peleona que la “normal”.

En boca es dulce y cálida, con matices similares de frutas pasas y caramelo, tostados y una ligera oxidación. Menos carbonatada y con el alcohol más integrado y escondido que en la Donker. Comparada al lado de una Kasteel joven, debe de ser la bomba…

Pero nosotros ya comparamos hace unos meses una Kasteel Donker nueva con una de hace cinco años, y esta se la comía entera a la otra. Así que de una de diez años nos esperamos mucho más. Aún así, esta cerveza de de 11% ABV es grata en el paladar y se disfruta (sin comparaciones, que son odiosas).

“Mi opinión en un Tweet:” Más cómodo que guardarla realmente diez años, pero no más rico. Nota: Bien alto.

Schwaben Bräu Das Helle

Directa desde la fábrica de SchwabenBräu, en Alemania, probamos otra de sus cervezas: la rubia “brillante” (Das Helle), con su tapón metálico característico de la gaseosa. Esta variedad atrae por su etiqueta en primer lugar, con letras doradas y un dibujo de un amable caballero con una cerveza en la mano. Debajo, su eslogan: “Das bierfür jeden tag” o lo que es lo mismo, “La cerveza para cada día”.

Como nosotros no nos andamos con tonterías, nos da igual que tenga un tapón que pueda conservar lo que sobre en buenas condiciones y nos la servimos entera (ya las usaremos como trofeos). De color amarillo brillante (como ya su nombre nos hacía intuir) y espuma blanca y esponjosa que permanece mientras se disfruta. Además, tiene una carbonatación media que se puede apreciar en su efervescencia.

El olor deja un poco que desear ya que sólo es un ligero aroma muy suave a malta con toques de lúpulo pero el sabor lo compensa, con un intenso sabor a malta con toques acaramelados y un regusto final amargo e incluso algo seco. Por todo ello, la hacen una cerveza fresca que se puede beber todos los días como bien nos decía la primera impresión.

Con 5% de ABV y la posibilidad de no tener que beber el medio litro de una vez (por mucho que nos guste), es una buena cerveza para servirla en vaso alto y acompañar la cena cuando llegamos a casa cansados después de un día duro. Eso sí, si estáis a dieta, tened en cuenta las 205 kcal que tiene si la bebéis entera.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza brillante y suave que deja muy buena sensación y puede tomarse todos los días. Nota: Bien.

#LaRonda 35 (2.09): Macrocerveceras y Microcerveceras

Como tenemos a la Becaria currando a saco en los pasos previos a la convocatoria del IV Concurso Homebrewer y hay que darle latigazos cada media hora para que rinda, me habéis pillado aburrido y con la otra mano libre (sujeto un látigo, malpensados) para dar respuesta inmediata a #LaRonda que acaba de convocar Humulus Lupulus.

Y el tema es la relación entre macrocerveceras y microcerveceras. ¿Son enemigos íntimos o amigos de conveniencia? Obviamente es un tema complejo, ya que como ocurrió entre Blogueros y Productores, se pueden dar muchas sinergias muy diferentes.

Pero, en principio, ambas tienen en común que son empresas (las dos, no lo olvidemos) que pretenden ganar dinero mediante la elaboración de un producto no esencial (al menos en sí para la vida, pero nosotros nos moriríamos sin ella) como es la cerveza.

Por tanto, ambas empresas van a buscar aumentar sus beneficios, su área de expansión, su margen de mercado y su competitividad. Usando alianzas, compras, asociaciones o campañas más o menos agresivas.

¿Es malo que una grande participe o compre a una pequeña? En principio no tiene por qué. Esa inyección de capital puede ayudar a mejorar la producción, estabilizar los lotes o alcanzar mayor público. O incluso reducir los costes y el precio final.

Gordon's Finest Titanium

Es tal la sarta de facepalms que provoca la descripción de esta cerveza en la web oficial, que nos hemos visto obligados a usar algunos de sus términos para definirla. Dejamos aquí unos cuantos: "muestra una enorme potencia de sabor entre el acero y lo dulce", "destellos de sus trazos grises", "es como un puño de hierro forrado de terciopelo", "aroma viril y elegante", "¡Hay que saborearla con la máxima moderación!" (viene en lata de 50 cl., invitando a moderarse, claro que sí) o "salida aromática prudente y sin pasos en falso". Hay más, pero queremos terminar lo antes posible.

Gordon's define esta cerveza como una "XXXTra Strong Lager", y tiene este lugar bien merecido dado su 14% ABV. Aquí hemos evaluado multitud de cervezas con altos porcentajes de alcohol, pero podemos afirmar sin equivocarnos que esta es la que lo tiene peor integrado, y con diferencia.

Su web nos promete una espuma bien blanca, pero lo primero que vemos al servirla (a 6ºC, temperatura recomendada) es que no hace espuma de ninguna clase (ni caso a la imagen del vaso “oficial” que hemos usado para ilustrarla). Es muy efervescente y su color es dorado intenso, transparente. En nariz notamos claramente las maltas y un punto de disolvente. En boca la cosa es peor. Las maltas están, pero lo que predomina es el sabor absolutamente alcohólico. Sabor de alcohol de farmacia, de vodka aguado. El alcohol baja por el gaznate y se hace notar en cada trago. No hay absolutamente nada más. Es bastante seca pero como que ya da hasta igual.

Tras tirar la mitad del vaso por el desagüe, solamente podemos encontrar un uso para este brebaje: limpiar heridas –quizá ni eso-. O bueno, alcoholizarse de forma barata. Algo que desde este blog vemos como una actitud algo adolescente o algo enfermiza. Y que no podemos apoyar. Una birra exclusivamente para tajarse está muy lejos de la línea editorial de este, nuestro querido blog, y de lo que creemos que debe ser el mundo de la cerveza. Por eso se la hemos dado al Becario.

“Mi opinión en un Tweet:” Alcohol aguado con gas y algo de grano por ahí. Ni para matarratas. Nota: Muy deficiente.

Debate: Las Ferias al Sol

En el debate de hoy lunes vamos a hablar de algo muy común en verano y que (por suerte) parece cambiar de tendencia: las ferias cerveceras en exteriores soleados. El primer punto a tener en cuenta es que, como sus elaboradores gustan en insistir, esta cerveza “artesana” es un producto vivo, sin filtrar (en muchos casos) ni pasteurizar, con levadura en la botella.

Por lo tanto, es delicado, y fácilmente estropeable si no se conserva bien, en especial con la temperatura. Hemos visto casos de cervezas de lotes supuestamente bueno, llegar mal al vaso del consumidor y echarse la culpa al transporte, a la distribución, a la gran superficie o incluso a ese mismo cliente que te la compra.

Pero creemos que es difícil que todo eso cambie si no parte de la base. Y la base es el productor. En estas ferias, la gran mayoría de los cerveceros no tienen manera de mantener su producto en buenas condiciones. Sus cervezas se venden tras dos días a temperaturas superiores a 30 ºC (y eso si se venden; si no, vuelta al coche y viaje a otra feria), cuando no te las dan con la botella caliente por haber estado al sol directo.

Cada vez es menos frecuente, pero lamentablemente sigue pasando. Y es uno de los motivos por los que al principio comprábamos grandes lotes de botellas en nuestras visitas a las ferias y ahora es meramente anecdótico. Esperamos que realmente cambie, y las ferias (o los feriantes) dispongan de la infraestructura para mantener su producto en las condiciones adecuadas. ¿Vosotros os habéis encontrado casos así? ¿Cómo creéis que se podría solucionar?

The Beer Sun (41)

Dominical de verano con noticas sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Última edición (por este verano y año) del dominical refrescante y playero lleno de enlaces sobre cerveza.

Sábado Cervecero Animado (13)

¿Os acordáis de los retos cerveceros de la pasada edición de esta sección? Esas cosas que te parecen buena idea si vas pedo y a las que accedes bajo la presión social de un “No hay cojones a…”.

Pues hoy tenemos nueva entrega. ¿Quién no ha hecho un “hidalgo”? ¿Quién no ha competido con sus amigos a acabarse la cerveza antes que los demás? ¿Quién es un profesional del tema, como algunos de los protagonistas de hoy? Seguro que tú no, jejeje.

Arrogant Bastard Ale

Stone es una de las grandes marcas americanas. Hasta hace muy poco, era prácticamente imposible encontrar cervezas de esta craftie en España. Pero ahora han llegado en cuentagotas, y ha sido posible degustarlas en diferentes bares y pubs.

Ellos definen este potente brebaje como "American Strong Ale". Ciertamente, nos parece demasiado oscura como para considerarla una IPA o una Doble IPA (su alcohol por volumen está en la frontera, 7,2% ABV), pero su carácter se decanta clarísimamente hacia el lúpulo.

Es una cerveza de color cobre oscuro, tirando a marrón, transparente. Forma una corona de espuma bastante persistente, de color marrón claro. Lo primero que destaca al beberla es su sequedad. Es una cerveza atenuadísima, con pocos azúcares residuales, y con una marcada tilde en el lúpulo. Multitud de aromas a pino y frutas tropicales maduras dan fe de esto. También las maltas están presentes en forma de caramelo. Además de seca, esta cerveza es muy amarga. Los 100 IBUs se notan y mucho. Más aún al no haber un balance dulce.

En definitiva, es una cerveza agresiva, tal como nos hace ver su imagen y marketing. No es una cerveza amable para beber a toda hora. Aunque a nosotros nos ha encantado (pese a no haber quizá colmado todas las expectativas). Además, puesta en contexto, sería toda una revolución y declaración de intenciones cuando fue concebida, allá en 1997.

“Mi opinión en un Tweet:” Bastarda, arrogante, incómoda, agresiva, desafiante y cara. Nota: Notable bajo.

Libro: Manual del Cervecero

Hay en Valladolid una librería que se dedica, en su vertiente editorial, a realizar facsímiles de libros antiguos, en ediciones de bolsillo muy cucas y cuidadas. Y, entre ellos hay uno sobre cómo fabricar cerveza (con técnicas de 1869 y anteriores, ya que es el año de su edición).

El título completo es “Manual del Cervecero y Fabricante de Bebidas Gaseosas y Fermentadas”, porque no sólo habla (aunque sí principalmente) de cerveza. Y debería ser un libro de cabecera para todo artesano, ya que esto sí son “técnicas tradicionales”.

Con láminas ilustradas, sus principales pegas son el lenguaje decimonónico y las unidades de medida a cual más rara (cimer, cheffel y demás), así como que es bastante técnico. Y sin duda, su mayor ventaja es entender cómo se hacía realmente la cerveza cuando todo era bastante más complicado que apretar un botón, desde el malteado hasta la maduración.

Vamos, que resulta muy ilustrativo este libro con los “mejores métodos modernos” (jejeje) de Lorenzo Campano, si no se te hace pesado de leer. Nosotros te lo recomendamos, al menos. Ya nos contarás qué te ha parecido.