Desperados

Como estos últimos meses los Becarios lo han estado pasando demasiado bien, bebiendo grandes cervezas y hasta teniendo visitas, hemos decidido que era nocivo que disfrutaran tanto, ya que si se acostumbran a lo bueno luego no hay quien les haga beber según qué. Así pues, hemos tomado la decisión darles un brebaje que no han tardado en tachar de ponzoñoso y dañino: la famosa "cerveza" Desperados.

Esta cerveza se presenta en botella transparente y es una eurolager prototípica aromatizada a la Tequila. También lleva azúcar, sirope de glucosa, maíz, extracto de lúpulo y bueno, malta de cebada (y agua, claro). Tequila de verdad ni vemos en la etiqueta ni creemos que lleve.

El color de la cerveza es atractivo, dorado brillante, transparente. La espuma, siendo de burbuja no particularmente fina, dura bastante. El olor es artificial. Bastante cítrico, con un trasfondo a lager industrial de factura barata (manda el maíz). Huele como a cerveza mezclada con refresco de limón o gaseosa, teniendo esto último un carácter demasiado destacado. En boca es peor; es dulzona y su sabor es muy poco elegante y natural. Parece algo forzado, un refresco aromatizado a la cerveza más que lo contrario. Hay que beberla muy fría porque, cuando se calienta, una mezcla de dulzor con leve acidez se hace presente y la hace más difícil de beber.

Con su 5,9% de alcohol en volumen, cae a medio camino entre lo sesionable y lo intenso. Queda en un terreno de nadie que no satisface al que le gusta beber mucha cerveza ni al que busca algo con cuerpo y potente. Además, su dulzor la transforma en una mala cerveza para hacer pasar la sed. Remata el combo su precio, normalmente caro para lo que es. Aun así, esta cerveza que pertenece al grupo Heineken y se elabora en la Brasserie Fischer, en Francia, goza de un éxito singular.

“Mi opinión en un Tweet:” Brebaje ponzoñoso y dañino. Mejor pedir cualquier otro refresco o cualquier otra cerveza. Nota: Insuficiente.

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