Receta: Pan de Bagazo

Sabemos que a muchos de los que nos leéis os da por hacer cerveza en casa (o tenéis un amigo que es homebrewer y lo hace). Hoy os vamos a proponer una receta muy sencilla con la que podéis aprovechar el bagazo (las sobras de malta una vez macerada) de vuestras recetas para hacer ricos panes artesanos y que sean tan sabrosos y tan caseros como vuestras cervezas.

Para ello necesitaréis, obviamente, algo de bagazo reciente, húmedo (para esta receta bastará con unos 200 g). Cuanta más proporción tenga de malta base será mejor, ya que impartirá sabores más suaves y equilibrados. ¡Pero no dejes por ello de experimentar con otras remesas elaboradas con el bagazo de cervezas más especiales! También necesitarás harina de panadería o de fuerza (500 g), sal (12 g), vaso y medio de agua tibia y un pack de levadura fresca (de panadería).

Para empezar, es recomendable despertar a la levadura (hacer un starter con el agua tibia y quizá un poco de azúcar). Mientras esta despierta, vamos tamizando la harina y la sal en un cuenco y mezclándolo poco a poco con el bagazo, amasando bien. Lo disponemos en forma del volcán y vamos echando agua en él y mezclando, también poco a poco, que vaya adquiriendo textura. Como el bagazo ya está húmedo es posible que necesitemos menos agua que en las recetas tradicionales de panes. (Ah, y puedes sustituir parte de esta por cerveza o leche, con resultados interesantes).

Esta fase estará lista cuando la masa tenga una consistencia que no se nos pegue a los dedos. Entonces pasamos a una superficie plana con harina espolvoreada donde amasaremos estirando y doblando a lo largo la pelota de masa durante un buen rato (al menos 15 minutos). Luego lo metemos en un cuenco limpio y untado en aceite de oliva y lo dejamos reposar (y fermentar) hasta que doble su tamaño, tapado con un paño. Lo sacamos y repetimos el amasado, pero ahora extendiendo en círculo y doblando hacia adentro. Vuelta al bol con el trapo, otros 10 minutos y otro amasado circular.

No te preocupes que con esto el amasado ya se acaba. Ahora toca dejarlo otra vez con la forma de bola, ya en la bandeja listo para hornear, tapado con un paño seco durante 40-50 minutos para que fermente de nuevo y vuelva a doblar su tamaño. Precalienta el horno a 220 ºC con un poco de agua en la bandeja inferior para que el ambiente no sea muy seco, y cuando esté listo haz con el cuchillo unas marcas en la superficie superior del pan y mételo a media altura. Hornea a esa temperatura durante 20 minutos y a 200 ºC durante otros 20 minutos más.

Una vez hecho esto debería oler maravillosamente y tener buena textura exterior (y sonar a hueco dentro, pudiendo clavar un cuchillo en su centro sin que salga pegajoso). ¡Pero no lo abras todavía! Déjalo reposar unas horas (o un día) encima de una rejilla para que se enfríe y seque. Y si te ha gustado la receta, además de invitarnos a degustar el resultado, puedes probar a mejorarla y añadir miel, especias u otros cereales (o malta molida, sin haberla usado antes, pero ojo que absorbe mucho más agua que la harina). ¡Cuéntanos tus resultados en el email o en los comentarios!

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