El otro día, hablando de Anheuser-Busch y sus parques de atracciones, mencionamos los Jardines Duff. ¿Hay alguien que no haya visto ya mil veces ese capítulo de Los Simpson? ¿Hay alguien que se canse de verlo?
Como imaginamos que habéis respondido ambas veces que NO, pues hoy toca viajar. Animaos a visitar con nosotros –una vez más-, los Jardines Duff. ¡Hur-raaaaargh!
Scheldebrouwerij Dulle Griet
De esta cervecera de origen Holandés pero que se mudó a Bélgica al poco de comenzar (de lo cual tampoco hace tanto, ya que está en funcionamiento desde 1994) vamos a comentar hoy su cerveza con nombre de cañón de Gante (o de bar, o de tía loca).
La Scheldebrouwerij Dulle Griet es una cerveza de estilo Dubbel, por lo que no ha de sorprendernos que sea de color marrón, con espuma fina, de color beis, densa y compacta en la copa.
El aroma es maltoso (maltas tostadas: caramelo, fruta, chocolate) con un toque metálico y levaduroso. Sutil, pero que empaña un poco la primera impresión, que es agradable. En boca es dulce y sabe a pan tostado y mermelada de frutas, con un toque especiado.
Vamos, que no está mal esta cerveza belga (de raíz holandesa, vale) tostada de 6,5% ABV. No llegará a la altura de las clásicas trapenses, pero se deja beber más que bien. Ideal para maridar un estofado de ternera como el llamado Stoverij (Carbonade).
“Mi opinión en un Tweet:” Dubbel de una fábrica “joven”, pero que respeta a sus mayores. Nota: Bien Alto.
La Scheldebrouwerij Dulle Griet es una cerveza de estilo Dubbel, por lo que no ha de sorprendernos que sea de color marrón, con espuma fina, de color beis, densa y compacta en la copa.
El aroma es maltoso (maltas tostadas: caramelo, fruta, chocolate) con un toque metálico y levaduroso. Sutil, pero que empaña un poco la primera impresión, que es agradable. En boca es dulce y sabe a pan tostado y mermelada de frutas, con un toque especiado.
Vamos, que no está mal esta cerveza belga (de raíz holandesa, vale) tostada de 6,5% ABV. No llegará a la altura de las clásicas trapenses, pero se deja beber más que bien. Ideal para maridar un estofado de ternera como el llamado Stoverij (Carbonade).
“Mi opinión en un Tweet:” Dubbel de una fábrica “joven”, pero que respeta a sus mayores. Nota: Bien Alto.
Carta de Aromas: Mantequilla
Uno de los aromas que primero se aprende a reconocer en la cata de cervezas es el del diacetilo (butanodiona o butano-2,3-diona). Se genera de manera natural durante la fermentación a partir de un subproducto de la levadura (α-acetolactato), así que es fácil encontrarlo en muchas cervezas. Pero, a su vez, con temperaturas altas la levadura lo vuelve a absorber, por lo que si se quiere evitar conviene hacer lo que se conoce como “descanso del diacetilo”.
Su umbral perceptivo es bastante bajo, así que es fácil identificar los olores que produce. Nos recuerdan a mantequilla o manteca. En los países en los que se la echan a las palomitas de maíz, les recuerda mucho a esto. Puede tener también un toque carameloso y parecerse al toffe en altas concentraciones.
Así que, para reconocerlo, podéis buscar en vuestro supermercado estos productos. El diacetilo se suele utilizar como aromatizante en margarinas y similares. Probad también las palomitas al microondas (las con mantequilla, claro).
Y, obviamente, buscadlo en las cervezas. Puede considerarse un defecto (o indicar problemas de limpieza y contaminaciones) a menudo, pero en las Ales clásicas inglesas o escocesas suele estar presente, dando un toque como a galleta de mantequilla que nos resulta muy sabroso y reconocible.
Su umbral perceptivo es bastante bajo, así que es fácil identificar los olores que produce. Nos recuerdan a mantequilla o manteca. En los países en los que se la echan a las palomitas de maíz, les recuerda mucho a esto. Puede tener también un toque carameloso y parecerse al toffe en altas concentraciones.
Así que, para reconocerlo, podéis buscar en vuestro supermercado estos productos. El diacetilo se suele utilizar como aromatizante en margarinas y similares. Probad también las palomitas al microondas (las con mantequilla, claro).
Y, obviamente, buscadlo en las cervezas. Puede considerarse un defecto (o indicar problemas de limpieza y contaminaciones) a menudo, pero en las Ales clásicas inglesas o escocesas suele estar presente, dando un toque como a galleta de mantequilla que nos resulta muy sabroso y reconocible.
Macro Multinacionales Cerveceras (1): Anheuser-Busch
Comenzamos una nueva sección en la que vamos a repasar el mundo de las macro multinacionales cerveceras que dominan el mercado, sus fusiones (siempre cambiantes, asi que si detectáis fallos, comentádnoslo) y las marcas más conocidas que poseen cada una. Y comenzamos con un gigante que él solo vende casi una de cada cuatro cervezas del mundo: AB InBev. Y es tan grande, que lo hemos dividido en dos, y hoy hablaremos de la A y la B, sólo.
Su origen data de mediados del siglo XIX, cuando un germano-estadounidense de nombre Eberhard Anheuser y un socio compraron una pequeña cervecera al borde de la bancarrota. Otro señor, Adolphus Busch, se casó años después con la hija de Eberhard y compró las acciones de su antiguo socio. Y ya tenemos las dos partes del todo: Anheuser y Busch.
Lo que hizo crecer la empresa fueron una serie de sabias decisiones empresariales. Fueron los primeros en introducir la pasteurización para estabilizar el producto en EEUU, fueron los primeros en refrigerar el transporte para que la cerveza llegara sin alterar y fueron los primeros en embotellar masivamente y distribuir de esta manera un volumen mayor. Multiplicaron casi por diez sus ventas en escasos 6 años. Luego incluso crearon su propia empresa de camiones refrigerados, generando con esta decisión también espectaculares ganancias.
A finales del siglo XIX, Busch se dio una vuelta por Europa, conociendo el entonces naciente y muy exitoso estilo pils. Se paseó por Bohemia, haciendo parada en Budweis. Y tomó apuntes. Unos apuntes que le sirvieron para intentar copiar el método en América, creando la cerveza Budweiser americana, a imagen y semejanza (sería entonces, porque ahora no) de la Budweiser checa.
Hay mucha historia a partir de aquí pero la podemos obviar. Compras, algunas decisiones... hasta que en 2008, la multinacional de la que os hablaremos el próximo día, InBev, hizo una opa hostil y compró parte de la compañía, creando el monstruo cervecero que os comentábamos: Anheuser-Busch InBev.
A nivel de cervezas, su buque insignia como marca era Budweiser con todas sus derivaciones (Bud Light, Bud Platinum, Bud Ice, Bud Spencer... bueno no, Bud Spencer no). Dos de estas cervezas, Budweiser y Bud Light, eran las cervezas no asiáticas más vendidas del mundo. Tenía otras marcas, pero de mucho menor calado, y bastante desconocidas para el público europeo, como Michelob. Actualmente, ya unida con In Bev, ha comprado algunas craft americanas, como Goose Island, Elysian, Kona o 10 Barrel.
Como dato anecdótico, Anheuser-Busch también posee una de las mejores cadenas de parques de atracciones del mundo, Busch Gardens (¿Os suenan los Jardines Duff de Los Simpson?). Esto provoca estrés y constantes cortocircuitos mentales a uno de nuestros becarios, gran aficionado a las montañas rusas y a los parques de atracciones, que ve como una única marca es capaz de crear, al mismo tiempo, una de las peores cervezas y uno de los mejores parques.
Su origen data de mediados del siglo XIX, cuando un germano-estadounidense de nombre Eberhard Anheuser y un socio compraron una pequeña cervecera al borde de la bancarrota. Otro señor, Adolphus Busch, se casó años después con la hija de Eberhard y compró las acciones de su antiguo socio. Y ya tenemos las dos partes del todo: Anheuser y Busch.
Lo que hizo crecer la empresa fueron una serie de sabias decisiones empresariales. Fueron los primeros en introducir la pasteurización para estabilizar el producto en EEUU, fueron los primeros en refrigerar el transporte para que la cerveza llegara sin alterar y fueron los primeros en embotellar masivamente y distribuir de esta manera un volumen mayor. Multiplicaron casi por diez sus ventas en escasos 6 años. Luego incluso crearon su propia empresa de camiones refrigerados, generando con esta decisión también espectaculares ganancias.
A finales del siglo XIX, Busch se dio una vuelta por Europa, conociendo el entonces naciente y muy exitoso estilo pils. Se paseó por Bohemia, haciendo parada en Budweis. Y tomó apuntes. Unos apuntes que le sirvieron para intentar copiar el método en América, creando la cerveza Budweiser americana, a imagen y semejanza (sería entonces, porque ahora no) de la Budweiser checa.
Hay mucha historia a partir de aquí pero la podemos obviar. Compras, algunas decisiones... hasta que en 2008, la multinacional de la que os hablaremos el próximo día, InBev, hizo una opa hostil y compró parte de la compañía, creando el monstruo cervecero que os comentábamos: Anheuser-Busch InBev.
A nivel de cervezas, su buque insignia como marca era Budweiser con todas sus derivaciones (Bud Light, Bud Platinum, Bud Ice, Bud Spencer... bueno no, Bud Spencer no). Dos de estas cervezas, Budweiser y Bud Light, eran las cervezas no asiáticas más vendidas del mundo. Tenía otras marcas, pero de mucho menor calado, y bastante desconocidas para el público europeo, como Michelob. Actualmente, ya unida con In Bev, ha comprado algunas craft americanas, como Goose Island, Elysian, Kona o 10 Barrel.
Como dato anecdótico, Anheuser-Busch también posee una de las mejores cadenas de parques de atracciones del mundo, Busch Gardens (¿Os suenan los Jardines Duff de Los Simpson?). Esto provoca estrés y constantes cortocircuitos mentales a uno de nuestros becarios, gran aficionado a las montañas rusas y a los parques de atracciones, que ve como una única marca es capaz de crear, al mismo tiempo, una de las peores cervezas y uno de los mejores parques.
Kel’s Heavyness
Hoy vamos a hablar de una cerveza de un estilo escocés que nos suele gustar mucho, porque es maltoso sin resultar empalagoso, y con suficiente fuerza y cuerpo para resultar reconstituyente. Por eso lo bebe gente que lleva falda corta hasta en invierno.
Esta Scotch Wee Heavy elaborada en Galicia (de lo más parecido a Escocia que tenemos en España) con algo de avena y lúpulo East Kent Golding cumple bastante bien las expectativas del estilo: es de color marrón rojizo, limpia de aspecto, con una cabeza de espuma color hueso, compacta.
El aroma es maltoso y frutal, con notas de uva. En boca tiene sabor dulce aunque equilibrado y un paso cálido. Pero no resulta alcohólica, al menos en boca. Eso sí, al poco rato, el calor se nota en las mejillas, así que tened cuidado, que tiene 10,5% ABV y al principio los esconde (como el monstruo Nessie).
Por eso os la recomendamos para después de la cena, con el estomago bien lleno y el aire fresco en la cara. Podéis alzaros un poco la falda si necesitáis airear más. Pero no intentéis nadar en lagos de aguas tan oscuras como esta cerveza.
“Mi opinión en un Tweet:” Y ahora, algo completamente diferente: Un escocés hecho de cerveza. Nota: Notable alto.
Esta Scotch Wee Heavy elaborada en Galicia (de lo más parecido a Escocia que tenemos en España) con algo de avena y lúpulo East Kent Golding cumple bastante bien las expectativas del estilo: es de color marrón rojizo, limpia de aspecto, con una cabeza de espuma color hueso, compacta.
El aroma es maltoso y frutal, con notas de uva. En boca tiene sabor dulce aunque equilibrado y un paso cálido. Pero no resulta alcohólica, al menos en boca. Eso sí, al poco rato, el calor se nota en las mejillas, así que tened cuidado, que tiene 10,5% ABV y al principio los esconde (como el monstruo Nessie).
Por eso os la recomendamos para después de la cena, con el estomago bien lleno y el aire fresco en la cara. Podéis alzaros un poco la falda si necesitáis airear más. Pero no intentéis nadar en lagos de aguas tan oscuras como esta cerveza.
“Mi opinión en un Tweet:” Y ahora, algo completamente diferente: Un escocés hecho de cerveza. Nota: Notable alto.
Debate: Gasto mensual en Cervezas
Siguiendo con el tema propuesto en el debate anterior, queremos preguntaros cuánto gastáis mensualmente en cervezas. Por curiosidad, por comparar, por analizar cada uno su consumo. Para ello, os pedimos que dediquéis un momento a pensar qué cervezas bebéis y dónde, y a hacer las matemáticas y sumarlo.
Los que escribimos el blog tenemos un consumo muy desigual de cerveza (incluyendo TODO tipo de cerveza). Va desde los Becarios, por ejemplo, cuya economía (porque no les pagamos una mierda) no da para beber a diario y su gasto se concentra en el fin de semana (suponiendo una media entre los 50 y los 80€).
Y llega hasta el Barón o el Duque, que les gusta salir y beber buena cerveza a diario, tanto en casa (donde se beben unos 50€ mensuales) como en los bares (más de 100€ al mes). Llegando a rozar en muchas ocasiones el techo de los 200€ mensuales (más por la cantidad que por elegir cosas caras).
Pero ahora queremos saber a cuanto asciende vuestro consumo medio de cerveza al mes. Podéis contestar en la encuesta insertada de Twitter (no os olvidéis de confirmar el voto). Y, si queréis especificar en los comentarios cuánto es en bares, cuánto en tiendas y cuánto en cerveza homebrewer, pues mejor. Seguro que las conclusiones son interesantes.
Los que escribimos el blog tenemos un consumo muy desigual de cerveza (incluyendo TODO tipo de cerveza). Va desde los Becarios, por ejemplo, cuya economía (porque no les pagamos una mierda) no da para beber a diario y su gasto se concentra en el fin de semana (suponiendo una media entre los 50 y los 80€).
Y llega hasta el Barón o el Duque, que les gusta salir y beber buena cerveza a diario, tanto en casa (donde se beben unos 50€ mensuales) como en los bares (más de 100€ al mes). Llegando a rozar en muchas ocasiones el techo de los 200€ mensuales (más por la cantidad que por elegir cosas caras).
Pero ahora queremos saber a cuanto asciende vuestro consumo medio de cerveza al mes. Podéis contestar en la encuesta insertada de Twitter (no os olvidéis de confirmar el voto). Y, si queréis especificar en los comentarios cuánto es en bares, cuánto en tiendas y cuánto en cerveza homebrewer, pues mejor. Seguro que las conclusiones son interesantes.
¿Cuánto te gastas de media al mes en beber #Cerveza? Incluye en casa, de cañas, en tiendas y bares especializados.— El Jardín del Lúpulo (@Jardindellupulo) 25 de abril de 2016
The Beer Times (167)
Si, pasado el Día del Libro, quieres seguir leyendo algo, te recopilamos todos estos enlaces sobre cervezas.
Libro: Cómo Catar Cerveza
La Editorial Omega debió leerse hace un año el post que dedicamos al libro de Randy Mosher “Tasting Beer” y les gustó tanto como a nosotros, porque hace poco han sacado una edición traducida al castellano.
¿Qué añadir sobre el libro que no hayamos destacado en su edición en inglés ya? Pues que nos gusta el vocabulario sensorial, la amplitud de temas tratados (parece que, de una manera u otra, abarca casi todo lo abarcable en el mundo cervecero) y el enfoque que da a los estilos. Pero sobre todo, el educar en que beber cerveza puede ir mucho más allá que simplemente “beberla”.
El libro en castellano es muy respetuoso con el formato original, cosa que es de agradecer, aunque presenta algunos fallos menores en la traducción, y hay gráficas que mantienen las medidas sin cambiar (libras por pulgada cuadrada, ¿WTF?) cuando sería más comprensible haberlas traducido también.
Aún así, no podemos menos que recomendároslo si, como nosotros, os sentís más cómodos leyendo en la lengua de Cervantes que en la de Shakespeare (de los que, por cierto, hoy, Día del Libro, es el 400 aniversario de sus fallecimientos). Ah, y si queréis regalaros el libro, lo podéis conseguir aquí.
¿Qué añadir sobre el libro que no hayamos destacado en su edición en inglés ya? Pues que nos gusta el vocabulario sensorial, la amplitud de temas tratados (parece que, de una manera u otra, abarca casi todo lo abarcable en el mundo cervecero) y el enfoque que da a los estilos. Pero sobre todo, el educar en que beber cerveza puede ir mucho más allá que simplemente “beberla”.
El libro en castellano es muy respetuoso con el formato original, cosa que es de agradecer, aunque presenta algunos fallos menores en la traducción, y hay gráficas que mantienen las medidas sin cambiar (libras por pulgada cuadrada, ¿WTF?) cuando sería más comprensible haberlas traducido también.
Aún así, no podemos menos que recomendároslo si, como nosotros, os sentís más cómodos leyendo en la lengua de Cervantes que en la de Shakespeare (de los que, por cierto, hoy, Día del Libro, es el 400 aniversario de sus fallecimientos). Ah, y si queréis regalaros el libro, lo podéis conseguir aquí.
Shepherd Neame Double Stout
Shepherd Neame afirma ser la cervecera más antigua del Reino Unido, y así parecen demostrarlo los hechos. Pese a haber sido fundada en 1698, se hace cerveza en el mismo edificio desde 1573. Ellos insisten en que usan el mismo agua que entonces, aunque los métodos evidentemente han cambiado. Son una cervecera de control familiar y que hace hincapié en valores como la sostenibilidad o el trato justo con vendedores.
La receta de la Double Stout se basa en unos archivos encontrados en algún recóndito y lóbrego rincón de la fábrica. O quizá no es tan oscuro y telarañoso como pensamos o quieren hacernos creer, pero nos gusta más la idea de verlo así. Tomaron la receta, la adaptaron más o menos a los tiempos modernos y apareció la Double Stout. Usando, todavía, el último macerador de roble macizo que queda en el Reino Unido.
A la vista, la cerveza es espectacular. Negra casi opaca, solamente ofrece un reflejo caoba si se le dirige un haz de luz. La espuma es abundante y especialmente cremosa y persistente. Parece que hayamos echado nata encima. En un concurso sumaría toda la puntuación posible en este aspecto sin lugar a dudas (3). En nariz, se huele café y chocolate muy negro. Es una cerveza especialmente torrefacta, por encima de la mayoría de stouts de su calaña. Se nota también un toque herbal del lúpulo. El sabor sigue en la misma línea, añadiendo a la paleta café espresso y caramelo muy hecho, como el del culo del flan. La cerveza es muy seca pese a su amable entrada, y tiene un final amargo un poco salino, llegando a ser asertivo. Para nosotros, resta puntos.
En definitiva, esta cerveza podría ser de las de beber a litros, pero su final hace que tras una pinta no nos apetezca beber más. A su favor está el gran sabor, presencia y robustez por su escaso contenido en alcohol, 5,2% ABV. Una cerveza para tomar con calma.
“Mi opinión en un Tweet:” Torrefacta, plena y de final un poco excesivo dado su recorrido. Nota: Notable bajo.
La receta de la Double Stout se basa en unos archivos encontrados en algún recóndito y lóbrego rincón de la fábrica. O quizá no es tan oscuro y telarañoso como pensamos o quieren hacernos creer, pero nos gusta más la idea de verlo así. Tomaron la receta, la adaptaron más o menos a los tiempos modernos y apareció la Double Stout. Usando, todavía, el último macerador de roble macizo que queda en el Reino Unido.
A la vista, la cerveza es espectacular. Negra casi opaca, solamente ofrece un reflejo caoba si se le dirige un haz de luz. La espuma es abundante y especialmente cremosa y persistente. Parece que hayamos echado nata encima. En un concurso sumaría toda la puntuación posible en este aspecto sin lugar a dudas (3). En nariz, se huele café y chocolate muy negro. Es una cerveza especialmente torrefacta, por encima de la mayoría de stouts de su calaña. Se nota también un toque herbal del lúpulo. El sabor sigue en la misma línea, añadiendo a la paleta café espresso y caramelo muy hecho, como el del culo del flan. La cerveza es muy seca pese a su amable entrada, y tiene un final amargo un poco salino, llegando a ser asertivo. Para nosotros, resta puntos.
En definitiva, esta cerveza podría ser de las de beber a litros, pero su final hace que tras una pinta no nos apetezca beber más. A su favor está el gran sabor, presencia y robustez por su escaso contenido en alcohol, 5,2% ABV. Una cerveza para tomar con calma.
“Mi opinión en un Tweet:” Torrefacta, plena y de final un poco excesivo dado su recorrido. Nota: Notable bajo.
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