Se acerca ya el verano. ¡Lo tenemos, junto con las vacaciones escolares, a menos de un mes! Y claro, con el buen tiempo (no, este mes no, que está lloviendo mucho, pero llegará) y los días libres pues toca hacer escapadas por el campo. ¡No todo va a ser ciudad!
La pega que tiene el campo es que aunque hay muchos árboles, caminos, ríos y cosas varias, destaca bastante por su general ausencia de bares. Y si no hay bares, no hay camareros que te sirvan las cervezas. Por ello es imprescindible llevar en la mochila alguna cerveza para refrescar (e hidratar). Y aunque lo ideal para estos casos es la lata… si tienes antojo de una en botella también necesitarás un abridor.
Y nosotros te vamos a recomendar este. Ya que además de servir para abrir las chapas de los botellines de cerveza, incorpora una brújula que te permitirá orientarte y no perderte por el bosque cuando vayas dando eses (porque si lees esta web es probable que hayas llevado más de un par de cervezas).
¡Así no tendrás que ir dejando un rastro de guijarros o de miguitas de pan! Lo que ni se te ocurra es ir dejando un rastro de dominguero guarro y recoge chapas, latas, botellas y todo resto que lleves a la naturaleza, dejándolo tan limpio (o más) que como lo encontrases.
Ferias Cerveceras en Junio 2018
¡Regresa esta sección que recopila lo que está por venir en el mundo cervecero! Una entrada en la que recopilamos lo más mejor (o no, bueno, más bien lo que nos pilla a mano para ir, jejeje, pero lo otro suena guay) de los eventos cerveceros próximos.
Y el mes de junio viene cargadito, sobre todo en lo que a la zona centro se refiere. ¡Este mismo fin de semana se juntan dos eventazos en la capital! Por un lado, la segunda Feria de la Cerveza Artesanal de San Sebastián de los Reyes (en la que ya el año pasado dirigimos unas catas y este año repetimos, últimas plazas disponibles), del 1 al 3 de junio.
Y ese mismo fin de semana es el Founders Madrid Beer & Music Fest (este es del 1 al 2, sólo), pero si por lo que sea te pilla fuera, no te preocupes: ¡Al siguiente vuelve a haber evento! La tercera edición del BeerMad repite en la Caja Mágica del 8 al 10 de junio. ¿Podrás hacer el trío sin perderte ningún evento?
Y, si no eres de Madrid o no puedes acercarte a la capital, siempre puedes bajar al sur el siguiente fin de semana, del 15 al 16, al Granada Beer Festival, en la Feria de Muestras de Armilla. ¡Porque no todo va a ser para el centro! Pero a nosotros podrás encontrarnos en cualquiera de ellos, claro.
Y el mes de junio viene cargadito, sobre todo en lo que a la zona centro se refiere. ¡Este mismo fin de semana se juntan dos eventazos en la capital! Por un lado, la segunda Feria de la Cerveza Artesanal de San Sebastián de los Reyes (en la que ya el año pasado dirigimos unas catas y este año repetimos, últimas plazas disponibles), del 1 al 3 de junio.
Y ese mismo fin de semana es el Founders Madrid Beer & Music Fest (este es del 1 al 2, sólo), pero si por lo que sea te pilla fuera, no te preocupes: ¡Al siguiente vuelve a haber evento! La tercera edición del BeerMad repite en la Caja Mágica del 8 al 10 de junio. ¿Podrás hacer el trío sin perderte ningún evento?
Y, si no eres de Madrid o no puedes acercarte a la capital, siempre puedes bajar al sur el siguiente fin de semana, del 15 al 16, al Granada Beer Festival, en la Feria de Muestras de Armilla. ¡Porque no todo va a ser para el centro! Pero a nosotros podrás encontrarnos en cualquiera de ellos, claro.
Carling
A ver si conseguimos explicarlo sin liarnos. Carling es una marca de cerveza cuya cervecera fue fundada por un tío de Yorkshire en London (pero el London de Ontario, no de Inglaterra) en el siglo XIX. Pero a mediados del siglo pasado empezó a venderse en Reino Unido, y allí lo petó, llegando a ser la marca más popular (en volumen de ventas) en los años ochenta y a fabricarse también en Burton-on-Trent. Actualmente pertenece al grupo Molson-Coors (canado-estadounidense). ¿Entendido?
Pues olvidad todos esos países y sitios: esta lata está hecha en Barcelona, en Damm. Estas marcas generalistas (que al final saben todas igual) hacen a menudo eso: fabrican en otros países para ahorrar costes de transporte y distribución. Ya nos pasó con la Budweiser y ahora con esta.
¿Y el producto en sí? Pues una yonkilata de medio litro de cerveza de 4% ABV cualquiera. Rubia, carbonatada, espumosa. Olor a grano y maíz, y sabor similar. Con el amargor justo para no empalagar. Un poco acartonada, sobre todo cuando va cogiendo temperatura.
Vamos, que no merece la pena en absoluto pagar a precio de importación una cerveza canadiense, triunfadora en UK, pero hecha en Barcelona. Sobre todo teniendo mejores cervezas hechas aquí, incluso a mejor precio. Por lo que no te recomendamos ni maridaje ni vaso ni temperatura. ¡No te la recomendamos!
“Mi opinión en un Tweet:” Si quieres parecer un hooligan, bebe esto en el metro. Si no, no lo compres. Nota: Insuficiente.
Pues olvidad todos esos países y sitios: esta lata está hecha en Barcelona, en Damm. Estas marcas generalistas (que al final saben todas igual) hacen a menudo eso: fabrican en otros países para ahorrar costes de transporte y distribución. Ya nos pasó con la Budweiser y ahora con esta.
¿Y el producto en sí? Pues una yonkilata de medio litro de cerveza de 4% ABV cualquiera. Rubia, carbonatada, espumosa. Olor a grano y maíz, y sabor similar. Con el amargor justo para no empalagar. Un poco acartonada, sobre todo cuando va cogiendo temperatura.
Vamos, que no merece la pena en absoluto pagar a precio de importación una cerveza canadiense, triunfadora en UK, pero hecha en Barcelona. Sobre todo teniendo mejores cervezas hechas aquí, incluso a mejor precio. Por lo que no te recomendamos ni maridaje ni vaso ni temperatura. ¡No te la recomendamos!
“Mi opinión en un Tweet:” Si quieres parecer un hooligan, bebe esto en el metro. Si no, no lo compres. Nota: Insuficiente.
Editorial Jardinero: Cada vez bebemos menos
Ojo, que no os lleve a engaño el titular, no es que cada vez bebamos menos cerveza... Seguimos teniendo un consumo medio per cápita en el Jardín superior al de muchos países con tradición cervecera. Pero la verdad es que tenemos que confesar que cada vez nos hacemos más viejos y bebemos menos… alcohol.
Sí, amigos. Al contrario de lo que hacen (y hacíamos) los jóvenes, que siempre buscabas la cerveza más fuerte para toñarte… nosotros somos ya unos ancianos gruñones que nos pasamos horas leyendo las etiquetas y buscando la que menor graduación alcohólica tiene, porque cada vez nos sienta peor, sobre todo en lo referente a la resaca del día después.
Y esto tiene un efecto secundario que ha causado una baja importante en nuestras cervezas habituales: casi han desaparecido las cervezas belgas fuertes de nuestro menú. Cada vez bebemos menos Strong Dark Ale, Quadrupels, Triples y similar…
En ese sentido, nos encanta que estén tan de moda las Session IPA, pero nos gustaría que hubiese más cervezas de sesión de todos los estilos. Más cervezas de estilos alemanes o checos, fáciles de beber, pero con carácter. Más cervezas de estilos clásicos ingleses (que ya de por sí son bastante de sesión).
Esperamos que el mercado siga esa línea (ahora que parecen bastante abandonadas las carreras por hacer la cerveza más fuerte o más amarga o más de todo) y se centren en hacer buenas cervezas que disfrutar sin preocupaciones y sin acabar perjudicado por el efecto secundario del alcohol.
Sí, amigos. Al contrario de lo que hacen (y hacíamos) los jóvenes, que siempre buscabas la cerveza más fuerte para toñarte… nosotros somos ya unos ancianos gruñones que nos pasamos horas leyendo las etiquetas y buscando la que menor graduación alcohólica tiene, porque cada vez nos sienta peor, sobre todo en lo referente a la resaca del día después.
Y esto tiene un efecto secundario que ha causado una baja importante en nuestras cervezas habituales: casi han desaparecido las cervezas belgas fuertes de nuestro menú. Cada vez bebemos menos Strong Dark Ale, Quadrupels, Triples y similar…
En ese sentido, nos encanta que estén tan de moda las Session IPA, pero nos gustaría que hubiese más cervezas de sesión de todos los estilos. Más cervezas de estilos alemanes o checos, fáciles de beber, pero con carácter. Más cervezas de estilos clásicos ingleses (que ya de por sí son bastante de sesión).
Esperamos que el mercado siga esa línea (ahora que parecen bastante abandonadas las carreras por hacer la cerveza más fuerte o más amarga o más de todo) y se centren en hacer buenas cervezas que disfrutar sin preocupaciones y sin acabar perjudicado por el efecto secundario del alcohol.
Música de anuncio: Stop the Rock
Como este año toca Mundial de Fútbol, esperamos que la cerveza adquiera un protagonismo especial en los anuncios de televisión. Y ya se empieza a notar, ya que hay marcas que lo patrocinan directamente (y otras que se aprovechan del tirón que tiene el binomio fútbol+cerveza).
Y este anuncio en concreto tira además de la nostalgia futbolística de los no tan jóvenes que jugaron al FIFA 2000. Porque para animarte a beber en tu casa o donde estés han elegido como canción este Stop the Rock del grupo de música electrónica inglés Apollo 440.
Y este anuncio en concreto tira además de la nostalgia futbolística de los no tan jóvenes que jugaron al FIFA 2000. Porque para animarte a beber en tu casa o donde estés han elegido como canción este Stop the Rock del grupo de música electrónica inglés Apollo 440.
Weihenstephaner & Sierra Nevada Braupakt
Esta es una cerveza que esperábamos con muchas ganas desde que oímos acerca de su elaboración. Una colaboración entre Sierra Nevada (una marca puntera en el uso del lúpulo en la costa oeste de los Estados Unidos) y Weihenstephaner, (la cervecería más antigua del mundo, desde 1040 en Alemania).
Es una cerveza de trigo con levadura en suspensión (Hefeweizen) que además lleva un buen puñado de lúpulos (Hallertauer Tradition, Chinook y Amarillo) que le dan un perfil moderno y refrescante. Es de color ámbar anaranjado, y muy turbia y densa en su aspecto. La espuma es muy abundante y esponjosa, con buena persistencia y bastante pegajosa. El aroma es el propio de las cervezas de trigo alemanas, con muchos esteres afrutados y recuerdos de plátano y clavo, pero acompañado de un cierto toque frutal, cítrico y moderno, de los lúpulos aromáticos.
En boca el lúpulo tiene mayor presencia, resultando una Weissbier amarga (35 IBU), con un toque herbal y floral (además del grano de trigo y la fruta tropical) que la hacen interesante y refrescante. Tanto que entra bastante sola. Como curiosidad, decir que en barril tiene un perfil más marcado del lúpulo y mayor amargor aparente que lo que hemos descrito en botella. Y 6% ABV en ambas, eso sí.
Para acompañarla al servirla en copa a unos 7 - 11 ºC, los platos de comida tradicional alemanas pueden ir bien, pero el extra de amargor quizá haga que se le queden pequeños. Entonces siempre está bien pasar a hamburguesas americanas bien condimentadas y con todos los extras. Sólo nos queda añadir que aprovechad este verano para beberla por si no se vuelve a ver, pero que nos encantaría que se transformase en una fija en la gama, igual que paso con la Tap 5, que comenzó siendo una colaboración de Schneider Weisse con la cervecera Brooklyn y Garrett Oliver (y de la que esta podría considerarse como una hermana pequeña).
“Mi opinión en un Tweet:” El oso viene con el pack completo. ¡Nosotros nos apuntamos a su rollo! Nota: Notable alto.
Es una cerveza de trigo con levadura en suspensión (Hefeweizen) que además lleva un buen puñado de lúpulos (Hallertauer Tradition, Chinook y Amarillo) que le dan un perfil moderno y refrescante. Es de color ámbar anaranjado, y muy turbia y densa en su aspecto. La espuma es muy abundante y esponjosa, con buena persistencia y bastante pegajosa. El aroma es el propio de las cervezas de trigo alemanas, con muchos esteres afrutados y recuerdos de plátano y clavo, pero acompañado de un cierto toque frutal, cítrico y moderno, de los lúpulos aromáticos.
En boca el lúpulo tiene mayor presencia, resultando una Weissbier amarga (35 IBU), con un toque herbal y floral (además del grano de trigo y la fruta tropical) que la hacen interesante y refrescante. Tanto que entra bastante sola. Como curiosidad, decir que en barril tiene un perfil más marcado del lúpulo y mayor amargor aparente que lo que hemos descrito en botella. Y 6% ABV en ambas, eso sí.
Para acompañarla al servirla en copa a unos 7 - 11 ºC, los platos de comida tradicional alemanas pueden ir bien, pero el extra de amargor quizá haga que se le queden pequeños. Entonces siempre está bien pasar a hamburguesas americanas bien condimentadas y con todos los extras. Sólo nos queda añadir que aprovechad este verano para beberla por si no se vuelve a ver, pero que nos encantaría que se transformase en una fija en la gama, igual que paso con la Tap 5, que comenzó siendo una colaboración de Schneider Weisse con la cervecera Brooklyn y Garrett Oliver (y de la que esta podría considerarse como una hermana pequeña).
“Mi opinión en un Tweet:” El oso viene con el pack completo. ¡Nosotros nos apuntamos a su rollo! Nota: Notable alto.
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el
viernes, mayo 25, 2018
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brindis en voz alta
Birroturismo en Londres: Visita a Fuller’s
Si vais a Londres como hemos ido nosotros y tenéis en mente hacer birroturismo del bueno, recordad que no todo es ir a bares a beber. Que también hay que ir a los museos. ¡Y la fábrica de Fuller’s en Chiswick es como un museo de la cerveza, que incluye el beber.
Nosotros nos apuntamos de cabeza a uno de los Tours organizados (que nos recomendaron otros visitantes anteriores), así que un buen día, temprano, nos acercamos en transporte público hasta este barrio del oeste de Londres donde llevan fabricando cerveza desde hace más de 350 años.
La visita comienza en el pub Mawson Arms (que también se llama Fox and Hounds, por si venís por el otro lado y os lo pasáis, como nos ocurrió a nosotros… ¡y eso que aún no habíamos bebido!) donde recogen al grupo.
De allí te llevan a un sótano que era un almacén, parece un bunker -y como tal se usó durante la guerra- y que hace las veces de museo de antiguas cosas de la marca. Desde allí pasas a ver la antigua cervecería.
Nosotros nos apuntamos de cabeza a uno de los Tours organizados (que nos recomendaron otros visitantes anteriores), así que un buen día, temprano, nos acercamos en transporte público hasta este barrio del oeste de Londres donde llevan fabricando cerveza desde hace más de 350 años.
La visita comienza en el pub Mawson Arms (que también se llama Fox and Hounds, por si venís por el otro lado y os lo pasáis, como nos ocurrió a nosotros… ¡y eso que aún no habíamos bebido!) donde recogen al grupo.
De allí te llevan a un sótano que era un almacén, parece un bunker -y como tal se usó durante la guerra- y que hace las veces de museo de antiguas cosas de la marca. Desde allí pasas a ver la antigua cervecería.
Medicamentos y Cerveza: Efecto Antabus
A pesar de todo lo que os hemos contado hasta ahora, hay una interacción con el alcohol y algunos medicamentos que se emplea para uso terapéutico. Este es el conocido como efecto Antabus. El alcohol, cuando es metabolizado, primero pasa de alcohol a acetaldehído mediante la acción de la enzima alcohol-deshidrogenasa, y después este acetaldehído se transforma en acetato mediante la acción de la enzima acetaldehído-deshidrogenasa. El acetato ya no es tóxico para el cuerpo y se elimina. En cambio el acetaldehído sigue siendo tóxico para nuestro organismo.
El efecto Antabus es el resultado de la acumulación de acetaldehído, debido a la inhibición de la enzima acetaldehído-deshidrogenasa por un medicamento. Esto provoca enrojecimiento de la cara, dolor de cabeza, mucha sudoración, taquicardias, vómitos, mareos… lo cual no es nada agradable. Se emplea terapéuticamente para tratar el alcoholismo. El medicamento empleado para ocasionar este efecto es el disulfiram. Se administra a los alcohólicos para que si beben después de tomarlo, sientan todos estos efectos y empiecen a asociar la ingesta de alcohol con algo muy desagradable. Algo en plan “La Naranja Mecánica”, para que nos entendamos.
Ya sabéis que a nosotros nos encanta beber, pero siempre, como todo en esta vida, con moderación. Por lo que esperamos que ninguno tenga que usar disulfiram nunca para deshabituarse. Pero os hablamos de ello no solo por su uso terapéutico, sino porque hay otros medicamentos que sí que os puede tocar tomar y que generan el mismo efecto Antabus.
Entre esos medicamentos encontramos algunos antibióticos (metronidazol, cloromitecina), el ketoconazol que se usa para el tratamiento de los hongos o la nitrofurantoína que se usa para la cistitis. Y además existen dos hongos comestibles, el Boletus lividus y el Coprinus atramentarius, que al combinarlos con el alcohol nos ofrecen el mismo resultado. Así que ya sabéis: cuando leáis en el prospecto efecto Antabus, huid de la cerveza si no queréis terminar asociándola a lo peor. Que ya sería gracioso que por no perdonar la cervecita de por la tarde, acabásemos odiando algo que nos apasiona tanto.
El efecto Antabus es el resultado de la acumulación de acetaldehído, debido a la inhibición de la enzima acetaldehído-deshidrogenasa por un medicamento. Esto provoca enrojecimiento de la cara, dolor de cabeza, mucha sudoración, taquicardias, vómitos, mareos… lo cual no es nada agradable. Se emplea terapéuticamente para tratar el alcoholismo. El medicamento empleado para ocasionar este efecto es el disulfiram. Se administra a los alcohólicos para que si beben después de tomarlo, sientan todos estos efectos y empiecen a asociar la ingesta de alcohol con algo muy desagradable. Algo en plan “La Naranja Mecánica”, para que nos entendamos.
Ya sabéis que a nosotros nos encanta beber, pero siempre, como todo en esta vida, con moderación. Por lo que esperamos que ninguno tenga que usar disulfiram nunca para deshabituarse. Pero os hablamos de ello no solo por su uso terapéutico, sino porque hay otros medicamentos que sí que os puede tocar tomar y que generan el mismo efecto Antabus.
Entre esos medicamentos encontramos algunos antibióticos (metronidazol, cloromitecina), el ketoconazol que se usa para el tratamiento de los hongos o la nitrofurantoína que se usa para la cistitis. Y además existen dos hongos comestibles, el Boletus lividus y el Coprinus atramentarius, que al combinarlos con el alcohol nos ofrecen el mismo resultado. Así que ya sabéis: cuando leáis en el prospecto efecto Antabus, huid de la cerveza si no queréis terminar asociándola a lo peor. Que ya sería gracioso que por no perdonar la cervecita de por la tarde, acabásemos odiando algo que nos apasiona tanto.
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