La Cerveza en el Arte: Hugo Kauffmann (2)

Tavern Scene with a Man Drinking

Venga, que no se diga que la cerveza no es cultura. Que tengáis una excusa para leer esta, vuestra web favorita, sin parecer unos alcohólicos. Para ello os traemos hoy un cuadro de unos de los autores que más veréis por aquí.

Y este cuadro nos servirá para evitar parecer unos alcohólicos, con el siguiente consejo: nunca, NUNCA, por favor, estéis en un bar como está el caballero retratado por Hugo Kauffmann en “Wirtshausszene mit trinkendem Mann”, traducido como “Tavern Scene with a Man Drinking”, pero que bien podría haberse llamado “Voy tan pedo que no puedo levantarme del banco del bar, y encima me enfado por ello”.

Esta obra realizada el año 1879 en óleo sobre tabla retrata en poca superficie (mide solamente 15 x 12 cm) parece querer advertir sobre eso con un detalle tremendo para algo del tamaño de una foto al revelar un carrete.

Así que ya sabéis, documentaos sobre todas las cosas que rodean a la cerveza, como el arte, la ciencia o la salud. Y así tenéis una excusa para ir a por birra: no es vicio, es por aumentar nuestros conocimientos.

¿Cuál es el maridaje para una cerveza estilo Tripel?

Bueno, cuando hablamos del maridaje para una cerveza estilo Tripel (o Triple) podemos meter en el saco también a las Strong Golden Ale belgas, que son muy parecidas, aunque un poco menos maltosas y más frutales.

¿Cuál es el maridaje para una cerveza estilo Tripel?
Su cuerpo pleno pero seco, su carácter maltoso y especiado, con un perfil alcohólico elevado, son buenas combinaciones para platos de pasta, tanto con salsas como la carbonara como con las de tomate.

La comida levemente especiada, o las aves o pescados asados, quedan bien porque se complementan muy bien los sabores. Además, combina bien con quesos cremosos como el Brie, y con postres basados en nata o frutas (más que en chocolate).

Así que, si no has probado a usar como maridaje de tus platos esta cerveza de abadía, ya sabes con cuál te recomendamos hacerlo. Y si ya lo has hecho, nos encantaría que tú nos recomendases tus combinaciones favoritas en los comentarios o en las redes sociales. ¿Cuáles son?

Toer de Gueuze 2019

En 2017, tuvimos el privilegio de poder asistir al Toer de Gueuze, que se celebra bienalmente en la ribera del río Senne. Sí, bienalmente, y ya estamos en 2019, así que las cuentas salen claras: este año hay Toer de Gueuze de nuevo.

A modo de resumen, este tour cervecero enlaza 10 fabricantes y mezcladores de cervezas lámbicas (Boon, de Cam, de Troch, 3 Fonteinen, Hanssens, Lindemans, Mort Subite, Oud Berseel, Tilquin y Timmermans), que durante dos días abren sus puertas de forma gratuita para ser visitados.

Se pueden probar (previa compra de fichas a precios populares) casi todas sus variedades, y además en algunos de los casos regalan tokens y ofrecen visitas guiadas. Mucha gente también compra botellas (algunos, especialmente los americanos, a decenas) a precios casi de fábrica.

Este año, el Toer de Gueuze cae el 4 y 5 de mayo. Tenéis más información en esta web. Es una cita que los amantes de lo ácido deberían apuntar a la agenda sin lugar a dudas porque bien merece la pena.

Mahou 0,0 Tostada

En el Jardín estamos orgullosos de hablar de todo tipo de cervezas. Y eso incluye muy a menudo las cervezas sin alcohol. España es uno de los principales consumidores y productores de cerveza Sin en Europa. Y entendemos que por lo tanto, hemos de hablar de ella en gran medida.

Cerveza sin alcohol Mahou 0,0 Tostada
¿A quién no he la tocado beber alguna vez sin alcohol? Pues dejadnos que las bebamos y os aconsejemos al reseñar la cata. Esta Mahou es de color ámbar profundo y apagado, coronada por una espuma esponjosa (o jabonosa) bastante adherente, pero de persistencia media-baja.

El sabor es bastante dulce, con un toque a café y chocolate y algo de caramelo (lleva “aromas” en los ingredientes). Podría estar hasta buena si no se notase tanto que es una sin alcohol porque debajo de eso sigue sabiendo a mosto y cereal.

Aun así, en el supuesto de que estés en un bar donde esta sea la única cerveza sin alcohol diferente que hubiese para que puedas beber, sería aceptable pedirla. Pero está muy lejos de nuestras cervezas sin alcohol favoritas.

“Mi opinión en un Tweet:” Para "tostada sin alcohol" está por debajo de las de mantequilla y mermelada. Nota: Suficiente

The Beer Times (281)

Dominical suplemento de noticias sobre cerveza. Aquí puedes leer el periódico The Beer Times.

Desde el Jardín no queremos que este domingo te quedes sin nada que leer y te traemos el semanal lleno enlaces sobre cervezas.

Ballast Point Sculpin IPA

La Ballast Point Sculpin IPA era una de aquellas cervezas que, hace una década, sonaban como grandes IPAs del lejano oeste. Uno de aquellos hitos de ese estilo americano que tímidamente iba asomando la cabeza por el mercado nacional, que revolucionó por completo en poco tiempo. Actualmente la empezamos a ver con relativa facilidad.

Ballast Point Sculpin IPA
La Sculpin es una cerveza de color dorado, transparente, con una espuma cremosa de color blanco. Su olor nos recuerda esas IPAs resinosas, de fondo carameloso y limpio, que abundaban antes de la llegada de los zumos y las IPAs de perfil más frutal.

Es una cerveza notablemente amarga, con un punto asertivo y persistente. La fruta está presente, pero no de una forma tan tropical como en las IPAs más "modernas", sino en forma de melocotón y frutas blancas, así como algunas notas cítricas. La resina también está, dando sensación de estar bebiendo una muy buena IPA de las de antaño.

Se bebe sorprendentemente bien por el alcohol y amargor que tiene (7% ABV y 70 IBU), y aunque deja mella en el paladar, resulta agradable. Para maridar con carnes blancas estofadas, pescados azules y cualquier plato graso que requiera limpiar el paladar.

“Mi opinión en un Tweet:” Contundente, para nostálgicos de 2014. Parece que hace una eternidad, ¿eh? Nota: Notable.

Cerveza y Ciencia: Premios Ig Nobel sobre Cerveza

Para los que no los conozcan, los Premios Ig Nobel son unos premios de carácter anual otorgados por la revista de humor científico Annals of Improbable Research y que buscan galardonar (imitando la ceremonia y categorías de los Nobel auténticos) los estudios científicos más curiosos, absurdos y divertidos. Y algunos de estos estudios premiados han versado sobre la cerveza.

Premios Ig Nobel sobre Cerveza
Como el que otorgó en 1996 el premio Ig Nobel de Biología a Anders Barheim y Hogne Sandvik, de la Universidad de Bergen, Noruega, por su informe: "Efecto de la cerveza, el ajo y la nata agria sobre el apetito de las sanguijuelas", usando Guinness Stout y Hansa Bock.

También es interesante la demostración de la ley matemática del decaimiento exponencial usando la espuma de la cerveza. Esto hizo ganar a Arnd Leike, de la Universidad de Múnich, el premio Ig Nobel de Física de 2002, añadiendo que la constante de decaimiento depende de la cerveza elegida, por supuesto.

Este otro premio ya lo hemos mencionado en el pasado (pero es que es nuestro favorito). En 2009, cuatro científicos de la Universidad de Berna, Suiza, fueron premiados por su estudio sobre si causa más daños y fracturas en el craneo golpear a alguien en la cabeza con una botella de cerveza llena o con una vacía. Obviamente recibieron el premio Ig Nobel de la Paz.

Y ya para acabar con la lista, en 2011, Daryll Gwynne y David Rentz recibieron el premio Ig Nobel de Biología por investigar el por qué unos escarabajos macho se equivocaban y se apareaban con botellas de cerveza confundiéndolas con hembras. Y resulta que era por su color marrón y los reflejos de unos puntitos en relieve en la base de la botella.

Tatuajes Cerveceros (9)

Seguimos avanzando con la sección que recopila estas obras de arte que son los tatuajes sobre cerveza que los lectores y amigos de El Jardín del Lúpulo se han hecho en su piel. A este ritmo, aún pasarán meses hasta que publiquemos todos estos “beer tattoos”.

Tatuaje Cervecero de un Lúpulo
Pero no os preocupéis si nos habéis mandado uno vuestro, porque antes o después saldrá en una entrada. Y si no lo habéis hecho… ¡No sé a qué esperáis! Háznoslo llegar al correo electrónico o por las redes sociales, que lo publicaremos aquí.

Como este tatuaje cervecero de Kevin Caro, que vive en Toledo y le podéis encontrar en Bier Planet. Tiene 23 años y se hizo el tattoo porque es, en sus propias palabras, “un puto friki del lúpulo”, aparte de ser homebrewer. Con esas credenciales, es bueno tatuarse un lúpulo, sin duda.

¿Tú tienes algún tatuaje cervecero? ¿De un lúpulo? Pues ya nos contarás cuántas veces lo han visto y confundido con una alcachofa. O nos lo mandarás para esta sección. ¡O te lo harás si no lo tienes! ¿A qué esperas si te gustan los tatuajes y amas la cerveza?